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"Orgulloso Corazón"

Capítulo 2

Me fue imposible respirar con cada paso que di del comedor hacía mi habitación. Pensé que el caminar lo más deprisa posible, sin mirar atrás, iba a poder conseguir borrar por un momento la metida de pata que hace un par de minutos cometí en presencia de los Reyes y Príncipe Saiyajin. Pero eso, era algo imposible de deshacer, ya que fui muy clara y precisa en cuanto a mi opinión sobre el absurdo arreglo prematrimonial que mi padre y el monarca Saiyajin habían acordado, pero de lo que sí estaba muy segura, era el simple hecho de, que no me arrepentía de ninguna de las malditas palabras que se desprendieron de mis labios en la presencia de esos salvajes monos sin conciencia. Sin embargo, la inesperada expresión en el rostro, sin emociones de por medio, por parte del heredero al trono Saiyajin, me dejó muy confundida, y para serme honesta, no esperaba para nada que el muy bastardo, no reaccionará o contraatacará ante mí discurso.

Logré llegar a mi habitación, sin pensarlo dos veces, entré en ella y cerré la puerta tras mi espalda. Traté de moderar mi respiración para poder recobrar el aliento. Una vez que lo hice, me dirigí directamente al borde de mi cama, me senté por un momento para poder meditar lo que había sucedido hace un par de minutos en la habitación de comedor del palacio. Sin embargo, el sonido de la puerta me lo impidió por completo, indicándome que alguien solicitaba de mi presencia.

—Bulma, abre la puerta, por favor—habló la voz de mi padre del otro lado de la puerta mientras golpeaba con desesperación.

Dudé por un momento en levantarme de mí lugar para aceptar su petición de acceder a mi habitación. Pero sus golpes fueron muy insistentes, que no pude ignorarlos por completo. Así que de un sólo movimiento me levanté de mi lugar y fui directamente a la puerta para poder quitar el seguro y permitirle a mi padre entrar a mi habitación.

— ¿Qué demonios fue ese discurso? —preguntó inmediatamente en cuanto cerró la puerta tras él.

Le miré directamente a los ojos sin intenciones de emitir palabra alguna.

—No sé cómo demonios lo vas a arreglar, pero te exijo, que inmediatamente le pidas una disculpa al Rey Vegeta y a la Reina Gyda, pero principalmente al príncipe Vegeta—me ordenó como el Rey que era.

Al escuchar sus últimas palabras, pude sentir como la sangre me hervía de nuevo. Apreté los puños en señal de enojo, y me atreví a posar mis ojos llenos de rabia sobre los suyos.

—Por supuesto que no—repliqué inmediatamente. —De ninguna manera voy a retirar mis sinceras palabras sobre esos salvajes—puse mucho énfasis a mi última palabra, sin dejar que se desvaneciera mi firme postura respecto a mi acción y opinión.

Mi padre apretó la mandíbula al escuchar mi respuesta negativa ante su exigente petición de disculpa a los monarcas Saiyajin y al joven heredero.

—Déjame decirte que el orgullo no te llevará a ningún lado, hija mía—dijo mientras mantenía su mirada sobre mis ojos.

—Claro que sí—dije rápidamente—me llevará a no cometer una estupidez como aceptar y casarme con ese salvaje Saiyajin—terminé de decir sin intensiones de retractarme de mis palabras.

—Bulma, por favor, piensa en toda la gente que se beneficiara y salvarás si aceptas—suplicó mi padre clavando sus cansados ojos sobre los míos. —Admiró mucho tu fuerte carácter y tu orgullo incomparable—continuó hablando—, pero en este momento estamos prácticamente en la miseria y sin la ayuda de los Saiyajin, no creo ser capaz de continuar con este planeta y proteger a la gente—terminó de decir apartando su mirada de mis ojos para tomar asiento sobre la silla del tocador.

Medité por unos momentos sus últimas palabras. No podía creer y mucho menos aceptar el tener que tragarme mi orgullo y mis palabras, sólo para quedar en la mejor postura delante del Rey y su legado. Sin embargo, mi padre tenía toda la razón, el destino de la tierra dependía sólo de mí y de nadie más. Pero me negaba rotundamente a doblegarme ante el Rey Vegeta y, especialmente ante su engreído y arrogante hijo.

—Padre, por favor—comencé a habla una vez que di unos cuantos pasos hacia su dirección—, si me lo permites, te aseguro que encontraremos otra manera de volver a levantar nuestro planeta sin la necesidad de aceptar la ayuda del Rey Vegeta y su absurda condición del matrimonio—me arrodillé ante él mientras tomaba una de sus manos entre las mías. — Sólo dame la oportunidad de intentarlo—le supliqué una vez que nuestras miradas se cruzaron.

—Desearía con todo el corazón que existiera otra solución, hija mía—dijo mientras soltaba un largo y profundo suspiro—, pero no lo hay. Así que sí no lo vas hacer por tu gente, ni por tu reino—continuó hablando una vez que se levantó de su lugar para emprender camino hacia la entrada de mi habitación—, te ordeno y demando, no como tu padre, sino como tu Rey—se detuvo por un instante para volverse hacia mi dirección—, que pidas una disculpa lo más pronto posible y aceptes con toda cordialidad y amabilidad, la propuesta de matrimonio por parte del Príncipe Vegeta—terminó de decir antes de salir definitivamente de mi habitación.

Bajé la mirada por un instante, y traté de encontrar una buena razón para tragarme mi orgullo y pedir las disculpas que mi padre tanto quería, pero por más que indagué en lo más profundo de mis posibles opciones, no fui capaz de encontrar ni una sola. Me levanté de mi lugar, me reacomodé el vestido y me eché un último vistazo en mi espejo de tocador antes de salir de mi habitación en busca del único lugar que me hacia reflexionar, relajarme y estar en paz conmigo misma: el jardín de mi madre.

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—No sabes el placer que sentí al escuchar las palabras, que con tanto desdén, se desprendieron de los labios de Bulma—dijo Gyda a través del espejo, el cual se encontraba delante de ella. —Especialmente su total desprecio y firme opinión sobre el principito Vegeta—continuó mientras esbozaba una amplia sonrisa de satisfacción sin dejar de ver el reflejo de su dama de compañía. —Al menos está muy claro que compartimos la misma opinión sobre su futuro esposo—terminó de decir una vez que se volvió sobre su lugar para poder verle directamente a los ojos.

La mujer de cabello rubio le miró directamente y le mostró una leve sonrisa de complicidad.

—Escuché que su discurso fue motivado, principalmente, por el odio y desprecio hacia la raza Saiyajin—replicó la mujer de cabello rubio.

—Así es No.18—exclamó Gyda mientras elevaba una ceja en señal de satisfacción. —Al final de todo, creo que a estas alturas, el desprecio y odio que Bulma siente hacia Vegeta, podría ser de mucha ayuda—se levantó de su lugar de un sólo movimiento. —Hasta me atrevería a decir que la pequeña princesita podría convertirse en mi aliada, después de todo—terminó de decir una vez que dio unos cuando pasos hacia la dirección de No.18.

—¿Aliada? —preguntó No.18 mostrando un expresión de total confusión en su rostro ante las últimas palabras quee se desprendieron de los labios de la Reina.

—Claro—replicó inmediatamente sin dudarlo. —Recuerda que mi principal objetivo, es evitar por completo que el estúpido de Vegeta tome el trono, una vez que su padre no esté, claro está—continuó explicando cuando se detuvo a unos cuantos centímetros de distancia de su dama de compañía. —Y esta, es mi mejor oportunidad de hacerle pagar todo las humillaciones que me hizo pasar desde que me convertí en la esposa de su padre y Reina del Planeta Vegetasei—posó directamente sus ojos esmeraldas sobre los de su compañera.

No.18 por su parte continuó esbozando una leve sonrisa de complicidad con su Reina al escuchar sus últimas palabras.

—Aún no tengo la menor idea de cómo lo lograré con la ayuda de Bulma, sin embargo, estoy segura de que algo se me ocurrirá y no perderé la oportunidad de sacar provecho de los negativos sentimientos de la desafortunada heredera al trono del planeta tierra. —confesó Gyda clavando sus ojos sobre el rostro de No.18 mientras acariciaba su hermoso y corto cabello rubio entre sus dedos. —Y dime, querida—agregó para captar su atención—, ¿Qué tan seguido visita tu alcoba el príncipe Vegeta últimamente? —preguntó sin intenciones de despegar sus ojos del rostro de su dama de compañía.

—Desde la última vez que llegó de Namekusei, ha sido muy puntual en sus visitas—contestó mientras bajaba la mirada por un instante. —Sin embargo, me temó que, en cuanto contraiga matrimonio con la Princesa Bulma, sus visitas disminuirán e inclusive creo que ya no necesitará refugiarse en mi alcoba.

Gyda dejó libre su cabello al escuchar sus últimas palabras y posó una de sus manos sobre su delicado mentón provocando que lo elevará para que le viera directamente a los ojos.

—¡Oh! No te preocupes querida—replicó una vez que volvió a clavar sus ojos esmeraldas sobre sus ojos azules. —Te aseguró que en ese momento, es cuando más necesitará de ti para satisfacer sus necesidades—continuó explicando delicadamente—, ya que su futura esposa dejó muy en claro que jamás compartiría la cama con él. —Soltó un leve suspiro. —Así que te recomiendo que te mantengas al tanto y trates de sacarle toda la posible información que puedas—pausó por un segundo para mostrar su perfecta dentadura en señal de burla—, exactamente como lo has estado haciendo estos últimos años. En una sola palabra, tienes que mantenerlo en la palma de tu mano—terminó de decir mientras soltaba una leve carcajada de pura satisfacción.

No.18 le sostuvo la mirada por un instante antes de replicar.

—Cómo lo ordene, su alteza—replicó en automático mientras inclinaba delicadamente su cabeza en señal de obediencia total.

—Esa es mi chica—dijo Gyda sin borrar su amplia sonrisa de satisfacción.

Sin embargo, no pudo sostenerla por mucho tiempo, ya que de un momento a otro la puerta de la habitación se abrió de golpe dejando pasar al Rey Vegeta en compañía de su hijo mayor, y principal heredero al trono de Planeta Vegatasei.

—No tenemos nada que discutir Vegeta—dijo el Rey de los Saiyajin una vez que se percató de la presencia de su esposa y su dama de compañía. —Gyda, no sabía que te encontrabas acá—le dijo en cuanto se detuvo.

Vegeta por su parte se detuvo de golpe justo de tras de su padre, una vez que también se percató de la presencia de Gyda y No.18 dentro de la habitación.

—No te preocupes, cariño—replicó Gyda tratando de mostrar una falsa sonrisa—Le estaba comentando a No.18 que me encontraba aburrida—continuó hablando mientras intercalaba su mirada entre su dama de compañía y su esposo—, así que estábamos a punto de partir para tomar un paseo—terminó de explicar mientras clavaba sus ojos en la dirección de su hijastro.

—Eso es una buena idea, querida—habló el Rey Vegeta para captar la atención de su esposa, lográndolo. —Necesito hablar con mi hijo a solas—terminó de decir viéndole directamente a los ojos.

Gyda esbozó una amplia, pero falsa sonrisa ante las últimas palabras que se desprendieron de los labios del monarca Saiyajin.

—Sus deseos son ordenes, mi Rey—dijo Gyda mientras se inclinaba delicadamente ante la presencia de su esposo en señal de respeto y obediencia.

Una vez que terminó su corta reverencia, enderezó su espalda, emprendió caminó hacia la salida de la habitación y le indicó con la mirada a su dama de compañía que le siguiera, la cual obedeció inmediatamente sin reproche alguno. No sin antes dedicarle una breve, pero intensa mirada al príncipe heredero, la cual ignoró por completo gracias a que mantenía sus ojos en dirección a su padre. Una vez que la puerta se cerró, la voz del Príncipe Vegeta comenzó a atacar a su padre.

—De una vez te digo, que de ninguna manera, voy a contraer matrimonio con esa estúpida terrícola—dijo Vegeta posando sus desafiantes ojos negros en dirección a su padre.

El Rey Vegeta tomó asiento y llenó de aire sus pulmones conforme escuchó las últimas palabras que salieron de los labios de su heredero, lo sostuvo por un segundo y lo liberó de su sistema para poder comenzar a replicar.

—Te recuerdo, hijo mío, que si no aceptas—comenzó a replicar viéndole directamente a los ojos—, olvídate de todos tus privilegios y comodidades como príncipe y por supuesto, del trono—dijo enfatizando la última palabra.

Vegeta le sostuvo la mirada.

—Cómo puedes decir eso, cuando esa estúpida mujer se atrevió a humillarme delante de ustedes y de su inútil padre—replicó Vegeta cerrando sus puños en señal de rabia.

—¡Ja! Debo confesar que eso no me lo esperaba. Esa mujer sí que tiene coraje, orgullo y sobre todo, un fuerte y desafiante carácter, el cual me resulta fascinante—confesó el Rey Vegeta posando una de sus manos sobre su barba de candado, sobándola. —Sin embargo, debo confesar que me sorprendió, aun mucho más, tu inexpresiva reacción ante su desagradable discurso, Vegeta—terminó de decir el monarca mientras levantaba una ceja en señal de interrogación sin despegar sus ojos de la mirada desafiante de su hijo.

Al escuchar las últimas palabras que salieron de los labios de su padre, Vegeta apretó mucho más sus puños en señal de rabia y enojo.

—Eso a ti no te interesa—contraatacó posando su puño cerrado a la altura de su barbilla. —Pero te juro, como futuro Rey del Planeta Vegetasei, que haré pagar cada una de las palabras que salieron de los labios de esa estúpida mujer terrícola—esbozó una leve sonrisa de satisfacción personal para poder agregar: —Eso es algo que juro que voy a cumplir.

El Rey Vegeta sostuvo su firme mirada hacia su hijo.

—O puedes escuchar lo que tengo que decirte—dijo de golpe el Rey para captar la atención de su hijo.

—¿A qué te refieres? —preguntó Vegeta inmediatamente suavizando la facciones de su rostro para darle entrada a una expresión de curiosidad ante las últimas palabras de su padre.

El monarca Saiyajin recargó su espalda en la silla mientras extendía su mano en dirección a su hijo para indicarle que tomara asiento delante de él. Vegeta dudó por un momento, pero accedió a su petición después de unos leves segundos y tomó asiento, justo como su padre le había solicitado.

—Veras, hijo mío, mi principal objetivo siempre fue eliminar a todos los terrícolas de este planeta y venderlo a un buen precio—se reacomodó en su lugar una vez que comenzó a explicar—, sin embargo, a pesar de ser poseedor de gran variedad de minerales, y tierras fértiles, tuve la fortuna de descubrí que, el Rey Brief, es el único y original dueño de Corporación Capsula.

—¿Corporación Capsula? —preguntó de golpe Vegeta interrumpiendo la explicación de su padre para lograr comprender.

—Es la empresa número uno en poseer la mejor tecnología del universo—respondió sin dudar. — Así que decidí destruir sus instalaciones y dejarlos en la ruina, al creer que serían una amenaza para nosotros—continuó su explicación sobre la compañía de los Brief— sin embargo, fue demasiado tarde cuando entré en razón de las grandes ventajas que podríamos tomar al hacernos poseedores de esa magnífica tecnología.

La expresión de confusión en el rostro de Vegeta se hizo mucho más evidente ante la última explicación por parte de su padre.

—No entiendo ni un carajo de lo que estás diciendo, padre—replicó Vegeta apretando su mandíbula en señal de fastidio.

—Verás, resulta que la única persona que posee las habilidades y capacidades necesarias para brindarnos esa clase de conocimiento—dijo mientras se levantaba de su lugar de un sólo movimiento—, resulta ser la heredera al trono de este planeta en ruinas, Bulma—terminó de decir sin intenciones de despegar sus imponentes ojos sobre los de su hijo.

El heredero Saiyajin, elevó sus desafiantes ojos en dirección a la de su padre, le mostró una leve sonrisa, la cual se transformó en una carcajada.

—¡Hmp! Eso quiere decir que todo este arreglo matrimonial, sólo es con el único objetivo de obtener los secretos y conocimientos para poseer su tecnología—exclamó Vegeta una vez que se levantó de su lugar.

—Así es, hijo mío—replicó el Rey mientras posaba la palma de su mano sobre el hombro de su hijo para que le mirara directamente. —Sí logramos conseguir su tecnología, seríamos capaces de eliminar al Lord Freezer y sus fuerzas especiales—continuó explicando a detalle su plan para después agregar: — ¿Entonces qué lograríamos con eso, Vegeta?

El príncipe meditó por un momento su última pregunta y logró identificar el único objetivo en la mente de su padre.

—No tener enemigos dignos de nuestros ejecito y seremos, prácticamente, los únicos amos y dueños del universo—respondió Vegeta esbozando una sínica, pero satisfactoria sonrisa.

—Exacto, hijo mío—dijo el monarca Saiyajin imitando la satisfactoria sonrisa de su hijo.

—No cabe duda, padre, que me sorprendes cada día—replicó Vegeta borrando de golpe su sínica sonrisa para agregar: —Sin embargo, debo pregunta ¿Por qué simplemente no eliminaste a todos y tomaste como prisionera a la princesa Bulma? ¿Por qué tengo que desposarla?

El rey Vegeta esbozó una sonrisa, dio unos pasos hacia atrás y se dirigió a la mesa dónde se encontraban los vinos y licores de la habitación.

—Por el simple hecho de que me pareció una buena idea de que tomarás ventaja de esta situación, hijo mío—respondió una vez que se detuvo frente a la mesita y destapó una botella de vino para llenar dos copas.

Una vez que lo hizo, tomó las dos copas de vino en sus manos, se volvió sobre su lugar para después tomar camino, nuevamente, hacia la dirección adónde se encontraba su hijo y le extendió una de sus manos para ofrecerle una de las copas.

—Te escucho—replicó Vegeta una vez que tomó la copa de vino entre sus dedos.

—Verás, hijo, existen dos grandes beneficios de por medio—comenzó a explicar detalladamente antes de llevarse un trago de vino a los labios—, uno de ellos beneficia a toda nuestra raza y el otro, por lo contrario, te beneficia solo a ti, hijo mío—terminó de explicar mientras esbozaba una leve sonrisa.

Vegeta le miró por un segundo, se llevó un leve trago de vino a los labios y agregó:

—Continua—dijo mientras aún le sostenía la mirada sin intenciones de apartarla.

—Es simple, el Rey Brief depositó todas sus esperanzas en este matrimonio, al creer que protegeríamos y cuidaríamos de su adorada hija y con ello al planeta tierra—dijo señalando con su dedo a Vegeta. —Y así será, solamente mientras la pequeña heredera nos proporcione todos sus conocimientos, habilidades y secretos sobre su preciada tecnología y ciencia.

Vegeta le miró aún más confundido.

—Aún así, padre. No veo cual será mi beneficio en todo esto—se atrevió a replicar mientras esperaba una coherente explicación.

—No me puedes negar que Bulma Brief es una mujer muy atractiva y deseable ante cualquier hombre—prosiguió con su breve explicación ante su hijo—, en una sola palabra, una criatura muy deliciosa—agregó viendo directamente a Vegeta. — y me pareció muy buena idea que te divirtieras un rato con ella, utilízala a tu antojo, y así, obtienes beneficios propio, como hombre y sobre todo, la satisfacción de humillar su orgullo, doblegarla ante ti para quebrar su firme y fuerte carácter, sí así lo deseas—terminó de explicar el Monarca Saiyajin mostrando su perfecta dentadura antes de llevar otro trago de vino a sus labios.

El joven heredero Saiyajin soltó una leve sonrisa ante las últimas palabras que salieron de los labios de su padre.

—Y una vez que obtengamos lo que deseas ¿Qué haremos con ella? ¿Regresará a su planeta? —preguntó Vegeta como si realmente le interesara el futro incierto de su futura esposa.

—¡Oh, no! Para ese entonces, su planeta ya estará totalmente bajo nuestro control, tal vez hasta su padre ya no exista—respondió sin remordimiento alguno—, así que puedes hacer lo que se te plazca con ella, puedes ser misericordioso y permitirle que trabajé de por vida en los laboratorios del palacio, en cocina, en el prostíbulo, o inclusive, eliminarla—continuó hablando el Rey Vegeta sin intensiones de demostrar ni una sola expresión de compasión sobre su rostro ante el destino de su futura nuera. — Eso sí, Vegeta, trata de ser un poco delicado, y no tan salvaje con ella, mientras obtenemos lo que deseamos—agregó viéndole directamente a los ojos. —O comenzaré a creer que su concepto sobre nosotros, no es tan erróneo después de todo—terminó de decir para vaciar por completo su copa de vino directamente a sus labios.

—Trataré de serlo, padre—replicó Vegeta antes de elevar su copa de vino al aire para poder vaciarla de un sólo trago.

—Además, recuerda que el amor, a veces no es el principal motivo por el cual dos personas terminan juntas—le dijo a su hijo, Vegeta. — En este caso, son los beneficios generales y propios—terminó de decir viendo directamente a su hijo mayor.

El principal heredero al trono del Planeta Vegetasei, le miró directamente y le sonrió ampliamente sin intenciones de apartar su mirada.

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El relajante sonido que el viento dejaba correr entre las plantas y flores que pertenecieron a mi madre, era lo más preciado y lo único que podía calmarme en estos momentos respecto a las últimas horas que habían pasado en mi vida. Aún no podía creer y mucho menos aceptar la posibilidad de tragarme mi orgullo para pedir una tregua decente con el Príncipe Vegeta por el bien de ambos planetas, pero sobre todo por el bien de mi planeta tierra y mi gente. Sin embargo, no quería hacerlo, en realidad deseaba seguir sosteniendo mi firme postura ante esos salvajes Saiyajin.

—Mamá, ojalá estuvieras aquí, y me ayudarás a encontrara una solución a este problema—dije al aire, ya que me encontraba sola, en compañía de las flores, que una vez, pertenecieron a mi madre. — Tú siempre fuiste buena en ello, pensabas con la cabeza fría, no dejabas que el orgullo te segará y mucho menos, dejabas que tus sentimientos ni corazón tomarán el control de la situación.

Solté un leve y profundo suspiro de resignación al no poder llegar a una clara solución, pero sobre todo, que no fuera tan humillante, cómo el tener que ir en busca del Príncipe Vegeta para llevar la fiesta en paz.

—¡Oh! Lo siento, querida—habló la voz de la Reina Gyda sacándome descaradamente de mis pensamientos. —No fue intensión interrumpir tu momento de reflexión.

Posé mis ojos en su dirección y le mostré una débil sonrisa en señal de resignación.

—No se preocupe, su majestad—repliqué una vez que recobré la fuerza para hacerlo—, no interrumpe nada.

La Reina Saiyajin esbozó una amplia sonrisa y agrego:

—Si lo deseas, puedo venir en otro momento—me dijo antes de hacer una simulación de que emprendería caminó de regreso.

—No, por supuesto que no—hablé en automático sin prestar atención a mis palabras. — ¿Por qué no toma asiento conmigo? —le pregunté rápidamente mientras le indicaba con la palma de mi mano que había un lugar disponible para ella.

—Oh, muy amable de tu parte—respondió una vez que tomó asiento a un lado de mí. —Fue inevitable ignorar este hermoso y magnifico lugar—continuó hablando mientras daba un rápido vistazo al enorme jardín para después clavar nuevamente sus ojos esmeralda a mi dirección.

Le mire por un segundo antes de poder replicar adecuadamente ante su último comentario.

—Sí, es lo único decente y agradable que quedó a la vista después de la visita de su esposo, cómo usted comprenderá—repliqué sin intenciones de retractarme de mis palabras mientras dirigía mi vista hacia delante para dejar de ver a la Reina directamente.

—No te preocupes, querida—me dijo soltando una leve risita. —, te comprendo totalmente. Además, estoy aquí con el único propósito de ofrecerte mi apoyo incondicional—continuó hablando para captar mi atención—, en pocas palabras, puedes acudir ante mi presencia y, sobre todo, puedes confiar mí, en cualquier momento que lo necesites—terminó de decir una vez que volví a posar mis ojos sobre los suyos.

Realmente eso no me lo esperaba. Quise creer en sus palabras, en que fueran sinceras y ciertas, pero había algo en ella que me lo impedía totalmente, el confiar en su persona y en su palabra. Sin embargo, tenía que reconocer que gracias a sus alentadoras palabras, tuve el valor de sincérame totalmente ante su esposo y el Príncipe Vegeta.

—Verás, querida—habló nuevamente para captar mi atención, lográndolo. —Tú y yo somos muy parecidas, ya que compartimos el mismo sentimiento sobre mi hijastro, Vegeta: odio.

No pude ser capaz de reaccionar ante su última palabra, pero por alguna extraña razón pude emitir palabra coherente.

—Con todo respecto, no entiendo porque me dice eso a mí—repliqué mostrando una confusa expresión en mi rostro.

Gyda por su parte soltó una leve risita ante mis inesperadas palabras.

—¡Ay, querida! Te lo digo porque es cierto—me dijo sin intenciones de despegar sus penetrantes ojos de los míos. — ¿O me lo vas a negar?

No, no pude negárselo, pero me fue imposible creerlo.

—No—contesté en automático.

—Sí tú y yo nos unimos, podremos hacer algo contra Vegeta para que pague por tener esa arrogante actitud ante mí, y sobre todo, ante tu planeta y, especialmente, ante ti—terminó de decir poniendo mucho énfasis a su última palabra.

—¿Por qué? —pregunté espontáneamente como si me importara un carajo los motivos que alimentaban su odio por Vegeta, el cual también odiaba.

—Porque el muy imbécil de mi hijastro, desde muy pequeño, se ha encargado de humillarme y rechazarme como su legítima Reina desde que me casé con su padre—dijo mientras pude ver claramente como apretaba sus puños en señal de rabia. —Fue inevitable el notar que tú también compartes ese sentimiento conmigo.

Bajé la mirada por un momento, tratando de meditar las últimas palabras que salieron de sus labios.

—Te pido por favor, que esto, sólo quede entre nosotras—me dijo una vez que se levantó de su lugar. —Piénsalo bien, querida. Y te pido de todo corazón que veas en mí, una futura aliada, y no, una futura enemiga.

Elevé mi vista antes su última oración para tomarme con su amplia sonrisa de triunfo, como su hubiera conseguido lo que buscaba.

—¿Algún consejo que pueda darme? — me atreví a preguntar una vez que encontré el valor para hacerlo.

Gyda me mostró su perfecta dentadura para después comenzar a hablar.

—El único consejo que te puedo dar, es que no te doblegues ante ninguna persona, sobre todo ante el Príncipe Vegeta, y tampoco dejes que rompan tu firme y fuerte carácter—continuó hablando sin intenciones de apartar su mirada de mis ojos—, haz lo que sea necesario para poder sobrevivir en medio de un mundo machista, los cuales sólo se interesan en satisfacer sus necesidades, y demostrar que lo único importante y valido, es imponer su fuerza bruta como señal de poder y control total—se reacomodo en su lugar sin intenciones de abandonarlo

Su consejo me tomo por sorpresa, esas palabras no las esperaba. De un sólo movimiento me levanté de mi lugar e incliné delicadamente mi cabeza en señal de agradecimiento para poder emprender caminó a la salida del enorme jardín. Pero la voz de la Monarca Saiyajin me detuvo de golpe.

—En pocas palabras, te recomiendo que saques provecho de tus lindos encantos y atributos para tener a cualquier hombre a tus pies—dijo detrás de mis espaldas. —Eso, querida Bulma, es algo que he aprendido a lo largo de los años—pausó por un instante— ¿cómo crees que he sobrevivido durante todos estos años? — agregó antes de que pudiera abandonar el lugar por completo.

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Era increíble, el simple hecho de estar reproduciendo cada unas de las palabras que salieron de los labios de Gyda. De alguna manera y por un breve segundo, creí que había encontrado a una aliada en ella para hacer tragar la propia arrogancia que poseía ese salvaje mono sin conciencia. Sin embargo, por el bien de mi planeta y sobre todo, de mi padre, tomé la decisión de tragarme mi orgullo, e ir en busca del Príncipe Vegeta para pedirle una disculpa por mi desagradable discurso y tratar de llegar a un arreglo mutuo y así, poder llevar la fiesta en paz.

Obviamente, le rogué a todos los Kamisama del universo que me dieran el valor de poder sostener mi palabra y no dejar libre toda la ira que sentía por el príncipe Saiyajin. Continué caminando por el largo corredor que conectaban las habitaciones principales del palacio con el único propósito de toparme con Vegeta, consiguiéndolo. Se encontraba parado justamente frente a su habitación en compañía de unos de sus hombres. Pude visualizar como dejo desprender de sus labios una descarada y sínica sonrisa. Por un instante estaba dispuesta en continuar con mis intenciones de proponer una tregua, pero por otra parte, lo único que deseaba en ese momento era salir corriendo hacia su dirección y plantarle un golpe por arrogante y a la vez, poder borrar por completo su sínica sonrisa de sus bonitos labios. Sin embargo, tuve que descartar por completo la última opción, una vez que me percaté de que mis pies se movieron sin mi permiso y caminaban hacia la dirección adónde se encontraba el heredero del Planeta Vegetasei.

—Lamento interrumpir, Príncipe Vegeta—me atreví a hablar una vez que me detuve a unos cuantos pasos de distancia de su lugar.

Pude visualizar que el muy cabrón se atrevió a examinarme de arriba abajo, pero jamás tuvo intensiones de responder apropiadamente ante mi llegada, más bien, tuvo el descaro de volver, nuevamente, sus ojos hacia el hombre que lo acompañaba para continuar con su conversación e ignorarme por completo.

«Idiota—me dije a mi misma—Creíste que en un par de horas, el muy imbécil, iba a cambiar su arrogante actitud.»

Sentí como la sangre me volvía a hervir por culpa de su arrogante actitud y salvajes modales, que por un momento, desee con todo mi corazón darme la media vuelta y salir corriendo de ese lugar, pero el recuerdo de la gente muriendo de hambre y de mi padre, me lo impidieron vilmente.

—Solicito hablar con usted—volví a hablar para captar su atención, lográndolo—, por favor—agregué entre dientes al tener que suplicarle al muy cabrón.

Vegeta por su parte, meditó por un segundo mi petición, miró nuevamente a su soldado y le indicó con la mirada que se retirará, haciéndolo inmediatamente, no sin antes, voltearse en mi dirección y hacer una pequeña reverencia ante mi presencia, la cual contesté inmediatamente sin dudar. Una vez que se marchó, me di cuenta que quedé a merced del Príncipe Vegeta y eso no me gustó para nada.

—¿Y bien? —preguntó Vegeta mientras entrelazaba sus brazos a la altura de su pecho para captar mi atención, nuevamente.

Humedecí mis labios y aclaré mi garganta para poder emitir palabra clara alguna.

—Principalmente, quiero pedirle una enorme y sincera disculpa por mi desagradable discurso de hace un par de horas atrás—pude decir mientras clavaba mis ojos sobre los suyos.

Pude visualizar como los labios del Príncipe Vegeta dibujaban nuevamente una sínica sonrisa de triunfo ante mis últimas palabras. Sin embargo, fue inevitable, que mi rabia y coraje, se hicieran presente provocando que el vomito verbal saliera a flote, de nuevo.

—Sin embargo, eso no quiere decir que he cambiado mi opinión sobre ustedes, los Saiyajin—dije mientras fui testigo de cómo borro su sínica sonrisa de golpe. —Es sólo que creo que no fue muy educado de mi parte haberlo expresado en voz alta—agregué elevando el mentón para continuar viéndole a los ojos directamente.

Vegeta quedó en silencio por un instante, soltó una leve sonrisa mientras movía su cabeza de un lado a otro.

—Debo reconocer, que eres muy valiente al sostener tu firme posición ante mí—comenzó a decir una vez que posó sus penetrantes ojos negros sobre los míos. —Sobre todo, admiro el carácter fuerte y admirable que posees, Princesa—continuó expresando sin intenciones de despegar sus ojos de mi rostro. —Sin embargo, no te creo ni una sola palabra. Si no te importa, tengo otras cosas más importantes que hacer—terminó de decir con toda la intención de esquivarme para emprender camino.

—Sé muy bien que tanto yo, como tú, no estamos totalmente de acuerdo con este absurdo matrimonio que arreglaron nuestros padres—comencé a hablar, una vez que fui capaz de detener sus pasos. —También sé perfectamente que este matrimonio es inevitable—pausé por un momento, en cuanto Vegeta se volvió sobre su lugar para posar nuevamente sus ojos hacia mi dirección. —Por esa razón he venido a pedirte una disculpa, para poder conseguir llevar nuestra relación en paz, sin insultos o palabras hirientes—continué hablando sin intenciones de permitir que viera como evitaba a toda costa el atragantarme con mi propio orgullo ante su presencia.

De alguna manera, fue testigo de cómo el muy bastardo, esbozaba nuevamente una sínica sonrisa de triunfo ante mi presencia. Apreté mi puño en señal de rabia, y gracias a ello, no me di cuenta en el momento exacto que caminó hacia mi dirección para posarse a unos cuantos centímetros de distancia de mi cuerpo, pero sí fui capaz de escuchar su voz y de apaciguar mis intentos de seguir haciéndolo, en el momento que sentí su aliento muy cerca de mi rostro y elevé mis ojos solo para toparme con los suyos.

—Demuéstramelo—salió de sus labios.

—¿Cómo? — repliqué con una pregunta.

De un sólo movimiento, pude sentir como aprisionó mi cuerpo contra la pared y el suyo, sin darme la oportunidad de reaccionar. Sentí como una de sus manos comenzó a subir mi vestido por mi muslo derecho sin intenciones de parar. Al contrario, no fui capaz de reaccionar y contraatacar ante el indecente e inesperado contacto de las yemas de sus dedos sobre mi piel desnuda.

—No, por favor—dije una vez que fui capaz de reaccionar y le miré directamente a los ojos.

Pero fue inútil suplicar, él continuo subiendo las yemas de sus dedos debajo de mi vestido, hasta lograr llegar a la altura de mi cadera.

—Te dije que me lo demostraras y esta es la prueba que tienes que pasar para serte acreedora de mi perdón—dijo una vez que pude sentir cómo uno de sus dedos se colaba por debajo de mi ropa interior.

Al escuchar sus últimas palabras, provocó que mi sangre hirviera de coraje y sacará el valor y fuerza suficiente para estrellar la palma de mi mano extendida sobre una de sus mejillas. Vegeta se detuvo de inmediato y no fue capaz de reaccionar al instante, al contrario, se quedó estático por un momento y pude ser testigo de cómo las facciones de su rostro se suavizaron para darle entrada a una total expresión de furia, rabia y coraje al mismo tiempo.

—Escúchame muy bien, estúpida terrícola—dijo una vez que pude sentí como posaba una de sus manos alrededor de mi cuello y estrellaba mi cuerpo contra la pared. —Cómo tú lo has dicho, este matrimonio es inevitable, sin embargo te digo muy claro que, si realmente valoras tu miserable y patética vida—continúo hablando sin apartar sus penetrantes ojos negros llenos de rabia sobre los míos—, te recomiendo que aprendas a obedecer y no poner pretextos a cualquier cosa ¿Entendido? —terminó de decir mientras de un brusco movimiento me liberó de su agarre.

Caí al suelo y traté de recuperar mi aliento mientras tomaba leves bocanadas de aire para regular mi respiración. Una vez que lo hice, posé mi mano exactamente en el lugar donde él había posado su mano anteriormente y lo sobé por un momento.

—Contéstame, mujer terrícola—volvió hablar para captar mi atención, lográndolo.

Elevé mis ojos llenos de rabia a su dirección y dije lo primero que mi orgullo y mi enojo me permitió expresar.

—Púdrete, maldito mono sin conciencia—repliqué sin intenciones de retractarme de mis palabras.

Vegeta me miró con aires de superioridad y esbozó una inesperada, pero sínica sonrisa ante mis últimas palabras.

—Eso pensé—fue lo único que salió de sus finos labios, antes de dar la media vuelta para emprender camino y dejarme sola sobre el enorme pasillo que conectaba las habitaciones principales del castillo.

Continuará…

Notas de la autora (LiLiCo): Hola, principalmente quiero agradecer enormemente a las personas que se tomaron su tiempo en leer el primer capítulo de mi historia, y sobre todo que hayan dejado su comentario. Por otra parte, muchas gracias por sus favorites, follows y reviews. En verdad, se los agradezco desde lo más fondo de mi corazón y más, el saber que la historia es de su total agrado. Espero que hayan disfrutado del segundo capítulo (el cual, prácticamente tuve que cortar, ya que la inspiración no me abandonaba), y que haya sido de su agrado.

Ya saben, si les gustó, no olviden dejar su comentario sobre el capitulo: Eso, es lo que más me gusta de redactar, leer y saber su opinión.

Contestación de reviews:Tengo que aclarar, que replicó cada comentario que recibo en cualquiera de mis fics por mensaje privado. Sin embargo, en este momento me veo en la necesidad de contestar algunos por aquí, ya que son Invitados, y no poseen una cuenta fanfiction. Así que me es imposible contestarles por ese medio. Muchas gracias.

Sindy Milash:Muchas gracias por tus palabras. En verdad me alegra mucho el corazón poder leer que te agrada mi historia. y, sobre todo, que me digas que he logrado plasmar el carácter indicado de cada unos de los personajes. Por otra parte, claro que sí, prometo que Tarble tendrá una participación de suma importancia en esta historia. Ya lo descubrirás más adelante. Saludos y un enorme beso.

Geraldine: Te agradezco de todo corazón que hayas tenido tiempo de dejar tu comentario y no te preocupes por tu otro erróneo comentario (que por cierto, me gustó), a todos nos puede pasar, yo también me incluyo. Respecto a Gyda, sí, esa mujer odia a Vegeta, más que la propia Bulma, ya verás el rol que jugará esta excéntrica reina de los saiyajin para destituir a nuestro querido y amado Vegeta. Saludos y un enorme beso.

Yuna: Hola, igualmente, te agradezco de todo corazón que hayas dejado tu comentario. Como lo he dicho anteriormente, me alegra mucho el corazón que se tomen su tiempo para hacerlo. Y sí, a mí también me gusta leer fics de ellos, más cuando se tienen que casar y están consientes del odio que sienten uno por el otro. Muchas Gracias. Saludos y un enorme beso.

Caroonte01:Hola, igualmente, te agradezco de todo corazón que hayas dejado tu comentario. Y ya no tienes que esperar más, ya sabes lo que piensa nuestro queridísimo Vegeta sobre el discurso de nuestra Bulma. Saludos y un enorme abrazo.