Clarke estaba empezando a ponerse nerviosa. Hacía días que le daba vueltas a la cabeza pensando que irse a vivir con Bellamy, su novio de toda la vida, quizá no era buena idea. Lo cierto es que estaba con él por inercia, lo quería, eran muchos años, desde que tenían 14. Pero dar ese gran paso suponía una valentía que ahora mismo echaba en falta. Encima se mudaban a otra ciudad para poder estudiar y tener alguna oportunidad más que en el pueblo, lo que suponía que allí no estaría ninguno de sus amigos, a excepción de Octavia, que sí que se mudaba pero con la inteligencia de no irse al piso con la parejita. "¿Por qué no me habré mudado con Octavia?", pensaba Clarke mientras intentaba abrir una de sus maletas.

-¿Qué pasa princesa? ¿Necesitas ayuda? –Bellamy se coló en la habitación agachándose para intentar abrir la maleta-.

-No, gracias, puedo yo solita. –era borde, y cabezona, y todo eso se multiplicaba por mil cuando tenía a Bellamy cerca-. "¿Desde cuando detesto a mi novio?", pensó mientras a Bellamy se le cambiaba la cara por momentos. Este gesto hizo ablandar un poquito el corazón de la rubia que enseguida intentó remendar la situación. –Va, lo siento Bell, sólo estoy un poco irascible por la mudanza y eso…

-También estabas irascible en el pueblo, y en el coche, y subiendo aquí. Llevas demasiado tiempo así y no sé qué he hecho. –el moreno salió de la habitación notablemente dolido-.

-¡Venga, Bell! No te pongas así, perdón… -Clarke salió corriendo detrás de él, lo cierto es que se sentía realmente culpable. Bellamy no le había hecho nada malo, más allá de aburrirle como una ostra.

Clarke se sentó en el sofá junto a él e intentó arreglar la situación, lejos de conseguirlo, Bellamy se levantó y salió del piso diciéndole que iría a dar una vuelta por el barrio para ver qué tal estaba. La mala conciencia de Clarke se transformó en tranquilidad cuando el chico salió por la puerta y la dejó sola. Puso los pies sobre la mesa que había frente al sofá, puso una canción en su móvil e intentó no pensar en nada. Estaba realmente cansada después del viaje y la mudanza. Pero la tranquilidad duraría poco, porque al minuto de recostar la cabeza e intentar poner su mente en blanco, llamaron a la puerta.

-¡Joder! Vaya susto. ¿Quién coño será?

Clarke abrió la puerta y se encontró con una morena de ojos verdes escoltada por un chaval bastante atractivo. Ambos la miraban sin decir nada y con una pequeña sonrisa en los labios, hasta que él le dio un pequeño codazo a ella que emitió un gritito de dolor.

-Hola, ¿qué tal? –habló la morena. Clarke pensó que era realmente guapa, ambos lo eran, aunque no entendía muy bien a que se debía esa sonrisa y el estar parados frente a su piso.

-Hola, ¿qué queréis? –eso tuvo que sonar realmente borde, pensó.

-Mmmm esto… -la morena le comentó algo a su amigo en un tono tan bajo que Clarke no llegó a escuchar.

-¿Os estáis riendo de mí? –la rubia arqueó una ceja y estaba a punto de cerrar la puerta cuando el chico habló.

-Buenas, somos Lincoln y Lexa –todo esto lo dijo dejando claro con su mano a quién se refería con esos nombres- y somos tus vecinos. Acto seguido le ofreció la mano a Clarke que la tomó con algo de recelo.

-Ah vale, yo soy Clarke, encantada. Y ahora, si me disculpáis, tengo muchas cosas que hacer. –acto seguido les cerró la puerta en todas las narices.

"Vaya gente rara nos hemos echado por vecinos", pensó la rubia.

-¿Me lo ha parecido a mí o esa tía es una siesa? –Lincoln decía esto mientras cerraba la puerta del piso.

-¿Sí, verdad? Me encanta. –a Lexa no le había desagradado tanto el encuentro, por lo visto.

-¿Cómo que te encanta, Lex? Esa tía estará todo lo buena que tú quieras, pero debería bajarse los humos un poquito, vaya estúpida.

-¡Eh tú! –le dijo la morena señalándole con el dedo-. Piensa que algún día aparecerá por aquí y tendrás que ser simpático.

-Lo primero: no pienso ser simpático con esa borde, y lo segundo: vive con un tío, ¿no has visto la cantidad de ropa de hombre que había en toda la habitación? Yo no estaría tan seguro de que le gusten las chicas.

-A ver, ¿entonces cómo explicas que esté en esa aplicación?

-Estará aburrida, yo que sé Lex, lo único que sé es que es una borde que vive con un tío y que es guapa sí, pero no para tanto.

-Venga Lincoln… ¿de verdad no es para tanto? ¿Tú has visto esos ojos? ¿y esa boca? ¿y ese pelo rizado despeinado?

-Joder, te ha dado fuerte. Yo solo digo que es normal, que probablemente viva con su novio y que tú te estés creando esperanzas que nunca se van a cumplir.

-¿Seguro de que no se van a cumplir? Vamos Lincoln, soy Lexa, la famosa Lexa. La que consigue todo lo que se propone con las tías, las que se las quita de encima… -eso último lo dijo sacudiéndose el hombro, lo que hizo reír a su amigo-. –No, en serio, es un objetivo más, lo consigo y ya. Como con el resto.

-Me parece que ella va a ser algo más difícil que el resto.