Disclaimer: Todo lo que reconozcan pertenece a JKR.
"Este fic participa en el Intercambio de Regalo 2013 del Foro I solemnly Swear". Mi regalo es para LatexoHPo. Espero que te guste y ¡Feliz Navidad!
Su nombre es Lily Evans
por Samanta Black.
Habían pasado un par de días desde que Severus Snape había conocido a la extraña niña de ojos verdes cuando decidió volver a aquel pequeño parque que se convertiría en su lugar de encuentro con su futura mejor amiga, aunque él aún no fuera consciente de eso.
Ese día, al contrario de la víspera de Navidad, había decidido ir de mañana con tal de no ganar otra reprimenda de su padre por llegar tan tarde como la última vez. Como usualmente hacía, se dirigió al columpio al final del parque y se sentó en él, observando atentamente a los demás niños que llegaban allí acompañados de sus padres, dispuestos a pasar unos minutos de diversión.
No había pasado demasiado tiempo de su llegada cuando Severus vio al otro lado del parque como la niña pelirroja, acompañada de una mujer rubia y otra niña, un poco mayor que la primera, se dirigían a los toboganes. Pero entonces la niña menor pareció cambiar de opinión, ya que le dijo algo a su madre y ante el asentimiento de esta se dirigió hacia donde él se encontraba.
—Hola—dijo la niña con una sonrisa, sentándose a su lado—. Soy Lily, Lily Evans.
Severus la miró durante unos segundos, confundido por el hecho de que ella se acercara a hablar con él cuándo nadie más lo hacía, antes de contestar:
—Severus, Severus Snape.
Ella también lo miró durante un tiempo antes de decir algo, pero su mirada verde, al contrario de la que él le dirigía, reflejaba curiosidad.
—Severus, no es un nombre muy común ¿cierto? —preguntó aún sonriendo mientras se hamacaba en el columpio.
—No, no lo es—contestó Severus después de dudar entre si se estaba burlando de él o no. Al final, decidió no seguir dándole vueltas al asunto y empezó a hamacarse él también.
—Tengo que irme. Nos veremos otro día, Severus—dijo Lily sin perder la sonrisa después de largos minutos en los que estuvieron sumidos en un silencio solamente interrumpido por el ruido que hacían las desgastadas cadenas cada vez que se columpiaban.
—Nos vemos… Lily —contestó el chico en un susurró que pensó que no había sido escuchado hasta que vio como la sonrisa de la pelirroja se ampliaba aún más.
Esa mañana regresó a casa antes de lo acostumbrado, pensando que tal vez su deseo de Navidad, aquel que había pedido la medianoche del 24 de Diciembre de 1969, se hiciera realidad. Aunque en aquel momento le había parecido algo tonto de su parte pedirle a las estrellas "un amigo", ahora deseaba más que nunca que Lily, Lily Evans, fuera su amiga.
