Disclaimer: KHR pertenece a Amano Akiria igual que sus personajes… yo solo le cambio el género y los hago sufrir ^^.
Beta reader: Bosque-de-Viento
Re subido 25/1/12
CHICA PROBLEMATICA
2
Como siempre esa mañana cuando miró el reloj ya iba 20 minutos tarde, ni bien trato de levantarse sus piernas enredadas en las sabanas la hicieron ir directa de cara al suelo, se desenredo torpemente y corrió al baño a alistarse. En serio, tenía que hacer algo con su despertador, siempre lo apagaba inconscientemente y terminaba durmiéndose. Salió del baño rumbo a cambiarse cuando chocó con su hermano, seguramente también era uno de esos días en los que se le había pegado la almohada.
—Tsu-chan. — saludo refregándose un ojo.
—Se me hace tarde ni-san. —le esquivó por un lado y el rubio se le quedó viendo un momento antes de entrar al cuarto de baño.
Bajo las escaleras, esta vez evitando caer por suerte y tomó el obento, lo guardó en su bolso y luego de despedirse de su madre corrió a la escuela. Todo había sido tan rápido, como siempre, que solo recordó a Hibari-san al estar recuperando el aire frente a las puertas de la preparatoria. Se quedó dura. ¿Debía ser un secreto que salía con Hibari-san? Sería lo mejor. ¿Realmente quería salir con ese chico? No, pero no tenía elección, o mejor dicho, ni siquiera se imaginaba rechazándolo. Cómo se supone que rechazas a Hibari Kyouya… recordó lo que le había dicho Kyoko.
Opción uno: decir que le gustaba otra persona no era muy buena idea, seguramente preguntaría quien era y ella tendría que mentir… e intuía que esa persona terminaría en el hospital.
Opción dos: decir que debía pedir permiso a su hermano, y eso solo funcionaría si le tenía miedo al "Gran Giotto Sawada" y no se veía Hibari fuese de esos.
Haría lo que un cobarde, aceptaría la situación y sería la mejor novia posible –porque su vida dependía de ello-.
—¡Tsuna-chan! — escuchó a Kyoko.
—¡Kyoko! — realmente tuvo ganas de abrazarse a la chica y rogarle que la escondiese hasta terminar la prepa. Solo hizo lo primero.
—¿Qué ocurre?¿Quién era el chico de la nota?
—Hi-Hibari-san.
—¿Hibari al final los atrapó en la azotea? —supusó la chica. Tsuna negó contra su pecho.
—Era…Hibari-san. —Kyoko quedo de piedra unos segundos.
—¿Qué ocurrió? — preguntó al fin, llevándose a su amiga junto a los casilleros. Tsuna respiró hondo y comenzó su relato.
—Apareció y quise huir, pero él me beso, luego me dijo que era su novia y me dio esto por mi cumpleaños. — explico rapidísimo.
—¿Y aceptaste cuando no querías? —aunque preguntó, ya sabía la respuesta. La menor solo asintió. —¿Tsuna-chan que harás ahora? — preguntó entendiendo el pesar de su amiga.
—Saldré con él. No me animo a decirle que no.
—Oh Tsuna-chan, todo estará bien ¿sí?. —dijo abrazándola y prometiéndose a sí misma que encontraría la forma de ayudar a la chica.
Las hora de clases pasaron sin demasiadas complicaciones, como siempre Tsuna no captó ni media palabra de sus profesores y al terminar las primeras dos clases salieron a tomar el almuerzo cerca de las escaleras como siempre. Luego de poner a Hana al corriente y de que esta la diera su más sentido pésame trataron de buscar una solución.
—Es una lástima, si fuera cualquier otro chico con la escusa de Giotto-san sería suficiente, pero Hibari seguro aparecería en tu casa y solo habría una terrible pelea. — dijo Hana y Tsuna tragó gordo.
—No sé que está pensando Hibari-san, tal vez solo quiera saber qué es tener una novia. Tal vez se canse y lo deje pronto. — dijo Tsuna que casi no había tocado su comida.
—No te hubiera dado el colgante si fuera algo tan frívolo. — espetó la mayor. Tsuna se achicó en su lugar.
Aunque toda la situación fuese algo estresante, no podía decir que estaba completamente contra de ser la novia del presidente del comité disciplinario. A decir verdad, se sentía un poco feliz, lástima que le asustaba más de lo que le reconfortaba. Suspiró.
—Simplemente saldré con él, no puede ser tan malo, no fue horrible ayer. — dijo con una pequeña sonrisa.
—Creo que te hará bien estar con Hibari, tal vez se te quede un poco de su carácter— le sonrió Hana.
—Siempre puedes pedirnos ayuda, no te fuerces ¿sí? — dijo Kyoko
—Gracias chicas.
—¿Sawada-san? — las tres se giraron al chico alto de cabello extraño.
—El vice Kusakabe. — susurró Hana.
—¿Hai?
—Me acompañaría por favor. — por un momento se preguntó por qué, luego recordó que el chico era la mano derecha de Hibari.
—Cla-claro, Kusakabe-san. — se incorporó y le sonrió nerviosamente a sus amigas antes de ir tras el chico… hacia la oficina del comité.
Nunca había ido allí, y había esperado nunca tener que hacerlo, pero bajo esas condiciones el nerviosismo que sentía era completamente diferente al que sería si la llamada fuera por otra cosa. Jugó con las mangas de su suéter -algo largas- y retuvo el aire cuando estaban por entrar. Se sorprendió cuando el chico le abrió la puerta y se puso a un lado dándole paso, entró y casi se le para el corazón cuando la puerta se cerró y quedando ella a solas con su ¿novio? Oh, eso era tan inverosímil, quería desmayarse y se creía capaz de hacerlo si seguía pensando en todo eso.
—Hi-Hibari-san. — saludó dando un paso y preguntándose que debía hacer.
—Sawada Tsunayuki. —dijo el chico desde su escritorio.
—Este…si quiere puede llamarme Tsuna. —jugó con un mechón de cabello que caía junto a su mejilla, con la vista a un lado. Le ponía demasiado nerviosa que la estuviese llamando por su nombre completo, parecía que le reprendía.
—Tsunayuki entonces. — bueno, eso estaba un poco mejor. Suspiró quedo. —Siéntate. — ordenó el moreno volviendo su vista a los papeles.
La chica rodeó la oficina con la vista pensando donde sería el mejor lugar para no molestar. El sofá frente al escritorio era la mejor opción, aunque le hubiese gustado sentarse en una de las esquinas lo más lejos posible. Caminó hasta allí sin ver el tapete en el suelo, y tropezando, la llevo de cara al piso. El ruido hizo a Hibari levantar la vista, y solo porque sus expresiones estaban completamente controladas, evitó reírse. Tsuna fue levantándose y sobándose el rostro hasta que dio con la mirada metálica.
—Lo siento. — se disculpó por si acaso, y tal vez fue por toda la tensión acumulada, pero no pudo evitar que se humedecieran los ojos por las lagrimas comtenidas.
Hibari quedó con su vista en la chica, aquella situación tan cómica había quedado olvidada completamente cuando la chica se pasó las mangas por los ojos evitando llorar. Era como un bebe de conejo al que le daban ganas de abrazar, y parecía tan indefensa como un pajarito que no sabe volar. He ahí el porqué le gustaba al punto a que mandaría a cualquiera que le hiciera daño tres metros bajo tierra. Llegando al extremo de hacer cosas tan impropias de él como levantarse e ir a su lado abrazándola y acariciándole el cabello.
Estaba feliz de haber decidido hacerla su novia, primero pensó en decirle que desde ese momento era su mascota –como Roll y Hibrid –pero luego de una charla con Dino, de porque un humano no puede tener a otro de mascota, y teniendo en cuenta de que era una chica, decidió hacerla su novia. Era vagamente consiente que –medio- la había obligado, pero ya se acostumbraría.
—¿Estás bien? —pregunto alejándose un poco para verla, Tsuna solo asintió terminado de limpiarse las mejillas y los ojos.
Se incorporó ayudándola y por si acaso la acompañó hasta sentarla en el sofá. Ella no dijo nada, solo le miró de vez en cuando tratando de olvidar su pena por el reciente accidente. Hibari volvió a su tarea en el escritorio y de vez en cuando la mirada, no hacía falta tener mucha imaginación para verle unas imaginarias orejas gachas, como un animal asustado. Era extraño, normalmente él se llevaba bien con los animales pequeños… cierto, ella era un chica, probablemente sería más complicado. En ese momento no estaba tan seguro de haber sido una buena idea hacerla su novia, tendría que haber comprado un conejito y llamarlo Tsunayuki y dejarse de complicaciones. Pero tampoco era eso lo que quería, siendo sincero, quería una adorable y cariñosa Tsunayuki. Se recostó contra el respaldo algo abatido.
Tsuna, que había estado atenta a todas las miradas del moreno buscó la forma de suavizar el ambiente. Había visto en una esquina una pava eléctrica y tazas, a su hermano le gustaba cuando le llevaba té mientras estudiaba, tal vez podría probar lo mismo con Hibari-san… Cuando el presidente se recostó cerrando un momento sus ojos se decidió.
—Hibari-san— llamó quedo. El "hmm" que escuchó como respuesta le hizo continuar. —¿Quiere té? — el chico se enderezó viéndola.
—Café. — dijo y Tsuna le sonrió incorporándose para prepararlo. Bien, eso no había sido tan difícil, ahora solo tenía que tener cuidado de no romper un taza o tirarle el café encima.
Mientras calentaba el agua se quedó viendo las tazas, una tenía el dibujo de un canario amarillo; se pregunto de quién sería, si resultaba ser de Hibari el mundo estiraría más loco de lo que nunca imaginó. Preparó dos tazas –ambas de las blancas comunes –y cuidándose de cualquier bache le llevo una al moreno.
—Para la próxima. — dijo el chico tomando un sorbo. — esa es mi taza. — señalo justamente la del canario. Tsuna le sonrió, aunque internamente estaba en shock total.
Decidió tratar de olvidarse de eso, y volvió a su lugar en el sofá con la taza entre las manos bebiendo a sorbos el café con mucha azúcar y leche.
Hibari se quedó observando a la chica, era pequeña, la más baja de las de primero. Aunque no le gustara mucho admitirle, era porque parecía una niña que Tsunayuki le había llamado la atención, en cuanto la vio quiso alzarla y acariciarle el cabello encrespado que tenía y que ahora sabía que era realmente suave. De soslayo vio el reloj, pronto tocaría el timbre, y aunque le gustaría hacerla quedarse el resto del día en la oficina1 ella tenía que volver a clases. Se incorporó y caminó hasta quedar frente a ella, que aún estaba tomando el café, y que se le quedó viendo con sus grandes ojos ¿Se daba cuenta de lo adorable que se veía?
—¿Hibari-san?
—Va a tocar el timbre, apúrate o llegaras tarde. — la chica asintió y dejó la taza a un lado. — Luego alguien lo lavara. — le dijo y Tsuna se incorporó, cuando estaba por irse le detuvo y pasó uno de sus dedos por el labio superior de la chica para después lamerlo. —Tenías leche.
—Ah— apenas pudó articular sintiendo que su cara se quemada. —Yo…ya me voy. — caminó apurada por escapar mientras Hibari sonría.
Volver al salón le llevó un poco a pesar de que casi corría de tan largas que eran sus zancadas -aunque sus piernas fueran cortas por la estatura-. Realmente esa relación con el prefecto era muy mala para su corazón, entre los acercamientos del chico y lo que le asustaba de por sí, no sabía si sobreviviría hasta fin de semestre. Estaba a poco de llegar a las puertas de su salón cuando le golpearon suavemente detrás de la cabeza, se giró y la otra persona que atentaba contra su salud cardiaca estaba viéndola divertido.
—¿Tarde de nuevo a mi clase, Sawada? — dijo Reborn.
Tsuna retrocedió caminando un par de pasos de espalda, muy mala idea, pues casi cae al pisar un lápiz y tuvo que prenderse de la camisa del profesor para evitarlo.
—En serio ¿no puedes dar diez pasos sin un accidente de por medio? — la chica solo evitó mirarlo.
—Lo siento. — se excusó girándose para entrar al aula seguida de Reborn algo extrañado, solía decirle algo más que una simple disculpa cuando la molestaba, ya sabría qué pasaba ahí.
Tsuna se sentó en su acostumbrado sitio después de sonreírle a Kyoko para que se despreocupase, había sobrevivido a su novio, se sonrojo recordar que había tocado sus labios, era sorprendente que Hibari sea tan… físicamente expresivo, hasta la había abrazado ahora que se ponía a pensar en eso. Se quedó embobada recordado aquello con la vista en el pizarrón ignorando como Reborn parecía mirarla de vez en cuando, sin duda había algo raro en la chica que era su alumna preferida de molestar.
Dio el final de la clase y se retiró, Reborn se dispusó a pasar su tiempo averiguando que había pasado con la chica, no le llevó mucho, siendo él, averiguar que existía un rumor de que Sawada salía con alguien, eso explicaba el aire por demás atontado que tenía. Un par de interrogatorios más y descubrió que el nuevo novio era nada más y nada menos que el estudiante más popular de la escuela, Yamamoto Takeshi.
Tsuna salió del aula acompañando a Kyoko a su club de repostería mientras le contaba –omitiendo algunos detalles –su tiempo con el presidente del comité disciplinario. Su amiga se despreocupó de que algo malo le pudiese pasar a su amiga, pues desde que se enteró de que Hibari era el novio de Tsuna, sentía que tenía que hacer algo para salvarla de esa relación, pero ahora veía que la chica estaba contenta con ello, eso era una ventaja, la única forma que se le ocurría de salvar a Tsuna era contándole a su hermano y al de la castaña la situación, y sabia que eso no le iba a gustar mucho a Tsuna, que a pesar de su carácter temeroso siempre cargaba con sus propios problemas.
Tsuna se despidió cuando llegaran al aula de cocina y volvió por el mismo camino, estaba realmente feliz, tanto que tarareaba, no pensaba en la razón de su estado de ánimo, solo estaba contenta. Planeó mentalmente pasar por la panadería por unos bizcochos antes de volver a casa, si no recordaba mal su madre saldría con una amiga y seguramente su hermano llegaría hambriento después de la universidad, sabiendo lo inútil que era en la cocina mejor comprar algo para su ni-san y después que éste prepárese la cena si su madre se retrasaba. Pendiente de sus cavilaciones e ignorando su alrededor -como de costumbre- se dio un susto de muerte cuando alguien la llamó por su nombre.
—Lo siento, te asusté. — se disculpó Yamamoto rascándose la nuca y sonriendo, hacer saltar del susto a la chica tenía su encanto.
—Lo siento, yo no te había visto acercarte. ¿No tienes entrenamiento? — Tsuna no se llevaba con muchas personas, de los chicos Yamamoto era el único con lo que podía hablar y que también le hablaba.
—Sí, pero estaba buscándote.
—¿Um?¿Para? — preguntó la chica sorprendida, Yamamoto era muy responsable con el equipo de beisbol.
—Tsuna, yo…
—Parejita de enamorados. — cualquier cosa que hubiera querido decir el chico fue interrumpida por Reborn, que a camino de irse de la escuela se había encontrado con sus alumnos menos destacados.
—¡Reborn! — se quejó Tsuna roja como un tomate con insolación, ganándose solo la risita del profesor que pasó de largo solo sonriéndoles sádicamente. —Idiota. — masculló con un ligero puchero.
—Hablamos mañana. — se despidó dejando a la chica confundida viéndole la espalda, sin duda no entendía lo que acababa de suceder ahí. Yamamoto había actuado muy extraño.
Decidió que ya había perdido demasiado tiempo mirando el pasillo desierto y siguió su camino a la salida, pasaba por los portones de la escuela cuando sintió un escalofrió recorrerle la espalda, como si alguien estuviese viéndola fijamente, se dio vuelta lentamente y teniendo en cuenta la severidad de la mirada que había sentido no se sorprendió al ver a Hibari recostado con los brazos cruzados en uno de los muros.
—Hibari-san. — saludo manteniendo su expresión afable aunque internamente estaba desenado que la gente dejara de aparecérsele por sorpresa.
—Tardaste. — fue todo lo que le contestó.
—Lo siento…
—Te acompañare a tu casa.
—¿Q-Qué? — apenas logró articular la chica.
—¿Algún problema? — de la misma forma en que "te morderé hasta la muerte" era una dolorosa promesa, "¿algún problema?" era un advertencia de acatar una orden.
—No, hm, solo que debo pasar por la panadería. — comentó evitando mirarle directamente, con sus ojos en las manos y rogando de que su hermano no estuviese en casa cuando llegasen.
—De acuerdo, vamos. — y el chico empezó a caminar seguido de Tsuna.
Lo miraba de vez en cuando y no podía evitar sentir sus vellos crisparse ¡estaba caminando con Hibari Kyoya…después de la escuela! Sacudió sus ideas, pensar en eso solo la pondría más nerviosa y a su vez más torpe, solo, pensaría que estaba de paseo con Kyoko, aunque esta no emitiese ondas tan escalofriantes. Entre divagaciones y miradas furtivas llegaron al local que de pasada compraba los bizcochos y pastelitos.
—Oh, Tsu-chan. — dijo el hombre que atendía con una sonrisa. — Y Hibari …— su cara palideció al ver al prefecto a una distancia que dejaba claro que iban juntos.
—Neh, Juichi-san, me da seis bizcochos salados, cuatro dulces, tres pastelillos de crema con fresas y dos de chocolate y chips de colores. — pidió rápidamente con una sonrisa, atrayendo de nuevo la atención del panadero.
—Cl-claro— reaccionó y empezó a tomar lo pedido. Dejándolos solo delante el mostrador.
Ambos estaban uno junto al otro, a una poco acostumbrada distancia de diez centímetros.¡Dios! ¡¿Por qué la gente mira tanto! Gritó mentalmente al ver como una anciana y un hombre con su hija – incluso la niña de cinco años – se quedaban viendo a la pareja, Tsuna solo quería meterse bajo algún mueble con tanta atención indeseada y algo, tal vez su intuición que poco le fallaba, le decía que Hibari también estaba perdiendo la paciencia. ¿Qué no odia las manadas?.. Espero no saque sus tonfas. Pensó y luego rogó que Juichi-san se apurase, gracias a toda la suerte que tendría por ese día el hombre apareció cargando el paquete con sus bizcochos.
—Gracias. — estaba sacando su billetera pero el hombre con las manos alzadas se negó.
—Va por la casa, Tsu-chan. — abrió su boca para negarse, pero el agarre en su muñeca hizó que su atención fuera a Hibari que con su cara seria medio la arrastro de allí.
Tuvo que usar toda su concentración para cargar el paquete con una sola manos sin arruinar los bizcochos y pastelillos y el chico solo le soltó unos metros después de la salida. El presidente del comité estaba agradecido de que la chica no hiciese alguna pregunta por su reacción, otro punto a favor de Tsunayuki. Pero volviendo a la situación anterior, eso de ser un caballero como había dicho Dino, era demasiado exasperante, la próxima vez dejaría que la chica hiciese las compras sola y le pondría algún custodio de entre sus subordinados ¡la anciana hasta había dijo "ohh~ el amor de la juventud"!, eso sumado a tres pares de ojos sobre él, y teníamos a la paciencia del moreno en el subsuelos. Que Dino y sus consejos se fuesen a la mierda.
—Hibari-san. — le detuvó Tsuna tirando suavemente del saco del gakuran. — ¡Hiie! — chilló cuando el chico se giró demasiado rápido, su mirada aún teniendo ese matiz de molestia.
—¿Hmm?
—Eh… ya llegamos. — informó señalando la casa que sin duda era la suya. —Gracias por acompañarme. —le sonrió e hizo una reverencia.
—Hmm. —Supongo que eso quiere decir "de nada". Pensó, y luego realmente no supo qué hacer ¿debía solo meterse en su casa y ya? ¿Debía despedirse de Hibari solo con un "adiós" y una de sus sonrisas de "no sé qué hacer, así que sonrió"? era lo único que se le ocurría – ni soñaba ir y besarle – así que eso iba a hacer.
Solo que el chico pensaba diferente, acercó una de sus manos, pasando sus dedos por los mechones irregulares y suaves de su cabello castaño haciéndola olvidar que era lo que iba hacer… en realidad había olvidado hasta donde estaba. El pelinegro se acerco ladeando su cabeza para poner sus labios en los de Tsuna, la chica supo lo que estaba haciendo, estrujó sus manos sosteniendo el paquete contra su pecho y ante la expectativa entreabrió sus labios.
Lo supo en ese momento, el chico le gustaba, lo tenía a centímetros –escasos –de su rostro y su corazón estaba desbocado y que mariposas ni que nada, su estomago se había derretido directamente. Solo podía pensar que Hibari tenía unos ojos preciosos.
—¿Tsuna? —ni lo pensó, su puño salió disparado a la boca del estomago del chico, que se quedó sin aire por el imprevisto golpe, alejándose a su vez.
Se giró tratando de esconder a…su novio de su hermano que justamente en ese momento se le dio por llegar. Cosa físicamente imposible comparando dimensiones.
—Ni-ni-san. —saludo con una sonrisa nerviosa y sintió que Hibari se movía a su espalda.
—¿Ocurre algo? — pregunto viendo al chico detrás de la castaña.
—Nada. ¡Mira! Traje los bizcochos que te gustan. — le dio paquete a su hermano para después empezar a empujarlo rumbo a la casa, se giró y sonrió nervosamente al prefecto y cerró la puerta.
Su hermano se encaminó a la cocina para dejar la comida y Tsuna se dejó caer en el lugar de los zapatos con las dos manos tapándose el rostro. ¡Había golpeado a Hibari-san! ¡Le había pegado en el estomago! ¡Había golpeado a su novio… que ahora descubría que sí le gustaba! ¿Por qué la vida tenía que castigarle de esa forma? ¿Así termina nuestra primera cita?...¡mi primera cita! Se dio cuenta esta vez tirándose un poco del pelo también. Dejando eso de lado, había firmado… con su puño izquierdo, su certificado de defunción.
—Tsuna ¿Qué ocurre? — volvió Giotto comiendo un bizcocho, encontrándose a su hermana en una de las peores lamentaciones mentales que la había visto hacer, y eso era mucho decir.
—Nada ni-san. — se incorporó con la intención de seguir lamentándose en su cuarto.
Esta era una de esas situaciones en las que llamaba a Kyoko para que le levantara la autoestima, y esta vez también su esperanza de vida.
—¿Quién era ese chico? — lo que le faltaba, interrogatorios de su hermano.
—Nadie.
—Hmm ¿el que te regalo ese collar? — Tsuna paró todos sus movimientos a medio subir el primer peldaño.
—¿Q-Qué collar? — no lo pudo haber visto. Pensó con pánico tratando de calmarse. Lo tengo bajo la camisa.
—El que vi esta mañana. — le respondió cruzándose de brazos.
—No- no quiero hablar del tema. — volvió a su camino, y eso era un "síi" para Giotto.
—Hmm, ¿golpeaste a tu novio cuando me viste? Que chica más violenta…— dijo con diversión-
—¡Ni-san! — se quejó Tsuna, roja hasta el cuello. — ¡Cállate! — y dio un portazo para finalizar la discusión y encerrarse en su cuarto.
Giotto desarmó su sonrisa en cuanto la menor puso llave a la puerta. Alguien se había atrevido a intentar besar a su hermanita frente a su propia casa, y él… y su complejo de hermano, no lo iban a permitir, menos con un chico que a metros se veía mayor y con cara impasible, no le agradaba para nada.
…
—¿Qué tal las cosas con tu novia? — preguntó un rubio sentado frente al televisor.
—Hoy me dio un golpe en el estomago. — Dino soltó el joystick dándole toda su atención a Kyoya.
—¡¿Qué le hiciste a la pobre? ¿Le quisiste poner un collar con correa o algo así? — alzó la voz ganándose una mirada iracunda del moreno, que no estaba para nada con humor para aguantar eso.
—No. Apareció su hermano. — se sentó en el sofá y Dino solo abrió la boca sin entender del todo la situación.
—¿Y qué harás? — preguntó no muy seguro de que debía decir.
—Ya tengo pensado algo. — dijo Hibari con una sonrisa de sádica diversión que le puso los pelos de punta al rubio.
—Kyoya, nada de tus ideas sádicas. — advirtió.
—No te preocupes, no es nada doloroso. — dijo como si nada.
…
¡Muchísimas gracias a todos por sus hermoso review y sus dulces amenazas! No saben lo feliz que me hicieron y lo motivante que fueron.
Espero no haber sido demasiado cliché, y espero seguir manteniendo el IC.
Por cierto, Giotto no es malo, solo es un hermano algo celoso.
Hibari, bueno, es Hibari, sería un delito hacerlo romántico o algo así de rosa, y no quiero que me muerda hasta la muerte… bueno, tal vez si, pero igual no será un novio amable.
Tsuna… es tan molestable. Cambiando de tema, yo creo que la única razón de por qué hicieron a Tsuna un chico es porque el manga tomaría un camino demasiado "Harem" sí no… y como se publica en la Jump prefieren que tenga yaoi antes que un harem inverso.
Y ¿Qué querrá Yamamoto?, ¿a Reborn le gusta Tsuna?, ¿Qué tiene planeado Hibari?... como sea, pobre Tsuna.
¿…Gokudera por donde andará?
