Holaaa! Qué tal? Espero que bien! Bueno, siento haber tardado, pero es que el capi se me hizo algo complicado y pensé que me iba a salir corto… pero al final se extendió! O.o que cosa más rara, solo me pasa a mí! XD Así que va un capi larguito, no es quejéis eh? XP

En fin, espero que os guste, me esforcé bastante.

Ah sí! Una aclaración antes de seguir: tuve un review que me avisó que podía caer en el plagio y otro review que me acusa de plagiadora del fic de El Gran Kaiosama… yo no plagio! Vamos a ver, acaso no leísteis ese fic? Akane se disfraza de hombre, no se transforma… en mi fic Akane se transforma. Además de que todo lo saqué de mi imaginación, no copié nada, así que nadie me acuse de plagiadora porque no lo soy!

Bueno, aclarado esto, os dejo con el capi!

Disclaimer: Ranma y sus personajes no me pertenecen; los de mi propiedad son el lindo Yukimura Yamato (ah, lo amo ^/^) y también Takaishi-sensei y Maehara-sensei.


—Kane, ¿eh? En realidad yo inventé ese nombre pero… su verdadero nombre es…

—Akane Tendo —dijo una voz femenina saliendo de detrás de la puerta, mostrándose ante los presentes. Era una chica de cabello azul, largo hasta mitad de la espalda de preciosos ojos castaños—. Aunque… también me llaman Kane.

2. De presentaciones raras

Todos miraban estupefactos a la chica que había delante de ellos. Ranma recorrió con sus ojos azul-grises de arriba abajo a la chica, haciendo que esta se ruborizara.

—¿Akane? ¿Kane? ¿Qué demonios pasa aquí? —preguntó Nabiki mirando a Akane con una ceja alzada. Ranma entrecerró los ojos y la miró con extrañeza.

—¿Entonces eres el mismo chico de hace un rato?

La chica se sintió aún más cohibida y asintió mientras bajaba la cabeza, se sentía algo tonta.

—Esto no está nada claro —murmuró Kasumi mirando a Akane bastante extrañada.

Soun carraspeó llamando la atención de todos, intentando ignorar la mirada fulminante de su querida hija.

—La verdad es que ocurrió algo muy curioso… —empezó relatando Soun—, tanto Akane como yo estamos malditos.

—¿Malditos?

—Así es chico —respondió Soun mirando a Ranma, quién fue el que hizo la pregunta.

Akane tembló con furia y se dirigió hacia su padre corriendo. Antes de que los demás pudieran reaccionar, la chica le había dado una patada a su padre, enviándolo directamente al estanque que había allí.

—¡Eres un desgraciado! ¡Podrías habérselo explicado antes y no tendría que haberme hecho pasar por un chico! —gritó enfurecida al ver que lo que salía del estanque… era un panda.

—¡¿Cómo? —gritaron todos, a excepción de Genma, que ya sabía del asunto. Ranma miró eso sorprendido y después pensó:

¡Claro! ¡Ahora entiendo porque el señor Panda era tan inteligente!

El panda gruñó algo y después sacó un cartel.

"¿Por qué has hecho eso?"

Una vena empezó a palpitar en la cabeza de la chica y gritó con rabia:

—¡Porque te lo mereces! ¡Idiota!

De los ojos del panda empezaron a asomarse algunas lágrimas y se acercó corriendo a su hija. El hombre-panda la cogió y la levantó en el aire, haciendo que Akane no parara de patalear:

—¿Qué haces? ¡Suéltame ahora mismo! ¡Bájame!

Este la lanzó al estanque, haciendo que los inquilinos de la casa miraran eso sorprendidos y con una gota en la cabeza… realmente estaban locos.

De repente, salió del estanque un chico de cabello negro y ojos verde jade: Kane Tendo. El chico apretó los dientes y sus puños mirando con furia al panda.

—¡Vas a morir! —gritó lleno de furia mientras le daba una patada a Soun y lo mandaba a volar hacia la mesa de la sala, donde Ranma cogió su té para beberlo con más tranquilidad y no se derramara.

—Bueno, venga tranquilos, creo que podemos resolver esto como personas civilizadas —dijo Nodoka con tono autoritario, haciendo que Kane murmurara un par de maldiciones, pero se tranquilizó y se sentó en el suelo.

Soun se levantó algo tambaleante y se sentó al lado de su hija, quién lo miraba aún bastante mal. Este carraspeó y se puso a gruñir haciendo que los demás lo miraran con una gota en la cabeza.

—Idiota… ¿no ves que no te entienden? —preguntó Kane con una mano en la cara y rojo de la vergüenza, ese estúpido panda le hacía pasar momentos vergonzosos. Genma suspiró y cogió una tetera llena de agua caliente, derramándola encima de Soun.

—¡Está ardiendo! —gritó el hombre de cabello negro mientras empezaba a dar vueltas por la habitación en señal de que quería que su cuerpo se enfriara algo por el agua caliente que le había echado su amigo.

Kane se levantó cuando pasó por su lado y le golpeó con el antebrazo en el cuello (creedme, eso duele mucho), haciendo que cayera en el suelo derrotado. El de ojos verdes suspiró fastidiado mientras se volvía a poner en su sitio.

—¡Soun! ¡Amigo mío! ¡Resiste! —lloraba Genma trágicamente al ver que el alma de su amigo empezaba a salirle por la boca. Ranma se quedó admirado por ese golpe y gritó con una sonrisa:

—¡Buen golpe!

Kane sonrió tímidamente por el halago.

—¡Ranma! —protestó su madre mirándolo mal. El de la trenza refunfuñó algo y desvió la mirada en señal de fastidio mientras mordía una galleta.

—Bu-Bueno —murmuró Soun un poco recuperado—, la verdad es que debería explicar las cosas y, como sé por dónde empezar lo haré por el principio.

¿Y por dónde quería empezar si no? —pensaron todos con una gotita en la cabeza.

—Veréis… fue hace unos meses cuando ocurrió nuestra desgracia —empezó a relatar el señor Tendo mientras se ponía más serio.

Flash Back

—¿Jusenkyo? preguntó Akane algo extrañada mientras miraba los carteles que su padre le estaba mostrando. Soun sonrió y contestó:

—Exacto… Jusenkyo.

Pasaron unos segundos en silencio. Soun permanecía con la misma sonrisa de antes, mientras que Akane miraba los carteles donde ponían casi todos: "¡Ven a visitar las maravillosas pozas de Jusenkyo!"

—Papá… —gruñó Akane.

—Dime hija.

—¡Te dije que quería un entrenamiento más estricto, no que me lleves de turismo por las pozas de Jusenkyo! —gritó la chica enfurecida mientras le tiraba los carteles que alcanzó a la cara.

—¡Eh Akane! —dijo el hombre mientras se sacaba los carteles de la cara—. No saques conclusiones precipitadas, vamos allí a entrenar no de visita turística.

—¿Eh?

—Las pozas de Jusenkyo era un lugar muy conocido porque los grandes maestros de artes marciales iban a entrenarse de manera muy dura —explicó el hombre pelinegro sabiamente. Akane miró extrañada a su padre:

—¿Iban? ¿Acaso ya no va nadie?

—No, la gente empezó a tenerle miedo a ese lugar… desconozco el motivo, pero al parecer por ese miedo y por el riesgo que puede tener entrenar allí, la gente dejó de ir —siguió Soun con su explicación—. Querías un entrenamiento duro, ¿no Akane? ¡Pues creo que ese es el mejor sitio para hacerlo!

Los ojos castaños de Akane brillaron, con solo la idea de entrenar en un sitio donde lo habían hecho los mayores maestros de artes marciales le emocionaba, además… ¡era en China! ¡Eso era perfecto!

—¡Decidido! ¡Iremos! —exclamó segura la chica de sí misma.

—¿Qué? —preguntó Akane asombrada. Soun sonrió nervioso y susurró:

—Bueno… creo que tendremos que ir nadando a China.

—Pero, ¿por qué? —soltó sorprendida, no podía creer lo que estaba diciendo su padre. Soun frunció el ceño y dijo con nerviosismo:

—Akane, esto… ¡es un método de entrenamiento! ¡No discutas y ponte ahora mismo a nadar conmigo!

Método de entrenamiento ¿eh? Lo que pasa es que ya no tienes dinero —pensó la chica con el ceño fruncido y con una gota de sudor resbalando por su cabeza.

Al final fueron a China nadando. Fue duro y largo el viaje, pero al final merecería la pena si con ese viaje lograban hacer progresos en sus técnicas de combate.

Y al fin, en Jusenkyo…

El lugar era precioso, había que decir la verdad. La alta vegetación se extendía por todo el lugar, rodeando las míticas y famosas pozas de Jusenkyo. En medio de ellas, altos palos de bambú se alzaban hacia arriba, utilizados en los entrenamientos de artes marciales.

—¡Wa! —soltó Akane maravillada en cuanto vio el lugar—. ¿Esto es Jusenkyo? ¡Es precioso!

—¡Puede ser muy bonito, pero a mí no me pasa el cansancio! —sollozó Soun mientras enormes lagrimones recorrían por su cara, haciendo que la chica mirara a su padre con una gotita en la cabeza.

—Deja de quejarte tanto, viejo…

—Anda, son forasteros —dijo un señor algo bajo, con un traje verde oscuro y un gorro del mismo color—. Bienvenidos a Jusenkyo…

—Ah, muchas gracias —dijo Akane haciendo una pequeña reverencia. Soun solo permanecía sentado en el suelo, jadeando aún por el cansancio.

—Espero que disfruten de su estancia aquí —sonrió el hombre mirando a los Tendo—. Soy el guardia de Jusenkyo, si tienen alguna pregunta pueden hacérmela y yo la contestaré sin problema… si sé la respuesta, claro está.

Akane miró al guardia y susurró:

—Yo tengo una pregunta… ¿esos palos de bambú son los que se utilizan para los entrenamientos de artes marciales?

El señor la miró sorprendido y después contestó:

—Bueno… antes sí, pero ahora nadie viene a entrenarse aquí. Ni siquiera los más valientes.

—Eso significa que no eran tan valientes como se pintan —se mofó la peli azul mientras ponía una sonrisa burlona en la cara—. Parece que mi padre y yo seremos los primeros en entrenar aquí después de que nadie lo hiciera en mucho tiempo.

Akane observó con sorpresa como el hombre ponía una cara de terror. ¿Acaso había dicho algo de lo indebido?

—¿Cómo…?

—¿Eh? —preguntaron Soun y Akane al mismo tiempo mientras se miraban, extrañados por el comportamiento del guardia. De repente, el señor empezó a reírse, dejando a los Tendo aún más sorprendidos y extrañados.

—¡Muy buena broma, joven! ¡Hacía tiempo que no veía a alguien con tan buen sentido del humor!

Akane se extrañó y susurró:

—Pero… yo hablo en serio.

El guardia de Jusenkyo paró de reírse y gritó:

—¡No puedes estar hablando en serio! ¡Entrenar aquí y cometer el más mínimo fallo puede resultar fatal!

Empiezo a pensar que le falta un tornillo… ¡no creo que sea para tanto! —pensó la peli azul mientras suspiraba—. Señor, escuche… mi padre y yo vamos a entrenar aquí, no creo que nos pase nada malo.

El guía empezó a dar cualquier excusa, bastante alterado, se notaba que tenía miedo de que algo les pasara a la chica y al hombre.

—Papá… —llamó por lo bajo Akane—, ¿te informaste bien de este lugar?

—Por supuesto, no entiendo porque este hombre se pone así —contestó Soun ya recuperado del cansancio. Akane suspiro y miró al hombre, realmente no entendía porque se alteraba tanto.

—De verdad que admiro vuestro coraje —dijo de nuevo el guardia—, pero entrenar aquí no es lo mejor.

—Ya está bien —gruñó Akane. La chica dejó la mochila que traía en el suelo y saltó hacia uno de los palos de bambú, haciendo que el guardia y su padre la miraran sorprendidos.

—¡Akane! —exclamó Soun. El guardia se alteró y gritó:

—¡Ah! ¡Baja ahora mismo, es peligroso!

Los ojos de Soun se llenaron de lágrimas de emoción y gritó:

—¡Bien hecho, hija mía! ¡Se nota que eres una verdadera Tendo!

Soun también saltó hacia uno de los palos de bambú y se puso frente a su hija.

—¿Tú también, viejo? Veremos cuanto aguantas —dijo Akane poniendo una sonrisa burlona. Soun sonrió de la misma forma y soltó:

—No subestimes a tu padre, hija…

Ambos empezaron a lanzarse golpes, cosa que hizo que el guardia empezara a asustarse… si les pasaba algo no sabría qué hacer.

—¡Toma esto! —gritó la peli azul de repente mientras le daba una patada a su padre en el estómago, este no dio alcanzado el palo de bambú y cayó a un estanque.

—¡GYA! —gritó el guardia de Jusenkyo con horror mientras que Akane empezaba a reírse a carcajadas—. ¡Deja de reírte! ¿Acaso no sabes lo que le pasó a tu padre?

—¿Eh? —preguntó la chica extrañada. El guardia inspiró bien fuerte y sacó un cartel, finalmente dijo:

—Ese es el manantial del panda ahogado, cuenta la leyenda que hace 600 años un panda se ahogó ahí y… ¡todo el que cae ahí se convierte en panda, esa es la maldición!

—¡U-Un momento! —exclamó Akane asombrada—. ¿Qué demonios es eso de la maldición?

De repente, un panda salió del estanque donde Soun había caído. La chica miró impresionada eso, haciendo que su mandíbula casi se estrellera contra el suelo.

—¿No os lo dije? —preguntó el guardia—. ¡Pero es que no hacéis caso!

—P-Pero… ¡eso significa que la culpa fue mía! —se alteró Akane, pero se alteró aún más cuando vio que su padre (panda) se lanzaba contra ella y la mandaba a volar hacia un estanque que estaba en la equina de la derecha.

—¡Oh, dios mío! —exclamó el guardia—. Qué horror, la chica cayó en el manantial del hombre ahogado —dijo el hombre sacando otro cartel—, todo aquel que caiga en él se transforma en hombre… esa es la maldición.

De repente, una mano salió del estanque y se posó en el suelo, haciendo que una persona saliera de allí. Era un chico de cabello negro, largo hasta la cintura y de ojos verde esmeralda.

El chico se puso de pie, algo tambaleante… se sentía algo mareado. Abrió los ojos con impresión al notar su cuerpo tan pesado, se miró hacia abajo y vio su abdomen totalmente plano. Se llevó las manos a su pecho y la palpó, notando unos pectorales bien formados.

—¿Qué…? —se calló al notar su voz varonil, se tambaleó un poco más, pero de repente se paró… "algo" le molestaba demasiado entre las piernas. Una gota de nerviosismo descendía por su cara, hasta que gritó con horror—. ¡KYA! ¡SOY UN HOMBRE!

Fin del Flash Back

Todos se quedaron de piedra al oír esa historia, por nada del mundo se imaginaron que existiría un lugar maldito… y aún menos con un tipo así de maldición.

—… y por eso, cada vez que entramos en contacto con el agua fría, nos transformamos —acabó el señor Tendo de dar su explicación.

—Eres un mentiroso… —dijo Kane con los dientes apretados—. Me dijiste que sabías leer Chino, ¡si no fuera por ti, no habríamos ido a ese espantoso lugar!

—No es culpa mía —lloriqueó Soun—. Además… ¡seguro que querrías ir igualmente!

—¡Silencio! ¡Cierra el pico! —gritó Kane mientras le daba una patada en toda la cabeza.

Ranma se quedó un rato mirando a los dos inquilinos nuevos, hasta que se sobresaltó y gritó:

—¡Ah!

—¿Qué pasa, Ranma? —preguntó Nabiki sorprendida por la reacción de su hermano pequeño. Genma y Soun sonrieron algo nerviosos y el primero dijo:

—Parece que mi hijo ya se dio cuenta.

—Sí, no hay más que ver su reacción —acabó diciendo Soun mientras asentía y se sobaba la cabeza.

Las mujeres que miraron extrañadas entre sí, y Nodoka acabó por preguntar:

—¿De qué se ha dado cuenta?

—Pues de que…

—¡Me niego! —gritó el chico de cabello negro mientras miraba con furia a los otros dos hombres. Genma se levantó y dijo:

—¡Tienes que hacerlo, Ranma! ¡No seas egoísta!

—¡Mira quién habla de egoísmo! —gruñó el chico mientras se levantaba también y señalaba a su padre con un dedo acusador—. ¡No eres tú el que está siendo obligado a casarte con una desconocida!

—Oh ya veo… —dijo Nabiki con una sonrisa maliciosa, haciendo que su hermano le echara una mirada fulminante.

—¡P-Pero! ¡¿Por qué demonios tomáis decisiones por nosotros y sin consultarnos? —gritó Kane mientras un aura amenazante se formaba alrededor de su cuerpo y miraba realmente mal a los hombres de la casa.

—¡Exacto! —apoyó Ranma—. ¡Los dos estamos en contra de ese compromiso! ¿Por qué demonios tendría que comprometerme con una chica que no conozco de nada?

—Ranma —susurró Nodoka con una sonrisa mientras enseñaba el filo de una katana que a saber de dónde la sacó.

—¡Ah! ¡Mamá! ¡Pensé que te habías deshecho de esa katana! —lloró el pequeño de la casa mientras se alejaba de su madre.

—Bueno, pues… ¡decidido! —gritaron Genma y Soun mientras se abrazaban con lágrimas en los ojos—. ¡BUA! ¡Qué ilusión! ¡Nuestros hijos se casan!

—¡Eh! —protestaron Ranma y Kane… sin embargo, protestaron en vano.

Al día siguiente…

El día había amanecido algo fresco, pero era normal por el principio de la primavera. Ranma se levantó de su cama algo adormilado y apagó el despertador con algo de pesadez.

Ahogó un bostezo con su mano y apartó el cabello que tenía frente a la cara. Obviamente no tenía el cabello recogido, ya que dormir con él sujeto a una trenza era algo incómodo, así que tenía que soltarlo.

Se estiró mientras iba en dirección a la silla, dónde estaba su uniforme escolar.

—¡Toma esto! —si no recordaba mal, esa era la voz de Akane.

—¡Si quieres vencerme tienes que ser más persistente, querida hija! —esa era la voz de Soun, ¿cómo no?

Ranma se acercó a la ventana de su habitación y miró a través de ella, viendo como Soun y Akane estaban entrenando justo enfrente del estanque.

—Anda… ¡Hola chico, buenos días! —gritó Soun mientras estiraba su mano y la movía de un lado a otro en señal de saludo. Ranma suspiró y dijo:

—Buenos días.

Antes de que el hombre reaccionara, Akane lanzó un grito y le dio una patada en la cara a su padre, lanzándolo directamente al estanque.

—¡Ja! ¡Eso te pasa por bajar la guardia, viejo! —gritó la chica peli azul mientras se reía, después miró a la ventana de la habitación del chico y dijo con una sonrisa—. ¡Buenos días, Ranma!

Una gota resbaló por la cabeza del chico mientras ponía una sonrisa nerviosa y saludó con la mano.

Esa una chica bastante peligrosa y algo rara… —pensó al mismo tiempo que veía como ahora se ponía a discutir con el señor Panda, quién ya había salido del estanque.

—¡Ranma, vístete ya o llegarás tarde! —gritó Nodoka saliendo del jardín mientras se dirigía a su hijo. El chico se rasó un poco la cabeza y dijo:

—¡Vale, ya voy!

Antes de que el pelinegro cerrara la ventana, oyó un grito y luego el sonido de algo cayendo en el estanque.

—¡Maldito! —gritó una voz masculina. Ranma miró hacia abajo y vio a un chico de cabello negro y ojos verdes saliendo del estanque: Kane—. ¡Me las pagarás todas juntas, viejo! ¿Cómo te atreves a tirarme?

La familia Saotome suspiró con pesadez, al parecer esas discusiones iban a ser cotidianas.

—¡Me voy! —exclamó Ranma mientras se levantaba al acabar de desayunar y cogía su cartera. Nodoka sonrió y dijo:

—¡Que tengas un buen día!

El chico sonrió y se despidió de los demás, haciendo que también se despidieran los demás.

—¿Cómo dices? —preguntó Akane impresionada viendo como su padre le entregaba una mochila. Soun sonrió y contestó:

—Tienes que ir al instituto Akane, es esencial para tu educación…

—¿De qué me sirve educación ahora si tú no me la diste en su momento? —preguntó la peli azul con una ceja alzada. Unos sendos lagrimones empezaron a aparecer en los ojos de Soun y exclamó:

—¿Cómo puedes hablarle así a tu padre? ¡Mala hija!

—¡Bah! —gruñó la chica mientras cruzaba las piernas y miraba hacia otro lado—. No pienso ir al instituto.

—Akane-chan, yo creo que sería muy buena idea que fueras al instituto —dijo Kasumi con una dulce sonrisa. Nodoka imitó a su hija mayor y apoyó:

—Yo también lo creo, sería bueno que fueras a un lugar a estudiar, hoy en día no haces nada sin estudios.

La chica se quedó pensando un rato hasta que finalmente suspiró y cogió la cartera que tenía su padre. Gruñó algo ininteligible y salió de allí en dirección donde había ido Ranma, no sabía dónde estaba el maldito instituto y tenía que seguir a ese chico para llegar.

—Creo que lo van a pasar muy bien —susurró Kasumi con una dulce sonrisa mientras recogía los platos de la mesa junto a su madre.

Por otro lado…

Ranma iba caminando desganado hacia la escuela, la verdad es que no tenía ganas de ir… ¿a quién fue el genio que se le ocurrió ponerlas tan temprano? ¡Tenía que ser un delito!

—¡RANMA! ¡ESPÉRAME! —se oyó una fuerte voz. El chico se paró sorprendido y volteó la vista hacia atrás, viendo como Akane hacia él a toda velocidad—. ¡TIENES QUE GUIARME AL INSTITUTO!

Ranma alzó una ceja y la miró confundido, ¿acaso iba a ir con él al instituto? Cuando la chica llegó junto al pelinegro, se detuvo en seco levantando una gran nube de polvo, por lo que Ranma tuvo que retroceder para no tragarlo.

Akane se dobló un poco y apoyó sus manos en sus rodillas, mientras trataba de recuperar el aire perdido… ¡pero si Ranma acababa de salir de casa! ¿Cómo es posible que recorriera tanto camino?

—¿Entonces vendrás al instituto? —preguntó el pelinegro—. Pero… ¿el tío Soun te matriculó?

—Al parecer sí —gruñó la chica mirando hacia otra parte—. Justo cuando tú te fuiste me dijo que debería ir al instituto y ya me tenía matriculada… ¡siempre toma decisiones sin antes consultarme!

La chica se incorporó hacia arriba y miró los ojos azul-grises de Ranma. Por un momento se paró y se quedó clavada observándolos detenidamente, sin que se diera cuenta, un leve sonrojo cubrió sus mejillas al ver esos ojos tan penetrantes.

—¿Pa-Pasa algo? —preguntó Ranma algo nervioso—. No paras de… mirarme.

—¿Eh? —soltó Akane saliendo de su trance, haciendo que un rubor más grande cubriera sus mejillas—. L-Lo siento… no pasa nada…

Ambos desviaron la vista algo sonrojados, sin saber qué decir o hacer hasta que…

—¿Se puede saber qué hacéis ahí parados? —preguntó una voz femenina. Akane y Ranma se sobresaltaron y vieron que justo detrás de Akane estaba Nabiki, quién los miraba con una sonrisa pícara.

—¿Nabiki? —dijo Ranma sorprendido—. Creí que ya habías salido de casa…

—Pues como puedes comprobar no… ¡y mejor apurémonos o llegaremos tarde! —gritó la chica de cabello castaño poniéndose a correr, dejando a los dos prometidos atrás—. ¡Aunque si queréis quedaron ahí para intimar, yo no me opongo!

Un rubor más intenso que el anterior apareció en las mejillas de los chicos, haciendo que se avergonzaran más.

—¡Ya verás cuando te pille, Nabiki! —gritó Ranma empezando a correr tras ella. Akane dio un saltito y exclamó:

—¡Espérame Ranma! ¡Que no sé el camino!

El trío de chicos iba corriendo a toda velocidad hacia el instituto, cuando llegaron Nabiki se adelantó y se fue directamente al aula, mientras que los otros dos chicos disminuyeron el ritmo hasta ponerse a andar tranquilamente.

—Este es el instituto Furinkan… no es de lo más ejemplar pero, no hay otro por esta zona —le dijo Ranma a Akane, quién tan solo miró el centro de educación bastante curiosa.

—Es bastante grande y… ¿eh? —se preguntó la chica viendo como pétalos de rosa negros empezaban a aparecer, haciendo que una gota resbalara por su cabeza—. ¿De demonios sales estos pétalos?

Unas rayas azules de horror aparecieron en la cara de Ranma y susurró con desánimo:

—No puede ser… y yo que creía que tardaría en volver…

—¿Quién? —preguntó la peli azul—. ¿De quién hablas?

—Jo Jo Jo —se oyó una risa algo espeluznante—. ¡He regresado para estar a tu lado, mi caballo salvaje!

Akane abrió los ojos impresionada por lo que acababa de oír, ¿caballo salvaje? ¿A quién se refería?

—¡Deja de llamarme así! —gritó el pelinegro con algo de rabia—. ¡Y sal de donde estés Kodachi!

Akane puso sus sentidos alerta para ver de dónde saldría la tal Kodachi, cuando detectó un pequeño rastro de energía fue justo detrás de ellos, viendo como una cinta de gimnasta iba a golpearles.

—¡Ranma! ¡Ahí arriba!

—¡Mierda!

Los dos chicos dieron esquivado la cinta y miraron como una chica de cabello negro, atado con una coleta al lado de su cabeza y con unos ojos azul-verdosos los miraba fijamente, pero tenía una mirada algo furiosa dirigida hacia la peli azul.

—¿Quién eres plebeya? ¿Por qué estás con él y por qué te interpones entre mi caballo salvaje y yo? —preguntó Kodachi algo furiosa. Una gota resbaló por la cabeza de Akane, pero rápidamente puso una mano sobre su boca para intentar aguantar la risa.

¿Caballo salvaje? ¿Le había llamado caballo salvaje a Ranma? Antes de que pudiera evitarlo, la risa escapó de su garganta, desatando fuertes carcajadas, dejando sorprendida a Kodachi y avergonzado a Ranma.

—Akane, deja de reírte… que ya es suficientemente vergonzoso —dijo Ranma sonrojado por la vergüenza.

—Maldita escoria… ¡no te atrevas a reírte del amor que sentimos mi amado y yo! —gritó con furia la chica, haciendo que Akane la mirara confundida, pero aún riéndose algo.

—Pero… ¿Ranma está enamorado de ti?

—¡Por supuesto que sí! —exclamó Kodachi mientras ponía una sonrisa y se sonrojaba—. ¡Me ama con locura!

En tus sueños —pensó Ranma con una gota en la cabeza y un tic en el ojo—. ¿Por qué habrá vuelto? ¿Por qué?

—Oye Ranma —llamó la peli azul mientras le tiraba de la manga del uniforme—. Si no vamos ahora llegaremos tarde.

—Ah sí, es verdad —dijo el chico mientras se daban la vuelta y se dirigían hacia el instituto mientras ignoraban completamente a Kodachi, quién empezaba a enfurecerse cada vez más. La chica cogió su cinta y miró hacia la peli azul de ojos castaños.

Akane se paró en seco y sintió un aura amenazante detrás de ella, rápidamente se echó a un lado, esquivando la cinta con la que Kodachi quería darle.

—¿Se puede saber que haces, loca? —preguntó furiosa la peli azul mientras la fulminaba con la mirada. Kodachi sonrió y respondió:

—¿Qué qué hago? Tan solo intento que mi amado caballo salvaje no se influencie por escoria…

—¡Oh! —dijo la chica de cabello azul con burla—. ¿Estás hablando por ti?

Ranma se puso algo nervioso al ver que Kodachi tenía una sonrisa forzada y una vena palpitando en su frente… se notaba que estaba realmente furiosa.

—Akane —le susurró el chico—, no deberías hacerla enfadar tanto…

—No te preocupes, lo tengo todo controlado —dijo la chica con una sonrisa mientras le guiñaba en ojo, haciendo que Ranma se ruborizara levemente y desviara la mirada.

—Atiende bien plebeya, soy Kodachi Kuno, la rosa negra de Furinkan… ¿estás lista, miserable? —preguntó Kodachi con tono agresivo mientras miraba retadoramente a la peli azul. Esta puso una mano sobre su cadera y dijo con una sonrisa de autosuficiencia:

—Podría vencerte con los ojos cerrados.

Kodachi sintió como la rabia que tenía en su interior empezó a crecer desmesuradamente con tan solo ver la sonrisa de su rival, al parecer disfrutaba burlándose de ella. La chica tenía una cosa muy clara… ¡nadie se burlaba nunca de Kodachi Kuno!

—Vas a arrepentirte de hacerme enfadar —gruñó la pelinegra fríamente mientras ponía una sonrisa sádica. Akane reaccionó ante ese tono y se puso en posición de combate, sustituyendo su sonrisa por una cara seria.

—Aquí te espero.

Las chicas se miraron por unos segundos que parecieron eternos. Ranma las observaba con real interés, la verdad es que estaba interesando en como acabaría todo eso.

De repente, la campana que daba inicio a las clases se oyó. El chico se sobresaltó y miró a las chicas, pero seguían mirándose, esperando que la otra diera el primer paso.

—Akane —llamó Ranma por lo bajo—, las clases ya empezaron. Tenemos que ir a clase antes que de llegue el profesor.

—Bien plebeya ¿acaso no te atreves a venir? —preguntó la chica de cabello negro con una sonrisa burlona. Akane miró de reojo a Ranma.

—No te preocupes, haré que esto no dure mucho —susurró, después se volvió a Kodachi con una sonrisa sarcástica en su cara—. Estaba mirando de qué manera te puedo golpear sin hacerte mucho daño.

—Eres una escoria insolente ¡que va a pagar muy caro hacerme enfadar! —gritó Kodachi mientras movía su cinta para golpear a su adversario. Akane dio un salto hacia la derecha, evitando la cinta de gimnasta rápidamente.

Kodachi la miró y repitió la misma acción que antes, pero el resultado fue el mismo… Akane lo esquivó sin mucha dificultad. La pelinegra se enfadó y empezó a atacar con más rapidez, eso provocó que la de ojos castaños esquivara con una agilidad impresionante. Ranma miraba sorprendido como Akane esquivaba con destreza y elegancia cada ataque de Kodachi… se notaba que era muy buena en artes marciales.

—¡Ahora verás! —gritó la pelinegra mientras agarraba con su cinta el tobillo de la otra, haciendo que Akane se sorprendiera y Kodachi sonriera. La gimnasta tiró de ella y la lanzó por los aires con ayuda de su cinta, pero Akane hizo unas cuantas piruetas en el aire, por lo que logró caer de pie sin problema ninguno.

—Vaya… eso no me lo esperaba —se sinceró Akane observando a su rival. La otra permanecía con el ceño fruncido, observando a la peli azul.

—Eres demasiado persistente… como un parásito, es imposible deshacerse de ti.

La chica peli azul entrecerró sus ojos y observó a Kodachi con furia. Había intentado pasar por alto los otros tontos insultos de la chica, pero esta parecía insistir en hacerle perder la poca paciencia que le quedaba.

Antes de que pudiera reaccionar, la cinta de Kodachi esta vez se enrolló en su muñeca.

—Te tengo —dijo Kodachi con una sonrisa maléfica. Akane la observó por un momento, pero después puso una sonrisa burlona y susurró:

—Eso debería decirlo yo.

—¿Cómo?

Akane agarró la cinta y tiró de ella, haciendo que Kodachi fuera arrastrada en dirección a la peli azul. Antes de que la pelinegra hiciera algo, Akane le había dado un golpe en el hombro bastante fuerte, haciendo que gimiera de dolor y se agarrara el sitio afectado, cayendo de rodillas al suelo.

La peli azul se deshizo de la cinta que tenía aprisionada su muñeca y miró desafínate a Kodachi.

—Te daré tres razones por las que no puedes vencerme: primera, tu estilo de combate es demasiado sencillo; segunda, tu confianza en ti misma es excesiva; y, tercera… soy más guapa que tú.

Ranma casi se cae al suelo al escuchar la última opción que había dicho Akane… ¿la tercera cosa que dijo era un motivo por la no podía vencerla? Menuda tontería.

—Bien, te diré como me llamo: Tendo Akane… no lo olvides —le dijo la artista marcial con una sonrisa de satisfacción en su cara mientras miraba a Kodachi con superioridad.

Akane sintió de repente como una pequeña gota fría caía sobre su nariz. Se extrañó y miró hacia arriba, viendo el cielo totalmente encapotado y empezaba a llover. Se alteró enseguida y se fue corriendo al instituto.

—¡A clase! —gritó la peli azul totalmente alterada mientras agarraba la mano de su prometido y lo llevaba dentro de la escuela con ella. Kodachi se levantó del suelo y miró en dirección a donde había marchado la chica peli azul, frunció el ceño y pensó con furia:

Me las pagarás… Tendo Akane.

Akane suspiró con alivio al ver que Ranma y ella habían podido entrar al edificio sin que se trasformara en hombre. La peli azul llevó su vista hacia el pecho para comprobarlo y sonrió al ver que tenía pechos en lugar de pectorales.

—Tuviste suerte —sonrió Ranma. La chica también sonrió y contestó:

—Sí… menos mal que pude acabar con esa antes de que empezara a llover de verdad.

—Vamos a clase aunque… no sé si nos dejarán pasar.

Akane asintió y se dispuso a seguir al chico, pero una voz los detuvo a ambos.

—Disculpad… ¿sabéis donde está el aula 1º A?

Ranma y Akane se dieron la vuelta encontrando a un atractivo chico de cabello negro azabache, corto y bastante desordenado, con unos llamativos y preciosos ojos dorados, él mantenía una sonrisa tranquila y agradable mirando a ambos prometidos.

—Ah sí… nosotros vamos a esa clase —murmuró Ranma mientras le miraba. El pelinegro de ojos dorados lo miró y preguntó:

—¿De verdad? ¿Puedo ir con vosotros?

—Claro —sonrió Akane, ese chico era demasiado amable.

—¡Ah! —se sobresaltó—. Me llamo Yukimura Yamato, es un placer conoceros.

—Yo soy Saotome Ranma y ella es Tendo Akane —se presentó Ranma mientras le sonreía al otro pelinegro. Este también sonrió y dijo:

—Bueno, creo que ya vamos tarde… será mejor ir.

En el aula…

Un hombre de cabello blanco y de complexión bastante fuerte, miraba fijamente a Yamato, Akane y Ranma, quienes estaban nerviosos por la mirada fulminante de esos ojos verdes. Era Takaishi Arata, el profesor del aula 1º A.

—No voy a preguntar el motivo del porqué llegasteis tarde, ya que vi la pelea de Tendo Akane y Kodachi Kuno, que aún no entiendo como no apareció por clase —empezó Takaishi-sensei mientras miraba a los chicos de mala manera, haciendo que estos se encogieran—. Es la última vez que os dejo pasar, Saotome Ranma a tu sitio. Tendo, Yukimura… quedaos aquí para presentaros.

Ranma se dirigió a su sitio y se sentó al lado de un chico de cabello negro y ojos castaños, con una banda amarilla con puntos negros en ella que tenía alrededor de la cabeza.

—Menudo espectáculo el de ahí abajo, ¿se puede saber de dónde salió esa chica? —preguntó el chico divertido. Ranma sonrió y contestó:

—Según me dijeron Ryoga… de China.

—¡Eh Ranma! —llamó por lo bajo una voz femenina mientras picaba le espalda del mencionado. El chico se dio la vuelta y vio a una chica prácticamente igual a él, solo que de ojos azules claros y cabello pelirrojo, largo y suelto: Saotome Ranko, su prima.

—¿Qué ocurre, Ranko?

—¿Es verdad lo que dice Nabiki de que es tu prometida? —preguntó la pelirroja algo divertida, pero sonrió más al ver el sonrojo de su primo hermano. Ryoga se sorprendió, aunque no tardó en poner la misma sonrisa pícara que Ranko.

—Pero que callado te lo tenías Ranma…

Esa Nabiki es una cotorra —pensó Ranma sonrojado y con el ceño fruncido—. Cerrad el pico los dos.

—Hoy tenemos dos nuevos compañeros con nosotros, sed amables con ellos —dijo Takaishi-sensei—. Presentaos vosotros mismos.

—Me llamo Tendo Akane, tengo 16 años y vengo de China —dijo la chica—. Es un placer.

—Soy Yukimura Yamato y también tengo 16 años, espero que nos llevemos bien —se presentó el pelinegro de ojos dorados con una sonrisa tierna, haciendo que la mayoría de las chicas suspiraran al verle.

—Bien, Yukimura siéntate al lado de Saotome Nabiki y Tendo al lado de Saotome Ranko —informó el profesor. Ranko se levantó y gritó mientras señalaba los asientos:

—¡Aquí! ¡Es aquí!

—¡Una copia femenina de Ranma! —gritó Akane sorprendida observando a la pelirroja, haciendo que la clase empezara a carcajearse y Ranma pusiera una mano en su cara, que estaba roja por la vergüenza.

¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué? —se preguntaba mentalmente el pelinegro de la trenza mientras pensaba en ponerse a llorar. Ranko entrecerró los ojos mientras se sentaba y pensó:

Todo el mundo cree que somos copias del otro, ¿acaso no hay manera de que no nos confundan?

—¡Bueno chicos! ¡Callaos ya! —gritó Takaishi-sensei al ver que sus dos nuevos alumnos ya se habían sentado—. Como la señorita Kodachi Kuno no ha aparecido por clase, le pondré falta de asistencia…

—A lo mejor Ranma sabe donde está —comentó Ryoga con una sonrisa burlona—. ¿No es así, caballo salvaje?

—¡Cállate, chico perdido! —gritó el pelinegro de la trenza.

—¡Al menos no parezco un afeminado con esa trenza! —devolvió el grito Hibiki. Ranma lo miró con los ojos fulminantes y preguntó con los dientes apretados por la furia:

—¿Cómo has dicho?

—¡Vale ya! —gritó Takaishi-sensei enfadado y poniéndose delante de los chicos, haciendo que se miraran con los ojos entrecerrados, pero se calmaron.

—Me he perdido —susurró Akane por lo bajo—, ¿son amigos o no?

—Sí, claro que lo son —respondió Ranko—, pero siempre se están peleando, así que si empiezan a pelear, tan solo ignóralos. Es lo que hago yo.

—Ah —murmuró Akane con una gota en la cabeza. Nabiki sonrió y dijo:

—Tú ignoras todo lo que pasa a tu alrededor Ranko.

La pelirroja volvió la vista hacia atrás, que es donde se sentaba Nabiki, y gruñó:

—Cállate.

—Saotome Ranko —llamó Takaishi poniéndose enfrente del pupitre de la mencionada—. ¿Has hecho los ejercicios?

Ranko parpadeó un par de veces, hasta que abrió la boca y dijo:

—Es que… ¡un ovni me secuestró!

Akane casi se cae del asiento al oír eso y miró a la pelirroja como si fuera un bicho raro, totalmente sorprendida. Una vena se formó en la cabeza del profesor y empezó a palpitar.

—¿Cómo has dicho?

—¡Que un ovni me secuestró! Los extraterrestres quisieron probar experimentos raros conmigo, entonces pude escapar, pero con mucha dificultad. Luego, me di cuenta de que estaba en la India, así que fui a China y, desde allí, crucé en una hora el mar de Japón para llegar hasta… ¡Auch! —se quejó la pelirroja mientras se sobaba la cabeza cuando notó que fue golpeada por un abanico de papel por parte de Takaishi, que tenía grabado: "Para uso exclusivo con Saotome Ranko".

—Y ahora la verdad —le dijo el profesor con un tic en la ceja derecha. La chica lo miró tranquilamente, hasta que dijo decayéndose:

—Se me olvidó…

—¡Siempre se te olvida! —gritó Takaishi-sensei explotando. La pelirroja lo miró con lágrimas en los ojos y exclamó:

—¡Jo! ¡No me grite!

La clase 1º A volvió a estallar en carcajadas mientras que Akane no se enteraba de nada.

—¿Qué…? —preguntaba la peli azul, estaba perdida.

—Tranquila, te acostumbrarás —dijo Ranma riéndose al igual que todos, mientras miraba a Akane—. Ranko siempre utiliza excusas que no se cree nadie, digamos que tiene demasiada imaginación.

Akane lo miró sorprendida, pero después empezó a reírse como el resto… esa risa era contagiosa.

En la hora del descanso…

—Así que eres la prometida de Ranma ¿eh? —preguntó el pelinegro de la cinta—. Yo soy Hibiki Ryoga, un placer.

—Ah, igualmente —dijo la peli azul mientras estrechaba su mano con la de Ryoga. Ranko vio que Yamato iba a salir y gritó:

—¡Eh Yukimura! ¡Ven aquí!

El chico se sobresaltó y se dirigió hacia ella.

—¿Qué ocurre?

—¿Por qué no vienes con nosotros? —preguntó la pelirroja—. Pareces un chaval majo.

Yamato se sorprendió ante lo que dijo la chica. Ranma sonrió y dijo:

—Buena idea, si no tienes con quién estar, ven con nosotros.

—Hm… gracias —sonrió el chico de ojos dorados.

Cuando Ranma, Akane, Ryoga, Ranko y Yamato salieron fuera para ir a la cafetería (Nabiki a saber dónde se había metido), vieron que todos miraban fijamente a Ranma y Akane. Estos se sintieron incómodos y el chico preguntó:

—Pero… ¿qué pasa? ¿Por qué nos miran así?

—¡TENDO AKANE! —gritó una voz que a la peli azul ya se le hacía fastidiosa. Kodachi apareció con el ceño totalmente fruncido y mirándola con intención de asesinarla—. ¿CÓMO ES POSIBLE QUE SEAS LA PROMETIDA DE MI CABALLO SALVAJE?

Ranma y Akane enrojecieron y después escuchar como el resto del instituto empezaba a cotillear entre ellos.

—Así que era verdad…

—Vaya, pues hacen buena pareja…

—¡Jo! ¡Y yo que quería a Saotome para mí!

—¡Con lo buena que está Tendo!

—¡Qué bonita pareja hacen!

Los chicos enrojecieron aún más al escuchar esos murmullos, pero una duda asaltó a Akane.

—¿Cómo se enteró?

Ranma tembló de la furia y gruñó:

—Nabiki, tuvo que ser ella.

—Exacto, has dado en el clavo hermanito —afirmó la castaña apareciendo de repente. Ranma la fulminó con la mirada y gritó:

—¡¿Cómo te atreviste?

—Me ha pagado muy bien… hasta le he vendido fotos tuyas.

—¿Cómo? ¡Deja de vender fotos mías! —gritó el chico de ojos azules con furia. La castaña lo miró seria y dijo:

—Ah no… así el negocio se acabaría.

—Juro que un día te mataré —refunfuñó con furia el pelinegro.

—¡Pelea conmigo, Tendo Akane! —retó de nuevo Kodachi. Akane miró de reojo a Nabiki un poco fastidiada, pero después volvió la vista al frente, retando a Kodachi con la mirada y poniéndose en posición de combate.

¡Genial! Ahora se metía en más problemas por culpa de Nabiki.

Continuará…


Vosotros odiáis a Kodachi? Yo sí ¬¬ Wah~ muchas gracias por los reviews… 16! *-* es un logro para mí, y más en un fic de Ranma! XD

Gracias de verdad, quería agradecer a: znta, mininahermosa29, rusa-ranmayakane-zk, 97pupi, venus hyuga, Golgos, tiffa, carmen15, akane, sakusa, the mystic poetry, luniitaturksa, solchu martin, pame-chan y labostera03.

Un beso enorme, de verdad que vuestros reviews me alegraron, muchas gracias! ^-^. Bueno, vosotros diréis que os pareció el fic… por eso, la pregunta: qué tal? ¿Os gustó? Espero que sí! Bueno, yo me despido.

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