Resumen: Lila cumplió su amenaza contra Marinette: hacer que sus amigos la abandonen y humillarla tras ser rechazada por Adrien. Hawkmoth no pierde su oportunidad de crear un akuma muy poderoso, inspirado en una antigua leyenda china. Chat Noir necesitará ayuda para rescatar a Marinette sin la ayuda de Ladybug. Spoilers Tercera Temporada.
Nota Aclaratoria:
1) Los personajes no me pertenecen, salvo algún OC que de pronto aparezca. Créditos a Thomas Astruc y compañía.
2) Contiene spoilers de todo lo que se ha estrenado de la tercera temporada.
3) Viaje al Oeste es un cuento tradicional chino de autor desconocido y pertenece al dominio público. Puse un pequeño resumen al final del primer capítulo, por si les quedan dudas sobre el cuento.
x-x-x
VIAJE AL OESTE
CAPÍTULO 2
Casilleros del colegio Francoise Dupont
Dos semanas después
Marinette se encogió de hombros mientras que abría su casillero para guardar su mochila para sus clases vespertinas. Aquellas habían sido dos semanas bastante tensas para ella. Si bien había decidido escuchar el consejo que Adrien le había dado y se había mantenido lejos de Lila, al margen de sus mentiras y cuentos exagerados, no podía olvidar la última amenaza que había recibido de la chica. Decidiendo no decir nada al respecto al chico rubio, había intentado navegar la escuela y sus obligaciones como Ladybug con extra cuidado. Tener a Lila tras ella no era una muy buena idea, sobre todo porque si la chica estaba tan decidida a destruirla, podía llegar a descubrir su secreto, y eso sería una catástrofe para ella y para todos en París.
Además, tenía la impresión de que Lila ya había comenzado a cumplir su amenaza.
Más temprano ese mismo día, cuando fue a la sala de artes plásticas, notó que Nathaniel la ignoraba decididamente, además de que la sala estaba en un tenso silencio tan pronto como ella llegó. Cuando preguntó que era lo que sucedía, todos se encogieron de hombros y regresaron a sus actividades. Marinette solo notó la mano de Lila en todo aquel asunto cuando interrogó a Marc a solas y éste le confesó que la castaña le había dicho a Nathaniel que ella, Marinette, se había burlado del pelirrojo por haber estado enamorada de él en el pasado.
-¿Qué te pasa, Marinette?- preguntó Tikki, asomándose por una abertura en su pequeño bolso, interrumpiendo sus pensamientos- me parece que estás muy seria-
-No es nada importante, Tikki, es solo que…- comenzó a decir la chica mientras que acomodaba la mochila dentro del casillero- estoy un poco preocupada por Nathaniel. Ya viste lo que pasó en el salón de artes plásticas-
-De seguro fueron las mentiras de Lila- dijo Tikki, encogiéndose de hombros- no te preocupes por ello, Marinette. Solo sé sincera con él y dile la verdad. Estoy segura de que te escuchará. Ambos han sido buenos amigos todo este tiempo-
-Lo sé, pero ya sabes como es Nathaniel- dijo Marinette, recordando brevemente como se había puesto con Marc cuando creyó que éste se estaba burlando de él- tiene la tendencia de pensar mal de las personas. Ya ves lo que pasó con la operación BD. Cuando queríamos que trabajara con Marc, quiero decir-
-No te preocupes- dijo la kwami con su habitual buen humor- todo se resolverá hablando sinceramente con tu amigo-
Marinette se frotó la frente, exasperada, pero no dijo nada al respecto. Ya tendría la oportunidad de hablar con Nathaniel y decirle la verdad. No que hiciera mucha diferencia, era su palabra contra la de Lila, y no sabía porqué, pero todos sus compañeros tenían la tendencia de creerle a la castaña en vez de a ella.
-Ya veremos- dijo Marinette finalmente mientras que llevaba su mano al bolso para cerrarlo- escóndete, Tikki, tengo que apresurarme a clase-
Suspiró mientras que dejaba sus cosas y cerraba su casillero, tomando solo su tablet y apresurándose a llegar a la clase de mademoiselle Bustier. Abrió la puerta que llevaba hacia el patio, y estuvo a punto de cruzarla cuando otra persona entró corriendo y chocó contra ella, tumbándola al piso y cayendo sobre ella.
-Ouch-
"Genial, justo lo que necesitaba", pensó Marinette mientras intentaba quitarse de encima a la persona le cayó encima. ¿Quién podía ser tan idiota para entrar corriendo así a los vestidores y no ver por donde camina?
Cuando Marinette vio de quien se trataba, se quedó helada.
Adrien.
-Oh, lo siento muchísimo, Marinette- dijo el chico rubio, intentando ponerse de pie. Una vez que lo logró, le ofreció la mano a la chica para ayudarla de la misma manera. Marinette necesitó algunos segundos para procesar lo que estaba pasando- fue mi culpa, no vi por donde iba-
-No… no te preocupes- dijo Marinette, sintiendo sus mejillas sumamente calientes, y poniendo un especial cuidado a sus palabras mientras que tomaba la mano de Adrien para que la ayudara a levantarse- no… también soy un poco torpe-
Una vez que se puso de pie también, miró al chico frente a ella con una sonrisa. Se veía tan guapo como siempre, sus enormes ojos verdes y sus cabellos dorados tan perfectos como todos los días, sus mejillas levemente enrojecidas, seguramente apenado por haberle caído encima. Se viera tan guapo que hacía que Marinette sintiera las piernas como si fueran de gelatina.
Estúpido y sensual Adrien.
-Bueno, será mejor que nos demos prisa- dijo finalmente el chico- ya casi es hora de clase, no queremos llegar tarde-
-No…- dijo Marinette, sonriendo, pero sacudió la cabeza para quitarse la expresión de idiota que siempre ponía cuando veía a Adrien- nos vemos más tarde-
Adrien asintió mientras que guardaba sus cosas en su casillero y sonreía.
Tras dejar atrás a Adrien, Marinette se apresuró a subir al aula donde tenía clase con mademoiselle Bustier. Tras evadir a Chloé, que estaba junto al escritorio de la profesora con los brazos cruzados y se quejaba del trabajo de fin de cursos, Marinette subió los dos escalones para llegar a su asiento, y sentarse junto a Alya.
-Hey, chica, ¿qué hay de nuevo?- dijo su mejor amiga.
Marinette la miró, dudosa. No sabía si debía contarle a su mejor amiga sobre la amenaza de Lila. La respuesta más lógica era sí, si era su amiga, podía contarle y podría recibir su apoyo. Pero estaba hablando de Lila Rossi. Y no era la primera vez que le contaba sobre ella y Alya no le creía. La pelirroja insistía en decirle que todas sus objeciones contra la chica nueva era porque una vez había intentado coquetear con Adrien.
Alya no entendía, y Marinette tenía la impresión de que no le creería.
-Nada, todo está bien- dijo Marinette, fingiendo una sonrisa.
La chica pelirroja alzó las cejas, pero se ajustó las gafas y se encogió de hombros. Casi de inmediato, Lila entró al aula y tras dirigirle una sonrisa socarrona a Marinette, subió a su sitio en la última fila junto a Nathaniel Kurtzberg.
Marinette la siguió con la mirada, y sus ojos pasaron de Lila a Nath, quien le lanzó una mirada molesta, y desvió sus ojos hacia la ventana. La chica pelinegra suspiró. Quizá… quizá Tikki tenía razón y sería buena idea hablar con Nathaniel.
-Buenas tardes, clase- dijo mademoiselle Bustier, entrando al aula con un libro abrazado contra su pecho- por favor, pasen a sus lugares. Chloé, tu también, no importa que hoy se cumplan dos meses de que te convertiste en Queen Bee, no se van a suspender las clases por ello…-
Marinette sonrió levemente al escuchar que Chloé dijo "es ridículo, totalmente ridículo" mientras que regresaba a su asiento y se sentaba con los brazos cruzados.
-Muy bien, clase, comencemos con la clase- dijo la profesora- hoy vamos a hablar de la aportación literaria de Alexandre Dumas. Abran su libro en la página 394-
La chica sacó su tablet y tras respirar hondo, se dispuso a poner atención en la clase. Justo antes de que la profesora volviera a hablar, Adrien llegó y tomó asiento en su lugar habitual frente a ella.
x-x-x
Al mismo tiempo
El chico rubio se apresuró a guardar sus cosas en el casillero para llegar pronto al aula de mademoiselle Bustier, pues ya iba un poco tarde. Suspiró resignado. Desde que Lila regresó, la escuela no era tan agradable como antes. Podía sentir la tensión en el aula, y tenía la impresión de que las personas implicadas eran Lila Rossi y Marinette Dupain-Cheng. Y creía que la responsable de ello era, como siempre, la primera.
Adrien suspiró tras dejar sus cosas en su casillero. Recordaba que dos semanas antes, justo después de que Lila había vuelto a ser akumatizada, había aconsejado a Marinette que dejara de intentar exponer sus mentiras. Sabía que el enojo de Lila podía causar muchas desgracias, y no quería que su querida amiga fuera una de sus víctimas.
-¿Se puede saber que rayos te pasa?- preguntó Plagg desde dentro de su mochila de esgrima.
-Nada importante, Plagg- dijo el chico- es solo que… tengo la impresión de que Lila se la está tomando contra Marinette por alguna razón-
-Bueno, esa chica me cae bien, pero no puedes decir que no se lo buscó- dijo Plagg rodando los ojos- quizá cuando le diste ese consejo de dejar de perseguir a esa Lila, ya era demasiado tarde, ¿no?-
Era justamente lo que Adrien temía. Quizá podría hacer algo para ayudarla. ¿Distraer a Lila? Adrien sabía que la chica castaña se sentiría atraída por él, quizá podría… no, sacudió su cabeza. No podría jugar con los sentimientos de ninguna chica, ni siquiera de una chica tan desagradable como Lila Rossi.
-Quizá. Pero no es culpa de Marinette. Ella siempre ha tenido un fuerte sentido de la justicia. Es una de sus mejores cualidades, pero admito que esta vez la metió en problemas- admitió Adrien, mientras abría la solapa de su camisa para que Plagg se escondiera- ya veré que puedo hacer para ayudarla a desviar la atención de Lila-
Adrien cerró su casillero y subió al aula, tomando asiento en su sitio habitual en la primera fila, delante de Marinette, no sin antes sonreírle levemente. Mientras que la profesora hablaba largo y tendido sobre Alexandre Dumas, la mente del chico no pudo sino divagar sobre los eventos de las últimas semanas. Desde el regreso de Lila, el chico tenía la impresión que todo el grupo había comenzado a revoloteaban alrededor de la chica nueva como abejas alrededor de la miel.
Y parecía que las únicas personas que eran inmunes a los cuentos fantásticos de Lila eran Chloé, Marinette y él mismo.
Mientras eso pasaba, él estaba haciendo todo el su poder porque Marinette no se sintiera sola. No podía creer como su mejor amiga, Alya, o las otras chicas poco a poco habían mantenido su distancia de ella durante los descansos. Más de una vez había visto a Marinette caminando cabizbaja hacia la panadería durante la hora de la comida, cuando antes pasaba los recesos con las chicas.
De pronto, Adrien sintió un codazo en las costillas de parte de Nino.
-¿Uh?-
-Adrien, ¿estabas prestando atención?- dijo la profesora- ¿me puedes decir la secuela no tan conocida de la obra de Alexandre Dumas "El conde de Montecristo"?-
-Eh… sí, mademoiselle- dijo Adrien, parpadeando- la secuela a "El conde de Montecristo" se llama "La mano del muerto", en la que el hijo ilegítimo de Villefort se venga de Edmund Dantes-
Mademoiselle Bustier alzó las cejas, pero asintió levemente.
-Muy bien, Adrien, pero intenta poner atención- dijo la profesora.
El chico rubio asintió levemente mientras que respiraba hondo, intentando aclarar su mente y poner atención a la clase. Ya tendría oportunidad de pensar que era lo que iba a hacer para ayudar a Marinette después.
Una vez que sonó la campana y la clase terminó, el chico se quedó pensativo. Marinette puso una pequeña caja sobre su escritorio y sonrió levemente. Adrien sonrió también y la abrió, revelando cuatro macarons de frambuesta, sus favoritos.
-Gracias, Marinette- sonrió el chico rubio antes de que ella saliera rápidamente para alcanzar a Alya y Nino.
Cuando Adrien estuvo a punto de levantarse para alcanzar a sus amigos, sintió una mano en su hombro que le causó un desagradable escalofrío.
-Salut, Adrien- dijo Lila en un tono coqueto, sentándose sobre su escritorio y empujando la caja con macarons de Marinette, casi tirándola al suelo, si no fuera porque el chico la atrapó justo a tiempo- ¿no quisieras salir conmigo hoy? Podemos ir por un helado a Le Pont des Artes, y…-
-Gracias, Lila- la interrumpió Adrien, tomando la caja de macarons y poniéndose de pie- pero hoy tengo una sesión de fotos a la que no puedo faltar, quizá en otra ocasión-
Y antes de que la chica pudiera decir algo más, Adrien rodeó su escritorio y se apresuró a salir del aula, dejándola sola.
Una vez en el patio del colegio, Adrien miró a su alrededor, buscando con la vista a Marinette para agradecerle por los macarons, y quizá charlar un poco con ella para animarla, al menos mientras esperaba al Gorila para llevarlo a su sesión de fotos. Pero tan pronto como se dirigió a los casilleros, donde podría estar, escuchó algunas expresiones de sorpresa en el patio.
-Hay un akuma en la plaza frente a Notre Dame- escuchó decir a uno de los chicos, quien estaba mirando las noticias en su teléfono celular.
-Parece que el akuma quiere inundar L'Ile de la Cité- dijo otro.
Adrien frunció el entrecejo al escuchar esto, y olvidándose por un momento de su amiga, se dirigió a toda prisa a esconderse en el baño de chicos. Se encerró en uno de los cubículos, y abrió la solapa de su camisa para dejar salir a su kwami, quien no parecía muy ansioso por salir a pelear.
-Oh, no, ahora no, por favor- se quejó Plagg, ladeando la cabeza y haciendo una expresión de aburrimiento- ¡muero de hambre!-
-Lo sé, pero tendrás que esperar un rato- dijo el chico rubio, cerrando su mano derecha- es hora de pasar a la acción. Plagg, transfórmame-
x-x-x
Plaza frente a Notre Dame
Más tarde
La mariposa blanca salió revoloteando del yoyo de Ladybug tan pronto como habían terminado la batalla contra el último akuma que Hawkmoth había liberado sobre París. Ambos habían peleado bastante bien y, a pesar de que estaban sumamente agotados, al mismo tiempo estaban satisfechos del trabajo bien hecho.
Chat Noir miraba a la heroína con adoración, y con enormes ojos mientras que liberaba la mariposa purificada y ejecutaba su cura milagrosa después de la batalla, usando sus poderes de creación para regresar a todo a la normalidad. El héroe sonrió levemente. ¿Qué haría sin ella? Era la chica más extraordinaria que había conocido en toda su vida.
-Bien joué- dijo Ladybug, chocando su puño con el de Chat Noir y sonriendo ampliamente- peleaste muy bien hoy, chaton-
-Bueno, digamos que tenía un buen incentivo para pelear contigo, ma lady- dijo Chat Noir, guiñándole un ojo y acercando su rostro a ella, al punto de que las narices de ambos casi se tocaban. La chica hizo una mueca y, tras suspirar algo frustrada, con su dedo índice alejó a Chat Noir de su rostro.
-Chaton, ya te lo he dicho muchas veces en el pasado. No puedo corresponder tus sentimientos- dijo la heroína con un tono exasperado en su voz- porque estoy enamorada de un chico de mi colegio-
Las orejas del chico cayeron levemente, pero nos hizo ningún comentario sobre el hecho de que él también estaba enamorado de ella. Ya habían hablado del tema en dos ocasiones en el pasado, y había aceptado que la heroína no podía corresponderlo. Al menos no mientras estuviera enamorada de ese otro chico misterioso.
-¿Y cómo es ese chico?- dijo Chat Noir, cruzándose de brazos en tono de broma- seguro es un presumido de lo peor. Una cara bonita, ¿no?-
Ladybug se echó a reír.
-No seas envidioso, chaton- dijo Ladybug, sonriendo un poco traviesa- con todas tus admiradoras, seguramente vas a encontrar a una chica que te ame y que te merezca. Quien sabe, quizá un día yo estaré celosa. Y no, no es solo una cara bonita-
Chat Noir ladeó la cabeza y sonrió tristemente. Sintió la mano de Ladybug sobre su hombro, y se volvió hacia ella.
-No estés triste- dijo Ladybug, aún con su mano en el hombro de su compañero-
La verdad, adoraba a esa chica, y no le gustaba ni una pizca la idea de que hubiera otro chico en el corazón de Ladybug, pero también sabía que no tenía nada más que hacer que apoyar a su compañera a quien quería tanto
-Y ese chico… ¿ya se lo dijiste?- dijo el héroe finalmente, volviéndose hacia ella.
-¿Que estoy enamorada de él?- dijo Ladybug, poniéndose de pronto nerviosa y ruborizándose ante la idea de hablar con Adrien y decirle que estaba enamorada. Ja, como si fuera capaz de confesarle sus sentimientos. Chat Noir sonrió de nuevo al verla enrojecerse- ¡no! Por supuesto que no-
-¿Y porqué no?- dijo el héroe de negro con una expresión traviesa, mientras que la miraba con curiosidad, divertido de ver el rubor en sus mejillas. Se veía tan adorable que tuvo que contener sus ganas de saltarle encima y abrazarla- hace ya varios meses que me dijiste que estabas enamorada de él. Yo pensé que a estas alturas ya le habrías dicho algo-
-Pues… es que yo…- dijo Ladybug nerviosamente, y cada vez más roja. ¿Porqué Chat Noir le hacía eso?
-Oh, vamos, bugginette- dijo Chat Noir, guiñándole un ojo y codeando sus costillas en un gesto travieso- si yo fuera ese chico, ni siquiera terminarías de hablar cuando te confesaría mi amor y…- se aclaró la garganta- estoy seguro de que él también debe estar loco por ti-
-¿Tú crees?- sonrió Ladybug.
-Por supuesto- dijo Chat Noir, poniendo sus manos en la cintura- quizá te puedo aconsejar si me dices algún detalle sobre él, y…-
-Buen intento, pero no- lo interrumpió la chica, cruzándose de brazos y sacudiendo la cabeza- recuerda, chaton, somos superhéroes, y no debemos saber nada uno del otro. Es para que ambos estemos seguros en caso de que el otro sea akumatizado-
Chat Noir gruñó.
-De acuerdo, de acuerdo, tienes razón- dijo el chico.
-Pero creo que tienes razón también, quizá seguiré tu consejo y se lo diré- dijo Ladybug, sonriendo y guiñándole un ojo. Sus aretes sonaron su tercera advertencia- me tengo que ir antes de que me detransforme. À bientôt, chaton- añadió antes de lanzar su yoyo a la distancia y desaparecer sobre los techos de París.
Chat Noir, a su vez, sonrió y ladeó la cabeza mientras la veía alejarse. Suspiró en voz alta una vez que estuvo solo, y borró su sonrisa, dejando caer sus orejas. No sabía quien era el chico de quien su bugginette estaba enamorada, pero le parecía que sería el hombre más afortunado del mundo.
Extendió su bastón y saltó en dirección contraria a Ladybug. Más le valía al idiota no romper el corazón de su lady, o él le rompería los huesos.
x-x-x
Salida del colegio
Al mismo tiempo
Lila Rossi gruñó molesta. Parecía que su estrategia no estaba funcionando con Adrien. El chico parecía poder ver a través de todas sus mentiras, y últimamente parecía estarlo evitando. Lo había visto charlar con Marinette hacía un par de semanas, después de su akumatización en Camaleón, así que seguramente esa buena para nada le había dicho sobre su amenaza.
¡Tenía que destruir a Marinette, aunque fuera lo último que hiciera!
Lo ideal sería aislarla lo suficiente de todos sus amigos y convertirla una paria entre todos sus compañeros para que tuviera que cambiar de escuela, y así nadie se opondría a su reinado en el colegio Françoise Dupont.
La pregunta era, ¿cómo podía destruir la moral de una chica tan positiva como Marinette?
Primero, se encargaría de hacer que todos sus amigos la odiaran, o desconfiaran de ella. Esa sería la venganza perfecta, que todos creyeran que Marinette era la verdadera mentirosa del colegio, y que nadie confiara en ella.
Una vez que estuviera aislada de todos los demás, debía aplastar la moral de Marinette, lo suficiente para que fuera akumatizada, o peor, que la molestaran tanto que se viera obligada a cambiarse de colegio.
Y finalmente, conquistar a Adrien y restregarlo en la estúpida cara de Marinette.
Ya había logrado calumniarla con Nathaniel y había sido ridículamente fácil. Era útil saber que el pelirrojo había estado enamorado de ella en el pasado, así que no fue difícil inventar una historia creíble para que el artista se enfureciera con ella y le retirara el habla. A pesar de que el mejor amigo de Nathaniel, Marc, no parecía muy convencido de la culpabilidad de Marinette, Lila había logrado sembrar la semilla de la duda en el pelirrojo.
Y ahora, iba al segundo paso. Lila sonrió levemente y sacudió los hombros mientras que preparaba su siguiente golpe en su plan maestro contra Marinette Dupain-Cheng. Respiró hondo y sonrió maliciosamente antes de dirigirse hacia los escalones del colegio, donde dos chicos estaban charlando.
-Hey, salut Kim, salut Max- sonrió Lila inocentemente, poniendo una fingida expresión mortificada- ¿saben algo, chicos? No me gusta repetir rumores, pero hay algo que Max debe saber, pues hay alguien que está hablando mal de él, y no creo que esté bien…-
Los dos chicos la miraron, sorprendidos, y Lila tuvo que utilizar todo su autocontrol para no reír en voz alta. Todo aquello era demasiado fácil.
x-x-x
Habitación de Marinette
Esa noche
Poco antes de dormir esa noche, y después de haber terminado sus tareas, Marinette estaba cosiendo un nuevo vestido mientras que Tikki estaba mirando la televisión. Una de las cosas que más le gustaban a la chica de su hobby era que lograba quitarle toda preocupación mientras que utilizaba la máquina y ponía en práctica toda su creatividad.
Miró de reojo a Tikki, quien se había puesto a flotar al ritmo de una canción de Clara Rossignol, y sonrió levemente. Quizá las cosas no estaban tan mal.
-Marinette, quizá ya sea hora de dormir- dijo Tikki, mirando el reloj- te has estado desvelando las dos últimas noches, peleando contra los akumas. Quizá deberías aprovechar el tiempo y dormir temprano-
La chica sonrió levemente mientras que bostezaba.
-Quizá tienes razón, Tikki- dijo Marinette mientras que volvía a bostezar. Tomó su teléfono celular mientras que apagaba la máquina de coser y la pantalla de su computadora, y subía hacia su cama.
Tan pronto como Marinette se tiró sobre la almohada, tomó su celular para enviar un mensaje a Alya para recordarle llevar el proyecto de química, cuando notó que su mejor amiga había cambiado su foto de perfil. La chica entrecerró los ojos y oprimió la foto para agrandarla, y sintió algo pesado en su estómago.
En vez de la foto habitual que Alya tenía en su perfil con Nino, esta vez tenía una foto de ella con las otras chicas: Mylène, Alix, Rose y Juleka en la casa de esta última, y las cinco estaban… con Lila. Mirando bien la foto, todas tenían las mismas ropas que habían usado ese día.
"Esta foto se tomó hoy", pensó Marinette tristemente "mis amigas salieron juntas y no me invitaron… pero sí invitaron a Lila"
Tikki alzó las cejas, y vio la foto que su portadora estaba mirando. Suspiró levemente.
-Marinette, no te dejes llevar por tus emociones- dijo la kwami- sabes que Lila está haciendo todo esto para hacerte sentir mal…-
-Lo está logrando- dijo Marinette.
Cerró los ojos y suspiró. Se sentía realmente horrible. ¿Acaso sus amigas la habían cambiado por Lila así nada más? Quizá lo podía dejar pasar de Alix o Mylène, que no eran tan cercanas, pero le dolía que Alya había hecho eso. Cierto, muchas veces Marinette cancelaba sus planes, pero no era su culpa, eran los akumas que tenía que combatir. Encogió las rodillas y las abrazó contra su pecho.
Tikki notó la tristeza de su portadora, y se imaginaba lo que la estaba haciendo sentir mal.
-Pero eso no depende de ella, sino de ti- dijo Tikki, volando hacia ella para abrazar su mejilla- recuerda bien que nadie puede hacerte sentir mal sin tu consentimiento-
La chica miró a su kwami y sonrió tristemente. Sabía que Tikki tenía razón. No debía dejar que Lila la hiciera sentir mal. Le había mostrado su mano; Lila le había dicho que la quería dejar sin sus amigos.
Y ella ya sabía que era lo que tenía que hacer: no dejar que eso sucediera.
Marinette suspiró, y mientras se volvió para poner a cargar su celular, éste sonó de nuevo, y la chica sonrió levemente al ver que era un par de mensajes de Adrien.
Adrien: hey, Marinette, te fuiste muy rápido esta tarde, y no alcance a agradecerte por los macarons. Los de frambuesa son mis favoritos. Muchas gracias por todo.
Adrien: No estás sola. Estoy orgulloso de ti.
Marinette sonrió ampliamente mientras que ponía su celular a cargar y apagaba la luz. Ese último mensaje de Adrien le había hecho el día, y la había hecho sentir que podía con todo.
x-x-x
CONTINUARÁ…
¡Hola a todos! Como ven, Lila ya ha comenzado con su plan maligno de calumniar a Marinette, y como sabemos, todos sus compañeros son idiotas por creerle. Adrien está haciendo lo posible por ayudarla, veamos si es suficiente. Muchas gracias a todos por sus reviews. Espero que les esté gustando esta historia. Abrazos.
Abby L.
Notas de autor.
BD: en francés, "cómic" se dice BD o bande dessinée.
