Capítulo 2
Ginny POV
-¡¡¡¡¡TU!!!!!- Grité en cuanto mi mirada azulada se encontró con la mirada de plata de Draco Malfoy.-¿¿ Que hace el hurón aquí??- Pregunté entonces a mis amigos, sorprendida.
-Más respeto, comadreja- Dijo Malfoy, con una voz inesperadamente débil y cansada. Me habría compadecido de él si no me hubiera insultado.
-Cállate Malfoy!! ¡¡El respeto debes tenerlo tú!!- Le gritó Ron antes de sacudirle un poco. Malfoy se tambaleó, y si no hubiera estado sujeto por Harry y Ron, se habría caído.
-Ron, cálmate.-murmuró Harry, con nerviosismo.-Verás Ginny, Malfoy es...es tu...
-Escúpelo ya Potter!!!-soltó Malfoy mirándolo con odio.
-...tu misión. -terminó Harry en un susurro. Todo se quedó en silencio, excepto por los gritos de la Sra. Black, entonces mi madre habló con tono preocupado:
-Todavía puedes echarte atrás hija, no tienes por que hacerlo si no quieres.-susurró con voz temblorosa.
-Pff, mejor ella que la sangre-sucia.-murmuró Malfoy casi inaudiblemente, pero Ron lo escuchó, y le pegó una fuerte patada en el estómago, con rabia.
-¡¡RON!!- Gritaron a la vez mi madre y Hermione- Malfoy cayó de rodillas y sangró por la nariz.- ¡¡Ron!! ¡¡Está herido!!- Exclamó Hermione escandalizada.
Ron se encogió de hombros y murmuró algo que sonó como- Se lo merece, maldito mortífago.- Aquello me hizo enfurecer. Recordé la última batalla a la que había asistido, cuando los mortífagos habían invadido Hogwarts...
Flash Back
Estaba corriendo lo más rápido que podía. Corría por uno de los pasillos de Hogwarts, atestados ahora de gente peleando. Uno de los enmascarados me perseguía, lanzando maldiciones que lograba evitar por poco. Entonces llegué al final del pasillo y me encontré con la pared. No tenía escapatoria. Me di la vuelta y allí estaba el mortífago, sonriendo malévolamente. Levantó la varita y yo cerré los ojos con fuerza, esperando la maldición letal...
-Avada Kedavra!!!- Gritó una voz, y un resplandor de luz verde atravesó mis párpados. Esperé, pero no sentí nada. Abrí los ojos, temerosa, y vi al mortífago que me perseguía muerto en el suelo. Sorprendida y agradecida, levanté la mirada para descubrir quien era mi salvador y no pude creerlo.
-Malfoy??!!- Draco Malfoy estaba todavía apuntando al mortífago con su varita y mirándolo con asco.
-El mismo- dijo Malfoy alzando su mirada hacia mí. Nunca me había fijado en lo bonitos que tenía los ojos, de un gris plateado increíble... Me estaba perdiendo en su mirada hasta que recordé la situación y sacudí la cabeza para borrar esos pensamientos.
-¿Por qué me has...ayudado?-pregunté con voz temblorosa. Después de todo él era un mortífago también, tal vez debería asustarme...
-Porque yo no soy como ellos- dijo como si hubiera leído mis pensamientos.- Vigila tu espalda Weasley.- y dicho eso se dio media vuelta y se dispuso a volver a la lucha, solo que ahora yo no tenía claro a que bando...
-¡¡Malfoy espera!!- exclamé. Se dio la vuelta y me miró con una mezcla de sorpresa, impaciencia y curiosidad en sus ojos de acero.- Gracias.- dije tímidamente.- Por salvarme la vida. Realmente no eres como ellos.-terminé, sonriendo levemente. Malfoy suavizó su mirada y esbozó una sonrisa de lado.
-No hay de qué. Y me alegro de que alguien piense eso de mí.- Esto último lo dijo mas bien para si mismo, pero le escuché. Después se dio la vuelta y volvió a la multitud. No volví a verle...
Fin Flash Back
Miré a mi hermano, molesta, y le aparté de un empujón. Me acerqué a Malfoy y le levanté tirando de uno de sus brazos. -Si que tiene músculos...- pensé. -¿Puedes caminar?- Le pregunté con amabilidad. Todos me miraron sorprendidos, incluso el propio Malfoy parecía no creerse que alguien se estuviera dirigiendo a él sin gritarle. Me pregunté por lo que debía haber pasado y me dio lástima. Él no era como ellos.
-Con tu ayuda podré.- contestó, regalándome una sonrisa cansada. Al escucharlo, a Ron se le empezaron a poner rojas las orejas, pero Hermione le puso una mano en el hombro para detenerle.
-Bien, pues vamos a curarte.- Le pasé un brazo por la cintura y el pasó el suyo por mis hombros. Empezamos a caminar hacia la cocina bajo la atenta e incrédula mirada de los demás. Cuando llegamos lo senté en una silla y empecé a rebuscar en el armario de las pociones. Cuando encontré la que buscaba y me giré, vi como Malfoy me observaba intensamente, maravillado.- ¿Qué pasa?-
-Disculpa, es que hace mucho tiempo que nadie me trata como a un ser humano.- su respuesta me sorprendió, y creo que hasta me sonrojé. Pero al reparar en su voz débil, recordé lo que tenía que hacer y le di una poción reconstituyente.
-Tómala, te sentirás mejor.- dudé antes de hacerle una pregunta que me intrigaba mucho. -Mmm, Malfoy, esto… ¿¿como te has hecho esas heridas y golpes??- Se me quedó mirando con sorpresa para después soltar una risa amarga.
-Weasley…he sido capturado.- al ver mi cara de incomprensión prosiguió.- Me han capturado los aurores…por mortífago.- al comprenderlo me puse pálida.
-¿¿Estás diciendo que los aurores te han hecho esto??- asintió débilmente y en mí, empezó a desatarse la furia que había heredado de mi madre.- Te golpearon y usaron maldiciones contra ti…por mortífago??- dije un poco más alto- Malfoy asintió de nuevo, confuso, sin duda por mi repentino ataque de ira.- ¡¿Pero que se creen?! Se supone que los aurores son los buenos, y además, tú…¡¡¡no eres como ellos!!!- grité, enfurecida. Después de todo Malfoy me había salvado la vida. Notaba las orejas cada vez mas calientes, y estaba a punto de ponerme a gritar otra vez, cuando la risa débil de Malfoy cortó mi furia. – ¿De qué mierda te ríes?- pregunté con incredulidad.-Yo no le veo la gracia, es injusto.
-Créeme que a mí tampoco me hace gracia, es bastante doloroso. Lo que me asombra es que me defiendas tan fieramente sin saber siquiera lo que he hecho…-esas palabras me cayeron como un balde de agua fría. Yo había creído firmemente que Malfoy era diferente porque me había salvado, pero, ¿y si no lo era?
-Pero tu has sido interrogado con veritaserum y se ha demostrado que no has matado a nadi… ningún inocente –me corregí recordando al mortífago que me atacó.- por eso te han traído aquí y no a Azkaban.
-Es cierto, pero sigo siendo un mortífago, no te doy… ¿miedo? ¿O asco?- mi sentido común me decía que estaba hablando con un mortífago al que apenas conocía y que controlara mis palabras, pero me resultaba tan extrañamente natural hablar con él, que le revelé como me sentía exactamente.
-No…, la verdad es que te respeto.- me miró con incredulidad.- Si. Te respeto por haberme salvado la vida y porque comprendo lo duro que debe ser que te juzguen como a uno de los que odias cuando lo que te gustaría estar haciendo es combatirles. Te respeto porque no eres un verdadero mortífago, esa es la imagen que tengo de ti.- nada más terminar me arrepentí de haber hablado tanto. Miré a Malfoy a la cara y su expresión me descolocó: estaba evidentemente sorprendido, incrédulo y…agradecido. Parecía que nunca le hubieran dicho nada mas bonito, y otra vez me dio pena pensar en lo que debía haber pasado.
-Gracias…yo…-unos rápidos pasos que oímos acercándose le impidieron continuar, y acto seguido entraron en la cocina un enfurecido Ron, un confundido Harry y una preocupada Hermione.
-¡¡Ginny!! ¿¿Qué crees que estás haciendo??-
-Se supone que es tu prisionero…tienes que vigilarle no ser su anfitriona…-
-Oh Ginny… ¿estás bien? ¿No te habrá hecho nada? Te hemos oído gritar…-
-Estoy bien.- dije simplemente, ellos me miraron esperando una explicación a mis gritos, pero yo me giré, le di una palmada en el hombro a Malfoy y le dije:
-Vamos, te enseñaré tu "dormitorio".- ironicé haciendo las comillas con las manos.
Él se levantó y me siguió con expresión divertida, conteniendo la risa al ver la cara que se le había quedado a los otros.
