Se encontraba recostada en el sillón de una de sus mejores amigas, Heather, ambas se encontraban esperando a Ruffnut, habian decidido reunirse para tener una casual noche de chicas, pero parecía que en ese momento lo único que a ella le importaba, eran las palomitas, cuyo tazón se encontraba reposando en su ya crecido vientre.

—No deberías usar a tu bebe como mesa— Le soltó Heather con dulzura, mientras traía un par de películas, la mayoría de ellas románticas.

—De ser por mí, ni siquiera tendría un bebe— Contesto a su amiga castaña desinteresadamente —Pero mi madre y sus ideales, no me dejaron encargarme de ello.

Dijo esto ultimo mientras hacia comillas con sus dedos, Heather solo la observo silenciosamente, como si no supiera que decirle exactamente.

—Ah, ¿ya estamos escuchando las quejas de Astrid? — Escucharon a Ruffnut decir, mientras entraba en el departamento con un montón de bolsas con comida, que por supuesto ella visualizo inmediatamente.

—¡Hablo enserio! tuve que parar mis estudios, tuve que volver a vivir con mi madre quien no me quiere dejar sola y tuve que dejar a mi novio.

—En primer lugar, tu decidiste abandonar a Hiccup— Le soltó incriminatoriamente Ruffnut —pobre tonto, le rompiste el corazón ¿sabes?.

—Además, ni siquiera le dijiste lo del bebe— Dijo también Heather quien se unió al comentario de la otra rubia —¿Que pasa si llega a enterarse?

—No se enterará porque lo daré en adopción— Comento ahora ella con algo de enfado —Además, ¿que querían que hiciera? Si le decía, se hubiera quedado aquí conmigo y hubiera perdido su beca, era una gran oportunidad y no podía perdérsela.

—Como si en Berk no hubieran rumores— Dio su amiga rubia a carcajadas —De seguro alguien ya te vio así.

—Me he asegurado de ocultarlo bastante bien, si no, simplemente diré que es de otro.

—Estas en negación— Arremetió Ruffnut, mientras se cruzaba de brazos y la miraba fijamente.

—Puede ser, pero ya lo planeé todo. Doy al bebe en adopción, continuo con mi carrera e incluso podría regresar con Hiccup

—Eso es mas descabellado que los planes que tengo con mi hermano

Astrid rodó los ojos, claro, no era su plan mas brillante e incluso podía verse como un pensamiento ingenuo, pero la convencía. Después de un par de meses más, podría continuar con su vida como si nada hubiese pasado, para ella no había ni un asomo de sentimiento por la criatura que había destruido su vida.

—¿Puedo tocar? —

La voz de su amiga pelinegra la había sacado de sus pensamientos, se extraño ante tal pregunta, estaba acostumbrada a que su madre le tocara el estomago, pero era algo raro viniendo de su amiga, aunque claro, no se negó.

Heather poso una mano sobre su vientre y como si estuvieran frente a una especie de fenómeno Ruffnut también se le unió.

—¡Wow, puedo sentir como patea! — Dijo una emocionada Heather, mientras le sonreía a su vientre.

—Definitivamente es tu hijo— Comento Ruffnut con diversión —Es todo un peleonero.

—Hace eso todo el día, algunas veces, incluso mientras duermo— Les contesto ella, no dándole tanta importancia y mientras se removía incomoda ante la charla.

—Sabes, he escuchado que se calman si les hablas.

—Es un niño, por si quieren saberlo.

—¿Como lo sabes? — Pregunto Ruffnut emocionada por todo el tema del bebe —¿¡Acaso eres psíquica!?

—Me lo dijeron en mi última revisión.

—¿De seguro ya has pensado un nombre o no? — Heather pregunto con una sonrisa de oreja a oreja.

—Por supuesto que no, sus padres decidirán el nombre.

y mientras decía estas palabras, volvió a dirigir su atención al tazón de palomitas, dando por terminada esa conversación con sus amigas y esperando, que no se volviera a tocar el tema en el resto de la noche.

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Era bastante tarde y no podía conciliar el sueño, él bebe que crecía dentro de ella, no dejaba de patearla, como era usual desde hace un tiempo. Se sentó en la cama y miro su gran estomago, las palabras de Heather comenzaron a aparecer en su cabeza y de manera dudosa puso su mano justo ahí donde sentía las pataditas.

—Hola, tu ahí adentro— comenzó a hablar con nerviosismo, como si fuera a ser descubierta en cualquier momento —Me dijeron que si te hablaba dejarías de darme tantas patadas.

—Siento que las cosas hayan resultado así, si hubieran sido otras circunstancias, habríamos sido tan felices los tres, tu padre, yo y tu… aren.

Se detuvo en seco, en cuanto es palabras salieron de su boca, de dio cuenta de lo que había hecho y como si hubiera cometido un gran error se dirigio nuevamente a su vientre.

—Eso, si tus futuros padres deciden llamarte así.

Ya no sintió más patadas, él bebe que crecía en su interior se había quedado quieto y una especie de tranquilidad vino a ella, se recostó nuevamente para tratar de conciliar el sueño, pero comenzó a pensar en Hiccup.

Penso por un largo momento, tomo su teléfono y comenzó a buscar cualquier cosa que estuviera relacionada con Hiccup, encontró varias fotos, donde el castaño salía sonriente con bellos paisajes de fondo, en muchas de ellas salían el y sus nuevos amigos.

Se quedo mirando fijamente una de las fotos en donde estaba solo, su corazón latía rápidamente al ver su sonrisa. De pronto volvió a sentir una patadita y como si hubiera entendido el mensaje le hablo nuevamente a su vientre.

—Si, ese torpe chico de sonrisa dulce, es tu papa.— Susurro, lo atribuyo a su estado, pero de pronto se sintió muy melancólica y las lagrimas amenazaban con salir en cualquier momento.

Extrañaba mucho a Hiccup, pero estaba segura de que su decisión era la mejor, lo había hecho por ambos y verlo feliz en su nueva vida era la prueba, comenzó a recordar ese momento cuando termino con el.

Hiccup yo... quiero terminar.

ambos se quedaron en completo silencio, el chico la miraba incrédulo, abrió su boca, pero no salia ninguna frase de el, quizás no estaba seguro sobre que decirle.

Astrid... ¿porque?... yo...soltó el castaño apenas, tropezando con sus propias palabras —¿Hice algo malo? ¿es por la beca? ¡puedo dejarla!

—¡No! ¡si!, Hiccup... no lo hagas mas difícil

—Pero astrid, hasta hace un momento todo estaba bien, no lo entiendo.

Suspiro profundamente, pensando bien sobre sus palabras, odiaba verlo así, odiaba ser ella quien lo hiciera sentirlo así y comenzó a sentir enojo por aquel ser que estaba en su vientre, ocasionando todos esos problemas.

—¡Somos nosotros Hiccup! ¿Acaso de verdad creíste que duraríamos?, tu y yo somos tan diferentes. — le dolía cada palabra, pero no había otra opción —Yo... ya no siento nada por ti—

cerro los ojos con fuerza, como si aquello hubiera ocurrido el día anterior, sus propias palabras sonaban tan claras en su mente, inhalo profundamente e intento nuevamente conciliar el sueño.

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Se despertó cuando sintió un dolor indescriptible que provenía de su vientre, apretó con fuerzas las sabanas, para darse cuenta de una humedad que estaban en ellas y que también se encontraban en sus piernas, intento levantarse en medio de su dolor, cuando sintió una punzada bastante fuerte, que la hizo soltar un grito.

Su madre llego corriendo a su cuarto, en cuanto la vio, se puso a su lado y la sostuvo de la mano, no pudo evitar apretarla con fuerza, intentando así obtener algo de consuelo.

—Astrid, cariño, creo que vas a tener al bebe— Le dijo su madre con toda la tranquilidad que pudo.

Pero ella entro en pánico, aun le faltaban dos meses para que todo eso ocurriera, no se sentía lista, definitivamente no estaba para nada lista, quería tener a Hiccup a su lado en ese momento, realmente lo necesitaba.

Se sentía desorientada, no supo en que momento llego al hospital, solo sentía mucho dolor, podía escuchar a lo lejos que le pedían respirar y que algo decían sobre su bebe, pero la verdad no estaba segura y era muy poco lo que podía oír. Solo pujo cuando se lo pidieron y después de un tiempo, pudo sentir que su vientre disminuía.

El sudor corría por su frente, mientras el dolor cesaba y su madre le decía que todo estaría bien, solo pudo ver como los médicos se movían a todos lados, con un bulto en los brazos, algo no andaba nada bien, pero solo pudo caer en un sueño profundo estaba muy cansada.

Cuando despertó, se encontraba en una habitación completamente blanca, su madre se encontraba a su lado y le dirigió una pequeña sonrisa cuando la vio despierta, Astrid le dio una mirada a su vientre que ya no estaba tan abultado.

—El bebe esta bien— Le dijo su madre con alegría —Aunque necesitara estar en incubadora, por un tiempo.

Desvió su mirada de la de su madre y fijo su vista en la ventana que se encontraba en la habitación, ya todo había pasado y en ese momento no quería pensar en nada mas.

—¿Quieres verlo?— Soltó de pronto su madre, casi tanteando su reacción —Es muy lindo.

Lo pensó lo mas que pudo, tenia todo un plan que seguir y no podía tener un momento de debilidad, si quería continuar con su vida, debía ser fuerte, tenia que seguir adelante.

—No quiero— Le respondió ella lo mas secamente que pudo.

Se produjo un silencio bastante largo en la habitación, dirigió nuevamente la mirada a su madre, quien compartió con ella algo que creyó era un semblante de tristeza.

—Te dejare sola... para que descanses—

Su madre comenzó a dirigirse a la puerta de la habitación, mientras la miraba alejarse, de pronto sintió algo dentro su pecho y las palabras solo salieron de ella.

—Mama…— Dijo con una voz que sonó bastante aguda, tal vez por los nervios que sentía en esos momentos —Quiero verlo…

La ayudaron a levantarse con cuidado, la llevaron en silla de ruedas a los cuidados intensivos, tuvo que ponerse algunos implementos con los cuales se sentía como un doctor mas, apenas entro, dirigió su mirada a ese pequeño bebe que se encontraba lleno de tubos.

Se veía tan frágil, no podía creer que un ser tan indefenso había salido de ella, el pequeño bebe respiraba con agitación, pero dormía plácidamente, tenia un poco de cabello castaño en su cabecita, que la hizo esbozar una pequeña sonrisa.

—Astrid…— Llamo su atención la voz de su madre quien aun se encontraba a su lado —¿Aun quieres darlo en adopción?

Se tenso ante la pregunta de su madre, realmente ya no sabia cual era la mejor opción, en cuanto supo de su embarazo estuvo decidida por una elección, pero ahora que había visto a ese pequeño, no estaba segura.

Giro nuevamente la vista a su hijo, quien a pesar de ser pequeño, daba pequeñas pataditas de vez en cuando, justo como cuando estaba en su vientre. Ya estaba decidida.

—Necesito un momento a solas— Le dijo a su madre, quien le dio una cálida sonrisa para luego retirarse.

—Hola… ahí adentro— Comenzó su charla con el pequeño que estaba frente a ella —Esto es difícil para mi.

No pudo controlarlo, simplemente las lagrimas comenzaron a correr por su rostro, trato de controlarse, pero por fin estuvo relajada, como si todo el peso que sentía sobre ella se hubiera ido.

—Lo siento mucho, por todo… pero te prometo, Aren, que seré la mejor madre del mundo para ti.


nuevo capitulo, espero les guste.

muchas gracias por leer y seguir esta historia, lamento que en mis fics Hiccup y Astrid nunca empiecen juntos jaja