CAPITULO 1

EREN

Después de llegar a casa de Mikasa con un nada encantador retraso de 30 minutos gracias a Armin nos encaminamos hacia el bar "Acorazado"; un antro de mala muerte cerca del muelle y del cual uno de los chicos de la universidad era dueño.

Mikasa me tomo del brazo y antes de entrar al bar una conocida voz llamó mi atención: Connie y un tipo raro estaban platicando cerca del estacionamiento, lejos de todos nuestros amigos.

— Vamos— Alcancé a escuchar a Connie con un pequeño gesto de seriedad en su voz mientras ambos se alejaban por el callejón.

— Creo que olvide algo en el auto, los veo adentro…— Me disculpe sonriéndole a Mikasa y Armin mientras volvía sobre mis pasos.

Mis pies se movieron por si solos siguiendo a Connie, como impulsados por una extraña fuerza. Quizás era mi extrema manía por curiosear o simplemente asegurarme de que mi amigo estuviese bien.

Mi amigo notó mi presencia y aminoro el paso permitiéndome alcanzarle, esperaba recibir algún reclamo de su parte pero simplemente sonrió.

Caminamos detrás del sujeto rubio que lucía bastante mayor y pretensioso aunque también bastante torpe si me lo preguntaban. Su aspecto debió haberme dado una señal de alerta pero lo ignoré, sólo íbamos a comprar un poco de hierba, ¿qué podía salir mal?

Dimos la vuelta al final de callejón encontrándonos con varias estructuras de metal que fungían como bodegas del muelle. Podía notar como la gente en el lugar nos miraba con recelo, desde luego el color brillante de mi chaqueta no me ayudaba a pasar desapercibido.

Ignoramos las curiosas miradas y pasamos hacia una de las bodegas que se encontraban allí, la más grande. El chico rubio dio tres golpes y de inmediato la puerta se abrió dejándonos ver a una mujer bastante atractiva de cabellos rojizos.

— Muévete, Petra — La aludida lo miro mal pero le cedió el paso, íbamos a hacer lo mismo pero la mano de la pelirroja me detuvo. —Ustedes no entran—anunció de mala gana empujándome hacia afuera, cerrándome la puerta en la cara.

A pesar de su complexión delgada y su baja estatura esa mujer emanaba un aire de autoridad por lo que decidimos no volver a insistir.

— Deberíamos volver — Dije mientras Connie acomodaba sus manos en las bolsas de su chaqueta.

— Imposible, ya te lo he dicho: yo me encargo de la diversión — Respondió con expresión divertida. — Además, Auruo me rompería las piernas si me voy sin pagarle—

Aparto la vista de Connie y miro a mi alrededor; hay demasiada gente, todos vestidos con prendas de cuero y colores oscuros, varios de ellos nos miraban con desconfianza mientras que otros bebían cervezas de oscuras botellas o corrían sus motocicletas sin prestarnos ya la más mínima atención. Sin embargo, eso no era eso lo que me preocupaba, para llegar hasta este lugar habíamos caminado demasiado ¿Esto aún era parte de la cuidad? Si la respuesta es un no estaríamos metidos en un problema.

—No hay de qué preocuparse, Eren. No es mi primer rodeo — Aseguró Connie con una gran sonrisa mientras giraba su cuerpo hacia la bodega para esperar pacientemente.

Continúe curioseando, esta vez mirando entre la una de las pequeñas ranuras de la bodega; dentro del lugar la iluminación era escasa y un olor desagradable salía de entre las muescas de la pared.

Al principio creí que eran alguna clase de almacén, pero pude notar que justo en el centro se alzaba entre el gentío una improvisada celda de metal y dos figuras dentro de ella, pelando justo como en MMA*. Una pelea que supuse no era algo legal ni mucho menos reglamentado.

Había demasiada gente dentro del lugar, mucho más de la que estaba esparcida afuera. Los gritos y la música dentro de la bodega atravesaban las paredes escuchándose claramente sin necesidad de poner atención a ello.

Alejé mi rostro de la rendija cuando vi al tipo de cabello rubio acercarse. La gran puerta se abrió frente a nosotros dejándonos ver de nuevo al tal Auruo, esta vez acompañado de un hombre mucho más alto y fornido que él, de cabellos largos varios tonos más oscuros que Auruo y atado a una pequeña cola, su rostro era bastante calmado a pesar de los gritos, la fuerte música y las maldiciones que salían de esa bodega. El tipo de aspecto serio le extendió un paquete a Connie ante la vista de todos.

Me alarmé completamente cuando note el contenido y giré mi rostro hacia todos lados evitando que alguien notara ese paquete. Auruo se burló de mí por aquella acción.

En ese momento mi cerebro comprendió que todos los presentes eran un montón de delincuentes drogadictos.

—Toma— Connie extendió un fajo de billetes el cual prácticamente fue arrebatado de su mano por el hombre de cabello blanco.

—Perfecto — Susurro el hombre de sonrisa macabra cuando terminó de contar los billetes y se los extendió a su acompañante —Ya sabes dónde encontrarme si necesitas más— Finalizó dándose la vuelta para volver a entrar al lugar del que lo vimos salir.

Nos dispusimos a volver al bar, contentos de no tener que pasar más tiempo allí, sin embargo justo en el momento que nos dimos la vuelta choqué contra alguien enviándonos a ambos directamente al suelo.

Abrí los ojos lentamente mientras sobaba mi adolorida cabeza, ¡Me había metido un buen golpe por ser tan despistado!. Me incorporo sintiendo como la persona que cayó conmigo hacía lo propio, susurrando un par de maldiciones por lo bajo.

Giré mi rostro hacia un lado, encontrándome con la sorprendida expresión de Historia, una amiga de la universidad. Mis pensamientos se detuvieron por un instante, ¿Estoy alucinando? Ella se había quedado con Mikasa y el resto ¿Cuándo demonios fue que llego? ¿Por qué tenía un gesto de total pánico?

— ¡Joder, amigo! ¡Estás muerto! — Exclamó Auruo ensanchando su tenebrosa sonrisa haciéndola ver más perversa de lo que ya era, ¿Qué demonios le pasaba a este sujeto?

Aun no terminaba de comprender lo que estaba sucediendo cuando tuve un mal presentimiento. Volteé el rostro con lentitud hacia la persona que había derribado topándome con una mirada que me hizo estremecer.

Me levanto rápidamente y puedo notar que todo el mundo nos observaba en completo silencio, susurrándose cosas al oído, expectantes a los movimientos del hombre que estaba frente a mí.

—Damage, discúlpalo por favor. Mi amigo es un poco tonto — Pidió Historia tomando al aludido por un brazo, recibiendo un fuerte manotazo por parte de este. Eso me hizo enfurecer de verdad.

— ¡No la trates así, imbécil! — Grité empujándolo por los hombros haciéndole dar un par de pasos para atrás.

Escuché un sonido de exclamación por parte de todos los presentes, e incluso podría jurar que alguien susurró "Pobre tonto" con la voz cargada de lástima. ¿Qué clase de drama era todo esto?

—Yo trato a mis putas como se me da la gana, ¿Entiendes? — Espetó el muchacho tomándome violentamente por el cuello de la camisa con ambas manos. Era varios centímetros más bajo que yo y aun así pude sentir como podría levantar mis pies del suelo con un solo gesto. —Lárgate antes de que te mate— El tipo me lanzó devuelta abajo, haciendo que me golpeara mí ya de todas formas adolorido cuerpo.

—Venga, Eren. Volvamos al bar— Pidió Connie tomándome por un brazo, obligándome a levantarme del suelo. Zafe mi brazo de sus manos, quizás el golpe en la cabeza estaba comenzando a afectarme porque sin pensarlo dos veces me lancé contra el pelinegro plantándole un golpe en el ojo.

Siempre se sentía bien golpear a un idiota.

— Erd, busca a Erwin. —Ordenó la chica pelirroja de hace un momento dándole un pequeño empujón al sujeto de cabello recogido.

— ¡Rómpele la cara, Damage! —Gritó alguien eufóricamente. Los curiosos comenzaron a rodearnos y los gritos de emoción ante la inminente pelea no se hicieron esperar.

La razón había vuelto a mi mente y ahora entendía el tamaño del problema en que me había metido; estaba en una nada segura calle, rodeado de un montón de delincuentes y justo ahora había iniciado una pelea con uno de ellos, peor aún, este tipo "Damage" tenía la mirada más peligrosa que había visto en toda mi vida. Pero ya era demasiado tarde y Eren Jaeger jamás se echa para atrás.

El sujeto de cabello negro se había recuperado del golpe que le di y se acercó a mí con los puños apretados de furia contenida. En cuando el sujeto hizo ademan de atacarme quise esquivarlo, pero él fue más rápido y me golpeo la mandíbula antes de que pudiese siquiera meter las manos.

Caí aparatosamente dándome en la espalda contra el suelo, traté de levantarme para devolverle el puñetazo pero el chico puso uno de sus pies sobre mi cuello presionándolo, impidiéndome moverme o respirar.

—No deberías venir a estos lugares si no sabes defenderte, pequeña escoria— Amenazó con sorna mientras presionaba con más fuerza contra mi cuello. Quiero gritarle que se calle pero ni siquiera puedo respirar. — Si lloraras y suplicaras perdón podría cambiar la idea de matarte —

—Damage, déjale ir—Pidió Connie sujetándole un brazo a Damage.

El sonido de seguros de armas llega hasta mis oídos, giro el rostro y puedo ver a Connie siendo amenazado por los compañeros de Damage que sujetan un par de armas. Instintivamente Connie suelta a Damage y retrocede.

—No te metas, Springer, ¿Quieres que te vuelen los sesos? — Pregunta Damage con la cara completamente seria.

La respiración comenzaba a fallarme y la suela de su bota se enterraba en mi cuello cada vez más, haciéndome entrar en pánico.

Se lo reconozco, ha logrado darme un par de golpes pero eso no significa que vaya a poder conmigo.

— Suél... tame — Le ordeno intentando quitármelo de encima.

— Venga, es tu primer día aquí. Sólo sé un buen perro y ruega algo de clemencia — Dijo alguien en un tono que me hizo hervir la sangre.

— Damage, ya basta.— Tercio una gélida voz que obligo al tal Damage a soltarme. En cuando me vi liberado me incorpore en el suelo tosiendo un poco para recuperar el aliento y mirando hacia el sujeto que detuvo a mi provocador.

Era un hombre alto, más alto que cualquiera de nosotros. De rubio cabello prolijamente peinado y llamativas cejas, aunque en ese instante no podía detenerme a pensar en ello.

Sus profundos ojos azules se clavaron en los oscuros orbes del hombre frente a mí.

—No te metas, Erwin— Espetó el menor de los dos mirándolo con dureza.

—Si lo matas le darás una razón a la policía para venir aquí— Damage chasqueó la lengua. ¿Matarme? ¿Hablaba en serio?

Ambos se miraron por unos segundos en una batalla por ser adueñarse de la situación. Aproveché el descuido de Damage para lanzarme a él tratando de golpearlo pero mi intento de golpe se vio frustrado cuando con un rápido movimiento me sometió bajo su cuerpo, sujetando mis manos por encima de mi cabeza mientras presionaba con una de sus rodillas mis piernas para inmovilizarme.

Me intimidé ante la cercanía de aquel sujeto, aunque no sé si fue de rabia o por la incómoda posición en la que me tenía. Ahora podía verlo con mayor detenimiento; Era un hombre delgado, de piel clara y finas facciones, sus ojos y cabello eran de un tono negro y llevaba unos mechones sueltos al frente. Detuve mis pensamientos cuando sentí mis mejillas arder, se supone que debía idear una forma de soltarme de su agarre y no estar pensando en sus llamativas cualidades.

Logré zafar uno de mis brazos y milagrosamente pude atinarle un golpe en la barbilla, haciéndole enfurecer aún más.

—Grave error— Susurro divertido tomándome por el cuello de la camisa y arremetiéndome un par de golpes en el rostro, metí las manos para defenderme pero la diferencia de habilidades era notable.

—Si yo fuera tú no metería las manos en esto — Escuche la áspera voz del hombre que había intervenido en nuestra pelea, Erwin, creo que ese era su nombre. Aun con los golpes alcance a ver que detenía a mi hermano, impidiéndole acercarse a mí.

Armin le miró por un instante y después volvió su mirada hacia mí, encaminándose a ayudarme, al parecer no fui el único que se dio cuenta de las intenciones de mi hermano ya que Erwin se apresuró a detenerlo encañonándole la cabeza con un revolver. El pánico volvió a invadirme.

Damage regresó su mirada hacia mí, esta vez tenía un toque distinto el cual me fue imposible descifrar; se veía divertido, emocionado quizás. Sus manos temblaban ansiosas contra mi cuello, supuse que iba a golpearme de nuevo… y así fue.

Los siguientes instantes pasaron en cámara lenta. Golpe tras golpe, podía defenderme pero no lo suficiente como para ganarle a aquel tipo, y mi hermano… honestamente estaba más preocupado por él.

—¡Vámonos Damage, la policía ya viene!— Advirtió Auruo corriendo hacia su motocicleta, mordiéndose la lengua en el proceso. Damage sonrió nasalmente y acerco su rostro al mío, podía sentir su respiración chocar contra mi rostro.

— Esto no termina aquí —Susurró contra mi oído haciendo que un escalofrió me recorriera la espalda. —Jugaremos de nuevo, cuando estés en forma— Damage se levantó de un salto y subió a la motocicleta de su extraño amigo, alejándose a toda velocidad igual que el resto de la gente.

En algo estoy de acuerdo con ese tipo: esto no termina aquí.

.

.

ARMIN

Me tiré sobre la cama dando un par de vueltas hasta encontrar la posición más cómoda para dormir, aunque de antemano sabía que eso sería imposible. Eran poco más de las tres de la mañana y aún seguía alterado por los sucesos del día.

Me removí de nuevo en la cama con el dolor de cabeza que había estado molestándome desde que llegamos a casa. ¡Y no era para menos!, Clara me había gritado un sermón completísimo acerca mi irresponsabilidad con Eren y un montón de cosas que seguramente me repetiría mañana en el desayuno.

Un escalofrió me recorrió la espalda cuando los recuerdos de la noche inundaron mi mente. ¿Cómo podía evitar reaccionar a ellos?, tenía miedo y la adrenalina seguía recorriéndome el cuerpo.

Busque en el cajón de mi mesita de noche algunos calmantes, esos que el psiquiatra me había recomendado para los momentos en que el pasado quisiera alcanzarme, justo como ahora.

Tomo un par de ellos y los trago sin dificultad, me recuesto en la cama y me pierdo en el efecto de aquellos tranquilizantes. Relajo mi cuerpo y repaso mentalmente los sucesos del día.

Debo alejarme de ese lugar si quiero que todos los años que invertí en terapias no se vayan al demonio…

Comenzaba a arrepentirme de haber asistido a esa estúpida fiesta; la música era mala, lasbebidas de procedencia dudosa, la iluminación bastante deficiente y el lugar en general de muy mal gusto.

Sin embargo había un montón de gente y ahora, de alguna forma que no logro recordar gracias al alcohol, estaba besando a un chico realmente atractivo. Era un hombre alto, varios años mayor que yo. Llevaba puesta una cazadora de cuero rojo granate que resaltaba el tono suave de su piel, cabello rubio como el mío, peinado cuidadosamente hacia un lado. Su semblante era simpático a pesar de tener un par de cejas grandes y bastante llamativas que desentonaban con el resto de su cara, sus labios eran rellenos y de un tono carmín que se me antojo tentador, no pude resistirme a ellos.

Ambos habíamos ido a la parte trasera del bar a "platicar un poco" pero apenas el frio aire del exterior golpeó mi cara su cálido cuerpo me llevo contra la pared.

Su boca choco contra la mía de forma exigente, lamiendo mis labios e introduciendo la lengua para juguetear dentro de mi cavidad. Sentí sus frías manos acariciarme debajo de la ropa y di un respingo cuando araño mi piel. Sonreí contra sus labios al mismo tiempo que enredo mis dedos en su suave cabellera y lo beso con más fuerza, sintiéndome extasiado por la combinación del alcohol, la música que retumba fuera del bar y el sabor de sus labios.

Su boca se separa de la mía y jadeo cuando sus dientes se entierran en la piel de mi cuello.

Tienes una boca muy linda, me pregunto que sabe hacer — Murmura contra mi oído.

Sonrio coqueto mientras deslizo mi mano por su pecho hasta llegar a su entrepierna. Doy un ligero apretón en esa zona y sonríe encantado al descubrir que hablamos el mismo idioma.

Bajo la cara hasta quedar frente a su entrepierna y desabrocho con tranquilidad su cinturón. No era el mejor dando mamadas pero con un hombre así de atractivo bien podría hacer milagros.

Estaba a punto de metérmelo a la boca cuando un hombre alto llego hasta nosotros corriendo y gritando.

¡Damage va a matar a alguien! — Gritó antes de llegar a nosotros.

El rubio frente a mí maldijo abiertamente mientras me apartaba de su caliente cuerpo.

Lo siento lindura, otro día será — Murmura subiéndose el zipper del pantalón y dejándome solo.

Loco de mierda…— Le respondí aunque ya no podía oírme. Era una lástima pero ya encontraría a alguien más para revolcarme.

Saqué el móvil de mis pantalones y comencé a revisarlo, topándome con un mensaje de Historia que ni siquiera había alcanzado a escuchar.

"Eren se ha metido en una pelea en las bodegas. Ven pronto."

Guarde el móvil en el bolsillo de mi pantalón y salí corriendo hacia el muelle. Sentía el corazón palpitarme de cero a cien en menos de un segundo, es decir, ¿Las bodegas? De todos los lugares en Rose Eren había decidido buscarse pelea en uno de los barrios más peligrosos de la cuidad. Un lugar donde ni siquiera la policía se arriesgaría a ir sin una buena razón. Debía apresurarme si no quería volver con Eren en un ataúd.

¡Damage!,¡Damage! Escuchaba animar a lo lejos. Después de eso risotadas, algunos gritos y varios alaridos de ebrios. Esos sonidos me escandalizaron por completo, tuve un mal presentimiento.

Corrí por un callejón hasta encontrar la fuente de los gritos no muy lejos del antro de mal gusto en el que estaba. Sin pensarlo dos veces me moví por entre los cuerpos tratando de llegar hasta el centro de aquella concentración y cuando por fin pude llegar vi a Eren metido en una pelea callejera; estaba tirado en el suelo gritando un montón de maldiciones a un tipo de cabellera negra que lo tomaba fuertemente del cuello de la camisa y con una de sus piernas le impedía levantarse.

Mis piernas se movieron solas y camine hasta Eren tratando de ayudarle pero un fuerte agarre me detuvo.

Si yo fuera tú no metería las manos en esto Hablo una ronca voz contra mi oído, devolviéndome a la muchedumbre.

Me giré de inmediato encontrándome con un par de ojos azules, di un par de pasos hacia atrás para poder ver mejor al dueño de esa voz. Mierda, era el sujeto del bar…

Varios gritos me sacaron de mis pensamientos y recordé a Eren, me giré rápidamente y en un impulso traté de acercarme al sujeto que estaba sobre él para quitárselo de encima, pero antes de que pudiese hacer algo el hombre que estaba parado junto a mí paso uno de sus brazos por mi cuello mientras con el otro ponía un revolver en mi sien derecha.

Mi cuerpo se tensó completamente ante el contacto del frio metal contra mi piel y eso al hombre de espesas cejas pareció fascinarle.

Mi mente se perdió en el miedo. El sentir el contacto de aquella arma contra mi piel me traía recuerdos desagradables, recuerdos que había luchado por alejar de mi mente con años de terapia pero que este chico estaba trayendo de vuelta en cuestión de segundos.

Mis manos sudaban, mi cuerpo temblaba, escuchaba el palpitar de mi corazón destruyéndome los oídos, las náuseas comenzaron a atacarme y mis pulmones no podían obtener el oxígeno que necesitaban por más que me esforzara en respirar.

Traté de centrar mi mente, quería calmarme. Eren estaba en problemas y debía ayudarle, pero… mi cuerpo no reaccionaba, estaba por completo desconectado. Parpadeé confundido, todo se estaba volviendo tan irreal.

Busqué con la mirada a Historia quien se encontraba visiblemente alarmada, ella había notado mi estado y ahora se acercaba con cautela hasta mí. Me toma calmadamente por un brazo mientras con la mirada le pide autorización a mi agresor para sacarme de aquel tumulto. Sorprendentemente el hombre se lo permite y ambos comenzamos a alejarnos. Quizás no quiere cargar con una muerte sin sentido en su conciencia.

Pasan varios segundos, mis manos tiemblan incontrolablemente mientras trato de respirar dentro de la bolsa de papel que Historia me ha proporcionado. Ella murmura suavemente que todo estará bien, que Connie hará algo para sacar a Eren de ese enredo y que no tengo nada de qué preocuparme. ¿Cómo demonios no voy a preocuparme? Historia me ha enviado un mensaje de auxilio y no he hecho más que ser un inútil. Si tan solo Mikasa estuviera aquí… no, eso sería aún más peligroso.

Busco a Connie con la mirada y lo veo adentrándose al callejón llamando a alguien por el móvil. Pasaron solo un par de minutos para comprender a quien llamaba. Las luces rojas y azules unidas a los gritos lograron ponerme aún más nervioso.

Vámonos Damage, la policía ya viene Dijo uno de los presentes jalando al chico que estaba sobre Eren.

Suspire aliviado, sintiendo al tiempo cómo la tensión logró bajar. Aun sentía la adrenalina recorrer mi cuerpo pero ahora ya no era sofocante.

-Mierda…

En serio se sentía como el inicio de algo que no quería saber.


*MMA: Mixed Martial Arts. O artes marciales mixtas

¡Muchas gracias por leer!