Pumpkin Syndrome
Un joven rubio de cabellos dorados amarrados en una coleta y ojos color verde esmeralda en los que cualquier mujer seria por su encanto atrapada. ¿Cuántas no habían caído para él? Su amabilidad y carisma las hacia ceder y sin embargo no encontraba a la que en realidad deseaba.
Tras su muerte vivía atrapado en esa mansión, tan solo esperando a una invitada y tomaba la edad que más se le ajustaba, muchos Halloweens habían pasado, cientos de chicas había atrapado pero su amor aun no aparecía y empezaba a dudar que algún día lo haría.
Con tristeza comenzó a recordar aquel pasado que en su mente oculto solía estar.
Kagamine Len fue un excelente músico y compositor, sus melodías animaban el corazón, tenía fama, fortuna y mujeres por montón, más lo único que no tenia era amor, pasando sus días en su mansión finalmente se aburrió, tomó el primer tren al país vecino, esperando encontrarse con algo divertido.
Después de un largo viaje el joven finalmente llegó a ese país lejano, a la capital para ser exactos, se hospedo en un hotel lujoso como estaba acostumbrado y seguido de eso se dispuso a pasear un rato.
El lugar era hermoso debía aceptarlo, inspirador e ideal para componer una canción, a la sombra de un frondoso árbol decidió, sentarse para iniciar su composición, escribiendo en las partiduras notas acorde a la melodía que quería formular, sin duda algo digno de admirar.
No paso mucho tiempo antes de que el rubio decidiera regresar al lugar donde se hospedaba, el viento empezaba a arreciar indicando que una tormenta se acercaba y no quería estar ahí cuando aquello comenzara.
Sin darse cuenta una fuerte ventisca lo golpeo y sus partiduras comenzaron a esparcirse por el lugar, rápidamente logró recuperar algunas y la única hoja que le faltaba la recogió al instante una joven y bella dama.
-Si no me equivoco esto debe ser suyo ¿No es verdad?-se la entregó con cordialidad.
El rubio levanto la vista encontrándose con los hermosos ojos esmeralda de aquella chica, sus cabellos eran cortos y dorados, su rostro tenía una amable sonrisa pintada en sus labios, algo en ella la hacia brillar y Len quedo de ella inmediatamente prendado, sentía algo que no había sentido con las demás, la sola presencia de esa señorita dejaba su corazón palpitando, su concentración fue rota al momento que se escucho un estruendo y algunas gotas de lluvia comenzaban a caer del cielo.
-Y pensar que esta mañana estaba soleado-dijo la rubia en tono algo preocupado-Llegar a casa será en verdad complicado.
-Si me permite, en agradecimiento su ayuda me encantaría acompañarla a su hogar, no sería un caballero si no pudiera cumplir con un favor en pago.
-Me parecería bien, pero en estos momentos creo que deberíamos refugiarnos.
-Mi hotel no queda muy lejos, así que podemos pasar ahí la tormenta, claro, si es que eso no la molesta-dijo el rubio intentando convencerla.
-Acepto de buena gana su invitación a cambio de que me diga su nombre, no hemos tenido el placer de presentarnos y me encantaría mucho saber con quien estoy tratando.
-Kagamine Len, encantado de conocerla señorita…
-Minori Rin-completo de inmediato.
Ambos rubios no tardaron en llegar al hotel, aunque ya algo empapados debido al rápido avance que la lluvia había tomado, el Kagamine no tardo en ofrecerle una toalla a su espléndida invitada y decidió quedarse con sus ropas mojadas para no incomodar a la joven con la que se encontraba, sería poco caballeroso de su parte que él estuviera seco y ella mojada.
-Es usted un compositor ¿No es así joven Kagamine? Me gustaría escuchar un poco de su música-dijo la bella rubia algo emocionada.
-Supongo que no le puedo negar eso a mí invitada-sonrió él de manera calida.
Len considero el violín como el instrumento más acorde a la situación pues en ningún lado del hotel encontraría un piano para poder llevar a cabo su ejecución, comenzó a tocar muy inspirado mientras la rubia escuchaba con agrado.
Platicaron, rieron e incluso cantaron, los dos jóvenes cayeron enamorados, ambos se veían en el parque a diario, cosa que al señor Minori no le agrado tanto.
El padre de Rin era estricto e interesado, la felicidad de esa joven nunca fue de su importancia y buscando algo de estatus a la chica prácticamente vendió, a un conde de muy buena posición, pero a su hija no le gustaba aquel individuo de la nobleza y decidida a incumplir su contrato a su padre confrontó discutiendo por un buen rato.
Leon Minori era el nombre de su progenitor, un señor tan gruñón como avaro, pero Rin lo recordaba como un padre muy amable y cariñoso, por desgracia la muerte de su madre lo había cambiado todo.
Trabas muchas y por montón, amor y desamor, el hombre al que Rin llamaba padre interfirió de mil maneras entre ella y su amado, no le basto contratar una cortesana que acosara al joven del cual estaba enamorada, planto miles de evidencias falsas que en su momento hicieron dudar a la rubia del amor que Len le profesaba.
Perdió la cuenta de cuantas veces lloró pensando que él la engañaba o cuantas discusiones de celos bien fundamentados con pruebas falsas con las que lo encaraba, incluso perdió la noción de las incontables veces que se reconciliaban y hasta como fingían que nada pasaba.
Su padre no dejaba de repetirle que solamente estaba encaprichada, cierto era que había crecido teniendo cuanto quisiera pero el músico no era de su pertenencia, Leon siempre le decía: "el amor no existe, es una mentira", pero ella sabía muy bien lo que sentía.
Su última pelea con Len había sido definitiva, tanto así que por despecho acepto la propuesta de matrimonio que aquel conde le había hecho, pero el músico no se daría por vencido y juro por su vida que no importaba de qué manera lo haría con Rin se casaría.
No era un capricho, de eso la rubia estaba segura, amaba al músico tanto que lo que fuera haría aun si le costaba la vida, pero demasiado tarde se había dado cuenta de las trampas que su padre había formado, su corazón dolía y prometió antes de la ceremonia que cualquier oportunidad de escapar la tomaría, incluso si implicaba cometer una locura como huir con Len al entrar a caballo y secuestrarla en medio de la boda dejando a todos impresionados.
Él la llevo a un lugar lejano donde finalmente aclararon todo lo que había pasado y el rubio no había perdido tiempo en manifestar su deseo, la boda entre ellos sin lugar a dudas se llevaría a cabo, o al menos eso fue lo que pensaron.
Poco tiempo duró la felicidad de ambos que fue opacada por la noticia de la terrible enfermedad del padre de su futura esposa, Len había estado renuente a dejarla partir, él tenía compromisos que cumplir y no quería dejarla viajar sola además de que aun guardaba cierto rencor por ese hombre que tanto daño les había hecho.
Pero la dulce e inocente Rin había aclarado que sin importar lo que había pasado ese hombre seguía siendo alguien a quien había apreciado y por amor a su difunta madre cumpliría con el último deseo de su padre, así partió la rubia prometiendo que regresaría para seguir con los planes de su boda.
Paso el tiempo y ella no volvió, por desgracia Len comprobó sus sospechas aquel terrorífico día en el que acabó con su propia vida.
A pesar de haber muerto su alma quedó atapada en aquella mansión sobre la colina, el tiempo parecía que nunca transcurría, hasta aquella noche que apareció ese gato y le ofreció un interesante trato.
Ese demonio oscuro era completamente diferente a lo esperado, no sobrevivía devorando almas humanas pero lo hacía con aquellas que a su juicio merecían un castigo autoritario, el gato negro se conmovió con la historia de aquel que nombro su dueño, se encariño muy rápido con él sin quererlo y le ofreció su ayuda para encontrar a su amada a cambio de que le dejara quedarse en aquella morada.
Año con año llevaba hermosas chicas a aquella mansión pero ninguna parecía ser la que su amo buscaba, unas hasta fingían ser la chica indicada dándole al rubio falsas esperanzas que después eran destrozadas, cosa que a Kuro no le gustaba para nada y en su nombre tomaba venganza.
Una chica de nombre Annon, ella fue la primera víctima que atraparon, para la joven todo fue como en sueño y se quedó en la mansión por un buen tiempo, Len estaba por demás encantado pensando que a su amada había encontrado pero descubrieron rápidamente que ella no era la joven dama y solo fingía por estar a su lado.
El rubio quedo muy decepcionado y Kuro se encargó de hacer pagar a la chica por el daño que a su amado se había causado.
La mayoría de las chicas que el gato llevaba eran unas interesadas, Len se limitaba a complacer sus falsas ilusiones por un rato y luego simplemente le ordenaba a Kuro desaparecerlas cuando se había aburrido de tenerlas en su pequeño mundo de ilusiones.
Fue una rutina para ambos un tanto divertida, ellos les advertían a las chicas y las tontas caían en el juego pagando las consecuencias de verse deslumbradas por la apariencia del coqueto rubio que sin pensárselo dos veces solía enredarlas, había decidido que se había cansado de ser engañado así que simplemente aprovechaba a las ilusas que llegaban a su trampa.
Pocas fueron las que salieron de la mansión, la primera de ellas era una linda pelirroja, la joven de nombre Miki resulto ser una chica muy dulce e inocente, tanto que de alguna manera a Len le recordó su triste amor perdido, ella le deseo de todo corazón encontrar a su amada y fue de las pocas que escucharon su advertencia sobre los dulces envenenados ya que de comerlos jamás podía salir de la mansión con vida.
¿Hasta cuándo seguiría esa rutina que comenzaba a ser aburrida? Tal vez después de todo a Rin nunca encontraría, pensó que lo ideal era que ese fuera el último Halloween de capturar almas incautas, pero lo cierto era que no quería detenerse hasta encontrarla.
Muy pronto llegaría Kuro con su siguiente víctima y se preguntó de qué manera seria…
El amplio portón se abrió revelando una bella figura…
Y finalmente después de mucho tiempo él sonrió amplia y verdaderamente, porque después de todo sería la última noche que repetiría su rutina, después ya no necesitaría seguir seduciendo chicas.
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Y pues, ha pasado un año desde que subí el one-shot de este y quise escribir con un poco más de detalle lo que había sucedido en el pasado asi que espero que les haya gustado y no olviden dejar sus comentarios!1
Yo se que algunas personitas querrán matarme por pasar ¿Cuánto ha sido? EH?! ¿Dos meses?! Bueno, el tiempo pasa rápido cuando estas en la universidad, es que verán, soy algo asi como la "más lista del salón" y pues tengo un perfil que mantener, un compañero ya me provoco diciendo que es mejor que yo y por el bien de mi orgullo no puedo permitir que me gane… ahora, estudiare biotecnología para mi siguiente exposición, estoy feliz porque el profe me felicito por mi exposición del jueves sobre expresión genética asi que debo lucirme nuevamente jeje.
