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Estaba sola en mi habitación, ya habían pasado dos días desde mi inevitable visita al hospital y para que nadie me notara diferente, me dedique a moverme de un lado a otro. Supongo que lo estaba haciendo bien porque nadie había dicho nada. Yasu en alguna ocasión me dijo que parecía demasiado «acelerada» le reste importancia y me dejo en paz. Ahora mientras todos dormían me permití lamer mis heridas y llorar en solitario.
Los últimos días que pase al lado de Ren estuvieron llenos de sin sabores, recuerdo cuando discutíamos sobre el registro matrimonial, era gracioso que ninguno de los dos conociera su lugar de residencia y las demás cosas que las personas normales llenarían en sus formularios con naturalidad, él no conocía el nombre de sus padres, yo no recordaba el de mi madre y tampoco sabía el de mi padre. Éramos una pareja sin remedio.
«—Dejare Trapnest, al demonio el orgullo de ser un miembro, ¿Eso te satisfacería? Si Hachi pierde a su hijo y se separara de Takumi, ¿Eso te satisfacería? Si Yasu se queda a tu lado toda la vida, ¿Eso te satisfacería? »—Ren tenía razón, esos eran mis deseos caprichosos.
—Nana ¿Estas despierta?...
La voz de Yasu traspaso la oscuridad, me apresure a secar mis lágrimas antes de dejarlo entrar.
— ¿Qué sucede? —le pregunte sentándome en mi cama. Me maree un poco por lo apresurado que lo hice pero en un plis plas, se pasó.
— Kawano-san me pidió que hablara contigo. Los directivos de Gaia se preguntan qué sucederá a partir de ahora.
Baje la mirada, sabía que tarde o temprano tendríamos esta conversación.
—Dejare de cantar —Baldi no se sorprendió ni un poco.
— ¿Puedo preguntar, por qué? —no dije nada. —...Es por Ren.
—Es por mí —Le respondí—. No me mal intérpretes, no dejare de cantar para siempre pero ahora solo quiero hacerlo para mí.
— ¿Y tus fans?
—Estarán bien sin mí…
— ¿Realmente piensas eso?
—Yasu no uses psicología conmigo. El grupo esta deshecho, yo quería cantar con ustedes, acepte actuar en solitario por orgullo y por no echar por la borda el arduo trabajo que has hecho…creo…supongo que Gaia habrá recuperado lo el dinero que invirtieron en nosotros.
—En eso tienes razón, la venta de los discos sobrepaso lo estimado —suspiro—. Hablare con Kawano, él lo entenderá.
No puede hacer más que suspirar de alivio, quizás Yasu estuviera fingiendo entenderme, pero eso no importaba ya.
—Nana, hay otra cosa sobre la que quería hablarte…
—Si es sobre Ren, guárdatelo —dije de manera dura, aunque lo cierto era que me sentía desarmada. Esta conversación no podía suceder ahora…No estaba preparada.
—Hachi me hablo sobre el regalo que te entrego Kinoshita, el cual aún no has abierto. Ren lo compro para ti con mucho cariño, deberías hacer un esfuerzo para verlo.
—No lo abriré —sentencie.
— ¿Qué tal si es una mascota y está a punto de morir por inadmisión?
—La caja es demasiado pequeña para que sea algo así —respondí a la defensiva. Un momento, siendo Ren de quien hablamos esa idea no era tan descabellada.
Yasu dirigió su inquisidora mirada hacia la gran pila de revistas que había cerca de mi cama.
— ¿Shonen Jump? —Pregunto arqueando una ceja.
Tome un cigarrillo e iba a encenderlo, pero mis dedos no activaron el mechero, lentamente lo saque de mi boca y baje las manos muy-lentamente.
—Ren me pidió que le comprara una cada semana —y lo había hecho, aun cuando estábamos separados había ido a una estúpida tienda, por la estúpida revista que el estúpido hombre que murió me había pedido que comprara para él.
Me quebré, sentí mis mejillas húmedas. Ya no podía soportarlo.
—Me prometiste que no volverías a llorar delante de mí —me recordó Yasu.
Yo me lance a sus brazos y llore como nunca lo había hecho. Llore más que cuando fui hasta su departamento y me aferre a sus brazos al enterarme que Hachiko estaba embarazada. Llore como una niña en brazos de su padre.
Extrañaba a Ren pero lamentaba más que mi orgullo hubiese sido más grande que mi amor por él y me haya impedido dejar todo e ir a su lado.
Al parecer mi llanto fue más fuerte de lo que pensé, porque de pronto mire a Nobu y Hachiko en la puerta, por supuesto la pequeña mascota también estaba llorando y Nobu no tardaría en hacerlo también.
—Ren —su nombre salió de mi garganta sin proponérmelo y Yasu me apretó más contra su pecho. Sentí algo húmedo sobre mi cabeza y en seguida supe que eran sus lágrimas. Baldi había llorado cuando me dijo que Ren había muerto, más no lo hizo después.
Supongo que también estaba dejándolo salir todo ahora.
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Después de eso episodio de llanto, los días pasaron sin vacilación y ya me estaba cansando de que todos estuvieran tan pendientes de mí, era como si temiesen que rompiera a llorar en cualquier momento.
Gaia acepto mi renuncia «momentánea» pero insistieron en que se realizara una rueda de prensa para explicar la situación. No me negué, después de todo se los debía. Shin y Nobu aceptaron mi decisión, después de todo el fiasco de Shin y aquella mujer en el departamento donde encontraron la marihuana ya se habían arruinado las posibilidades del grupo.
—Este es su puesto Osaki-san —me indico un miembro del staff, Los reporteros ya ocupaban sus respectivos lugares. Yasu se sentó a mi derecha y Misato a mi izquierda, ahora sé que su nombre verdadero es Tsuki pero para mí siempre será Misato, y a su costado Kawano-san con otros directivos de Gaia.
—Buenas tardes —Kawano se puso de pie e hizo una reverencia—. A partir de este momento pueden realizar sus preguntas y por supuesto nosotros intentaremos responderles.
Los buitres se abalanzaron sobre mí de inmediato haciendo preguntas muy personales. ¿Es cierto que Honjo-san y usted estaban distanciados? ¿Qué hará ahora que piensa dejar la música? ¿Honjo-san dejo testamento? —Que voy a saber yo sobre eso…— ¿Honjo-san…? ¿Honjo-san…? ¿Honjo-san…? Me estaba doliendo la cabeza, conteste con monosílabos y con No, si y no sé.
— ¿Osaki-san está dejando la música porque Honjo-san ya no está para impulsar su carrera?... —un silencio sepulcral llena la sala de conferencias antes el ataque del reportero de Search, quien mostraba una sonrisa torcida en los labios.
—Esa pregunta está totalmente fuera de lugar —el enojo de Kawano era palpable aunque intentaba disimularlo. No solo era un ataque directo contra mí, sino también contra Gaia.
Me puse de pie y todos esperan expectantes que haré a continuación, esperando supongo, que le lance un micrófono o empiece a insultarlo con las palabras más sucias que conozco.
—No era mi intensión ser solista…—murmure contra el micrófono mientras observaba cada lápiz comenzar a moverse sobre libretas y grabadoras apuntándome. El silencio era tan ensordecedor que podría oírse si un alfiler cayera al suelo —. No quiero ser solista…— levante la mirada—, dejare la música porque es mi decisión—el periodista de Search sonrió de lado—. No tengo que justificarme ante nadie y menos ante una persona con tan pocos escrúpulos— me dirigí expresamente a él y este solo parpadeo sorprendido por el ataque. En ningún momento alce la voz o deje de sonreír—. Ahora si me disculpan, a mí solo me tocaba responder algunas preguntas con respecto a mi retiro, los ejecutivos de Gaia les darán los detalles técnicos…
Por supuesto hubieron protestas pero ya que preguntas sobre mi retiro hubieron pocas, no tenía nada que hacer en ese lugar. Yasu y Misato se pusieron de pie y me siguieron.
—Osaki-san ¿Un mensaje para sus fans?
—Por supuesto —mire fijamente a la cámara y sonreí lo mejor que pude—. Los amo y no deseo que se olviden de mi música, siempre cante pensando en ustedes y agradezco a todos los que nos han seguido desde nuestros inicios en nuestra ciudad natal —hice una reverencia y salí de la sala escuchando el sinfín de flashes a mi espalda.
Se había terminado, mi sueño de ser una gran estrella había llegado a su fin.
Debería estar furiosa, triste, hay muchos adjetivos que debieran derivarse de eso, pero en realidad me sentía en paz, ¿Amaba la música porque Ren también la amaba? No, es cierto que hasta que él me pidió unirme a su grupo nunca había pensado en cantar, pero si, en realidad la amaba. Quizás solo es fría resignación, después de todo quien sabe cuánto tiempo podría seguir cantando sin que esta vez en lugar de mi celular, lanzara el micrófono a una piscina.
En la noche, Nobu, Shin, Ginpei y Hachiko despotrican contra los reporteros mientras al mismo tiempo insisten en que sus palabras no deben afectarme, en cambio yo, mientras fingía estar un poco ebria, me preguntaba si se me notaba algo, Yasu me observa en silencio y por dentro tengo miedo; temo que descubra lo que escondo, temo que se lo cuente a los demás, temo que me compadezcan.
…Temo que no me dejen ir al lado de Ren…
—Que pasa calvito, estas muy callado.
Yasu deja su bebida sobre el estéreo y me observa fijamente. Oh, oh, esto no puede ser bueno.
—He recibido un mensaje cuando estaba a punto de comenzar la entrevista.
¡Joder! ¿Será que el doctor decidió echarme de cabeza?
—Aja…—murmure.
Todos pasan su mirada de mí a Yasu y viceversa.
—Era Kinoshita…—al ver que no digo nada, continua—, han decidido desocupar el apartamento que compraron para ustedes cuando se…comprometieron…ellos piensan que respecto a sus cosas personales, deberías ser tu quien decidas que hacer con ellas.
Trague saliva con dificultad y cierro los ojos, sin necesidad de ver, siento unos brazos alrededor mío y sé con certeza que se trata de Hachiko.
—Es tu decisión Nana —continua Yasu—, si quieres yo puedo encargarme…
—Yo lo hare —es clara la sorpresa de todos, creo que Ginpei casi se traga su cigarrillo y eso casi…casi me hace reír.
Ren y yo no vivimos ahí más que unos cuantos días pero el lugar representaba nuestra nueva unión, no hay punto de comparación con nuestro departamento en Osaka pero después de todo ahí están nuestras cosas…juntas…
—Yo te ayudare —declaro Hachiko.
—Si me lo permites Nana, me gustaría ayudarte también —dice Misato con una sonrisa nerviosa en sus bonitos labios.
—Necesitaremos cajas, trabajamos en mudanzas hace poco, ¿Lo recuerdas Nana?, yo también te puedo ayudar —la sonrisa de Nobu es tensa.
—Prefiero hacerlo sola.
—Pero…
Nuevamente Yasu tan comprensivo como siempre alza una mano para acallar las protestas.
— ¿Estas segura?
—Por supuesto calvito —le guiño un ojo con desenfado, aunque por dentro siento que me rompo pedazo a pedazo. ¿Cuánto más poder resistir?...
Continuamos cantando y riendo después de eso, Ginpei con sus payasadas y comentarios subidos de tono provoca carcajadas en mi…la excusa perfecta para llorar discretamente, las lágrimas que todos piensan es por la risa son por mi alma que llora y se apaga lentamente.
No puedo soportarlo más…no por este día al menos…
Me despedí de todos y me apresure a llegar a mi habitación, mi respiración ya es bastante agitada cuando conseguí desplomarme sobre mi cama.
¡No, otra vez no!
Tratando de guardar la calma busque la bolsa de papel debajo de mi almohada y la coloco sobre mi boca y nariz e intento respirar. Mientras lo hago observo a Ren sentado a mi lado.
—No me hagas hacer un viaje al hospital —murmuro aun respirando dentro de la bolsa.
Él me sonríe y observa sin decir nada. Mi respiración vuelve a ser normal y me recuesté sobre la cama con la bolsa apretada contra mi pecho.
—Buenas noches, Ren.
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¿Por qué tanto resguardo? He dicho por mi espontanea voluntad que iba a desocupar las cosas del departamento sola, pero me veo rodeada de un sequito y estos me obligan a subir a la camioneta de Ginpei, dicen que solo me acompañaran, pero estoy segura que insistirán en subir conmigo al departamento.
Para mi fortuna Yasu está entre ellos y como siempre impedirán que hagan algo que yo no quiera.
—Nana-san —cuando llegamos Kinoshita nos espera en la entrada. Hace una profunda inclinación delante de mí y yo la imito nerviosa. Sé que el chico le tenía un gran aprecio a Ren—. Por favor, déjeme acompañarla.
—Hare esto sola —declare.
—Pero…
—Mejor no insistas —interviene Shin—, ni siquiera a nosotros nos permite subir con ella.
Kinoshita asiente.
—Supongo que no ha traído su llave —negué con la cabeza, entonces él me entrego la llave magnética.
Odio ese cacharro, me gusta la sensación y el peso de las llaves metálicas en mi mano, me recuerda a nuestro piso en Osaka. Ahora que medito, ninguno de los dos debimos salir nunca de ahí.
Mientras el ascensor sube, aún no sé cómo reaccionare al ver las cosas de Ren, solo sé que el lugar esta frío y arreglado justamente como cuando salí de ahí tras mi última discusión por teléfono con Ren.
Fui una estúpida, mi orgullo fue más grande y las palabras que dije con respecto a Shin aún me queman la garganta. El pobre chico necesitaba apoyo, no a una histérica que pensara en reemplazarlo de buenas a primeras tras el primer tropiezo.
Me siento muy mal y creo que vomitaré si no me siento.
Corro hacia atrás una de las sillas de la mesa en la que Ren y yo comimos un par de veces. Ahí me pregunto si estaría satisfecha con que él dejara a Tranpest, si Hachiko perdía a su bebe y si Yasu permanecía a mi lado siempre; ese día pensé que todo se acababa pero me sorprendió al pedirme que le comprara como siempre las revistas de Jump antes de salir.
Que extraño par somos…éramos…
Mientras observo los vasos de cristal guardados en la alacena recuerdo cuando accidentalmente rompí los vasos de fresas de Hachiko en el apartamento 707, el primero fue un accidente, estaba levantándome de la mesa cuando ésta trastabillo y el vaso se hizo añicos en el suelo, no recuerdo que paso con el segundo pero Ren me dijo que Takumi le había dicho que ambos vasos estaban rotos y que yo era mujer terrible. «Ve y entrénala» le sugirió.
No puedo prolongar más mi agonía, todos me esperan abajo deseando que pida ayuda pero la mujer orgullosa que hay en mí se niega. Con cortos pasos y cautelosa, como si entrara a un lugar prohibido me encamino hacia la recamara, la cama esta tendida, las puertas del closet cerradas y el olor a ambientador predomina en el lugar.
El perfume de Ren se disipo hace mucho tiempo.
Al abrir la gaveta de la mesita de noche encuentro los papeles que debíamos llenar para nuestro registro matrimonial, solo tienen nuestros nombres…como la última vez que los vi; los anticonceptivos sin usar también están ahí. Cierro la gaveta con tanta fuerza que la lámpara se mueve violentamente a punto de estrellarse contra el suelo, pero la detengo a tiempo, necesito salir de ahí lo más pronto posible y tener que limpiar me retrasaría demasiado…además ni siquiera sé dónde se guardan los utensilios de limpieza.
Continuando con mi recorrido llego al closet y al abrirlo más de una docena de chaquetas de cuero quedaron a la vista, todas son casi iguales, algunas con algún botón o broche de más pero después de todo, iguales, Ren Honjo no era Ren Honjo sin su chaqueta de cuero, vaqueros rotos y botas de motociclista.
Cojo una del perchero y la aprieto contra mi pecho…esta fría...pero aún conserva su olor, en las estanterías están sus gafas, sus gorras y camisetas, todo pulcramente ordenado. Paso completamente de mi ropa y me concentro en la de él, después de todo no la necesitare por mucho tiempo. Tomo una de las fundas de las almohadas que hay sobre la cama y en ella guardo un par de cosas, por supuesto su chaqueta favorita, la más vieja y barata de todas. Era la que usaba cuando estaba en Osaka con los Blast…
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… ¿El candado? ¿Qué demonios ha pasado con el candado?...
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No había sido consciente de ello hasta ahora. Ren fue incinerado y por supuesto todo ese tipo de objetos tuvo que ser retirado de su cuerpo.
Como una loca salí del departamento y baje hasta el lobby por el ascensor. Todos se pusieron de pie y me vieron extrañados por la expresión en mi rostro.
—Yassan, ¿Dónde está el candado de Ren? —le exigí sujetándolo con fuerza de los brazos. «Quien sabe, tal vez solo ese candado prevalecerá, cuando lo vimos estaba encajado en su cabeza…eso fue algo grotesco…» —gire mi rostro y al hacerlo me encontré con el rostro pálido de Nobu, parecía que estaba a punto de vomitar y un escalofrió me recorrió el cuerpo—. Tu viste el cuerpo de Ren ¿Cierto? —pase de Yasu y me centre en Nobu.
Todos en el lobby me observaban como si estuviera loca o como si fuera una terrorista a punto de detonar una bomba
— ¿Dónde tenia Ren el candado? —el pobre chico aparto la mirada y su rostro se puso aún más blanco que el papel. Era morboso pero aunque fuera desagradable y doloroso necesitaba saberlo.
—Nana, por favor —intervino Hachiko tratando de apartarme de Nobu. Que linda, está cuidando de su bien estar…pero eso no me interesa ahora.
—Creo que esto no fue buena idea —dice Ginpei con una sonrisa nerviosa—Nana, sube a la camioneta…
—Dímelo Nobu…
—NANA YA BASTA —Yasu alzo tanto la voz que me sorprendió —. No ves que Nobu está mal, crees que fue fácil ver lo que él vio…No sé dónde está el candado, Takumi se encargó de los preparativos del funeral.
Baje la mirada avergonzada de mi misma y de lo que acababa de hacer.
—Lo siento…—murmure con la mirada clavada en mis botas, la punta de estas brillo por una gota que cayó desde mis ojos, tenía un nudo en la garganta y casi no podía respirar.
No soporto más…
—Kinoshita —dije tras conseguir gesticular palabras coherentes, el chico se acercó rápidamente a mí—. Aquí llevo todo lo que necesito —levante un poco la funda y todos la observaron con detenimiento—, lo demás, junto con mi ropa; por favor, dónalas a los orfanatos en Osaka.
Kinoshita hizo una reverencia. —Así lo hare Osaki-san
Le sonreí. —Solo llámame Nana.
Me cubrí los ojos con las gafas de Ren que tome del closet y salí del lobby.
