Capítulo 2: La ciudad del agua.
Rin se despertó. Y lo primero que sus ojos vieron fue un chico rubio y de ojos azules muy apuesto y similar a ella sonriéndole de forma aliviada al verla abrir los ojos.
-Qué bueno que despertaste-dijo felizmente estrechándola entre sus brazos mientras la chica apenas lo asimilaba.
-Disculpa, ¿Quién eres tú?-dijo la rubia mirándolo algo confundida y a la vez asustada.
-Ah, sí, lo siento-se puso de pie algo nervioso-Mi nombre es Len-le extendió la mano a la chica con una falsa sonrisa-Es un gusto conocerte.
La joven lo miró algo extrañada, pero a la vez aliviada, por que sin duda ese chico la había salvado, aunque era alguien que jamás había visto en su vida ¿Cómo la había salvado si se suponía que nadie más que ella conocía esa cueva, pues era su lugar secreto? Dejo sus dudas para otro momento, lo único que importaba es que no se había ahogado como creía.
-Mucho gusto Len, mi nombre es Rin-dijo tomando su mano con una radiante sonrisa esbozando un leve sonrojo por parte del chico, que la ayudo a levantarse-Gracias por salvarme Len, pero debo ir a casa-le dijo gentilmente soltando su mano.
-¿Eh? Pero Rin…-no alcanzó a detenerla, pues la chica salió rápidamente de la cueva.
La rubia se detuvo al salir notando una transparente y rojizo cielo de atardecer, el lugar había cambiado notablemente, pues no solo no había ni rastros de la tormenta de hacía unos momentos sino que a lo lejos alcanzaba a verse una ciudad y un enorme castillo en donde se suponía estaba su casa. Algo sin duda estaba mal.
-No puedes volver a casa aun-dijo el rubio parado detrás de ella-este no es el mismo lugar en donde estabas hace unos minutos, Rin-le dijo algo triste el rubio.
-¿De que estas hablando?-volteó algo desconcertada-¿Estas bromeando, verdad?
-Este es un mundo similar al tuyo-dijo ocultando su irritación con eso-pero no es el mismo en donde estabas, cruzaste la línea entre ambos en el momento en el que caíste al lago, no sabría decirte como ni porque, pero me alegra que estés bien princesa-le dijo casi inconscientemente.
-Pero tengo que volver. Me meteré en problemas. No puedo estar en este lugar, seguro que Gakupo-niisan se preocupará por mí-dijo algo alterada.
-Tranquilízate, Rin-dijo el joven rubio intentando calmarla.
-No, no lo entiendes, debo regresar.
-¿Por qué quieres regresar? ¿No fuiste tú quien pidió ir a otro mundo?
La chica no habló, se preguntaba a sí misma como era que aquel chico lo sabía, pero su mente aun no podía asimilar nada, tal vez todo era un sueño y solo debía actuar normal, él joven la miró entristeciendo, como si no quisiera que se fuera, pero sabía que eso no era posible.
-Hay cosas que debo arreglar en mi mundo-dijo sin poder creer lo que le había dicho Len, pero aun así decidió seguirle el juego-No puedo simplemente desaparecer esperando que todo se arregle.
-Y te prometo que te ayudare a regresar-disimulo la tristeza-Pero por ahora intenta guardar la calma ¿Si?-le dijo el joven rubio acariciando su cabeza.
Por alguna razón la cálida mano del chico hizo que Rin se sintiera mejor, así que se guardó sus lágrimas y desesperación ante no saber dónde se encontraba ni si siquiera podía volver a casa.
-Ven, acompáñame-dijo extendiéndole la mano, la rubia dudo al principio, pero viendo que no tenía nadie más en quien confiar apostó por aceptar la ayuda de aquel joven.
Len la guio atravez de esa extraña ciudad escondiéndose de la gente y fijándose de no ser vistos, sin duda se trataba de un mundo distinto o ella debía estar soñando, las calles eran canales de agua, había parques y fuentes pero todos decorados hermosamente por estos canales, que le daban a la ciudad un toque llamativo.
El joven no soltaba la mano de Rin, lo que extrañamente no la incomodo, se sentía muy a gusto y miraba el increíble lugar sin poder articular alguna palabra, aunque se preguntaba por qué razón iban a escondidas.
El rubio la llevo por un túnel secreto infiltrándose al castillo sin ser vistos, pero Rin estaba tan hundida en sus pensamientos que no le presto mucha importancia, si eso era un sueño se debatía entre no querer despertar y el hecho de que tendría que hacerlo. Finalmente llegaron a una amplia habitación cerca de la cual caminaba una joven de ojos y cabellos verdes vestida de sirvienta.
-Ah, Len-sa…esa chica…-la joven guardo silencio ante la señal del rubio.
-Gumi, Tengo unas cosas que hacer, pero dejo a Rin a tu cargo, muéstrale su habitación, ayúdale a tomar una ducha y dale algo de ropa seca.
La rubia apenas reacciono al sentir al joven soltar su mano y lo siguió con la mirada mientras lo veía alejarse, el sentimiento de no querer separarse de él la incomodaba, cosa muy rara ya que apenas lo conocía, aunque creyó que eso era normal debido a que la había salvado de morir y se comportaba como todo un caballero.
-¿Eh? Len…
-Vamos señorita Rin-la interrumpió la peliverde jalándola al interior de una habitación.
-¿Eh? Pero Len…
Más tarde el joven rubio se encontraba sentado en la mesa del comedor principal muy bien decorado para una linda cena que Len esperaba compartir con la hermosa rubia que se encontraba esperando.
-¿Se le ofrece algo más?-preguntó una sirvienta de cabellos amarillos amarrados en una sola cola.
-No Neru, muchas gracias
-Bueno, en ese caso me retiro-contestó la chica a punto de irse cuando diviso a su compañera guiando a una hermosa chica rubia hacia ellos-Ella…-alcanzó a decir sorprendida Neru volteando a ver a Len en busca de una explicación.
-No digas nada-dijo Len haciéndole una señal de silencio.
La chica traía un hermoso vestido holanado con un sinfín de detalles de color amarillo, digno incluso de ser usado por una reina.
Rin miró un poco extrañada como las sirvientas se retiraban dejándola sola con el chico rubio, quien al instante se acercó a ella sin que la joven se diera cuenta.
-Ahora si pareces una princesa-le dijo el joven con amabilidad extendiéndole la mano para indicarle que la tomara.
Rin tomó su mano algo desorientada, Len la guio a la mesa, que la chica noto sumamente decorada como dando indicios de que en ese extensa mesa solo cenarían ambos, lo cual hizo que se sonrojara mientras el chico soltó una pequeña risita.
-¿Por qué estás tan nerviosa?-le preguntó el rubio muy divertido ante su expresión mientras jalaba la silla como todo un caballero indicándole que se siente.
La joven no hablo hasta que al chico sentado frente a ella.
-Oye Len-llamó su atención a joven-¿Cómo supiste lo del deseo?-le preguntó con seriedad.
El rubio se tensó, no sabía cómo responderle a esa pregunta, pero finalmente decidió hablarle a la chica con la verdad.
-Porque te escuche-le dijo con una sonrisa previendo la sorpresa por parte de la rubia.
-¿Qué fue lo que dijiste?-le preguntó Rin atónita al chico sentado enfrente de ella.
No era posible que la hubiera escuchado siendo que los dos vienen de distintos mundos, o al menos eso es lo que el rubio le había dicho. ¿Pero de que otra manera la pudo haber salvado si es que no estaba cerca cuando cayó al lago? Rin seguía sin entender nada y la respuesta a su pregunta solo le trajo más dudas.
¿Dónde diablos se encontraba? ¿Cómo rayos podría regresar a su casa? ¿Quién era realmente el chico que tenía frente a ella y por qué la trataba cordialmente?
-Te escuche, eso fue lo que dije-le repitió Len
-¿Cómo es que…
-Te conozco muy bien Rin. Más de lo que tú crees, solo que no lo recuerda-le sonrió el chico-Te veía todos los días atravez del lago, volvía siempre a la misma hora para poder verte e intuía lo que decías a pesar de no poderte escuchar. Comparado con lo tuyo mis problemas no eran absolutamente nada y esperaba uno de estos días poder hablar contigo de frente de nuevo.
-¿Nos conocimos atravez del lago lago?-dijo extrañada.
-No, es algo muy complicado, el lago es la conexión entre nuestros dos mundos, por ahí fue por donde llegaste ¿No recuerdas?-le dijo Len.
-¡Es cierto!-dijo Rin poniéndose de pie al instante-Por ahí debo poder volver.
En un par de segundos la chica ya corría en dirección a la cueva seguida de Len que apenas pudo reaccionar. Rin sabía que no quería regresar, pero no podía quedarse en un mundo al cual no pertenecía, por lo cual pese a que en verdad quería quedarse debía regresar.
Debido a que Rin iba muy sumida en sus pensamientos no se fijó para nada que choco con una mujer rubia y de largos cabellos que la miró con algo de sobresalto.
-¡Rin ¿Estás bien?!-le preguntó Len algo preocupado mientras la ayudaba a ponerse de pie.
-No puede ser…-dijo la mujer rubia con cara de haber visto un fantasma-Len, ella es…
Rin la miró extrañada a la rubia frente a ella que había reaccionado de la misma manera que las dos sirvientas.
-¡Rin, de verdad eres tú! ¡Me alegra mucho verte!-se abalanzo abrazándola Lily.
-Disculpe señorita pero no la conozco-dijo Rin algo incomoda.
-¡Madre!-le gritó Len separándolas.
-Len ¿Por qué no me dijiste que habías encontrado a Rin? ¡Todos la creyeron muerta! Ahora que regreso…-le reprochó la mujer rubia.
Su hijo le tapó la boca jalándola consigo.
-¿Nos disculpas un momento Rin?-se llevó a su madre con el dejando a la chica más desconcertada que antes.
Rin estaba sumamente confundida, sin duda ella se parecía al alguien que el chico y su madre conocía, por desgracia no era ella, no podía ser ella, pero recordó lo del lago y se dio vuelta dispuesta a retirarse enseguida.
-¿No lo vas a esperar?-le preguntó una mujer para frente a ella.
Sin duda era una joven muy hermosa, de largos cabellos rosados y una amable sonrisa que a la rubia le resulto de alguna extraña manera sumamente familiar.
-Me encantaría pero debo regresar a casa…-dijo con algo de tristeza la rubia, realmente le gustaba ese mundo y le había causado cierto interés el chico rubio que estaba al parecer muy al pendiente de ella, pero le parecía muy extraño y no podía entenderlo.
-¿Por qué quieres regresar? ¿No deseabas irte lejos, a otro mundo quizás?
-Pues yo… ¿Eh? ¿Cómo lo sabes?-reaccionó la rubia con sorpresa.
-Porque fui yo quien te concedió el deseo-sonrió muy divertida la pelirosa.
-¡¿Fuiste tú quien me empujo al lago?! ¡Pude haberme ahogado!-reacciono Rin muy irritada, cosa que divirtió aún más a la mujer frente a ella.
-No te preocupes, jamás estuviste en peligro-le despeino el cabello-Solo concedí tu deseo.
-Entonces regrésame a mi mundo-exigió.
-No quiero-canturreo la joven estirándole las mejillas-Te traje aquí con un único objetivo y hasta que se cumpla no te puedo devolver-se alejó dispuesta a irse del lugar
-¿Un objetivo?-reacciono Rin extrañada-¿Qué se supone que es lo que debo de hacer?
-Tendrás que descubrirlo por ti misma y cuando lo hagas decidirás se quedarte en este o volver a tu mundo.
-Pero de todas maneras debo volver
La pelirosa le dirigió una sonrisa muy alegre.
-No, no debes volver, tú perteneces a este mundo
-¿De que estas hablando? reacciono Rin sorprendida, eso no podía ser cierto, seguro le estaban jugando una broma.
-Disfruta mucho tu estancia en este mundo Rin.
-¿Qué? No espera…
-Rin-llamo Len su atención-¿Sucede algo?
-Estaba hablando con una chica pelirosa pero se fue.
-¿Pelirosa?-dijo Len extrañado sin saber de quien se trataba.
-Sí, era alta, muy bonita y vestía muy extraño, dijo que ella fue quien me trajo a este mundo.
Fue entonces cuando el rubio cayó en cuenta de a quien se refería.
-¿Luka estuvo aquí?-preguntó con gran impresión.
-Eso creo ¿La conoces?
-No hay nadie que no la conozca, es una bruja muy famosa.
-¡¿Bruja!?-reacciono Rin sobresaltada.
Ahora sí que todo aquello era el colmo, no solo estaba en un mundo extraño donde no conocía a nadie y todos parecían conocerla, si no que todo había sido gracias a la ese bruja que la había.
-Sí, así se les llama a los magos más poderosos al servicio de los reyes-dijo Len-Se encargan de procurar el bien de la familia real a la que eligieron servir y a la vez son como parte de su familia, pero Luka es muy misteriosa, solo se presenta cuando la necesitan, yo solo la he visto como dos veces a pesar de que es la bruja de nuestra familia.
A Rin le tomo un momento el poder asimilarlo, primero creyó que casi moría cuando cayó al interior del lago, luego se encuentra con ese chico rubio que le dice que se encuentra en otro mundo, después llega a una ciudad donde literalmente abunda el agua, la madre del rubio y las sirvientas parecen haberla confundido con alguien más y para colmo se encuentra con la bruja que la envió a ese lugar y que le resulto extrañamente familiar.
Pero aquella mujer rubia la llamo por su nombre, sin duda Len debía habérselo dicho, aun que de haber sido así no debió haberla confundido, pero se había alegrado mucho de verla y había reprendido a Len diciéndole que todos la creían muerta. Sin duda algo no cuadraba.
Enloqueciendo.
Si, seguro que estaba enloqueciendo, no podía haber otra explicación más lógica y racional, era eso o todo era un sueño del que debía despertar urgentemente antes de perder la cabeza definitivamente.
-Len-lo llamó la rubia con seriedad-¿Acaso…-se guardó sus palabras reflexionando un momento, que la madre de Len la conociera, e incluso él o las sirvientas, seguro la estaban confundiendo con alguien similar a ella y casualmente con el mismo nombre-No, no es nada-sonrió la chica-Solo tengo mucho sueño y me gustaría ir a descansar.
-Como gustes princesa-la tomo el rubio de la mano.
Al despertar sin duda todo debía terminar.
