Hola :) ! Pasada una semana exacta, el capítulo dos del fic. Muuuuchas gracias por todos sus reviews :B los amé, extrañaba recibir las notificaciones de comentarios en mi mail.

Jen, descubriste el primer título, ¿Qué hay sobre éste? Mientras avanzan los capítulos, los títulos se pondrán más difíciles, pero todo tiene sentido y quizás les ayudaría a descubrir de qué se tratará el capítulo antes de que lo publique, jajaja. De todas maneras, en el capítulo 4 revelaré el origen de los títulos.

Btw... con Saru (L) estamos escribiendo un fic huddy hace tiempo, ¿Les gustaría leerlo? Porque pensamos publicarlo cuando lo acabemos, pero si les interesa saber más sobre él o lo que sea.. háganmelo saber :)

Sin molestarles más, enjoy :)


Alicia, escapa de la reina de corazones

Comedor

En la mañana, los 4 desayunaban como era de costumbre todos los días: House leyendo el periódico, con una taza de café que decía "¿Cómo diablos terminé aquí?", Cuddy revisando su blackberry, con una taza de café que decía "Para la MEJOR mamá" y Mike viendo Ben 10 por la televisión, comiendo un tazón de cereales y tomando un vaso de leche Milo. La única que estaba curiosamente callada era Lis, que con el flequillo sobre los ojos y la cabeza gacha, bebía una taza de café y comía una tostada.

-¿Todo bien, cariño? –Preguntó Cuddy al darse cuenta de este silencio.

-Sí –Respondió Lis con aire distraído- Me quedé estudiando hasta tarde y estoy algo cansada, es todo.

-¿No te habrás quedado hablando con tu…novio? –Cuddy dudó al decirlo. Quería tocar el tema, pero no se sentía del todo cómoda- No nos habías contado que tenías uno.

-No es mi novio mamá, sólo es un amigo.

-¿Sólo eso?

-Hemos salido un par de veces, nada serio.

-Es, en otras palabras, el idiota de turno de tu hija –Intervino House de pronto, evidentemente molesto.

-No seas irrespetuosos con Lis, Greg –Cuddy se enojó.

-Tranquila mamá, da igual como lo llame papá.

-¿No te importa?

-Claro que no ¿No lo ves? Son claros celos de padre, lo que es muy tierno de su parte, por lo demás.

-¿Celos? –House reaccionó- Ni en tus sueños. Gregory House no siente celos por nadie, MENOS por ti.

-Un ex novio de la universidad me invitó a cenar, me dijo que eran asuntos de negocio ¿Algún problema si voy? –Cuddy lo comentó con otra intención.

-Negocios mi culo, es obvio que te quiere llevar a la cama –House se enojó- Ni pienses en ir.

-Greg, eres el hombre más celoso que pisa el planeta –Cuddy y Lis se largaron a reír- No sé por qué te cuesta tanto admitirlo.

-Bueno, quizás soy un poco celoso contigo –Admitió- Pero es normal ¿No? Tenemos sexo juntos, no quiero pegarme ninguna bicho por culpa de los pocos higiénicos penes de los demás.

-Qué sutil –Cuddy y Lis comentaron al mismo tiempo, rodando los ojos.

-Pero… ¿Celos de la mocosa? Por favor… ni que fuera tan importante en mi vida.

-¡Papiiiiiiii!

Lis se lanzó a los brazos de su padre, dándole muchos besos en la mejilla. House intentaba negarse pero Lis era muy insistente. Cuddy observaba todo riendo.

-¡HEY! –Para su sorpresa, fue Mike quien los hizo callar- No me dejan escuchar, Ben está a punto de ganarle a los malos.

House enarcó la ceja y Cuddy y Lis se largaron a reír. Los 4 siguieron desayunando.

St. Brelade School

-Adiós José, hasta la tarde –Lis y Mike se despidieron de su chofer y emprendieron rumbo por los verdes jardines de su escuela. Ésta estaba dividida en dos grandes "castillos" principales, separados por una gran cantidad de terreno entre ellos.

Lis acompañó a Mike a su salón, sosteniéndole la mochila. En la entrada del aula, John Mayer, un chico de una clase paralela a ella, también venía a dejar a su hermano.

-Lis –El chico sonrió: era moreno y de ojos verdes- ¿También vienes a dejar a tu hermano?

-Sí, nos gusta charlar camino aquí –Lis acarició el cabello rubio de Mike- Ve a tu salón Mike, nos vemos en la tarde.

-Adiós Lis, adios John.

Mike entró con sus compañeros. John y Lis caminaron juntos en dirección a su edificio.

-Entonces… ¿Irás a la fiesta de Zack, Lis?

-Lo estoy pensando –Lis caminaba con aire distraído, como siempre- ¿Y tú?

-Claro, estará genial.

-Toda la escuela irá, por lo visto.

-Eso creo, deberías ir. Apuesto que fuiste una de las primeras invitadas.

-Ni siquiera soy tan amiga de Zack.

-Lis ¿Cuándo fue la última fiesta a la que no fuiste invitada? –Lis rió- No existe tal fiesta, no hay nadie que no te quiera ahí.

-Me haces sentir popular.

-Lo eres ¿No te das cuenta que toda la prepa quiere salir contigo?

-Deja ya de alagarme –Rió- Si quieres salir conmigo basta con pedirlo –Bromeó.

-Sería genial –John sonrió- ¿Te gustaría?

-Sólo era una broma –Lis se hizo la interesante.

-Lo sé, pero sería genial salir un día ¿No lo crees?

-Creo que sí, me encantaría –Lis sonrió. Ya habían llegado al edificio.

-Perfecto, durante el día te avisaré –John la besó en la mejilla y corrió a su salón. Lis con la misma tranquilidad de siempre caminó al suyo.

Cafetería, PPTH, mediodía

-Estaba pensando que sería buena idea ir el fin de semana a Florida –Cuddy le comentó a House comiendo una ensalada- ¿Qué dices?

-¿Y a qué?

-Mike tiene ganas de ir a Disneyworld.

-Ha ido decenas de veces.

-Te quejas y tú lo pasas incluso mejor que él.

-Exageras –House comió un trozo de pollo- ¿Por qué tantas ganas de ir?

-Creo que nuestra vida ha estado muy monótona el último tiempo, sería bueno variar.

-Por mí no hay problema, siempre y cuando mantengas tu celular apagado.

-¡Puede haber una emergencia! –Cuddy se defendió, pero la mirada reprochadora de House fue más fuerte- Vale, tendré el celular apagado.

-Buena chica.

Una enfermera joven y hermosa pasó junto a ellos con su almuerzo y House se quedó mirándole el trasero descaradamente. Cuddy carraspeó para llamar su atención.

-¿Qué? –House se hizo el inocente- Es importante conocer al personal –Cuddy enarcó la ceja, con una sonrisa irónica- Bruja…

-Viejo verde.

-Menopáusica.

-No puedo imaginar el gozo que sentiste cuando se me cortó la regla.

-No tienes ideas –House puso una sonrisa de niño bueno. Cuddy sonrió también.

St. Brelade School.

Lis llegó hasta una especie de plaza de su escuela, en donde había una fuente de agua en el centro, algunos asientos de piedra antigua y muchos árboles en pleno otoño.

No pasó mucho desde que se sentó cuando John llegó hasta ahí corriendo:

-Siento la tardanza –Se excusó- Una maestra me pidió que la ayudara a llevar unas cosas.

-Descuida –Lis sonrió con dulzura.

-Me gusta este lugar ¿Y a ti?

-Sí, es lindo.

-¿Has venido mucho?

-Creo que esa es una pregunta con una segunda intención.

-¿A qué te refieres?

-Este lugar ha sido conocido desde que tengo memoria como el sitio perfecto para besarte con alguien. Entonces, al preguntarme si he venido mucho, es en realidad preguntarme con cuántos chicos he estado ¿Me equivoco?

-Me has pillado –Admitió, ruborizado.

-Eres muy curioso –Respondió son simpleza- ¿Me dirás tú con cuantas chicas has estado?

-Eres la primera –Dijo serio, pero la mirada incrédulo de Lis lo hizo reír- Vale… ha habido unas cuantas, lo reconozco.

-Estoy segura que para alguien tan guapo como tú esa cifra de ascender bastante.

-No tanto, apuesto que tú me ganas.

-No suelo venir con los chicos aquí.

-¿Hay otro lugar para ti?

-Demasiada información.

-Vale… Y a Bryan Newton ¿Dónde lo llevabas? –Lis lo miró con curiosidad- Me dijeron que salías con él.

-Salimos un par de veces, sí ¿Qué hay con eso?

-Me dijeron que aún lo hacías –John se veía realmente curioso por saber.

-Vaya, es raro… yo que soy dueña de mi cuerpo, y estoy todo el día con él por lo demás, estoy segura que no he salido con él en semanas.

-Pero… -John se veía complacido por la respuesta, pero quería asegurarse más- Tú aún le gustas ¿Verdad?

-Quizás –Lis se encogió de hombros- Pero eso está completamente fuera de mis manos.

-Debe ser difícil olvidar a alguien como tú.

-De ser así, creo que sólo debo encontrar a alguien que quiera correr el riesgo.

-¿Sabes algo? Me encantaría correrlo.

Lis sonrió. Se miraron intensamente y luego se besaron con suavidad.

-¿Te había dicho que siempre he creído que eres la chica más linda de esta escuela?

-No ¿Por qué me lo dices recién ahora?

-Siempre te he visto ocupada.

-Yo nunca lo estoy.

Ambos sonrieron y se volvieron a besar, esta vez más apasionadamente.

Cancha de fútbol soccer

Mike pasó a dos de sus rivales con el balón e hizo un gol, saltando animadamente mientras sus compañeros de equipo lo abrazaban y felicitaban. Mike de casualidad miró a las graderías, sorprendiéndose gratamente al ver a House y Cuddy ahí, aplaudiendo y animándolo. El chico saludó a sus padres con la mano y continuó el partido, mucho más feliz que antes.

-¿Feliz? –House preguntó dejando de aplaudir y apoyándose en el asiento, con pereza- Ya lo he animado.

-¿Viste su sonrisa? –Cuddy sonrió también- Sólo quiere que le prestemos algo más de atención.

-¿Más atención? A mí jamás me dieron ni la mitad de atención que le damos a él.

-Ese es exactamente mi punto –House puso cara de resentimiento y Cuddy rió.

House repentinamente dejó de hablar y mirar a Cuddy, concentrándose en un punto lejos de la cancha de soccer.

-¿Qué miras? –La endocrina preguntó, curiosa.

-La muestra misma que los hijos deberían ser seres asexuados.

Cuddy iba a preguntar pero encontró sola la respuesta: A los lejos, caminando por los verdes jardines, Lis charlaba con un chico de su misma edad.

-Sólo están charlando –Trató de quitarle importancia, pero entonces ambos vieron como Lis besaba en los labios al chico- Y ahora se están besando…

-La mataré –House estaba por lo poco, traumado- Enserio, mañana mismo iremos al hospital para que le arranquen los senos y le corten los labios.

-Le estás dando la razón a Lis actuando así. Tiene 17 años, es normal.

House iba a decir algo pero calló en el último segundo. Cuddy iba a preguntar pero el partido acabó y fue corriendo a felicitar a Mike, quién saltó a los brazos de su madre muy feliz:

-¡Viniste, mami!

-Te dije que vendríamos cariño.

-Pero siempre me dices lo mismo, ¡Ahora de verdad vinieron!

Mike volvió a abrazar a su mamá dándole tiernos besos en los labios, Cuddy lo sostenía en sus brazos y sonreía.

El pequeño vio a House en las graderías y lo saludó moviendo la mano dulcemente. House asintió, con una tímida sonrisa.

Auto de House

-¿Les gustaría ir a comer un helado, niños? –Cuddy propuso desde el asiento del co-piloto mirando por el espejo retrovisor.

-¡Sí! –Mike exclamó con su típica sonrisa.

-Lis ¿Me has oído? –Cuddy insistió. Ya se estaba haciendo habitual la constante distracción de Lis.

-Eh… claro, mamá, vamos –Lis apenas le prestó atención. Miraba hacia la ventana con una expresión pensativa, con su flequillo cubriéndole el rostro, vistiendo su uniforme de la escuela.

-Lis, estás siempre en la luna ¿Qué es lo que te ocurre?

-Quizás está pensando en su "novio" –House exclamó, enojado.

-No tengo novio –Lis ni se inmutó con el comentario de su padre- Ni pretendo tener, papá.

-Pero… ¿y el chico con el que estabas hace un rato? –Cuddy se oía preocupada.

-Es sólo un amigo.

-Qué bien te llevas con tus amigos –House insistía en molestar.

-Ni te imaginas.

Lis se puso unos grandes audífonos en los oídos y dejó de prestarles atención.

Heladería

Los 4 se sentaron en una mesa al aire libre, la heladería era grande y muy bonita.

Un mesero joven, de la edad de Lis, llegó a atenderlos:

-Hola, mucho gusto tenerlos aquí ¿Han decidido qué pedir?

El chico miró a Lis quedando totalmente embobado con su belleza. Lis, que muy bien conocía ese tipo de mirada, hizo lo posible por no reír e intentó ignorarlo.

-Hey… -House llamó la atención del chico, al fijarse cómo éste miraba a su hija- concéntrate en nosotros, olvídala a ella.

-Papá –Lis lo regañó con la mirada- Quiero un helado de frutilla.

-Yo uno doble de chocolate –Mike dijo con su característica emoción.

-Yo sólo quiero un capucchino –Cuddy pidió, nada convencida del contenido calórico de los helados.

-Un helado de chocolate también –Pidió finalmente House.

-OK, sus pedidos llegarán cuanto antes.

El chico miró por última vez a Lis y salió. Ésta como siempre miraba hacia cualquier punto de la nada.

-¿Cómo te ido en la escuela mi amor? –Cuddy le preguntó a Lis, tratando de tener su atención.

-Bien, fueron a darnos unas charlas las mejores universidades del país hace poco.

-¿Y qué has pensado? Sabes que aquí tienes las puertas abiertas.

-Lo sé…

-¿Has considerado otras opciones?

-He pensado en irme a Cambridge.

Se hizo un gran silencio. House y Mike miraron a Cuddy simultáneamente, viendo como el color de la decana se descomponía.

-Ups, momento incómodo –Se dijo entre dientes Lis, mirando hacia otro lado.

-¿Cambridge? –Cuddy se oía tartamuda- ¿Estás segura?

-Sólo es una opción.

-¿Qué hay de malo con el Princenton-Plainsboro?

-No te ofendas mamá, pero nadie me tomará enserio en tu universidad.

-¿Por qué no?

-No importa qué tan buena demuestre ser, siempre seré tu hija.

-Eso no es cierto.

-Es cierto –House opinó, ganándose una mirada asesina de su esposa- Hey, soy su padre ¿Sabes? También tengo derecho a opinar.

-No te digo que haya descartado tu universidad mamá, pero creo que si tengo otras oportunidades, las aprovecharé.

-Pero Cambridge…

-Hablé con Emma la semana pasada –Lis la interrumpió- Sabes que ella tiene muchos contactos, me dijo que sólo debía decirle y ya estaba adentro.

-Creo que éste no ha sido el mejor lugar para decirnos esto Lis –Cuddy se sintió realmente mal por las palabras de su hija- Me gustaría discutirlo más en casa.

-¿Qué tanto hay que discutir? –House preguntó, hastiado- Tiene las calificaciones para llegar a la universidad que quiera.

-Estamos hablando de Cambridge, Greg.

-Si habláramos de Oxford ¿Sería menos malo?

-Sabes a qué me refiero.

-Mamá, creo que el tema geográfico no debería preocuparte.

-Lisa estamos hablando de mudarte a Europa ¿Tienes alguna idea de lo que significa eso?

-Anthony estudia en Cambridge, no estaré sola.

-No será lo mismo que estar con nosotros –Cuddy se negaba a aceptar que su hija tarde o temprano partiría.

-Mamá, ya te lo dije, no quiero estudiar en ningún lado donde me relacionen contigo o con papá –Lis lo dijo quizás demasiado fuerte o duramente, porque Cuddy fue incapaz de decir nada más- Ma'…

-Está bien, no hablaremos más de esto.

-Lisa –House le habló a su mujer, serio- Lis tiene razón.

-Iré… -Cuddy tenía un nudo en la garganta- Iré a preguntar por nuestro pedido.

House y Lis la vieron alejarse, entonces la chica preguntó:

-¿Fui muy dura con ella?

-No, no es tu culpa.

-No es algo en su contra, papá.

-Lo entiendo, y en el fondo tu madre también lo entiende.

-¿Y entonces?

-Yo te extrañaré mucho si te vas, hermana –Mike dijo al fin, con una linda sonrisa.

-Y yo a ti, mi vida –Lis besó tiernamente a su hermano en la mejilla.

-Es eso justamente, Lis –House miró a lo lejos a Cuddy hablar con el mozo- Lisa no ha caído en cuenta que tarde o temprano te irás de su lado.

-Ella deberá entenderlo.

-¿Hay algo más que me deba enterar?

-En realidad –Lis volvió a mirar a su madre a lo lejos, con pena- Ya tengo un cupo en Cambridge. Cuando me gradúe, debo llevar mis documentos y estaré adentro.

-¿Lo tienes decidido?

-Es una gran oportunidad.

-¿Emma te lo ofreció?

-Sí, pero preferí no decírselo a mamá, no quiero que discutan por eso.

-Espera un poco, deja que digiera lo que le dijiste para mencionárselo de nuevo, aún te queda todo un año para decidir ¿No?

-Creo que sí.

Cuddy volvió a la mesa, claramente más tranquila que hace un momento.

El mesero llegó con los pedidos, miró a Lis y se fue. Lis volvió a ignorarlo, pero encontró algo en su servilleta que llamó su atención: era un número de teléfono.

-Voy al baño, papá no te comas mi helado.

-No te tardes, la tentación es mucha –House ya estaba lleno de helado en las comisuras de los labios.

-Ten cuidado al comer –Cuddy tomó una servilleta y le limpió.

Ambos siguieron discutiendo sobre el excesivo cuidado que le prestaba Cuddy a House en esas cosas mientras Lis caminaba hacia la central, buscando al mesero.

-¿Puedo ayudarte? –Era nada menos que el chico que los atendía.

-Sí –Lis sonrió- Mira, he encontrado este número en mi servilleta, debe ser de alguien de aquí. Ese alguien debe haberme confundido con alguien más.

-Eh… no, creo que no se ha confundido.

-¿Lo conoces?

-Claro.

-¿Me lo presentarías?

-OK –El chico entró por una puerta y salió al segundo, sin usar la gorrita de su trabajo ni el delantal. En eso, Lis se percató del excelente físico del muchacho- Thomas Burton –El chico le dio la mano- Yo soy el atrevido que te ha mandado ese número.

-Mucho gusto Thomas –Lis sonrió, le causó gracia la simpleza y atrevimiento del chico- ¿Puedo preguntarte por qué me has dado tu número?

-Presentí que vendrías a averiguarlo aquí, y así tendría oportunidad de hablar contigo.

-Muy listo –Rió- ¿Y por qué estás interesado en hablarme?

-Porque de las cientos de chicas que he atendido aquí, ninguna me ha llamado tanto la atención.

-Qué halago.

-Salgo en una hora ¿Te gustaría salir conmigo un rato?

-Estoy con mi familia.

-Apuesto que no les importará que llegues un poco tarde a casa.

-Creo que no –Lis sacó su blackberry del bolsillo y anotó el número de Thomas. Luego lo llamó.

-Genial –Thomas recibió la llamada de Lis y puso guardar- Por cierto… ¿Con quién tengo el gusto?

-Lis House –Lis sonrió- Entonces, nos vemos aquí en una hora.

-Sí.

Lis caminó a paso relajado de regreso a la mesa, encontrándose con una desagradable sorpresa:

-¿Qué pasa? –Preguntó. Cuddy estaba arreglando todo para irse- ¿Dónde vas?

-Lo siento cariño, tengo una emergencia, se quedarán con papá y…

Lis vio a Mike, quién hacía lo posible por no llorar, muy desilusionado. Esto por alguna razón le enfureció:

-Hey, le prometiste a Mike que esta tarde estarían juntos.

-Lo sé, pero de verdad es una emergencia que no puede…

-Tus emergencias NUNCA pueden esperar, mamá –Lis había subido la voz. Cuddy se sorprendió.

-Lisa, te estoy diciendo que es importante, así es el trabajo de un doctor.

-Oh por favor, tú ni siquiera eres un verdadero doctor –Prácticamente le escupió esa frase en el rostro, porque lo hizo con mucho resentimiento- Si la emergencia es un estúpido inversionista, no sé qué diablos entiendes tú por querer a tu hijo.

-¡Lisa no te voy a permitir que me hables así! –A Cuddy le dolieron sus palabras. Pero Lis al contrario de intimidarse, tomó las llaves del auto y salió corriendo hacia él- ¡Lisa! ¿Qué diablos haces?

Lis abrió la puerta del auto, sacó su mochila y la de Mike y le lanzó al pecho las llaves a su madre. Ésta estaba cada vez más anonadada:

-¡Lisa House, te estoy hablando!

Lis volvió junto a Mike, quién tenía los ojos rojos de tanto aguantar las lágrimas, le pasó su mochila, lo tomó de la mano y le dijo:

-Nos vamos Mike.

-¿A dónde? –Mike no cuestionaba las razones de su hermana, siempre confiaba en ella para todo.

-No lo sé.

-Lis –House, quien no había intervenido, miró seriamente a su hija.

-Estaré con el celular, papá –Lis se puso los grandes audífonos en el cuello y de la mano con su hermano salió de la heladería. Cuddy la esperaba a la salida, dispuesta a exigir una explicación.

-Lisa…

-Mamá apresúrate, tu inversionista puede reducir el cheque que te dará por verte las tetas.

-¡LISA HOUSE!

Cuddy ni siquiera fue capaz de salir tras ellos, se quedó inmóvil.

Lis y Mike no detuvieron su andar.

-Hermana, ¿Por qué nos fuimos?

-Para que mamá no vuelva a dejarnos así.

-Pero ella se veía muy enojada.

-Si está enojada es conmigo, no contigo.

-Pero te castigará.

-No importa.

-No era tan importante de todas formas.

Lis paró y se agachó para quedar incluso más pequeña que Mike. Le habló con ternura:

-El día que sí sea importante para ti, quiero poder decir que traté de hacer algo por evitarlo.

-Pero mamá se enojará contigo.

-Descuida, mamá se ha enojado conmigo muchas veces –Siguieron caminando, abrazados- y así será siempre.

-¿No te importa?

-Por ti, claro que no.

-¿Sólo lo harías por mí?

-¿Y por quién más? Sólo te tengo a ti.

-Te quiero mucho, hermana.

-Y yo a ti, enano.

Los dos siguieron caminando un rato más.

Continuará.


Las cosas, a medida que avanzan los capítulos, se van complicando cada vez más...

Próx. capítulo: Vuela libre hasta quedar sin oxígeno.