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20 años después …

Los miembros de la junta directiva de la Corporación Isles murmuraban nerviosos mientras esperaban. Cada uno de ellos había recibido una carta que los emplazaba a acudir aquella mañana a una reunión extraordinaria. Aunque ninguno de ellos estaba seguro, todos estaban al tanto de que la empresa estaba pasando por serios apuros económicos. Que Richard Isles no estuviera sentado en el lugar principal les hacía sospechar del posible motivo de la reunión.

De pronto, la puerta de la sala de reuniones se abrió y una mujer entró con paso firme en la sala. Se dirigió con seguridad hacia el sitio que tenía reservado y se sentó en la cabecera de la mesa, quedando frente a frente a sus enemigos. Miró a los ojos a cada uno de los presentes, deteniéndose unos instantes más en la joven de pelo rubio que había al lado del antiguo presidente.

Una vez repuesto de la sorpresa que le había provocado aquella intromisión, Richard Isles la increpó "¿Quién es usted y como se atreve a hacernos esperar una hora?"

Jane lo miró con una sonrisa burlona "Puedo hacerlos esperar una hora, dos o las que me vengan en gana. Es un privilegio que tengo al ser la nueva dueña de su empresa"

El orgullo del hombre fue el que habló "¿Sabe con quien está hablando?"

La mujer se rio, divertida por haberlo enfurecido "Se que estoy hablando con el hombre que ha echado a perder el patrimonio de su familia por culpa de su estupidez. Y si hablamos de ignorancia, creo que es usted el que no sabe con quien está hablando"

El hombre se levantó de la silla furioso "No pienso tolerar tanta impertinencia"

Jane no se inmutó "Siéntese"

"¿Quién se cree que es para hablarme así?"

Jane le sonrió con malicia "Soy la persona que va a coger esta empresa, la que tanto esfuerzo le ha costado construir y voy a deshacerla en pedazos. Cuando acabe no habrá nada a lo que pueda sujetarse para mantenerse a flote"

" No puedes hacer eso"

Jane se rio con descaro "¿Todavía no lo entiendes? Puedo hacer lo que me de la gana. Está completamente a mi merced. Entonces, todos los que dicen ser sus amigos le darán las espalda. Estará solo, arruinado y sólo entonces empezaré a estar satisfecha. Es lo menos que me debe después de haberme quitado 20 años de mi vida"

La joven que había al lado del antiguo presidente levantó la cabeza al reconocer ella también a la mujer. Pero su mirada en vez de miedo transmitía desprecio.

Los labios de Jane dibujaron una sonrisa al ver como el hombre palidecía "¿Ya se acuerda de mí? Bien"

Richard Isles continuó insistiendo "Seguro que hay algo que podamos hacer para no tener que llegar a esos extremos. Podemos negociar un plan de negocios que nos permita…"

Jane lo miró con desprecio. Uno tenía que saber cuando lo habían vencido y aceptarlo con dignidad. Aunque quizás podía aprovechar esa desesperación en su beneficio "Quizás haya una forma de arreglarlo"

El hombre la miró esperanzado. Tal vez no estuviera tan resentida como quería aparentar "Lo que sea"

Jane curvó los labios en una sonrisa lobuna "Quiero hablar con Maura a solas"

"Pero yo soy …"

Jane no levantó la voz pero la orden se oyó claramente en toda la sala "Fuera"

Hacía menos de una hora que la conocían pero empezaban a hacerse una idea del carácter de aquella mujer. Rápidamente, todos los asistentes a la reunión se apresuraron a levantarse y salir de la sala

Maura la miró con desprecio desde la otra punta de la mesa "Dime de una vez lo que quieres y acabemos con esto de una maldita vez"

Jane se levantó de la silla y se acercó a ella despacio "Me encargaré de sanear la empresa de tu padre" apoyó las manos en el respaldo de la silla donde Maura estaba sentada y se inclinó para susurrarle al oído "a cambio de tenerte una semana completamente a mi disposición, dispuesta a satisfacer cada uno de mis deseos"

Maura se levantó con brusquedad de la silla "Estás loca si piensas que voy a rebajarme a aceptar una proposición así. No pienso venderme"

Jane se dirigió a la salida "Entonces disfrutaré viendo como tu vida se desmorona hasta los cimientos" abrió la puerta y al pasar junto a Richard Isles de camino al ascensor le dijo "Su hija ya sabe mis condiciones. Si decide aceptar, ya sabe donde encontrarme"