CAPÍTULO 2
House estaba tumbado en el sofá, con un bol de palomitas en una mano y el mando de la TV en otro. No tenía nada que hacer, había sido un día de fiesta bastante aburrido, pues Wilson había querido pasar el día con su esposa y había estado solo.
Cuando estaba pensando qué película poner para dormirse, llamaron a la puerta con insistencia. Sorprendido, se levantó del sofá, agarró su bastón y caminó hasta la puerta, abriéndola. Se quedó helado al ver quién había allí.
Delante de él estaba Cameron. Pero no era la de siempre. Marcas de lágrimas recorrían su cara, que estaba ensangrentada y el maquillaje se había corrido. Su mejilla estaba morada y temblaba toda ella.
- Cameron, qué… ¿qué ha pasado?- sólo atinó a decir.
Pero Cameron no contestó. Sin decir absolutamente nada, se lanzó a sus brazos, y comenzó a llorar y a temblar sin control. House al principio no supo que hacer, pero notar sus temblores en sus brazos le hizo reaccionar.
Rápidamente la abrazó, acercándola a su pecho, mientras que entraban en la casa y cerraba la puerta. Cojeando, la condujo al sofá, y allí se sentaron ambos. Ella continuaba temblando.
- Cameron… oye, cálmate… tranquilízate, aquí nadie va a hacerte daño…
- Él… él me ha…- no podía hablar, los sollozos se lo impedían.
House al ver que estaba tan alterada, se levantó a buscar un calmante, y se lo ofreció con un vaso de agua. Después examinó la mejilla y la nariz. Por suerte no era nada grave; así que le limpió la sangre y la herida de la nariz, y regresó a su sitio del sofá.
Al volver a sentarse ella rápidamente se agarró a su camiseta y escondió su rostro en su pecho, llorando sin parar. Al principio intentó negarse y apartarla, pero no podía ver a Cameron así, simplemente no era capaz. Así que pasó su brazo por su espalda, asiéndola hacia él. No había dicho una palabra, pero acariciaba calmadamente su espalda y brazos. Parecía que el llanto no remitía, y ese llanto desgarrador le estaba rompiendo el alma a House. Por suerte poco a poco los temblores remitieron, y el llanto dejó paso a unos gemidos más calmados. Pero las lágrimas no dejaban de salir de sus ojos, empapándole toda la camiseta.
House pensó que era mejor dejar que descansara unas horas, y que por la mañana ya le contaría qué había ocurrido que la había dejado en ese estado.
Intentó tumbarla en el sofá, pero ella no quiso soltarse del agarre de su camiseta, e insistía en mantener su rostro escondido en ella. House suspiró, se acomodó aún más en el sofá, y arropó a ambos con la manta.
- Duerme tranquila, mañana ya me contarás- susurró House.
Ella asintió imperceptiblemente y se acurrucó aún más junto al cuerpo del médico. Cerró los ojos e intentó dormir.
House despertó por unos movimientos a su lado. Abrió los ojos con pereza, y descubrió una cabellera revuelta, y un cuerpo bien acurrucado al suyo. Fue entonces cuando recordó todo: él estaba tranquilamente en su casa, cuando de pronto apareció Cameron en un estado verdaderamente lamentable. Iba a lanzarle uno de esos comentarios mordaces suyos, cuando ella comenzó a llorar, y se agarró a él, sollozando sin parar. No tuvo valor para decir nada.
"Bueno..." pensó "no será fácil, tuvo que ser algo muy gordo para llegar así… pero tendré que intentar que me diga qué le ocurrió".
Con toda la suavidad que fue capaz, se levantó del sofá sin despertar a Cameron. La dejó tumbada en el sofá y la arropó con la manta, mientras se metía en la cocina a preparar el desayuno. A los pocos minutos salió con una bandeja repleta de deliciosos manjares, que depositó con cuidado en la mesa pequeña delante del sofá.
- Cameron…- dijo suavemente- vamos despierta dormilona. Despierta…
Cameron abrió los ojos pesadamente, y al encontrarse con los ojos azules de House mirándola expectante, le hizo una mirada confusa. Pero entonces recordó todo… recordó a Chase, recordó el llanto… recordó el dolor… y sin poderlo evitar, sus ojos volvieron a aguarse de lágrimas.
- Cameron, ¿se puede saber qué ocurrió?- susurró House al darse cuenta. Se sentó a su lado y agarró a Cameron por los hombros- si no me lo dices no podré ayudarte. Dime, ¿qué pasó?
Hubo unos minutos de silencio, en los que solo se oía el llanto de Cameron. Pero poco a poco, entre sollozos, Cameron fue contándoselo todo. Cuando llegó al momento de la violación, ella no pudo continuar, un sollozo ahogó su voz, y escondió la cara entre las manos, desesperada.
House estaba rígido, la ira le recorría por dentro. Nunca le había caído demasiado bien Chase, simplemente le respetaba porque era un buen médico; pero nunca imaginó que podría llegar a hacer aquella atrocidad. Eso había sobrepasado todas sus expectativas.
Sin decir una palabra, tocó el hombro de Cameron, señal que ella interpretó como un permiso para agarrarse de nuevo a su camiseta y llorar.
- Tranquila…- susurró House con voz quebrada. No se imaginaba ella la ira que le recorría por las venas- cálmate, no volverá a tocarte, te lo prometo…
Estuvieron abrazados unos minutos más, y cuando Cameron pudo calmarse, House la separó de su pecho.
- Come un poco. Después te haré una revisión completa- dijo House, mientras se levantaba del sofá.
Ella intentó comer algo, pero la tostada le parecía corcho, además no tenía hambre. Así que dejó la bandeja con casi toda la comida en la mesa, y volvió a acurrucarse en el sofá, haciéndose un ovillo. Cuando House regresó a la sala, volvía con su botiquín personal de médico. Cameron sabía que tenía que desnudarse para la revisión, pero no sabía si estaba preparada.
- Tranquila, no te pongas nerviosa. Necesito ver cuanto daño te ha hecho y necesito curarte- dijo House al ver la cara contraída de Cameron.
Ella asintió y poco a poco empezó a desnudarse, y se tumbó en el sofá. House fue revisando cada centímetro de piel, y lo que vio no le gustó en absoluto. Había algunos arañazos y otros tantos morados de guantazos que le había dado, además de unas marcas en su cintura por la presión de las manos de Chase al agarrarla.
Pero lo que no le gustó en absoluto fue su vagina. Tenía las nalgas todas moradas y la entrada enrojecida por la fricción sin lubricante. No quería ni imaginarse el dolor y el escozor de eso. Se le llenó el corazón de ira al ver por lo que ella había tenido que pasar.
Cameron en un principio estaba nerviosa y atemorizada, pero House se comportó con tanta profesionalidad que pronto se tranquilizó. House le puso unas pomadas en cada uno de los morados y arañazos que tenía. Después le dio otra pomada para que se la pusiera en la zona sensible, y se marchó de la sala para darle privacidad.
Cuando regresó, Cameron ya se había puesto la pomada y vestido. Ahora ya estaba mucho mejor físicamente… pero psicológicamente no. Sabía que no podía pensar en ello, pero las imágenes se le repetían constantemente en su mente.
- Cameron…- susurró House, mientras guardaba todas las cosas en el botiquín- métete en mi cama e intenta dormir. Esta noche no has dormido muy bien que digamos, te has movido mucho. Ya llamaré al hospital, yo tampoco iré.
- Pero tú tienes que ir, no hace falta…
- Oh, desde luego que hace falta que me quede- le interrumpió él- ¿o te creerás que te dejaré sola para que cuando vuelva mi casa esté en ruinas?- agregó, haciendo una de sus ya acostumbradas bromas.
Ella asintió agradecida, y se dirigió a la habitación de House. Mientras éste llamó al hospital. La recepcionista le pasó el teléfono a Cuddy, y esta intentó sonsacarle la razón por la que no iba a su tan apreciado trabajo. Pero House no dijo nada, tan solo dijo que no podía por asuntos personales y que ya se lo recompensaría.
Al colgar el teléfono pensó en llamar a la policía y denunciar a Chase. Pero se lo repensó. Era Cameron la que tenía que denunciar, tendría que hablar con ella más adelante sobre eso. "Pero por ahora, que duerma y descanse" pensó House.
Cameron estuvo dando vueltas en la cama un buen rato, pero no conseguía dormirse. Cuando estaba por levantarse de la cama, oyó el sonido de un piano. Ese sonido era muy cercano, así que sólo podía ser House tocándolo. La melodía era lenta y fluía de sus dedos como por arte de magia. Poco a poco, la magia de la música fue colándose en cada rincón del cuerpo magullado de Cameron, y se fue rindiendo al sueño.
Cuando House creyó que Cameron ya se había rendido al sueño, dejó de tocar. La había estado observando un rato desde la salita, sabía que no conseguía conciliar el sueño, así que había pensado en ayudarla a dormir. Siempre le relajaba tocar el piano, además de que sus melodías tenían un enorme poder balsámico, así que vendría de perlas para la ocasión, ya que ahora Cameron necesitaba descansar.
Mientras Cameron dormía, House se dedicó a leer, ver la tele… podría haberse puesto a colocar cosas, pero a parte de que no tenía ganas, no quería hacer demasiado ruido. Así que se sentó en el sofá y estuvo toda la mañana leyendo y viendo la tele.
Sobre el medio día, decidió llamar a Cameron para comer. Se levantó y cojeando se dirigió hacia la habitación donde siempre dormía él. Allí estaba ella. Por primera vez, vio que realmente estaba vencida al sueño. Tenía las facciones relajadas, y su respiración era acompasada. Estuvo unos minutos observándola; realmente era muy hermosa. Sonrió con ternura, cosa que jamás hacía. Pero ella era distinta. Ella era ella, su chica. Su Cameron.
- Vamos Bella Durmiente, despierta- dijo House con voz autoritaria. Notó como Cameron había abierto los ojos rápidamente, y que al darse cuenta de la situación, se había relajado- vamos, es medio día, hay que comer.
- No tengo hambre…- susurró ella removiéndose entre las sábanas.
- Llevas horas sin comer nada, esta mañana no has desayunado- le reprendió él- tienes que comer algo
- ¿Desde cuando te preocupas de lo que como?- preguntó ella
- Desde que estás a mi cargo y te cuido- respondió, a lo que ella tan solo pudo bajar la cabeza avergonzada.
Al poco House notó que Cameron volvía a llorar. Algo se rompió dentro de él al ver de nuevo esas lágrimas, y casi inmediatamente se sentó a su lado en la cama.
Ella volvió a refugiarse en sus brazos, y él volvió a arroparla con ellos, dándole el consuelo que necesitaba. Suspiró mientras acariciaba su cabello, Chase le había echo más daño del que jamás habría podido imaginarse. Y no se lo perdonaría jamás.
- Vamos tranquila, todo pasó, no va a volver a tocarte… te lo prometo- susurró House, en un intento desesperado para que Cameron dejara de llorar
- ¿Cómo? Nos encontraremos en el hospital, sabe donde vivo… lo sabe todo…- sollozó ella
- Yo no lo permitiré- respondió House- aunque tenga que estar a tu lado las 24 horas del día… no permitiré que vuelva a ponerte una mano encima. Lo prometo.
Ella asintió mientras él apretaba un poco más su abrazo. Poco a poco fue calmándose, hasta dejar de llorar por completo. Cuando se separaron, él se dejó llevar un poco por sus instintos, y acarició suavemente sus mejillas, limpiándole las lágrimas. Cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, retiró las manos rápidamente como si quemaran, y se levantó de la cama.
- Hmm… ve a la sala, tienes allí la comida… yo voy al… lavabo- dijo un poco confuso.
Una vez solo, se reprendió a si mismo. Se había dejado llevar por los instintos, él no era el House de siempre… "Dios, esta muchacha va a volverme loco" pensó pasándose la mano por el pelo, en un gesto de nerviosismo.
Pero al pensarlo mejor, era lo que deseaba. No se sentía mal siendo tierno o suave, podía serlo, porque en realidad era lo que ella necesitaba. "Además, le prometí que estaría a su lado… no voy a faltar a mi promesa" se dijo a sí mismo, antes de salir del lavabo.
Cuando salió, vio que Cameron estaba sentada en la mesa, pero que no había empezado a comer aún.
- Vamos, la comida va a enfriarse- dijo House sentándose en la silla de su lado
- No tengo hambre- dijo ella mirando la comida con mala cara
- Ya lo sé- respondió él- pero tienes que comer algo. Ni que sea un plato de sopas, pero tienes que comer algo.
Cameron intentó comer pero sentía como si su estómago se hubiera cerrado a cal y canto; y por su garganta no conseguía bajar nada. Se comió medio plato de sopas y nada más. House suspiró, realmente estaba muy mal. Y aunque intentara negárselo, le dolía que estuviera así. "Ni siquiera digo ninguno de mis típicos comentarios sarcásticos" pensó el médico con pesadumbre.
Jamás pensó sentir tanta necesidad de proteger y mimar a alguien como la que sentía ahora por Cameron; no quería ni pensar en separarse de ella. Aún tenía miedo de demostrar sus sentimientos, pero en algún lugar de su corazón, sabía que Cameron no le haría daño, que no se alejaría de él.
