¡Hola~!
Primero que nada we're sorry~
Siento la demora, pero se me presentó algo inesperado por lo que tardé tanto ¿Qué inesperado? ...¡Tengo Craig! -es increíblemente feliz-
Una querida amiga mía se ofreció amablemente a hacer a Craig para mí. ¡Elle me haces feliz!
Así que ahora soy una pequeña persona feliz que puede rolear tranquila por la vida, pero les tengo buenas/malas noticias, depende de como quieran tomarlo, porque estamos roleando la idea que tenía para el fic, lo que significa:
-Cambio de título, sugerido por E. y que tendrá relación con el desenlace de la historia.
-El summary general se actualizará en cada capítulo.
-Cambio de formato.
-Una narración más IC y extendida.
¿A qué me refiero con cambio de formato? El primer cap. de este Fic lo escribí tipo fanfic, de ahora en adelante los capítulos serán tipo Rol, me explico, yo escribo una parte (Tweek), mi amiga escribe otra (Craig) y separamos los puntos de vista por (...). Espero que se entienda y lo disfruten tanto como yo al hacerlo.
"Hombre, estás un poco grande para seguir viendo hadas de los calzoncillos por todos lados."
Capítulo II, primera parte.
Personajes: Tweek & Craig.
Rating: PG (lenguaje).
Summary: La escena le evocaba la imagen de un ratón intentando jalar de un gato. Genial, ahora estaba pensando en roedores de nuevo. Algo tenía ese chico pequeño y nervioso que le resultaba inevitable. Absurdo, iluso y en especial: suicida. Pues en su rostro se sentía el miedo, pero también otro sentimiento sobresalía, incluso más palpable y colorido. Fue por ese último que finalmente decidió ceder ante su suplica. Tweek realmente estaba... preocupado por él.
Formato: RP en tercera persona.
Autoras: Kaerii (Tweek / Ilustradora *Imágenes asociadas a los capítulos en links al final ) & Elle (Craig / Editora).
Disclaimer:South Park y todos sus personajes les pertenecen a sus creadores Trey Parker y Matt Stone.
El aroma del café recién preparado inundaban la cocina, con manos temblorosas el rubio sirvió una taza del humeante y oscuro liquido, echándole un poco de espuma extra encima, lo colocó en una pequeña bandeja y respiró hondo antes de tomarlo y encaminarse a la sala.
-T-toma –Dijo temblando de pies a cabeza, y esta vez no sólo por la cafeína en sus venas, sus ojos se posaron en el pelinegro sentado en su sofá con una bolsa de hielo sujeta a la cabeza, estirándole la bandeja para que tomase la taza en ella. –L-lo siento...–Se disculpó de nuevo. Al escuchar la voz de alguien en su cuarto había entrado en pánico, agarrando lo que tuviera a mano, una lámpara en su mesa de noche, arrojándosela al intruso, quien resultó ser Craig.
…
-Casi me partes la cabeza, pendejo... –murmuró Craig entre dientes mientras una de sus manos hacia presión contra la bolsa de hielo en su cabeza y le dedicaba un gesto obsceno al chico frente a él. Luego de un rato sujetó la taza, atraído por el aroma que esta despedía.
…
-¡Gah! –Un espasmo le hizo temblar con aquel gesto, no importaba las veces que lo viera, no lograba acostumbrarse a él –A-... ¡ah! ¿P-por qué... e-entraste por la v-ventana? –Preguntó finalmente, sin lograr dar con la razón de su amigo para emular a un ladrón.
…
Dejó la bolsa de hielo a un costado para concentrarse en la gran taza de café bajo su nariz. Se detuvo un momento para percibir el gusto particular impregnado en el humo que emanaba de aquella taza, justo antes de soplar dispersando un poco la espuma. Era algo exótico, al menos para él. Ese café tenía un aroma único, distinto a cualquiera que hubiera tenido entre sus manos antes.
Entonces concluyó en que probablemente se tratase de algún tipo especial de grano como los que utilizan en la cafetería los señores Tweak. En algún extraño modo no pudo evitar sentirse un tanto "halagado". Después de todo, Tweek le había preparado un café especial, sólo para él.
Aunque eso no disminuía el dolor de cabeza, para nada.
-Porque estaba abierta –rompió finalmente su breve abstracción pronunciando con cierta indiferencia, sin reparar en ver al manojo de nervios que habitualmente era ese chico, ahora sentado frente suyo. Tomó un sorbo del café.
…
Se lo había quedado mirando, atento a sus gestos con respecto a la bebida que le había dado. ¿Le gustaría? ¿Se le habría pasado el azúcar? ¿Demasiado caliente? ¿Y si lo prefería con leche? Todas las ridículas dudas que tuvo se desvanecieron cuando finalmente lo probó.
-¿A-... abierta? –Se sorprendió, juraría haberla cerrado, y si esa se había quedado abierta, todas podrían estarlo –¡Jesús! –Comenzó a temblar entonces y se levantó para ir al ventanal de la sala, revisando los seguros, luego la puerta principal, corriendo escaleras arriba, tropezándose un par de veces para poder verificar la seguridad de la casa.
Bajó al rato, volviendo a sentarse en el mismo sofá en el que estaba momentos atrás, efectivamente, varias ventanas se le habían quedado abiertas.
Si antes estaba nervioso, ahora tenía literalmente un ataque, ¿y si ya había alguien adentro oculto esperando su oportunidad para matarlo? Los gnomos seguramente ya habían entrado a su casa y buscarían su ropa interior, definitivamente ese día no iba a dormir en lo absoluto.
…
Permaneció inmutable frente a la taza de café, intercalando cortos sorbos con soplidos leves, completamente ajeno al más reciente cuadro neurótico de Tweek. Estaba lo bastante acostumbrado a ellos como para no causarle ni la mínima impresión. Sólo era eso. El típico Tweek: torpe, exagerado, histérico, paranoico.
Adorable.
Finalizado un gran sorbo, tragó despacio y levantó la vista hacia el chiquillo con una mirada penetrante.
-Y bueno, habla ya.
…
-¿Ah? –Exclamó saliendo de sus pensamientos, mirando al pelinegro sin entender –¿H-hablar de qué? –Repentinamente sentía haberse perdido una parte de la conversación.
…
-No me jodas Tweek. Es tarde, hace frío, tengo una jaqueca de las cien mil putas y la mitad de la cabeza hinchada –le increpó, entornando los ojos en una expresión de hastío evidente. –Así que dilo. Qué pasa.
No contestas el celular y olvidas cerrar la ventana de tu cuarto... tiene que ser la primera vez que la veo abierta desde que te conozco. A ti te pasa algo.
…
-¡No me pasa nada, Jesús Cristo! ¡y el móvil no ha sonado! –Se intentó defender, mirando alrededor para buscar el aparato, recordando que lo había dejado en su bolso, yendo a buscarlo descubriendo para su sorpresa una suerte de más de 20 llamadas perdidas y varios mensajes... La mitad de Clyde y la otra repartida entre Token y Craig, al menos eso explicaba el porqué de la presencia del otro en su casa. Con el móvil entre las manos, volvió nuevamente con el chico, moviéndolo nervioso –L-lo... lo dejé en vibrador –Le aclaró. –C-creí haberlas cerrado... pe-ro tuve problemas con unas g-oteras... y s-solo fui a recostarme... y me dormí.
…
-¿Lo dejaste vibrando? –bufó acompañando una expresión mezcla de incredulidad y reproche –Dámelo –no bien hubo terminado de articular palabra ya tenía el celular de Tweek en sus manos hurgueteando en la configuración de llamadas. –Con lo dramático que es Clyde, estará jodiendo cada vez que no respondas –murmuró para si mientras cambiaba la configuración al modo más estridente posible.
Una vez solucionado el problema, presionó el menú con la intención de devolverle el aparato, cuando notó entonces que, en lugar de la pantalla de inicio, accidentalmente entró en la bandeja de entrada de mensajes. Estaba a punto de rectificar el error hasta que-
Se percató de la no mejor cifra de mensajes que tenían tanto por "remitente" como "destinatario" el nombre de "Clyde". Realmente era una cantidad impresionante... Sí, había muchos más recibidos que enviados (lo que hacía coherencia con el hecho de que a los Donovan no les 'faltaba qué comer', precisamente), aún así, era una suma considerable. Frunció el entrecejo arqueando una de las mismas. Absorto mirando la pantalla mientras continuaba bajando por la infinidad de mensajes de diversas fechas.
…
Aquella situación, llegaba a ser chistosa, si quitábamos de la ecuación la herida de la cabeza del pelinegro. El hecho de que Clyde llamase a más personas por no poder comunicarse con él le halagaba... por lo mismo estaba feliz, y más aún viendo que Craig había venido a su casa y colado por su ventana por pura preocupación. –Gracias... –Susurró por lo bajo antes de levantar la mirada para verlo, notando entonces su entrecejo fruncido, parpadeando nervioso y viendo que aún tenía el aparato en sus manos. Miró a todos lados nervioso, finalmente estirándose un poco como queriendo ver qué hacía el otro.
-¿Cr-Craig? –Le llamó, buscando captar su atención, aunque no pareció dar resultado y estirándose un poco más, vio la enorme cantidad de mensajes –¿Hm...? –Le miró de nuevo, esta vez más de cerca aunque a una distancia considerable... parecía molesto.
…
En cuanto escuchó su nombre acompañado de la repentina cercanía del otro, parpadeó acentuadamente con cierta ansiedad, saliendo rápidamente de la bandeja de entrada para dejar en la pantalla el menú principal. Tal como fue su idea inicial. Le entregó el celular sin hacer contacto visual, mecánicamente, tosco. Se puso de pie y se acomodó la chaqueta dándole la espalda.
-Ya me voy, es tarde –pronunció atravesando la sala en dirección hacia la puerta.
…
-...? –Le miró sin entender, cogiendo el móvil y mirando entonces alternadamente a ambos, al chico y al celular –E-está bien –¡¿Qué había hecho ahora! Seguro estaba molesto por haber hecho un viaje en aquella gran ventisca sólo por su descuido. Perfecto Tweek... lo hiciste de nuevo, se regañó a si mismo en su cabeza, guardando el aparato y acompañando al otro a la puerta para abrirle. Sintiendo nada más hacerlo el viento helado golpearle la cara, y como el paisaje, si bien nevado, comúnmente calmado de South Park, se había vuelto completamente tormentoso. Difícilmente podía ver las casas del otro lado de la calle.
…
-Qué mier- –pero fue imposible escuchar el resto de su maldición. Apresurándose a cubrir parte de su rostro en un acto reflejo, su voz fue amortiguada por el grosor del abrigo salvaguardando su boca de la ventisca helada. De dónde carajo salió tanta nieve. Fue su primer pensamiento al ver las casas semicubiertas como pequeñas fortalezas de hielo y la superficie cristalizada de las calles a causa de la escarcha. Aún así, necio como lo era, intentó dar unos pasos hacia el exterior, dificultosamente.
…
Iba a cerrar la puerta, asumiendo que se quedaría en su casa, por eso le sorprendió verlo dar un par de pasos hacía afuera, agarrándole de inmediato por el abrigo. –¡ G-gah! –Había sido un reflejo –¡E-es peligroso! –Gritó para que el otro pudiera oírle con la ventisca, tirándolo de la tela para que se metiera a la casa. Podía perderse en la nieve o ser llevado por la tormenta, ¡Jesús! ¡Podía incluso quedar enterrado en la nieve!
…
Obligado por los tirones del chico, giró el rostro en su dirección, más sin intención aparente de deshacer sus pasos.
-Suéltame Tweek –orden a la que siguió su característico gesto con el dedo medio. –Sólo es un poco de nieve.
…
Negó rápidamente con la cabeza agarrándole más fuerte de la ropa –¡N-no es sólo nieve! ¡E-es una tormenta! –Volvió a gritar con los nervios a flor de piel, tironeándole con poca fuerza, no quería que Craig le odiara por impedirle irse, pero tampoco que le pasara nada... ¿Y si no lo soltaba y luego le odiaba?... pero estaría bien... –¡A-aunque me odies lue-go! ¡Jesús! ¡N-no puedo soltarte! –Intentó imponerse, aunque con esa cara de pavor no lograría su cometido ante nadie.
…
Le dedicó una expresión particularmente molesta al tiempo que bufó su nombre entre dientes. Sin embargo no alcanzó a terminar de formular dicha palabra, enmudeciendo de pronto ante el cuadro que se dibujaba frente a él: Tweek jalaba de su ropa con firmeza, aunque con fuerza apenas perceptible. Sus ojos entornados, anclados nerviosamente en el suelo, temblando, más no particularmente por el frío. Y aún así, no lo soltaba. Pocas veces recuerda haber visto tal convicción en él.
La escena le evocaba la imagen de un ratón intentando jalar de un gato. Genial, ahora estaba pensando en roedores de nuevo. Algo tenía ese chico pequeño y nervioso que le resultaba inevitable. Absurdo, iluso y en especial: suicida. Pues en su rostro se sentía el miedo, pero también otro sentimiento sobresalía, incluso más palpable y colorido. Fue por ese último que finalmente decidió ceder ante su suplica. Tweek realmente estaba... preocupado por él.
Desvió la mirada para luego alejar su brazo de él al voltearse, ahora por completo, entrando en la casa. No sin antes dejar escapar una prolongada exhalación a modo de protesta.
…
Se mantuvo quieto, estático cual estatua, a tal punto que por momentos había dejado de respirar, sólo notándolo cuando su corazón comenzó a latir aceleradamente. No quería levantar la vista, porque de hacerlo notaría la molestia en los ojos de Craig, y si lo veía acabaría soltándolo por miedo, algo que en ese momento no se podía permitir. Pero aunque esperaba y tenía la mínima esperanza de que el otro entrara, en verdad no creyó que le hiciera caso... y verlo devolver sus pasos le dio vuelta el corazón. Palpitaba con fuerza, con una mezcla de miedo y excitación, estaba contento de que no se hubiera ido con tal nevazón... y tenía miedo de lo que le diría por haberle llevado la contra. Rápidamente cerró la puerta tras de si con los dos seguros que tenía, viendo entonces al otro.
-¡L-lo siento! –Se apresuró a disculparse, nervioso –P-pero es-tá nevando demasiado... y... p-podías perderte camino a casa, q-quizá te llevaba el viento... ¡Jesús! ¡Pudiste morir congelado! –Definitivamente su pequeña mente no tenía límites cuando de desastres se refería.
…
Mientras el rubio largaba uno de sus sermones maternales, Craig colgó su abrigo sobre uno de los percheros dispuestos a un lado del pasillo sin reparar en verlo.
-¿Dijiste que tenías problemas de goteras...? –preguntó manteniendo la vista fija en el techo aún de espaldas a Tweek.
…
Suspiró finalmente aliviado al ver que no estaba molesto como él pensaba, avanzando hasta quedar a dos pasos de distancia del pelinegro. –S-sí... en el pasillo de a-rriba... l-la cocina... m-mi cuarto y el de m-mis papás... –Dijo mirando a los lados, callándose un momento antes de seguir –¡P-pero ya los ¡Ngah! t-tapé! –Aquello salió casi con orgullo, no era inútil, aunque lo pareciera y sobretodo no quería que Craig pensara eso de él, lastimosamente nada más acabo de decir su discurso se comenzó a escuchar un goteo en la sala –... ¡Jesús! –Exclamó, sacando una olla de la cocina para que el agua no mojara la alfombra.
…
Enarcó una ceja contemplando el asunto con expresión lastimera. Caminó hacia él deteniéndose para clavar la vista en el punto de donde emanaba el goteo.
-¿Cómo dijiste que lo tapaste…?
…
Le miró avergonzado, yendo a buscar una pasta que había usado con todas las goteras de la casa. –C-con esto... –Se lo entregó entonces. Era un tubo de pasta para ese tipo de hendiduras en la pared y grietas, sólo que decía en letras grandes "Uso en seco", aunque el rubio no lo había leído.
…
Tomó el producto en sus manos y al cabo de analizarlo un momento resolvió la ecuación sin impresionarse.
-Creo que ya di con el problema –giró el tubo dejándole ver el apartado donde figuraba dicho encabezado en letras amarillas. –Lo aplicaste directo sobre el goteo, ¿verdad?
…
-...Ugh... –Tragó saliva al leerlo, se había apresurado tanto a cubrir todo que no leyó el modo de aplicación –... –Asintió avergonzado, y comenzó a escuchar más goteos alrededor de la casa –¡Dios! ¡A-ahora mi casa se inundará y acabaremos ahogados!
…
Rodó los ojos exhalando despacio.
-Nunca nadie se ha ahogado por un par de goteras, Tweek, no seas quejica –le entregó el tubo en las manos. –¿Tienen resina en casa?
…
Tomó el tubo, asintiendo sin mirarle.
-M-mi p-papá la tiene en s-su caja... –Dijo yendo al armario que tenia bajo la escalera, sacando una caja de herramientas, rebuscando hasta dar con un paquete de pegamento de resina –¿E-esto sirve...?
…
Sostuvo el paquete recorriéndolo con la mirada.
-Esto servirá –anunció asintiendo con la cabeza. –Ve y tráeme algo de talco y un bowl en que mezclar todo.
Entonces lo vio asentir suavemente mientras comenzaba a incorporarse para buscar lo que le había pedido.
-¡Rápido, Tweek! ¡Nos hundimos! –vociferó con fingido alarmismo cuando el chico estuvo fuera del alcance de su vista.
…
Asintió lentamente, parándose con cuidado y encaminándose a la cocina antes de oír ese llamado. –¡Y-ya voy! –Gritó, estirándose en la punta de sus pies para sacar el bowl y correr luego al baño sacando el talco, tirando al suelo varios utensilios del lugar, antes de volver con el otro –Toma... –Estaba agitado por la pequeña carrera y el nerviosismo.
…
Momentos antes de verlo llegar cargando las cosas apresuradamente, alcanzó a escuchar el ruido estridente de los artefactos cayendo desde el baño y aunque le hizo torcer el entrecejo en un gesto escéptico, "Cómo puede sobrevivir alguien tan torpe. Es irreal. ¿Quizá... tiene un pacto de inmortalidad con los gnomos o algo así?" no pudo evitar reír para si. Si fuera de otro modo no sería Tweek.
Recibió entonces las cosas de las manos del agitado rubio y se inclinó sumergiéndose en la caja de herramientas buscando algo en específico.
-Tweek, tú… ¿no eres hijo del Rey de los gnomos, o sí? –preguntó sin detener su búsqueda.
…
-¿Mi padre es e-el rey de los Gnomos? ¡Jesús! –Exclamó, elevando las manos para agarrarse de su cabello tirando de este. Miró hacía todas las direcciones entonces, completamente aterrado, si su padre era el rey de los gnomos todo tenía sentido ¡Por eso los gnomos siempre le buscaban! ¡Él les había robado a su rey y estaban vengándose! Ahora estaba aterrado ¿Y si decidían matarlo por secuestrar a su rey durante 17 años? ¿Cómo iba a defenderse? –¡God!
…
Su habitual paranoia no hizo sino divertirlo. –Eso explicaría muchas cosas –continuó revolviendo la caja de herramientas sin levantar la vista. –Tu extraño cabello, por ejemplo –finalmente se detuvo al encontrar lo que buscaba: una espátula adecuada para untar la mezcla. Sostuvo el bowl para luego abrir el paquete de resina. –Tweek, agrega el talco cuando yo te diga –y comenzó a verter el sedimento al interior del recipiente. –La proporción es 1-3-2, en kg.
…
Se tiró un poco del cabello antes de poder verlo y se mordió el labio inferior, agarrando el talco. Pero estaba desconcentrado, muy desconcentrado, completamente por pensar en lo que el pelinegro le había dicho. –...Aha... –Respondió a lo que dijo, aunque en realidad no había entendido lo que le indicó, mirando el paquete de talco en sus manos y entonces el bowl –...
…
-Ahora.
…
Lo miró, dándose cuenta de que quería que hiciera algo y entonces echó el talco, solamente que vertió más de lo que le había indicado. –¡Gh! –Se quejó, levantando el talco al escuchar al otro regañarle.
…
-¡Agh, idiota, le echaste mucho! –lo regañó, apartando el bowl rápidamente. –¿Es que no puedes hacer nada bien, Tweek? –continuó, molesto, en un tono seco.
…
-¡Gah! –Como resultado había terminado tirando talco al suelo y sobresaltándose más de lo común, echándose hacía atrás con el grito del otro –... –Siempre se asustaba cuando Craig le regañaba. Se sentía inútil en gran parte y molesto, así que dejó a un lado el talco y fue a buscar algo con lo que poder limpiar –¡Lo siento!
…
Mantuvo el ceño fruncido mirándole de reojo, apenas siguiéndolo con la vista para luego dirigirla hacia la mezcla. Dejó escapar un leve suspiro al cabo de un momento, calmándose.
-Creo que aún sirve... –murmuró para si. Cuando se sintió lo bastante convencido tomó la espátula que había dejado en el suelo, justo junto al revoltijo de talco que había hecho Tweek. Al verlo pensó en otra de las cosas que le recordaban a un animalito: dejada desastres por todas partes. Sin darse cuenta al cabo de un momento se sorprendió a si mismo sonriendo escueta, más, sin duda, auténticamente, al visualizar esa comparación.
…
El rubio sentía que en cualquier momento iba a darle un ataque, definitivamente algo le iba a dar. Estaba metiendo la pata una y otra vez, seguramente ahora Craig querría golpearlo, él le estaba ayudando a arreglar el desastre que dejó en su propia casa por no leer un simple empaque y encima arruinaba la mezcla que hacía ¿Es que acaso se puede ser más torpe...? Se reclamó a si mismo al volver, con una pequeña aspiradora para limpiar el talco de la alfombra, mirando de reojo y con timidez a Craig.
Se sorprendió genuinamente de verlo con casi una sonrisa. –¿A-aún... s-sirve...? -Preguntó, mirándole aún con miedo.
…
-Ah, sí, debería servir –respondió en automático al ser forzado a salir de su pequeño transe. No se percató de lo rápido que regresó Tweek. –Ahora necesito una escalera o banquillo... o una silla estará bien, lo que sea.
O puedo pararme sobre ti, eso funcionaría –bromeó, aunque no lograba distinguirse realmente en su tono.
…
-...¿S-sobre mí? –Se sobresaltó, negando rápidamente con la cabeza antes de salir disparado a la cocina, trayendo un banco que usaba su madre para alcanzar las alacenas más altas, levantándola para ocultar su rostro al mostrársela a su amigo –¿E-está bien con este...?
…
-Mhnm –asintió mirando el banco mientras le hacia una seña para que lo colocase en el suelo. –Ponlo aquí.
…
Avanzó con el banco hasta donde el otro le señaló.
-¿Aquí está bien?
…
-Sí –se subió al banco, extendiendo luego uno de los brazos para comprobar que alcanzaba la gotera cómodamente. La escudriñó con la mirada palpando un poco la zona. –Alcánzame el bowl.
…
Asintió, yendo a coger el bowl con cuidado de no derramar nada y se lo alcanzó junto con la espátula –¡T-toma...!
…
Tomó la espátula y la sumergió en la mezcla para retirar luego el exceso en los bordes del recipiente. Se alzó de nuevo hacia la gotera y comenzó a cubrirla esparciendo la sustancia de forma pareja.
-Lo que estabas usando es sólo un sellante. Funciona bien cuando la superficie está seca, pero si intentas tapar una gotera sólo con eso se deshacerá en cuestión de minutos -continuó untando la mezcla con cuidado, parecía saber bien lo que estaba haciendo. –Debemos usarlo luego de cubrirla con el adherente.
…
El rubio escuchó atento, Craig sabía un montón de cosas, de todo lo posible; sonrió amplio, tímido y encantador. –En-Entiendo... –Dijo calmado, yendo a buscar entonces el sellante –¿Entonces luego le pondremos esto...? -Susurró mirándole hacía arriba.
…
Le respondió con un sonido afirmativo mientras terminaba de cubrir por completo la gotera muy concentrado. Estiró uno de los brazos a ciegas hacia el rubio sin descuidar su labor.
-Dámelo.
…
Alzó entonces el sellante hasta pasárselo en la mano.
–T-toma...
…
Movió la mano con torpeza intentando adivinar dónde se encontraba la del otro. Sujetándola con algo de fuerza al dar con ella, estrechándola entre la suya al envolver el tubo.
…
Sintió su corazón detenerse un segundo, contuvo la respiración y sintió la sangre aglomerarse en sus mejillas tornándolas completamente rojas. –... –Miró sus manos unidas nada más un segundo y entonces sintió su corazón latir a mil por hora, soltando el tubo –¡Gah!
…
Alcanzó a sostener el tubo con la mano por lo que este no cayó al suelo. Giró el rostro hacia abajo en dirección a donde se encontraba Tweek, mirándolo algo confuso. –¿Qué, por qué gritas ahora? ¿Viste un gnomo de nuevo? Hombre, estás un poco grande para seguir viendo hadas de los calzoncillos por todos lados.
…
Negó rápidamente, cogiendo la olla que acumulaba el agua de la gotera. –¡V-Voy a tirar esto! –Dijo, saliendo a trompicones del lugar para apresurarse a la cocina respirando agitado y llevándose una mano al corazón y la otra a la boca, avergonzado, intentando calmarse. ¡¿Qué fue eso! se preguntó a si mismo, un contacto tan simple le había hecho sentir tan... extraño, como si nada más importara, era... –Jesús... –Susurró esta vez. ¿...E-en verdad..., se asomó apenas por la puerta de la cocina, mirando al otro que seguía arreglando el techo, en verdad... me gusta Craig?–... ¡Jesús!
…
Lo siguió con la vista manteniendo la misma expresión de extrañeza hasta que se hubo marchado. Aunque los achaques esporádicos sin mediar provocación aparente ya eran parte suya, Craig se preguntó si acaso su psicosis estaba empeorando. Le preocupaba un poco hasta cierto punto, el hecho de que viera criaturas imaginarias desde pequeño no era algo que se pudiera pasar por alto. Y si desarrollá una esquizofrenia..., comenzaba a hilar hipótesis en su cabeza mientras terminaba de aplicar el sellante meticulosamente, ayudándose con ambas manos. Entonces paseó la vista por una de ellas, deteniéndose en esta. No era nada importante. Nada en lo que ameritara pensar si quiera. Pero... por un momento, en secreta confidencia, sus pensamientos divagaron en la suavidad de aquella textura. La piel de Tweek era realmente suave. Parecía murmurar una voz en su interior a la vez que contemplaba su propia mano. Si se concentraba, aún podía sentir el roce de esa mano contra la suya. Tersa y calida.
"Como la de una chica" , concluyó, agregando un segundo después "No, la piel de Tweek es aún más agradable que la de cualquier chica que haya sentido." De inmediato sintió la imperante necesidad de sacudir un tanto la cabeza dispersando los pensamientos que comenzaban a incomodarle, era un poco... extraño. Pero eso era todo, se decía a si mismo.
No era su culpa que Tweek tuviera la piel de una jodida princesa, después de todo. No había nada raro con él.
Una vez estuvo listo el trabajo bajó del banco y prosiguió a cargarlo junto con el recipiente y el resto de los materiales requeridos. Caminó hasta la cocina entrando sin previo aviso.
-¿Dónde más hace falta sellar, Tweek?
…
Se mantuvo en la cocina un rato, respirando lento como en las meditaciones que su madre aún le obligaba a hacer. –Respira lento... piensa en tu lugar tranquilo, nada está a tu alrededor, nadie me esta presio-
-¡GAH! –Aquel llamado le sobresaltó, cayendo al suelo al perder el equilibrio, mirándole temblando y con lágrimas en los ojos –... –Tardó un poco en levantarse, apoyándose en la mesa de la cocina –E-en el p-pa-pa... ¡En el pasillo!
…
-Vá' -respondió indiferente luego de haber contemplado la escena sin el menor sobresalto. El contraste entre ambos resultaba fatídicamente cómico. Una tragicomedia. Entonces dio la media vuelta saliendo de la cocina.
El aterrado chiquillo aprovechó su salida para respirar hondo viendo la posibilidad de volver a su centro. Su lugar tranquilo. Hasta que...
-¿Seguro que sólo en el pasillo? –preguntó reapareciendo abruptamente una vez más.
…
-¡JESÚS! –Gritó esta vez, no cayendo al suelo, pero si dando un saltó hacía atrás, respirando agitado negando con la cabeza –E-en el cu-cuarto de m-mis padres... y-y en el b-baño... –Le recordó con el corazón a mil por hora y no por el hermoso sentimiento de hacía unos momentos, sino por el puro y simple nerviosismo y miedo.
…
-Bien –hizo ademanes de volver sobre sus pasos repitiendo su reciente salida, entonces titubeó un momento y se volteó a verlo. Lo miró detenidamente esta vez. –Hm... ¿Estás bien?
…
Se llevó una mano al pecho, estaba palpitando peligrosamente rápido y mantuvo los ojos cerrados, asintiendo mientras intentaba volver a su lugar feliz, calmado sin nada que le molestase... un paisaje soleado, con árboles alrededor y un río a un lado... Sonrió ligeramente ante esto y comenzó a relajarse, cuando escucho una voz conocida a sus espaldas y como Craig aparecía en su pequeña fantasía, haciéndole sonrojar nuevamente, abriendo los ojos de golpe.
-¡Ngh! –Se encogió, viendo al pelinegro –¡S-Sí! –Se puso de pie y avanzó al lavaplatos para tomar algo de agua y de paso hervir más para prepararse un café –...Y-ya... ¿V-vamos?
…
Sujetó uno de sus hombros deteniéndolo. –¿Seguro? te ves más agitado de lo normal, si es eso posible –observó, analizándolo detenidamente mientras sostenía una silla acercándosela. –Siéntate. Yo puedo terminar lo que queda, es mejor que te quedes quieto hasta que se te pase.
…
Le miró en silencio, sentándose en la silla y respirando profundo, si iba con él de seguro acabaría tirando las cosas y siendo más molestia que ayuda, estando tan agitado en verdad era mejor quedarse allí. –G-gracias –Le susurró con la voz mas calmada, casi llegando a ser dulce.
…
-¿Tomaste tu medicina, cierto? –preguntó mirándolo con atención cerca suyo.
…
-N-no- –¿Cómo había olvidado cosa tan importante? En verdad estaba demasiado distraído. –L-lo ol-vidé...
…
-¡Tweek! –le increpó en tono de reproche con el ceño fruncido, estaba a punto de continuar el regaño cuando se quedó en silencio, casi mordiéndose la legua, en un extraordinario esfuerzo por controlarse. Comprendiendo que en ese estado, insultarlo sólo empeoraría su eminente crisis de pánico. En lugar de eso dejó escapar un leve suspiro agachando un poco la cabeza –¿Dónde las guardas?
…
Cerró los ojos con fuerza intentando esconder la cabeza entre sus hombros como lo haría una tortuga en su caparazón, temblando notoriamente. –E-en mi me-mesa de noche... –Respondió, aguantando la respiración, quería ir por ellas, pero algo le decía que si se levantaba sólo haría enojar al pelinegro.
…
-Iré por ellas –asintió separándose. –Quédate aquí. Entiendes. No te muevas –dijo, saliendo de la cocina.
…
Asintió obediente, sin hablar si quiera, con un pequeño puchero en el rostro. Miró alrededor viendo el agua hervir y, estirándose, apagó el gas sin despegarse del asiento.
Quería un café.
Necesitaba un café.
Pero no podía levantarse de aquella silla. Entonces dio pequeños saltos con ella hasta llegar junto a la estufa y tomó una taza que tenía a mano, comenzando a preparar su bebida.
…
Tan pronto llegó a la habitación se percató de que todas las goteras que Tweek "tapó" ya habían formado pequeños charcos sobre la alfombra, cama, repisas... "Le da un paro..." pensó mientras se abría paso hasta la mesa de noche para tomar una caja de medicamentos que se encontraba sobre esta. Se detuvo un momento antes de salir para observar el panorama del cuarto. Había estado ahí muchas veces, casi siempre con el resto de sus amigos. El característico olor del rubio podía percibirse por toda la habitación, dulce pero intenso, profundo, como si penetrase un punto más allá de tu nariz, de esos que no consigues olvidar fácilmente. Era como si ese particular aroma, mezclado con los granos de café, lo fuese envolviéndolo en una sensación calida y relajante, verdaderamente agradable. Sí, el café olía como Tweek; o más bien... ¿Tweek olía como el café? Pero en lo que a él concernía ese era el aroma de Tweek, podía decirse que le pertenecía por derecho. Y le gustaba.
Salió de la habitación bajando las escaleras con prisa, estaba a punto de irrumpir en la cocina del mismo modo en que lo había hecho las veces anteriores cuando se detuvo en seco. Un frenazo algo violento, pero justo a tiempo. Echó un vistazo hacia el interior de la cocina apenas asomándose mientras le daba pequeños golpes a la puerta avisando su llegada.
-Ya los tengo.
…
Cuando terminó de hacer su taza de café, volvió a dar saltitos para regresar a donde estaba, como si nada hubiera pasado sólo que mágicamenteel rubio tenía una taza humeante de café en sus manos.
-¡Gah! –Se taldeó al oírle tocar, pero agradeció genuinamente que esta vez se anunciara –G-gracias –Estiró una mano hacía el pelinegro, en su otra mano la taza de café y su trasero pegado a la silla.
…
Se acercó a él entregándole la caja de medicamentos. Entonces se percató de la taza de café en sus manos. -¿Te hiciste un café?
…
La tomó, dejando la taza a un lado y sacando de una de las tabletas dos pastillas –S-sí... –Admitió, mirándolo con las pastillas en la mano. –P-pero n-no me ¡Ah! l-levanté de la s-silla –Se metió entonces las pastillas a la boca y tomó algo de café para tragarlas, cerrando los ojos.
…
-Dude, ¿nunca has pensando que la cantidad de cafeína en tu sangre tenga, no sé... algo que ver con tus crisis de nervios…? Eh, espera, ¿cómo que no te levantaste de la silla? el gas está hasta esta esquina...
…
-¿E-El café...? –Preguntó incrédulo, escuchando su comentario y comenzando a saltar en la silla para demostrarle como lo había hecho. –M-me... me d-dijiste que n-no me m-moviera...
…
-Sí el ca-... –lo observó quedándose en silencio unos segundos. –No me refería literalmente, Tweek... –al final no pudo sino reír sinceramente ante su ingenuidad, en verdad seguía siendo un niño. Tomó asiento junto a él reclinando parte de la espalda contra uno de los muebles de la cocina –Tweek.
…
Se sintió idiota al haber entendido tan literal una instrucción tan simple... pero ¡si le había dicho que no se moviera de su lugar! Un nuevo puchero se instaló en su rostro, al menos hasta ver al otro reír, sonriendo también.
-¿S-sí? –Giró la cabeza para verlo.
…
Con la mirada perdida hacia el frente, sus facciones se relajaron hasta recobrar su seriedad habitual. –Si actúas como un niño, siempre te tratarán como a un niño –pronunció sin hacer contacto con sus ojos. –Y no estoy hablando de la silla.
Si no recuerdas tomar tu medicación o no sabes tapar las goteras en tu habitación –lo miró de reojo –...o abotonarte la camisa.
…
-¿Eh? –No entendió a qué se refería primeramente, hasta que comenzó a enumerar los errores que había cometido o siempre cometía, en el caso de su vestimenta, bajando la vista para ver su camisa... mal abotonada. Apretó la taza que tenía nuevamente entre sus manos bajando la cabeza, sabía que era inútil, pero que se lo recordaran era diferente –L-lo siento... –Se disculpó, conteniendo los espasmos que tenía lo mejor posible.
…
-No hagas eso –dijo en un tono seco. –Deja de disculparte, siempre estás disculpándote por todo, Tweek.
No tienes que pedirle disculpas a nadie. No tienes que depender de nadie. Aprende a cuidarte solo y no te disculpes más. Cuando haces las cosas por tu cuenta no hay quién pueda decirte nada, eres independiente, no necesitas de nadie. Así que todos pueden irse a la mierda, ninguno puede molestarte –guardó silencio un momento antes de continuar. –...Sé que tus viejos no se preocupan por ti y te usan como un empleado, pero eso no es excusa –y entonces lo miró directo a los ojos. –A mi familia tampoco le importo, nunca se molestaron en escucharme o enseñarme nada. Salvo esto –antes de que terminara de decir la última oración su mano ya se encontraba levantada con el dedo medio sobresaliendo por encima de los otros. –Fue lo único que me enseñaron y lo aprendí muy bien. ¿Sabes lo que significa?
…
Le dolía que le estuviera diciendo eso, pero sabía que el otro tenía razón… él también lo había pensado antes... Pero decir una cosa y hacerla era distinto, estaba aterrado de hacer eso, si se quedaba solo estaría a merced de los gnomos, los secuestradores, los asesinos ¡Los aliens! ¡Jesús! ¡¿Qué haría si algo de eso llegará a pasar! ¿¡Si había alguien que esperaba el momento adecuado para secuestrarlo y hacer horribles experimentos con su cuerpo!
Aún con sus paranoicas teorías siguió escuchando al otro, hasta ver ese gesto. –A-A la mierda co-contigo... –Dijo de inmediato, pensando en lo que había dicho ¡¿Y si lo malentendía y pensaba que lo estaba insultando a él? ¡Oh mierda!
…
-¡Exacto, Tweek! "Que te den, no vas a joderme. No tomo la mierda de nadie y me importa un carajo. ¡A la mierda contigo!" Cuando en mi cuarto había goteras, ¿crees que a mi vieja le preocupaba? ¿A mi viejo? "Díselo a tu padre" "Estoy ocupado" "Te dije que le dijeras a tu papá, ¡déjame tranquila!" "¡Que estoy ocupado carajo, no jodas!"¿Crees que alguno movió un dedo?
…
Admiraba a Craig.
Sí, definitivamente le admiraba, él era todo lo que a le gustaría ser; independiente y capaz de mandar al carajo a todo el mundo... y ser lo suficientemente fuerte como para que lo que le dijeran le valiese madre. –M-mi-Mis p-papas s-son los que s-se en-car-gan d-de eso... –Susurró, comenzando a hablar, mirándole –Y-y yo cubrí las f-fisu- ¡Gah! -ras... –continuó, se acababa de dar cuenta de algo –...P-Pero si me e-equivoco... ¿N-no d-debo pedir ayuda...?
Él había hecho las cosas por si mismo esta vez, las había hecho mal, pero las hizo solo.
…
-Ese es tu problema, Tweek. Actúas como un inútil porque crees que lo eres, ¡pero no es así! –alzó la voz acercándosele un poco, con determinación. –Las primeras veces que intenté cubrir las fisuras también la cagué, incluso hice más grande las grietas y me costó mucho más sellarlas. El agua mojó mi cama y todas mis cosas. No me importaba por mí realmente, es decir, qué carajo sólo era agua, sino porque parte de ella estaba cayendo justo donde tenía la jaula de Stripe y tuve que cubrirlo con una caja de zapatos para que no se enfermara. Pero no fui a llorarles a mis padres de nuevo. Seguí intentando, porque sabía que podía hacerlo, debía hacerlo, por él, además. Nadie iba a hacerlo por mí. "¡A la mierda, no los necesito!" Averigüé y probé formulas hasta que di con la correcta y pude taparlas. Les demostré que no me hacían falta para nada –entonces lo miró directo a los ojos. –Lo hiciste mal porque nunca lo habías intentado antes, porque siempre lo hicieron por ti. ¿Correcto?
…
Se encogió al verlo acercar, el pelinegro tenía razón, todo lo que había dicho era verdad... siempre dejaba que los demás hicieran todo por él y cuando tenía miedo corría a que su madre le ayudara. Aunque siempre acababan ignorándole, confiaba que los demás podían hacer algo con él. Aún en la escuela, Clyde, Token y el mismo Craig siempre le ayudaba con sus temores. Era dependiente, completamente dependiente.
-Sí... –Le miró, apretando un poco más la taza, tenía que comenzar a hacer las cosas por si mismo, o sería verdaderamente un inútil.
…
Aún con la vista fija en él, su semblante terminó suavizándose al verle reconocer aquello sin excusarse más, guardando silencio por un momento.
-De nada sirve autocompadecerse en que tus padres no te pongan atención, eso es de maricas –pronunció desviando la vista hacia un costado. –Todo lo que aprendí lo aprendí yo solo –finalmente se levantó para caminar en dirección a él. Una vez quedó en frente suyo le tomó ambos dobleces de la camisa comenzando a desabotonarla botón por botón para luego reabotonarla de la manera correcta –¿Lo ves? No es tan difícil –dijo observándolo una vez hubo terminado.
…
Se mantuvo con la vista fija en un punto invisible para no distraerse de las palabras del otro, temblando al oír aquello de marica y negando con la cabeza, sorprendiéndose genuinamente al verlo abotonarle la camisa. –S-sí... e-es que l-lo hago r-rápido e-en las ¡Ah! ma-ñanas p-por l-los gnomos... –Era verdad, hacia todo muy rápido para poder huir de allí y llegar a tiempo a la escuela.
Suspiró hasta que el otro terminó, sonriéndole. –G-gracias, C-craig... –Se puso de pie entonces respirando profundo y tropezándose a un lado, sintiendo como la temperatura de su cuerpo bajaba de golpe y todo le daba vueltas, soltó la taza para afirmarse de lo que tuviera a mano. Se había sentido mal de pronto.
…
Lo observó tambalearse y cuando se percató de que intentaba afirmarse para mantener el equilibrio se aprontó a sostenerlo, cubriendo la mitad de su espalda con un brazo y sujetándolo del torso.
-¿Tweek...? ¿qué coño, aún te sientes mal?
…
Se mantuvo callado, con los ojos abiertos intentando enfocar bien algún punto para recuperarse un poco. Comenzó a temblar, más de lo habitual y se agarró de la ropa de Craig para no caerse, le había bajado la presión por moverse tan rápido. –A-ahg... t-tengo... tengo f-frío...
…
Sus ojos se sobresaltaron al tomar consciencia de la situación: aquello no era sólo otro de los típicos cuadros de Tweek, esto podía ser serio, y mucho. Lo sostuvo con firmeza levantando un brazo por debajo del suyo al aferrarle de la cintura, volviendo a sentarlo en la silla.
-¡Tweek! ¿Tweek, me escuchas? –preguntó alarmado, mientras le sostenía el rostro con ambas manos obligándolo a alzar la vista hacia él –¿Qué sientes?, ¿tienes frío?
¿Qué cómo lo cortamos ahí? ¿Somos malas?
Sí, lo somos~
¡Muchas gracias a los que comentaron el capítulo anterior! En verdad animan mucho para seguir con esta historia.
Hasta el próximo capítulo ;D
See you later bitches~!
Elle: El RP ha pasado por un proceso de edición para moldearlo a un estilo narrativo más tradicional. La idea inicial era adaparlo completamente a formato fanfic, pero a Kae le gustó así y me dijo que pensaba que al transcribirlo se perderían cosas. Me pareció bien, así que decidimos apostar por este cambio. El estilo está inspirado en el de un fanfic muy bueno de la sección en inglés "Operation: Cannot Possibly Fail", donde las autoras hacen lo mismo (leanlo, no se arrepentirán). Los POV se encuentran divididos por marcas de separación a modo de puntos suspensivos, fuera de eso, no debería resultar demasiado complicado distinguir de cuál personaje se trata. El capítulo nos quedó bastante extenso (30 pag. de word aprox) así que lo hemos dividido en dos partes. Próximamente subiremos la continuación, pero antes nos gustaría mucho conocer sus opiniones, criticas, sugerencias, etc. Muchísimas gracias por leer y ojalá se entretengan :)
Imágenes (retirar los parentesis)
Imágenes del capítulo anterior (Cap I)
* kaerii18.(deviantart).com/art/01-Boring-258381421
* kaerii18.(deviantart).com/art/02-Watching-TV-265064824
Adaptación a Comic en curso
* kaerii18.(deviantart).com/art/Doble-espresso-to-go-Page-1-280593933
