Glosario de términos
Thank you: Gracias
What in the hell is this bloody shit?: ¿A qué debo el placer de tan encantador presente tan apropiado?
Special delivery: Escusa de Estados Unidos para hacer lo que le sale de los cojones.
Good day: Buen día.
Yes: Sí.
United States, brat: Estados Unidos
Excuse me: Discúlpame
Really: De verdad
I just: Yo solo
Wait: Espera
Please: Por favor.
Have a nice day: Déjame en paz y puede que mañana sigas vivo como para poder contarle a alguien sobre esto.
Don't hate me: No me odies.
Scotland Yard: Una gente muy interesante con unos sombreritos curiosos cuya ocupación consiste en dar trabajo a humoristas y técnicamente velar por la ley y el orden en el Reino Unido.
Hidden Number: El teléfono de Estados Unidos cuando le da por hacerse el listillo.
―Happy Bloody Birthday ―escupe Inglaterra con el ceño fruncido, exasperado... y luego cuelga.
Estados Unidos se queda con el teléfono en la oreja unos segundos, desconcertado, y luego le manda un mensaje.
"Thank you :) ❤"
Inglaterra se queda sentado en el sillón de brazos cruzados y haciendo un esfuerzo por no lanzar su teléfono por la ventana, todavía de peor humor si es que eso es posible, mientras llueve a cántaros en toda la isla.
Al no recibir respuesta, Estados Unidos vuelve a marcarle, pero no responde.
―¡Argh! ¡Es un testarudo! ―se queja antes de marcar al McDonalds de Londres y pedir un servicio a domicilio para la casa de Inglaterra―. Esto seguro lo pone de mejor humor ―se dice a si mismo, sonriendo, en cuanto cuelga.
Media hora después, un pedido con comida como para... diez personas llega a casa del inglés malhumorado. Él parpadea con la puerta abierta.
―What the hell is this bloody shit? ―le pregunta al repartidor, casi mordiéndole.
―Errr... special delivery de parte de... Mr. América ―dice leyendo el ticket.
―No lo quiero ―suelta simplemente empezando a cerrar la puerta.
―No, no... espere... dejó instrucciones precisas, previendo esto ―se defiende el repartidor metiendo el pie entre la puerta y el marco.
―No, no lo entiende, muchacho, se está equivocando, yo no he pedido esta bloody shit. Ni siquiera me gusta ―sigue agresivo mirando el pie que le impide cerrar la puerta y planteándose pisarlo descargando la ira.
El chico se agacha y deja las bolsas en el piso, frente a la puerta.
―Me han pedido que, en este caso, la dejara aquí. Good day ―le dice girándose.
―Bloody hell! ―protesta muy enojado, haciendo un esfuerzo por no patearle―. Le estoy diciendo que debe haberse equivocado de casa, yo no lo he pedido.
―Justo eso me dijeron que diría ―dice el joven girándose hacia Inglaterra y leyendo otra vez la nota―. "Un señor mayor con las cejas muy gruesas y cara de pocos amigos le dirá que no lo ha pedido, que no lo quiere y que no le gusta. Ignórelo"
―Esta bien, es cierto, no se ha equivocado ―concede derrotado, con verdaderos esfuerzos para no patear al repartidor―. El que caso es que no le pagan suficiente para esto, muchacho. Le voy a dar veinte libras para que se lo lleve y se lo coma usted mismo, o lo tire, o se lo de a los pobres, o le prenda fuego, o... sinceramente no me interesa, el caso es que no lo quiero aquí ―se cruza de brazos.
―¿Veinte libras dice? ―pregunta el repartidor y las anota en el papel―. Yes, eso también dice aquí... que intentaría darme dinero para que me lo llevara y que me triplicarían lo que usted me diera, siempre y cuando dejara el pedido. Buenas tardes, Míster ―explica girándose otra vez.
―Wait! ―le llama de nuevo frunciendo el ceño, ¿así que tanto le conocía y tan planeado lo tenía todo? Bien, pues se iba a enterar.
―Yes? ―pregunta exasperado, haciendo los ojos en blanco y volviéndose a mirarlo.
―Dígale que le he ofrecido cien ―propone sacando la cartera. El repartidor abre los ojos como platos.
―Bloody fantastic! Thanks! ―se vuelve hacia la moto.
―Pero… ―sigue Inglaterra llamándole la atención de nuevo. El chico voltea―. Lléveselo, llévese mis cien y dígale que lo ha dejado ―añade―. Usted gana cuatrocientas, ¿le parece?
Lo mira con el ceño fruncido, palideciendo un poco.
―Mmmm... es que él fue muy, muy específico y me dijo que se enteraría si me lo llevaba y que... No, míster, prefiero llevarme las trescientas, really ―explica.
―Muchacho... puede ser un bloody chico listo, llevarse esto y ganarse unas bloody cuatrocientas libras o puede dejarlo aquí y ser despedido y deportado a los bloody United States sin siguiera una bloody indemnización ―lo amenaza―. La diferencia consiste en sacar la bloody basura.
―No entiendo por qué no quiere quedárselo, es comida gratis al fin y al cabo... puede ir y tirarlo a la basura, por lo que a mi respec... ―abre los ojos asombrado―. Excuse me? ―pregunta más pálido aún.
―¿Qué bloody parte es la que no ha entendido? ―escupe con sarcasmo.
―I... I... just... ―tartamudea dudando en si ir o no por las hamburguesas.
―Y sí, es muy posible que también suceda lo que le han amenazado que pasará si no lo hace ―sentencia.
―A... a mi solo me pagan por venir a entregar hamburguesas, míster ―le dice con cara de muchas circunstancias―. Es decir, ¿de cualquiera de las dos maneras, perderé mi trabajo? ―pregunta absolutamente azorado―. Bloody hell!
―Y yo le pago para que se las lleve, muy bien pagado debe admi... ―se detiene al oír lo de que perderá su trabajo―. Si usted pierde su bloody empleo por culpa de ese bloody brat engreído y emancipado, puede presentarse aquí al día siguiente y le aseguro que tendrá uno cinco veces mejor.
El chico lo mira con ojos desorbitados sin entender un pimiento.
―¿En... entonces debo irme sin las hamburguesas? ―le pregunta estúpidamente mientras suena el himno del Arsenal en el bolsillo de los pantalones del rubio.
Inglaterra se masajea las sienes mientras saca el teléfono y mira quien llama.
―Llévese esta bloody shit ―le ordena agresivo al repartidor zanjando el asunto y cerrando la puerta. Al ver que le llama un número oculto responde al teléfono―. Yes?
―No me cuelgues ―le pide Estados Unidos al otro lado del teléfono mientras el chico de la moto sigue parado ahí afuera sin saber qué hacer―. ¿Por qué no quieres aceptar mis hamburguesas? ―le pregunta en tono triste.
―No tengo tiempo para esto, America ―suelta muy muy muy tenso.
―Iggy... please! ¡Es solo cuatro de julio y siempre te pones igual! Please, acepta las hamburguesas en señal de paz ―suplica Estados Unidos al otro lado del teléfono.
―No necesito una bloody señal de paz ―responde con acidez.
―Iggy... pleeeeaseee ―vuelve a suplicar al otro lado del teléfono.
―Y esto no tiene nada que ver contigo o tu bloody... independencia ―miente cada vez más y más enojado.
―Mmm... ¿Quieres venir a casa? Quizás te gusten los fuegos artificiales ―propone.
―Seguro estas muy ocupado tratando de hacer que explote medio país ―suelta con sarcasmo―. Así que no te quito más tiempo, have a nice day ―termina en el tono más plano y serio que puede.
―No, no... please, please ―pide aún al teléfono.
―What? ―pregunta apremiándole.
―Please, don't hate me ―susurra con una voz TAN suave que probablemente no la escuche.
―Hello? ―pregunta sin oír nada.
―No me odies, please... ―repite un poco más fuerte y luego cuelga.
―¡Bloody hell! ¡No me digas lo que hacer! ¡No te atrevas a decírmelo! ―le grita al teléfono a pesar de que ya está dando el tono de llamada finalizada.
Luego, da un par de vueltas en el pasillo y al final sale a ver que ha pasado con la comida, al verla ahí tiene que hacer un esfuerzo por detenerse de las ganas de patear la bolsa pensando que si lo hace, luego va a tener que limpiarlo todo, así que la agarra para tirarla a la basura él mismo, pensando que ese puñetero imbécil que las reparte ha perdido su trabajo desde ya.
Treinta minutos más tarde, suena el timbre en casa de Inglaterra. Él cierra el libro que ha estado leyendo dejándolo sobre la mesilla y se va a la puerta. Mira por la mirilla pero sólo se ve algo color café que la tapa por completo.
Frunce el ceño y se vuelve al salón sin hacer caso.
Diez segundos después vuelven a tocar el timbre, ahora más insistentemente.
Trata de ignorarlo mientras sigue leyendo, aunque prácticamente no se entera de nada de lo que pone en el libro.
Alguien se queda pegado al timbre.
Empieza a crisparse mientras hace como que sigue leyendo, pero no se levanta.
Suena su móvil mientras el timbre sigue sonando.
Rueda los ojos por el nivel de decibelios, pone el punto de libro y toma el teléfono mirando el quien llama, las palabras "Hidden number" brillan en la pantalla.
Vuelve a fruncir el ceño, le quita el sonido a su teléfono, descuelga el fijo y se sube al despacho a por el ordenador portátil.
Una hora después, se oye una explosión en el jardín.
Inglaterra levanta la cabeza del ordenador y del mail que estaba escribiendo. Se va a la ventana... deteniéndose antes de abrir las cortinas, mirando con cuidado de que no se vea que está en casa, por si acaso.
En el jardín hay una caja cuadrada y negra.
El ordenador portátil hace un sonidito avisándole que ha recibido un mail.
El Británico baja corriendo a por el teléfono fijo, ignorando completamente el mail, y llama a Scotland Yard. Les explica rápidamente lo que está pasando mientras mira por la ventana y les pide que venga una patrulla... les ordena que venga una patrulla.
La caja vuelve a explotar (esta vez más quedito) desintegrándose y dejando en su lugar un objeto café... mucho más grande que la caja. Tiene forma de oso de peluche, grande, con una playera que reza "I ❤ América and América ❤ Iggy".
En cuanto Inglaterra se da cuenta de lo que es, trata de calmarse y vuelve a llamar a Scotland yard para echar atrás la orden. En cuanto cuelga, abre el mail en el ordenador.
Iggy: No llames a Scotland Yard y sal a tu jardín después de escuchar la segunda explosión
Lee sin poder evitar masajearse las sienes con frustración. Otro sonidito avisándole de otro mail, le hace volver a prestar atención, abriéndolo.
Iggy, creo que tu teléfono está descompuesto.
Se lleva las manos a los ojos… está empezando a tener jaqueca.
