Día 2 - Cosplay
Pareja: Yuuram, de Kyo Kara Maoh!
Era un mediodía templado en el tempo del Shinou, las doncellas meditaban concentradas gracias a la serena armonía de ese lugar de paredes de piedra.
En el patio central, un grupo de jóvenes practicaban ejercicios de equilibrio; la fuente emanaba un delicioso sonido de frescura. Sin embargo la fuente fue volviéndose más ruidosa de un momento a otro, un torrente de agua estalló mojando y desequilibrando a las doncellas que se sostenían de un pie y con brazos estirados horizontalmente.
La calma se rompió entonces. Enseguida llegó Ulrrike, las chicas miraron la fuente: Estaba allí el joven Rey azabache, empapado y con la cara desencajada preguntándose en donde estaba.
—¡Su Majestad! —La sacerdotisa acudió hacia él y varias chicas lo sacaron de la fuente. Sus rostros no solo eran de sorpresa sino de confusión.
El Rey llevaba un sobretodo oscuro, con picos de metal, el pelo con un mechón rojo sobre la frente, ojos delineados, el cuello tatuado con gena con palabras a modo de poemas, unos zapatos que parecía imposible caminar con ellos y las uñas negras.
—¿Qué es esa ropa tan tonta? —dijo Wolfram de pronto, llegando con sus dos hermanos.
—¿Ah? ¡Yoshirukino Sasayami1 no es tonto! —Yuuri dio varias zancadas para salir de la fuente y enfrentarse a Wolfram.
—¿Quién es ese? —Preguntó Wolfram con sincera curiosidad.
—Más importante: Su Majestad regresó más temprano de lo estipulado ¿No dijo que era algo "muy, muy, muy importante"? —dijo Conrad.
—Sí lo es… de pronto fui traído a Shin Makoku.
Estornudó fuertemente, por ello fue protegido por una cobija y llevado al castillo Pacto de Sangre. El día aún era templado, con el Sol secando suavemente al Rey de los demonios.
Al llegar, Yuuri simplemente no quiso quitarse ese vestuario extravagante.
—Simplemente hubiera regresado desde la fuente del tempo… —murmuró Yuuri. Wolfram, con él en la habitación, cruzó los brazos sobre su pecho.
—Estoy seguro de que regresaste por algo importante ¿Arreglaste el tema de la disputa del derecho de paso del puente en Kakubi?
—Fue difícil tratar con los bandos pero el asunto está resuelto. —Yuuri se sentó al borde de la cama con la cobija sobre su lomo.
—¿La firma del tío Waltorana?
—En realidad es no fue difícil, lo que pasaba era que no se había explicado con claridad el acuerdo con el Señor Wincott.
Wolfram siguió pensando.
—¿El pozo seco del pueblo sureste?
—Se está trabajando en ello. —Yuuri cerró los ojos, como cansado.
—No veo entonces… ¿O será que me estás engañando?
Yuuri se levantó de pronto.
—¡No seas tonto!
—¡Tonta es la ropa que llevas! —Wolfram arrugó la frente.
—¡No es tonta! ¡Me esforcé mucho en este cosplay! Dos meses…
—Para esta bazofia… ¿Qué es cosplay?
Yuuri dejó la cobija sobre la cama y con determinación caminó hacia la puerta. Mudo.
—¡Oye, enclenque!
—¡No soy enclenque!
Yuuri tenía el rostro serio, pero la insistencia de la mirada de Wolfram le hizo ruborizarse poco a poco. Él se acercó y el Rey tragó saliva. La mano del joven demonio se dirigió a su cabeza, el pelinegro ahora estaba confundido.
Tinta roja manchó los dedos blancos del mazoku.
—¡Demonios!
Wolfram se rió de forma juguetona y sincera. Jugó con la pintura en sus dedos. El semblante de Yuuri era del color de su mechón.
Mirada gacha. Se mordió los labios, guardó silencio mientras el rubio reía.
No fue mucho tiempo. Yuuri pudo pensar mientras la voz relajada del prometido terminaba de sacudirse.
Un pequeño suspiro casi nostálgico se escuchó al final de la risa.
Yuuri levantó el rostro.
La razón de llegar, de repente, a Shin Makoku.
—En la Tierra, en la convención, debo admitir que te extrañaba un poco —musitó.
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1)Es un nombre ficticio.
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