Esta semana me ha traído tanto alegrías como decepciones. Pero… no vale la pena hablar de los momentos tristes... Hoy 4 de Julio nació mi sobrina-prima (?) y como buena fan de América estoy tan feliz porque nació este día, (Debieron llamarla Alfreda… -w- ok no). En relación al fic, pues aquí continuamos con los capítulos. Ya tengo un resumen de cómo será la trama y todo :3 Los chapters serán un poco cortos, pero creo que dará un buen resultado.

Sin más, los invito a aventurarse a la siguiente lectura.

Personajes Principales: Alfred F. Jones (América) y Arthur Kirkland (Inglaterra).

Personajes Secundarios: Matthew Williams (Canadá)

Disclaimer: Hetalia y todos los personajes que lo conforman no me pertenecen. El respectivo dueño es Himaruya Hidekaz.

Advertencias: Relaciones a larga distancia, yaoi, hospitales, sueños extraños.

Dedicatoria: A mi querida amiga Diana. Espero que algún día puedas leerlo.


La vida continuaba su rumbo…

"Obviamente no se detendría solo porque tú has quedado varado en el tiempo…"

Cada lugar, cada familia tiene sus propios imprevistos…

Y estando a esa distancia, se desconoce la situación actual de tu igual…

Siete días… Ya había pasado una semana desde que había mandado aquel mensaje. Era realmente extraño que aquel chico de ojos azules no hubiera contestado "¿Le habrá pasado algo?" No lo creo, aquel americano del que me enamoré es muy despierto y valiente… Obvio, me daba cuenta de sus cualidades por la forma en que me relataba sus historias, de cómo se expresaba acerca de la vida y cuando hablábamos por micrófono también. Pero definitivamente no se lo diría nunca a nadie… no, ni a él mismo… quizás.

Estaba ansioso… también quería saber más de Alfred… ¿Qué había hecho de su vida en esos seis años de mi eterno aislamiento? Era tanta mi curiosidad que empecé a conocer un poco más de esa red, la forma en que se buscaban amistades, e incluso podía ver algunas publicaciones del muro de Jones, notando lo frecuente que es él en aquella página... A su vez, revisé las fechas de los mensajes que me mandó en repetidas ocasiones durante un año, luego de crear mi cuenta y no darle importancia a esta…

Conversación iniciada el 24 de Enero 2012

"Dime cariño… ¿Aún me recuerdas?

No… no está bien.

Con estas palabras me siento tan simple y superficial, cuando por fin encontré un lugar en donde puedo hablarte de nuevo… después de tantos años…."

25 de Enero 2012

"Espero que hayas tenido un buen día. También deseo tener noticias tuyas, ¿ok? Cuídate mucho. "

2 de Febrero 2012

"Luego de cinco años… ¿Aún me recuerdas? Y más importante quizás... ¿Aún me quieres hablar? Well, no importa el tiempo, siempre estaré a la espera de tu respuesta. "

24 de Abril 2012

"Yo sé que es un poco tarde pero sólo quería desearte un ¡Feliz Cumpleaños! Que sepas que aun te recuerdo y te tengo presente día a día… Espero que la hayas pasado bien. "

14 de Agosto 2012

"De nuevo yo aquí, con la esperanza de que algún día cualquiera puedas leer mis mensajes y así recibir una sencilla respuesta tuya… Con sólo saber que estas bien… sería feliz."

Me parecía un poco ingenuo e inmaduro que probara contactarme por el mismo sitio en varias ocasiones cuando yo no pasaba ahí con regularidad, además de taladrarme con esa misma pregunta "¿Aun me recuerdas?" ¿Qué se creía ese crio…? Cómo si dudara de mí, que lo he olvidado, a pesar de conocernos y vivir todo lo que hemos pasado. Pero ahora que sé que él está de nuevo ahí, del otro lado de la pantalla, tengo cierta esperanza, recuerdos y nostalgia de aquellos días en que nos cortejamos, nos enamoramos y al final nos separamos…

"No…"

Lo abandoné, para ser más exactos...

Quizás, pagando las consecuencias de mis actos, ahora llevo cierto remordimiento en mi interior por haberle ocasionado tal dolor y angustia a Alfred, pero no podía hacer nada en contra de la voluntad de mis hermanos. Yo sé que ellos sólo buscaban lo mejor para mí, además de que nuestros ideales están muy marcados en nuestra familia y Alba, además de ser psicólogo, lleva en la sangre esas mismas raíces.

Podía asegurar que al inicio de esos decadentes seis años extrañaba a cada segundo sus palabras de cariño, ánimo y vida… Porque en realidad Alfred fue el ángel que me sacó de una profunda oscuridad en la que me había sumergido. Recordando todas aquellas razones que me empujaron a enamorarme de Jones con el mensaje que me había mandado… muchos detalles que ya había olvidado… palabras, emociones. De que quizás exista una fuerza superior capaz de cumplir mis más caprichosos deseos, mandándome a ese querubín para ser mío, única y exclusivamente.

"Seis años han pasado desde que desaparecí… Creo que esperar una semana más por su respuesta no me dañaría…"

O eso era lo que pensaba…

Ahora era yo el que se encontraba revisando día a día aquella página, en donde sólo aparecía un mensaje "Visto a las 15:40, 21 Junio 2013". Al principio no sabía qué significaba aquel aviso, hasta que le pregunté a uno de mis compañeros de trabajo que estaba más familiarizado con esas redes nuevas… "Alfred ya había visto mi mensaje…" entonces ¿Por qué no respondía? Quizás se encontraba en semana de exámenes y debe estar muy ocupado…

Y no era el único…

No me desagradaba el ritmo de vida que llevaba pero ahora tenía muchas responsabilidades más y cada día acababa completamente agotado… Terminando la jornada hundido en los brazos de Morfeo para recuperar energías y algo de tranquilidad… O eso creía, hasta esa madrugada del sábado en donde a mis sueños llegó una persona a perturbar…

-¡Arthur!- Escuchaba una voz lejana, encontrándome dentro una densa y oscura neblina… girando hacia todos lados pero sin obtener resultados… ¡no veía nada…! - ¡Arthur… háblame… así te encontraré!

-Pero qué diablos… ¿Quién eres? – Hablaba alto, y un poco asustado al notar que un cúmulo de neblina se removía extrañamente…

- ¿Cómo que quién soy? ¡Por supuesto que soy tu Hero! Vengo a quedarme por siempre a tu lado… - Como olvidar esas palabras y esa voz chillona que ahora distinguía perfectamente. Luego de poner un poco más de atención, notaba como unos pasos se acercaban a mí por la derecha, con mucha calma mientras mi corazón se aceleraba y unas cuantas lagrimillas se acercaban a mis ojos… - Sígueme hablando Arthie.. ¡Así te encontraré!

- Git… ¡No me digas así! –Alzaba la voz un poco molesto, incluso esas mañas de Alfred estaban impregnadas en mis sueños… "Que molesto"- ¿En donde estas?- seguía hablando como él me pedía, moviendo con mis brazos la densa neblina para buscarlo también, hasta que en eso sentí como una leve ventisca pasaba por mi costado derecho, girándome de inmediato…

"Ahí estaba."

- ¡Arthie! ¡Al fin te encontré! – Se abalanzaba sobre mí con mucha emoción, abrazándome y sintiendo esa dulce calidez, tal y como lo habíamos descrito e imaginado en nuestras conversaciones de hace muchos años.

- ¡Alfred! ¿Dónde has estado?… o más bien ¿Dónde jodidos estamos? Yo no… - no pude continuar hablando ya que uno de sus dedos cubría mis labios suavemente a la vez que me daba una sonrisa de complicidad, un tanto nostálgica, acompañado de su singular y único guiño.

- No arruines el momento mi hermoso cejón… -Una venita en mi frente palpitaba levemente, pero sólo por esta vez le dejaba pasar su gracia. - prometo contarte todo de mí… pero por ahora quiero saber de ti mi amor. – Me tomaba de los hombros, con un gran brillo en sus ojos, ilusionado… admirándome. - ¿Qué ha pasado con mi conejito durante todo este tiempo? – Me volvía a abrazar, haciéndome sonrojar con sus apodos y su destacable preocupación por mi posible desaparición durante estos seis años.

- ¿Por qué eres tan pesado y precipitado…? Cálmate. – Me separaba de él bastante avergonzado… Primero porque ese sueño era tan real, lleno de emociones y podía jurar que sentía la calidez de su cuerpo abrazando el mío y segundo… porque nunca antes lo había visto en persona, era lo más cercano a conocerlo y tener contacto con él, ese sueño era único… me hacia sentir feliz… - Te conté mayor parte de mi vida en el mensaje que te mande… ¿No lo recuerdas?

Lo veía de reojo, con un ligero puchero y brazos cruzados. Era obvio que si esto se trataba de un sueño de seguro mi conciencia me jugaría una mala pasada y la representación mental que tengo de Alfred no me contestaría con la verdad. Esto era una simple demostración de los deseos más ocultos de mi mente, lo que yo más espero que pase, mis anhelos aun vivientes de mi ser.

- No lo recuerdo Arthur… - Su expresión era pensativa, y un poco dudosa… mientras su figura comenzaba a distorsionarse poco a poco. A sus vez, las palabras provenientes de sus labios perdían completa lógica y sentido, volviéndose murmullos extraños comenzando su cuerpo a cubrirse de esa misma oscura neblina – Todo… luego… pero… mí…

- ¡Espera Alfred! ¿Qué estás diciendo? No te entiendo… ¡Espera! ¡Alfred!- Estiraba mi brazo en su dirección, tratando de alcanzarlo, pero cuando daba un paso hacia adelante el suelo bajo nosotros desaparecía y sentía como mi cuerpo caía por un acantilado, negro y profundo, alejándome cada vez más de la sombra de lo que parecía ser el americano, que portaba una mirada seria y ¿distante? Hasta ver por último los destellos de sus celestes zafiros… - ¡Alfred!

- ¡Alfred! – Me sentaba sobre la cama rápidamente, con mi brazo aun estirando, buscando en vano algún rastro del Alfred de mis sueños... – Sólo… un sueño- Observaba mi reloj… Eran las dos de la madrugada… "Y un nuevo día de desvelo".- Ahh. – Suspiraba, llevando una de mis palmas a mi frente, por donde caían algunas gotas de sudor y con mi otra mano tanteaba mi pecho logrando sentir el fuerte y acelerado palpitar de mi corazón.

Sabía que me sería difícil volverme a dormir, así que me levanté con pesadez de mi mullida cama y con la ayuda de una linterna, guié mis pasos hacia la cocina para preparar un poco de té con leche para ver si así podría conciliar el sueño. Aquella receta era muy funcional para mí, pero lo que no me esperaba es que los repentinos llantos de una pequeña niña de dos años desarmarían mis planes de una noche placentera.

.

.

.

Una semana había pasado desde el accidente. Eran las ocho de la noche de ese viernes y, como siempre, ya había terminado la visita de los pacientes de ese hospital. Su mirada estaba aun fija en ese cristal, con una de sus manos apoyadas en el vidrio, esperando poder llegar a él… que se diera cuenta que aun estaba ahí y que lo seguiría esperando para su despertar.

Los doctores le indicaron que habían lograron estabilizar su organismo luego de las heridas de gravedad que llevaba… en pocas palabras lo habían regresado de la muerte y que ahora dependía de él para despertar de nuevo. Pero… ¿Por qué no recobraba la conciencia? "Alfred…" Por esa misma razón, Jones dependía de todos aquellos aparatos que le ayudaban a respirar, alimentarse y mantener un control sobre su presión arterial y frecuencia. Era doloroso verlo así, cuando antes estaba lleno de vida, con un futuro por delante y gran entusiasmo por la vida.

En sus manos, aun portaba aquel aparato que en definitiva había causado su fatídico accidente. Leía y releía aquel mensaje que su querido hermano había recibido. "Es culpa de Arthur". Hubiera preferido que nunca más se hubiera comunicado con él, luego de ocasionarle tantas lágrimas y preocupación… Ahora "él" venía con ese mensaje a destruir sus esperanzas… a matar todo aquel amor y fidelidad que Alfred le profesaba.

Tenía tantos deseos de tirar el aparato al suelo y destruirlo… pero una voz interrumpió en sus pensamientos enviándolo de regreso al mundo real… - Disculpe joven, la hora de visita ha terminado… le debo pedir de favor que se retire lo más pronto posible- Aquel policía había llegado en el momento justo, antes de que se dejara llevar por sus impulsos.

-Sí, está bien. – Susurraba apenas, guardando de nuevo el aparato en sus bolsillos para regresar solo, a su desolado y triste hogar. Entre su chaqueta, aun jugaba entre sus dedos con aquel aparato, aun sin decidir qué hacer con el… podría borrar el mensaje, o mandarle algún otro mensaje a Arthur… pero ¿para qué? Si al parecer le iba bastante bien allá en Inglaterra, con una estable profesión, una prodigiosa carrera e incluso ya tenía con quien compartir esa nueva vida…


Saben… no tenía muchas esperanzas con este fic, pero el review, junto con el follow y los favorites me regresaron esa confianza que necesitaba. Se los agradezco infinitamente, en verdad, no saben cuánto y no duden en que os responderé como es debido a sus comentarios.

Por ahora no puedo comentar mucho del fic porque conociéndome les revelaría algunas cosas que se vendrán a futuro. Son aceptadas todas sus dudas, sugerencias, gustos y que no les gusta también, eso me ayudará a encaminar mejor mis ideas y darle el mejor final a esta historia.

Saludos! Y Feliz 4 de Julio… (mira la hora) Uh…. Me pasé. XD Besos!