Hola! Como Están? Aquí estoy dejando el nuevo capitulo de mi historia. Para comenzar, mil gracias a Samara Snape, Elena, Rex y a Dr. Facer/Fabián Cruz por leer mi historia y dejarme un comentario. También gracias a milk goku por agregar la historia a sus favoritas. ¡con cada review que recibo me motivo a seguir escribiendo!

Respecto a la critica constructiva hecha por Dr. Facer/Fabián Cruz, en primera muchas gracias por tomarte la molestia de hacerme ver los puntos donde mis historia no es del todo correcta, ya que nadie nace sabiendo y con este tipo de criticas estoy segura de que mejorare un montón.

Este fic esta situado en el tiempo después del GT, y aquí Bra no sabe usar sus habilidades por diferentes motivos que iré explicando conforme avance la historia. Y respecto a donde ocurren los hechos, me esforzare un poco mas por describir los lugares, estoy comenzando con esto de la escritura así que pretendo mejorar cada día mas, y con cada comentario me veo apoyada a hacerlo.

Bueno, sin mas preámbulos, he aquí el Cáp.

Narración (hecha por Bra)

-diálogos-

"pensamientos"

Acciones

--

Cap 2. ¿Vegetasei? ¡¿acaso estas Bromeando?!

Después de salir de esa oscuridad al atravesar el destello de luz, caí pesadamente en la tierra, dando muchas vueltas en ella a gran velocidad hasta impactar con un gran muro. Me sentía mareada, aturdida y confundida, a parte de que mi cuerpo dolía por el golpe.

-¡ay! Esto no es posible…- me decía a mi misma, pensando que había caído de la cama o algo por el estilo, mientras sobaba mi frente por el impacto. Después me levante, moviendo de un lado a otro con rapidez mi cabeza, sacudiéndome a ver si lo aturdida se iba.

Al abrir los ojos, me sorprendí al notar que no me encontraba en mi habitación, es mas, no sabia donde estaba realmente.

-oh… esto no puede ser posible- susurre para mi, al recordar el aterrador lugar donde estaba antes y lo mal que me había sentido. Mis ojos estaban cristalizados. -ahora recuerdo. Morí cuando ese monstruo me ataco y atravesó mi pecho.- instintivamente lleve mi mano al lugar donde me habían echo la herida, sorprendida de no encontrar nada en el lugar. -¿pero que…- mi sorpresa fue mayor cuando volví a mirar a mi alrededor.

No me había fijado bien hasta ese instante. Me encontraba en un lugar de atmósfera rojiza, todo oscuro y tenebroso. Podía observar a gente volar de un lado al otro a gran velocidad, también veía unos grandes campos donde peleaban sujetos muy parecidos a los humanos, una enorme ciudad oscura y, al fondo de toda la tenebrosa imagen, un enorme palacio negro. El lugar era árido, seco, un poco mas caliente que la tierra. Quise sacudir mis ropas y me sorprendí al notar que no eran las mismas que las que me puse al salir de casa. Traía puesta una especie de armadura blanca con un signo rojo ubicado en el lado izquierdo del pecho, con grandes hombreras doradas y en mis manos y pies guantes y botas blancas , vestimenta muy parecida al traje de combate que acostumbraba usar mi padre en sus entrenamientos, con la excepción de que tenia una falda blanca sobre los pantalones azules y como ultimo toque una capa roja que caía hasta mis pies.

Al observar detenidamente el signo note que ya lo había visto antes. Era el símbolo que nuestro padre nos enseño en nuestras lecciones para aprender a hablar la lengua Saiyajin, este representaba la casa real y solo los miembros de esta podían llevarlo.

-¿pero que es esto?…- ahora la confusión no caviar en mi cabeza. Estaba tratando de comprender lo que estaba sucediendo hasta que escuche que alguien me llamaba.

-¿señorita Bura? ¿se encuentra usted bien?-

Se me acerco descendiendo el vuelo una joven de cabello largo y ondulado, de color marrón oscuro. Traía una armadura al igual que yo, con la excepción de que no traía en su pecho el símbolo de la casa real ni la capa, aparte de que en vez de falda sobre pantalón, ella llevaba una especie de bañador de cuerpo completo azul rey y una cola amarrada a la cintura. Sus ojos demostraban preocupación y algo de miedo, pero me pareció que mas por si misma que por lo que a mi me hubiese ocurrido.

-¿Bura? Esa palabra tan horrenda no es mi nombre, yo me llamo Bra.-

-oh…- suspiro aliviada, mientras me daba una ligera sonrisa. -lo siento mucho, señorita Bra. Es que me preocupe por su estado de salud, por ello la llame de esa manera. Lamento enormemente haberle golpeado con tanta fuerza, aunque me imagino que seria una pequeña distracción de su parte porque ni el mas fuerte de mis golpes se compara con su gran velocidad y habilidad para el combate.-

-¿combate?- le dije en tono de broma. -no, no, no. Jejeje. Te equivocas de Bra. Yo no se nada sobre el combate.-

-jajajaja- rió tapando ligeramente su boca con una mano. -usted siempre tan humilde señorita. Pero ya acabo la hora del entrenamiento, debemos regresar al palacio para el almuerzo.-

-¿palacio? ¿de que palacio estas hablando?- mi cara de confusión hizo que ella se preocupara. Levanto su mano y la puso en mi frente, para medir mi temperatura.

-ummm… al parecer no tiene fiebre. Creo que es mejor que vallamos primero a la enfermería antes de regresar al palacio. ¿le parece bien señorita?-pregunto con un dejo de temor en sus palabras.

-bueno, si crees que es lo adecuado.- ahora se veía aterrada, eso me causo gran curiosidad. -¿Qué ocurre?-

-usted nunca había aceptado ir a la enfermería, no importa el estado en que la dejara los entrenamientos, siempre pedía que se le llevara directamente al palacio… el golpe debio afectarle mas de lo que creí. Vallamos directamente hacia allá.- se elevo un poco y la mire un poco molesta.

-yo no se volar.- le dije en tono apático.

-¡¿Cómo dice?!- se sorprendió enormemente con mis palabras. -hay no, con el golpe debio perder la memoria. Bueno, tengamos calma, estoy segura de que al estar algunas horas dentro de un tanque de regeneración se recuperara por completo.-

-no me pidas calma a mi, la que esta toda desesperada aquí eres tu.- me había relajado un poco. Aunque no entendiera nada, ya estaba muerta así que, ¿Qué mas daba comprender las cosas?

-bien, ahora escúcheme atentamente. Trate de concentrar su energía por sus piernas hasta que llegue a sus pies, luego concéntrese en elevarse del suelo.-

Cerré mis ojos y seguí las instrucciones, sorprendiéndome al notar como me elevaba del suelo. -valla, es mas fácil de lo que pensé, mi papa siempre me había dicho que era algo sumamente sencillo pero nunca le creí.-

"¿papa? Ahora si estoy segura de que esta mal de la cabeza. ¡la reina me matara por esto!" -bueno, vallamos ahora. Sígame por favor.-

La seguí volando rápida y animadamente. A cada que podía daba una ligera pirueta, aunque en muchas de ellas perdí el equilibrio y casi caí al suelo de no ser por la ayuda de esa joven, la cual se veía cada vez mas preocupada y nerviosa por mi. No entendía absolutamente nada, se supone que estaba en el paraíso, entonces, ¿Por qué no había visto ningún fantasma ni nada por el estilo? O al tan famoso Enma Daio Sama, el cual se supone que decidiría si reencarnaría, iría al paraíso o al infierno. Tal vez todos los relatos contados por las personas que conozco que tuvieron la dicha de revivir eran falsos…

En fin, yo ya no podía hacer nada al respecto. Estaba muerta y el poderoso dragón Shen Long se había marchado junto con el señor Goku, llevándose consigo las esferas que cumplían cualquier deseo, esas de las que tantos relatos escuche. pensé en todo lo que había perdido por no haber entrenado en vez de andar de compras diariamente, además, si mi hermano lo hacia obligatoriamente… ¿entonces porque mi papa no me obligo a mi también? Sentí rabia contra el en ese momento. Los primeros años de mi vida le pedí muchas veces que me enseñara a volar y cosas así, pero siempre me decía que no, alegando que mi mama no deseaba que me convirtiera en una guerrera. Como a los 12 o 13 años de edad me propuso entrenar, pero le dije que no ya que no estaba entre mis intereses en ese momento, ahora era diferente, era una humana normal.

-¿pasa algo señorita?- creo que me noto muy pensativa, se veía muy nerviosa.

-no, me encuentro bien, gracias.- le regrese una sonrisa, a lo cual se puso mas nerviosa aun, que chica tan extraña…

-bien, ya llegamos.-dijo dirigiéndose a un edificio grande, rectangular y blanco, con ventanas azules. Era muy diferente a el resto de edificios de… bueno, de ese lugar que aun no sabia como se llamaba, pero se supone que era donde iban los muertos.

Entramos al enorme recinto y me sorprendí al ver la tecnología que tenían allí. Conforme íbamos avanzando veía a mi alrededor enormes cantidades de heridos, lo mas sorprendente aun era que se trataba de heridas de combate, mas graves de las que se hacían mi papa y hermano a la hora de sus entrenamientos. Llegamos a un consultorio donde estaba un hombre muy bien formado, de cabellos negros y ojos azules. Mi mirada brillo al observarlo de arriba abajo, y brillo mas aun cuando note que una de sus cejas se elevaba coquetamente, a la vez que miraba mi cuerpo de la misma manera que hice yo con el.

-¡ummh!- interrumpió ella. Valla que sabia arruinar momentos. -buenos días doctor, estamos aquí para un chequeo general en una cámara de regeneración.

-oh perfecto.- dijo mirándola de manera lujuriosa a ella también, al parecer era así con todas. -pase por aquí por favor.-

Lo siguiente fue que me quite toda la ropa (mientras aquella chica luchaba porque el medico no viera mas de lo necesario de mi cuerpo) y entre en una especie de burbuja a la vez que me ponían una mascarilla de oxigenación, mientras que la cámara, o como se llamara esa cosa, se lleno de un liquido azul verdoso que al principio me asusto un poco, pero luego un dulce aroma que desprendía la mascarilla comenzó a adormecerme lenta y deliciosamente, era la primera vez que sentía un sueño como aquel, así que deduje inmediatamente que estaba siendo anestesiada.

"¿a estas alturas que importa si me anestesian o me drogan? Estoy muerta después de todos" fue lo ultimo que pensé antes de que el sueño de derrotara por no se cuanto tiempo.

Cuando volví a despertar, aunque mi cuerpo se encontrara algo adormecido por la anestesia, pude sentir que el liquido ya no me estaba rodeando y una suave brisa rozaba mi piel, erizándome los vellos del cuerpo.

-bueno, bueno, haga los análisis de una vez doctor.- sentí en el tono de su voz que estaba regañando al hombre, lo mas seguro es que estaba mirándome de mas. Me arropo com. una toalla mientras que con otra me secaba los cabellos, no entendía el porque se tomaba tantas molestias cuidándome

Escuche como el doctor gruñía un poco molesto y solté una risilla. Termine de despertar por completo y me seque yo misma, siempre he estado acostumbrada a que la gente me consienta, pero no me agradaba mucho el que lo hiciera ella que era una perfecta desconocida a la que no estaba pagándole ni nada (según lo que yo creía). Me puse nuevamente la armadura y nos dirigimos hacia el escritorio donde el doctor tecleaba en una computadora, ¡se veía tan intelectual y atractivo!

Me senté en una silla frente a su escritorio para apreciarlo mejor, mientras sentía que la chica me observaba con preocupación ¿Qué demonios le ocurría? Bueno, no era importante aquello, al menos no para mi. El hombre, al sentirse observado por mi sonrió de lado y alzo una ceja pícaramente ¡Kami, tenia una cara de modelo y unos ojos tan hermosos!

"valla, pero quien viera a la princesa tan coqueta con un médico… si su padre y hermano supieran de esto seguramente me mataría de una manera cruel y dolorosa, pero francamente no creo que ellas me delaten, menos esta sirvientucha que a cada rato interrumpe, se ve que esta muy nerviosa y no creo que lo este por un simple coqueteo… tratare de adivinar el motivo de su miedo." -bien, solo algunos moretones y raspones sin importancia… creo que ni siquiera era necesario venir hasta aquí, alteza.-

-oh si, era muy necesario venir…- le dije mientras apoyaba mis codos en el escritorio, sosteniendo mi rostro con mis manos para acercarme un poco mas a el, realmente estaba guapo…

sonrió de una manera tan provocativa que me sentí sonrojar enseguida. "la princesa sonrojada y su escolta azul del pánico… escenario de película" -bien señorita, ¿su numero de historia medica, por favor?…-

-¡hpm! Como si usted no se lo supiera…- respondió secamente. -al diablo con esto, no es necesario ni siquiera que lea la historia medica de la princesa…- se notaba el mal humor y la preocupación en su voz… ahora si que me encontraba confundida. -todos los médicos en Vegetasei saben que la condición de salud de la princesa ha sido perfecta desde el día de su nacimiento…-

En ese momento mis ojos se abrieron de par en par, ¡¿acaso había dicho Vegetasei?! No era posible…

-di… ¿disculpa?, ¿a-acaso has dicho Vegetasei?- me sentí palidecer. Al momento la joven toco mi frente, para medirme la temperatura…

-¿Qué le ocurre alteza? Al escuchar el nombre de Vegetasei palideció de repente…- allí abrió un poco mas sus ojos y comenzó a comprender todo. -¿recuerda usted quien soy yo?-

-no tengo idea de quien eres…-

Quito su mano de mi frente como si el tacto le quemara y dejo salir un ligero ¡ohh! De sorpresa, mientras me miraba fijo y luego observaba al doctor, preguntándole con sus ojos que era lo que me estaba pasando.

Lo vi. acomodarse sus lentes, con cara meditativa mientras nos hablaba. -bueno, parece que aquí tenemos un pequeño caso de amnesia… ¿te puedo hacer algunas preguntas?-

- s-si por supuesto…- ya ni siquiera quería seguirle coqueteando, esas palabras me habían caído como un balde de agua fría y estaba tratando de asimilar todo… "¡¿como que amnesia?! Si se supone que Vegetasei fue destruido hace muchísimo tiempo, yo ni siquiera llegue a conocerlo, ni el mismo señor goku llego a hacerlo. Entonces todo lo que he vivido… ¿fue un sueño? Que confusión"

-no tenemos tiempo para esto.- le corto enseguida ella. -señorita Bra es hora de que nos vallamos al palacio, allí informare de la situación a sus padres y ellos buscaran a los mejores médicos para darle solución a este problema…-

El doctor se veía sumamente molesto, ya que había dado a entender que el no era un medico de un nivel adecuado como para atenderme. Disimulo lo mas que estuvo a su alcance y nos dio a conocer su opinión. -bueno, si eso es lo que cree adecuado como su protectora, esta bien.- le entrego un sobre grande y amarillo. -aquí están los análisis que realice en la cámara de regeneración. Pienso que lo que le esta ocurriendo es un simple resultado del fuerte golpe que se llevo en la cabeza, aunque no es nada serio. Le recomiendo que descanse sin presionarse por recuperar sus recuerdos, estoy seguro de que estos llegaran a usted por si solos…-

- muchas gracias, doctor.- le di una sonrisa y me levante de la silla.

Minutos después ya estábamos fuera de ese gran edificio, ahora la pregunta era, ¿Qué podría esperar ahora? Si se suponía que estaba muerta, ¿Cómo fue que fui a parar en Vegetasei? Por mas explicaciones que le daba no le encontraba sentido a la situación en la que me encontraba en ese momento. Alce el vuelo junto a aquella mujer, misma que me había dicho que ahora íbamos al palacio real… ¿realmente aquello podía estar sucediendo?

Luego pensé en la única explicación que tenia algo de lógica en ese momento: tal vez en el paraíso habían decidido que en vez de enviar mi alma a allí, me enviarían a un lugar que siempre quise conocer desde niña. Si, eso era lo que estaba pasando, enviaron mi alma a Vegetasei como en una especie de universo paralelo solo para que lo conociera, después lo mas seguro es que me enviarían al verdadero paraíso y me enteraría de lo que ocurrió en la tierra.

"ojala todos estén bien…" pensé con nostalgia mientras volaba a gran velocidad; para no saber lo que estaba haciendo, ese arte se me daba demasiado bien… hija de mi padre debía ser, por supuesto.

Paramos el vuelo en seco frente al enorme y oscuro palacio. sentí miedo, era realmente imponente el lugar.

-bien señorita.- soltó un gran y largo suspiro, como buscando valor dentro de si misma. -es hora de que entremos a ver a su padre.-

¿y ahora que?

Continuara…

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