Capitulo 2 : Confesion
Con la velocidad que iba la limosina era tonto el pensar que demorarían, mas si se tenia en cuenta la insignia de la familia Oshitari que iba por delante como apartando todo obstáculo del camino. Yuushi iba apoyado en la puerta del lado izquierdo, desde que había subido a la limosina no le había quitado los ojos de encima a Keigo, quien como conejo asustado, estaba totalmente envuelto en su casaca del club, agazapado si podía decirse, y con una mirada vacía que caía a la ventana derecha, era su culpa y Yuushi lo sabia, por no haber podido el hacer a un lado sus estupidos deseos y no haber tenido el valor de declarar sus sentimientos a por ello no se le había ocurrido mejor plan que hacerle suyo a la fuerza, ahora se arrepentía como nadie tenia idea… ¿Qué debía hacer?
Era mas que lógico, no podía decírselo, pero si podía el tratar de cuidar de el ante el error cometido. El auto se detuvo en las propiedades de su familia- Atobe… hemos llegado… -Dijo Yuushi. Keigo no dijo nada solo tomo su maleta y bajo de auto.
El lugar estaba tan iluminado como todas las casas de la zona, pero en un silencio diferente- Se nota que fueron a tu casa… Deben estar ya en la ceremonia de apertura… Será raro que el Presidente Estudiantil de la Hyotei no este allí…verdad?
-Me da igual… -Dijo Atobe sin muchas ganas.
-Será mejor que entremos.. ny… -Ahogo su voz y tapo su boca, esa maldita colilla no podía delatarle… era natural que se le escapase cada que estaba cerca de Keigo… era su manera de tratar de seducirle… pero ahora era algo que no permitiría salir.
A paso lento dirigió a su acompañante a las recamaras, habían de por si varias para los diferentes invitados que llegaban de ves en cuando- Keigo… esta bien que te de una recamara solo?
-Estaré bien… -Dijo sin ganas avanzando levemente a la entrada, pero la puerta fue cerrada por el dueño de casa, Keigo no se molesto en levantar la mirada.
-No puedo dejarte solo en ese estado…- Su voz se notaba mas que preocupada, le partía el alma el ver en ese estado a su querido Atobe.
-Si quieres… -Dijo en un susurro que se alejaba mucho de la normal habladidura de Keigo- …Puedes quedarte conmigo…
Yuushi bajo la cabeza, estaba seguro de que si Keigo supiese que el era el causante de su malestar… Entonces nunca le diría aquello- …Es… esta bien… -Dijo en modo de respuesta y dejando pasar a Atobe a la habitación que le ofrecía.
Al instante Keigo se dejo caer en la cama y abrazo la almohada y así estuvo un buen rato… Luego levanto la mirada a Oshitari- Te agradezco el cuidado… Y que no preguntes nada… Pero si no te importa… necesito contárselo a alguien… -Dijo en una voz suplicante.
Yuushi se sentó en la parte baja de la cama y oyó cada palabra que Atobe decía, veía en su cara la emoción de contar su salida de la escuela, pasando por lo cómico de su caminata y terminando por el horror del relato de lo ocurrido de ultimo, la repulsión y el desagrado en cada palabra.
Yuushi no pudo evitarlo y tomo a Keigo entre sus brazos- Lo siento… Atobe… Todo es mi culpa…- Dijo en un susurro acariciando la cabeza de Keigo, quien se dejo calmar apoyándose en el pecho de su compañero.
-No te culpes… -Contesto dejando brotar silenciosas lagrimas- Fui yo el que decidió ir tras de ti… tu no me obligaste… fui yo… por mi cuenta…
-En serio… es mi culpa… Keigo…- Le pego con todo el cariño que le tenía a su pecho, quería protegerle… Pero como hacerlo de si mismo.
-Tenía miedo… Quería que estuvieses allí…
-Lo siento… -Un par de lagrimas cayeron en el rostro de Atobe, este levanto y observo a Oshitari, sus ojos estaban cerrados sufría por lo había hecho… pero sufría mas por tener a tan inocente criatura en sus brazos y el tan lejano a la verdad.
Keigo se inclino levemente y seco las lagrimas de Yuushi- Lo lamento… no quería hacerte sentir culpable… siempre soy así de tonto… no pienso en los que me rodean… Gomen… Oshitari… -Dijo rodeándole nuevamente con un calido abrazo- No llores por mi… -Le susurro al oído- Que quien te haga llorar solo merece ser castigado…
-A… Atobe…
El nombrado poso uno de sus dedos sobre los labios de Yuushi- Es la verdad… el que te haga sufrir… merece castigo… en mi caso… creo que me castigaron por adelantado… Pero ya paso… esa experiencia horrible… ya paso… ahora estoy contigo… a salvo… y listo para enfrentar algo de lo que he temido… Yuushi…
-Temido… hoy no tienes nada que temer… Keigo… Estas hoy bajo mi cuidado… Y no dejare que anda te pase…- Dijo el de cabellos azulinos tratando de recostar a su capitán- Es hora que descanses… Me sentare en el sillón de allá… así podré cuidarte… -Dijo tratando de levantarse de la cama pero fue sujeto por Keigo- ¿Qué te ocurre?
-No quiero que te alejes… -Dijo sonando tan caprichoso como siempre- Quiero que estés aquí… -Aumento señalando con la mirada la cama.
Yuushi sonrió- Solo estaré en el mueble… no esta muy…
Perdía el equilibrio… pero no por un mareo ni nada así, Atobe le había jalado de donde le tenia sujeto y ahora era inevitable el que sus labios estén juntos- La mirada violácea de Oshitari se vio de frente con la azulina de Keigo, tan retante como siempre, Yuushi se aparto de golpe.
-A… Atobe…
El nombrado bajo la cabeza por unos instantes luego la subió de nuevo- Tu lo has dicho… hoy ya no hay nada de lo que deba temer… Por eso… es que tomo este riesgo… Oshitari Yuushi… Estoy enamorado de ti…
Esas palabras firmes, de ser cualquier persona desconocida para Keigo hubiesen sonado las más firmes y sin duda, pero el hecho de que sus anos temblaran cogiendo la sabana le hacían saber a Yuushi lo mucho que le costaba el hacer esa confesión en ese momento, además de ello… Había quedado sin habla… ¿Qué debía responder? Era obvio que el sentía lo mismo, pero después de lo que había hecho… era correcto aceptarlo?
Keigo le miraba a los ojos, era notorio que el chico para el, había quedado confuso y sorprendido ante la confesión, el mismo estaba sorprendido, pero esa noche se había dado cuenta que a la única persona que quería cerca ante esos momentos de tristeza y/o miedo no era otro que el que tenia allí presente, el mismo que hacia dos años se había atrevido a ser único miembro del club de tenis que a pesar de estar en primero le dio frente en un partido razonablemente bueno… Era el… y nadie mas.
-Crees que soy… la persona correcta… -Dejo salir Yuushi
Keigo siguió observándole, ahora el peliazul tenia la cabeza gacha –Eres la persona que esta en mi corazón… eres la persona a la que quiero entregarle mis sentimientos… esa persona… es la que eres… correcta o no… eres tu… Oshitari Yuushi…
-Por que… Por que yo?
-Por que…- Era Keigo quien ahora bajaba la cabeza- Es una pregunta buena sabes… pero solo se que tu eres el único que me despierta celos, pero a la ves ganas de estar cerca de ti… el único por el cual siento que puedo dejar de lado mi orgullo y ofrecerte mi cariño… lo siento… creo que nunca esperaste eso de mi…
Yuushi levanto la vista. Esa voz se le hacia conocida, era un tono similar al de muchas chicas que el muchas veces había rechazado… Keigo se sentía rechazado? Aun no le había dicho nada… Pero era hora de hacer algo, se acerco hasta la cama y tomo de los hombros a Keigo este levanto la vista y le miro.
-Yo también tengo que decirte algo Keigo… -Fue lo que dijo antes de tomar aire y mirarle firmemente, era ahora o nunca.
