Card Captor Sakura no me pertenece, todos sus personajes le corresponden a Clamp; lo único de esto que me pertenece es la historia.
Apostando al Amor
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Goddess Aeris
Capítulo 2
"Unos encuentros tan… ¿desagradables?"
Definitivamente ese día debería conseguirse seguridad privada; una muy buena seguridad si es que quería seguir con vida.
Para agregar a toda la odisea que le había sucedido en la mañana tenía que sumar que casi había sido arrollada por un auto. Bueno, al menos era un costosísimo y majestuoso deportivo negro, con un conductor… ¿guapo? Emm, sí, ella suponía que era guapo.
En verdad no había reparado demasiado en el hombre. Estaba tan asustada y con la cabeza en las nubes que no se había fijado en él muy detalladamente.
De todas maneras ¡no era ella la que estaba mal! ¡Él era quien había pasado una señal por alto! Y por ese descuido casi sucede una desgracia.
El muy descarado no pidió ni una mísera disculpa. Debía ser –seguramente –uno de esos estúpidos jóvenes que piensan que podían llevarse al mundo por delante, por el único hecho de tener dinero. Ese hombre tenía dinero.
Ese deslumbrante deportivo lo decía a gritos.
Llegó a su edificio y comenzó a buscar las llaves en su bolso, pero el sonido de la puerta abrirse hizo que dirigiera sus ojos esmeralda hacia esa dirección.
—"Pequeña Sakura". –mencionó la persona que abrió la puerta en un tono afable. —"No te esperaba tan temprano".
Sakura sonrió. Ese era Hideki Ishiro, el encargado del edificio. Un anciano de gafas, bajito y regordete con un aire tan amable que daban ganas de ponerlo en la mesita de luz para que –al levantarse –se pueda comenzar el día con una amplia sonrisa. Tenía un cabello canoso y ojos tan celestes como el cielo con una vivacidad única.
Él siempre tenía una sonrisa imborrable y pegajosa en el rostro; y, al ser tan sabio, siempre sabía qué decir, sin importar la situación.
La castaña lo trataba como si fuese su abuelo. El abuelo que nunca tuvo.
—"Yo tampoco lo esperaba, señor Hideki". –respondió. —"Pero aquí estoy".
—"Pequeña, no te ves bien". –señaló el hombre viendo sus prendas, para lo que Sakura suspiró. —"Luces muy asediada".
—"Sí, creo que sí. Mi jefa estaba en lo cierto, necesito vacaciones".
—"Me parece muy bien". –concedió el hombre con una leve sonrisa. —"Las mereces. Te la pasas trabajando y nunca te despejas. Mi niña, la vida es corta, y mira quien te lo dice; yo soy casi de la prehistoria, pero supe disfrutar y sigo disfrutando. Tú que eres joven deberías de hacer lo mismo".
Sakura rió ante la ocurrencia, Hideki era así. Continuamente bromeaba consigo mismo. Él sabía como hacer para que las personas razonaran sobre sus palabras sin la necesidad de exponerlas en un aburrido monólogo.
—"Está bien señor dinosaurio". –bromeó. —"Tomaré en cuenta lo que me dijo. Disfrutaré estas vacaciones al máximo".
—"Así se habla". –dijo Hideki ampliando su sonrisa. —"Bien, creo que lo primero para comenzar sería cambiarte de ropa. ¿No lo crees?".
La esmeralda lo miró extrañada pero luego entendió. Estaba tan perdida con lo de su descanso que olvidó pasar por las ropas que le había pedido a Tomoyo.
Suspiró. Luego tendría que comentarle los últimos sucesos que acontecieron.
—"¿Sabe qué?" –cuestionó regresando la sonrisa a su rostro. El anciano negó. —"Usted siempre tiene razón. Debería ser político, así las cosas estarían mejor que nunca".
El hombre rió a carcajadas. —"Pequeña, no tientes al diablo. Jamás me metería en esos asuntos. No paso del balde y el trapeador". –bromeó.
La joven negó con la cabeza. —"Ay, abuelo ¿qué haré con usted?" –le dijo sonriente mientras se encaminaba hacia las escaleras.
—"Pequeña…". –la detuvo. Ella volteó. —"El ascensor está en funcionamiento, ya puedes usarlo".
Sakura suspiró de alivio y le agradeció con un movimiento de cabeza cuando abría las puertas y se adentraba en el cubículo.
—"¿Lo ves? Si me metiera de político tendrías que haber subido las escaleras a pie. ¿A que no es agradable?" –volvió a escucharlo antes de que el ascensor comenzara a subir.
Ella no pudo hacer nada más que volver a sonreír. Ese ser humano era todo un personaje. Eso le demostraba que no todas las personas estaban perdidas. Aún quedaban personas solidarias y amables en un mundo que se ahogaba de avaricia y corrupción.
Sí, definitivamente, la vida era hermosa.
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Se sentó en su amplio escritorio. La junta había sido todo un éxito, a excepción –claro –de que él llegó corriendo como un loco, jadeando, y por sobre todas las cosas con toda la ropa sucia de lodo.
El que dijo alguna vez –valla uno a saber cuando –que todo lo que se hace en la vida volvía; estaba endemoniadamente en lo cierto.
Flash Back
Cuando llegó al edificio –quince minutos tarde –y luego del suceso con la chica 'deshormonada' –como él la había calificado –salió corriendo de su auto, sin fijarse que delante de él había una bonita y resplandeciente cáscara de banana, con la que tropezó y fue a parar en medio de un muy 'oportuno' charco de agua sucia.
Sin reparar en la posición completamente embarazosa en la que cayó –la cual no tenía ni una pizca de sensual –se levantó para llegar por lo menos a dejar los papeles; definitivamente no podría llegar tan campante con esas fachas.
Pasó por los pasillos de la corporación sin importarle las tediosas miradas que le dedicaban en el camino –algunas de las cuales, eran coquetas a pesar de su paupérrimo estado –y siguió hasta la sala de juntas.
Ahí estaba Eriol. Al parecer estaba haciendo un gran trabajo; todas las momias-buitres –dícese también, los accionistas –estaban de lo más silenciosos escuchando las ofertas.
Sonrió con cinismo. Por supuesto, mientras a esos viejos se les hablara de dinero a montones, eran capaces de despedir una gran cantidad de flujo salival, como si estuvieran frente a un suculento banquete.
Por eso eran unos buitres.
Shaoran se aproximó a la puerta de la sala de juntas y la entrevió apenas. Tenía que darle los proyectos a Eriol para que pudiera mostrar los gráficos de ascensos y descensos del sistema. Después de todo, su presencia no era de vital importancia para ellos; él era sólo un 'adorno' por ser el presidente de las empresas Li. Esos buitres ni lo notarían, estarían de lo más ocupados especulando cuánto ganarían en el próximo año.
Bueno, eso no estaba mal. Todos lo hacían.
Él pensaba que todo se guiaba por el capitalismo. Nada quedaba afuera. Nada.
Como recordaba la frase que leyó cuando estudiaba en la universidad de un reconocido economista –del cual no recordaba el nombre -, 'El dinero no tiene patria, no tiene amigos, no tiene familia; solamente tiene intereses'. Esa frase no podría ser más acertada, según él. Sonrió.
Abrió un poco más la puerta –sin que nadie se diera cuenta -, mientras intentaba llamar la atención de Eriol para darle lo que estaba en sus manos –por medio de señas y gestos, que no daban resultado –las puertas se abrieron haciéndolo caer frente a todos, que lo miraron como a un niño, a quien atrapan escuchando las conversaciones de los adultos.
Les dio una sonrisa nerviosa, para luego dirigirse hacia su amigo –que a muy duras penas estaba conteniendo una enorme carcajada –y le entregó los documentos.
El murmullo no se hizo esperar y Eriol, prácticamente, se estaba volviendo azul. ¡Dios! Ver a Shaoran tan desarreglado era todo un caso inédito. Eso no sucedía todos los días.
El castaño le dio una mirada asesina a su 'amigo', sabiendo de ante mano que esto duraría como mínimo unos siete años antes de que fuera olvidado. Sí, Eriol siempre hacía un mundo de una pequeña partícula atómica.
Ofreció unas disculpas intentando retirarse de allí con toda la dignidad y el orgullo que le eran posibles. Lo cual, estaba reducido a bajo cero, pero aún así lo hizo.
Él era Shaoran Li, después de todo.
Fin Flash Back
Y ahí estaba, queriendo que la tierra se lo tragase y que el mundo lo olvidara; que pasara a ser parte de la ciudad perdida, de Atlantis, o del mismísimo Titanic, si eso fuera posible.
Nunca había pasado tanta vergüenza junta en toda su vida. Nada, pero nada de lo que le hubiese pasado anteriormente podría compararse con lo que estaba sintiendo en esos momentos.
Era un bochorno. Un completo bochorno.
Alguien debería estar mandándole maldiciones. ¿Pero quién podría ser?
¿Y por qué a él?
A ver… hagamos un recuento.
Teníamos a Harumi, la 'chica de la limpieza' –que no sabía nada de limpieza –a quien había despedido cuando fue a buscar sus informes.
No, ella no podía ser. Su 'relación' había terminado algo mal, pero la muchacha no podría recriminarle nada después de que él le hizo disfrutar tanto todo el tiempo que compartieron.
Bien, Harumi descartada.
Entonces, también estaba la chica de la semana pasada ¿cómo era que se llamaba? Emm… ¿Chiza? ¿Himiko? ¿Satsuna? ¿Tomoka?
¡¿Cómo se llamaba?!
Ya ni lo recordaba. Cada semana tenía a una diferente. ¿¡Cómo demonios iba a recordarlas a todas!? Ni que fueran tan importantes… ni tan buenas.
Casi ni recordaba sus rostros.
Pero había un rostro que sí quedó grabado en su memoria. A fuego…
Un rostro que…
¡La chica de la mañana! Sí, ella tenía que ser...
Además de ser una des hormonada, mata hormonas –valga la redundancia –era una bruja.
Una malvada bruja de ojos verdes…
Con un cuerpo descaradamente tentador…
Y con un…
—"Con que aquí estás". –interrumpió la voz de su mejor amigo desde la puerta de su despacho.
Shaoran lo miró como sólo se miraría a una lacra y frunció el seño. —"¡Oh! Genio" –se mofó. —"¿En dónde debería de estar?"
Eriol lo miró divertido y se apoyó en el marco de la puerta. —"Pues si yo fuera tú, lo primero sería ir cambiarme de ropa. Y luego, intentaría desaparecer del país. No, me corrijo, intentaría desaparecer de la faz de la tierra". –dijo… y explotó, finalmente, en risotadas.
Shaoran entrecerró los ojos. Lo sabía, claro que sabía que esto se avecinaría.
—"Pero por suerte y gracias a Dios bendito, yono soy tú". –soltó entre dientes agregando una nueva oleada de carcajadas a la que ya se estaba ejecutando en el apuesto hombre de ojos zafiro.
El joven de orbes ámbar bufó indignado. ¿Acaso Eriol no podía respetar su luto de su dignidad de hoy?
¿No podía callarse cuando sabía que estaba pasando por una crisis existencial?
¿No podía, simplemente –como un buen amigo –conseguirle una exuberante mujer?
¡¿No podía desaparecer?!
El castaño suspiró. Estaba perdiendo la cabeza. ¿Qué hombre importante de negocios podría creer en brujería, como anteriormente estaba imaginando? Y lo más insólito aún…
¡¿Quién podría creer que Eriol Hiragizawa desaparecería o se mostraría un poco más solidario acorde a la situación!?
Shaoran, al ver que Eriol estaba recuperando el aliento de a poco y que ya podía mantenerse en pie sin necesidad de agarrase de las paredes, continuó.
—"Bien, búrlate todo lo que quieras. Pero te pido un favor, hazlo de una vez por todas, así no tendré que aguantarte".
Eriol se aclaró la garganta y lo miró seriamente. —"Está bien, está bien, no te enfades. De todos modos no venía para esto. ¡Pero entiéndeme, hermano! ¡Esto no pasa todos los días!" –estaba por estallar nuevamente en carcajadas pero un brillo asesino en los ojos ámbar de su amigo lo hizo recuperar la compostura. —"En realidad vine a invitarte".
—"¿Invitarme?"
—"Sí. Eres mi mejor amigo y aún no conoces a esa persona que es tan importante y especial para mí. Ni ella te conoce. Por eso quiero presentártela".
Shaoran lo miró inquisitivamente. —"Ajá. Bien, ahora dime la verdadera versión de los hechos".
El pelinegro rió. —"Valla, sí que me conoces".
—"Si a esta altura de mi vida no puedo descifrar a un engendro como tú, entonces no debería seguir viviendo".
—"Gracias, yo también te quiero". –contestó sarcásticamente.
—"Eriol…" –siseó peligrosamente. —"Al punto. Sabes que no estoy de animo".
—"Lo se. Por eso hice este pequeño preámbulo". –sonrió. —"En realidad quisiera que me acompañes a una cita con mi novia y una amiga; la habíamos estado planeando, ella quería que su amiga conociera a alguien. Yo iba a llevar a Ryo, pero él no puede, así que ¿qué dices?"
El ambarino alzó una ceja. —"¿Qué digo de qué?"
—"Vamos, no te hagas ¿lo harás?"
—"Dijiste que querían que esa chica conociera a alguien ¿no?" –Eriol asintió. —"¿Por qué yo?... Sabes como soy, jamás me metería en una relación seria".
El ojiazul sonrió misteriosamente. —"Pues porque eres mi amigo; porque quiero que me acompañes y porque nadie te dijo que ibas a meterte en una relación. La salida es sólo para que haya alguien acompañándola y que no se sienta como la violinista".
El joven suspiró. Bien, tendría que ir. A pesar de quejarse tanto de Eriol, él siempre estaba en las buenas y en las malas. Ya iba siendo hora de que le devolviera unos favores.
—"Está bien". –accedió con pesar. —Sólo espero que esa 'amiguita' no sea un mastodonte con bigotes".
—"Confía en mi… no lo será". –murmuró sonriendo ampliamente.
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¡Oh! ¡Por Dios! ¡Estaba tarde!
¿Acaso ese siempre sería su karma? ¿¿Por qué??
Tenía que llegar pronto o Tomoyo la mataría. Aunque debería entenderla, prácticamente la había obligado…
Flash Back
Sakura llegó –al fin –a su apartamento y se echó en su sofá favorito.
Buscó con la mirada a su gato pero éste la miró desdeñosamente para luego ignorarla.
-'Aún no ha olvidado lo de la mañana' –pensó.
Cerró sus ojos. Quería relajarse. Tenía que relajarse.
Pero… el mundo entero estaba en su contra.
El maldito teléfono comenzó a sonar. No quedaba más que atenderlo. Se levantó de su cómodo asiento y eso fue lo que hizo.
—"Hola…" –alcanzó a decir porque una muy conocida voz la interrumpió del otro lado.
—"¡Sakura!" –exclamó su mejor amiga. —"¡Me acabo de enterar que estás de vacaciones!"
—"Emm… sí, Tomoyo lo siento, yo te prometí que…"
—"¿Pero qué estás diciendo?" –cuestionó confundiendo a la ojiverde. —"¡Esto es fabuloso! Yo siempre te lo decía pero no me hacías caso. Tenía que ser Hishiro quien te obligara. En verdad me alegra. ¡¡Será tan kawaii!!"
—"Tomoyo, tranquila, sólo son vacaciones".
—"¡¿Sólo vacaciones?! ¡Por Dios, Sakura tienes que liberarte! Y yo como tu amiga no voy a dejar que pases todo ese mes retraída en tu casa y sola como una ermitaña".
—"No estoy sola, Kero está conmigo". –Alegó dándole un vistazo a su gato que –aún resentido –giró su cabeza amarilla.
—"Sakura, basta. La discusión acabó aquí". –dijo cortante. —"Hoy. Ocho de la noche. En el resto bar. Ponte linda. Se puntual. Te esperaré. Y adiós". –, y la línea murió.
La ojiverde cayó en un letargo hasta que su expresión desentendida se formó en un seño fruncido.
¡Arrgg! ¡Tomoyo! ¡¿Por qué siempre hacía lo mismo?! La dejaba con la palabra en la boca para que no pudiera negarse a nada. Hablaba tan rápido que le era muy difícil a la esmeralda entender lo que su amiga le decía. Pero ya estaba acostumbrada.
Suspiró. Para Tomoyo no existía la palabra 'No'.
Al parecer no tenía escapatoria.
No, corrección, definitivamente no tenía escapatoria.
Fin Flash Back
Miró su reloj. Las ocho y quince. Bueno, tampoco estaba tan tarde. ¿Qué más querían? Ella no decidió salir justo ese día. ¡Ese día!
Corrió las pocas calles que le quedaban para llegar al Resto Bar lo más rápido que sus piernas le daban y que su vestuario le permitía.
No es que se había puesto algo muy complicado. Por el contrario, estaba usando una camiseta de tirantes blanca con unos pétalos, y encima de ésta una pequeña chamarra color piel para resguardarse de la frescura de ese otoño. También llevaba una pollera color rosa hasta por debajo de las rodillas con unas botas de cuero que –a simple vista –eran de diseñador.
Ese no era su estilo. Ella prefería unos jeans y unos prácticos tenis; pero cada vez que salía con Tomoyo, tenía que vestirse de esa manera –semi elegante –para no parecer su lacaya, en vez de una amiga que disfruta de una salida.
Llegó al lugar y entró apresurada. Estaba segura de que sobreviviría. O por lo menos lo haría mientras no se quedara a solas con Tomoyo Daidouji. A veces, ella era de temer.
Buscó con la mirada el rostro conocido de su amiga hasta que lo halló en una mesa cerca de la sala de juegos.
Ella estaba sentada junto a su novio –Eriol –un chico que hace poco había conocido y que le cayó muy bien. Ambos estaban sentados en lo que sería en frente de donde ella se encontraba.
Corrió hacia ellos y paró a su lado intentando recobrar el aliento.
—"Tomoyo… Eriol… lo… siento". –dijo entrecortadamente. —"Siento llegar tarde. Lo que pasó es que Kero… estaba algo fastidioso y se puso a romperme las medias y… tuve que calmarlo y la verdad que él no es nada fácil. Entonces cuando por fin lo logré no encontraba un maldito par de medias que ponerme y…"
—"Ya Sakura, tranquila. Respira". –la interrumpió Eriol con su característica sonrisa.
—"No te preocupes, no tuvimos que esperar tanto". –tranquilizó su amiga.
—"En… en verdad lo siento". –volvió a disculparse avergonzada.
Pero de pronto sintió algo en su nuca. Algo que le hizo poner los pelos de punta. Algo que la quemaba. Algo que la atravesaba.
Una mirada…
Y fue entonces que se dio cuenta. Se percató de otra presencia, diferente a la de sus amigos.
Se volteó y, nuevamente, ámbar y esmeralda se unieron en una danza de colores en donde la naturaleza de la primavera libraba una lucha contra el color del fuego y de la tierra del otoño. Ambos colores mezclados en uno.
Él abrió su boca para decir algo, pero ella se le adelantó.
—"¡¡TÚ!!" –gritó apuntándolo con un dedo.
Algunos de los otros comensales dirigieron sus miradas al origen de ese grito, pero al ver que la muchacha casi ni se movía de la vergüenza volvieron a sus actividades.
—"¡Hey! No grites. Y no hagas eso". –mostró con un ademán el castaño a su dedo extendido. —"Es de mala educación".
Tanto Tomoyo como Eriol estaban desconcertados. ¿Ellos se conocían? ¿Estábamos hablando de los mismos Sakura y Shaoran que conocían?
—"¿Se conocen?" –se animó a preguntar Eriol.
—"No algo como conocerse. Pero sí nos vimos". –respondió el ambarino.
—"Lamentablemente". –agregó la castaña con un bufido.
—"Sí, lamentablemente para mí. Pero para ti…" –le dio un vistazo de arriba abajo. —"no creo que sea muy malo conocerme". –sonrió ladinamente.
La castaña se encendió de furia. ¡¿Cómo se atrevía?! ¿Quién se creía que era? ¿Un dios griego, romano? ¿De qué casta de dioses venía ese hombre que ella no se había dado cuenta?
Estaba a punto de responder cuando el ojiazul la interrumpió. Él conocía a Sakura y mucho más a Shaoran. Sabía que ninguno de los dos daría el brazo a torcer. Aunque esto se estaba poniendo bastante bueno.
—"Ah, entonces si se conocen es mucho mejor". –dijo con una sonrisa sabiendo que los castaños lo interpretarían como un chiste, siendo que casi se estaban matando con las miradas. —"Sakura, él es Shaoran Li, mi mejor amigo; Shaoran, ella es…"
—"Sí si, ya escuché, su nombre es Sakura. Deja las formalidades Eriol". –le cortó, impetuoso.
—"Kinomoto para ti". –contraatacó Sakura.
Shaoran la miró extrañado. Bien… esto estaba cada vez peor. Además de tener que aguantar que no lo mirase como queriéndoselo comer –que era a lo que estaba acostumbrado -, y que por el contrario, la chica apenas lo mirara, y si lo hacía era enfadada; tenía que soportar llamarla por su apellido ¡su apellido! Estando en una cena con amigos. Esto era el colmo.
Tomoyo miró detenidamente las expresiones de su amiga y del muchacho –mejor amigo de su novio –que acababa de conocer. Sonrió. Era una sonrisa… escalofriante.
-'Esto será divertido'. –pensó para luego mirar a Eriol quien sonrió cómplice.
—"Bien muchachos". –comenzó la amatista. —"Ya que estamos todos ¿qué podemos pedir para cenar?"
Se hizo una pequeña disputa para elegir el menú que iban a comer. En especial, los que no se ponían de acuerdo eran los castaños, pero gracias a la intervención de la parejita, las aguas se calmaron… por el momento.
Mientras esperaban a que les sirvieran, Tomoyo quiso comenzar una conversación.
—"Así que… eres el propietario de todo el imperio de empresas Li ¿no?"
El aludido asintió. —"Sí, manejo las empresas de mi familia que se encuentran aquí, en Japón".
—"¿Las empresas Li? ¡¿Tú eres el presidente de una de las compañías más grandes de todo el mundo?!" –preguntó la esmeralda asombrada.
Sus acompañantes la miraron.
—"Sakura, yo te lo presenté, te dije que él era Shaoran Li". –comentó Eriol algo divertido.
—"Pe-pero no me imaginé eso. Además de que estaba algo distraída".
Shaoran sonrió maliciosamente. —"Claro que estaba distraída. No me quitaba los ojos de encima".
Eriol y Tomoyo lo miraron algo desconcertados y luego voltearon a ver la reacción de la joven.
Sakura lo miró furiosa. —"Es que esto no se ve todos los días. Deberías de entenderme".
—"Lo se, lo se. Personas como yo no abundan en el mundo". –sonrió arrogante.
—"Por supuesto que no". –concedió ella. —"Imagínate si a todos los monos del mundo les dieran altas dosis de arrogancia y los vistieran de seda para soltarlos al mundo así como así. ¡Esto sería el planeta de los simios!" –terminó con una sonrisa triunfante.
Al instante se escucharon dos fuertes risotadas. Ambos morenos estaban sosteniéndose los estómagos.
Por un lado Eriol conocía a Shaoran y sabía perfectamente como su ego que siempre estaba a más de 150 por ciento de potencia, ahora seguramente disminuiría a un 95 por ciento, si no es que a menos. Sakura en verdad estaba haciéndolo divertir a lo lindo. Y también dándole una lección…
Tomoyo, sabía que Sakura estaba realmente enfadada. No sabía bien los motivos de aquello; pero cada vez que su amiga se enfurecía, todas esas palabras filosas y muchas más eran capaces de salir de esos labios rosados que parecían tan angelicales.
Shaoran, ante tal humillación –ya que a pesar de poder ser considerado sólo un chiste amistoso, él sabía perfectamente que no lo era –apretó la mandíbula. Esta mujer no sólo lo ignoraba sino que se mofaba de él. ¡De él! Tenía que contraatacar. Esto no se quedaría así. No podía quedarse así.
—"Entonces, en ese caso, yo podría decir lo mismo de ti. Ya sabes, lo que dicen 'Aunque la mona se vista de seda, mona se queda'"
—"En eso tienes toda la razón". –contestó la castaña tranquilamente. —"Este no es mi estilo, pero se que al salir con Tomoyo tengo que vestir así. Trabajo en el campo de la moda a pesar de todo".
Para quien pensaba que el orgullo del castaño podría ser rescatado estaba completamente equivocado. Se le pegó el tiro final, directo al corazón. ¿El orgullo tiene corazón? Para Shaoran Li parecía que si…
Eriol no podía estar disfrutando más de esta conversación, o mejor dicho, esta batalla campal de palabras y argumentos. Sakura iba en la delantera. ¡Wow! Todas las mujeres con las que Shaoran estaba acostumbrado a hablar –si es que hablaba con ellas por lo menos alguna palabra –sí que no tenían nada de cerebro, siempre le daban la razón a lo que decía sin siquiera saber –en muchos casos –que diablos era lo que hablaba. Pero Sakura era diferente, él lo sabía a pesar de no conocerla demasiado.
Quizás debería dejar de ser egoísta y parar esta pelea que –aunque aún no se conformaba como tal –estaba seguro de que lo sería.
—"¡Ahh! Claro, Sakura tú también trabajas en la empresa de Minako Hoshiro. ¿De qué es de lo que te ocupas?" –preguntó para distender la tensión en el ambiente.
La esmeralda parpadeó y lo miró. —"Ah… emm… me encargo de los estudios de marketing y de mercado". –sonrió. —"Tú sabes, es mejor que trabajar directamente con la moda, sería algo complicado para mi".
—"¡Ay! Pero Sakura bien podría ser modelo. ¡Se ve tan kawaii con mis diseños!" –acotó la morena.
—"Lo se Tomoyito, siempre me lo dices". –le dijo Eriol cariñosamente dándole un beso en la oreja y susurrándole otras cosas que hicieron que aparezca un adorable sonrojo en su pálido rostro.
Sakura los vio sonrojada y algo extrañada. ¿Tomoyo sonrojándose? ¡Nah! Debería estar alucinando.
Y Shaoran… Shaoran, aparte de estar casi en el mundo de la muerte egorgullímica –que sería –la muerte de su ego y orgullo, ahora estaba más que empalagado. En muy poco tiempo contraería diabetes, si es que ya no la tenía.
Una cosa era escuchar a su amigo hablar de su 'caramelito de miel' y ver sus ojos brillantes. Pero otra cosa completamente diferente era verlo tan acaramelado con su 'caramelito de miel' o 'Tomoyito' –como él la había llamado.
Esto era una pesadilla…
—"Consíganse un hotel". –les murmuró con malicia.
Ambos se sonrojaron y se separaron un poco.
—"Ya, Eriol. Estamos en un lugar público… deja de hacer eso". –regañó Tomoyo con una sonrisa, y algo sonrojada aún.
—"Está bien princesa". –suspiró y miró serio a Shaoran para luego girarse a Sakura. –"Tomoyo también me contó que estás de vacaciones".
Sakura asintió. –"Sí, a partir de hoy por todo un mes".
—"¿Vacaciones?" –cuestionó el chico de cabellera rebelde. —"¿En plena época invernal?"
—"Sí, nuestra jefa así lo dijo y así se hará. Sakura nunca se toma vacaciones, y si no es ahora no será nunca".
—"Entiendo…" –musitó pensativo.
Sakura suspiró. —"No se que es lo que haré en todo un mes, justamente, sin hacer nada". –bufó.
—"Pues nosotros te ayudaremos a divertirte. Podemos salir todos juntos". –dijo el ojiazul.
Shaoran clavó sus pupilas en él. ¿A qué se refería con ese 'nosotros'?
Sakura lo miró dudosa. —"Emm… sí, gracias". –dijo. No quería parecer descortés. Pero ella no deseaba volver a encontrarse con el estúpido pedante del amigo del novio de su mejor amiga. Ups… un trabalenguas.
Los cuatro se quedaron en silencio por unos segundos, hasta que la comida que habían encargado llegó, siendo traída por una linda morena de exuberantes pechos y trasero que le envió miradas lascivas a ambos hombres de la mesa. Esa mirada fue correspondida por el castaño –ante la desaprobación de los demás -, mientras que el ojiazul largó una sonrisita nerviosa siendo asesinado por los hermosos ojos amatistas de su amada novia.
—"¡Arrgg! ¡Es increíble la desfachatez de esas zorras!" –se quejó Tomoyo.
—"¡Tomoyo!" –se extrañó la ojiverde por el vocabulario utilizado por la muy delicada Tomoyo Daidouji.
—"Tranquila Tomoyito, tú eres la única para mi".
Shaoran roló los ojos. A él le constaba que ella era la única para él. Su amigo desde que la conoció se puso un cinturón de castidad –y no exageraba.
La cena pasó tranquilamente –sacando una que otra peleíta entre los castaños que eran los que más chocaban –hablando de temas triviales y sobre una posible 'futura salida' que Sakura rogaba a todos los cielos, dioses, deidades, e infinidad de cultos, que no se sucediera. Ya tenía bastante con esta cena tan poco… amena.
Cuando acabaron, nadie hizo movimiento alguno, hasta que Eriol simuló un bostezo.
El castaño pensó que si su amigo tuviera que desempeñarse como actor, inevitablemente, moriría de hambre.
—"Bien, chicos, creo que tendremos que irnos". –dijo 'somnoliento' el pelinegro.
—"Sí, nos divertimos bastante". –apoyó la joven de cabellos como el ébano. —"¿No es así, Sakura?"
La castaña la miró dudosa, pero le sonrió. Una sonrisa que dejaba mucho que desear, según el ambarino.
—"Bien, entonces, fue un gusto conocerlas". –dijo rápidamente Shaoran levantándose para irse rápidamente. Pero…
—"¡Espera!" –lo detuvo su ex amigo, que ahora pasaba a ser un enemigo.
—"¿Qué?" –gruñó.
—"¿Podrías llevar a Sakura a casa? Es que es muy de noche y no puede volver sola. Yo la llevaría pero me queda algo lejos". –sonrió. —"Además te queda de pasada".
—"No, no es necesario. Yo puedo regresar sola, no…" –intervino la aludida, que fue interrumpida por su amiga.
—"No, Sakura. ¡Mírate!" –dijo señalándola. —"¡Eres muy hermosa y alguien podría hacerte algo!" –exclamó indignada.
Sakura se sonrojó furiosamente. ¿Por qué Tomoyo siempre tenía que ser tan escandalosa y abochornarla?
—"Tomoyo por favor no dig…"
—"Está bien" –se inmiscuyó Shaoran. —"Yo la llevaré"
—"En serio que no es necesario, yo puedo…"
—"No importa. Quiero hacerlo, después de todo soy un caballero". –Respondió poniéndole la mejor de sus sonrisas que –nuevamente – no surtió el efecto esperado. Otra derrota más para apuntar en la lista…
Demasiadas para una noche…
—"Claro, ahora sí es un caballero…" –susurró Sakura casi inaudiblemente. —"Bien".
Shaoran sonrió; esta chica no iba a ser imposible. Oh, no, claro que no lo era. O por lo menos no para él. Se volteó hacia la 'dulce/empalagosa' parejita. –"Ustedes pueden ir a hacer sus cosas, no se preocupen por nosotros".
Tomoyo se sonrojó y Eriol sonrió, guiñándole un ojo en agradecimiento.
—"Nos vemos chicos". –se despidió la morena para luego retirarse con su novio.
Shaoran se quedó con Sakura mirando hacia donde sus amigos se habían dirigido. Tendría que utilizar otras técnicas si quería que esta chica cayera.
Al parecer ésta era la única del millón que sí tenía cerebro…
Esto ya era un desafío…
Quizás…
—"¿Y bien?" –preguntó la ojiverde sacándolo de sus cavilaciones.
—"¿Eh?"
—"¿No nos íbamos?"
—"Ah, sí, sí". –le dijo avanzando para que ella lo siguiera.
Llegaron al elegante deportivo y él le abrió la puerta en muestras de galantería. —"Adelante".
Ella lo miró desconfiada y sólo asintió con la cabeza en agradecimiento.
Él sonrió.
¿Quién sabe? Quizás las cosas se pondrían mejor.
Ella era una mujer. Él un hombre. Un deportivo. Una noche estrellada.
¡Wow! Todos esos elementos sonaban tan bien juntos… tan bien…
Claro que las cosas no estaban tan mal…
O eso, era lo que él creía…
Notas de autora:
¡Hola a todos de nuevo! ¿Cómo están? Espero que bien n.n
¿Qué les pareció el capítulo? Se que quizás está un poco largo, pero todo era necesario jiji… en el próximo capítulo ya tendremos gran parte de la historia porque nuestros personajes se encontrarán en una situación de la que no podrán escapar… más bien uno de ellos XD… pero eso no se los diré. Sólo mencionaré que oficialmente, lo que a todos nos gusta (¬¬ ¡no sean pervertidos! Eso se viene más adelante :3) comenzará en el capítulo cuatro, pero el próximo estará más que divertido (o por lo menos así intentaré que quede )
Y comentando este capítulo… como ven… Shaoran es más arrogante y egocéntrico de lo que se pensaba. El pobre no podría aguantar un rechazo. Pero va a tener que sobrevivir si tenemos a Sakura como protagonista XD
Y la parejita de Eriol y Tomoyo está más que enamorada. Ellos tendrán mucha importancia en la historia, también. Y no subestimen a los otros personajes que aparecen ¡eh! No son solo de relleno XD
Otra cosa importante: Los invito todos a que pasen a mi profile (¡Sí por fin lo hice! ¡¡Yupy!!) ahí, aparte de mis datos personales, que creo que no considerarán importantes XD, encontrarán información sobre futuras historias que me gustaría que comenten n.n. sería un lindo detalle.
¡Muchísimas gracias a todos los que se tomaron la molestia! Y también gracias a quienes leen, en general, sólo espero que si leen y les gusta la historia me dejen aunque sea un pequeñito comentario para saber a quien debo agradecer por leer mis locuras XD.
Bien ¡Que lo disfruten! Y hasta la próxima actualización
¡Nos vemos! :D
