CON TAL DE QUE ME QUIERAS

Por Mary Martín

CAPITULO 2

QUINCE SEGUNDOS

Desde que llegó a Isla Andrómeda y la conoció, fue muy sencillo encariñarse con ella. Siempre que la necesitaba estaba ahí para él. Lo cuidaba, lo protegía, lo ayudaba en todo… y ahora ella le estaba demostrando que también lo amaba. ¿Y él¿Qué es lo que sentía por ella ¿Cariño? ¿Amor?

El estar así con June era sencilla y llanamente maravilloso, le hacía sentir tantas cosas tan bonitas. Siempre la había querido y no dudaba en hacérselo notar, se lo había dicho miles de veces pero ahora sus sentimientos habían cambiado. Un simple te quiero ya no era suficiente para expresarle todo lo que sentía por ella. De seguro que esto es amor.

No podía ser de otro modo porque tan sólo con su presencia se sentía tan bien, y al mirarla sentía que todo era perfecto y que no le hacía falta nada más. Entonces eso quiere decir que estaba enamorado de su mejor amiga.

Sí, sería lindo estar con ella siempre, ir juntos a todos lados, compartirlo todo. Eso tenía que ser sino porque entonces había estado pelando tanto, de qué le serviría si no podía disfrutar de la paz que junto con sus amigos y su nii-san había logrado al fin.

Él quería vivir sólo para ella, amarla cada instante, cada segundo, estar ahí cuando ella lo necesite… estar ahí… Se puso serio de repente. El caso es que él nunca estaba ahí para ella….

Una duda apareció de pronto perturbando su mente en ese instante que debió haber sido el más perfecto de su vida… pero que no fue. Todas estas cosas pasaron por su mente la noche anterior, en tan sólo quince segundos… hasta que sintió que ella dejaba de besarlo… para cuando se dio cuenta de la situación, ella ya estaba demasiado lejos como para poder explicarle por qué no había correspondido ese hermoso gesto de amor.

En ese momento, se encontraba confundido y desesperado, las hojas secas caían a su alrededor formando pequeños montoncitos que luego el viento deshacía. Tumbado en el pasto bajo la sombra de un fresno viejo, trataba de organizar sus ideas porque ahora todo era un remolino de confusión y sentimientos.

En Isla Andrómeda sabía que June era su apoyo incondicional, le dio todo su cariño sin esperar nada a cambio. Cómo no encariñarse con ella. Cada vez se convencía de que este sentimiento que lo embargaba era amor…pero… si estuvieran juntos ¿Qué clase de vida le esperaría a June? El era un caballero estaba dispuesto a dar su vida Atena y sabía perfectamente que si ella volviera a estar en peligro, él tendría que combatir, enfrentar a nuevos enemigos, irse a un lugar desconocido a arriesgar su vida… y por consecuencia dejaría triste y sola a June… con qué cara decirle que aguardara su regreso si en más de una ocasión durante la batalla sintió que ya no iba a regresar…

Él mismo sufría la soledad. Pensaba en su hermano y rogaba a Dios que aunque él no pudiera verlo por lo menos que estuviera bien, que no le aflija nada, que este tranquilo. Sin embargo el miedo a no volver a verle siempre estaba presente. Siempre angustiado por no saber de él, con pasadillas en las cuales veía que él sufría y no podía hacer nada para ayudarlo… esperar… es terrible esperar siempre imaginando lo peor… es una inmensa angustia que no deja respirar… abandonar… estar lejos… tenerlo lejos es horrible y por Dios que no quería eso para June…

Estaba enamorado de June y sin embargo al estar con ella podría causarle un gran daño. June se merecía algo mejor, una vida más tranquila, tal vez Shun no era la persona indicada para hacerla feliz. Pero él la amaba ¿Qué hacía entonces con este sentimiento?

Pero por otro lado, si en verdad la amara ¿No se supone que estaría dispuesto a cualquier cosa por ella ¿Sería capaz de dejar sus obligaciones como caballero para estar con ella? …No podía hacer eso, ni siquiera pensarlo, no podía dejar a sus amigos ni mucho menos a Saori. ¿Acaso esto significaba que no la amaba tanto como él creía?…

– ¡Dios! no se que hacer… ¿Y si realmente no es amor lo que siento? No quiero lastimarla ni mucho menos perder su amistad…

– ¿Hablando solo? – Shun se sobresaltó al escuchar la voz

– ¡Reda! – dijo incorporándose y temiendo que haya escuchado lo que había dicho

– Si no te apuras vas a llegar tarde a clase y ya sabes como es el maestro de especial

Después de lo sucedido aquel día en el muelle, justo antes de la batalla de las doce casas, Shun creyó haber perdido a los que había considerado sus hermanos durante seis años estando bajo el entrenamiento del maestro Albiore, recordando el hecho de que Reda y Spica estuvieron a punto de matarlo.

Pero luego, al darse cuenta de que el patriarca estaba dominado por el malvado Arles, aceptaron haberse equivocado y pidieron perdón por lo que estuvieron por hacer. Shun, por supuesto que los perdonó sin mayores problemas, nada raro viniendo de él. Ya hace mucho de esos acontecimientos. De Spica no había vuelto a saber nada. Pero Reda se había convertido en su mejor amigo… después de Hyoga, claro está. Pero de este último no había tenido noticias, a excepción de unas cuantas cartas que rara vez llegaban desde Siberia en las cuales le platicaba que todo estaba bien. Anteriormente lo iba a visitar a la mansión Kido, pero ahora había perdido el contacto con él.

Sí, todos había escogido su propio camino, cada uno por su lado, pero él no quiso irse de Japón con la esperanza de que si Ikki decidía regresar, él estaría ahí esperándolo con los brazos abiertos, como siempre. Entonces podía decirse que Reda era su único y mejor amigo.

– ¿Te sientes bien?

– Errr…sí, claro. Vamos o nos van a castigar – dijo incorporándose rápidamente

Empezaron a caminar rumbo al salón. Shun iba con la mirada perdida pero de repente volteó a ver a su amigo y un escalofrío surcó por su espalda, cada vez era lo mismo, ya debía haberse acostumbrado pero no podía. Siempre que miraba aquella cicatriz en el rostro de Reda, esa que recorría desde la mejilla casi hasta el cuello, las imágenes de su último enfrentamiento en el muelle, llegaban a su mente sin que pudiera evitarlo. A pesar de que todo ya estaba olvidado, seguía sintiéndose culpable.

– Espero que por fin hoy pueda ver a June, no he tenido la oportunidad de saludarla siquiera desde que llegó de Inglaterra

– La universidad es muy grande, no me extraña que no te la hayas topado – respondió más por cortesía que por interés. En su corazón y mente en ese momento sólo había lugar para June

– Pero dime ¿Ha cambiado mucho?

– Para nada... sigue tan hermosa como siempre… – esto último lo dijo sin pensar. Estaba encantado con tan solo recordar su bella imagen que ni siquiera se percató de la mueca de desconcierto de Reda. Este último fingió no haber oído al notar que Shun tenía otra vez esa mirada soñadora en el rostro…

– ¿Sabes si tiene novio? – Shun lo miró algo extrañado. Se le había olvidado el pequeño detalle de que a Reda le gustaba June desde que eran compañeros de entrenamiento y no se molestaba en disimularlo…

– No lo sé… – respondió tajantemente

De pronto se sintió un poco…molesto ¿Porque le molestaba el hecho de que Reda pretendiera a June ¿Acaso estaba celoso? No, no puede ser…aunque pensándolo bien…si Reda y June tuvieran una relación, entonces él quedaría solo como su compañero…su amigo. Él no quería ser sólo eso para June, quería estar siempre con ella y cuidarla para que nada malo le pasara nunca…

– No sabes como me arrepiento de haber desperdiciado mi vida buscando venganzas tontas y sin sentido contra ti y mi maestro al cual creí un traidor…

– No te preocupes, sabes que eso está en el pasado – trató de reconfortarlo – tú no tuviste la culpa, todo fue un engaño del santuario. Tan sólo hacías lo que creíste correcto en su momento pero ya no tiene caso hablar de ello – Reda le sonrió, Shun siempre tratando de hacer sentir bien a los demás

– Te agradezco tus palabras… sin embargo no puedo dejar de sentir que he fallado. Siento que he tirado mi tiempo a la basura cuando debí aprovecharlo para disfrutarlos a ustedes dos, a June y a ti que aunque me cueste aceptarlo son las únicas personas en el mundo que a pesar de saber como soy me aprecian y me apoyan en todo…

– Te lo he dicho siempre… y aunque antes lo tomabas a mal sé que ahora es una realidad, nosotros tres somos como los hijos del maestro Albiore-san y entre nosotros no puede haber rencores, a él no le hubiera gustado que fuera así

– Tienes razón Shun. Ya es tiempo de empezar a vivir la vida y olvidarnos de lo que no pudo ser. Lo que no fue ya no será… pero ahora podemos hacer realidad lo que nunca existió…

Lo que nunca existió, repitió Shun para sí. Él no quería morir sin antes haberle dicho a June que la amaba. ¿Por qué demonios estaba pensando tanto en la muerte? Tal vez esa sensación extraña que había sentido hace poco. Él era un caballero de Atena, el peligro estaba implícito en esas palabras… tal vez después de alguna trágica batalla él muriera dejando a June sola y triste… tal vez el dolor de no estar para ella sea más grande que el de la misma muerte, pero todo esto habría valido la pena si hubiera podido compartir su amor con ella. Preferiría morir habiéndola amado un solo día que vivir una eternidad si haberla amado… se dio cuenta entonces que aquella chica significaba mucho para él y que si volviera a perderla, su vida no tendría sentido. La necesitaba…eso significaba que…

– ¡Hey! ¿Qué pasa? ¿No me digas que te vas a saltar la clase? – el chico se había detenido de golpe, ahora todo estaba claro…

– Tengo algo muy importante que hacer…luego te alcanzo… – le gritó mientras corría hacia otra dirección… – "La amo…y se lo tengo que decir…"

Ya no tenía más dudas, sabía perfectamente lo que tenía que hacer. Ya había pensado demasiado y todo se resumía en una misma conclusión. Amaba a Shun y no estaba dispuesta a perderlo por nada del mundo. Ahora el problema era encontrarlo y decirle todo antes de que se arrepintiera.

– ¿En dónde te metiste, Shun?

En la mañana no quiso verlo, no tuvo el valor suficiente para decirle lo que tenía pensado, por eso se salió a hurtadillas para que no se diera cuenta de su ausencia, por lo menos hasta que estuviera lista para hablar con él. Era la tercera vez que recorría los lugares que el chico frecuentaba pero no había logrado encontrarlo. Como último recurso, decidió ir al jardín de la universidad donde Shun solía pasar sus horas libres…y por fin lo encontró…

– "¿En dónde estará? Necesito verla para aclararlo todo"

Sabía que June salía temprano ese día y se apresuró aún más con la esperanza de encontrarla todavía ahí. Decidió pasar por los jardines para acortar camino. No tenía otra cosa en mente que no fuera ella. La amaba…ahora estaba completamente seguro, no podía esperar ni un segundo más para decírselo. Entonces sucedió; la vio venir hacia él y pudo notar que ya no estaba molesta. Perfecto, ahora todo sería más fácil…

– June… – dijo acercándose también

– Hola Shun. Que bueno que te encuentro... – ella luchaba por no mirarlo. Él por su parte, no dejaba de admirarla, la encontraba realmente muy bella…hermosa…mucho más que el maravilloso paisaje que los rodeaba en ese instante…

– Tengo algo que decirte… – dijeron al mismo tiempo. En ese instante ella levantó la vista y quedó de frente a Shun. Como tantas veces anteriores, se perdió en esa hermosa mirada esmeralda y en la tierna sonrisa que le ofrecía el chico… sintiendo que el valor se le escapaba, bajó de nuevo la vista y hablando casi en un susurró continuó con lo que tenía pensado

– Déjame hablar primero ¿Sí?

– Está bien…como quieras… – ¿Qué cosa querría hablar con él? Sea lo que fuere no podía ser más importante que lo que él tenía que decirle. Pero como todo un caballero que era, decidió cederle la oportunidad de hablar…

– Bueno…es sobre… lo que pasó ayer…

– Yo también quería hablarte de eso… – ella misma estaba iniciando la conversación. Excelente. Shun estaba muy contento, era la oportunidad ideal para decirle lo mucho que la amaba, sonrió sin poder evitarlo en ese instante sintió que su vida era perfecta…

– Se que debes estar molesto y yo lo comprendo – ¿Molesto? ¿Acaso estaba bromeando? Decir que estaba feliz era decir poco ¿Cómo podía estar molesto? Lo que pasó hace unas cuantas horas fue lo más hermoso de su vida. La sensación de estar enamorado era maravillosa…

– Bueno, en realidad… – trató de explicar, ya no podía dejar pasar ni un solo segundo más sin que ella supiera la verdad, la amaba con toda su alma, quería decírselo y repetirlo una y otra vez hasta que la voz se le terminara… pero al parecer… ella no pensaba lo mismo…

– Eso fue una tontería de mi parte, no sé que me pasó… ayer estaba muy sentimental… por eso reaccioné como lo hice… pero ahora me doy cuenta que no sentí absolutamente nada cuando… te besé…obvio que tú tampoco…

Shun no podía creer lo que acababa de escuchar, no puede ser… ¿Acaso había escuchado mal? No, realmente lo había dicho… la sonrisa angelical en su rostro desapareció… cómo es posible que unas cuantas palabras pudieran causar un dolor tan grande como el que ahora sentía…

– June…yo…

– Sé que estuvo mal lo que hice, es solo que me dejé llevar por el momento pero sólo eso… no habrás creído que estaba enamorada de ti ¿O sí? – continuó tratando de parecer fría e indiferente

Shun trataba de conservar su expresión calmada a pesar de que cada palabra que ella decía era más dolorosa que la anterior. No podía creerlo, entonces June no lo amaba y se lo estaba diciendo de frente…

¿Acaso el destino estaba tratando de burlarse de él? Apenas acababa de descubrir sus sentimientos por la chica que ahora no se atrevía a mirarlo a los ojos. Estaba enamorado de esa muchachita tan tierna que siempre estuvo ahí para apoyarlo y reanimarlo cuando estaba a punto de rendirse, la que desde un principio supo ganarse su cariño, la misma que ahora le estaba destrozando el corazón…

– Pero no pongas esa cara, hombre. Ya te pedí perdón ¿Qué más quieres?... No te enojes conmigo ¿Sí?… – le dijo mientras lo abrazaba acomodando la cabeza en su pecho para evitar que se diera cuenta que sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas… – …tu eres un niño muy lindo y encantador pero… yo siempre te he visto como el hermanito que siempre quise tener y nada más…

– "¿Hermanito? ¿Eso es todo lo que soy para ella?"

– Te vuelvo a pedir disculpas, pero mejor olvidémonos de eso que ya no tiene importancia...

Shun estaba totalmente confundido, al principio no le respondió el abrazo. ¿Cómo es posible que le dijera que todo fue un error? Tal vez no sabía mucho de esas cosas, pero estaba seguro que lo que sintió por parte de June en ese maravilloso momento en que sus labios estaban unidos, era definitivamente amor… Todavía no lograba entenderlo…pero si June no lo amaba, entonces ya nada tenía importancia.

Lentamente la rodeó con sus brazos y apoyó su barbilla en el dorado cabello de la chica. Ella por su parte trababa desesperadamente de no llorar…pero era realmente doloroso el momento que estaba viviendo. Tardaron un rato así, abrazados, en silencio. June se sintió exactamente igual que aquella tarde gris en isla Andrómeda cuando Shun se despedía de ella en el muelle antes de partir rumbo a Japón. Era la misma sensación sólo que con la plena seguridad de que lo había perdido para siempre…

– Shun… – dijo todavía sin atreverse a mirarlo

– Dime… – respondió con voz triste

– ¿Querías decirme algo?

– "¿Decirte algo?" – pensó el chico y la miró entre molesto y desesperado – "¿Decirte algo!" "¡Claro que sí! Iba a decirte que estoy perdidamente enamorado de ti, que significas todo para mi, que si tú no estás conmigo mi vida no vale nada, que esto que siento creciendo dentro de mi pecho es amor, siempre fue amor pero que recién lo descubrí con ese beso…con ese beso que no significo nada para ti…"

– Shun ¿Qué pasa? ¿Qué es lo que ibas a decirme? – insistió al ver que no respondía nada y con la esperanza de oírle decir que él si la amaba a pesar de todo… era mucho pedir pero en ese momento deseó que sucediera…

– Bueno…yo…yo… – ¿Por qué dudaba tanto? Tal vez ella no lo quiera pero al menos tiene que saber de sus sentimientos… pero tenía miedo de cómo fuera a reaccionar…aunque tenía ganas de gritarle a todo el mundo que estaba enamorado de ella. Tenía que decirle, tenía que hacerlo –…yo…

– ¿Sí? ¿Qué pasa?

– Bueno… – por fin obtuvo valor para mirarla pero se dio cuenta de que ella lo evitaba – …no es nada importante, olvídalo – …pero no pudo hablar…¿Para que decirle? Ella ya había dicho todo ¿Qué necesidad había de hacerla sentir culpable al saber que él estaba sufriendo al no ser correspondido? – disculpa…debo ir a clase…pero te veo luego ¿Está bien? – dijo ofreciéndole una sonrisa triste…

– Claro… – Respondió sin mucho afán. Shun se acercó para darle un beso en la mejilla.

Al sentir el contacto, June de pronto sintió ganas de decirle que todo lo que había dicho era mentira, que lo amaba más que a nada en este mundo…pero había cometido un gran error al besarlo sin su consentimiento, temió que al haberlo hecho él ya no la quisiera y que con tal de no perderlo como amigo estaba dispuesta a todo. Era mejor así.

Todavía estaba muy cerca de ella, Shun se arrepintió de haberse acercado tanto, los labios de June estaban a casi nada de los suyos…recordó la noche anterior y sintió deseos de ser ahora él quien la besara… pero eso nunca sucedería…rápidamente se alejó de ella…

– Adiós, June… – dio la media vuelta y comenzó a alejarse. June por fin levantó la vista y lo vio perderse entre los árboles, quiso llamarlo para que regresara…pero la voz no le salió, se lo había impedido un nudo en la garganta. No pudo hacer más que despedirse de él en silencio y se quedó ahí parada contemplándolo, lágrimas brotando de sus ojos y una enorme sensación de vacío en su pecho.

Shun por su parte sintió deseos de volver sobre sus pasos y tomarla entre sus brazos sin importarle nada, pero ya era demasiado tarde. Se reprochó a sí mismo por ser tan estúpido como para creer que June lo amaría cuando era obvio que no. Con la manga de la camisa se limpió con rudeza las lágrimas que hasta ahora había logrado contener y en un vano intento trató de borrar de su corazón todo lo bello que June le hizo sentir hace a penas unas horas, en esos hermosos… quince segundos…

Continuará…