50 años después.

~ Jack ~

Venia de regreso del polo, después de hacerle esa visita a North tenia ganas de volverá casa, y aun más después de haber tenido que aguantar al canguro de pascuas.

Durante mi vuelo note que debajo de mi se encontraba un bosque, que por alguna extraña razón, estaba ausente de nieve, a pesar de ser la temporada y además de estar en uno de los lugares donde, se supone, debe de nevar casi todos los días; no había ni rastros de esta.

-mmm, que raro, estoy seguro de haber pasado por aquí hace unos días, y se supone debería de estar cubierto de nieve- dije mientras me detenía un momento a observar.-Espera un momento- murmure, mientras observaba más detenidamente –con que… este es aquel bosque- comente casi susurrando mientras vagos recuerdos venían a mi mente; sacudí la cabeza para sacar aquellos pensamientos y me volví a concentrar en lo que se supone, estaba haciendo. Note que no había nada raro en el bosque, como para qué la nieve desapareciera tan rápidamente, al grado de que ni tan siquiera mostrara rastros de que alguna vez estuvo ahí.

-Que mas da, tendré que hacer esto otra vez- suspire –aquí voy!- grite mientras me lanzaba entre los arboles y comenzaba a congelar todo. Toda superficie que yo tocara se cubría por completo de hielo y nieve. Me detuve por un momento, en una rama de uno de los arboles mas grandes, a contemplar mi trabajo –todo marcha sin ningún problema- dije con una gran sonrisa y orgulloso de mi mismo. Observaba como mi hielo avanzaba e iba congelando todo en el bosque, era un lindo paisaje.

De repente a lo lejos escuche el chillido de un ave, al voltear y para mi sorpresa, había un águila volando cerca del boque, lo cual no era muy normal. Iba a acercarme a verla pero no hubo necesidad, ella se abalanzó sobre mí y comenzó a atacarme.

Logre esquivar cada uno de sus ataques -¿Pero que le sucede a este pajarraco?- dije mientras intentaba darle, aunque fuera en un ala, para inmovilizarlo, por mas que intentaba no podía darle- deja de moverte, maldición- grite enfurecido.

De repente sentí algo caliente cerca de mi y como el calor se hacia mas intenso, voltee y vi que era una flecha envuelta en llamas, no, mas bien era una flecha de llamas que iba dirigida hacia mí. La esquive por muy poco, de hecho logró hacerle un agujero a mi sudadera y descongelar la escarcha que había en ella –pero que…- mire confuso lo ocurrido.

Voltee molesto y vi a quien había lanzado la flecha; era una chica, de cómo unos 16 años humanos, tenia un arco, aunque extrañamente este no tenia ninguna cuerda; llevaba puesto un pantalón de esos para explorar, con algunas bolsas colgando a sus costados; una blusa de manta color beige y un poco holgada. Estaba descalza y su piel era apiñonada. Su cabello, era de un café chocolate intenso, pero al darle la luz del sol parecía que estuviera en llamas, este le llegaba hasta la mitad de su espalda y era muy chino. Su mirada te hacia sentir una gran curiosidad pero al mismo tiempo se veía que estaba furiosa, sus ojos color ámbar me miraban con mucho recelo. Y por alguna extraña razón, sus ojos, su mirada en especial se me hacia muy conocida.

Me mantuve algo alejado de ella, estuvimos mirándonos sin decir ni una sola palabra; de la nada, el águila que anteriormente me había estado atacando, se poso sobre el hombro de la chica completamente tranquila; chillo y de entre los arboles que había a mis espaldas sentí como algo blanco paso fugazmente a mi lado, era una lechuza blanca, y esta también se postro en el hombro de la chica. Seguíamos sin decir ni una palabra, pero, ya me había cansado -¿Quien eres?- le pregunte sin bajar la guardia. Al instante ella se movió y cayo elegantemente sobre una de las ramas de los arboles –creo que yo debería de preguntarte lo mismo –dijo molesta –como te atreves a causarle tanto daño a este boque ¡¿Quién te crees que eres como para poder congelar el bosque entero?!- me pregunto molesta.

Sonreí pícaramente –mi nombre es Jack Frost, el espíritu del invierno, lo mas seguro es que hayas escuchado sobre mi – le dije sin rodeos y recargándome en mi bastón; note que se había enfadado un poco, ya que sus mejillas se había pintado de un rojo claro.

Suspiró – ya decía yo que esto no lo podía haber hecho alguien normal- dijo en un tono burlón – tengo al ¡oh! gran espíritu del invierno frente a mi, como no pude haberme dado cuenta –.

Su forma de decirlo me molesto un poco – bueno, mínimo tengo la educación de presentarme – le conteste molesto e incitándola a que se molestara –o perdone usted, Sr. Frost, mi nombre es Ailin Yaz, el espíritu del verano, es todo un placer- dijo aun en tono burlón y haciendo una reverencia.

-¿Cuál es tu problema?- le pregunte furioso, su forma de hablarme ya me tenia hasta la coronilla -¡¿Mi problema?! Tú congelaste casi medio bosque! Y preguntas cual es el problema- me dijo gritando y molesta -¿Qué, acaso no te gusta la nieve?- le pregunte burlonamente mientras congelada al tacto el árbol en el que estaba parado –no… hagas …eso- dijo con los ojos cerrados y respirando profundamente -no hacer….. ¿Que?- le pregunte mientras congelaba el árbol de alado con mi bastón. Me divertía el hacerla enojar, y aun mas por la forma en la que me trato; volé a un árbol que se podría decir estaba en medio de aquel bosque y me pare junto a el; me encontraba a unos 7 mts de ella. Cuando vio donde me encontraba abrió los ojos de par en par, como si hubiera visto un fantasma, yo acerque mi mano y la dejé a unos cuantos centímetros del tronco –Ni se te ocurra- la oí decir con una voz mas grave casi como si estuviera gruñendo -¿Y que si lo hago?- le dije retándola. Mire el tronco, tenia como quemaduras, pero como en un tipo de diseño extraño; mira hacia la copa "que recuerdos" pensé mientras miraba atentamente el árbol, entonces una furia incontrolable comenzó a nacer dentro de mi. Las ganas de congelarlo y deshacerme de el se hicieron aun mayores, y sin pensarlo acerque mi mano al tronco.

A unos segundos de tocar el tronco, apareció frente a mí un pie en llamas, era Ailin intentando darme una patada y casi lo logra –eso estuvo cerca- reí nerviosamente, mientras me preparaba para la batalla –créeme que no será la única vez en que estés apunto de sentir mis llamas- dijo aun enojada pero en un tono algo burlón.

Y entonces la pelea comenzó, yo lanzaba hielo y ella lanzaba fuego, mientras yo volaba entre los arboles, ella corría entre estos y en algunas ocasiones saltaba de rama en rama para alcanzarme. Pensé en algo, que tal vez, era poco injusto, volé lo mas alto que pude y empecé a dispara desde las alturas; ya que, para mi buena suerte ella no podía volar. Dispare hasta que no la vi, pero al instante sentí como una flecha ardiente pasó junto a mi rostro; voltee y ella estaba ahí, con un par de alas que parecían de fuego, con una sonrisa de victoria en su rostro –te atrape- dijo mientras sostenía una flecha que estaba apuntando directo a mi cabeza.

-Está bien, me rindo –dije mientras levantaba ambas manos; la mire con una sonrisa, intentando convencerla de que no disparara la flecha, solo escuche una pequeña risa y al flecha paso a lado de mi rostro, sentí como el aire de mi alrededor había cambiado de temperatura y la mire sorprendido –será mejor que te vallas antes de que cambie de opinión- sonrió y desapareció entre la maleza del bosque. Me quede perplejo por unos segundos, pero después decidí seguir mi camino de regreso a casa –no te preocupes, esta no será la ultima vez que sepas de mi Ailin Yaz –dije mirando en dirección hacia donde ella había desaparecido y me fui volando. Voltee a ver aquel bosque por última vez, suspire –estoy seguro que no lo será- dije casi para mi mismo; entonces me voltee y seguí volando.

~Ailin~

-Al fin se fue- dije mientras veía como el intruso Jack Frost se iba volando lejos del bosque; mire a mi alrededor y vi la mayor parte del boques congelado, di un gran suspiro y baje al suelo. –Ahora hay que limpiar este desastre- dije en un tono algo cansado y molesto. Pero antes de empezar me acerque a aquel árbol que se encontraba justo en el centro del bosque, ese árbol que para mi, por alguna razón, era tan preciado.- Es el lugar donde desperté, y desde entonces se ha vuelto un punto importante de mi existencia, no se porque siento tanto aprecio por este árbol- acaricie su tronco y mire hacia la copa del mismo, cerré los ojos y respire profundamente "por poco" pensé mientras acariciaba el tronco del árbol.

Escuche el revolotear de las alas de aves, abrí los ojos y frente a mi estaban mis dos y únicos compañeros, la lechuza llamada Selene y el águila llamado Helios. Ellos han estado conmigo alrededor de unos 40 años; son mis mejores amigos y ellos me conocen mejor que nadie, yo soy la única que entiende lo que dicen, y eso los hace felices.

Ambos me miraron como si yo tuviera la culpa de lo que había pasado –pero si yo no hice nada, simplemente lo ahuyente de aquí- dije en mi defensa, di media vuelta y comencé a caminar, pero ellos se interpusieron en mi camino y de nuevo me miraron –pero ¿Quien fue la que empezó a perseguirlo por el bosque?- dijeron ambos serios –esta bien lo admito, no fue en parte todo su culpa –dije cabizbaja –pero de no haber sido pro eso no se hubiera ido nunca –les resalte aquel echo. No me gustaba que gente desconocida para mi, entrara en mi boque y menos hiciera de las suyas en el.

-Miren tengo trabajo que hacer, porque no hablamos de esto luego- dije mientras miraba donde iba a empezar a descongelar. No escuche nada mas que el revolotear de sus alas y al instante ya estaba sola –es como si tuviera padres- me dije riendo levemente. –Bien, a trabajar- brinque hacia una de las ramas congeladas y comencé a hacer lo mío. Apenas llevaba la mitad de lo congelado descongelado, mire al cielo –esto no se quedará así Jack Frost- sonríe malévolamente y seguí con mi trabajo.