Bienvenidos al segundo capítulo, espero sus comentarios, sin mas comencemos XD
La extraña chica de otra dimensión
Todo parecía transcurrir normal, lo que era un día normal para Neena Wolff, descendiente de un gran legado de hechiceros oscuros, no por ser malvados eran conocidos por oscuros por que utilizaban hechizos prohibidos para el bien de su reino, ella por supuesto peleaba en nombre de su familia contra demonios y seres adimensionales que quisieran destruir su ciudad o el mundo en todo caso, luchaba espalda con espalda con su hermano mayor Valiant Wolff, son los mas jóvenes de nueve hermanos, de el estaba aprendiendo los afamados hechizos prohibidos de la familia Wolff, los cuales eran muy divertidos, usaban floretes para luchar cuerpo a cuerpo, pero a Neena le encantaba mas que nada usar sus habilidades.
Este día luchaban contra varios Bundamesh, unas criaturas demoniacas larguiruchos, de piel negra, garras de tres dedos tres veces mas grandes que una mano humana, con las garras tan afiladas como un sable, tenían quince pequeños ojos que se esparcían por toda su cara, un hocico llenos de colmillos, estos gustaban de absorber la vida de los niños hasta dejarlos como ramas secas con los ojos hundidos, aspecto cadavérico, con la piel colgante, la ultima expresión en su rostro era de terror con la boca bien abierta y los músculos contraídos , también disfrutaban devorar su carne, blanda, tierna y salada.
En un poblado lejano a su hogar, con un bosque muy espeso rodeando el poblado, el olor a pinos y cedros se metía en la nariz de Neena provocándole comezón, pero era agradable estar entre tanta vegetación, con olor a lluvia, mezclada con tierra, además que luchar junto a su hermano sin supervisión de sus padres era todo un deleite, a pesar de ser adultos, como guerreros y hechiceros debían seguir muchas normas. Los bundamesh comenzaban a rodearlos y ellos no los dejarían ir mas allá del limite del bosque, los hermanos se pusieron en guardia y comenzaron a luchar. Los lugareños pidieron a la familia Wolff encargarse del problema, ellos servían a la familia real Winddapur y los hechiceros mas importantes estaban protegiendo el fuerte de una amenaza de otra dimensión que comenzó a colisionar justo en su frontera con Fagell dejando escapar unas temibles criaturas que llegaron del modo mas hostil destruyendo todo a su paso y solo los mas fuertes podían cerrar un portal de tal magnitud.
Neena y Valiant seguían peleando, el con su florete encendido en un fuego rojo intenso que al córtalos los incineraba de inmediato, era como verlo danzar, una danza de muerte pensaba ella, su hermano era muy alto, de un físico impresionante, músculos fuertes, y piernas largas, cabellos azul muy oscuro y ojos negros tanto como pupilas dilatadas de un felino, además de que peleaba ferozmente, nunca decepcionaba a nadie, era valiente y decidido, no se rendía ni se dejaba caer menos cuando se encontraba lejos de su hogar ya que su amor lo esperaba en su hogar y no podía permitirse morir, así que debía tener mucho cuidado, el era de los mas poderosos y debería estar cuidando la frontera no con ella en una misión tan miserable, pero como prometido de la princesa Amelia, el Rey no quería arriesgarlo tanto, al menos no antes de la boda a menos que fuera muy necesaria su presencia.
Eran demasiados enemigos, pero lo tenían controlado y al contrario de su hermano ella era esbelta, casi nunca luchaba cuerpo a cuerpo, parecía muy frágil pero no lo era, tenia una piel muy blanca, característica especial de su familia, aunque Valiant estaba un poco mas bronceado ya que de aprendiz se quemo por completo la piel, sus padres lograron salvarlo pero aun tenia unas marcas de aquel suceso y así su piel se volvió mas oscura.
Ella tenia su cabello largo y con ondas en las puntas exactamente le llegaba a la mitad de su espalda de un tono purpura también oscuro, sus ojos eran de un violeta claro y brillantes como amatistas, tenia unos rasgos muy sensuales y una barbilla fina, con ojos un poco rasgados, usaba un flequillo de lado, no era muy alta, y siempre usaba vestidos largos, negros en su mayoría con corsés ajustados que adornaban acentuando su cintura y botas de tacón alto, que le llegaban hasta las rodillas, a veces trenzaba su cabello para que no le estorbara pero esta no era la ocasión, no tenia un cuerpo voluptuoso, sus pechos eran mas bien pequeños, pero tenia unas hermosas y prominentes caderas que le daban figura de reloj de arena, sus piernas eran largas y delgadas, pero muy fuertes.
Las criaturas seguían apareciendo por montones, Neena les lanzaba hechizos invocándolos con diferentes movimientos de sus manos y su cuerpo, su familia se especializaba en el fuego así que lo hacia tan rápido como podía, una de las criaturas la alcanzo, abrió sus enormes fauces llenas de agudos colmillos, la sujeto por el cuello, clavándole un poco las garras, sangro unas gotas, la criatura gruño babeante, ella no expresaba nada el dolor punzante de la herida, miro a la criatura fríamente sin inmutarse, levanto su mano con una bola de fuego lista para meterla en esa maloliente boca, Valiant se había preocupado pero confiaba en la habilidad y frialdad de su hermana, a la hora de asesinar no tenia piedad.
- Neena vas muy lento, si no lo haces mejor voy a abandonarte – le grito Valiant mientras despedazaba dos criaturas al mismo tiempo.
- Ni lo pienses Valiant, te ganare – agito sus manos de abajo hacia arriba, con las palmas hacia enfrente, cerro sus ojos y comenzó a decir en voz baja un hechizo en un idioma inentendible que recién había aprendido, un fuego color violeta comenzó a expandirse por todo su cuerpo comenzando desde las manos, y en segundos quemo a los ocho bundamesh que tenia enfrente, el trabajo estaba echo, Valiant se acerco a ella y le apretó el hombro.
Bien echo hermanita, ahora terminare de registrar el lugar para que no haya ninguno escondido – Neena asintió con la cabeza, y se sentó, en esta ocasión no había utilizado su florete así que no tenia por que limpiarlo, se sacudió un poco el vestido, y toco su cuello para revisar la herida, no era nada profunda, así que se podía curar ella sola con los hechizos sanadores que le enseño su madre, no eran los mas poderosos pero servían, dejo escurrir un poco de sangre le gustaba sentir la humedad cálida, siempre era bueno liberar algo de presión. De regreso Valiant, le indico que ya no quedaba ningún bundamesh y ambos se dirigieron al pueblo para avisar que habían terminado con la amenaza. Como era costumbre las personas del pueblo los recibían como héroes, y les brindaban una gran cena como agradecimiento por ayudarlos.
Al día siguiente volvieron al palacio real, después de dos días de camino llegaron agotados y hambrientos, pero Craver, mano derecha del Rey, aviso a Valiant que sus padres solicitaban su presencia en el fuerte, el corrió de inmediato, aunque quería saludar a Camille primero, pero al parecer no había tiempo, cuando ya estaba listo con la armadura puesta, Neena lo tomo del brazo.
- Hermano déjame ir contigo – le dijo con expresión decidida y seria.
No, no Neena, lo siento mucho aun no estas lista, mis padres me matarían si te dejo ir – ella lo soltó y agacho la mirada enfadada, la seguían tratando como a una niña, aun cuando ella había luchado con ellos hace cien años contra la Reina Dragón.
leer la guerra de cien años en el Imperio de los Dragones *
No es por que no seas poderosa Neena lo eres, pero también necesitamos buenos hechiceros cuidando el castillo y al pueblo, si quieres ayudar ve a la entrada del pueblo y asegura la barrera con Lord Tan-Dalk, el esta protegiendo la entrada, como ves también hay hechiceros de gran importancia aquí – le aseguro, acariciando su rostro y ella no quedo muy convencida.
Comprendo, esta bien yo los apoyare en la entrada – Valiant la abrazo y beso su frente y salió cabalgando velozmente para el llamado de sus padres. Neena acudió a la entrada del pueblo, sabia que no era deber de los hechiceros de fuego, esa tarea era exclusiva para los hechiceros del elemento tierra y agua. Se acerco a Lord Tan-Dalk, haciendo un reverencia.
- Señor me han enviado a ayudarlos con el fuerte.
- Ese no es tu deber mi niña, aunque siempre me pareciste mas del agua que del fuego – le dijo amablemente el anciano que la miraba de arriba abajo incomodándola un poco, pero sin intención alguna, solo la estaba analizando para darse cuenta de que tenia toda la razón respecto de que poseía el elemento equivocado.
- Muy bien se que este trabajo no es como estar al frente en batalla pero lo que hacemos aquí es muy importante, tratamos de mantener a salvo a las personas y nuestro hogar – le dijo mientras señalaba la posición que ocuparía ella asintió y se dirigió al lugar que le indicaron.
Había varios soldados cubriendo la entrada pero siempre era necesaria la ayuda de los hechiceros, agua y tierra que resguardaban la entrada, aire y fuego al frente de batalla, incluso las tropas del Rey se dividían por elemento, ellos estaban entrenados para cubrir al elemento que les correspondía dependiendo sus habilidades de combate, así eran cinco soldados para cada hechicero.
Neena tomo su posición, aunque no sabia que es lo que debía hacer exactamente puesto que ella había sido entrenada para proteger el fuerte, todos los demás hechiceros sabían su responsabilidad y su deber, ella sentía que perdía su tiempo ayudándoles a sostener la barrera mágica para impedir el paso a los invasores.
Debería estar ayudando a mi familia – pensó, Neena no tenia idea de por que no era suficiente su poder, casi estaba a la altura de su hermano, quizás ese casi era lo que faltaba para poder estar con ellos.
Se empezó a desesperar, se estaba desconcentrando, pero el joven hechicero de agua que tenia a un lado comenzó a notar que su parte de la barrera se estaba debilitando.
¡Hey Neena!, debes concentrarte si no vas a romper el balance – le dijo impetuoso
Lo siento Ethgard simplemente no debería estar aquí – suspiro con enfado, volviendo a su compostura manteniendo la barrera.
- Pues en eso estoy de acuerdo, no estas siendo de mucha ayuda, concéntrate o vete muñeca – el tono de Ethgard era de enojo, se encontraban en peligro real y ella solo pensaba en su ego por sentirse débil – Todos tenemos nuestras responsabilidades y si estas aquí es por convicción no por que no te dejaran opción, si te quieres ir vete, no te juzgare, es mas voy a cubrirte, por los viejos tiempos cuando éramos aprendices, ¿Qué dices? – la miro detenidamente recordando cuanto la había amado y como le rechazo su propuesta de matrimonio.
- Yo….yo…. – Neena tanteo un poco – tienes razón Ethgard, iré a donde pertenezco, de verdad no es que no aprecie lo que ustedes hacen, de echo es muy importante, yo solo estoy estorbando aquí, no tienes que cubrirme por que tu lo estabas haciendo solo desde el principio.
Neena soltó la barrera Mágica desequilibrándola un poco pero el joven hechicero de agua logro sostenerla rápidamente otra vez, se acerco a Ethgard y le planto un beso en la mejilla, el solo sonrió esperando que su esposa no lo viera ya que la tenia casi a tres personas de el a su derecha y no se llevaba muy bien con Neena – Gracias, es hora de irme .
Neena se alejo y Ethgard le mando en voz baja – ve y cuídate – ella corrió al palacio a enlistarse, saltando los treinta metros de alto de la barrera de piedra donde se encontraban todos los hechiceros y arqueros, esperando el grito de ataque, por supuesto le encantaba lanzarse desde las alturas, pero unos pocos metros antes de llegar al suelo usaba su hechizo de levitación básico usado por todos los tipos de hechiceros, para no morir en la caída descendía suavemente, había practicado muchos aterrizajes.
Ella por supuesto y como todos los guerreros tenia su armadura, la cual no le gustaba usar, era pesada y siempre le quedaba el sabor metálico en la boca, eran muchas partes por unir, al cabo de unos minutos, termino de ponerse la armadura, en eso un ruido estruendoso y una luz enceguecedora lleno la Habitación de las Armas donde soldados, hechiceros y guardianes se enlistaban para la guerra, trenzo su cabello para que no se le enredara y justo cuando sujeto la punta tuvo que cubrir sus ojos, un olor a carne quemada, piedra y lodo inundo el lugar, una nube de un polvo muy denso le calo entrando por la nariz, estornudo varias veces, tosiendo y gimiendo, se envolvió en una burbuja de protección, normalmente esas las utilizaban los sanadores para curar heridas pero fue lo único que le vino a la mente para protegerse tan repentinamente, la luz no cesaba, el cuarto donde se encontraba comenzó a derrumbarse grito con un terror que jamás había sentido, se puso en posición fetal y comenzó a llorar, con mucha impotencia y desesperación hasta que su vista se nublo no resistió mas cayendo desmayada.
Con un gran dolor en el pecho, abrió los ojos, un ruido ensordecedor paso junto a ella cubrió sus oídos, no entendía que sucedía, todo ocurrió muy rápido, despejo bien su mirada, miro a su alrededor sorprendida, estaba tumbada en un piso muy frio y húmedo – piedra - pensó, pero era demasiado liso para serlo, trato de incorporarse, pero le dolía mucho su cadera, con trabajo se levanto, había perdido su espada, toco su cuerpo buscando heridas pero no encontró nada mas grave de lo que ella pensaba, unos cuantos rasguños y laceraciones que se quitarían con el tiempo, volvió a mirar, dos muros de ladrillos rojos la rodeaban ella pensó que eran unas piedras muy pequeñas de forma y color raro, al lado izquierdo lo que precia un contenedor de desechos, mucha basura en el piso tirada, aventada, olía como se veía, del otro lado, unas aparentes escaleras metálicas, muy altas, parecía que llegaban hasta el cielo, miraba de arriba abajo, los muros como altos castillos, el ruido que la despertó, volvió a escucharlo, mas fuerte, pero esta vez logro verlo, era un artefacto extraño que iba a gran velocidad, lo seguían varios mas, mirando hacia el frente había un letrero luminoso que no entendía, por debajo un ventanal con muchos pasteles en exhibición, su estomago le hizo recordar que no había probado alimento alguno, estrujándole las tripas incordiosamemte, soltó un suspiro cerro los ojos y levanto la cabeza, hacia frio, unas insistentes gotas de lluvia comenzaron a caer sintió el roció en la cara y pensó en su familia, que había sucedido en el reino y por que ella estaba ahí.
Todas esas preguntas sin respuesta la estaban molestando así que se dispuso a salir de ese que parecía un callejón sin salida, se asomo cautelosa y descubrió todo un nuevo lugar, anuncios luminosos, gente de vestimenta extraña pasando frente a ella, olía a humo, a agua estancada, sudor, y a inmundicia, aun traía su armadura pero pensó que ese olor metálico combinado con su perfume de frutos silvestres y vainilla era el mejor aroma del mundo comparado con la peste que la rodeaba.
Poco a poco retrocedió y parte por parte quito su armadura, pensando en el fastidio que era habérsela puesto en primer lugar, la nostalgia la invadió, su hogar, pensar en eso ensombrecía su rostro, imagino basándose en como iban vestidas las personas en que tal ves su vestido de hechicera no seria tan extraño para los lugareños, echo su armadura al contenedor pensando en volver, por su cabeza pasaron infinidad de cosas de como poder volver, buscar un punto donde abrir un portal mágico que la llevara a casa de vuelta, pero al parecer donde se encontraba no quedaban restos del portal por donde ella haya pasado.
Este mundo o dimensión nueva, era totalmente desconocida, comenzó a caminar por las calles, trato de recordar si había leído sobre algún lugar parecido, pero en ninguna clase ni libro o pergamino recordaba tal lugar, parecía hostil, pero sentía que eran personas comunes, algunos que pasaban a su lado la miraban extraño, había grupos de personas sentadas, hablando cosas extrañas, eran sucios y malolientes, vagos, pensó ella, otras mujeres muy mal vestidas se reían y la llamaban con vulgares ademanes, Neena quería echarse a correr pero llamaría mas la atención, siguió caminando, viendo lo que parecían tiendas, pero no entendía muy bien de que, no se animaba a hablar con nadie no parecían confiables, solo iba caminando no sin rumbo, pues su hechizo para localizar energías la estaba guiando para encontrar el lugar exacto para abrir un portal y poderse ir, era muy noche o al menos eso le indicaba el cielo sin estrellas ya que todo alrededor era luz, artificial pero luz al fin y con tanta gente en las calles parecía hora del almuerzo, eso le recordaba que estaba cansada y hambrienta nuevamente, pero aun resistiría, tenia que volver a su hogar.
Mientras caminaba, escucho una multitud correr como si de una estampida se tratara, iba en dirección contraria por donde ella iba, un estallido potente y escandaloso después una gran nube de polvo, y pensó – no de nuevo por favor – no, esta vez era algo diferente, un trozo enorme de un edificio cayo, y una mujer se acerco a Neena, una mujer algo mayor.
Corre niña, corre si nos quedamos aquí vamos a morir – le dijo desesperada la señora, pero Neena no entendía lo que decía, era un idioma extraño para ella.
- Tebuk ent'set mateni? – pregunto Neena a la mujer.
- Niña no entendí ni una palabra – la mujer la tomo del brazo y corrió con ella como pudo, lo mas rápido que sus viejas piernas la podían llevar.
Neena se detuvo en seco y realizo una invocación, tomo a la mujer por la cintura y se elevaron antes de que los trozos de edificio cayeran sobre ellas, no pudo reaccionar mas rápido como para impedir que se esparciera por el piso, y fue ahí cuando comprendió que estaba muy muy lejos de su hogar, en el cielo flotando, sosteniendo muy fuerte a la mujer y admiro el paisaje una ciudadela con edificios altísimos, rodeada de agua, un gran puente, muchas luces neón, miro hacia donde se estaba produciendo el caos, fijo su mirada en una enorme criatura que era la que estaba provocando la destrucción, se dispuso a detenerla, necesitaba poner en lugar seguro a la anciana mujer, era un poco regordeta y pequeña, de piel morena y cabello muy blanco, corto y rizado, tenia una mirada muy amable que confortaba a Neena, quería de verdad ayudarla, en eso, un grupo de personas muy particular, con trajes muy coloridos comenzaron a atacar a la criatura, que poco a poco sucumbía ante la fuerza y la unión de estos guerreros con extraños uniformes, llamaba su atención que volaran, otros disparaban rayos de energía o poderes, von capas ondeantes, había truenos y rayos retumbando en el lugar, uno que imaginaba era el líder aventaba lo que parecía el escudo de un guerrero de tonos azul, rojo y blanco con una bonita estrella en el centro, todo aquello era muy extraño, tanto como su coordinación pensó Neena.
- Son los Avengers, los protectores y defensores de la tierra – dijo la mujer a Neena, con mucha admiración – ellos han salvado nuestras vidas muchas veces, aunque no siempre pueden salvarnos a todos, aun así yo les agradezco, mi hija casi pierde la vida hace dos semanas, pero tenia una ángel guardián cuidándola aunque por poco llegaba tarde a su rescate, pero claro niña no entiendes ni una palabra de lo que digo a penas yo te entendí nada, así que imagino no eres de por aquí – la mujer miro como cuando miras a un niño comiendo un pastel, con ternura y asombro de su belleza física, mientras Neena enarcaba una ceja de no entender una sola palabra.
Ella pensó en que este lugar no necesitaba mas guerreros y al parecer ellos podían perfectamente detener a la criatura, de verdad no entendía lo que le decía hasta que recordó como era que su gente se comunicaba con gente o seres de otros reinos que no hablaban el mismo idioma, era un hechizo muy intimo consistía en encerrar a las dos personas o seres en una burbuja donde no entraba o salía sonido alguno, dentro el hechizo completando su función y ambos podían entender perfectamente el idioma del otro, estaba segura que existían otros hechizos para este tipo de situaciones pero no los conocía bien ni por completo, así que comenzó, con llevar a la mujer a lo alto de un edificio, agito sus manos creando el encantamiento, casi un baile, la mujer estaba fascinada pues nunca lo había visto tan de cerca, la miraba como a un ángel envuelta en luces y un hermoso fuego morado que emanaba de ella, de pronto también ella fue envuelta, sonreía y alzaba las manos como una niña tratando de alcanzar las luces, reía, Neena termino el hechizo y se enterneció al mirar a la anciana mujer.
Ambas quedaron dentro de la burbuja, alzo su mano y puso su dedo índice en la frente de la mujer, tenia que crear una conexión con ella, cuando estuvo listo Neena la miro a los ojos.
- Respetable señora que vive en este mundo, mi nombre es Neena Wolff y estoy entendiendo vengo de otro lugar, otra dimensión, soy lo que en su mundo llaman bruja, hechicera, maga, no se aun el motivo por el que me enviaron a este lugar, pero se que usted es buena y va a entenderme – la mujer asombrada agarro sus manos, era de una piel muy fría y pensó que un buen baño de sol no le haría daño a esa piel de porcelana.
- Hermosa niña de otro mundo, yo me llamo Aurora Bankins y me da mucho gusto el conocerte – agito la manos de arriba abajo y Neena le sonrió.
– tampoco estoy segura de que te trajo aquí pero por el momento te ofrezco mi casa, como muestra de agradecimiento por salvar mi vida. Neena cerro los ojos y negó con la cabeza.
- No, usted salvo la mía, y como agradecimiento, aceptare su tan amable oferta, además no tengo otro lugar a donde ir – Neena bajo flotando con Aurora, bajándola del edificio sacándola de la esfera mágica, sentía que podía confiar en la anciana, parece ser que ya se estaban llevando a la criatura, un grupo de personas uniformadas con lo que creía eran armas, unas muy extrañas como los artefactos con los que se la estaban llevando y los llamados Avengers se habían ido, tenia su atención aquel extraño lugar la estaba envolviendo esa atmosfera, esa aura extraña que rodeaba a todos.
Aurora llevo a Neena a su humilde apartamento, el lugar era bastante fuera de los lujos que ella conocía, los pisos roídos, el rechinar de las puertas, gritos, ruidos, golpes, sirenas de patrullas que para ella era el peor escandalo de todos, Aurora solo podía sonreírle, ante la cara de sorpresa que tenia Neena, entendiendo que sus mundos eran absolutamente diferentes.
- Disculpa el desorden pero después de que mi hija tuviera ese incidente, no me a podido ayudar pues sigue hospitalizada, y yo no puedo limpiar sola este lugar y tampoco e podido comprar un resanador para reparar las paredes, ni el impermeable para la humedad, ella es mi único sustento lamentablemente y no quiere que pida ayuda federal, pero su jefe a sido muy comprensivo y la a indemnizado muy, muuy bien, y se lo agradezco mucho, además de que la enviado con los mejores médicos a un hospital particular, muy lujoso para mi, hasta me da pena entrar – Neena estaba atenta pero no entendía una palabra de lo que decía, Aurora al recordad que no hablaban el mismo idioma rio tan fuerte que Neena comenzó a reír también.
De nuevo en la burbuja pero ahora dentro del departamento, hablaron por mucho tiempo, Neena le conto sobre su mundo y con algunos hechizos espejo, le mostro como si de fotografías en movimiento se trataran vio lugares asombros, le hablo del misticismo del lugar, los dragones, los bailes en el castillo, los festivales del pueblo, las bodas llenas de color, batallas encarnecidas contra criaturas que no existían en la mitología ni en ningún cuento que Aurora conociera.
Ella escuchaba fascinada era como salirse de su realidad, casi podía oler los campos verdes llenos de flores y hierbas, bosques con olor a humedad, tierra, pasto, trigales, cosas que jamás en su vida vería en persona, a pesar de que esas si existían en su mundo, pero esta extraña chica se lo mostraba, existía ella venia de ahí, y de algún modo había llegado a su vida, aunque no sabia con que motivo, pero le alegraba que así fuera, por alguna razón le daba la sensación de que su vida seria un poco mejor, todos esos sentimientos fueron transmitidos a Neena quien por enésima vez sentía la nostalgia y la incertidumbre de que había sucedido con sus padres, su hermano, su hogar, Aurora vio el deje de tristeza en la cara de la hermosa Neena, quien por su mejilla rodo una lagrima, no se había permitido llorar hace mucho tiempo, no había motivo, pero ahora se sentía sola y desesperada, los cálidos y amables brazos de Aurora la confortaron como una madre a su hija, acaricio su largo cabello que aun estaba trenzado, le dio palmaditas en la cabeza tranquilizándola, seguramente le recordaba a su hija que ahora permanecía en el hospital.
Se abrazaron hasta que Neena se quedo dormida se desvaneció la burbuja mágica donde se comunicaban, durmió en los brazos de Aurora, la cual no la aguantaba para llevarla a la cama, así que la dejo dormir en el sillón, que era tan viejo como ella, esperaba que no la lastimara los salientes resortes de la dañada tapicería que en su mejor momento era de terciopelo verde con franjas amarillas, la miro por unos instantes, y se fue a dormir lo que quedaba de oscuridad, unas cuatro horas antes de que amaneciera.
Por la mañana Neena se encontraba meditando cerca de la ventana tenia que regenerar toda la magia gastada, que con un momento de descanso y meditación lograría recuperar en poco tiempo, Aurora aun no se levantaba, así que pensó en hacerle otro favor y quería que fuera una sorpresa para cuando se levantara. Comenzó a conjurar un hechizo, agito sus manos y las elevo hacia arriba, miro el techo agrietado, goteando, lleno de humedad y moho, con eso afirmo lo que quería hacer y envolvió el departamento en una mágica luz morada que poco a poco reconstruyó todo el lugar, reparo todos los muebles, las paredes quedaron limpias, resanadas, con papel tapiz nuevo, las alfombras sin agujeros como nuevas, esperaba que siguiera dormida, por que restauro también las habitaciones, todo estaba limpio y perfecto, aspiro profundamente y soltó el aire por la boca, dejo el hechizo burbuja para que pudieran hablar cómodamente también..
- Espero esto le agrade y sea una gran sorpresa – sonrió para si misma pensando en que ahora por lo menos viviría un poco mejor, y esas nimiedades fueran una carga menos para ellas.
Aurora se despertó, con una sensación agradable en la nariz, no sofocante e incomoda, escucho agua cayendo y alguien que cantaba muy despacio algo parecido a un canto celta, se levanto por completo girando sobre si misma, hasta incorporarse en la orilla de la cama, la noto suave, limpia, noto que no tenia ese horrible dolor muscular, entonces despertó por completo, miro a su alrededor y varias lagrimas saladas rodaron por sus mejillas, el efecto que le causo ver su hogar en ese estado fue como un choque de electricidad, hasta sus fotografías viejas, acomodadas y nuevas, comenzó a llorar mas fuerte, no sabia que tan pequeño detalle la haría sentir de ese modo. Escucho el agua cesar, sabia que Neena había decidido tomar un baño, claro quería ver el baño, debía ser una maravilla ver los azulejos nuevos, la bañera sin sarro, la regadera funcionando. Neena salió y le brindo un cálida sonrisa, secándose el húmedo cabello y echando vapor por la piel desnuda.
- Quise ayudar con la casa, y espero no te moleste que haya tomado prestado tu baño pero lo necesitaba urgentemente – Aurora no podía hablar, que se le decía a una completa extraña que acababa de cambiar su vida, corrió a abrazarla y lloro en su regazo, era su turno para hacerlo, si bien Neena en si era alta así que le llegaba al pecho, lloro en sus pechos desnudos abrazándola un buen rato y Neena la consolaba acariciando su rizado cabello cano.
- Hay niña no sabes que bendición eres – apenas pudo sollozar Aurora.
De pronto sonó el timbre, Neena se puso en guardia, podía saber que había alguien muy extraño afuera, era un hombre. Aurora se aparto del cálido y húmedo cuerpo de Neena – niña ponte algo de ropa, veré quien es – por supuesto pero no quería usar la misma ropa del día anterior así que se envolvió en la toalla, ya después se haría ropa con un hechizo, se mantuvo oculta pero cerca de Aurora para poder ayudarla si era alguien peligroso. Escucho que abrió la puerta, y con alegría invito a pasar al extraño.
- ¡Wow! Señora Bankins creo que a usado muy bien el dinero que le da mi jefe –
Niño, pasa pasa, esto no fue obra de tu jefe, una amiguita me ayudo – sonrió Aurora, miro a todas partes pero no veía a Neena.
- Pues gran ayuda, pero en dos semanas no creo que fuera posible, además tengo buena percepción para los espacios - le dijo sonriente.
- Niño aun no se como sabes que mi hogar esta en mejores condiciones, creo que nunca entenderé a tu gente – ella hace referencia a los inhumanos.
- Soy ciego pero tengo buen olfato y se como era su casa antes – rio un poco y Aurora le dio con el puño cerrado un golpecito muy leve en el brazo.
- Hay niño, ven siéntate, te daré un te – el obedeció y se sentó en el prácticamente nuevo sillón, lo toco sintiendo el terciopelo sin agujeros como antes.
- Claro, aunque primero debería preguntarme si quiero te, ¿no es así?, hahahaha – Reader se rio efusivamente.
- Tu te lo tomas y ya, además siempre dices que si – Aurora se dirigió a la cocina, al entrar toco su pecho le dolía de la emoción, verla tan limpia y ordenada, al parecer la estufa funcionaba perfectamente, aunque se preguntaba donde estaba Neena.
Reader se agacho para acariciar la cabeza de Forey que se había echado en el piso cerca de los pies de su amo, fue cuando un olor dulce y frutal llego a su nariz, aleteo sus fosas nasales tratando de profundizar el aroma, era embriagante y lo atraía de un modo indescriptible.
- Por Dios, señora Bankins de que rayos es ese te, que huele tan delicioso – dijo Reader gritando desde su lugar.
- Es de manzanilla mi niño, en un momentito te lo llevo -
Reader se dio cuenta que obviamente un te de manzanilla no huele así, además de que al concentrarse sentía que había alguien mas.
- La persona que esta oculta será mejor que salga de una vez, no te hare daño soy inofensivo – dijo en voz alta, levantándose.
Neena se le apareció de frente, por supuesto con vestido nuevo que ella había tenido que crear con magia, Reader trato de imaginar a la mujer que tendría tal presencia y que olía a un valle de frutos rojos dulce y fresco. Se quedo pasmado, pero imagino que si ella estaba ahí, era tal vez la amiga misteriosa de Aurora que había remodelado el departamento.
- ¿Quien eres? - Pregunto Reader, deseando escuchar la voz que tenia ese aroma en ella.
- Yo…soy.. – comenzó Neena, cuando fueron interrumpidos por Aurora quien traía tres trazas de te, Neena corrió para ayudarla y llevarlas a la mesita de centro que se encontraba frente a Reader, el cual no tardo en absorber el aroma de Neena cuando se acerco a dejar las tazas – por dios, como quisiera ver su aspecto – pensó, haciéndose varias ideas en la mente.
Ella es la amiguita que te dije, su nombre es Neena, mi niña el es Reader, es uno de los asistentes donde trabaja de mi hija y es el que me trae el cheque puntual hasta el momento cada semana – dijo Aurora sonriendo,
- Buk'at tenen pa't een sa Reader – por un momento olvido que tenia que crear la conexión para que le entendiera, pues solo fue creada para ella y Aurora. Reader se extraño al escuchar el raro idioma de la chica el cual jamás había escuchado quizás en star wars o el señor de los anillos, pero no en esta tierra.
- Creo que no te entiende mi niña – afirmo Aurora.
Neena se levanto y se sentó junto a Reader, como había echo con Aurora, coloco su dedo índice en la frente de el, quien aspiro su aroma y suspiro profundo, sintió un choque de electricidad que recorrió por los nervios de su cabeza – por dios señorita va darme un infarto, si yo pudiera… - Neena sabia como era esa limitante de no poder ver, su abuela materna era ciega y sabia como veía las cosas, tocándolas, sintiendo bajo sus palmas el mundo que la rodeaba. La conexión estaba establecida, ahora el también podría entenderle cada vez que entrara al departamento.
- Mi nombre, como ya lo escucho caballero, es Neena, Neena Wolff y es un placer conocerlo – le tomo la mano para darle un fuerte apretón, el sintió su fría mano, pero muy suave, la sostuvo un momento mas de lo debido.
- Es un placer para mi también, yo podría, si usted me permitiera señorita…. – Neena sabia exactamente lo que le estaba pidiendo, aunque era un poco incomodo que un extraño la tocara, no había mas remedio, tampoco quería ser grosera y sabia que el tenia curiosidad, así que tomo las manos de el y las coloco en su rostro, de inmediato el corazón de Reader se acelero, el normalmente esta tranquilo cuando hace esto con una chica, pero le inquietaba y lo mataba ser tan curioso.
Le acarició las mejillas con cuidado, toco sus labios, recorrió su pequeña nariz, alcanzo sus ojos, sintió sus tupidas pestañas que provoco un cosquilleo en Neena la cual sonrió, puso toda su mano izquierda en la frente y toco su flequillo un cabello como seda, y ella le aparto las manos, era suficiente toqueteo – lo siento – se disculpo Reader avergonzado pero jamás olvidaría tal experiencia. Aurora rio muy fuerte, juntado las palmas de sus manos casi en un aplauso.
- Estos niños de ahora, ya, ya suéltala muchacho, la vas a hartar – rio nuevamente y Neena volvió al lugar que había ocupado desde un principio en el sillón para una persona que se hallaba junto a Aurora.
- Casi se me olvida a lo que vine, a parte del cheque, del hospital nos avisaron que tendrían que operar esta noche de nuevo a Sara, lo lamento mucho, pero su estado no mejora, mi jefe, créame esta pagando mucho dinero para su tratamiento, estadía y cuidados las veinticuatro horas –
Aurora casi se desmaya y de estar pasando un buen momento todo en segundos se había vuelto gris, hasta noto que el día estaba nublado y probablemente llovería en la tarde, Neena vio la profunda tristeza en Aurora y sintió la impotencia de Reader, ella lamentablemente no era una sanadora, podría intentarlo, si tan solo su madre estuviera ahí, sabría usar el hechizo correcto, es el momento cuando maldice el no haber querido ser sanadora como su madre quien le enseño poco realmente del tema, solo heridas leves cuando estuviera en una batalla. Decidida los contemplo, se acerco para darle un fuerte abrazo a Aurora.
- Llévame, llévanos al lugar donde tienen a la hija de Aurora, tratare de curarla con mis poderes –
Reader quedo mas intrigado que de costumbre, ¿poderes?, era acaso una mutante, una nueva inhumana, algún experimento que se había escapado del laboratorio, el asintió, quizá habría probabilidad de que ella salvara a Sara.
-De todas formas las llevaría, en unas horas vengo a recogerlas, pero antes de irme necesito saber cual es tu historia – ella comenzó el largo relato.
Y así lo hizo, llegada la hora de operar a Sara, Reader regreso por ambas mujeres para llevarlas al hospital, y ver si esta extraña podría hacer algo.
NOTA _
Los personajes de Marvel Comics no me me pertenecen.
En el próximo capítulo, por fin los protagonistas se conocen ;D
