¿Azul eléctrico o Azul Violeta?
Capítulo Dos
Perdiendo la Cordura
Por Anako Hiten
— ¡Cálmate Ban-san! —repitió Natsumi agarrando al castaño, el cual estaba desbordándose de rabia.
— ¡ESE MALDITO DE MIROKU!
— Tú también te estás comportando extrañamente— comentó Paul — Pareces... celoso...
— ¡Cállate y no digas tonterías! —gritó el castaño sentándose. Estaba descontrolado y ni él mismo sabía la causa... Sí, sí la sabía: el sólo escuchar el nombre de Miroku lo hacía hervir de coraje. Sacó una cajetilla de cigarros, y encendió uno, para tranquilizarse un poco.
Natsumi lo miraba preocupada, a veces era tan compulsivo que daba miedo. Paul sólo se enterró en su periódico nuevamente.
— Paul... un café por favor...
— ¡Siempre y cuando no vuelvas a gritarme, malcriado!
— ¡Sólo dame el café y déjame tranquilo! —gruñó el castaño. Se puso a pensar... si aquel sujeto no le hubiese dicho tantas estupideces la noche anterior...
Estaba en un lugar oscuro, iluminado solamente por la luz de la luna. Era muy entrada la madrugada, nunca se había pensado capaz de hacer algo como lo que acababa de hacer. Se encontraba de pie observando la ciudad desde el balcón, y sólo lo cubría una sábana. Exhaló otra bocanada de humo y continuó en sus cavilaciones; después de todo no había tenido una mala noche, aunque no iba a negar que fue muy extraño... nuevamente el dolor... la pequeña herida había comenzado a sangrar, por lo que rasgó una parte de la sábana y se limpió, pero mientras lo hacía, sintió unos fríos y delgados dedos sobre los suyos, ayudándolo con la herida.
— Lo siento... no pude evitarlo... necesitaba dejarte esa marca... —el sujeto habló suavemente, con un dejo de cinismo en su voz— Pero dudo que alguien pueda verla, es un lugar bastante particular¿no te parece Midou-kun?
El castaño se metió en la habitación y se dispuso a ponerse su ropa, mientras el otro sujeto lo observaba con una sonrisa sádica.
— Tal como lo pensé, Midou-kun... eres interesante en todos los aspectos... pero no pensé que accederías a mis singulares hábitos— dijo el hombre entrando del balcón y sentándose en la amplia cama— ¿Quien lo diría? El poderoso Midou Ban-kun complaciendo las fantasías de un pervertido como yo...
— Tienes toda la razón¡eres un maldito pervertido! —exclamó el de ojos azules.
— Pero déjame decirte, Midou-kun... que muerdes muy bien...— el tipo se acercó a Ban y colocó uno de sus finos dedos sobre la marca que él mismo le había causado— Quisiera repetir esta experiencia...
— ¡Ni lo pienses, imbécil! Más bien fue demasiado para ti!
— ¿Qué sucede¿no fui lo suficientemente bueno para usted, Midou-sama?
— Solamente quiero que nadie se entere de esto— dijo el castaño colocándose el pantalón y apartándose del hombre que aún lo miraba con deseo.
— ¿Eso piensas¿Qué dirían si te escucharan hablando de esa manera? —susurró el muchacho, jugando con sus negros cabellos— ¿Qué diría Ginji-kun... si supiera que pasaste una noche conmigo, que hiciste y te dejaste hacer por mí?
— ¡Abres la boca y te mueres!
— Lo que me inquieta es que no has comentado nada...
— ¿Y qué demonios quieres que te diga?
— No lo sé... que te gustó... que te dio asco... sólo quiero saber... si hice una buena elección, entre luchar contra ti nuevamente, o probar tus otras habilidades...
— No soporto tu presencia, ni tu voz... —comenzó Ban— pero he descubierto que existe una sola manera de soportarte.
— Ah, Midou-kun... si supieras que yo opino todo lo contrario de ti... — el sujeto cerró sus ojos y se metió en su cama nuevamente cubriéndose con la manta que Ban tenía atada a su cintura instantes atrás— No sólo eres un magnífico adversario, sino que también eres un excelente amante...
— Será mejor que dejes de poner esa maldita voz de gigoló... no te queda bien...
— Hmm... ahora que recuerdo... no terminamos nuestra pequeña discusión...
— ¿Discusión?
— Todo esto sucedió porque no quisiste responder a mi pregunta...
— ¿Cuál pregunta...¿De qué rayos hablas?
— Ya veo... estabas tan descontrolado que algunas de tus neuronas se fundieron en el acto...
El sujeto hizo silencio por unos momentos, y Ban no le decía absolutamente nada. Sonrió con hipocresía y continuó hablando…
Era un auto muy lujoso, sin duda alguna, y por lo visto, el servicio de protección ganaba bastante bien, a diferencia del de recuperación... o quizás era sólo porque los Get Backers no estaban destinados a tener ganancias por sus trabajos, en los que en su mayoría tenían que arriesgar su vida. No estaba del todo confiado, Yukihiko era una buena persona, pero su hermano Natsuhiko podría aparecer en cualquier momento y tratar de matarlo. Iba a comenzar el interrogatorio, pero justo cuando iba a abrir la boca, el joven le hizo una oferta irresistible.
— ¿Quieres, Ginji-kun?
A Gin se le hizo agua la boca y de su mente huyó todo pensamiento importante. Miroku había dado en el blanco.
— ¡PALITOS DE MIEL¡ITADAKIMASU!
El rubio abrió la bolsa que le había entregado el otro muchacho, quien conducía el auto, pero aprovechaba cada chance que tenía para ver al glotón de Ginji metiéndose en la boca todos los palitos que podía. Rió por lo bajo y miró nuevamente la carretera, pensando en lo tierno que se veía, como un niño.
— Sigo pensando que eres muy divertido, Ginji-kun— dijo Yukihiko sonriendo— Agradezco mucho que hayas aceptado mi invitación.
— ¡Está rico! —exclamó el chibi Ginji sin poder cerrar la boca debido a la cantidad de palitos que tenía en la boca. Luego de que pudo tragar, recordó el motivo por el que había aceptado salir con él— ¿Qué pretendes esta vez, Yukihiko-kun?
El más joven de los Miroku detuvo el auto en una esquina, y miró sonriente al Raitei.
— Sólo quiero disfrutar de tu agradable compañía¿tiene algo de malo?
— ¡La última vez que quisiste mi "compañía" trataste de matarme!
— Eso fue por trabajo, pero ahora no es por eso— se defendió Yukihiko— Podemos ser amigos, siempre que querido tener una amistad contigo, Ginji-kun…
— Pero no puedo confiar en ti— dijo Ginji, aunque no muy seguro de que el muchacho estuviera mintiendo— Lo que sea que planeas no lo lograrás, Yukihiko-kun.
La sonrisa de Miroku desapareció de su rostro, y apartó su mirada de la de Gin.
— Sé que no merezco tu confianza, ni tu amistad, pero… ¿al menos me dejarías intentarlo?
El de ojos pardos vio que un aura de tristeza envolvió a Miroku, y como su corazón era débil ante este tipo de actitudes…
— ¿Acaso es tan importante esto para ti, Yukihiko?
— Solamente quiero un amigo— afirmaba el joven— Siempre he pensado que eres un chico muy diferente, gracioso, alguien en quien se puede confiar… un amigo, pero… creo que eso no será posible…
Ginji parpadeó varias veces, no podía permitir que alguien estuviera triste por su causa, no señor. Y tragándose cada una de las palabras de Yukihiko, le sonrió como siempre:
— No me gusta ver a mis amigos tristes¡así que quita esa cara!
Yukihiko vio a Ginji sonriéndole de esa manera tan dulce y se sonrojó, por primera vez le pasaba eso. Le devolvió el gesto y arrancó el automóvil otra vez.
— Verás, yo también puedo ser muy divertido; te gustará el lugar al que te llevaré, Ginji-kun…
En el Honky Tonk todo estaba en completo silencio. Paul estaba inmerso en su periódico, mientras Natsumi veía como Ban se fumaba cigarrillo tras cigarrillo, cosa que nunca le vio hacer. En ese momento notó unas sombras en la puerta de entrada y fue hacia ella.
— ¡Bienvenidos al Honky Tonk!
— Hola, Natsumi-chan— saludó un muchacho de cabellos castaños y largos, y a los que estaban sujetos dos cascabeles dorados.
— ¡Qué linda estás hoy, Natsumi-han!
— ¡Kazuki-san¡Emishi-san!
— Lo que me faltaba… el fenómeno de los hilos y el bufón de tercera…— murmuró Ban para sí, mientras sacaba otro cigarro para fumárselo.
Kazuki y Emishi lo saludaron, pero ni siquiera se movió a verlos. Sin darle importancia, se sentaron en el otro extremo del mostrador y Paul se acercó a ellos.
— ¿Y donde se encuentra Ginji-san? —inquirió el maestro de los hilos buscando al Raitei.
— No está, y por favor, ni piensen en preguntarle a Ban, por qué--
— ¡Midou¿Dónde está Ginji-han?
Paul y Natsumi miraron con terror a Emishi, quien no sabía en la que se estaba metiendo, ya que se había sentado junto a Ban con su usual sonrisa juguetona.
— ¡Biodegrádate, bufón de basurero!
— ¡Vamos, no seas tan antipático¡Si sigues con tu ceño fruncido se te arrugarán los ojos y no podrás utilizar tu Jagan!
— ¡Te dije que te esfumaras, maldito payaso! —Ban apagó su cigarrillo y sostuvo su cabeza con una mano, al tiempo en que apretaba su puño derecho con mucha fuerza.
El bromista de sangre fresca parpadeó curiosamente y se acercó a Natsumi.
— Preciosa... ¿pasó algo con la serpiente amargada?
— Desde que Ginji-san se fue ha estado así...—confesó la muchacha en voz extremadamente baja— No sabemos por qué se enfadó tanto...
— ¿Se fue¿A dónde?
— No lo sé... sólo sabemos que se fue con un chico llamado Yuki... y Ban-san se enojó mucho por eso.
— Oh... parece que cuando el señor Ginji no está, Midou se descontrola... —musitó Kazuki.
— ¿Entonces fue porque Ginji-han se fue con otro? —chilló Emishi riéndose— ¡Je, no sabía que lo suyo iba era tan en serio!
Sin siquiera tiempo para poder reaccionar, Haruki fue lanzado hacia un rincón. Todos miraron temerosos al poseedor del Jagan, quien estaba completamente histérico.
— ¿PODRÍAN DEJAR DE CUCHICHEAR SOBRE MÍ!
— ¡SI VAS A DESTRUIR MI CAFÉ POR TU MAL GENIO, SERÁ MEJOR QUE TE LARGUES! —exclamó Paul molesto; primero una cuenta de varios cientos de miles de yenes, y ahora una mesa. Estaba harto de tener que pagar los platos rotos por culpa de Ban.
El muchacho miró a Emishi y a los demás con arrogancia y luego salió disparado del establecimiento, subiéndose en su auto y arrancando a toda velocidad.
— No debió ser tan rudo con él, Master...
— Cállate, Natsumi, si él tiene problemas con Ginji que los resuelva— bufó Paul, todavía enojado— ¡pero no permitiré que por sus tontos caprichos dañe mi local!
Kazuki y Natsumi se miraron, encogiéndose de hombros, al tiempo en que Emishi se incorporaba y Paul limpiaba el desastre de colillas que dejó Ban.
— ¡Kuso, Ginji¿Acaso los demás tienen razón¿Será que todos se han dado cuenta de algo de lo que yo no?
Se estacionó cerca de una playa, y buscó su cajetilla de cigarrillos. Le quedaba sólo uno. Sin embargo, en el portaequipajes tenía muchas municiones, así que fue hacia él e intentó abrirlo... sin éxito...
— ¡Demonios, dejé la llave en el café de Paul¿Qué rayos me sucede?
Su humor, que ya de por sí iba en decadencia, no ayudó a apaciguar la taquicardia que tenía, desde hacía ya varios días. Estaba acelerado, y ya ni siquiera sentía su garganta debido al exceso de cigarrillos que estaba consumiendo últimamente. En todo el día se había fumado unas siete cajas, y sin darse cuenta. Se preguntaba cómo era posible que estuviera tan fuera de sí... el simple hecho de que Ginji no estuviese a su lado, haciendo sus acostumbradas tonterías lo ponía mal...
— ¡Ese bastardo de Miroku¿qué querrá con Ginji? —masculló luego de exhalar otra bocanada de humo— Espero que estés bien...
Al momento en que lo dijo, escuchó una risa muy familiar a lo lejos, e inconscientemente siguió el sonido, pero lo que encontraría luego lo iba a dejar completamente seco...
¡Hola aquí yo reportándome¡Al fin subí otro capítulo! Me he tardado demasiado, lo sé, pero es que me tuve que dar un receso, ya que mi inspiración y creatividad se tomaron unas vacaciones no autorizadas, y me abandonaron por completo, pero aquí estoy actualizando como puedo. De verdad gracias por los reviews, y me alegra mucho que les guste la historia, ya que me encanta el yaoi, y Get Backers es la serie más yaoi que he visto. Si hay dudas… vean la serie COMPLETA, y en el último capítulo entenderán lo que digo. He puesto a Yukihiko, porque me parece muy interesante, ya que comparte el cuerpo con su hermano mayor y esto desde luego le dará muchos problemas a nuestro Raitei.
Aquí les respondo los reviews, y espero que no me pateen de la página por hacerlo, ya que mis otros tres fics (Saint Seiya) correrían peligro.
Kuma-chan: Pues Ginji se pone raro porque le tiene desconfianza a los Miroku, en especial a Natsuhiko, que fácilmente domina a Yuki. Y gracias por lo del título, y yo que pensaba que era malo…
NaruHaoToboe¿YukihikoXGinji? Pues espera y verás…
LizDe-chan¿Leemon¿YOOOO¡¿Acaso me has visto cara de hentai¡Qué horror¡BUAJAJAJA! Por algo mi e-mail es camushentai… o como me dicen quienes me conocen en persona: Hentai-sama… Desde luego que habrá leemon, o sea, un fic mío con rating M, y sin leemon…
Miguel: Pues, cariño, todo te lo digo por el msn¡un besote!
Pilikitasakura¿Te pareció gracioso? Vaya, pensé que había perdido mi sentido del humor… ¡espero que puedas dormir luego de leer este capi!
annablack: Pues ahí ya tienes el segundo capítulo, a ver qué te ha parecido ¡espero tu próximo review!
A todos muchísimas gracias por los reviews, que en serio me dan muchos ánimos, y a todos quienes leen, gracias por tomarse el tiempo para leer mi historia. Un beso…
Matta ne!
