-diálogos-
-pensamientos-
simplemente narración.
Fuertes noticias
Habían pasado algunos meses, para ser exactos 3 meses, las clases para el pequeño Daichi ya estaban próximas a comenzar. Así, que las compras necesarias estaban siendo llevadas a cabo.
Por su parte la miko había logrado al fin calmar sus nervios, después que el lobo la quisiera "comer" y el frio youkai le exigiera que se quedara, muy a su estilo.
A pesar de todo ello…
-tengo que regresar y ver cómo marchan las cosas en la aldea- se decía a manera de orden- además…- dijo algo apenada.
-tengo que disculparme con sango, no debí de tratarla de esa forma…-a lo cual se puso algo ida, divago en sus ideas recordando del grito que le emitió a su amiga y como ella salió muy dolida.- es cierto no debo huir, ya no estoy en la edad en que tenga que acobardarme cuando sé que hice bien al terminar con Kouga...- esto se dijo más determinada, sacando a flote aquel carácter que la marcaba- está decidido mañana regreso al Sengoku.
Dichas aquellas palabras, dio anuncio a su familia que mañana ella y Daichi, regresarían a la otra era y que no demorarían ya que las clases de su pequeño estaba a la vuelta de la esquina. Sólo que no contaba con la oposición del pequeño.
-¡no quiero, no voy! –grito a medias el pequeño que salía corriendo de la sala.
-¿por qué este comportamiento? –Cuestiono Naomi- mi nieto siempre está feliz cuando dices que iras al Sengoku…
-no tengo idea porque esta actitud- dijo sorprendida la azabache - tratare de hablar con él y ver si algo me dice.
- en todo caso si el no desea ir, es mejor que se quede –sugirió la abuela.
-yo lo quería llevar para que se despida de Sesshomaru, ya que no lo vera en meses… -soltó un suspiro resignada- pero si no es su deseo ir… se quedará.
Las horas pasaban y a la mañana siguiente
-Daichi, es hora de partir… -tomándolo de la mano.
-no quiero… -respondió algo enojado.
-Daichi, ¿no quieres ver al tío Sesshomaru?
-no-haciendo puchero.
-qué extraño el adora a su tío, que ha sucedido –se interrogo.
-y puedes decirle a mama porque no quieres ir…
-no...-cruzando los brazos- quiero a mi tío Sota, no quiero ir –dijo decidido.
-Daichi –tomándolo por los hombros- mamá tiene que ir, vendré en algunos días…
-quédate mami –rogo cambiando de actitud.
-pequeño mami tiene que ver algunos asuntos –como explicarle al pequeño las cargas que tenía encima a esa corta edad, el cuidado de la aldea y el continuo reforzamiento del campo protector.- se un buen niño y haz caso a la abuela Naomi.
-umm-dijo algo inconforme- mami ayuda mucho, volverás rápido –dándole una cálida sonrisa.
-ese es mi niño-cargándolo y dándole mil besos- prometo regresar pronto.
Luego de las despedidas y un gran beso a su pequeño, Kagome regreso a aquella era que le hacía sentir mil emociones, las cuales eran nostalgia por el ser que jamás volvería a ver y que pareciera que aún vivía ahí, tristeza por la manera en que murió su amado hanyou y alegría por revivir sus recuerdos que compartió con su inuyasha.
Dio los primeros pasos y sintió como la brisa de aquel bosque le acariciaba…
Llego a la aldea, vestida con su traje de miko, y cada aldeano que la veía la saludaba con mucho respeto…
-Bienvenida miko, es bueno tenerla de nuevo con nosotros –saludo una aldeana.
-es bueno también ver que nada malo ha sucedido en mi ausencia- respondió cálidamente- han visto a Sango.
-eh bueno, la señora sango llego hace una luna….
-¿hace una luna? –Dijo sorprendida – ¿a donde pudo a ver ido? Ella no descuida los deberes de la aldea…- entonces supongo que está aquí…
-este, ella salió seguro que está cerca, salió con su hermano el exterminador.
Así que movida por saber a qué se debía la ausencia de Sango por el lapso de una luna, ella salió en su búsqueda después de recibir la indicación de la aldeana.
Palacio del oeste.
-Amo, hemos recibido noticias de la miko.
-vaya con que al fin ha vuelto- se dijo con alegría a si mismo
-acaba de llegar por ese pozo extraño, sola.
-retírate –fue lo único que pudo decir
-así que vino sin Daichi, esto es raro, creo que debemos hablar.
-así que iras en su búsqueda –hablo yako saliendo de su jaula luego de dos lunas, en el cual no se pronunció.
-¿ya me diriges la palabra? No mencionaste que no lo harías de nuevo –con tono molesto le recordaba el lord.
-es que es necesario que intervenga, porque al parecer tú no tienes los pantalones o el carácter para hacer que una mujer se quede a tu lado y yo la quiero, ese aroma me vuelve loco, ¡la necesito ya! –se explicó una bestia inquieta.
-no lo harás-fue lo único que dijo para luego arrinconar a su bestia en lo más fondo de su mente.
La aldea:
-logro visualiza a su querida amiga a unos metros de donde estaba, al parecer había salido por hierbas medicinales con la ayuda de Kohaku.
-Sango, mira –señalo hacia la azabache- es la miko Kagome.
-¿Kagome? – se repitió a la vez que miraba hacia donde su hermano indico.
-¡Sango! –Grito una alegre miko- ¡Sango!
-¡Kagome! –grito en respuesta a la vez que dejaba la labor para aproximarse a su amiga.
-Sango, discúlpame-, yo no debí gritarte –expreso apenada- estaba muy ofuscada y lo dije sin pensar.
-no Kagome, tú tienes toda la razón –dándole un efusivo abrazo a su gran amiga- nunca debí obligarte a que aceptaras a Kouga…. Yo soy la que debe disculparse por entrometerme en esos asuntos.
-Sango…
-es mejor cerrar este asunto, además… -dibujando una sonrisa retorcida.
-Sango, que ocurre… -viéndola algo perturbada- sango dime… -presiono.
-creo que esto tendrá para rato –intervino Kohaku- señorita Kagome bienvenida, me retiro sé que tienen mucho de qué hablar…
-al parecer así es –mirando como su amiga seguía con aquella sonrisa de satisfacción- luego iremos a la aldea.
Mientras que Kohaku se retiraba, Kagome tomo del brazo a sango con el propósito de que dijera el 'que' la traía así.
-me dirás o no, el porqué de esa sonrisa.
-si… ahorita te lo digo, ven –jalando a su amiga para que se sentara en el pasto.
-bueno ahora si –volvió a hablar la taijiya- aquel día que salí de tu palacio… yo fui tras Kouga…
-sango... – mirándola con incredulidad.
-¡ay Kagome! tú sabes que soy una exterminadora y una de las buenas…
-pero él es fuerte… -decía preocupada.
-y yo no soy ninguna debilucha –contrataco- ahora permíteme continuar.
-ok, continua- dijo derrotada, es que la taijiya tenía esa alma guerrera que no se deja vencer ni en discusiones.
- lo busque por muchos lugares, más que nada en su guarida, pero ya nadie de su clan está ahí, casi desisto de buscarlo, pero algunos aldeanos de la zona me dijeron por dónde se habían ido, así que continúe mi búsqueda por más tiempo, y cuando al fin lo encuentro…-se detuvo no sabía cómo decirle lo que ella vio.
-cuando al fin lo encuentras- repitió, mirándola curiosa- sango anda dime que paso…
-primero dime algo… -mirándola con seriedad.
-¿algo como que?- no entendía esa actitud o ese cambio.
-alguna vez sentiste algo por Kouga…. –mirándola impaciente, pues el rostro de Kagome había quedado en asombro.
-es necesario responder…
-si Kagome, anda responde...
-nunca sentí algo real por él, solo lo veía como amigo, además tú sabes lo atento que puede llegar a ser…
-si ya lo sé, entonces no sientes nada por él.-insistió
-¡que no! - dijo fastidiada- solo me gustaba partes de su personalidad, pero que era un pesado a veces lo era.
-entonces, no habrá lloriqueos –se dijo más para sí misma.
-ya dilo… -exigió muy curiosa
-bueno, cuando ya había visto donde estaban asentándose, me infiltre, pero uno de sus amigos creo que se llama Ginta, me encontró…- hizo una pausa- le dije que quería hablar con Kouga, no quería ponerle de sobre aviso que estaba ahí para darle una tunda –esto lo decía con cierta risilla.
-y entonces… -decía ansiosa.
-pues me dijo que no se podía porque, estaba en una ceremonia…. –viendo la cara de su amiga si mostraba alguna reacción- un ceremonia de…
-sango dilo sin pena o mejor dicho creo a que te refieres, era una ceremonia de unión o de apareamiento…
-si era eso, de apareamiento y no sabes la cólera que me dio, no había pasado mucho y él decía que te amaba y ahora se casaba a la primera oportunidad –decía muy indignada.
-sus motivos habrá tenido y además es mejor para mí, así no lo tendré rogándome porque regresemos –lo decía muy tranquila y satisfecha que al menos el lobo tenga esa felicidad que a ella le negaba la vida.
-pues a mí no me parece, así que espere a la noche, me escabullí de Ginta y logre entrar a la cueva esa que tenía como dormitorio y no sabes, casi me desmayo… -explicaba toda trágica.
-no me digas que – intervino como quien adivinando…
-la youkai era Ayame, si –reafirmo al ver la cara de sorpresa de la miko- a la que dejo supuestamente por ti, estaban en una situación delicada, pensé que eso era un buen castigo, pero no el suficiente.
- a que te refieres, con situación delicada… no me dirás que estaban en "esa" situación –hablo algo sonrojada.
-no Kagome, si yo lo encontraba en "esa" situación, ahí mismo le tiraba el hiraikotsu.. Pero –comenzó a reír.
-me estás dando miedo sango, deja de reírte así y explícate…
-es que amiga se te paso la mano con el reiki, lo has dejado… -como decirle sin causarle un problema de culpabilidad.
-¿Cómo lo he dejado? Dime sango- exigía preocupada por la respuesta
-no debes sentirte mal, pero el pobre lobo solo va a aullar de pena por no cumplir sus funciones a plenitud.
-¿no es cierto? –Tapándose la boca- es impotente…-se dijo incrédula.
-si –comenzó a reírse- no sabes la desilusión en el rostro de Ayame, estaba intentando ayudarlo a ver si "revivía" pero nada amiga… pero para darle el golpe final le lancé el hiraikotsu, aunque cabe decir que los reflejos aun los tiene, así que lo esquivo…
Flash back:
-¿sango?-susurró el lobo
-¿sorprendido? –dijo con mirada triunfante
-¡qué haces acá y sobre todo como te atreves a lanzarme eso! –señalando su hiraikotsu.
-¡como te atreves a venir aquí y querer dañar al jefe de los clanes! –intervino una iracunda lobita.
-mira Ayame el asunto no es contigo, así que te pediré que te retires –dijo molesta
-soy la compañera de Kouga y no me voy –afirmo con determinación.
-bueno si quieres quédate, pero no intervengas… y tu –señalando a Kouga- como te atreviste a querer marcar a Kagome, tú me juraste que la harías feliz…
-¡Kagome no me quiere! –grito- ella me lo dijo y obvio que me molesto que me hiciera creer que me amaba, estaba en mi derecho – recrimino.
-¡¿pero qué has dicho?! –Dijo incrédula ante tanta estupidez -¿de qué derecho hablas?, tu eres un maldito youkai calentón que solo la deseas desde hace tiempo y solo viste tu oportunidad ahora que murió inuyasha…
- ¡y si fuera así! ¡¿Que más te da?! –Grito todo altanero- ella seria mía para siempre junto a su hanyou –escupió con desprecio.
-Kouga- musito Ayame- entonces solo por eso se casó conmigo por despecho y por…-como aquel lobo confesaba todo así delante de ella, eso la desilusiono más encendiendo su enojo.
-¡Me las vas a pagar desgraciado! ¡me la hiciste maldito! –lanzando nuevamente el hiraikotsu rozándole la mejilla derecha en la ida y a su regresada impactándolo en su brazo izquierdo
-¡maldita, te atreves a atacarme en mis dominios! –refunfuñaba aquel lobo adolorido mientras trataba de recuperarse.
-yo también haría lo mismo –dijo al fin la pelirroja- te mereces eso y más… ¡eres un desgraciado! –grito.
Mientras Ayame iba sobre el lobo, porque en ella sentía aquel odio de saber que era un reemplazo, la taijiya volvió a lanzar el hiraikotsu impactándole esta vez en el estómago, dejándolo sin aire.
-creo que con eso bastara aunque para mí, no sea suficiente. Ahora que se tu otro problema –mirando a la pelirroja- sé que te costara dar un descendiente.
-¡vuelve aquí! –grito tratando de lanzarle una lanza en medio del fuerte dolor el lobo.
Solo que la taijiya no hizo caso y salió rauda, antes que dieran aviso a los guardias.
Aquel lobo fue maltratado a pesar de ser youkai, fue tomado desprevenido y más que nada con el "orgullo" en el suelo.
Fin del flash back.
-no lo vuelvas a hacer –dijo seria la miko- fue muy peligroso…
-no Kagome te la debía –aun con sonrisa en labio mientras arrancaba el pasto- de ahora en adelante respetare tus decisiones.
-sé que lo harás, ahora que estaré ausente más seguido… -levantándose- Daichi comienza la escuela.
-si eso me dijiste hace poco, volvamos- dijo mientras se levantaba para retomar el rumbo a la aldea.
Al igual que ella iban a la aldea, un indeciso lord, determinaba si ir en ese instante o esperar a mañana, es que el amor lo habían transformado, ya había dejado muy lejos el hecho de su superioridad sobre el resto, claro que disimulada, pero sus entrañas lo empujaban hacia ella, aquel corazón lo dominaba mas cada día y solo por ella seria así.
-no lo pensare mas, mañana saldré, además que me aparezca asi, podría pensar que salgo apenas me entero que ha llegado y eso no me lo puedo permitir, este Sesshomaru, no debe ser tan obvio –dijo determinado, solo que su bestia pugnaba por salir pero el no le daba tregua..
La aldea:
-Kohaku pronto me iré al palacio del amo –comunicaba rin a su mejor amigo.
-¿es lo que tu deseas? –fingiendo afilar sus armas.
-por supuesto, yo tengo que cuidar del amo…
-vamos rin, como vas a cuidar a un ser que es un youkai, él se cuida así mismo –interrumpió algo fastidiado.
-pues yo lo cuidare –contrataco- el señor Sesshomaru se merece eso y más…
-ya estoy cansado que siempre lo pongas en un altar, él ha matado a miles de humanos y otros cientos de demonios, no es un santo Rin –exploto al fin ya harto de tanta adulación- porque no vez lo que en realidad es…
-Kohaku –pronuncio asombrada, nunca le habían alzado la voz y menos él.
-Si tanto deseas ir, vete pero después no digas que no te dije, él nunca va a cambiar…
-si lo hare me iré a vivir con él, conmigo se portó bien y no me interesa lo que haya hecho antes o después, solo me importa cómo me cuida y por el sigo viva, recuérdalo –grito ahora la ya adolescente, abandonando aquel lugar…
Pasaron algunos minutos y las amigas ya reconciliadas llegaban…
-Kohaku, dile a Rin que venga –ordeno la taijiya.
-ella no está, salió y no ha vuelto -respondió con tono molesto aunque lo trataba de disimular
-qué raro ella siempre para por aquí…
-ya sabes que se ira vivir con el señor Sesshomaru –interrogó fastidiado.
-sí, el así lo determino hace unas pocas lunas y el mes entrante ella partirá, es una lástima es una niña muy colaboradora – comentaba resignada mientras se disponía a preparar el almuerzo.
- me parece que a ti no te gusto saberlo- comento la miko, observando el rostro del exterminador.
-pues no, el no merece que rin este a su lado, ella debe convivir con nosotros que somos los humanos… -iba a seguir.
-te equivocas Kohaku –hablo pasivamente la azabache- la felicidad de uno está en el lugar donde nos sentimos bien y al lado de la persona o youkai inclusive hanyou que nos la da... No discutas con ella más, se feliz por ella…-hablo con el corazón dándole una ligera sonrisa, recordando sus días plenos con su Inu- ¿no creo que quieras que ella se vaya peleada contigo? ¿Verdad?
El exterminador no contesto sabía que las palabras de la miko eran ciertas y a pesar de sentir ese amor por la adolescente rin y saber que no sería correspondido, tenía que hacer el esfuerzo de darle unos bellos días hasta su partida.
Flash back:
-siempre serás como un hermano para mi Kohaku –respondía Rin a una pregunta algo intima del exterminador- y no me gusta nadie…
-disculpa no debí preguntarte eso – decía muy avergonzado.
-descuida Kohaku, entiendo que te sientes como un hermano para mí y tu deber es cuidarme, pero si me enamorara, serias el primero en enterarte –dijo sonriente- creo que debemos regresar ya está cayendo la noche.
-si claro, lo que tú digas –contesto aun descolocado- como se me ocurre preguntarle si le gusta alguien, que estará pensando de mi –se reprochó indignado consigo mismo.
Fin flash back.
-entiendo miko Kagome –respondía resignado- solo pensé de otra manera, pero usted tiene razón iré por ella.
Dijo esto último para salir tras la adolescente.
-aún no le dice –hablo la taijiya- el cree que no me he dado cuenta, pero sé que está enamorado de ella.
-el mismo no sabe que casi todos nos hemos dado cuenta de su afecto por ella – uniéndose a las labores.
-es que hay el asunto que rin solo ve a Sesshomaru como su salvador y se siente en la obligación de corresponder…
-¿acaso será…? –murmuro la miko.
-no lo creo –dijo asombrada la taijiya– ¿rin está enamorada del Lord?
-pero ella es una niña aun, como y además, Sesshomaru es mayor que ella por varios cientos –dijo escandalizada la miko.
-es cierto, pero…
-deberíamos intervenir…
-le acabas de decir a Kohaku que la felicidad está al lado del ser que nos irradia ese sentimiento de felicidad y paz.- le recordó la taijiya.
-si lo hice –soltando un suspiro- está bien si ella es feliz…
-solo que no sabemos si Sesshomaru le corresponderá… -observando que el rostro de su amiga quedaba algo confuso – te ¿sucede algo?
-¿a mi? –tratando de mantener la compostura
-a quien mas kagome, creo que algo estas ocultando- le reprocho algo ofendida
-¡ay sango! –picando con mas ferocidad las yerbas- es algo que…
-tiene que ver con Sesshomaru ¿verdad?- y ante ese nombre se hico un pequeño corte.
.auch –chupando la herida.
-ya kagome cuéntame, no me tienes confianza –dijo con aparente enojo.
-esta bien –respondio derrotada-es… bueno aquel día de mi partida Sesshomaru, me declaro que quería…
-¿qué quería, que?.. Habla por los kamis – presiono sango.
-quería cortejarme –dijo al fin.
-no lo creo, como se le ocurre él es el hermano o medio hermano, pero al final de cuentas es sangre de inuyasha –dijo algo alarmada.
-ya lo sé… y por eso lo rechacé y además no siento nada por el solo gratitud…
- y el ¿cómo lo tomo?- plantando una mirada llena de curiosidad.
-la verdad creo que ya lo asimilo, pero eso ya no es algo que me interese, el nunca debió de albergar sentimientos por mi… sabe bien que ame y amare siempre a su hermano –dijo algo cabizbaja.
Mientras ellas desarrollaban tal conversación, no muy lejos de ahí, kohaku había encontrado a Rin, la cual estaba sentada mirando el rió que surcaba.
-Rin –llamo
La aludida giro el rostro y lo vio y no le dio respuesta.
-rin lo siento –tomando asiento a su lado- yo solo pensé en que serias feliz si estas con nosotros…
-trato de entenderte Kohaku, y me gustaría que tú también lo hicieras, yo… -mirando el rio- yo soy feliz con el señor Sesshomaru…
-si eso es lo que deseas, hazlo –soltó con dolor esas palabras, pues aceptar lo que quería rin era separarse de ella para siempre- se feliz y ven a visitarnos a la aldea.
-es lo que hare –soltó con una tierna sonrisa- gracias por entenderme...
Pasaron algunos días de la estancia de la miko, en los cuales visito a todos los aldeanos que necesitaban de sus cuidados y reforzó el campo de protección, pero no fue para nada a su palacio, sin el pequeño Daichi, no tenia necesidad de comodidades, llegaba la tarde y con el la hora de su partida, dejo indicaciones y le dijo a sango cuando volvería. lo que no sabia es que el lord estaba a punto de llegar
-Rin me despido de ti, se que no falta mucho para tu partida y ese día no estaré aquí, solo recuerda en venir a visitarnos, sabes que somos una familia para ti –le decía la miko ante una bella adolescente que bordeaba 16 años.
-siempre vendré a la aldea señorita Kagome, no podría olvidarlos… -dándole un abrazo inesperado,- cuide mucho del pequeño Daichi, y usted también por favor…
-lo hare no te preocupes- mientras ellas se despedia la miko sintió la presencia de aquel que se llevaría a Rin.
-creo que han venido por ti –señalando hacia el recién llegado.
la adolescente vio muy emocionada que su querido benefactor llegaba con ese porte tan imponente…
-buenas tardes señor Sesshomaru –haciendo una reverencia.
-bienvenido Sesshomaru –saludo la miko.
El lord solo hizo un pequeño gesto con la cabeza.
-¿iremos hoy al castillo?-pregunto una ansiosa rin.
-después –mirando a la azabache dijo- miko hablemos- acto seguido salió delante del grupo para irse al bosque.
-ve, debe ser algo importante –le codeo sango.
-no cambias, estar con miroku te ha cambiado –dijo a modo de broma.
-te digo que vayas –empujo la taijiya.
-ya esta bien, nos vemos –dijo a todos- partiré luego de hablar con Sesshomaru –sama.
Hizo una referencia y partió.
Paso algunos minutos y hallo al lord delante del goshinbuko…
-¿que es lo que tienes que decir? –con tono serio, quería poner un muro en aquella relación que más era por el hijo que ella tenía y era sobrino de aquel "frío ser"
-no sabes cuanto me contengo para no marcarte y llevarte al palacio y que seas la nueva lady del oeste –decia yako en medio de la lucha por tomar el control.
-no haras nada –encerro a la bestia.
-vaya, dime de una vez cual es el asunto –dicho esto, obtuvo la mirada penetrante del Daiyoukai.
-¿Por qué no trajiste a Daichi? –eso no era lo que diría.
-el no deseaba venir –informo- espero que a la siguiente vez el venga.
-sobre aquel día, mi opinión no ha cambiado.
- te refieres de hacerle frente a Kouga, pues permíteme informarte que él no ha venido a buscarme y yo no lo pienso hacer…
Y en menos de un parpadeo ahí estaba el Daiyoukai, plantándole un beso a una incauta miko que habla sin notar en que momento la tomaba por la cintura y invadia su boca con un beso muy sugerente, al principio estaba bailando al ritmo de aquel beso, pero reacciono y giro el rostro…
-sesshomaru hazme el favor de soltarme, no deseo lastimarte –dijo toda sonrojada por la situación y molesta por el atrevimiento.
- yo no hablaba del lobo sino de que yo sea tu compañero.
Ella negaba con la cabeza, no daba crédito a lo que vivía.
-mira Sesshomaru –finginedo calma pues estaba al borde de perder la paciencia- nunca sere tuya, jamas en mi vida estaría contigo y no es por como fallecio inuyasha- adelantándose al reproche del lord- sino por que no tengo el mas minimo interés hacia ti como hombre, seras guapo y poderoso pero no es lo que hace un hogar, espero y entiendas sino será difícil seguir reuniéndonos por Daichi –tomando la mochila para irse – adiós Sesshomaru.
-tus labios dijeron otra cosa kagome –se defendió, solo que ella proseguia su camino.
-maldición como se atreve a besarme, debería respetarme por su hermano - sentía como aun en sus labios había quedado el calor de aquel beso que le provoco una rara sensación y que ni siquiera los besos de Kouga la hicieron sentir, como decirlo nerviosa...-pero besa bien, ay que estoy hablando... jamas permitiré que se acerque, jamas.
de esa manera se fue de nuevo la miko molesta y toda indignada por como "su cuñado" le había tratado.
solo que el gran sesshomaru, ardía de, coraje, pues no logro su propósito y se sentía despreciado y mas que nada por un"ser inferior" o como asi los definia.
-dejaste que se vaya -grito un furiosa bestia que rompía las cadenas y ferozmente lograba tomar el control de su cuerpo.
-ella nos rechazo... -fue lo ultimo que pudo decir sesshomaru en medio de esa lucha.
corrió tras el rastro de la miko, sintió que este se desvanecía poco a poco junto al pozo, solo vio el resplandor, intento pasar pero fue inútil, no podía, aulló del dolor, pues la mujer que el quería ya no volvería o eso pensaba.
yako, destruyo medio bosque para desahogar su rabia, se sentía dolido era un dolor que dejaba un gran huella en su alma. así como se iba retirando la bestia del control sobre sesshomaru, el lord pudo nuevamente manejar su cuerpo, recordándose que su protegida lo esperaba.
-ya viene el señor sesshomaru -informo miroku al verlo cerca.
rápidamente Rin salio a recibirlo.
-vamos -fue lo único que dijo.
Sango lo veía extrañada, la ropa del lord que siempre estaba limpia se encontraba sucia y con algunos raspones...
-Rin por que no te quedas esta noche -mirando de lado al Lord.
-bueno.. yo -dijo apenas.
sin embargo el imponente youkai, comenzó su caminar hacia las afueras de la aldea, para ello no había que preguntar, era mas que obvio que no estaba de acuerdo.
-lo siento señora sango, ya me tengo que ir-dijo algo apenada.
-que le ocurrirá al señor sesshomaru, porque esta con la ropa toda sucia-penso.
apartando estos pensamientos ella partió, rápidamente pues el daiyoukai se alejaba mas.
El tiempo empezó a transcurrir, las idas y venidas de kagome eran conocidos solo por los de la aldea, había decidido usar su campo de protección en estas visitas aunque le costara trabajo siempre tenerla activa, no deseaba que el gran daiyoukai la visitara. así pasaron al menos 8 años...
sango tuvo 3 hijos al lado de miroku y kohaku seguía solo ayudando en la aldea con salidas a algún trabajo que le presentaran, solo que una noticia llego a la aldea que los dejo impactado...
-esto es increíble -tapándose la boca la taijiya por lo que shippo contaba...
-es cierto sango yo mismo lo escuche de uno de los guardias de sesshomaru -bebiendo algo de agua, había corrido a contarle.
-por eso no volvió con nosotros...
-nunca pensé que podría tomarla como lady del oeste, siempre vi que fuera como su padre, pero esto -dijo aun incrédulo shippo- ni en mis mas oscuros sueños lo imagine.
-¿imaginar que?- dijo la recién llegada.
-hola kagome -grito entusiasta el kitzune- te estábamos esperando, no es verdad sango?.
-si asi, es bueno que ya haz regresado-tratando de desimular su sorpresa.
-si lo siento algunas cosas me detuvieron -sacandose la mochila.
-¿este año tampoco quiso venir?-refiriéndose a Daichi.
-asi es- soltando un suspiro- hasta ahora no me quiere decir la causa, pero parece que esta ligado a sesshomaru, pues cada vez que se lo menciono, se enoja, pero diganme de que hablaban.
-hablando del rey de roma -solto el kitzune- es que sabes me entere algo que te dejara muy asombrada...
-no creo que se a prudente...-intervino Sango
-es algo que se va enterar de todas formas-se defendió shippo.
-a ver, van a decirme o no- dijo ya algo mareada por como hablaban.
-ya esta bien - ya me dio miedo, se puso enojona como cuando reuniamos los fragmentos - solto para si el kitzune.
-kagome, rin se caso con sesshomaru hace 6 años -solto ya sin mas la taijiya.
el rostro de kagome quedo en blanco, solo balbuceaba un ...
-¿que? ..
-asi como lo oyes-reafirmo el kitzune- unos guardiuas me contaron que la actual lady del oeste era rin y que ahora ella tenia un peuqeño hanyou llamado...
-como pudo casarse con ella, era todavia una niña-exploto la miko- es un degenerado, hay como lo detesto -grito muy ofuscada.
-kagome trata de calmarte, ella es feliz o eso es lo que le contaron a shippo, no es verdad-mirandolo.
-si kagome, a pesar de todo al parecer sesshomaru la trata muy bien y mas que nada no ha renegado de su hijo.
-ok, ok me calmare aun así sigo pensando que no debió de unirse con ella, todavía tenia toda una vida que disfrutar...
solo que mientras ellos seguían con el tema, un exterminador llegaba a todas prisa...
-¡Sango!, ¡sango!- entrando raudo a la cabaña.
-¿que sucede?, ¿por que gritas así? -dijo alarmada.
-señorita kagome que bueno tenerla, usted tiene que salvarla no puede dejarla morir...
-¿morir, quien va a morir?- le interrogo sin entender
-por favor parta de inmediato, se trata de Rin, ella...
-¿Rin?¿que le ocurre?
-eso es lo que no saben los que la atendieron, solo dice que pronto morirá... tiene una extraña enfermedad -contaba al borde de las lagrimas el exterminador.
-ahora mismo partiré para allá -tomando su mochila- sango préstame a kirara, tengo que ir...
-yo voy con usted -interrumpió kohaku- no me puedo quedar sin saber nada, por favor.
-ok, entonces partamos.
si ya creo oírlos porque ha dado esa vuelta la historia, pero entiendan que esto es un shessxkag. las cosas se darán según mi mente inquieta decida...
dejen sus opiniones.
