— Yo, soy el Señor de los Dragones… — Persona normal hablando.

[Yo, soy el Señor de los Dragones…] Seres Sellados hablando.

ʺAsí que este es el poder de los Dragonesʺ — Persona normal pensando.


Capítulo 1: Legado

El tiempo no se detuvo y un año pasó desde que la guerra entre las tres Facciones inició.

Cada dos semanas Zeoticus se comunicaba con su familia, lo que era muy agradecido por Venelana.

Con siete años cumplidos, Naruto pasaba la mayoría de su tiempo leyendo o practicando con su magia.

Como todo Gremory, él había nacido con una gran reserva mágica, lo que en un futuro le permitiría disponer de un amplio repertorio de hechizos de alto nivel sin mostrar agotamiento.

Así también como todo Demonio de Clase Alta, Venelana le impartía lecciones sobre la historia del Inframundo como parte de su educación.

A su sorpresa, el pequeño peli-rojo absorbía toda esa información en su cabeza con suma facilidad, al grado de que la castaña ya no sabía que más enseñarle.

Debido a esto, a Naruto se le dio pase libre a la Biblioteca del Clan, restringiéndole el acceso a la sección de Hechizos Prohibidos por supuesto.

Aunque no era algo que le llamara la atención de todos modos.

Pasar horas en la Biblioteca, tomar el té con su madre y recorrer el jardín de la Mansión admirando las flores o visitar el huerto de su padre, esta era su rutina del diario.

Pero todo esto cambió abruptamente cuando el pequeño empezó a tener sueños extraños.

Primero empezó a soñar con un pequeño niño rubio solitario, siendo ignorado por las personas a su alrededor.

No podía verle la cara, ya que esta estaba oscurecida, pero por alguna extraña razón sentía que estaban conectados de algún modo.

Vio los desprecios y susurros, sintiendo su soledad al grado de abrumarlo por completo.

Como consecuencia, pasaba más tiempo de calidad con su madre mucho al disfrute de esta, puesto que la compañía de su pequeño le hacía olvidar por breves instantes que su esposo podría perecer en la guerra.

Para el pequeño Naruto el sentimiento de soledad del niño en sus sueños le hizo ver que debía atesorar a su familia más que a nada en este mundo.

Durante casi seis meses él soñó las vivencias de ese niño desconocido, su crecimiento y las valiosas lecciones de vida que aprendió durante su recorrido.

Naruto admiró que pese a su difícil infancia y sus grandes pérdidas, jamás se dio por vencido logrando sus metas.

Otro punto que llamó su atención fue el estilo de lucha mostrado en estos sueños.

Era como si sus sueños fueran la ventana a otro mundo por todos los sucesos que presenció.

Pudo ver la guerra donde ese chico ahora en su adolescencia luchó para evitar una catástrofe mundial, claro que no lo hizo solo, pues tenía valiosos compañeros a su lado.

Fue impresionante el nivel de lucha contra el subjefe, quien hizo llover meteoritos del cielo, para luego luchar contra una aparente diosa capaz de manipular las dimensiones.

Sin embargo al final esta fue sellada.

Luego vino la lucha contra su compañero, llegando al entendimiento mutuo.

Su vida continuó a partir de ese momento, reconocido como un héroe, creciendo en conocimientos y llegando a formar una familia más adelante.

El joven Gremory pensó que todo terminaría cuando lo vio convertirse en el Líder de su pueblo, pero no fue así.

A partir de ese momento sus sueños se volvieron aleatorios de alguna forma, no centrada en ninguna persona en particular, sino en momentos importantes si tuviera que definirlos de algún modo.

Ahora soñaba con batallas que mostraban un enorme nivel de habilidad en lucha cuerpo a cuerpo, combinación de técnicas elementales, poderosas ilusiones, estrategias de combate y operaciones de infiltración.

Se maravilló ante el conocimiento puesto a su disposición.

Todo esto siguió por cuatro meses más, hasta que sucedió un encuentro predestinado.

Como siempre, el peli-rojo se había ido a dormir a buena hora.

En el buró junto a su cama se hallaba una libreta, misma que estaba llena de apuntes sobre las técnicas que llamaban su atención.

Señales de mano.

Elemento usado.

Nombre de la técnica.

Descripción de los efectos y características especiales.

Rango de clasificación.

Todos estos detalles eran especificados de la forma más clara posible.

Esto sucedió desde que vio como un hombre de largo cabello negro y armadura roja peleaba contra un ejército por sí mismo, nivelando el combate y abrumando al enemigo.

Si bien supo que era uno de los malos, no había nada de malo en aprender sus movimientos y técnicas, las cuales eran realmente geniales.

Sobre todo aquel avatar gigante hecho de energía.

El peli-rojo tuvo estrellas en los ojos cuando este sujeto sacó ese As najo la manga al momento de todo indicaba que iba a ser sellado.

Naruto se preguntó si podría lograr replicarlo y entonces preparó una libreta en donde anotar sus descubrimientos.

Incluso las técnicas que ya había visto varias noches atrás logró anotarlas en esa libreta, agradeciendo su memoria fotográfica.

Así, el chico respiró hondo, esperando que hoy fuera una buena noche, por lo que cerrando los ojos dejó que el sueño llegara a él.

Cuando abrió los ojos, la escena que le esperaba era un lugar oscuro con un poco de agua cubriendo el piso.

Este escenario lo dejó sin palabras, pues era diferente a lo usual.

— ¿Dónde estoy? — Se preguntó en voz alta.

— Estás dentro de tu mente... podríamos llamar a este lugar tu paisaje mental — Respondió una voz desconocida.

En respuesta el pequeño se tensó al instante, para que luego fuera cegado por una intensa luz.

Cuando el brillo cesó, el peli-rojo abrió sus ojos lentamente acostumbrándose nuevamente a la luz.

En su cara se dibujó una expresión de desconcierto y sorpresa al ver el verde bosque en donde se encontraba actualmente.

Todo era tan real, al grado de poder sentir el viento en su piel y el olor a hierba fresca.

Ahora, esto era demasiado extraño, pues normalmente vería las escenas como un simple espectador al cual no se le permitía intervenir, usando su excelente memoria para guardar la información que creyera valiosa.

Pero esto era totalmente diferente.

Paseó su vista por el lugar y fue entonces que lo vio.

Sentado bajo la sombra de un árbol se encontraba un hombre.

Era rubio, con cabello corto y espigado, de ojos azules que brillaban con cierta picardía.

Tenía tez bronceada, con tres marcas muy familiares en sus mejillas.

Vestía pantalones negros, sandalias negras que cubrían sus espinillas y una camisa naranja manga larga con detalles negros, dejando ver su mano derecha vendada.

Este palmeó el sitio a su lado, gesto que el pequeño peli-rojo comprendió y al no notar malas intenciones en el desconocido hizo lo pedido.

Ambos sentados disfrutaban de la brisa del bosque, mirando a la distancia un grupo de ciervos pastar entre los árboles.

— Te has de preguntar por qué estás aquí — Comenzó a hablar el rubio mientras lo volteaba a ver.

Ambas miradas se encontraron y el peli-rojo asintió.

El rubio regresó su mirada hacia los ciervos antes de proseguir.

— Bueno, primero deberé presentarme, mi nombre es Uzumaki Naruto — Comenzó a decir el rubio.

El peli-rojo abrió los ojos ante esto, puesto que este hombre compartía su nombre.

— Debo decirte que esos sueños que has tenido no son solo sueños, son fragmentos de mi pasado — Siguió hablando.

El peli-rojo se mantenía con una expresión de sorpresa mientras lo escuchaba, puesto que ahora que lo veía bien, pudo darse cuenta que este hombre coincidía con la silueta del pequeño niño que logró su sueño.

Además de que también estaba tratando de entender la conexión entre ambos.

— Antes debes saber que yo provengo de otro mundo, un lugar donde los ninjas son la fuerza principal de las naciones y el Chakra es nuestra fuente de energía — Explicaba el rubio.

Entonces regresó su vista al pequeño sentado a su lado.

— ¿Me crees? — Pregunto con expresión seria.

El pequeño Naruto adquirió una expresión similar antes de contestar.

— He oído historias acerca del Yggdrassil, el árbol del mundo, así que la existencia de otros mundos aparte del nuestro no es algo tan descabellado si uno lo piensa con cuidado — Respondió el peli-rojo con sinceridad.

Esta era la primera hipótesis que pensó al instante.

El rubio sonrió ante esto.

— Creí que me tomaría más tiempo el decidir mostrarme ante ti, pero a tu corta edad tienes un intelecto interesante y me pareció que ya era hora de darme a conocer — Dijo el rubio con cierto gesto agridulce.

Sin duda que el pequeño Naruto era muy diferente a él cuando era niño.

Por su parte el pequeño lo miró con duda.

— Entonces, ¿Que eres?, he notado que aparte del nombre, nuestras firmas de energía son idénticas, aunque la tuya es más brillante — Preguntó el peli-rojo de forma seria.

Gracias a su habilidad única de percibir la energía de los seres vivos se dio cuenta de este pequeño detalle, sumiéndolo en profundas reflexiones, pero llegando a la conclusión que para saciar sus dudas debía preguntar a la fuente.

La ausencia de su padre le hizo madurar un poco más rápido, pues debía de ser el señor de la casa Gremory en caso de que él no regresara.

La simple idea de eso casi provoca una mueca en su cara, pero empujó ese malestar al fondo de su mente.

Al mismo tiempo maldijo no ser mayor, pues así podría haberlo acompañado al campo de batalla para asegurarse de que regresara con bien.

Aunque eso probablemente aumentaría más el sufrimiento de su madre.

Aún así, él quería ir y ver con sus propios ojos el final de esta Guerra.

Pero sacudió sus breves pensamientos cuando vio al rubio sonreírle.

— Podría decirse que soy tu predecesor, aunque un mejor término sería decir que eres mi transmigrante — Respondió el rubio.

El peli-rojo lo miró con cara de no entender.

— Eres como mi reencarnación, parte de mi espíritu y firma de energía han renacido en ti, en pocas palabras eres una versión demoniaca de mi — Volvió a hablar el rubio.

— ¿Eso quiere decir que podré usar esas habilidades que aparecen en tus recuerdos? — Preguntó el pequeño con interés.

Esa fue la primera idea que llegó a su mente después de escuchar lo dicho por el rubio.

Por su parte, este río con leve diversión.

— Podrás hacerlo, si, como mi espíritu aún no ha sido asimilado por completo podré ayudarte a dominar todas esas técnicas — Fue su respuesta tranquila.

Ante tal respuesta, el peli-rojo adquirió un brillo de emoción infantil en su mirada.

Pero entonces se dio cuenta de algo.

— ¿Asimilado? — Preguntó con bastante duda.

El rubio sonrió con cierta resignación.

— Normalmente no tendríamos esta conversación, pero la transmigración a través de dimensiones ha prolongado mi existencia... llegado el momento desapareceré al ser asimilado por ti — Dijo el rubio.

El peli-rojo frunció el ceño, antes de que una expresión de entendimiento surcara su cara.

Naruto no pudo evitar dibujar una mueca de tristeza por el hombre frente a él.

— Oye, no te preocupes, de todos modos yo ya he concluído mi ciclo de vida, alcancé mi sueño y tuve una bella familia, si me pongo a pensarlo fue una buena vida Dattebayo... ahora dime Naruto, ¿Quieres que te entrene? — Preguntó el rubio.

El pequeño peli-rojo lo miro con una enorme determinación, dejando atrás la tristeza y llenándose de admiración por el rubio frente a él.

— Sí, quiero ser fuerte para proteger a mi Kaa-san, traer de vuelta a Tou-san y proteger a mi familia — Respondió este.

El rubio sonrió complacido ante la respuesta, sobre todo por la enorme determinación que su mirada trasmitía.

— Bien, entonces esto es lo que haremos... — Empezó a decir el Naruto mayor.

Ese fue el comienzo, una anomalía daba origen a una Leyenda.


Un mes después

Naruto Gremory respiraba agitado, estando de rodillas y sosteniéndose sobre sus temblorosas manos.

Frente a él un hombre rubio lo miraba con seriedad.

El pequeño había acondicionado una de las mazmorras más profundas del Castillo como su lugar de entrenamiento para no ser interrumpido por nadie.

Venelana había notado como el comportamiento de su hijo cambió en poco tiempo, mostrándose más perspicaz y analítico en algunas conversaciones que tuvo con él.

Su sed de conocimiento afloró, escogiendo libros sobre tácticas de batalla en la Biblioteca, al igual que conocimientos avanzados de hechizos que la hicieron preocuparse.

— No te preocupes Kaa-chan, solo los estudiaré, aún no tengo el poder para lograr uno sin desmayarme — Comentó al verla preocupada.

El ver su mirada cálida y llena de amor la tranquilizaron en el acto.

Ella lo veía devorar otros libros de temas importantes, entre los que destacaban los de política y cocina para su sorpresa.

Venelana supo que algo había cambiado en su hijo.

Era como si hubiera encontrado una meta.

Por eso mismo se preocupaba, ya que todavía era un niño que debía de disfrutar su niñez.

Hubo varios momentos donde Venelana contemplaba a su hijo realizando acondicionamiento físico cuando le llevaba el almuerzo, ya que al haber asimilado todas sus enseñanzas el chico tenía mucho tiempo libre, el cual lo pasaba en este lugar.

Ella notó como estos eran leves ejercicios acorde a su edad, más que nada para aumentar su resistencia física.

Algunas veces lo encontraba meditando, quedándose a observarlo durante horas, admirada del progreso que hacía su pequeño.

Ella podía sentir su poder mágico en completa calma, fluyendo en completa armonía, aunque a veces surgía algún flujo errático que desaparecía tan pronto como llegaba.

Otras veces lo encontró practicando algunas katas de combate cuerpo a cuerpo, haciendo movimientos lentos para familiarizarse con ellos.

De alguna forma esta visión la tranquilizaba ya que el entrenamiento lo distraía de lo que ocurría allá fuera, como lo era la Guerra entre Facciones.

Regresando al presente, el rubio permanecía de pie con los brazos cruzados junto al pequeño peli-rojo.

Su forma levemente traslucida era solo visible y audible para el heredero Gremory, por lo cual evitaba responder a su maestro cuando su madre se encontraba presente para no parecer un loco.

— Como Demonio tienes un gran poder mágico... sobre todo como un Gremory, por ello debes de desarrollar tu actitud física para tener habilidades equilibradas — Hablaba el rubio.

El peli-rojo lo comprendía perfectamente.

Él conocía a varios Demonios que confiaban ciegamente en su poder y no hacían nada por dominarlo o aprender cosas nuevas, lo cual podría significar la muerte en el campo de batalla.

A estas alturas no dudaba que esos tipos arrogantes ya hayan perecido en la gran Guerra.

— Terminó el descanso, sigue corriendo — Ordenó el rubio con tono firme.

Naruto no dijo nada, solo se limitó a levantarse con cierta dificultad y hacer lo pedido por su maestro, lo cual era complicado por la gravedad aumentada en su cuerpo.

Este era uno de los hechizos que aprendió y el rubio le obligó a aplicarlo sobre él mismo.

Ahora la gravedad estaba aumentada por tres, pero esperaba pronto llegar a diez antes de hacer prácticas de combate mano a mano.

El rubio sonrió al ver como el pequeño peli-rojo no flaqueaba y obligaba a su cuerpo a seguir más allá de su límite, así como él mismo lo hizo alguna vez en su juventud.


Dos años después

Un par de años ya habían pasado.

La Guerra seguía su curso sin un claro ganador.

Así mismo también el entrenamiento de cierto peli-rojo.

Gracias al acondicionamiento físico sus reservas de poder puro estaban al nivel de un Demonio de Clase Alta maduro a pesar de tener solo nueve años.

Lógicamente se había guardado esto para sí mismo con tal de no llamar la atención.

Ahora mismo, Naruto Gremory tenía un encuentro de entrenamiento contra su maestro y figura de hermano mayor.

A pesar de ser bastante humilde aún tenía su orgullo como Gremory y Demonio, por eso esto último el rubio no lo sabía.

Naruto se había ganado el respeto, la admiración y el cariño del heredero Gremory, por ello se esforzaba para responder a las expectativas puestas sobre él.

Poco sabía este que ya las había superado por mucho hace tiempo y el rubio estaba sumamente orgulloso de él.

Por supuesto que no se lo diría para que siguiera esforzándose y así crecer.

— ¡Aquí! — Exclamó el rubio llegando por la derecha.

El pequeño peli-rojo abrió sus ojos mientras cruzaba sus brazos defensivamente.

— ¡Gahh! — Gimió cuando recibió la patada del rubio.

Ante esto Naruto salió volando para estamparse en la pared.

¡PAM!

¡CRASH!

El joven Gremory salió del pequeño cráter con dificultad, antes de sacudir su cabeza y buscar a su oponente.

Era increíble cómo podía recibir leve daño y sentir los golpes de su maestro a pesar de ser una existencia incorpórea.

Según le explicó, este usaba su Chakra para forzar su sistema nervioso y sus reflejos para simular el contacto físico con el ente incorpóreo, logrando resultados increíbles.

Gracias a esto, podía pulir sus instintos de batalla, su velocidad de reacción y su técnica de combate sin contratiempos, con el plus de reducir el daño físico a solo un 25% de lo que recibiría normalmente.

Esto se debía a que sus músculos eran estimulados por su propio poder logrando efectos más específicos al grado de mostrar moretones y contusiones.

Como decía el dicho, "Si no duele no sirve".

Ahora, si alguien viera este entrenamiento, solo vería al peli-rojo ser proyectado de la nada hacia el piso o uno de los muros, o protegerse de ataques invisibles que impactaban duramente contra él.

Lógicamente él se aseguraba de que no hubiera nadie para ver este tipo de exhibición para evitar preguntas.

— Es todo, descansemos — Anunció el rubio soltando un suspiro.

Ya llevaban alrededor de cuatro horas luchando y su Chakra empezaba a agotarse.

Aunque eso no le preocupaba, en media hora estaría recargado completamente.

Por su parte, el peli-rojo se relajó, dejándose caer al suelo mientras transpiraba copiosamente.

— ¿Puede platicarme… un poco más sobre las Naciones Elementales… Shishou? — Preguntó el heredero Gremory entre cortadamente.

— Claro, ¿Donde nos quedamos la última vez? — Respondió el rubio.

— La historia de Sharingan no Kakashi — Dijo el peli-rojo un poco más recuperado.

En este tiempo, el rubio le contó la historia de su mundo desde sus orígenes, algo que le hizo entender mejor el tema de ser su transmigrante.

Ahora entendía que lo que sucedía con el rubio era algo imposible, pero no se quejaba o pensaba mucho al respecto.

Por otra parte, los conocimientos que adquiría en sueños fueron descritos por el rubio como memorias de Chakra.

La afinidad que Naruto tuvo en vida con la Naturaleza le dio esta habilidad, pero jamás se manifestó en ningún momento de su vida, limitándose a almacenar esos recuerdos y hechos históricos dentro de su alma sin saberlo hasta ahora.

O eso era lo mejor que pudo explicar acerca de este fenómeno.

Sinceramente el rubio no entendía muy bien esto y por ello le dio muchas vueltas al asunto buscando una explicación satisfactoria.

Al final se encogió de hombros y concluyó en esa pobre explicación, ya que lo que realmente importaba era que su versión de este mundo podría aprender técnicas y estilos combate de leyendas para proteger a sus personas preciosas.

Sin embargo, el peli-rojo comprendió perfectamente lo que el rubio quiso decir y por ello su admiración por él subió un par de muescas.

Gracias a este fenómeno Naruto podía contarle historias sobre Shinobis famosos que él nunca conoció o eventos que nunca presenció, aprovechando para adquirir algunas técnicas o estilos de combate del pasado.

Aunque al pensar que el peli-rojo podría dominar estilos como el de Madara o Hashirama, sin mencionar los Kage y Shinobi de renombre le hacía estremecerse en cierto modo.

Y así el tiempo siguió su rumbo y otros dos años pasaron.


Dos años después

Con once años cumplidos, Naruto Gremory dominaba varios hechizos avanzados y peligrosos, además de que su estilo de pelea cuerpo a cuerpo era el de cierto Uchiha legendario.

El rubio sintió escalofríos cuando su versión Demoniaca escogió ese estilo y lo dominó en poco más de un año.

Ahora que su cuerpo estaba más desarrollado podría empezar a dominar el Chakra, lo cual era la suma de energía espiritual la cual tenía de sobra, junto a la energía física que logró equilibrar en tan solo cuatro años y eso era decir mucho.

El maná se componía en mayor parte de energía espiritual, así que teniendo enormes reservas de este debía de esforzarse para tener un equilibrio con su energía física.

Cabe decir que Naruto lo empujó a los límites, logrando el resultado en poco tiempo.

Lo primero en aprender fueron los sellos de mano, usando el sello de carnero para concentrarse y manifestar su Chakra, lo cual logró después de un mes de meditación y otros ejercicios.

Luego empezó con la teoría y usos de esta energía, así como los ejercicios de control que eran necesarios para los cimientos de su aprendizaje.

Después vino la explicación acerca de los tipos de Chakra elemental y no elemental, además de como combinando uno o más de estos se conseguían elementos secundarios.

Lo siguiente fueron las ramas Shinobi.

Ninjutsu, Taijutsu, Genjutsu, Fuinjutsu, Inryojutsu, Kenjutsu, Bukijutsu y Senjutsu.

El peli-rojo absorbía toda esta información con fascinación y rapidez, al grado de dominar los tres jutsus básicos en dos días, dejando sin palabras al rubio.

Sobre todo porque a pesar de sus enormes reservas de Chakra tenía un buen control de este.

Naruto lo atribuía a que su energía espiritual era más moldeable al emplearla en sus hechizos, por ende su control previo de Maná le ayudó en la medida de solo preocuparse por la energía física.

También pensó en que la mayoría de los hechizos necesitaban cierto enfoque, además de poder mental y el poder de la imaginación.

Sin duda que el usar ambos tipos de energía era bastante interesante debido a los efectos.

La formación siguió y otros seis años pasaron, llegando a la culminación de todo.

Uzumaki Naruto se encargó de legar su conocimiento y sus principios en un digno sucesor.

Ahora que sentía su tiempo llegar, solo faltaba hacerle entrega de su legado como Uzumaki.

Por otra parte, en este largo tiempo la Guerra nunca cesó, al grado de tornarse más encarnizada que antes.

Ya nadie recordaba quien la inició, tampoco las razones detrás de ella más allá del exterminio del mal por parte de Dios, la superioridad de los Ángeles Caídos y el deseo de Gobierno por parte de los Demonios.

Fue entonces que Grigori empezó con tácticas de guerrilla, siendo los más afectados los Demonios al no poder infiltrarse en el Cielo.

Los ataques furtivos por parte de Grigori empezaron a cobrar vidas de Demonios ajenos a la Guerra, lo que nos lleva a un momento decisivo para el joven Gremory y el inicio de su leyenda.

Territorio Gremory

El Castillo Gremory mostraba poco movimiento en estos momentos.

Era fin de semana y la mayoría de los sirvientes se hallaban descansando pues ya era bastante tarde.

En su habitación, Venelana Gremory leía un libro antes de dormir para calmar sus ansias.

Entonces su mirada viajó de su actual lectura, a la foto enmarcada en el pequeño tocador junto a su cama.

En ella se veía a su esposo abrazándola por detrás, mientras ella sostenía a un pequeño peli-rojo de tres años entre sus brazos.

Su mirada se suavizó ante la imagen de su familia.

Entonces una expresión de preocupación e incertidumbre se abrió paso por su cara.

La Guerra llevaba más de diez años desde que comenzó y no se veía que el fin de esta llegara pronto.

Muchos conocidos habían perecido en ella.

Daba gracias a los Maou de que su esposo regresara sano y salvo cada vez que las fuerzas de cada Facción retrocedían.

Fue cuando notó que todo estaba bastante silencioso.

Eso no era normal.

Entonces notó la barrera extranjera que cubría el Castillo y se maldijo por bajar la guardia.

Rápidamente salió de su cama mientras se colocaba un abrigo y se dirigió a la puerta de su recámara.

Si era lo que pensaba esperaba que no hubiera muchas bajas esta noche.

¡BOOOMMM!

Una explosión sacudió los cimientos del Castillo, alarmándola al instante.

— ¡Naruto! — Exclamó al darse cuenta de que la explosión se había originado en las mazmorras.

Específicamente en el lugar de entrenamiento de su primogénito.

Sin perder tiempo se apresuró a recorrer los pasillos, para llegar a las escaleras, donde pudo divisar a dos Caídos moverse sigilosamente.

Rápidamente ella evocó su poder.

¡FLUSH!

Cuando ambos se voltearon en su dirección fue demasiado tarde para intentar algo.

Los infiltrados fueron hechos polvo sin que pudieran defenderse.

Este era el poder del Clan Bael, el Poder de la Destrucción.

El fin de unir a los Clanes Gremory y Bael era dar a luz un poderoso Demonio con el Poder de la Destrucción y las enormes reservas del Clan de cabello carmesí.

Lamentablemente, Naruto nunca dio indicios de poseer el poder del Clan Bael.

Lógicamente a sus padres esto no les importaba pues lo amaban profundamente.

Salió de sus pensamientos al sentir una firma de energía muy grande, misma que la llenó de terror.

Su hijo estaba en peligro.

Mazmorras del Castillo Gremory minutos antes

Naruto Gremory tenía una seria conversación con su maestro, el cual no mostraba su tranquilidad habitual y se notaba disperso.

— Shishou, ¿Ocurre algo? — Preguntó un joven peli-rojo.

El tiempo y el entrenamiento lo habían convertido en un hombre en todo el sentido de la palabra.

Tenía un cuerpo tonificado con músculos definidos, pero no voluminosos, el cual era cubierto por un Yukata sencillo color verde que mostraba el pecho y un obi negro.

Vestía pantalones negros y botas negras de cuero que cubrían su espinilla de estilo samurái a juego con protectores en sus antebrazos.

Su cabello llegaba hasta su trasero en una larga coleta, ya que estaba amarrado a la altura de su nuca, mientras una larga trenza enmarcaba el lado izquierdo de su cara.

Su cara había tenido cambios muy marcados, pues sus marcas que obtuvo a nacer se habían borrado.

Este se hallaba sentado en seiza, mientras el rubio estaba frente a él.

El lugar había sido modificado para parecer un Dojo japonés, recubriendo el piso con madera y colocando algunos muebles así como varios pergaminos escritos colgados en la pared.

Cabe decir que la escritura del mundo de su maestro era la misma que la de Japón en el mundo humano, lo que fue un gran descubrimiento.

Momentos antes, Naruto había sentido presencias invadir los terrenos de su alumno, por lo que estaba pensando como decirle que también esta noche era su último momento con él.

— Naruto, tenemos compañía — Pronunció el rubio.

El peli-rojo alzó la mirada al techo, dándose cuenta de las presencias que pretendían pasar desapercibidas.

— Es cierto — Respondió con tono tranquilo mientras se ponía de pie.

Su ceño estaba fruncido.

Entonces sintió las manos de su maestro en sus hombros.

El peli-rojo lo miró con confusión, pues había muchos sentimientos en sus orbes azules, los cuales le daban un mal presentimiento.

Naruto sonrió con tristeza a su versión joven.

— Ha llegado la hora… debo irme — Dijo en tono solemne.

El peli-rojo abrió sus ojos en conmoción.

— No… — Murmuró con la mirada empañada.

— Este momento llegaría tarde o temprano, pero eso no lo hace más fácil, lo sé… Naruto, has llegado muy lejos y me honra ser parte de tu crecimiento, estoy orgulloso de ti — Pronunciaba con tono cálido.

El peli-rojo bajó su mirada, mientras su pelo ocultaba sus ojos y lágrimas caían de estos por sus mejillas.

— Estoy feliz de poder dejar mi legado, mismo que será utilizado para proteger… lo único que me resta entregarte es mi legado como Uzumaki — Dijo el rubio.

Ante esto, el heredero Gremory alzó la vista, mirando los orbes azules del rubio, el cual lo miraba con orgullo palpable.

Entonces su silueta se volvió brillante.

— Mi legado como Uzumaki es una habilidad que mi madre tuvo en vida, generalmente solo mujeres pueden tenerlo, pero tu poder demoniaco y tu Chakra son tan densos que podrás usarlo sin problemas… protege a aquellos que amas y lo que tu corazón crea que es correcto, trata de ser menos orgulloso, aunque como Demonio que eres te será difícil y lo más importante… — Terminó de decir mientras desaparecía.

Entonces donde una vez estuvo su maestro una flama de Chakra color azul quedó flotando frente a él, para después entrar en su pecho y fundirse en su interior.

— Nunca cambies después de ver la Guerra y si sientes que caes en la oscuridad, recuerda tus lazos importantes para regresar a la luz — Fueron sus últimas palabras.

Este último comentario lo sorprendió, pues significaba que él siempre supo sus verdaderas intenciones.

Y aun así lo apoyó.

Naruto sintió las lágrimas recorrer su rostro, pero rápidamente usó su manga derecha para secarlas.

Ahora mismo tenía cosas que hacer.

— Arigato… Nii-san — Pronunció con una pequeña sonrisa.

Entonces a su mente llegó una nueva información sobre su más reciente habilidad otorgada por el oji-azul.

Endureciendo su mirada, el peli-rojo se concentró en las presencias que se atrevían a atacar a su familia.

Junto al rubio había creado sellos de tele-trasporte por si los Caídos intentaban entrar en el lugar y los distribuyó en los pasillos del Castillo.

Parecía que tuvieron razón en ser precavidos después de todo.

Así, ubicando a los intrusos, activó la trampa.

¡FLUSH!

En varios destellos aparecieron los Caídos confundidos.

Eran alrededor de 15.

Estos recordaban recorrer los pasillos con cautela y en total silencio, sin mencionar que suprimieron sus auras, pero ahora se hallaban en un lugar desconocido.

Entonces sus miradas se posaron sobre el peli-rojo de pie en el lugar.

Este tenía sus manos metidas en las mangas de su Yukata mientras permanecía de pie con los ojos cerrados.

— Hmm~ al parecer tenemos un valiente aquí — Dijo uno de los Caídos dando un par de pasos al frente.

Vestía una armadura ligera en color negro, mientras en su espalda se expandían diez alas negras.

Cabello negro y piel blanca, así como ojos verdes y una barba recortada dándole un aura elegante.

— Azrael-sama — Pronunciaron los demás en sorpresa.

— Si, yo también fui arrastrado a este lugar, el que puso esa trampa era hábil si logró engañar a un Cadre — Comentó con ligera molestia.

— Tus palabras me hacen feliz, Líder de Grigori — Dijo el peli-rojo con calma abriendo los ojos.

El sujeto sonrió con burla.

— Me esperaba cualquier cosa, menos un niño, bueno, no importa, acábenlo y continuemos la misión — Ordenó en tono aburrido.

— ¡Hai! — Exclamaron los demás Caídos mientras creaban lanzas de luz.

El peli-rojo no se inmutó y esperó pacientemente a sus oponentes.

Los caídos que atacaron primero eran cinco, los cuales atacaron con la intención de empalar al chico, mismo que esquivó las acometidas con facilidad.

Sus ojos analizaron los movimientos de estos sujetos, notando la experiencia al buscar puntos vitales.

No esperaba menos de un grupo de infiltración y asesinato.

Sin embargo.

Para él no eran más que movimientos fáciles de predecir, hasta que sintió como algo se acercaba por su punto ciego.

Rápidamente analizó brevemente la forma de responder la agresión, notando la posición de sus atacantes y como uno le mostraba el perfil vulnerable después de errar su ataque.

Para él todo sucedía en cámara lenta.

Entonces con una rapidez que nadie esperaba, tomó al caído del cuello antes de lanzarlo hacia atrás, al tiempo que escuchaba el sonido de la carne siendo perforada.

— ¡Arghh! — Se oyó el grito de dolor.

El sujeto tenía la lanza de su compañero atravesando su pecho, mientras caía violentamente al suelo.

Lo que se acercaba a él era una lanza de luz arrojada por un caído de tres pares de alas, misma que fue interceptada por el caído que arrojó a su espalda para interceptar el ataque entrante por su punto ciego.

Todo sin mirar hacia su espalda en ningún momento.

— ¡Maldito! — Exclamaron los demás al ver esto.

Entonces un aura rojiza envolvió sus puños, para empezar a lanzar golpes hacia sus oponentes cuando se abalanzaron contra él lanza en mano.

— ¡Gahh! — Se quejó uno cuando su lanza de luz fue partida en dos de un puñetazo recibiendo el poderoso golpe en su estómago.

Este había intentado protegerse con su arma, pero fue inútil.

Después dio un paso hacia atrás, antes de impulsarse y rodear a los caídos, para después golpearlos en la nuca con fuerza en una ráfaga de segundo, provocando heridas graves.

En ese momento sintió un instinto asesino detrás de él, por lo que se giró rápidamente.

Varios caídos de dos y tres pares de alas se abalanzaron contra él volando velozmente al nivel del suelo.

Demasiado fácil.

Naruto sonrió mientras cancelaba la magia en sus puños, usaba otro tipo de energía al tiempo que hacía un sello de mano e inflaba el pecho.

Por su parte, el Cadre observaba esto con tranquilidad, quedando levemente impresionado de los movimientos del chico, al menos hasta que sintió como su firma de energía daba un giro de 180 grados y cambiaba drásticamente.

— ¡Idiotas, retrocedan! — Gritó Azrael al darse cuenta del peligro.

Pero fue tarde.

¡Katon: Haisekishou! (Elemento Fuego: Nube de Cenizas Explosivas) — Exclamó al momento de dejar salir una nube gris de su boca.

Esta rodeó a sus enemigos, los cuales detuvieron el ataque al tener la vista bloqueada, mientras los heridos se ponían en alerta.

Todos buscaban frenéticamente al peli-rojo en esa nube de ¿cenizas?

Pero entonces Azrael reconoció el olor de la nube como pólvora, por lo que este alzó vuelo sin perder tiempo.

— ¡Salgan de ahí imbéciles! — Gritó a sus hombres.

Pero fue demasiado tarde, el peli-rojo chasqueó la lengua generando una chispa que encendió la nube.

¡BOOOMMM!

— ¡Arghh! — Se oyeron los gritos de los que fueron atrapados por la explosión.

Azrael miraba con furia como este mocoso había diezmado a su escuadrón, aunque fueran de los más débiles del grupo.

Junto a él volaban cinco caídos de tres pares de alas y uno de cuatro pares.

Los de un par, los de dos pares y algunos de tres pares habían perecido en esa potente explosión.

Él podía ver los cuerpos carbonizados de sus hombres en el suelo, donde un enorme cráter podía ser visto así como una enorme mancha de quemadura en la madera circundante.

Entonces regresó su vista al heredero Gremory, quien hizo un par de sellos e infló el pecho.

¡Futon: Shinkuha! (Elemento Viento: Onda de Vacío) — Exclamó el nombre de la técnica.

Entonces de su boca surgió una corriente de viento, al tiempo que con un movimiento de su cuello le daba la forma de una media luna que se dirigió a los Caídos volando en el aire.

Estos alzaron una ceja al ver el inofensivo ataque, por lo que uno de ellos invocó un círculo mágico como escudo provocando que los que estaban detrás de él se confiaran en su defensa.

Sin embargo, esto resultó ser inútil cuando el ataque cortó su barrera junto a sus cuerpos sin piedad alguna.

Los únicos que lograron salir con vida fueron el Caído de cuatro pares de alas y Azrael al esquivar cuando presintieron el filo de la muerte sobre sus cuellos.

El Cadre no lo podía creer.

Ese mocoso había aniquilado a casi todo su escuadrón sin dificultad con esa magia desconocida.

Esta era como los hechizos Onmyou que usaban mudras, aunque la sensación de la energía usada era diferente a la demoniaca.

— Mocoso, ¿Qué clase de poder es ese? — Preguntó Azrael mientras miraba al peli-rojo con ojos entrecerrados.

El heredero Gremory sonrió levemente, mientras hacía otro par de sellos, poniendo en alerta a los Caídos.

— Esto es Ninjutsu, específicamente usando Chakra — Respondió afilando la mirada.

Venelana llegó al lugar, justo para ver como su hijo enfrentaba a un Cadre y otro Caído de nivel superior.

Azrael adquirió un brillo peligroso en su mirada, para después apuntarle con su palma mientras una gran número de lanzas de luz aparecían a su alrededor.

— Ya veo, entonces muere — Sentenció dejando caer la lluvia de luz sobre su oponente.

— ¡Naruto! — Gritó Venelana al ver a su hijo a punto de morir.

Sin embargo este no mostró signos de alterarse y simplemente infló su pecho.

¡Katon: Karyu Endan! (Elemento Fuego: Bala Llameante del Dragón de Fuego) — Dijo llevándose los dedos cerca de la boca.

Entonces de su boca surgió un chorro de fuego que detuvo la lluvia de lanzas, creando un choque de poderes que competían intentando vencer al otro.

El otro Caído se coló por un costado cuando superó su sorpresa, mientras formaba una espada de luz en su mano.

Por su parte, Venelana estaba en shock ante el hechizo que su hijo estaba usando, pues era totalmente diferente a cualquier cosa que haya visto antes.

Después de todo, no todos los días ves a alguien exhalar fuego por su boca.

Debido a esto no pudo reaccionar cuando el otro Caído se movió hacia el lado vulnerable de Naruto.

Cuando lo notó ya era demasiado tarde.

Sus ojos se ampliaron cuando el peli-rojo fue atravesado por la lanza de luz.

— Que tonto, olvidándose que enfrentaba a más de un enemigo — Murmuró el Cadre cuando el moribundo peli-rojo canceló su técnica.

Este miró al joven con expresión seria y tranquila, internamente sintiendo algo de respeto por el chico, pues había demostrado habilidades más allá de cualquier Demonio de su edad.

En cambio, Venelana sentía como su cuerpo se congelaba ante la escena frente a ella.

Sin embargo, para confusión del Cadre y de su madre, el chico sonrió aun cuando un hilo de sangre salía de su boca cayendo hacia su pecho.

El Caído que lo empalaba con su lanza de luz tuvo un mal presentimiento al ver esto.

— Booommm — Murmuró el chico con su sonrisa ensanchándose.

Entonces su cuerpo brilló.

¡BOOOMMM!

El Caído reaccionó y se separó del peli-rojo cuando disipó su lanza.

Aunque no sin daños al estar tan cerca de la explosión.

— ¡Arghh! — Gritó cayendo sobre una de sus rodillas.

Su brazo derecho se había ido y su armadura estaba resquebrajada por el impacto casi a quemarropa.

Venelana vio rojo por unos momentos, mientras la idea de exterminar al par frente a ella por asesinar a su hijo ocupaba su mente en estos momentos.

Pero en ese instante pasó algo que ninguno se esperaba.

Una mano salió desde el suelo, atravesando la madera y sujetando el pie del caído herido.

¡Doton: Shinjuu Zanshuu no Jutsu! (Elemento Tierra: Jutsu Cazador de Cabezas) — Pronunció una voz conocida por Venelana.

Al instante una figura surgió del suelo, cayendo en cuclillas para ser visto por los presentes, mientras el Caído era enterrado dejando solo su cabeza libre.

— Ponte cómodo, cuando termine con tu Líder tendremos una pequeña conversación, hay cosas que necesito saber… — Dijo mientras lo miraba por encima del hombro.

— Ma-Maldito… — Articuló tratando de salir del suelo, sin resultado alguno.

Las heridas en su cuerpo lo estaban afectando más de lo que pensaba, al no poder concentrarse para invocar su poder y liberarse.

Por su parte, el peli-rojo se puso de pie y miró al Cadre con una expresión calmada.

Azrael entrecerró los ojos, mientras analizaba su actual situación.

En estos momentos todo parecía apuntar en su contra, pero si jugaba bien sus cartas tendría la oportunidad de escapar.

Una cosa era enfrentarse a este chico, que a pesar de tener habilidad aún era joven e inexperto y estaba seguro que en algún momento cometería un error que él podría aprovechar.

Sin embargo, el problema radicaba en que no estaba solo y su único apoyo había sido derrotado por subestimar a su oponente.

Pero entonces pudo ver como el chico sonrió.

— Si te preocupa que mi madre interfiera, entonces no tienes por qué temer, ya que no lo hará — Comentó el chico con tono calmo.

Este comentario hizo abrir los ojos al Cadre, al mismo tiempo que Venelana salía de su estupefacción de cuando vio reaparecer a su hijo sano y salvo.

— ¡Naruto! ¡¿Qué estás diciendo?! ¡Él no es un enemigo para alguien como tú! ¡Corre ahora mientras yo lo enfrento! — Exclamó Venelana dando un paso hacia el interior de la mazmorra.

Sus intenciones eran claras cuando su aura se encendió.

Sin embargo, en ese momento apareció un muro traslúcido frente a ella, mientras varias runas eran visibles en el marco de la puerta de acceso al lugar.

— ¡¿Qué?!— Exclamó sorprendida por esto.

Incluso Azrael mostró sorpresa al ampliar levemente sus ojos después de ver esto.

— Lo siento madre, pero necesito hacer esto… — Dijo el peli-rojo con suma seriedad.

Venelana no podía creer lo que estaba sucediendo.

— ¡Naruto! — Exclamó Venelana golpeando la barrera con una ráfaga de poder.

Pero no pudo hacer nada en contra de la barrera.

El Cadre no pudo evitar sonreír divertido al ver la desesperación de la castaña.

— Fufufu~ realmente no esperé que fueras tan tonto… pero debo agradecerte, aun si no puedo cumplir mi misión al menos mataré al heredero Gremory, lo que será un duro golpe para los Demonios — Dijo mientras formaba una nueva lanza de luz.

La respuesta del peli-rojo fue sonreír de forma serena.

— Entonces has tu mejor esfuerzo, porque un solo error de tu parte y pagarás con tu vida — Declaró con tono gélido mientras un aura rojiza empezaba a surgir de su cuerpo.

Azrael alzó una ceja cuando sintió cuan denso era su poder.

— Intrigante, de todos los Demonios jóvenes que pude asesinar, tú eres por mucho el más poderoso, pero eso no te salvará — Dijo antes de arrojarle su lanza.

En respuesta, el peli-rojo le apuntó con su palma, mientras un círculo mágico se formaba y una esfera de energía carmesí salía de él impactando con la lanza.

¡BOOOMMM!

El Castillo Gremory tembló desde sus cimientos, mientras Venelana gritaba el nombre de su hijo, viendo a través de la barrera una gruesa capa de humo y polvo.

En ese momento la barrera que le impedía entrar cayó, por lo que sin perder tiempo se adentró en el lugar.

Pero solo vio polvo, además del enorme agujero en el techo de la habitación que mostraba el cielo del inframundo.

— Naruto — Murmuró mientras desplegaba sus alas saliendo por la abertura.

El agujero daba exactamente hacia el jardín, así que al verse a la intemperie rápidamente buscó a su hijo.

Fue en ese momento que una barrera color rojo traslucido se alzó.

Venelana se mostró sorprendida por esto, hasta que logró distinguir a dos figuras que se miraban desafiantes varios metros sobre el cielo.

Ella logró acercarse lo suficiente para poder involucrase en la lucha, pero las siguientes palabras de su hijo la dejaron sin habla.

— Esta barrera prohíbe cualquier tipo de tele-transportación, para salir de este lugar tendrás que matarme — Dijo el peli-rojo mientras alzaba su palma al frente y varios círculos mágicos aparecían frente a él.

En respuesta el Caído gruño mientras invocaba una lanza de luz con una alta concentración de energía sacra.

— No me lo tienes que recordar, mocoso — Declaró con las pupilas dilatadas y expulsando grandes cantidades de intención de matar.

— Entonces ven, pero ten cuidado, un descuido y tu vida es mía — Agregó Naruto con un aura densa y pesada de energía envolviéndolo.

Venelana se detuvo, pues supo que su hijo deseaba esta pelea.

El solo sentir ambas presencias chocando la hizo estremecer.

No esperaba que su pequeño tuviera semejante aura de batalla, así que decidió observar y esperar lo mejor.

— "Gracias Kaa-san, lamento preocuparte pero debo hacer esto" — Oyó una voz en su mente.

La castaña se sorprendió de escuchar la voz de su hijo en su mente, sobre todo porque sabía que esto era obra de un hechizo de alto nivel de su biblioteca.

Así ella se limitó a ver como el Caído se precipitaba sobre su hijo lanza en mano, al tiempo que de los círculos mágicos del peli-rojo surgía una gran variedad de ataques.


Campamento de la unidad de estrategia demoniaca

Los Generales de la raza demoniaca discutían las formas de combatir a los Ángeles después de una retirada forzada debido a que tres Serafines se habían unido en contra de una de las Divisiones, provocando varias bajas.

Si bien el campo de batalla parecía un caos, aún se seguían diversos planes para garantizar el menor número de bajas, pero parecía que el enemigo había logrado descifrar su estrategia y contrarrestarla.

Una carpa se había levantado como fuerte provisional, mientras los soldados descansaban y recuperaban fuerzas.

En el lugar estaban los cuatro Maou, cada uno en tronos improvisados, mientras escuchaban el informe de la batalla.

Los Generales estaban de pie frente a ellos, mientras sus Capitanes se arrodillaban detrás de ellos.

Entre ellos estaba Zeoticus Gremory.

— Es preocupante, no pensé que los Ángeles hayan aprovechado que los Caídos traspasaran nuestras líneas — Dijo el Maou Lucifer.

— En una guerra a tres bandas esto puede pasar, por eso mandamos a la 3ª División a interceptar a Michael y sus fuerzas — Comentó el Maou Leviathan.

— Ellos recibieron apoyo por parte del Escuadrón de Uriel, no esperábamos que llegaran tan rápido, no tuvimos tiempo de replegarnos y sufrimos demasiadas bajas — Dijo un General del Clan Astaroth.

— Con los Maou enfrentando a Dios y Metatron, así como a Azazel, Baraquiel y Kokabiel, aún tenemos que cuidarnos de los demás Cadres y Serafines, lamentablemente hay pocos Demonios que coincidan en nivel de poder con ellos — Dijo el General del Clan Bael.

Varios murmullos se generaron en el lugar, pues era una verdad innegable.

La diferencia era más notable porqué el enemigo tenía la balanza de su lado con su energía sacra, la desventaja de los Demonios.

— Lo entiendo Zekram y por ello agradezco sus esfuerzos, pues han logrado minimizar las bajas en los Demonios de Clase Baja y Media además de eliminar a Dos Caídos nivel Cadre y un Serafín por su cuenta — Dijo El Maou Asmodeus con seriedad.

— Agradezco sus palabras — Dijo Zekram inclinándose.

— Por eso elegiré a los Demonios más poderosos, ellos nos acompañarán en la próxima campaña, he oído que Azazel se reagrupará con sus Cadres con el fin de atender las escaramuzas en nuestro territorio, por lo que no estarán en el campo de batalla — Habló de nuevo el Maou Asmodeo.

— Señor, si bien entiendo que es una gran oportunidad, no me siento cómodo sacrificando miembros de mi propia raza — Dijo un Capitán alzando la mirada, un Demonio del Clan Agares.

Este se puso un poco nervioso cuando la mirada de los cuatro Maou se posó sobre él.

— Entiendo tu frustración, pero el grupo liderado por el Cadre Azrael es experto en sigilo e infiltración, ya hemos advertido a nuestras familias para que tomen las medidas necesarias pero es todo lo que podemos hacer por el momento — Dijo el Maou Lucifer soltando un suspiro.

Pudo ver las miradas de incertidumbre entre los presentes.

Lo dicho por el Maou era cierto, no podían darse el lujo de enviar un escuadrón ya que el enemigo era un Cadre y enviar a algunos de los demonios más fuertes debilitaría el frente de batalla.

Por eso se debía esperar el momento adecuado.

Fue en ese momento que un Demonio entró corriendo a la tienda de campaña.

— Ataque confirmado, el escuadrón de asesinato de los Caídos se infiltró en el territorio Gremory — Informó el Demonio sin perder tiempo.

Zeoticus se tensó, mientras apretaba los puños.

— ¿Cuánto tiempo ha pasado desde el ataque y cuantas bajas? — Preguntó Lucifer con pesar.

Los demás Capitanes, así como los Generales miraban a la actual cabeza del Clan con cierta pena.

— Hace una hora, el informe revela que ningún Demonio ha muerto y que el Cadre Azrael aún se encuentra en combate — Volvió a hablar el Demonio.

Esto hizo que Zeoticus se pusiera de pie.

— Lucifer-sama, por favor, permítame ir a salvar a mi familia — Pidió en tono desesperado.

Lo más seguro es que Venelana estaba poniendo su vida en la línea para asegurar la supervivencia de su pequeño, algo que él mismo haría sin dudar.

— ¿Sabes que posiblemente morirás? — Preguntó el Maou en tono serio.

— Mi familia es más importante que mi vida — Declaró el peli-rojo con determinación.

Si bien su poder era grande, luchar cara a cara contra un Cadre estaba fuera de discusión.

— Permítanos acompañarlo — Se oyó otra voz.

El peli-rojo se dio vuelta, encontrándose con los ojos de su amigo Sigmund Sitri, así como Reynard Phoenix y Zeldris Agares.

— Ustedes… — Murmuró el peli-rojo sin poder creerlo.

Ellos se postraron ante los Maou, quienes permanecieron en silencio.

Lucifer cerró sus ojos, para después abrirlos y girarse a su derecha, hacia sus compañeros Maou.

— Como Rey no puedo ignorar esto, como esposo menos y como compañero Demonio no puedo quedarme de brazos cruzados — Declaró con una mirada seria.

En respuesta estos se encogieron de hombros.

— Haz lo que debas — Dijo el Maou Leviathan.

— No tardes mucho, te perderás la diversión — Fue el turno del Maou Beelzebu.

— Trae su cabeza, eso les advertirá a no meterse con los Demonios — Dijo esta vez el Maou Asmodeus con mirada afilada.

El Maou Lucifer sonrió por un momento, para después ponerse de pie.

— ¡Zeoticus, Sigmund, Reynard, Zeldris, junto a mi ahora! — Exclamó con dureza.

Los nombrados obedecieron rápidamente, para que después el Maou invocara un círculo mágico debajo de ellos, el cual brilló intensamente para que en un destello todos desaparecieran del lugar.

— Woow, así que esa es la tele-trasportación de un Maou — Murmuró el Demonio que entregó el mensaje.

Él pudo ver las complicadas ecuaciones y fórmulas en dicho círculo, el cual le permitía ingresar al inframundo de forma instantánea a diferencia de los Demonios normales.

— Hey chico, ¿Sabes quién enfrenta a Azrael en estos momentos? — Preguntó con curiosidad Leviathan.

— Según el reporte de inteligencia, es el hijo de Zeoticus-sama, Naruto Gremory — Respondió el Demonio rápidamente.

Esto hizo que algunos de los presentes que sabían de la paternidad del peli-rojo se sorprendieran.

— Si no mal me equivoco es un Demonio muy joven — Comentó el Maou Beelzebu con una mano en su barbilla.

— Actualmente cuenta con 17 años — Confirmó Zekram con los ojos entrecerrados.

— Umu, me sorprende que pueda hacerle frente a un Cadre a tan corta edad — Comentó el Maou Leviathan con una leve sonrisa.

— Sus reservas de magia son grandes, adjunto a la gran colección de magia en la biblioteca del Clan Gremory le han permitido durar tanto contra ese oponente — Señaló el General del Clan Bael.

— Hoo~ ¿Insinúas que él no puede usar el poder de tu Clan? — Preguntó el Maou Beelzebu con una ceja alzada.

Zekram asintió.

— Esperaba más de esta unión, pero parece que los genes de mi hermana Venelana son débiles — Dijo con desagrado.

El Maou Asmodeus tenía los ojos cerrados.

Zekram se dejaba llevar por su codicia y pensó que un Demonio con el Poder de la Destrucción y las reservas Gremory era prometedor para el nacimiento de un Demonio superior que impulsara aún más el estatus de su familia.

Sin embargo eso no pasó y por eso era el descontento de Zekram.

Bueno, no era como si le importara de todos modos.

Él sabía que no todo eran habilidades de alguna línea de sangre, pues a pesar de no poseer algún poder especial, su dominio sobre la manipulación de energía lo ponían a él en un nivel alto independientemente de su poder como Maou.

— Bueno, esperemos que el niño sobreviva, un potencial de esa índole nos puede beneficiar una vez que madure como Demonio — Dijo el Maou Asmodeus después de abrir los ojos.

Los otros Maou asintieron a las palabras de su igual.

Por su parte, Zekram contuvo el impulso de resoplar, pues dudaba mucho que el mocoso saliera vivo al encuentro con un Cadre.

Estaba seguro que el Maou y los otros no llegarían a tiempo.


Castillo Gremory

Venelana estaba de pie, mirando el firmamento donde varios destellos y ráfagas de energía podían verse, ella miraba impactada el nivel que su pequeño mostraba, al grado de emparejar a un Caído nivel Cadre.

Azrael lo bombardeaba con poderosas lanzas de luz que destruían todo a su paso, explotando cuando impactaban lo que estuviera a su alcance.

El peli-rojo las esquivaba o las desviaba con facilidad mientras maniobraba en su vuelo.

Cuando el Caído se sintió frustrado, usó su luz para formar dos espadas y buscar pelea cuerpo a cuerpo.

Al ver esto, Naruto esperó a que se acercara y cubrió sus puños con poder, para golpear las espadas cuando Azrael intentó cortarlo por la mitad.

El combate a distancia duró al menos 20 minutos antes de que Azrael perdiera la paciencia.

Sus ataques eran infructuosos pues el peli-rojo usaba Touki para protegerse de la luz que era veneno para los Demonios.

Ahí se iba su ventaja.

Actualmente llevaban cerca de 30 minutos intercambiando ataques entre ambos.

Primero fue una lucha en el aire, luego lo llevaron a tierra, donde Naruto demostró su superioridad al conectar varios golpes en el cuerpo del Caído que optó por tomar distancia nuevamente.

Solo que esta vez, el peli-rojo usaba varios ataques mágicos para atacar.

Eso era lo que estaba viendo ahora.

Decidió no intervenir, pues si lo hiciera corría el riesgo de distraer a su hijo y el Cadre podría aprovechar esa oportunidad.

Así que se limitó a esperar lo mejor y que su hijo lo desgastara lo suficiente para que ella aprovechara algún descuido.

Venelana apretaba sus puños cuando alguna lanza de luz pasaba cerca de su hijo, el cual esquivaba a cm de que los ataques conectaran, poniéndola en el borde.

Entonces un círculo mágico brilló a un lado de ella.

Desde esta surgieron varias personas que ella conocía.

— ¡Venelana! — Exclamó un peli-rojo corriendo a su encuentro.

— ¡Zeoticus! — Respondió ésta sorprendida.

— Gracias al Maou — Susurró cuando tuvo a su esposa entre sus brazos.

Los dos se quedaron así por un momento, para que después del peli-rojo se separara de ella, pero sin soltarla.

— ¿No estás herida? — Preguntó con preocupación.

La castaña negó.

— No, los sirvientes tampoco resultaron heridos — Respondió ella.

Esto hizo que el patriarca Gremory soltara un suspiro de alivio.

Entonces miró a su alrededor, mirando la destrucción de sus jardines, además de que apenas se percató de los diversos estruendos y las dos auras que chocaban de vez en cuando.

De soslayo notó las expresiones sorprendidas de sus amigos, además de la mirada interesada del Maou.

Siguió la dirección de sus miradas, viendo dos rayos de luz color rojo y dorado recorrer el cielo, chocando de vez en cuando y disparando ráfagas de energía.

— Venelana, ¿Acaso es…? — Preguntó con inquietud.

— Así es, Naruto es quien enfrenta a ese Cadre — Confirmó la castaña con seriedad.

Vieron como el Cadre se movía a una velocidad ridícula, lanzando varias lanzas de luz desde varios puntos para luego abalanzarse sobre el chico.

Esta estrategia cubrió todos los puntos de escape del chico, asegurando que el ataque no fallaría su objetivo, sobre todo la velocidad de los peligrosos proyectiles.

Ante esto, el peli-rojo extendió sus palmas.

Entonces las lanzas se detuvieron en el aire, antes de que fueran devueltas y el Cadre saliera volando por los aires.

Esto hizo que Sigmund, Reynard y Zeldris dejaran caer sus mandíbulas hasta el suelo.

Zeoticus y Venelana se habían tensado, pero al ver como su hijo se defendía soltaron un suspiro de alivio.

Por su parte, el Maou analizaba el ataque empleado.

— Interesante, no sabía que un hechizo de gravedad pudiera usarse así — Murmuró con admiración en su voz.

Esto llamó la atención de los demás.

— ¿Qué quiere decir Lucifer-sama? — Preguntó Sigmund con duda.

— Normalmente los hechizos de gravedad aumentan el peso de un objeto o alteran el peso de cualquier cosa dentro de un área determinada — Empezó a decir el Maou.

Los presentes asintieron, sin dejar de ver la batalla.

Ahora mismo el peli-rojo hizo movimientos con sus manos e inhaló profundamente, para después hacer lo parecido a soplar fuertemente.

El Caído reaccionó con un círculo mágico defensivo.

Ellos pudieron ver varios impactos en su defensa, misma que los llenó de intriga.

— El joven de ahí hizo algo diferente, él aumentó la gravedad usándose a sí mismo como el centro de tal fenómeno… por eso todo fue repelido, el aumento de gravedad hizo eso — Explicó con una sonrisa satisfecha.

Esto dejó a los presentes sin habla.

Ellos vieron como el peli-rojo le apuntó con su palma, para que después el Caído fuera jalado por una fuerza invisible al tiempo que atravesaba su propio círculo defensivo hiriéndolo más, al tiempo que varios círculos mágicos aparecían frente al chico.

De este llovieron varios hechizo elementales que impactaron al Cadre, el cual al verse atrapado con la guardia baja tuvo que cruzar sus brazos defensivamente.

¡BOOOMMM!

Como resultado una poderosa explosión hizo temblar el lugar.

— Como pueden ver, esta vez usó el efecto contrario, atrajo a su oponente tomándolo por sorpresa que no pudo defenderse adecuadamente — Dijo mientras silbaba sorprendido.

El resto miraba con conmoción la lucha.

Después de todo el chico mostraba experiencia de combate.

Tenía hechizos que ellos no habían visto nunca, además de que su dominio sobre sus hechizos era superior a todo lo que ellos conocían.

Nunca hubieran pensado en usar el hechizo de gravedad para atraer y repeler objetos, así como ataques.

Una nube negra flotaba en el lugar donde estaba Azrael antes de ser golpeado por esos hechizos.

Entonces lo sintió, pero ya era tarde.

— ¡Kugh! — Se quejó mientras escupía algo de sangre.

Todos vieron como una espada de luz atravesaba su pecho desde atrás.

La expresión de sorpresa en la cara del peli-rojo junto a un hilo de sangre que salía de su boca los sorprendió.

— ¡Naruto! — Gritaron Zeoticus, Venelana, Sigmund y Reynard al ver al peli-rojo ser herido con fatalidad.

Fue entonces que pudieron ver la silueta del Cadre detrás de él.

Este lucía bastante golpeado, con sus ropas llena de desgarros y varios moretones visibles en sus brazos y rostro.

Su armadura se había ido, dejándolo con un traje sencillo.

— Ah~ Ah~ Ah~, realmente fuiste un problema mocoso… no esperé que eliminaras a todo mi escuadrón de esa forma tan fácil… he aceptado la falla de mi misión, pero al menos reclamaré tu vida como un premio de consolación — Dijo con una sonrisa sádica mientras respiraba de forma entre cortada.

Los Demonios abrieron sus ojos sorprendidos ante este pedazo de información.

El matrimonio Gremory estaba listo para intervenir, pero entonces vieron algo que los dejó sin palabras.

El peli-rojo sonreía con diversión, mientras lo miraba por encima de su hombro.

— Cometiste… el mismo error… que tu subordinado… — Dijo con dificultad mientras su sonrisa se ensanchaba.

— ¡¿Qué?! — Exclamó sorprendido.

Entonces el sonido de alto voltaje llegó a sus oídos, así como un increíble dolor a la altura del pecho.

Bajó lentamente su mirada, viendo una mano revestida de relámpagos sobresalir de su pecho, justo donde estaba su corazón.

— ¡Blurg! — El Cadre vomitó sangre.

Este dirigió su mirada hacia su espalda.

Ojos violeta y azul le devolvieron la mirada.

— ¿Cómo…? — Logró articular Azrael.

Entonces recordó como su subordinado había atacado al chico cuando estaba ejecutando aquel ataque de fuego.

— ¡¿Tú…?! — Exclamó antes de vomitar sangre nuevamente.

— Creé eso clones cuando los hechizos te impactaron, sabía que intentarías algo gracioso y quise estar preparado... — Dijo el peli-rojo flotando frente a él.

Azrael abrió los ojos al comprender que el peli-rojo que lo atrapó por la espalda era también un clon.

— Espero disfrutes de mis Bunshin Daibakuha (Clones Explosivos)… como dije, un solo error de tu parte y reclamaría tu vida — Dijo mientras su mirada se afilaba.

Por otra parte, el matrimonio Gremory se mostraba aliviado de que su hijo estuviera sano y salvo.

Ya superando el alivio, ellos se unieron al resto en la sorpresa acerca de la técnica de clonación que el peli-rojo usaba, pues ellos no podían distinguir el clon del verdadero.

— Ahora, muere… — Dijo el peli-rojo con mirada gélida.

Azrael abrió los ojos al entender que pasaría a continuación.

— ¡Aaaaahhhhh! ¡Gremoryyyyyy! — Gritó a todo pulmón antes de que sucediera.

¡BOOOMMM!

Una poderosa explosión envolvió a Azrael cuando ambos clones estallaron a quemarropa.

Naruto solo miró esto sin inmutarse.

Desde el suelo, los Demonios mayores miraron sin poder creer que un Cadre había sido eliminado por un chico de 17 años.

Ellos salieron de su estupor cuando el peli-rojo descendió frente a su madre.

Su expresión fría evaporada, mientras miraba a la castaña con calidez.

— Kaa-san — Pronunció con una pequeña sonrisa.

La castaña no perdió el tiempo y atrajo a su pequeño en un abrazo.

— ¡Oh Naruto! ¡Me tenías muy preocupada! — Dijo entre lágrimas mientras se reconfortada al sentir el calor de su hijo indicándole que seguía vivo.

— Hijo, me alegra que estés bien — Se unió Zeoticus al abrazo.

— Tou-san — Pronunció el peli-rojo sorprendido por el arrebato de su padre.

Generalmente le daba una palmadita en la cabeza, ponía su mano en su hombro y rara vez lo abrazaba, pero siempre podía sentir el cariño y amor que le tenía a él en cada gesto.

En esta ocasión le sorprendió más que se aferrara a él y Venelana como si fueran un salvavidas.

— "No debo sorprenderme, después de todo los Caídos nunca habían fallado en sus infiltraciones" — Pensó Naruto con entendimiento.

Era normal que esperara encontrar los resultados del trabajo ya hecho.

Cuando se separaron, pudo ver las lágrimas en los ojos de sus padres, lo que lo hizo sentirse un poco mal por su madre.

Pero si era sincero con él mismo, dudaba que alguno de ellos pudiera salir ileso de un enfrentamiento con el Cadre que acababa de eliminar.

Por eso él lo enfrentó, sabiendo bien el límite de sus habilidades y evaluando que podría hacerse cargo del enemigo sin heridas importantes.

Lo único que denotaba que tuvo un enfrentamiento era su ropa rasgada en varios lugares por las lanzas de luz, pero ninguna herida visible.

— Eres un joven bastante hábil si lograste eliminar a un Caído ni9veol Cadre solo — Dijo el Maou introduciéndose en la conversación.

El peli-rojo lo miró con una ceja alzada, para después dibujar una pequeña sonrisa.

— Agradezco sus palabras Lucifer-sama, pero Azrael me subestimó y pagó el precio de su arrogancia — Respondió el chico con un leve arco.

Esto trajo de nuevo a sus sentidos a los demás.

— ¡Jajajaja! Debes sentirte orgullos de él Zeo-kun — Dijo el Maou de forma despreocupada.

— Lo estoy Maou-sama — Respondió el nombrado con una sonrisa.

— Chico, no debes menospreciar tus habilidades, pude ver como abrumaste a tu enemigo con brillantes movimientos, ese poder será de ayuda en el futuro si las cosas siguen como están — Declaró el Maou perdiendo su sonrisa jovial en la última parte.

Este comentario sembró un profundo silencio en el lugar.

Venelana se mostró preocupada ante la idea de que su hijo fuera parte de la Guerra en un futuro cercano.

— Bueno, ahora que hemos confirmado que no hubo bajas, debemos volver al campo de batalla — Dijo el Maou mientras se daba la vuelta.

— Espere Lucifer-sama — Dijo el peli-rojo de repente.

El Maou detuvo sus pasos y lo volteó a ver.

Venelana y Zeoticus tuvieron un mal presentimiento al ver la seria expresión en el rostro de su hijo.

Los acompañantes del Maou se mantuvieron en silencio esperando ver que diría el chico.

— ¿Qué sucede joven Gremory? — Preguntó el Maou con duda.

Entonces su rostro se volvió serio y en cierto punto severo al notar la dureza en la mirada del peli-rojo.

— Por favor permítame acompañarlo… — Pidió el chico sin titubear.

Esto por supuesto, hizo que sus padres reaccionaran de inmediato.

— ¡¿Que estás diciendo Naruto?! ¿Estás loco? — Exclamó un incrédulo Zeoticus.

— ¡Naruto! ¡No puedes estar hablando en serio! — Exclamó Venelana con expresión aterrada.

El resto también se sorprendió, pero se mantuvieron al margen pues esto no les concernía a ellos y se guardaron sus opiniones.

El Maou lo miró por unos minutos, pero el chico no mostró nerviosismo o se retractó del pedido.

— ¿Por qué quieres pelear? ¿Venganza? ¿Superioridad? ¿Satisfacción? Dime joven, ¿Qué buscas probar? — Preguntó con tono de autoridad evidenciando su posición como Maou.

El peli-rojo no desvió la mirada en ningún momento, por lo que sintió respeto por el chico.

— Quiero ver… — Respondió Naruto con seriedad y cierta anticipación.

Esto hizo alzar una ceja a los presentes, excepto sus padres, quienes miraban con miedo que tipo de desenlace saldría de todo esto.

— ¿Quieres ver…? — Preguntó el Maou entrecerrando los ojos.

— Sí, quiero ver el final de la Guerra… quiero presenciar el momento donde todos se den cuenta que esta Guerra solo trae desgracia para las Tres Facciones y lleguen a un entendimiento mutuo, quiero poder disminuir la perdida de nuestros compatriotas, poder hacer algo para asegurar que familias no lloren a sus seres queridos caídos en la batalla — Respondió con determinación.

El Maou abrió los ojos al escuchar sus razones, pues no pensó que este chico pudiera ver el panorama cómo realmente era.

— Lamentablemente sé que los otros Líderes no se retractarán a pesar de saber esto y que el derramamiento de sangre será necesario para hacerlos comprender, pero ese momento aún no llega y quiero usar mi poder para disminuir nuestras perdidas hasta la realización… — Explicó el peli-rojo sus intenciones.

Todos lo miraron como si le hubiera salido una segunda cabeza, pero a él no le importaba.

El lugar permaneció en silencio, hasta que el Maou reaccionó saliendo de su estupefacción.

— ¡Jajajaja! — Empezó a reír fuertemente.

Su risa continuó por unos minutos, hasta que finalmente logró calmarse.

Entonces miró al chico, el cual no cambió su expresión seria en ningún momento y eso le decía lo serio que se tomaba sus razones.

— Eres el primer Demonio que da esas razones y debo decir que me alegra no ser el único en pensar así — Declaró el Maou de buen humor.

Esto hizo que el resto lo mirara con sorpresa y cierta incredulidad.

— Sin duda tienes la forma de pensar de un verdadero gobernante — Dijo mientras se cruzaba de brazos y asentía para sí mismo.

Entonces lo miró mientras adquiría una expresión más seria.

— Naruto Gremory, desde este momento eres parte de la 7ª división, espero que cumplas tus ambiciones y cuando la Guerra termine tienes un puesto asegurado en mi consejo — Declaró el Maou.

Esto dejó estupefactos a todos los presentes, mientras el peli-rojo abría un poco sus ojos, pues no se esperaba lo último.

Sin embargo salió de su estupor y se inclinó ante su gobernante.

— Le agradezco que aceptara este pequeño capricho, Lucifer-sama — Dijo con una reverencia y tono agradecido.

Esto logró sacara a todos de su estupefacción.

— ¡Naruto! — Empezó a decir la matriarca Gremory.

Pero la mano de su esposo en su hombro la detuvo.

— Zeoticus — Murmuró mientras lo miraba con duda.

El peli-rojo miraba a su hijo con suma seriedad, mirada que fue devuelta por su hijo, lo que interiormente le hizo sentir sumamente sorprendido.

— Lo siento Venelana, pero no creo que cambie de opinión — Dijo Zeoticus en tono grave pero resuelto.

Esto derrumbó por completo a la castaña, quien sintió sus lágrimas caer.

Pero estas fueron retiradas por unas manos cálidas que trasmitían cariño inconmensurable.

El dueño de dichas manos era su hijo.

— Siento ponerte en esta posición Kaa-chan, pero es algo que debo hacer — Dijo con el mayor tacto posible.

La castaña lo miró sorprendida, para luego derramar más lágrimas y atraerlo en un fuerte abrazo.

— Só-Sólo prométeme que te mantendrás sano y salvo — Pidió con voz quebrada.

— Lo haré, prometo contactarme seguido, también me aseguraré que Tou-san esté a salvo — Dijo en tono cálido.

Cuando ambos se separaron, el peli-rojo secó las lágrimas de su madre y la besó en la frente.

Esto fue suficiente para tranquilizarla un poco, pues en su corazón supo que su hijo volvería a ella como lo prometió.

No supo el porqué de ello, pero lo atribuyó a su instinto maternal.

— Si ya terminaron de despedirse, es hora de irnos — Dijo el Maou invocando un círculo de tele-transporte.

— Deberíamos llevarlo, puede tener información importante — Dijo una copia del peli-rojo, la cual traía sobre su hombro a un Caído inconsciente.

Esta aparición los sorprendió, pero recordaron que lo había usado en su lucha contra el Cadre.

Superando el momento el Maou asintió.

Venelana tiró de su hijo en un último abrazo, tratando de memorizar su calor, su olor y la sensación de tenerlo en sus brazos.

Cuando se separaron, el peli-rojo le sonrió antes de ir hacia el grupo.

Cuando Venelana miró al grupo, puso su mirada sobre su esposo.

— "Cuídalo" — Se pudo leer en su mirada.

— "Con mi vida" — Pudo leerse en la mirada de Zeoticus.

Entonces miró a su pequeño.

Este asintió con cierto fuego en su mirada.

— "Ten cuidado mi pequeño" — Pensó cuando el grupo desapareció en un destello.

Venelana se quedó en el mismo lugar durante varios minutos, para después mirar hacia el horizonte con las manos en su pecho.


Bien, he terminado el capítulo de este fic.

Como pueden ver quise hacer algo diferente, por lo que este Naruto es un trasmigrante del Naruto del universo ninja.

Espero les guste la idea.

Como pueden ver lo mío no es escribir acerca del entrenamiento así que hice lo que pude.

Como el mayor de los Gremory Naruto participará junto a su padre en la guerra de las Tres Facciones, sin mencionar que tendré algo reservado para él al término de esta.

En el siguiente capítulo habrá muchas batallas, demostraciones de habilidades del mundo ninja en el mundo DXD.

Para su nobleza ya tengo los miembros seleccionados.

Como disculpa por la tardanza revelaré a su nobleza.

Reina Mutada: Akagami no Shanks (One Piece)

Obispo: Hakuei (Magi the Labirynt Magic)

Obispo: Yamuraiha (Magi the Labirynt Magic)

Caballo: Mordred Pendragon (Fate Apocrypha)

Caballo Mutado: Dracule Mihawk (One Piece)

Torre: Centorea (Monster Musumue)

Torre: Samus Aran (Metroid)

Peón: Sakuya Izayoi (Touho Proyect)

Peón: Karasuba (Sekirei)

Peón: Leone (Akame ga Kill)

Peón: Akame (Akame ga Kill)

Peón Mutado: Esdeath (Akame ga Kill)

Peón x2: Tatsumi (Akame ga Kill)

Peón: Phillip (El Hobit)

Disculpen si me he equivocado en el nombre del enano, pero es el que se enamoró del Elfo Tauriel.

Sin nada más que decir me despido.

Kami fuera.