Capítulo 1

"Secuestro"

Los personajes de Naruto no me pertenecen, a excepción de Natsuki, Izumi y otros Oc's que se verán más adelante.

** Cambio de escena o narrador.

Hola Pensamientos.

Advertencia: Puede contener lenguaje vulgar y spoilers.


Abrí los ojos con pesadez, ya había perdido la cuenta sobre las veces en las que había tenido ese sueño, era irritante y confuso.

Observé por la ventana y divisé las nubes grises que cubrían la ciudad. Como no quería llegar tarde, me alisté para ir al colegio y mi papá me llevó al colegio como siempre.

—No puede ser la primera clase es matemáticas —susurré de mal humor observando mi horario.

Suspiré y cuando iba a subir las escaleras, me encontré con mi mejor amiga y fan de Naruto, Lucía. Ella y yo compartimos el gusto por el anime y el manga, se podría decir que era de las únicas que compartíamos el mismo ideal.

Lucía es una chica más alta que yo, tiene el cabello rubio oscuro, corto y ondulado, ella es de tez blanca con ojos marrones. A diferencia de ella, tengo el cabello café, ondulado y más largo.

— ¡Hola Jess! —me saludó Lucía mientras alzaba su mano.

— ¡Hola Lu! —le respondí con una sonrisa.

Al llegar al salón nos sentamos en nuestros respectivos lugares y saludé al resto de mis amigas. El día pasó algo lento entre clase y clase, pero por fin pudimos respirar cuando llego el descanso.

Mientras almorzábamos, decidí ponerme los auriculares y escuchar el opening 1 de Naruto Shippuden, cabe destacar que es uno de mis favoritos y claro, lo bueno no duraría mucho. Tocó el timbre y subimos a la clase de español, tenía la sensación de que alguien me observaba; volteé de un lado a otro pero no logré ver nada...

— ¿Pasa algo? —me preguntó Lucía algo intrigada.

—No, nada... —negué de inmediato.

Deben ser los nervios por mi primer día de campamento.

Cuando llegamos, nos percatamos de que el clima había empeorado y nos asomamos por la ventana; sin embargo, vimos algo que nos llamó la atención, había un tipo raro en el pasillo de abajo, viéndonos fijamente...

— ¡Es imposible!, es ¿Tobi? —dije más pálida que el mismísimo Sai.

—No puede ser, esto debe ser una broma, ¿cierto? —dijo Lucía mientras se llevaba una mano a la boca en señal de asombro.

El sujeto extraño que portaba una capa negra con nubes rojas y una máscara naranja en forma de espiral estaba observándonos como si fuéramos un trofeo, lo cual me asustaba.

—Lucía, ¿qué crees que haga ese tipo disfrazado de Tobi? —dije algo sorprendida dejando de ver por unos instantes al misterioso hombre.

—No lo sé, todo esto es muy extraño —respondió.

Justamente cuando terminó de hablar, nos volteamos y el misterioso hombre había desparecido.

Genial, ahora estoy alucinando.

Mientras yo y mi amiga nos quedamos algo confundidas por lo sucedido, decidimos que era mejor tomar nuestras cosas y salir del salón, para tratar de averiguar algo sobre el tipo que estaba en el pasillo, pero al llegar a la puerta de salida vimos que se había teletransportado.

—Tobi es un buen chico y cumplirá la orden del líder —gritó chillonamente el azabache.

— ¿Qué carajo? —dije tartamudeando mientras me tallaba desesperadamente los ojos y Lucía me jalaba del brazo.

Se acercó lentamente hacia nosotras hasta que inevitablemente nos cerró el paso y puso sus manos en el muro...

—Bien pequeñas mocosas, vendrán conmigo si no desean morir de la peor forma... —declaró el azabache como si fuera lo más normal del mundo.

—Esto debe de ser una broma como las de Mtv, ¿dónde está la cámara? —afirmó nerviosamente Lucía viendo hacia todos lados.

—Lo dudo. —negué de inmediato.

¿Qué clase de maldita broma es esta? Digo, se supone que Obito está muerto y que todo es color de rosa. Aunque debo admitir, que es un buen cosplay.

El enmascarado nos observó detenidamente mientras se agachaba un poco.

—No se los volveré a repetir, si no vienen conmigo por la buenas, las traeré por las malas —reclamó de mala manera sacándome de mis pensamientos.

Nadie me da órdenes y menos un lollipop con voz sexy.

—Lo siento pero no aceptamos ofertas de personas como tú —grité golpeándolo, al mismo tiempo que corríamos por nuestra vida.

Entre pasillo y pasillo, nos dimos cuenta que todos estaban como en una especie de trance o genjutsu, así que, era imposible pedir ayuda. Cansadas de huir, nos metimos en el armario de intendencia.

— ¡Carajo! —gritó enojada al revisar por última vez en el pasillo y cerrar la puerta —. A este paso nos va a encontrar, ¿qué hacemos? —suspiró amargamente.

—No lo sé, pero te juro que con él no voy ni a la esquina —dije muy cabreada mientras buscaba el botón que encendía la luz porque estaba realmente oscuro.

Noté un fuerte jalón que me alertó.

— ¡Déjame en paz! —le grité a Lucía, recordando que ella siempre tenía la costumbre de asustarme cuando estaba distraída.

Posiblemente, moriría de un ataque cardíaco por su culpa.

— ¡Yo no fui! —se excusó enojada.

— ¡Tsk! Si como no... —le dije resignada.

Por azares del destino, mientras seguía buscando el bendito encendedor, la luz se prendió mágicamente dejando ver a cierto hombre.

— ¡Yupi! Tobi las encontró porque Tobi es un buen chico —gritó muy emocionado el de la máscara.

— ¡Ahhhhh! —gritamos a todo pulmón antes de echarnos a correr por nuestra vida.

— ¡Esto no podría ser peor! —gritó Lucía al esquivar un kunai.

— ¡No nos eches la sal! —le avisé a mi amiga de mala gana.

Era costumbre, que si alguien mencionaba ¡Esto no podría ser peor!,pasaba algo aún más malo. No estoy segura si fue por alguna tonta ley, arte de magia, por los padrinos mágicos o karma, apareció Hidan a unos cuántos metros de nosotras.

— ¡No sé a quién odio más al idiota bipolar o al canoso sadomasoquista! —susurré cabreada.

No odio a Hidan pero sé que él es un maldito sádico que no dudará en convertirnos en su próximo sacrificio.

— ¡Mocosas de mierda, ustedes vienen con nosotros y serán sacrificio para Jashin-sama! —dijo apuntándonos con su guadaña.

—A mí no me amenazas, imbécil —contestó Lucía cabreada.

— ¡Te mataré, jodida zorra! —replicó el peliplata.

Aproveché el berrinche para mayores de 18 de Hidan y le lancé una mirada cómplice a Lucía que entendió sin replicar. Entonces, agarré el brazo de Lucía y aprovechamos que el suelo estaba resbaloso para pasamos por abajo de éste. Corrimos lo más que pudimos, sin embargo, ellos nos venían pisando los talones hasta que logramos divisar el patio.

Estábamos cansadas y empapadas por la gran tormenta que se había desatado. En un descuido, Hidan me tenía aprisionada contra su gran torneado cuerpo. Su cabello gris, caía por su rostro empapado en la lluvia...

¿Pero que estoy pensando? Debo de dejar de leer fanfics.

Traté de zafarme y le mordí el brazo.

— ¡Oh, Jashin-sama! —gritó excitado.

—No me jodas, olvidé que éste se excita con el dolor —recordé golpeándome la cara.

— ¡Me gustan las chicas difíciles! —exclamó con sorna.

— ¿Estás coqueteándome? —pregunté incrédula.

No sería tan mala idea tener un Akatsuki Harem.

Un fuerte viento, interrumpió mi extraña conversación con el albino. Volteé hacia atrás y al parecer Tobi tomó a Lucía por sorpresa para luego, desaparecer.

— ¡Lucía! —grité desesperada hacia donde estaba mi amiga hace unos instantes.

— ¡Qué estúpida! —se burló el peliblanco.

Retrocedí algunos pasos, estaba en serios problemas y no podía huir, por lo tanto, me puse en posición de defensa.

La verdad no tenía mucho conocimiento acerca de las peleas, salvo las películas y algunos vídeos de artes marciales mixtas. No me rendiría sin intentarlo y menos ahora que tenían a mi mejor amiga.

Grave Error...

La regla más importante del manual de supervivencia es no tratar de hacerte el héroe y enfrentar al psicópata. Él es más fuerte que tú y tiene más experiencia de lucha.

—Hmp, desgraciadamente esa regla no cumple mis expectativas —murmuré.

Hidan simplemente se lamió la herida y en menos de un segundo, ya lo tenía cara a cara.

Por acto de reflejo, traté de golpearlo, no obstante, cuando mi puño se iba a estancar contra su cara, detuvo mi mano. Intenté repetirlo, pero me tomó del cuello y comenzó a asfixiarme.

Después de unos segundos, comencé a ver todo muy borroso y mis fuerzas para seguir luchando se esfumaron.

Diablos, moriré sin haber visto la nueva película de Naruto. Lucía me matará, aunque eso no tiene sentido porque ya estaré muerta.

"Y virgen, sola y sin gatos", añadió mi subconsciente con burla.

—Carajo, serías un buen puto sacrificio para Jashin-Sama —se burló el peliblanco antes de que yo me quedara inconsciente.


Espero que les guste el primer capítulo y me dejen su opinión en los comentarios. Muchas gracias por darle una oportunidad a mi historia y ojalá me ayuden a mejorar. Los quiere.

~Natsuki~