Todos los personajes pertenecen a J.K. Rowling, excepto los inventados por mí. Esto lo hago por diversión, sin lucrar con ello.
Esta historia comienza después del Sexto libro.
Ahora… a leer! XD
DECISIONES
Por: Akane Maxwell
Capítulo II: Ming Pao
Hace ya semanas que Harry Potter se encuentra entrenando en los alrededores de su nuevo hogar. Siente que ha mejorado mucho, pero de todas formas sabe que aún no está listo.
En la orilla de la playa se encuentra el niño que vivió con el enorme libro que Moody le entrego, volviéndolo a leer con cuidado, repasando una vez más las instrucciones en él.
- Creo que es así.
Harry levanto su varita, hizo un movimiento ascendente y luego uno en horizontal. Una ráfaga, potente, de aire frío, salió de la varita, rompiendo la ola que venía, y dejando el agua suspendida en el aire.
Con sudor en su frente, Potter comenzó a manipular el agua moviéndola de un lado a otro.
- Ahora… ahora a transformarla – el chico cerró sus ojos – congelato – de su varita salió un liquido azul que envolvió a la masa de agua flotante. El chico abrió los ojos y vio que cubrió toda el agua, sólo debía mantener la conexión.
El chico está profundamente concentrado, tanto que unas gotas de sudor comenzaron a perlar la frente del muchacho.
- Arggggg – la varita empezó a temblar en su mano. Sólo un movimiento hacia abajo provoco que la conexión se perdiera – maldición – el muchacho vio como del aire cae la masa del agua, congelada solo en un 10%.
Un sonido lo alerto. Se giró con violencia, para lanzar un…
- ¡Desmaius! – lanzó el hechizo, pero este choco contra una roca, sin embargo, Harry Potter se mantuvo alerta.
- Muchacho – una voz que al parecer salió de su espalda lo llamó, el chico se volteo pero no vio nada, su varita apunta a todas direcciones – no creo que el Encantamiento inconcientizador te sirva contra Voldemort.
- ¡¿Quién eres tú? – una de las copas de un frondoso árbol se agito. Harry apuntó hacia allí, atento.
De las ramas, apareció un hombre, que está levitando por sí solo, con sus piernas cruzadas, al igual que sus brazos, los cuales tiene sobre su pecho. Tiene la cabellera larga, también su barba y ambos son de color blanco. Se fue acercando al muchacho que se mantiene en alerta.
A un solo metro de distancia del chico que vivió, se detuvo, sin dejar de levitar, dándole una amplia vista al chico de la cicatriz, que lo estudio con cuidado, notando que la edad del hombre debe ser similar al reciente fallecido Dumbledore, una punzada de dolor atravesó el pecho del joven aprendiz de mago, comprobó además que lleva unos anteojos, cuadrados de un color verde esmeralda, y que viste una túnica, claramente china del mismo color. Se fijo más en su cara, y noto que es extranjero, como sus vestimentas.
- ¿Qué quieres? – preguntó más calmado Harry, ya que por una extraña razón, el hombre ya no le inspira desconfianza.
- Primero, ¿No crees que es mejor presentarse primero antes de saber qué es lo que quiero? – dijo sonriendo. El muchacho se sonrojo, sin saber la razón de ello.
- Yo… - se apunto con su dedo de la mano libre – soy Harr…
- Muchacho, yo sé quién eres – bajo sus piernas para finalmente tocar el suelo con sus pies. Es más creo que te conozco muy bien – su sonrisa se amplió mucho más, dándole un aspecto de "viejito bueno" – yo soy Ming Pao – le alzó su mano derecha para que el joven se la estrechará, pero Harry, lo mira con la boca abierta – ¿es que no es así como se saludan en occidente? – se miró la mano, como si ella le explicara la actitud del chico.
- Eh… ¡disculpe! – dijo reaccionando al fin, Potter, alzando la mano, para que así el Mago extranjero pudiera saludarlo.
Se estrecharon las manos, y Harry Potter supo que no debía temer.
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En un lugar muy alejado, completamente en penumbras se encuentra el hombre más temido en el mundo mágico. Está acompañado, por un grupo selecto de Mortífagos, quienes evitan respirar fuerte para no molestarlo.
- ¿Cómo es posible que ese mago de cuarta pudiera escapárseles? – la voz de Lord Voldemort, sonó por todo el lugar.
- No sabemos que usaron para sacarlo de la casa muggle – respondió unos de los Mortífagos.
- Debió ser un truco barato, después de todo fue Moody quien lo saco.
- Mi señor...
- ¡NADA DE EXCUSAS! – un rayo de luz ilumino el lugar con fuerza, dibujando la cara de ira de Lord Voldemort – SIGAN BUSCANDO AL ESCORIA
Muchos puff se sintieron. El lugar volvió a quedar a oscuras.
- Malditos inútiles – el mago más temido se fue hacia un rincón – creo que debes actuar.
Una sombra se movió hacia Voldemort.
- Yo lo encontraré por ti, Voldemort – fue una voz suave la que se escuchó.
- Confío en ti, Shadow.
Se sintió una ráfaga de viento y el silencio volvió a reinar.
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El fuego está en todo su apogeo, siendo la única iluminación de la casa, puesto que el sol comenzó a esconderse.
Harry Potter dio un giro con su varita, y las lámparas de la cabaña se prendieron, dando iluminación a las dos personas que se encuentran sentados en la mesa de la cocina bebiendo una taza de té caliente.
- Debo decir que el té que ustedes toman es espectacularmente delicioso – dijo, luego de dejar su taza sobre la mesa.
- Sr. Ming, qué…
- Ya te dije muchacho que me llames Pao, nada de formalidades, quiero que me trates como tratabas a Dumbledore – una punzada de dolor cruzo el corazón de Harry.
- Está bien. Pao cómo me encontró – le pregunto, para luego beber de su taza de té.
- Fácil muchacho, la Orden me informo tu escondite – le sonrió ampliamente.
- Y me puede decir… a qué vino – Potter lo miró con expectación.
- Pues mi querido amigo Albus, antes de su partida, me solicito un favor…
Flashback
Es un lugar precioso, cubierto de hermosos árboles, verdes pastizales, pero lo más impresionante es la alameda de cerezos, que por el cambio de estación está arrojando sus pétalos al suelo, dando un bello espectáculo.
Un hombre anciano está sentado en una de las bancas de la alameda, lleva una túnica larga china de color verde esmeralda, con el dibujo de un dragón en su pecho, tiene puestos unos pantalones chinos de igual color y calza zapatos chinos negros. Sobre su nariz reposa unos lentes de media luna. Está leyendo un libro.
Un hombre, vestidos con los mismos ropajes, se acerca a la banca para luego tomar asiento.
- Te ves bien en túnicas chinas, querido amigo – dice sin voltearse.
- Y debo decir que son bastantes cómodas – se volteo sonriendo, y alzando la mano para saludar al recién llegado, quien la tomo y la estrecho con cariño y respeto.
- Aún no me acostumbro a cómo saludan ustedes – dijo sonriendo también. Luego su mirada se volvió seria – ahora Albus, a que se debe el honor y la urgencia de tu visita.
- Pues mi querido amigo Pao – en la mirada del viejo director, se ve la tristeza plasmada en ellos – mis sospechas son certeras Pao – el otro hombre lo miro con angustia y dolor – moriré dentro de poco.
- ¿Cómo puedes estar tan seguro de eso, Albus? – le pregunto con dolor.
- Lo he descubierto, todo indica que será así.
- Pues… ¡DESPÍDELO! – dijo poniéndose de pie.
- No se puede luchar contra el destino, Pao – Dumbledore también se puso de pie – es por eso que he venido, necesito tu ayuda cuando ya no pertenezca a este mundo.
- Puedes contar conmigo mi querido amigo.
- Cuídalo, cuídalo como si fuera de tu propia dinastía.
- Así lo haré Dumbledore, así lo haré.
Fin del Flashback
- Es por eso que estoy aquí querido Harry.
- ¿Me viene a cuidar? – le preguntó como si hubiese entendido mal la explicación del hombre extranjero.
- Mi querido muchacho, lo que vengo hacer, es más que eso, quiero ser tu apoyo, como Albus…
- Lo fue para mí.
Se miraron por unos momentos, luego ambos sonrieron.
- Es hora de descansar – Pao se levanto – mañana será un gran día.
- Sí, necesito el descanso.
Ambos salieron de la cocina para dirigirse hacia las habitaciones.
- Buenas noches Pao – le dijo el muchacho desde la puerta de su habitación.
- Buenas noches Harry – le respondió con la mano derecha en el pomo de la puerta.
Luego entraron a las respectivas habitaciones.
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- ¡Harry! ¡Mantenla! – le grita Pao desde el suelo, ya que Harry Potter está sobre una de las ramas de un árbol, con su varita, sosteniendo nuevamente la masa de agua, pero esta vez, está congelada en un 60%.
El muchacho, además de tratar de mantener la magia para que la masa de agua se mantenga congelada, debe mantener el equilibrio sobre la rama, lo cual se le hace dificultoso.
- ¡Vamos Muchacho! ¡No desanimes! – Pao desde el suelo, ve las dificultades que tiene Harry, sin embargo, confía en que el muchacho logrará sortear este desafio.
Pero su confianza no fue suficiente, ya que en un mínimo movimiento que hizo el muchacho, al conectar de mejor forma la magia con el casi cubo de hielo, cayó al suelo, precipitosamente
- ¡Auch! – salió de los labios del joven mago cuando éste toco el suelo – no es mejor que lo intente desde el suelo – preguntó mientras se pone de pie.
- No muchacho, debes conocer todos los terrenos – miró al chico detenidamente, llevo su mano derecha a su barbilla – creo que debemos empezar por otra cosa.
- ¿Cuál cosa?
- Debo entrenarte en tu aspecto físico.
- ¿Aspecto físico?
- Sí muchacho, tu cuerpo es muy débil, no tienes agilidad, y eso que juegas al Quidditch.
- Entiendo, hay algún tipo de encantamiento que revierta todas esas cosas.
- Ciertamente, las hay, Harry – el viejo amigo de Dumbledore vio en los ojos del muchacho el alivio – pero no te entusiasmes, joven aprendiz – Harry lo miró con sorpresa, es primera vez que Pao lo llama de esa forma – te entrenaré como mis pasados y compatriotas lo hacen… - Harry lo miró con asombro y preocupación – recibirás entrenamiento marcial.
Harry Potter abrió los ojos por la sorpresa.
Pao tomó al chico del hombre y lo guio hacia la cabaña, debía planear muchas cosas y el muchacho debía comenzar a alimentarse bien.
- Sí muchas cosas por hacer – Harry lo miró extrañado, porque al parecer su Maestro habla solo.
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- No deberíamos estar aquí – nerviosa mueve su pie derecho, arriba y hacia abajo – deberíamos estar con él.
- Sí, pero nos obligaron a venir – él mira por la ventana.
- No podíamos escapar – ella cerró la puerta del compartimiento.
- Pero debemos buscar la forma de hacerlo – todos la miraron extrañados, ella no suele pensar así.
- Toda la razón busquemos la forma de hacerlo – ahora todos lo miraron a él, ya que nunca pensaron que tenía tal audacia.
La chimenea del tren dejó una enorme estela de humo, al aumentar la velocidad, para que los alumnos no demorarán en llegar a Hogwarts.
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- Muy pronto Potter, conocerás el dolor… - una mano pálida y huesuda acaricio la piel de Nagini – de cuando tu alma y corazón se parten…
CONTINUARA….
Notas: saludos, un nuevo capítulo, espero que lo hayan disfrutado!
Cariños! :)
