Hola a todos mis queridos lectores (que, si no me equivoco, la mayoría, por no decir todos, son mujeres o.o) He regresado finalmente con el segundo y último capítulo de este fic que dejé abandonado desde el año pasado. Lo siento u.u
Pero éste fic lo ecribí en un cuaderno, el cual apenas encontré hace unas semanas.
Bueno, espero les guste. Especialmente a Jumbiie, a quién se lo había dedicado ^^
Y muchas gracias por sus bellos reviews.
Soul Eater y personajes creados por Astushi Okubo
Historia escrita por mi.
Capítulo 2 Estocolmo
Me encontraba recostada en el sillón. Decidí comenzar las vacaciones de verano 3 días antes de que oficialmente comenzaran.
Después de todo, no hacíamos nada importante para las calificaciones.
Además, no quería que nuevamente mis compañeros de clase me juzgaran con sus miradas.
Debido a lo brutal que fue Kid, mi cuerpo quedó marcado. Así que los últimos días que asistí a clases, después de su ataque sexual, comencé a usar ropa que cubría casi por completo mi cuerpo.
Playeras con mangas de 3/4 y pantalones que llegaban debajo de mis rodillas.
Además, el maquillaje no ayudaba mucho a cubrir el moretón que se había formado en mi mejilla izquierda.
Algunos compañeros me preguntaban qué me había pasado. Yo me limitaba a responder que caí por las escaleras cuando salía de mi apartamento.
Algunos me miraban con escepticismo, otros simplemente sacudían sus cabezas.
Incluso los rumores sobre mi herida habían llegado a oídos de Maka.
¿Cómo lo se? Simple. Me había enviado un mensaje a mi celular, diciendo que me vería cuando regresara de sus clases extracurriculares que estaba tomando temporalmente en otra ciudad, porque estaba preocupada.
Cuando leí el mensaje la noche anterior, mi cuerpo tembló. No quería dar explicaciones. No quería mentirle a mi mejor amiga.
Pero no era eso lo que me asustaba de Shibusen. No.
Lo que realmente temía, era encontrarme a Kid caminando por ahí como si nada hubiera pasado.
Temía simplemente el pensar que podría volver a violarme.
Le temía a él.
Miré por la ventana y suspiré.
Después, sin saber por qué, observé mi cuerpo, cubierto aún por mi pijama. Pero recordando las heridas que Kid dejó sobre él.
De repente, mis pensamientos fueron interrumpidos cuando alguien tocó la puerta.
Me paralicé por completo.
Los golpes en la puerta eran repetitivos, hasta que escuché una voz conocida.
-Crona, ¿estás en casa? Soy yo, Maka.
Mis ojos se iluminaron, pero instantáneamente se apagaron.
Tenía tantas ganas de abrir la puerta y abrazar a Maka. Ganas de llorar, desahogarme. Contarle lo que había sucedido.
Pero tenía mucho miedo. Así que simplemente la ignoré.
Finalmente, escuché cómo sus pasos se alejaban.
Me sentí aliviada. Estaba sola de nuevo.
Eran las 4:00 p.m. La hora cuando todo comenzó.
Nuevamente escuché pasos aproximarse, pero decidí ignorarlos.
De repente, escuché cómo la puerta se abría desde afuera.
Me asusté. ¿Quién podría ser? Ni siquiera a Maka le he dado copias de las llaves de mi departamento. Pensé.
Finalmente, la puerta se abrió, y lo primero que contemplé… fueron 3 líneas blancas en unos cabellos color negro.
-Maka dijo que no había nadie. Pero sabía que no era verdad. Aquí estás.- Dijo Kid mientras cerraba la puerta.
Yo me levanté rápidamente del sofá, sorprendida.
Y como si hubiera leído mi mente, Kid me mostró las copias de mis llaves que tenía siempre colgadas a un lado de la puerta.
-Por si te lo preguntas, las tomé prestadas la última vez.
Sin pensarlo, corrí hacia mi habitación. Pero Kid logró alcanzarme y rodeo mi cintura con sus brazos.
Me llevó a mi habitación.
Yo temblaba. No quería que lo hiciera de nuevo.
Me recostó en la cama y cerró la puerta con llave, y ésta la guardó en su saco, el cual dejó en uno de los muebles.
-No, por favor, Kid… Te lo suplico…- Dije con lágrimas en mis ojos. Pero en el fondo, sabía que mis súplicas o lágrimas lo harían cambiar de opinión.
Él se quitó la corbata. Yo temblé nuevamente.
No quería que amarrara mis muñecas.
-Si te portas bien, no usaré esto, ¿de acuerdo?
Inconcientemente asenté con la cabeza.
Me sentía tan inútil cuando Kid hacía ese tipo de comentarios.
Después, él subió a la cama y se acercó a mi.
Acarició mi mejilla izquierda, después la besó.
Poco a poco, comenzó a desabotonar y despojarme de mi pijama.
Detuve sus manos colocando las mías sobre sus muñecas.
Él se detuvo, pero me miró secamente.
No me gustaba esa mirada, así que lo deje continuar.
Mi pecho estaba descubierto. Así que comenzó a acariciar mis pechos.
Me sonrojé y mi respiración se aceleró a la vez.
¿Qué demonios me estaba pasando?
No quería que me violara de nuevo. Pero, sus caricias, sus besos, sus labios, su cuerpo… Me atraían de manera extraña.
¿Por qué sentía atracción hacia él después de violarme? ¿Acaso estaba enloqueciendo?
Estaba confundida, nerviosa y asustada.
Y sin saber el por qué, comencé a desabotonar su camisa. Después lo despojé de la misma, dejando al descubierto su cuerpo escultural.
Con mis manos, recorrí su pecho. Después rodeé entre mis brazos su cuello y lo jalé hacia mí, mientras nos recostaba a ambos en la cama.
Mi actuación lo había sorprendido, puesto que no reaccionó por un par de minutos.
Lo hice reaccionar cuando desabroché su pantalón.
Ahora él era quien estaba nervioso y sonrojado.
Él gemía un poco de placer.
Una vez desabrochado su pantalón, comencé a acariciar su miembro.
Sus gemidos subieron de tono, pero yo también emití algunos.
Momentos después, Kid sujetó con fuerza mis muñecas, colocando mis brazos sobre la cama.
Y con movimientos rápidos, me dejó completamente desnuda.
Comenzó a lamer entre mis piernas.
-No… por favor… detente…- Dije entre gemidos.
Él simplemente me ignoró, como la última vez.
Comenzó a lamer de mi estómago a mi cuello, dejando algunas marcas de mordidas en el recorrido.
Se colocó en medio de mis piernas.
Me asusté.
-No lo hagas… por favor.- Supliqué inútilmente.
Él sonrió de lado.
Finalmente, entró en mí, iniciando la segunda violación.
Yo gritaba. Me dolía.
Pero él lo disfrutaba.
Lágrimas vacías inundaron mis ojos nuevamente.
Y así fue durante una semana.
Cada mañana Kid iba por mi a mi departamento, obligándome a salir con él.
Íbamos por un helado, y en las tardes, me violaba.
Cuando nos encontrábamos fuera, algunas chicas de mi clase decían lo afortunada que era al estar saliendo con Kid.
Yo fingía felicidad y les decía lo bien que me sentía con él.
Pero en mi interior, estaba completamente destrozada. Mi alma estaba destruida. Y algo comenzaba a cambiar.
Y cada vez que veía a Maka, la evadía. No quería que me viera. No quería ver a nadie.
No entendía lo que me pasaba.
Pude haber recorrido a Maka, al profesor Sid, a cualquier adulto en Shibusen y explicar lo que Kid hacía conmigo en las tardes.
Pero no lo hice. Por alguna extraña razón, no quería hacerlo.
¿Qué era éste sentimiento? ¿Miedo?
No. No era eso.
*************************/
La tarde había caído. Me encontraba en mi departamento, siendo violada nuevamente.
Por suerte, Kid ya no me golpeaba en el rostro. Lamentablemente, lastimaba ahora el resto de mi cuerpo.
Tenía marcas y cicatrices en brazos, espalda, piernas y zona íntima.
Una de ellas fue provocada por un cuchillo.
Intenté atacar a Kid con él, pero me lo arrebató y rasguñó la palma de mi mano izquierda.
La tarde se convirtió en noche, y Kid decidió parar.
Yo, como siempre, lloraba.
Se acercó a mi rostro y lo secó. Después besó mis labios.
Pero esta vez, había sido un beso tierno. Nada de mordidas.
-Te amo, Crona.- Susurró a mi oído.
Yo me congelé. ¿Qué clase de amor era éste?
Tomó su ropa, se vistió y abandonó el departamento, dejándome en la cama lastimada, desnuda y violada, como ya era de costumbre.
Me incorporé sobre la cama, aún sorprendida por lo que me había susurrado.
Pero, gracias a esas palabras, me di cuenta de algo. Descubrí lo que había cambiado en mí, lo que se había roto. Descubrí qué era aquel sentimiento que no comprendía al principio…
Me había enamorado completamente de Kid.
*************************/
El despertador sonó. Lo apagué y comencé la rutina con un baño.
Era viernes. Un día especial, según las palabras de Kid.
Me miré al espejo, cubriendo con maquillaje las marcas en mi cuello.
También será un día especial para ti, Kid. Pensé.
Busqué en mi clóset el atuendo especial para el día especial: Una playera de tirantes blanca, una minifalda azul y sandalias fue lo que decidí usar.
Tomé mi bolso y partí hacia el parque, donde Kid se encontraba esperándome.
Se acercó a mí, tomó mi rostro y me besó.
Yo respondí de la misma manera.
Después posó su brazo izquierdo sobre mis hombros y partimos.
Podía escuchar a las personas a nuestro alrededor.
Algunos decían lo lindos que nos veíamos como pareja. Otros simplemente no lo soportaban.
Idiotas. ¿Qué sabrán ellos? Si supieran el origen de ésta "relación", seguramente ni siquiera nos mirarían.
Mientras caminábamos, Kid hablaba, pero jamás puse atención a sus palabras.
Me intrigaba el saber qué haría para decir que sería un día especial.
Kid notó mi distracción. Se detuvo y levantó mi rostro hacia el suyo.
-¿Acaso no eres feliz?
-¿Debería ser feliz al salir con mi violador?- Respondí de manera retadora.
Él suspiró.
Al parecer, lo había desesperado. Y realmente me gustaba hacerlo sentir de esa manera.
Además, no me asustaba cazar al cazador un rato. Estando en la calle, era imposible que me golpeara.
-Se que no te traté bien desde el principio. Es por eso que, esta vez, quiero comenzar esta relación apropiadamente.
No podía creer lo que decía. ¿Comenzarlo apropiadamente?
-¿Y por qué estás seguro de que quiero algo contigo?- Pregunté retadoramente nuevamente.
Él cerró su puño.
-No lo harás en público. ¿O acaso eres capaz?
-Siempre quisiste algo más que amistad conmigo, y no puedes negarlo.
-Es cierto… pero jamás quise una relación enferma como la de ahora. Jamás pedí que me violaras.
-Pero lo has disfrutado últimamente. ¿O me equivoco?
Guardé silencio. Tenía razón.
Odiaba que me violara, pero, extrañamente, comencé a gozarlo.
Gozar sus penetraciones, gozar sus caricias, gozar su cuerpo. Gozarlo a él.
Lo odiaba… pero también lo amaba.
-Hemos llegado.- Dijo secamente.
Me sorprendí. Sin darme cuenta, habíamos caminado hasta la puerta de su mansión.
Entramos, y en el comedor, Liz y Patty nos esperaban.
Habías preparado una comida para los cuatro.
Estaba confundida.
Kid platicaba a sus compañeras muchas cosas. Pero lo que nunca dejó de mencionar, fue lo mucho que me amaba.
¿Qué amaba exactamente? ¿A mí, o el complacerse con mi cuerpo?
Ya era de tarde. Quedamos platicando largo rato.
Las hermanas se levantaron. Mencionaron algo de salir y regresar al día siguiente.
Tomaron sus cosas y partieron, dejándonos a Kid y a mí solos.
La habitación quedó en silencio un par de minutos, hasta que Kid lo rompió.
-Te amo, Crona.
-¿Qué clase de enfermo eres para decir eso?
-Un enfermo igual que tú, al permanecer a mi lado después de lo que te he hecho. Pudiste haberme delatado desde la primera vez, pero en vez de eso, fingiste estar saliendo conmigo, tal y como yo lo hice.
No pronuncié ninguna palabra. Tenía razón.
-Entonces… ¿es verdad… que me amas?
-Así es. Te amo.
Kid se acercó y me cargó. Después nos dirigimos a su habitación.
Cerró la puerta y me sentó sobre la cama.
Después, de su bolsillo extrajo una pequeña caja y me miró a los ojos.
-Ya lo he dicho muchas veces. Te amo, y quiero que permanezcas a mi lado. Y también quiero que te comprometas a estar a mi lado.
Al abrir la caja, extrajo de la misma un pequeño anillo.
Estaba sorprendida.
-¿Quieres… que me case contigo o algo así?
-No exactamente. Sólo lo que dije, que te comprometas a estar a mi lado. Eres mía, y de nadie más.
Sujeté la caja en mis manos, después desvié mi mirada a Kid y finalmente cerré la caja, dejándola a un lado.
Sujeté a Kid de su camisa y lo empujé hacia la cama.
Me coloqué encima de él.
Le quité la corbata, desabroché su camisa y besé sus labios.
Kid estaba confundido. Se notaba en su mirada.
Después él me despojo de mis ropas hasta quedar en ropa interior, y cuando iba a desnudarme, lo impedí.
Tomé su corbata y amarré sus manos, como él había hecho conmigo.
Después comencé a lamer su cuello, bajando lentamente hacia su estómago.
Él lo disfrutaba.
Procedí a desabrochar su pantalón.
Él comenzaba a gemir un poco. Y su tonó aumentó cuando comencé a acariciar su miembro.
Una vez que se encontraba excitado, decidí despojarlo de la ropa completamente.
-Cr…Crona… ¿qué estás haciendo?- Preguntó nervioso.
-Dijiste que hoy sería un día especial para mí. Entonces decidí hacerlo especial para ti también.- Respondí mientras bajaba de la cama y me hincaba para quedar en medio de sus piernas.
Una vez ahí, comencé a lamer su miembro, subiendo poco a poco y acariciando el resto de su cuerpo.
-Detente… Crona… ¡detente!- Exigió.
-¿Acaso tú te detuviste cuando yo lo supliqué?
No respondió, así que continué mi trabajo.
Él insistía en que me detuviera, pero me limitaba a ignorarlo.
Intentó desatarse, pero fue inútil. Había apretado con fuerza la corbata.
Y cuando intentaba incorporarse en la cama, yo lo empujaba hacia atrás bruscamente.
Me coloqué sobre él y besé sus labios, después los mordí con fuerza.
Sangraban un poco.
Continué mi recorrido por su cuello y pecho, dejando algunas marcas.
Él gemía de dolor y placer a la vez.
Acaricié un par de veces su pecho. Después acaricié entre sus piernas y más abajo.
-Ahora es mi turno de devolverte el favor- Susurré a su oído.
E inmediatamente, comencé a violarlo, introduciendo mis dedos en él.
Kid se quejaba de dolor y exigía el que parara. Pero decidí aumentar el ritmo en vez de detenerme.
Algunas lágrimas recorrían el rostro de Kid.
Retiré mis dedos de su cuerpo para poder quitarme la ropa interior.
Me coloqué encima de él nuevamente e introduje su miembro en mí.
No sólo quería ver a Kid sufrir, también quería disfrutarlo tal y como él lo hizo.
Después de todo, era mi turno.
Jugaba con nuestras partes un par de veces, después, lo violaba con mis dedos nuevamente.
Finalmente la noche cayó.
Retiré mis dedos de su cuerpo.
Lamí por última vez su miembro.
Me levanté y lo besé, batiéndonos con aquel líquido blanco suyo.
Lágrimas seguían recorriendo su rostro. Se veía tan vulnerable.
Tomé mi ropa y me vestí.
Después desamarré a Kid y se incorporó en la cama, confundido.
Me acerqué para besarlo nuevamente.
A un lado, vi la caja. La tomé, extraje el anillo y lo coloqué en mi dedo.
Miré a Kid.
-Tenías razón. Soy una enferma, igual que tú. Te amo, y quiero que seas solamente mío. Nadie más podrá tenerte.
Tomé mis cosas y me retiré.
Por las noches, me sigo haciendo la misma pregunta una y otra vez.
¿Qué clase de enfermo amor es éste?
No lo comprendo aún, y puede que ni siquiera esa pregunta tenga respuesta.
Pero solo estoy segura de una cosa. A pesar de todo, este sentimiento sigue siendo amor.
¿Qué tal? Espero les haya gustado, a pesar de que la temática no es muy romántica ^^u
Bueno, estaré actalizando a partir de la siguiente semana, porque adivinen: ¡Nuevos fan/song fics! :D
Ya que he tenido tiempo libre ultimamente... Pues me puse a escribir. Y no se preocupen, serán fics más románticos :)
Bueno, me despido por ahora ^^
