Hola, este es el siguiente capítulo que esta vez lo escribí un poco más largo que el anterior y decidí por fin publicarlo. La verdad no sé qué tal les parezca, ojalá les guste.

Disclaimer: El Tigre: Las aventuras de Manny Rivera es propiedad de Sandra Equihua y de Jorge R. Gutiérrez

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Destino

Capítulo 2: Noche siniestra

Al día siguiente comenzó una mañana como todas en la Ciudad Milagro y como siempre Manny y Frida asistieron a sus clases con mucha normalidad a la escuela Leone aunque con algunos retrasos, pero eso no representó ningún problema para los dos amigos, sólo era inventar cualquier excusa para que pudieran pasar a sus clases.

En fin, así empezó como siempre otro día de estudios, entre varias clases aburridas y también entre alguna que otra travesura que preparaban a todas horas donde parecía que se habían salvado afortunadamente de cualquier castigo, pero eso sólo fue durante algunas horas hasta la hora del almuerzo donde los llevaron a la detención.

- Rayos –se quejaba Manny -, aún no entiendo por qué nos enviaron hasta aquí.

- Sí –habló Frida-, si solamente llevamos un poco más de ambiente.

De pronto oyen que la puerta se abre de golpe, acompañado después de una risa maligna, provocando que Manny y Frida gritaran aterrados, conocían perfectamente de quién se trataba.

- Vaya, vaya, qué sorpresa tenerlos otra vez aquí como siempre-habló Chakal para después tomar asiento

- Pero déjenos explicarle –habló Manny

Y así empezó una gran lista de excusas que los dos amigos fueron inventando para evitarse otro castigo. Hasta que varias horas después Chakal los interrumpe.

- Jeje, descuiden niños, no tienen por qué darme una buena explicación –les dijo Chakal

- ¿Ah no?-preguntó Manny -¿entonces nos cree?

- Claro que no, ¡definitivamente quedan castigados! –les dijo Chakal, acompañado después de una risa maligna

Manny y Frida estaban de lo más asustados, la larga lista de excusas no les había funcionado y ahora sólo era esperar a saber ese irremediable castigo que Chakal les preparaba.

- Jajaja, ahora veamos –se quedó Chakal pensativo -, cuál sería un buen castigo para ustedes.

- Oh no –se dijo Manny, temiendo lo peor -, sé lo que está pensando.

- Yo también –dijo Frida, asustada

- Veamos… por cierto, ¿aprobaron hoy su examen de matemáticas? –les preguntó a lo que ellos responden moviendo sus cabezas diciendo que no, entonces Chakal saca varias hojas en blanco y se pone a escribir en ellas

Realmente Manny y Frida no sabían lo que estaba haciendo, durante varios minutos Chakal seguía escribiendo con una sonrisa maligna en su rostro, planeaba otra manera de expulsarlos a ambos de la escuela y tal vez con el examen serviría, pero después los dos amigos vieron la oportunidad de escaparse y sigilosamente se dirigieron lentamente hacia la puerta sin hacer ruido pero de repente otra vez Chakal los sorprende con una risa maligna e inmediatamente Manny y Frida otra vez se sientan en sus lugares.

- Bien –comenzó a hablar Chakal -, como hoy tampoco aprobaron su examen de matemáticas mañana tendrán un mega examen!, jajajaja –río malignamente, provocando que gritaran aterrados -, básicamente un examen de tan sólo doscientas preguntas!, jajajaja –se interrumpe-, ahora vuelvo-se va

- ¡No puede ser! – se quejó Manny -, ¡esto no es justo!.

- Sí, por qué un bobo examen –dijo también Frida, molesta

- Ahora tendremos que estudiar todo el día para pasar ese inútil examen.

- ¿Qué?, ¿estudiar? –le dijo Frida, muy molesta, tumbando a Manny de su asiento -, ¿y dejar que nos arruine la tarde? claro que no, debe haber una forma más fácil de arreglar esto.

- Qué es lo que tienes planeado –le preguntó Manny

En eso Frida comienza a observar el lugar para luego dirigirse hacia un escritorio y comenzar a sacar varios papeles hasta que luego encuentra la hoja que quería.

- Lo tengo –dijo Frida, mirando dicha hoja -, sabía que debía haber una.

- Pero… -dijo Manny cuando entonces lo interrumpe Frida acercándole la hoja que había buscado -¡ah!, ¡la hoja de respuestas!.

- ¿Lo ves?, asunto arreglado –le dijo Frida

- Pero cómo sabías que había una –le preguntó

- Eso qué importa, ahora tendremos otra vez toda la tarde para nosotros –dijo Frida, contenta

- Tienes razón.

- Sí –y Frida la reemplaza con otra hoja parecida -, ya no tendremos que estudiar-en eso aparece otra vez Chakal

- Bien, en qué me quedé –intentó recordar-, ah sí, jajajaja, un examen de doscientas preguntas –pero Manny y Frida se mostraron más tranquilos –, un examen hecho por mí el cual tendrán que aprobarlo a como dé lugar por que si no entonces será expulsados para siempre de la escuela!, jajajajaja.

- Perfecto –respondió Manny, más tranquilo

- No hay problema –agregó Frida para después finalmente dirigirse hacia la salida

- Jajaja, ¡no tienen oportunidad de pasarla!, ¡nadie lo ha logrado!, ¡están perdidos!, jajajaja…

Pero ellos sólo se retiran tranquilamente de la detención para dirigirse a sus clases con pura normalidad, después de todo el castigo de Chakal ya no los asustaba, ya lo tenían todo arreglado, ya no había nada más de que preocuparse.

Luego de unos minutos el timbre de la escuela por fin sonó y Manny y Frida salieron de la escuela con gran normalidad, con una sonrisa en sus rostros, recordando lo que les había ocurrido y también planeando otra tarde de diversión, sin embargo de repente entre unos arbustos se asomaron dos esqueletos, mirando a su futura víctima.

- Ahí está –habló uno de ellos, viendo a Manny -, es El Tigre, deberíamos atacar.

- Espera, quizá haya otra manera de conseguir lo que Sartana nos pidió que necesitaba –le contestó mientras que Manny y Frida seguían platicando

- Aún no puedo creer que hayas conseguido esa hoja –le decía Manny, contento -, ya nunca más tendremos que preocuparnos por ese estúpido examen –de repente Manny estornuda un poco sobre un pañuelo luego lo tira a un bote de basura

- Sí, así es –le respondió Frida, contenta

- Será una tarde increíble.

Hasta que de repente el cielo comenzó a oscurecerse y una gran tormenta se formó, comenzando a llover fuertemente, pero eso no los detuvo y rápidamente se alejaron corriendo de la escuela para disfrutar de otra tarde mientras que los dos bandidos esqueletos por fin salieron de los arbustos, pero se acercaron al bote de basura luego toman el pañuelo que había tirado su víctima para después retirarse hacia su guarida.

Ya estaba anocheciendo y en la ciudad todavía seguía lloviendo muy fuerte, acompañado de rayos que estremecían el ambiente, pero en la entrada del cementerio de la prisión Sartana contemplaba la gran tormenta que azotaba a la Ciudad Milagro mientras esperaba que sus esqueletos volvieran de su misión.

- Es una muy bella tormenta –decía Sartana -, justo lo que necesito para que esta noche sea la más malvada de todas y que mi plan funcione a la perfección, por cierto… ¿en dónde estarán esos tontos? –se preguntó Sartana -, ya deberían de haber llegado con lo que les encargué.

- ¡Aquí estamos! –llegaron en ese instante los dos bandidos esqueletos

- Ah, perfecto -dijo Sartana, ansiosa de saber si sus bandidos habían cumplido con su trabajo-, ¿trajeron lo que les pedí?.

- Eh, por supuesto –respondió uno de ellos para luego entregarle a Sartana lo que habían conseguido

- ¿Pero qué es esto? –preguntó Sartana, extrañada, mirando lo que parecía un pañuelo en el que había estornudado una persona

- No es precisamente lo que usted quería, pero eso fue lo que conseguimos –dijo uno

- Y eso que batallamos demasiado–agregó el otro

- Bueno, como quiera puede que funcione.

Así pues, Sartana no tuvo más opción que conformarse con lo que le habían traído sus bandidos, así que luego se dirigió hacia su guarida para empezar por fin con su plan maligno.

El tiempo seguía su curso luego por fin llegó la noche a la ciudad, mientras tanto Sartana preparaba su plan. Se encontraba en un cuarto de aspecto sombrío, iluminado por tan sólo dos antorchas que daban luz de un color rojo intenso, después había también una pequeña mesa de madera, muy desgastada, a un lado estaba abierto el libro que había buscado y un poco más cerca ahí estaba la cosa que debía hacer que su plan funcionara.

Mientras que la tormenta todavía azotaba a la ciudad, Sartana se encontraba de lo más concentrada para que su temido plan no fallara hasta que luego terminó con los últimos detalles.

- Jajaja, por fin –se decía la supervillana- y ahora la última cosa que le falta.

Luego tomó aquel pañuelo que tenía para luego echarlo y prepararlo en un recipiente lleno de un líquido verde fluorescente, agitó el recipiente y después, con una gran risa maligna, echó la última pieza y después de unos segundos hubo un terrible silencio.

- ¡Rayos! –se molestó Sartana, parecía que el plan no había funcionado -, ¡tonto libro de magia!, ¡si seguí todas las instrucciones al pie de la letra!.

Hasta que en ese instante el recipiente que había preparado terminó explotando en el cuarto, acabando con varios esqueletos, pero Sartana había sobrevivido a la explosión luego miró una luz verde que resplandecía por todo el cuarto, se dirigió con cautela hacia la fuente de luz y de ahí observó que su plan había funcionado después de todo para después reírse malignamente.

Mientras tanto sus esqueletos bandidos poco a poco se fueron recuperando de nuevo hasta que escuchan esa risa maligna, mirando atónitos que el plan había funcionado.

- No –dijo uno de ellos

- No puede ser –dijo otro

- Jajajaja, idiotas –les dijo Sartana, malvadamente a sus esqueletos-, ¿acaso pensaron que mi plan no funcionaría?.

Sartana había logrado una forma muy fácil de controlar a El Tigre, una de las más despiadadas, siniestras y atroces con el que lograría que jamás El Tigre interfiriera en su camino y por supuesto que jamás interfiriera en sus robos, todo su plan dependía de ello.

- Eso es… -comenzó hablar uno de sus esqueletos cuando en ese momento fue interrumpido por la supervillana

- Sí, parece un muñeco simple y cualquiera, pero esto me permitirá que nunca más El Tigre arruine mis robos y que jamás se entrometa en mis planes –habló Sartana, malvadamente -, pero… aún no sé si funciona –en ese instante Sartana sonrío malignamente -, creo que está noche no caería nada mal probarlo con algunos robos, jaja – se río un poco malvadamente -, bandidos, prepárense para nuestro siguiente robo y tengan ya listo mi carruaje –les ordenó Sartana quienes rápidamente obedecieron -.Jajaja, que empiece la diversión, jajajajajajajajajaja…

Continuará…

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Sí, está bien, sé que esto es muy malvado, pero por favor no me maten por eso, sólo es una simple historia, extraña, malvada, pero entre más extraña me gusta más escribirlo, en fin, ojalá haya sido de su agrado este capítulo. Espero cualquier comentario, sugerencia y/o crítica.