CAPITULO 2: AMIGOS

Había pasado casi seis años desde el nacimiento del pequeño Itachi, el cual a sus apenas escasos cuatro años fue iniciado en los entrenamientos por padre de su padre el cual no podría estar mas orgullo de su hijo, que ahora contaba con cinco pero que en unos meses cumpliría los seis.

A pesar de eso el pequeño siempre tubo una sonrisa en su rostro era amable, respetuoso y sobre todo responsable.

Mikoto se encontraba caminado en compañía de su hijo con dirección a su casa, ya que había salido ha hacer las compras del hogar, y su pequeño hijo se había ofrecido a acompañarla. Itachi iba mirando curioso a su alrededor pero sin despegarse de su madre, iba tan distraído que no se dio cuenta de que una cosa venia a toda prisa a el, y cuando se dio cuanta estaba acorralado contra el piso con algo en cima de el.

-¡ITACHI-KUN!- chillo una pequeña voz femenina.

-eh….-dijo al alzar la mirada para toparse con unos ojos cafés oscuros, no eran negros como los de el sino cafés y la única que hasta ahora conocía con ese color era- ¿Naomi?-

Dijo cambiado su expresión de confusa a una gran sonrisa-Naomi-chan eres tu- dijo alegre.

-Hai- respondió contenta.

Naomi era su única amiga, ella era la hija de una amiga de su madre, era una niña muy linda, su cabello era negro azulado raro en su clan pero lindo sin duda, sus ojos cafés oscuros pero muy vivases, su piel no era tan pálida ni tampoco muy tostada, y era un poco mas baja que el. Ella había nacido unos meses mas tarde que el.

La pequeña lo miraba con una gran sonrisa, todavía se encontraba encima de Itachi, sentada en su estomago, el en cambio se sentía incomodo y sus mejillas empezaron a tornarse de un pequeño tono rosado, el la quería mucho aun que no sabia por que a su padre no le gustaba la presencia de Naomi cerca de el.

Itachi re regalo una gran sonrisa, se alegraba de verla y ella no pudo más que regresarle la sonrisa con la misma intensidad.

-Te extrañe mucho Itachi-Kun- dijo, quería Itachi y mucho no podía descifrar lo que sentía aunque era muy pequeña aun, mejor trataba de no pensar en lo que sentía.

- Yo también te extrañe mucho Naomi-chan- dijo sonriendo desde el suelo-pero si no fuera molestia el que me dejaras levantar, sabes me incomoda estar acostado en medio de la calle-termino.

-ehhh…-dijo desconcertada pero luego…-ahhh... lo siento, perdón si te lastime-dijo avergonzada.

-no te preocupes estoy bien- dijo mientras veía a su avergonzada amiga

-déjame ayudarte- dijo Naomi mientras le daba la mano y el sin apartar su sonrisa la tomo para levantarse

-Gracias…Naomi-chan-dijo Itachi con cierta ternura en sus ojos y en su voz, Naomi alzo su mirada para encontrarse con la de Itachi, se quedaron mirando fijamente sin interesarles su alrededor.

Las madres de los niños los miraban divertidas, habían presenciado todo lo ocurrido con los pequeños, desde la caída del pequeño Itachi hasta cuando la niña lo ayudo a levantarse para quedarse prendados uno del otro, Mikoto tenia una sonrisa alegre en su rostro, parece ser que su pequeño hijo ya se había enamorado y tan pequeño y nada mas ni nada menos que de la pequeña y dulce Naomi, sinceramente le parecía que hacían bonita pareja.

-se nota que se quieren mucho, no crees Mikoto- dijo Mina viendo la divertida escena.

-si…no me sorprendería que en unos quince años mas seamos familia-dijo la mujer con una sonrisa mas amplia, mientras que la otra le miraba sorprendida, sinceramente ella no creía que eso sucediera, no por Itachi ni Naomi sino por el padre del niño, estaba casi segura que el no aprobaría una relación futura entre su hija y el futuro sucesor del clan, y ella no quería que su amada hija sufriera por culpa de ese hombre.

Conocía a el líder del clan, Fugaku Uchiha un hombre serio en todo y sobretodo estricto, sabia en que concepto el la tenia a ella y sobre todo cuando de caso con Taro a quien consideraba un arrimado en el clan ya que era un refugiado, aunque eso no era lo que le molestaba sino el mezclar a alguien del clan Uchiha con alguien que no tiene un clan y peor aun no es un Ninja, en la opinión de el, ella solo era una deshonra al clan, el mismo se lo había dicho el día de su boda.

-FLAKS BACK-

-Fugaku-sama -dijo una mujer vestida con un kimono matrimonial blanco, Mina se inclino a modo de respeto a líder del clan. El hombre solo detuvo su camina pero si voltearse a verla.

-hmp-fue lo único que articulo el hombre, en su rostro se marcaba el fastidio por tener que estar en ese lugar, pero la mujer no pudo verlo por que se encontraba a espaldas de Fugaku.

-Fugaku-sama gracias por dar su aceptación a mi unión-dijo Mina feliz ella pensaba que el no iba a aceptar que uno del clan se uniera con alguien que no era Uchiha- de verdad se lo agradezco mucho yo…-pero fue interrumpida por el hombre.

-deja de agradecerme mujer-dijo de manera fría-te diré algo y escúdame bien-haciendo una pausa-por el único motivo haber aceptado que te casaras con Taro Kamiya es por que fue un favor que le hice a Mikoto solo por que eres su amiga de infancia- dijo mirándola por su costado de manera fría e intimidante-además tu de por si eres una mediocre como Ninja por mi me quitas un peso de encima al tratar con seres como tu que solo dejas en vergüenza al clan Uchiha-y volviendo su vista al frente retomando su camino dijo por ultimo- solo espero que no hagas quedar mal en frente de un desconocido-y desaparecía dejando a la mujer paralizada y con lagrimas en los ojos.

-FIN DEL FLAKS-

Desde ese día mantenía distancia con el, jamás le contó a Mikoto lo sucedido, ni a ella ni a su esposo, por eso ella casi podía jurar que el día en que Itachi dejara de mirar a su hija con ojos de amigo sino como algo mas, era mas que seguro que Fugaku Uchiha haría hasta lo imposible para sepáralos.

Mikoto poso su mirada en su amiga, lo vio poner su semblante serio de pronto y no entendió el porque, después fijo su mirada en los ojos de la mujer y se sorprendió al ver tristeza en ellos y sobretodo por que ella miraba de esa manera a los niños, pero se sorprendió mas de lo que su amiga dijo después.

-preferiría que siguieran siendo amigos-dijo- y…nada mas-susurro la mujer.

Mikoto lo único que pudo pensar era un-por que-mientras regresaba su mirada a los dos niños se hablaban animadamente y reían de vez en cuando-porque…solo amigos-