Los personajes no son míos.


Capítulo 2

Cuando Elena se despertó la luz entraba por la ventana. Miró a su alrededor y empezó a recordar lo que había pasado la noche anterior y todos sus efectos desastrosos. Sí, anoche hizo la lista de fracasos del plan épico. Se dio cuenta de que seguía en la habitación de Damon, en realidad no se esperaba otra cosa.

En un acto casi instintivo miro debajo de las sábanas y comprobó que tenía la ropa puesta. No había pasado nada, ahora lo recordaba todo, como se paso con el alcohol, sentía un leve dolor de cabeza. Después de prepararse psíquicamente para afrontar el día de hoy, bajó las escaleras. A mitad de camino le entro un poco el pánico, se sentía avergonzada por lo que había pasado anoche, y pensó que la preparación de antes no había servido para nada, solo porque se había acordado que ni siquiera se había mirado al espejo y seguramente Damon iba a estar abajo, si volvía a subir ahora parecería tonta así que solo se puso un poco nerviosa y terminó de recorrer los escalones para enfrentarse a Damon. Como suponía, vio a Damon sentado en el sofá de cuero liso. También vio la misma copa en la mano, como la noche anterior y las demás noches anteriores suponía que también.

- ¿Ya Damon? Ni siquiera es mediodía – Elena trató de hacer una broma, pero vio la despreocupación en el rostro de Damon y se calló en un instante.

- Se ha ido. – Los penetrantes ojos azules de Damon fueron enmarcados por la preocupación y el pliegue en la frente de su ceño fruncido hacía que sus ojos pareciesen enfadados.

- ¿Quién se ha ido? – Preguntó Elena, 'sí, Stefan se había ido, creí que eso ya lo habíamos superado'. Y entonces se sintió tonta por preguntar. Pero lo que no se esperaba fue la respuesta de Damon.

- Barbie Klaus – Damon casi grito al escupir esas dos palabras y Elena notó que se estaba conteniendo, ahora entendía lo del alcohol a estas horas de la mañana. Aún así Elena se asustó y como siempre, Damon, al darse cuenta intentó volver atrás, pero esta vez no pudo, 'por favor, otra vez en la misma situación que anoche no' pensaba Elena.– Junto con la daga, ¡Maldita sea! ¡Maldita sea Elena! ¿Por qué no nos dejan en paz? ¡Nunca quise nada de esto! Todo lo que quería en la vida era matar a unos cuantos Yankees ¡Mi vida era mucho mas sencilla en 1864!

- Damon cálmate. Se ha ido… - Elena comenzó a pensar en voz alta. - ¿Qué quieres decir con que se ha ido? ¿Cómo ha podido irse? – Elena se acercó a Damon, por lo que iba a ser uno de esos días.

- ¡No tengo ni idea! Alguien tiene que habérsela llevado. – Damon se apoyó en el respaldo del sofá, sosteniéndose a si mismo, como si estuviera en un estado físico debilitado.

- ¿Quién podría ser? Klaus no ha sido invitado a entrar, y los híbridos… ¿Tienen que ser invitados o no? Oh, Dios mío. ¿Qué vamos a hacer? – Elena fue a buscar su teléfono. – Voy a llamar a Ric. -

- Ya lo he hecho, quiero vernos en tu casa. - Dijo Damon con la vista perdida en alguna parte y sin ninguna expresión en su cara, al menos que ella pudiera apreciar. Elena pensaba que seguiría con la vista en el pasado, comparándolo con el presente, pero no dijo nada.

- Está bien, voy a coger las llaves. -


- Entonces, ¿Qué podemos suponer? – Pregunto Ric mientras se apoyaba en el mostrador de la cocina de Elena.

- Estamos pensando que Klaus, de alguna manera, ha conseguido que una persona entre en la casa para buscar a su hermana, pero no sabemos como ha podido hacerlo… - Dijo Elena.

- ¿Quién la apuñaló? ¿Era parte del plan original? – Por supuesto, Ric no lo sabía, él no había formado parte del plan, porque había demasiada gente, demasiadas cosas que podrían haber salido mal. Y qué razón había tenido Elena en decir que no podían confiar en nadie.

- Yo lo hice, sabía que teníamos que sacar a Rebekah del plan, no podíamos confiar en ella. Se habría vuelto contra nosotros en el momento en que viera a Klaus arrinconado, actué por impulso, no sabía que hacer. – '¿Por qué soy yo la única que responde?' Se preguntó Elena para sí. Damon parecía estar reflexionando demasiado, tanto que parecía no haberse dado cuenta de las preguntas de Alaric.

- Está bien, ¿Así que no fue parte del plan original? – Preguntó de nuevo Ric. Elena negó con la cabeza, no tenía ganas de recordar como se había sentido al apuñalar a Rebekah, además se sentía cada vez con menos fuerzas, y sentía a Damon muy lejos, no se podía apoyar en él en estos momentos, parecía estar más afectado por todo lo que había pasado que ella. Decidió seguir hablando con Ric sobre la posible causa de que alguien hubiera podido entrar anoche en la mansión, para no perder el tiempo y en parte porque ese silencio comenzaba a ser algo incómodo. Pero en el momento en el que iba a abrir la boca Damon se sacudió como si cobrara vida gracias a una fuerte descarga eléctrica repentina.

- No pudo haber sido Klaus quien sacó de allí a Rebekah, él ni siquiera sabía que había sido apuñalada, simplemente ha estado esperando una respuesta de su hermana para salir de la ciudad o algo así, pero sabemos que aún no ha salido de la ciudad, quiere estar lo más cerca que le sea posible de su hermanita inmortal. – Damon habló por fin y Elena se relajó en su sitió, no creyó que nadie se hubiera dado cuenta. Damon miraba a Elena y a Ric de ida y vuelta. Como si pudiera hacerles ver lo que había visto él de esa manera.

Elena frunció el ceño, y sus ojos parecieron entender, miro a Ric. – Es verdad, tienes razón, no había pensado en eso, ni siquiera Mikael lo sabia, ni Matt ni Stefan. – Elena apretó la garganta.

- Pero Katherine si, Katherine lo sabía, porque era nuestra última alternativa antes de que fallara el plan, y ella estaba ahí con Stefan cuando se jodió todo. – Elena suspiró, 'Damon ha vuelto'.

- Por lo tanto pensamos que Stefan está con Katherine, ¿Y Rebekah está con ellos? – Dijo Ric, no muy convencido. – Pero, si se trata de Katherine y de un Stefan con muy poca o ninguna humanidad, tal vez Rebekah no esté con ellos. Tal vez la tienen retenida. – Ric le daba vueltas al tema al igual que los otros dos.

- Creo que necesito algo para aclarar mi cabeza. – Dijo Elena después de un minuto de silencio. – Yo… yo voy a correr. – Salio escaleras arriba en busca de ropa adecuada para salir a correr y se cambió rápidamente de ropa, totalmente confundida, no podía dejar de darle vueltas a todo lo que les estaba pasando.

Desde que entrenaba con Ric, correr había pasado a ser algo muy importante para ella, además le venía bien para despejar su mente de esta serie de cosas. Siempre salía armada, por supuesto con armas ligeras fáciles de ocultar. Mientras corría a un ritmo suave, los pensamientos que había estado evitando volvieron a su cabeza, Klaus, Rebekah, Katherine, Stefan. Intentó luchar por no pensar en nada que tuviera que ver con ellos. Pero como fue imposible, pensó algo más fácil, se concentró solo en Stefan. Pensó en el viejo Stefan, del que se había enamorado un año antes, e intentó recordar todas las cosas buenas que había pasado junto a él. Y luego las cosas malas, que dio la casualidad que era las que recordaba con mayor claridad. En ese momento apareció en su mente la imagen de Stefan como un depredador, del que Rebekah se había enamorado hace tanto tiempo. Stefan no tenía un término medio. Tal vez como ser humano no conocía nada acerca de la moderación, y el vampirismo solo aumentó sus características humanas.

Se preguntó si él alguna vez consiguió encontrar su humanidad. Ahora sabía, al igual que la noche anterior, que no fue suficiente para traerlo de vuelta desde aquel abismo. Sin embargo ella pidió por todos los medios y rezó por que Damon pudiera traerlo de vuelta. De alguna manera. Luego se preguntó que haría si Stefan regresa, ¿iba a darle la espalda? 'Por supuesto que si' ¿Pero y si Stefan nunca ha cambiado? Negó con la cabeza para sacarse ese estúpido pensamiento, claro que había cambiado. Pero… no tuvo tiempo de terminar ese pensamiento, porque cuando llegó a la última etapa de su carrera, escucho unos pasos correr detrás de ella. Por instinto se volvió y vio a un hombre alto con una sudadera con capucha cerca de ella. Aceleró en dirección a su casa, mientras corría pensaba como sacar la máxima eficacia a su huída.

A medida que se acercaba, lo mismo que su agresor, comenzó a gritar el nombre de Damon. ¿La escucharía? Le dolían las piernas, no sabía si sacar la estaca que tenía debajo de la manga o esperar a que Damon llegara. Se había quedado bloqueada y aunque casi no podía con su cuerpo no paraba de correr a causa del miedo.

Damon escuchó el sonido de la llamada de Elena, y salió corriendo tan rápido como pudo seguido por Ric y Jeremy. Damon ve a Elena aprisionada entre las garras de un hombre. Sin pensarlo Damon atacó a aquel híbrido y Elena calló al suelo. Damon le arrancó el corazón al híbrido.

- Elena, ¿Estás bien? – Preguntó Damon mientras caminaba hacia ella, se puso de rodillas junto a ella y agarro su cintura para ayudarla a levantarse. - ¿Qué ha pasado?

Elena apoyó una mano sobre Damon para sostenerse. – Vino de la nada, me agarro y me dijo. Klaus tiene un mensaje para ti: Serás la única que pueda hacerlo. –

Damon frunció el ceño y en la ira de Damon, Elena se sintió a salvo, segura. Sin embargo, temía por él.

Damon y Elena se llevaron el cuerpo al bosque para enterrarlo. Ella no quería dejarlo solo, no se quería separar de él, necesitaban estar unidos. Elena observaba como el vampiro se movía rápidamente y sacaba montones de tierra. Si alguien alguna vez decide ir a cavar al bosque, podrían toparse con algunos entierros personales de Damon. ¿Quién sabe cuántos cadáveres puede haber en aquel bosque?

Mientras esperaba, y se fijaba en cada uno de los movimientos del apuesto vampiro, se fijó también en el pelo y sus músculos, no era la primera vez que se fijaba, se había dado cuenta la primera vez que lo vio en la mansión, aunque en aquel tiempo Damon podía ser un completo idiota, también era encantador. Y nunca dejaría de admitirlo. Al darse cuenta de lo que estaba pasando por su cabeza en ese momento y todo lo que pasaba a su alrededor, a lo que había que darle una solución cuanto antes, decidió salir de su ensimismamiento y empezar algún tipo de conversación, la que sea. No quería pensar más en los músculos de Damon sino él lo acabaría notando, y el tema entre ellos ya era lo suficientemente difícil.

- Damon ¿Crees que Klaus está buscando venganza? – Preguntó, aunque veía claro que eso era exactamente lo que estaba pasando. ¿Qué otra cosa podría ser?

- ¿Venganza de qué? ¿De nosotros por intentar matarlo o de Stefan y la zorra por secuestrar a su hermana? Por que creo que cualquiera de ellas seria una buena excusa. – Damon respondió al terminar de cavar el agujero. Y recogió el cuerpo dejándolo caer dentro.

- Supongo que tienes razón, tenemos que tomar precauciones, más precauciones. – Dijo ella.

- Lo que tenemos que hacer es localizar al idiota que tengo como hermano pequeño y a Katherine, después arreglar su desorden. – Damon ya había tapado el agujero, ventajas de ser un tipo duro. – Ven, vamos a casa. -

Se refería a la casa de huéspedes, mansión Salvatore, o como se llame y ella lo sabía. Elena no se había referido a ella como casa antes, pero no se opuso a la idea. En realidad ya era una especie de casa. Elena se deslizó hasta el asiento del copiloto de su coche, no tenía ganas de conducir. Damon ya lo había hecho antes de todos modos. Sabía como conducir distraído.

- Damon, tenemos que proteger a los otros, ¿lo sabes no? Tengo que hablar con Bonnie, Caroline y Jer, no entienden lo que está pasando. Se que no hay por qué decírselo pero necesito hacerlo. – Dijo Elena que se detuvo al bajarse del coche enfrente de la mansión.

- Elena, confío en ti, está bien. Se que vas a hacer todo lo humanamente posible por proteger a todos a los que conoces. – Elena puso los ojos en blanco ante el tono de voz que empleó Damon al final de la frase. – No te preocupes, se que amas a Stefan, y esa es la única razón por la que dejas que se vaya, y yo lo respeto. -

Elena se acercó un poco más a Damon '¿Pero es que no le quedó claro la charla que le di anoche sobre Stefan o es que ni siquiera estaba escuchando?' – No, Damon, no quiero que te pase nada malo, tenemos que detener a Klaus y a Stefan juntos, y no lo podemos hacer solos, tenemos que estar unidos. – Elena se mantuvo firme.

- No seas tonta, tenemos pólizas de seguro. Una daga y las cenizas, Alaric el cazador de vampiros y hombres lobos, sangre de Klaus, ya sabes, en caso de mordeduras. Y Klaus no te hará daño porque necesita tu sangre para crear nuevos híbridos. A mi no me va a tocar porque se lo prometió a Stefan, además, uno, él ama a Stefan, es un extraño bromance entre vampiros, y dos, puede que sea el híbrido más malvado de todos, pero ha demostrado que se puede confiar en su palabra.

- Lo digo en serio, este no es el momento del humor de Damon. – Elena dijo esto con gravedad y dolor en la voz. Aunque lo último sonó divertido.

Damon miró su rostro y rápidamente dio un paso hacia ella, colocó su mano izquierda en su cabello y recorrió su mejilla, la derecha la mantuvo en su hombro. A pesar del contacto de Damon, Elena se sentía fría y vacía. – He, confío en ti, sé que quieres protegerme como yo te he protegido a ti. Sé que he metido la pata antes pero no te voy a defraudar, de ninguna manera. – Elena se tranquilizó al escuchar las palabras de Damon.

De repente el móvil de Elena comienza a sonar 'joder' pensaron los dos. Damon deja caer los brazos con una mueca en la cara y recorre sus pasos situándose a una distancia más prudente de Elena. 'Siempre el maldito teléfono'. Elena un poco nerviosa consigue alcanzar su bolsillo y responde. – Hola – Elena se queda en silencio durante un minuto, abre los ojos como platos y pronto coloca la mano libre en su boca. – Enseguida vamos. –

Sus aturdidos ojos marrones brillaban ante la cara de Damon. – Jeremy ha sido atropellado por un coche, está en el hospital en estado crítico. –

Sin dudarlo Damon da la vuelta y camina en dirección a su coche, se desliza hacia el asiento del conductor, Elena lo sigue luchando para no derramar ninguna lágrima. Durante todo el trayecto permanece callada agradeciéndole a Damon en silencio por todo lo que está haciendo para ayudarla, coloca los pies encima del asiento y se recoge las piernas con los brazos, solo piensa en que quiere dormir y despertar mañana acabando con esta horrible pesadilla. Su cabeza está echa un lío, no se abrochó el cinturón, se acordó, pero simplemente no le importaba y Damon no dijo nada.

- Ric ¿Qué ha pasado? – Preguntó con urgencia Damon, al ver al profesor sentado en el sillón de la casa de Elena con las manos sobre la cabeza.

Alaric habló apresuradamente, como si se sintiera culpable por algo que obviamente no tenía nada que ver con él. – Estaba hablando conmigo, sentados dentro de casa. Hablábamos sobre alguna solución para poder ayudar a encontrar a Stefan. Cuando de repente se levantó sin decir nada, no me miraba, simplemente se movió y salió fuera de la casa, como si estuviera poseído por algo. Se detuvo en medio de la carretera, yo no sabía qué estaba pasando. De pronto salió de la nada, una furgoneta se dirigía directo hacia él y no se detenía, intenté apartarlo del medio. Pero el coche fue demasiado rápido y no pude siquiera darle un empujón para que se apartara. – Hizo una pausa para respirar agitadamente y siguió explicando. – Creo que todo esto tiene que ver con Klaus. Tal vez una bruja. De todos modos la camioneta lo golpeó, muy rápido, fue como en una película. – Silencio. Nadie sabía que decir en ese momento porque nadie tenia una buena respuesta para explicar lo que había ocurrido hoy. Alaric se limitó a mirar a Elena y le informó de su situación. – Está en coma, herido de gravedad. Todavía están tratando de estabilizarlo, puedes ir a verlo. Hasta dos personas a la vez. – Miro a Damon esta vez.

Elena levantó la mirada en ese momento y miró a Alaric. - ¿Dónde está? – Preguntó, Damon se dio cuenta del tono de su voz y vio que ya se le había escapado una lágrima, solo una. 'la chica es fuerte' pensó.

- Habitación 748. Al final del pasillo. – Le indicó Ric.

Elena subió a su cuarto para prepararse, en dos minutos volvía a estar abajo, se disponía a cruzar la puerta de su casa en dirección a su coche pero se acordó de que había venido con Damon, 'da igual, iré en su coche' en un principio tenía pensado ir sola lo más rápido posible, las llaves estaba dentro, lo sabía. Damon apareció detrás de ella. – Voy contigo – Dijo. Elena se limitó a asentir, sabía que si hablaba se iba a derrumbar y Damon ya tenía bastantes problemas como para consolar a Elena también, pensó ella. Volvió a agradecerle en silencio todo lo que estaba haciendo por ella, ya se lo agradecería en alto cuando se viera capaz de hacerlo.

Ric le dijo a Damon que iba a la casa de huéspedes, nadie había sido invitado allí y habían acordado que era el lugar más seguro.

Elena y Damon entraron en la habitación. Al principio no podía ver a Jeremy, pero cuando dio un paso más cerca de la cortina se encontró de frente con Damon bloqueándole el paso y la visión a Elena. – Quizá no quieras verlo, Elena. –

- Claro que quiero verlo, es mi hermano. – Dijo duramente. – Tú nunca le has dado la espalda a Stefan solo porque era duro verlo de esa manera. No puedo hacerle eso a mi hermano. Sé que lo entiendes, Damon. – Damon se rindió y se deslizó hacia un lado, tenía esa habilidad con él. Hacerle renunciar, de vez en cuando.

Elena echó un vistazo a Jeremy, su cara estaba hinchada, más aya del reconocimiento, había vendas alrededor de su cabeza. Yeso en varias partes de su cuerpo, y al escuchar el sonido de su corazón, le pareció que se detendría de un momento a otro. Elena dio un paso hacia su hermano y luego dio un paso atrás y se dio la vuelta, escondió su rostro en el pecho de Damon. Estallo en sollozos y casi asusta a Damon. En el último año Damon solo había visto llorar una vez a Elena. Y no fue ni siquiera cerca de éste. Damon entendía perfectamente la situación de Elena en este momento, ningún hermano mayor quiere ver a su hermano pequeño así.

- Damon, Jeremy… - No podía respirar. – No puede. ¿Crees que va a…? El va a estar bien ¿Verdad? – Damon podía sentir el calor de sus lágrimas a través de la fina camiseta, las palabras de Elena fueron amortiguadas, estaba hablando contra el pecho de Damon.

Hubo un golpe repentino en la puerta. – No quiero molestar, pero creo que tenemos que hablar. – Stefan se inclinó fríamente contra la puerta. Hizo un gesto hacia una silla en la esquina. - ¿Puedo? –

Continuará...