Descargo responsabilidad no poseo vampire academy.
Capítulo 2
Sentí una sacudida en mi hombro; ¡Dios! ¿Lo que tiene que hacer una chica para poder dormir un poco? así que un poco adormilada trate de girar en mi asiento para decirle al intruso con una voz un poco adormilada:
— Vete, 5 minutos más — musite tratando de dormir un poco más, a lo lejos pude escuchar la risa de mi padre.
— Levántate Rose, Querida—dijo mi madre acariciando mi cabello — Ya hemos llegado.
Eso fue todo lo que hizo hacerme volver al mundo real. Me senté en una posición algo incomoda; estaba un poco aturdida ¿Dónde estábamos? ¿Porque, no estábamos en casa? todo era muy confuso, pero pronto recordé todo. Dejando Turquía, la llegada america, dejando a Mia atrás junto con mi vida. Sentí un nudo en mi garganta que amenazaba con nuevas lágrimas; así que decidí ignorarlo. Me senté en posición recta mirando por la ventana como le pregunte a mi padre.
— ¿Dónde estamos, Baba? — mire a mi padre quien me dio una sonrisa paternal.
—Estamos en el aeropuerto JFK —Respondió. No podía dejar de mirar por la ventana lo grande que era, y me deje fantasear con el día que pudiera aterrizar un avión en esta pista. Como estaba perdida en mis pensamientos no me di cuenta de mi padre hablando.
—Kiz, Tenemos que bajar del avión — dijo mientras me desabrochaba el cinturón de seguridad, no recuerdo habérmelo puesto, pero no le pare mucha atención. Me levante de mi asiento alisando mi vestido que se había estropeado un poco por el sueño anterior. Cogí mi cartera junto con mi chaqueta, tome el brazo de mi padre y deje que me guiara fuera del avión.
Cuando nos bajamos del avión pensé que deberíamos ir por nuestro equipaje; pero no fue así. Al parecer mi padre leyó mi mente porque me tomo por la mano y me dijo
— Tranquila Kiz, ya lo tengo todo resuelto — lo mire con el ceño fruncido pero no pregunte nada, por supuesto que tenía todo organizado. Después de todo era Abe Mazur de quien estábamos hablando.
Me voltee justo a tiempo para ver un auto que se acercaba a nosotros. Era un hermoso Audi color negro. Cuando parqueo enfrente de nosotros salió un hermoso hombre.
Tenía la piel blanca en comparación con la mia, un cuerpo bien formado con los musculo en todo los lugares correctos pero sin exagerar, con el pelo marrón oscuro y un poco desordenado que decía ''soy sexy''. Nuestros ojos se encontraron y me encontré perdida en ellos; eran de un color verde esmeralda que podía ser descrito como el tono más profundo de color verde en el mundo. Poseía un sonrisa tumba bragas, pero con migo con funcionaba. Admito que es muy ''hot'', pero es un jugador y ahora no necesito nada de eso.
— Miss Mazur. Buenas tardes, señora Mazur —rodé mis ojos, no me gusta cuando la gente me trata con reina simplemente por poseer el apellido Mazur.
— ¡Ah! buenas tardes Adrián, veo que ya conociste a mi hija — dijo mi padre detrás de mí.
— Sí, señor — dijo él. Escaneando mi cuerpo con una mira de hambre sus profundos ojos verdes. — ¿Un buen vuelo señor? — Pregunto Adrian quitando sus ojos a regañadientes de mis tetas.
— Si, gracias por preguntar Adrian —dijo mi padre,
— Rose, quiero que conozcas a Adrian Ivashkov. Tu nuevo chofer – dijo mirándome a los ojos esperando mi reacción ¿por qué diablos tenía que tener un chofer? En Turquía nunca lo necesite ¿porque aquí sí? odio que me sigan con un cachorrito perdido.
— ¿Porque necesito un conductor, Baba? — pregunte y aun que la pregunta era para mi padre mi madre respondió.
— Porque no conoces la ciudad y tu padre y yo no correremos el riesgo de que te pierdas— dijo Mamá, yo solo rodee los ojos y me metí en el carro sin dar una segunda mirada a Adrian.
10 minutos más tardes, Adrian, entro en el tráfico de la gran ciudad, y ahora podía ver por qué era todo el alboroto. New York es simplemente hermoso, ignorando los tumultos de personas y el trafico, la ciudad era simplemente magnifica y además se le suma que era una de las capitales de la mona. Aquí se podía hallar las grandes tiendas como Dior, Jimmy Choo, Cartier, Valentino, y mi favorito, Chanel. Tal vez después de todo no iba hacer tan malo vivir a aquí. Tal vez si podría ser toda una aventura al final del día.
— Baba – dije mirando a mi padre en la parte de adelante donde tenía una conversación con Adrian — ¿Falta mucho? — pregunte impaciente por conocer mi nuevo ''hogar'' por así llamarlo.
— No Kiz, ya casi llegamos. Unos minutos más — dijo volviéndose a su conversación con Adrian.
Lo admito tenía un poco de curiosidad lo que mi nueva casa seria. En Turquía vivíamos en una casa pequeña; si lo se mi padre es multimillonario y no vivíamos en una mansión, pero para mí siempre fue perfecto. Nunca vi la lógica de vivir en una mansión cuando solo éramos los tres de nosotros, nunca vi los placeres de la vida en las grandes cosas. Quiero decir ¿de qué me sirve tener una mansión y muchos ceros en mi cuenta bancaria si no tengo amor? Por suerte para mi poseía el amor de mis padres y aun que mi madre fuera un poco frio, cada vez que me miraba veía su adoración por mí.
Además siempre vi los placeres de la vida en pequeñas cosas que no cuestan grandes fortunas, como un buen libro con un buena pizza, pero aun que yo pensara a si no significa que mi padre piense lo mismo porque al parecer él tenía otros planes a lo que nuestra vida seria.
10 minutos más tarde nos detuvimos en una puerta de acero con la letra ''M'' en la mita. Supongo que era la ''M'' de Mazur, pero eso no fue lo que me llamó la atención.
Fue la casa que apareció a mi vista mientras el carro se acercó, pero creo que casa es una palabra pequeña para la mansión que tenía enfrente de mí. ¡Dios! Si era enorme en el exterior no quiero imaginar en el interior.
Fue echa completamente en madera, poseía techos dos aguas muy comunes en suiza ya que soportan el peso de la nieve sin dañar su estructura. Desde el techo hasta el piso era una enorme ventana que dejaba ver todo el interior de la casa. Encima de este se podía divisar la salida de una chimenea que supongo que pertenecía a la sala.
Salí del coche un poco aturdida, esto no era un hogar; era más bien un museo de lo grande que era.
—Bienvenida a casa — dijo Adrian sosteniendo la puerta para mí, No le preste atención estaba demasiado perdida admirando la pieza arquitectónica que tenía frente a mí.
El camino a casa era formado por piedras que lo hacían ver un poco antiguo; ya que estas piedras son muy comunes en ciudades viejas como lo son algunas de España que son totalmente echas en ese estilo de piedra y a los lados de este había un tipo de jardín pero no era mucho.
—Ven Kiz, conoce tu nuevo hogar—dijo mi padre, sin pensarlo tome la mano que me estaba ofreciendo y lo deje que me guiara al interior de esta.
Me quede sin aliento, si afuera era hermosa adentro fue perfecta. Nunca pensé que algo así tan hermoso pudiera existir, y más que fuera propiedad de mi familia.
Al entrar por las puertas de cristal me encontré con pisos de madera, pero fueron cubiertos por alfombras color crema. De los techos colgaban tres arañas que hacían tan estilizado el lugar, en todo el frente vi unas escaleras, pero no eran cualquiera, eran de estilo europeo antiguo con subida por ambos lados, estas fueron hechas totalmente de madera y eran hermosas. A los lados de estas se encontraban dos entradas, me dirigí a la primera y encontré una sala de estar. En este había tres sillones de cuerpo negro lleno por cientos de almohadas y todos estaban acomodados enfrente de una chimenea en piedra. Era simplemente hermosa.
A los lados de esta se encontraban dos grandes ventanales que daban vista a una parte de la propiedad, en una esquina se encontraba un piano color negro configurado de cierta forma que el que se sentara a tocar pudiera divisar el paisaje.
Pasando a la otra habitación; mire que se encontraba el comedor y este era hermoso, era de un vidrio templado sobre soportes de mármol blanco y hacia juego con sus sillas, estas estaban configuradas para 24 personas. Sobre este había dos arañas un poco más pequeñas pero igual de hermosas. También poseía un ventanal que daba a otra parte de la propiedad.
Decidí subir por las escaleras y me encontré en el ala izquierda de la casa. En esta parte se encontraba la biblioteca, la oficina personal de papá, un cine personal, y un mini spa, creo que mamá va a morir cuando lo vea.
Decido bajar las escalaras y subir a la otra parte de la casa. En este había 7 dormitorios y un baño social.
El primer dormitorio era simplemente hermoso. En todo la mitad poseía una cama King size con dosel, las colchas de la cama eran color pastel y encima de este había cientos de almohadas, enfrente de esta se encontraba un gran sillón que quedaba enfrente de una chimenea, un poco más pequeña que la de la sala pero con igual acabado en piedra. Me dirigí a la primera puerta que encontré, y este me llevo a un baño y era simplemente perfecto. Era con azulejos color turquesa, en todo el frente era una ducha totalmente echa en vidrio a un lado de este era un gran jacuzzi con forma ovalada en este podrían caber 4 personas perfectamente y contaba con dos lavamos hechos en porcelana.
Al canse a divisar una puerta así que me dirigí a esta. En ella me encontré un armario con todas las cosas de mis padres, así que salí y seguí explorando las habitaciones.
Una vez que llegue a la última habitación abrí la puerta y me quede sin aliento; en la mita de la habitación había una cama King Size, pero esta no poseía dosel, a los lados de esta tenía dos mesitas de noche cada una con una lámpara, encima de la cama en la pared eran fotos en blanco y negro formando un collage, al verlas casi me pongo a llorar, eran las fotos que tome desde que tenía quince años estaban todos, mis padres, Mia, Mi abuela Barbara y yo, eran siento de fotos formando una de mi familia y yo el día en la que cumplí quince años.
Pero aunque era hermoso eso no fue lo que llamo mi atención, No, era la pared lateral. Era totalmente echa en vidrio y dejo ver todo el paisaje también. Vi que a las afuera de este era una terraza personal, así que decidí salir. Ella estaba configurada por sillones de jardinería haciendo una mini sala de estar era hermosa. Al entrar de nuevo al cuarto me dirigí a una puerta.
Al entrar mi aliento quedo atrapado, era mi baño; pero era hermoso, era totalmente en baldosa y en las mitad de sus baldosas eran color azul cielo, el baño era un poco más pequeño que el de mis padres pero era igual de hermoso. En todo el frente era un bañera ovalada y su soporte era de mármol negro a un lado era la ducha y esta era totalmente de vidrio, tenía un lavamanos echo en mármol negro y un gran espejo de pared, seguí mi camino hasta encontrar una puerta doble.
Al entrar encontré con mi armario o más bien con mi mini tienda, todas mis cosas fueron puestas. Me acerque a ver y en todo el frente eran siento y cientos de zapatos y a los laterales eran toda mi ropa, debajo de esto eran unos cajones que contenían mis joyas y en una esquina era un gran tocador de esos antiguos que tenían las doncellas; en el centro era un sillón con una mesa de café y encima de este estaban todas mis revistas, eran el paraíso en la tierra.
Salí nuevamente a mi cuarto y la otra esquina divise un sillón de color blanco echo en tela y daba enfrente de una chimenea pequeña, pero igual mantenía cálido el lugar y al lado de este era un están con todos mis libros. Creo que nadie podrá sacarme de este lugar por un largo tiempo.
— ¿Te gusta hija mia? — me volví al sonido de la voz de mi padre quien estaba apoyado en el marco de la puerta.
No dije nada, simplemente corrí y me tire a su brazos, perdió el equilibrio pero logro atraparme
— Gracias Baba, es la casa perfecta — dije besando sus mejillas.
—Todo lo mejor para mis mujeres — respondió regresando mi beso, me causo una sonrisa. Siempre le había dicho que era su destino estar rodeadas de mujeres hermosas.
—Kiz, ¿tienes hambre? — pregunto soltándome, como si fuera una señal mi estómago rugió, esto no causo una risa a los dos.
—Lo tomare como un sí. Ven, vamos debes comer algo —me tomo el brazo y fuimos escaleras abajo. Llegamos a la cocina y era el sueño de todo chef; fue echa completamente de acero y mármol, en esta también había un pequeño comedor para 6 persona y un gran ventanal que daba al patio trasero dejando ver la piscina.
Una mujer de unos 50 años entro por la puerta del jardín, era muy linda. Estaba vestida con vaqueros y una blusa suelta y zapatillas. Tenía el cabello recogido en una cola de caballo y este era de color rubio pero con un poco de canas lo que muestra un poco de su vejez, nos miró y nos dio una sonrisa cálida.
— Buenas tardes — dijo ella.
—Buenas tardes Alberta, te presento a mi hija —dijo Baba
— Buenas tardes señorita Mazur —dijo ella con una inclinación. La acción me causo risa, siempre deje que los desconocidos me llamaran por mi apellido ya que no me interesaba entablar nada con ellos, pero con Alberta quería que me viera como una amiga y no la hija de su jefe.
— Buenas tardes Alberta, y dime Rose —dije estirándole la mano, ella con mucho gusto la acepto.
—Rose, Alberta Petrov es nuestra nueva cocinera — dijo Baba introduciendo por completo a Alberta.
— ¿Desea comer algo señorita? – pregunto amablemente, yo asenti con la cabeza mientras ella se dirigió atrás de la barra directo a la nevera.
— No muy pesado Kiz, recuerda la cena de esta noche — dijo besando mi cabeza y saliendo de la cocina.
El silencio lleno la cocina, pero era un silencio agradable. Tenía muchas ganas de conocer a esta mujer así que hable.
— Alberta ¿y hace cuanto trabajas para mi padre? — pregunte
— 5 años señorita, fui sub-chef en uno de sus hoteles, pero cuando me informo que se mudaba a New York me ofreció el trabajo de su chef personal; así que acepte. Me parece una gran oportunidad — respondió entregándome mi sándwich.
— Gracias — respondí comiéndome el primer pedazo, y déjame decirte que era delicioso.
— de nada señ- Rose. Tú padre dijo estar lista a las 8; 00 pm, él y tu madre te verán en la planta de abajo — me informo limpiando los utensilios que utilizo en la preparación del sándwich. No dije nada solo asenti.
—si me disculpas Rose, iré a terminar de desempacar.
—Está bien Alberta, te veré luego — dije como ella salió de la cocina.
Al terminar mi comida me fui a mi habitación a prepararme para la cena que mi padre daba era para su nuevo socio. Un ruso, un tal Dimitri algo, la verdad no preste mucha atención a su apellido.
Me dirigí a mi cuarto y me despoje de mi ropa, mientras hacía esto llene mi bañera con agua y rocié un poco de esencia de jazmines, me despoje de todo mis artículos y me metí en la bañera. Se sentía como el cielo, mis músculos al instante se relajaron. Después de eso empecé a afeitar todas mis partes dejando todo mi cuerpo liso, lave mi cabello capa por capa y una vez que pensé que era lo suficiente limpio enjuague todo el jabón y me decidí salir.
Me dirigí a mi armario y saque un vestido longitud piso, fue diseñado por Chanel. El vestido era simplemente perfecto y se adaptó a mi cuerpo perfectamente; era de color negro con corte cuadrado en la parte de arriba no dejando ver escote, en el centro venia recogido y luego fluyo hasta el piso. Los combine con unos tacones negros de Louboutin 7 pulgadas, eran destapados en mis dedos y con correa en mi tobillo, todo lo combine con un collar de oro blanco y diamantes con pendientes gota de agua y pulsera a juego todo diseñado por Harry Winston. Y lo acompañe con una cartera Dior.
Para mi maquillaje lo deje al natural, nunca fui fan de las sombras así que solo aplique un poco que polvo suelto, delineador en forma de gato en mi ojo haciéndolo ver más grande, un poco de rubor, mascara de pestañas haciendo resaltar mis ojos y para finalizar mi look, use un labial rojo sangre que jugaba muy bien con mi maquillaje.
En mi cabello llevaba una elegante moña dejando algunos mechones sueltos que enrede con mi vara para darle forma y que enmarcaran mi cara. Mire en mi espejo y me gusto lo que vi; cogí mi cartera y me dirigí a la planta de abajo para encontrar mis padres ya esperando por mí.
Al llegar vi a mi Madre y ella estaba hermosa. Estaba usando un vestido verde esmeralda longitud piso, era un original valentino y le quedaba como un guante. Sus risos rojos cayeron naturalmente por su espalda, llevaba maquillaje ligero al igual que el mío y la única joya que llevaba era un collar de perlas que le dio mi padre el día de mi nacimiento.
Mi padre por otro lado lleva un traje negro y en su lado izquierdo un pañuelo del mismo color del vestido de mi madre, lucia su aspecto de siempre con todas sus joyas; a veces pensaba que era un mafioso en vez de un hotelero.
— Te ves hermosa Rose Marie — dijo mi madre besando mis mejillas.
— Gracias madre, te vez hermosa a ti misma— dije abrazándola.
— Sí, tengo suerte de tener a las mujeres más hermosas del mundo — dijo mi padre ofreciéndonos un brazo a cada una. Lo tomamos y nos dirigimos a la entrada.
Adrian, ya estaba esperando cerca del carro con la puerta abierta y déjame decirte que se veía sexy con su traje, al mirarme sus ojos casi salen de sus orbitas, rodee los ojos. Todos son iguales.
— Mis señoras se ven hermosas esta noche — dijo sosteniendo la puerta.
— Gracias Adrian, tú también te ves bien a ti mismo — dijo mi madre dedicándole una sonrisa.
Nos subimos en el carro y este empezó a andar. Pronto estábamos en camino al hotel de Baba, me desconecte de la conversación que tenía en el carro y deje mis pensamientos viajar; y me pregunte si alguna vez podría ser feliz en esta ciudad.
