Bueno, chicos... no sè. Me saliò la inspiracion y aqui tengo una parte dos para este fic.

Ahmm... dirè de inmediato que me fue mal con este.

Solo... comprensión. Y posteen, please.

y PILI... ya que sigo sin encontrarte en FF te comento aqui.

Y.. creo que si, Me giusta la idea de Cass siendo el campeon, jejejjee.

Buneo, besos a todos(as)

A altas horas de la madrugada II.

Castiel abrió la ventana y avanzó descalzo por la alfombra oscura en el cuarto de Dean. Dejó que entrara un poco el viento de la madrugada y se acercó a la cama, cargando en sus manos una venda negra y jugueteando con ella entre sus dedos. Puso una rodilla sobre la cama y presionó la tela negra sobre el rostro del cazador, quien despertó sobresaltado por el contacto.

—Shhh… Dean, calma. Soy yo—susurró el ángel, atando rápido la venda tras su cabeza.

Sentir aquella voz grave y rasposa en su oído hizo aparecer de golpe su tensión sexual; la última vez que el ángel le había asaltado de esa forma había terminando abrazando la almohada y con su entrepierna palpitando. Se dejó caer sobre la cama, sintiendo cómo le empujaban por el pecho, mordiendo su labio inferior, fantaseando ya con las cosas que el ángel podría hacerle. Después de todo, habiendo pasado esa noche el cazador no podía pensar en Castiel sin que su polla creciera y sintiera deseos de tocarse.

Sólo le sintió sentarse a horcajadas sobre su cadera y quitarse el gabán, que era lo único que llevaba puesto aparte de su corbata y sus pantalones, arrojándolo a una silla cercana.

Se agazapó sobre el pecho de Dean y convirtió a pedazos su polera oscura, acariciando su piel con suavidad y con ternura. Tomando su rostro con ambas manos, se apoderó de sus labios, devorándole sediento de él, mientras el hermano mayor bajo él se dejaba, emitiendo un gemido cuando sus labios se sentían abandonados. Más aún cuando el ángel comenzó a besar y a lamer su pecho y a masajear su miembro a través de la tela de sus bóxer, y sintiendo a través de sus pantalones cómo su propio miembro comenzaba a endurecerse y a aumentar de tamaño y cómo rozaba los glúteos de Dean sólo le daba un preámbulo eléctrico de lo que se vendría.

— ¿Quieres que te monte? —susurró a su oído, haciéndole estremecerse.

— ¿Y si hacemos otra cosa antes? —gimió el cazador, tirando la cabeza hacia atrás.

— ¡Cómo me encanta tu entusiasmo, Dean Winchester! —

El oír su nombre de los labios del ángel sólo le produjo un estremecimiento de arriba abajo. Un enorme tirón en la entrepierna.

El ángel le obligó a ponerse de pie y le azotó contra la pared, lamiendo y mordisqueando su cuello. Se quitó con prisa la corbata y ató con ella ambas manos de Dean a su espalda, sintiendo cómo se tensaba al sentir la tela en sus muñecas.

Porque eso sólo significaba que el ángel no descansaría hasta hacerle suyo.

Le tomó bajo el mentón con firmeza y se acercó a besarle y a susurrar a su oído.

—Ponte de rodillas y chúpamela—

Tal vez no creyó que le hablaban en serio; pero Dean no obedeció. Se quedó aún de pie, dudando. Sólo cedió cuando Castiel le tomó de ambos hombros y le empujó hacia abajo, desabrochándose el cinturón, bajando el cierre de su pantalón y tomando su miembro endurecido, sacándolo y restregándolo por la comisura de los labios del cazador, mientras éste abría la boca y sacaba la lengua intentando alcanzarlo. Dejó que besara y lamiera con suavidad su tronco, introduciéndolo en su boca con lentitud y sacándolo de inmediato, volviendo a repetirlo unas cuantas veces más, viendo cómo Dean se desesperaba por alcanzar su miembro. El ángel enredó una mano en su cabello y la otra en la pared, presionando su cabeza contra su entrepierna, incitándolo a succionar su miembro entero, sintiendo cómo la punta de su pene llegaba hasta el fondo de su garganta, ahogándole y produciéndole una arcada, pero que a pesar del asco seguía chupando y jugando traviesamente con el glande del ángel, que se mordía los labios y contenía un gemido. El ángel tomó su miembro de la base y comenzó a meter y a sacar, rozándolo contra la boca del cazador, que aprovechaba cuando ya no tenía el pene del ángel de ojos tan azules dentro de la boca para respirar y luego volver a acariciar el tronco con la lengua.

Sam se había despertado hace veinte minutos.

Sinceramente, ni siquiera había dormido. Se había ido a la cama hace una hora y media y no había podido conciliar el sueño. Sólo se había removido inquieto en la cama. Con el cuerpo tenso, y harto de no poder conciliar el sueño, Sam se puso de pie y caminó hasta la cocina, volviendo a los pocos minutos con un vaso de whisky en la mano.

Pasaba por el cuarto de su hermano cuando escuchó un "mhmmmh". Volteó los ojos y se acercó a reclamar. No importaba que interrumpiera algo.

Al ver lo que ocurría adentro, su primer reflejo fue esconderse en la pared con el deseo de no verse descubierto. Bastante impresionado por lo que había visto. Y más por lo que escuchaba. Porque estaba seguro que era su hermano el que gemía más fuerte. Sin pensarlo mucho, dejó el vaso a unos cuantos pasos de él en el suelo y asomó discretamente la cabeza por la puerta entreabierta. Ver cómo Cass tenía a su hermano de sometido, vendado, atado de manos, semi desnudo y forzado a chupar su polla, gimiendo cuando el miembro entraba lentamente hasta el fondo de su garganta… ciertamente le excitaba. No tanto por tener él a su hermano, sino por cómo le tenían.

Volvió a esconderse; mordió su labio intentando contener su respiración y no pudo contener el volver a mirar, sólo para ver cómo Dean adaptaba su postura para lograr meter el pene entero del ángel en su boca, gimiendo lleno de deseo. Cass tomó su rostro y volvió a meter su miembro, produciendo un placentero estremecimiento en su entrepierna; más aún verle concentrarse en esa tarea y ver la saliva deslizarse por su mentón hasta su cuello.

Nada tenía de raro el whisky que le hiciera a Sam sentir algo como eso. El whisky solo no es el culpable de provocar una erección en su dueño y obligarle a tocarse lento.

Cuando volvió a mirar, Cass tomaba de la nuca y del cabello a Dean y le golpeaba contra la otra pared, mordiendo su cuello y metiendo la mano dentro de su bóxer, tomando la dura erección en su mano y comenzando a acariciarlo desde la base hasta la punta, repitiendo el movimiento y presionando la base.

— ¿Debería seguir? —jadeó el ángel.

Oyó gemir a Dean y sonrió.

—No sé cómo haces esto pero no pares—

Se sintió desnudo en cosa de segundos; cómo el ángel movía su mano con más libertad entre sus muslos era una experiencia placentera. Con algo de inquietud y de ansiedad, sintió algo frío y duro y plástico meterse entre sus muslos, rozándoles, para luego comenzar a subir y juguetear con el roce entre sus nalgas.

— ¿Quieres que te lo meta? —gruñó el ángel, rozando tanto su miembro como el juguete contra el trasero del cazador, mordiendo su lóbulo y recibiendo un gemido ahogado de respuesta.

—Métemelo, Cass... hazlo—

Simplemente, aquella petición no hizo más que excitar a Sam del otro lado de la pared, con la cabeza apoyada en la pared y masajeando su polla erecta.

—Ruégame—

Su cadera volvió a empujar a Dean contra la pared; nuevamente un gemido. Necesitaba sentir algo dentro de él luego. Pero al ángel parecía gustarle la sensación de tortura que ejercía sobre él.

—Cass… por favor…—arrastró la voz y arqueó levemente la espalda, sintiendo de a poco cómo este juguete frío y duro comenzaba a avanzar entre sus nalgas, abriendo cada vez más su entrada hasta hundirse hasta la mitad, sintiendo el gemido de dolor del cazador bajo él—Cass… duele… ¡ahhm! —

—Tal vez simplemente no es para ti aún—susurró a su oído, retirando el juguete.

Tomó su rostro y besó su cuello tiernamente, tomando su miembro y comenzando a penetrar despacio hasta tocar fondo, dejando que se acostumbrara a la intromisión, para luego retirarlo hasta la mitad y volviendo a meterlo. Dean gemía. El ángel quitó de un sólo tirón su corbata y el cazador se aferró a la pared, gimiendo por cada embestida, por cada roce del miembro del ángel dentro de él.

Sam simplemente no pudo evitar gemir. Algo bajo tal vez, pero lo suficiente como para que pudieran escucharle del otro lado. Asomó la cabeza y Cass tenía a su hermano boca abajo contra la cama, sujetando uno de sus brazos a su espalda y embistiendo duro, jadeando y con Dean bajo él con el culo levantado gimiendo como prostituta, gimiendo su nombre, que un ¡quiero más, Cass!, joder, ¡cómo le ponía eso!

Y oír a su hermano acabar sobre esa cama, rogando por más y oyendo una que otra nalgada no podía ponerle más caliente, y se dejó acabar acariciando su glande y mordiéndose el labio.

Castiel se quedó un momento al lado de Dean. Esperando a que se calmara su respiración o algo, acariciando su pecho y acercándose a besarle, levantándose luego.

— ¿Y de nuevo sólo llegas, me follas y te vas? ¿Existirá el día en que des una explicación de lo que haces? —

—Supongo—se sonrió el ángel, vistiéndose, dándole la espalda.

—Entonces quédate un rato—

Y a pesar de que le seguía doliendo un tanto el culo, Dean se levantó, tratando de ser lo más disimulado posible y se abrazó al cuello del ángel. Se había vuelto demasiado dependiente de ese ángel, pero no le desagradaba en lo más mínimo.

Por otro lado, Castiel sólo se quitó sus brazos de encima y le miró serio.

—Vete a dormir, ya es tarde—

Sam se había arreglado lo más rápido que había podido y había agarrado su vaso. Antes de poder levantarlo, se dio cuenta que el ángel se lo quitaba y se avergonzó de inmediato.

— ¿Te gustó lo que viste? —le preguntó, bebiéndose el whisky que quedaba.

— ¿Qué yo qué? —

—Si te gustó lo que viste. Piensa que una buena parte de lo que acabas de ver estaba sólo dedicado para ti—

— ¿Qué tú qué? —

Casi de un golpe, Castiel acorraló a Sam contra la pared y se acercó a su oído.

—Ya va a tocar tu turno, ten paciencia—

Simuló una mordida y devolvió el vaso a su dueño, comenzando a caminar. Luego de reponerse, Sam quiso seguirle hasta la sala de estar, pero ya nada.

Sorry... se me fue el hilo. Lo se.

De todos modos gracias por leerme, nos vemos :)