La historia no me pertenece ni tampoco los personajes
Adaptación
Capítulo uno
El presente en el Homeland
-"¿Qué está pasando?" Rachel miró a la nueva especie que la conducía a través del edificio y continúo –Recibí la llamada de que había una emergencia con un paciente del pasado. Dijeron que era urgente que viniera-
Un gruñido de que provenía que provenía del pasillo le sobresaltó. Su escolta la abandono para apresurarse a una habitación. Ella se acercó a pesar de que el sonido era aterrador, se detuvo en la entrada de la habitación y contemplo con horror absoluto la escena frente a ella.
-"¡Mantenla abajo!"
El macho de las especies que le había escoltado gritó la orden y otros dos machos de las especies arrojaron sus cuerpos sobre la tipa retenida en la cama de hospital. Un aullido ensordecedor fracturó el cuarto y uno de sus brazos quedó libre tras romper las restricciones. Una de las especies se echó sobre sus pechos e intento mantenerla abajo.
-"¡Está fuera de control!" Gritó.- "¿Paul? ¿Dónde está ese tranquilizante? "
Alguien empujó a Rachel por detrás y prácticamente la estrelló contra la jamba de la puerta mientras corría hacia el caos. Su placa de identificación le identificó como enfermero.
-"¡Estoy aquí!"
El enfermero destapó la jeringuilla en su mano cuando el infierno se desató. La tipa restringida soltó otro aullido feroz y rompió la otra restricción de su otra muñeca. Arrojó a las dos especies que estaban sobre ella, se sentó y golpeo a la tercera especie en la cara, enviándolo a estrellarse contra el suelo.
La especie enfurecida se arrancó las restricciones, el sonido apenas era audible sobre el alboroto de los hombres luchando por ponerse sobre sus pies. Rachel se quedó en estado de shock al ver a su antigua paciente, 466. Sus rasgos le eran demasiado familiares, a pesar de que no la había visto en más de dos años, cuando ella echó su largo cabello hacia atrás y pudo ver su rostro. Ella se bajó de la cama después de liberar sus piernas, gruñó al enfermero y el hombre retrocedió hacia atrás hasta que se acurrucó en un rincón. El temor se desvaneció y llegó la preocupación. Ver al 466 en ese estado trajo lágrimas a sus ojos. ¿Qué demonios le ha pasado? No tenía respuestas, pero las quería.
Estaba claro que Quinn quería atacar al doctor. Otra nueva especie se abalanzó sobre la espalda del 466 pero terminó siendo arrojado al suelo. Rachel tuvo que abstenerse de irrumpir en la habitación y acercarse a su antigua paciente, con ganas de calmarla. El sentido común la mantuvo inmóvil. El instinto de conservación también lo hizo.
-"Quinn" gritó al que había golpeado en la cara.- "Mírame. ¿Quieres un pedazo de alguien? Ven a mí, maldita sea".
Ella giró y gruñó, mostrando los colmillos afilados a la vez que la rabia transformaba su rostro normalmente bonito en algo aterrador. Su mirada era la de alguien fuera de control y llena de odio. Podía ver en sus ojos que ella quería matar. Se agachó en posición de combate. El enfermero se deslizó a lo largo de la pared para escapar de ella. Quinn le permitió ir, con la intención de atacar a su oponente de las especies. El enfermero acorralado retrocedió hasta Rachel y tiro la jeringuilla al suelo en sus prisas por escapar del peligro. Volvió la cabeza hacia ella, con los ojos aterrorizados.
-"Vete," dijo el hombre entre dientes.- "Ella matara a cualquier ser humano si consigue pasarlos. Está fuera de sí".
Se apoyó contra la pared cuando el personal médico humano huyó. Ella no se iba. No podía. El 466- Qinn- podría necesitarla. Su mente aturdida aceptó el nombre que obviamente había elegido.
-"Quinn", gruñó el hombre de las especies.- "Cálmate. Somos tus hermanos y amigos. Piensa. Recuérdanos".
Un terrible aullido salió de la boca de Quinn antes de que atacara. Golpeó al otro macho en el hombro con la fuerza suficiente para estrellar a su oponente contra una pared. El yeso se quebró. La otra especie trató de agarrarlo, pero Quinn agarró su brazo y le desgarró la piel con sus dientes. El hombre mordido se sostuvo el brazo sangrante y se tambaleó hacia la puerta. Rachel se apartó de su camino mientras se tambaleaba hacia ella.
-"Corre", le exigió dureza.
-"El olor de la sangre le pondrá peor."
El que había sido empujado contra la pared lo suficientemente duro para conseguir sus codos incrustados en el yeso se liberó y se lanzó hacia Quinn de nuevo cuando la otra nueva especie se levantó del suelo. Era horrible ver como Quinn daba un puñetazo a una especie a la vez que se giraba hacia la segunda especie. Ambos hombres gruñeron de dolor, cuando los lanzó lejos de ella.
Rachel tenía la horrible sospecha de que Quinn se encontraba bajo la influencia de esa droga de la cría que algunos de sus pacientes le habían mencionado. Industrias Mercile había creado una mezcla experimental que volvía a las nuevas especies locos de deseo y muy violentas sobre todo a los machos. La compañía la había usado para forzarlos a tener relaciones sexuales en un intento de preñar a las hembras de las especies. Bajo la influencia de esa droga, los machos de las especies podían llegar a ser peligrosos para cualquiera que se interpusiera en su camino. Ambos hombres que seguían intentando someter a Qunn estaban heridos. Rachel cayó en la cuenta de que ellos tendrían que hacerle daño en serio con el fin de detenerla. Su mente se llenó con recuerdos de las cosas que había escuchado durante sus sesiones.
Las últimas semanas en Site Four pasaron por su mente. El 466 que había llegado a conocer tan bien no le haría daño a una mujer, a menos que la considerara peligrosa. Habían pasado todas las tardes juntas, a veces, más de la hora que le obligaba a estar allí. Se había relajado lo suficiente como para hablar con ella después de unos días. La tensión sexual entre ellas había aumentado con cada día que pasaba.
Verla salvaje y luchando contra otros hombres, no era como se había imaginado su reencuentro. Ella la deseó una vez y esperaba que eso no hubiera cambiado. Tenía que poner fin a la lucha. Quinn era su principal preocupación. Ella inmediatamente se quitó los zapatos, se arrancó el pasador que mantenía su pelo en un moño y lo dejó caer por su espalda. Se agarró la delantera de su camisa mientras entraba en la habitación. La mujer que había conocido en ese entonces solía distraerse mirando su piel. Un rostro salvaje giró hacia ella a la vez que olfateaba ruidosamente, Quinn la miró fijamente ahora que era consciente de su presencia. Su corazón se aceleró por el miedo. Cada fibra de su ser quería huir, pero no podía correr el riesgo de que los otros hombres en la habitación, posiblemente, mataran a Quinn para detener la masacre.
-"Tranquila", canturreó.
Sus manos temblaban mientras sus dedos se deslizaban entre los pliegues de la tela y la arrancó. Los botones aterrizaron en el suelo y el aire golpeó su piel expuesta. Ella miró su sujetador de encaje negro, pero ese era el punto. Su mirada se quedó en su escote mientras ella se movía en la habitación, manteniendo la espalda contra la pared.
-"¡Fuera!" Gruñó una especie. -"Corre".
Eso sólo haría que Quinn entrara en modo de caza. Su lado depredador estaba demasiado cerca de la superficie. Conocía a las especies y apostaba su vida a que Quinn saldría tras ella hasta atraparla. Soltó la camisa destrozada y abrió los brazos a los costados, para mostrarle a Quinn que no poseía armas.
-"Tengo esto", dijo a las otras especies.- "Quédate ahí."
Su voz sonó débil, pero era normal ya que estaba luchando por mantener su miedo bajo control. Sabía que su plan podría resultar trágicamente mal. Se concentró en Quinn mientras se deslizaba por la pared. Ella la miró como si se hubiera olvidado de todos los demás a su alrededor. Sus fosas nasales se dilataron cuando olfateó de nuevo y avanzó hacia ella.
-"Tranquilo", susurró.- "Eso es. Soy una mujer".
Una de las especies se interpuso entre ellos para evitar que Quinn llegara a ella.-"¡Sal de aquí!. Ella te matará. Está loco y no reconoce a ninguno de nosotros. "
Quinn agarró la camisa del hombre y fácilmente lo arrojo a un lado, donde aterrizó sobre su culo.
-"Sus instintos tienen el control," Rachel conjeturó.
Estudió los ojos verdes de Quinn y no vio ningún signo de reconocimiento. Eso la asustó. Cualquier sensación de calma que había podido sentir desapareció en ese instante. Podía matarla pero ya era demasiado tarde para cambiar las cosas.
-"Es poco probable que me mate."
Probablemente querrá follarme. Silenciosamente admitió que no le importaba si lo hacía. Había cometido un error al huir de sus sentimientos por ella cuando renunció a su trabajo. Le había dolido profundamente, pero en aquel entonces pensaba que era su única opción. Había sido un gran error no escogerla a ella, pero no había forma de que pudieran estar juntas, incluso si hubiera estado dispuesta a todo. Había pensado mucho en Quinn, casi hasta el punto de la obsesión. La terapeuta se había enamorado de su paciente. Era inexcusable e imperdonable, pero no obstante, era la verdad.
Quinn avanzó mientras ella presionaba la espalda contra la pared y volvía la cabeza hacia un lado, espero a sentir dolor, pero no la lastimó cuando su cuerpo se presionó fuertemente contra ella y sus manos fuertes la agarraron. Deslizó una de sus manos a través de la abertura de su camisa para tocar su piel. Se sentía caliente y firme. La bajó de nuevo hasta sus caderas y ella jadeó cuando Quinn la levantó del suelo. La inmovilizo entre ella y la pared y acercó su boca a un lado de su cuello. Su cálido aliento abanicó su piel mientras ella jadeaba. Estaba aterrorizada y rezo para que no le mordiera con sus colmillos afilados. Su húmeda y rasposa lengua le sorprendió cuando lamió la zona sensible de su cuello, debajo de su oreja.
Me está saboreando. ¿Muerte o sexo? Eso es lo que está pasando por su mente en estos momentos. Rogó porque decidiera lo último. Su mente se apresuró a recordar si se había puesto perfume por la mañana. Estaba segura de que no. Nada de lo que fuera capaz de oler debería ofenderla. La parte inferior de su cuerpo se apretó más contra ella y la dureza que podía sentir contra la uve de sus muslos le tranquilizó un poco. Quinn estaba excitada. El contorno rígido de su polla no podía ser confundida con cualquier otra cosa. Sus vientres estaban piel contra piel, ya que Quinn sólo llevaba pantalones. Ella inhaló bruscamente cuando su boca se abrió sobre su arteria carótida. No le mordió, pero podía hacerlo. Sus dientes se detuvieron allí y su vida quedó en sus manos. Ella abrió los ojos para mirar a las nuevas especies que se acercaban poco a poco a Quinn. Ella levantó una mano para detenerlos y pronunció una sola palabra:
-"Sedante".
Uno de ellos asintió bruscamente, giró y salió corriendo de la habitación. La jeringa en el suelo había sido aplastada durante la pelea. Estaba destapada y se había contaminado de todos modos, por lo que era inútil. Ella tímidamente tocó los bíceps de Quinn. Estaban bien marcados y no dejaban alguna duda de su impresionante fuerza. Sus dedos acariciaron su piel tibia.
-"¿Te acuerdas de mí?" Ella respiró.- "No me hagas daño. No soy una amenaza".
Le mordió pero no rompió su piel, aunque tenía un firme control sobre ella. El resto de las especies se acercaron más en un intento de atacarlo por sorpresa. El cuerpo contra la de ella se tensó. Un gruñido retumbó de ella, haciendo vibrar sus pechos. Quinn percibía la amenaza.
-"Me arrancara la garganta. Deteneos. ¿Crees que no se da cuenta? Estoy bien. ¡Retroceded! "Rachel mantuvo el contacto visual directo con el guardia para que supiera que le hablaba a él.
Las especies se retiraron inmediatamente y los dientes de la Quinn aflojaron su control. Rachel miró al hombre que vaciló en la puerta y mantuvo su voz tranquila.
-"Estamos bien. Sólo tienes que salir y conseguir lo que te pedí. Te llamare si necesito ayuda ".
Gritare. Esa sería la palabra más exacta si las cosas se ponían feas. -"Déjame ver si puedo calmarla, mientras que intentas conseguir lo que necesito."
Parecía inseguro, pero retrocedió hasta que se perdió de vista. Rachel volvió lentamente la cabeza hasta que su mejilla se apoyó en la de Quinn. Tenía la piel suave. Las especies no tenían vello facial. Masajeó los músculos de sus brazos.
-"Te extrañé." Habló en voz muy baja, esperando que nadie más que Quinn escuchara sus sentidas palabras.- "Siento haberme ido, pero tenía miedo".
Ella no dio más detalles, estaba segura de que en su actual estado de ánimo no querría escuchar sus razonamientos.
-"¿Por qué te han hecho esto?"
Demasiadas preguntas sin respuesta le atormentaban. ¿Era un daño permanente? ¿Temporal? ¿La persona que solía ser estaba atrapada en algún lugar de su mente?
Sus caderas se mecieron contra su pelvis, haciéndola muy consciente del estado de su pene y de lo que pasaba por su mente en ese momento. El férreo control en su cuello desapareció cuando sus dientes la soltaron. Puede que no la reconociera en este estado, pero era consciente de que era una mujer. Ella deslizó las manos hasta sus hombros, pero Quinn no gruñó o protestó, aparentemente le gustaba ya que la olio de nuevo y lamió su piel otra vez. Su pelo era suave cuando deslizo sus dedos a través de los largos mechones en su nuca para mantenerla cerca. Frotó la mejilla contra la suya mientras respiraba su aroma, un olor muy familiar para ella y al que su cuerpo reaccionaba. Su cuerpo había despertado, conocía los síntomas de su propia excitación. Una parte de ella deseaba envolver las piernas alrededor de su cintura con la esperanza de que ella tomara ventaja de esa posición y desgarrara la ropa entre ellos. Sólo la idea de ellas desnudas, de Quinn fallándola, le hizo ahogar un gemido. Ella había soñado con Quinn casi todas las noches y soñaba con ella todos los días. Esas fantasías habían preparado su cuerpo para ella. Quinn no tenía que besarla, no tenía que hacer nada más, sólo tenía que abrazarle para excitarla. Sólo necesitaba estar cerca de ella.
Aspiró profundamente, aspirando más de su esencia. Esperaba que algún recuerdo hiciera clic en su mente y la recordara. Sabía por sus antiguos pacientes que "Las drogas de la cría" anulaban por completo la capacidad de pensar, pero el hecho de que no la reconociera le inquietaba. Duda e inseguridad le golpearon bruscamente. Tal vez ella no había significado tanto para Quin como pensaba. Los últimos días que había pasado con ella en el interior de su oficina habían sido muy intensos. Había llegado a creer firmemente que Quinn la quería. Ella le había dicho que estaba obsesionada con ella, que quería tocarla y llevarla a su cama.
Las cosas que había dicho que quería hacer con ella aun le hacían estremecerse. Ella quería que Quinn le hiciera todo lo que se había imaginado. El hecho de que estuviera prohibido sólo la hizo más difícil de resistir.
-"Quinn", susurró. -"Mírame. ¿Por favor? "
Rachel no estaba segura de si ella le habría oído, pero lentamente giró su cabeza hasta que se miraron. Sus ojos eran tan sorprendentes como recordaba y mirarlos hizo que le resultara difícil pensar.
-"Hola. Soy Rachel. "Ella se lamió los labios.- "La Dra. Berry. ¿Me recuerdas? "
Ningún reconocimiento brilló en su mirada y segundos después bajó su enfoque a la boca. Ella gruñó. No se olvidó de que había hecho lo que le había pedido. Podía entender lo que estaba diciendo.
-"Vas a estar bien. Te han drogado. ¿Entiendes? La ONE me pidió que te ayude y aquí estoy ". Sus manos acariciaron la parte posterior de su cuello y jugaron con su pelo.-"¿Puedes hablar? Dime lo que necesitas. "
Ella volvió a gruñir. Sus caderas se mecieron con más fuerza contra ella y su cóccix se clavó incómodamente contra la pared. Ella separó las piernas para aliviar la presión y Quinn se movió para posicionar el borde duro de su polla contra la costura de su coño.
Ella se tragó otro gemido. Se sentía bien y quería más. Ella bajó la cara para mirar su escote y aspiró de nuevo. Ella no se sorprendió cuando la levantó un poco más alto para frotar su rostro entre sus pechos. Cuando su lengua la saboreó ella cerró los ojos. Su vientre se apretó y el impulso de envolver sus piernas alrededor de su cintura le golpeó de nuevo. Rachel apenas se resistió. El leve sonido de pisadas rápidas atrajo su atención. Era un hombre de las nuevas especies y llevaba una pistola de dardos en la mano. Quinn lo escuchó también y giró la cabeza. Quinn reaccionó gruñendo en voz alta, un sonido aterrador, amenazante.
El macho de las especies disparo inmediatamente y Rachel se tensó, sabía que le había dado en el músculo por encima de su hombro ya que podía ver la etiqueta de colores en el extremo del dardo. La mujer que la sujetaba respondió echando la cabeza hacia atrás y aullando mientras la aplastaba contra la pared.
Ambas cayeron al suelo cuando las rodillas de Quinn dejaron de funcionar. Ella quedó prácticamente a horcajadas sobre su regazo. Pudo ver la rabia en su rostro un instante antes de que sus ojos se volvieran blancos. Quinn empezó a caer hacia atrás y se la llevó con ella, ya que sus manos seguían agarrándola. Las otras especies se movieron rápido y lograron agarrar a Quinn, ahora inconsciente, antes de que se golpeara contra el suelo.
Rachel se quitó de encima de Quinn y se arrodilló junto a ella. Le quitó el dardo para evitar que le causara más daño y se clavara más profundamente cuando su espalda tocara el suelo. El macho de las especies le frunció el ceño mientras bajaba suavemente a Quinn inconsciente.
-"¿En qué diablos estabas pensando para interferir? Podrías haber muerto. Mis hombres se apresuraron a informarme de lo que hiciste cuando entraste en la habitación y me dijeron que Quinn te tenía. ¿Estás loca? "
Rachel recordó que tenía la camisa abierta y agarró ambos bordes para untarlos y ocultar su sujetador. -"Soy la doctora Rachel. ¿Quién eres tú? "
-"Responde a mis preguntas. ¿Qué estabas haciendo y estás loca? "
Tragó saliva. -"Le vi luchar contra las otras especies y era obvio que estaba fuera de sí. Alguien podría haber resultado herido e intervine para evitarlo. No, no estoy loca. Yo misma tengo algunas preguntas. ¿Por qué está drogada? ¿Quién demonios le dio la droga de la cría? "
Las dos especies que habían estado luchando con Quinn regresaron a la habitación. Ambos la miraron con el rostro sombrío cuando Rachel se puso de pie y trató de recomponerse emocionalmente. Se apartó a un lado cuando los dos se acercaron y levantaron suavemente a su compañera del suelo. Lo llevaron entre los dos a la cama y lo colocaron de nuevo sobre el colchón. Los observó mientras volvían a colocar las restricciones en los brazos, piernas y torso antes de que la otra especie, que obviamente era el encargado, se interpusiera en su camino y los ocultara de su vista. Rachel se tambaleó un poco en sus pies, las ganas de ver a Quinn eran tan fuertes que sus manos agarraron con fuerza su camisa para evitar actuar por impulso.
-"¿Dra. Berry? "Este macho de las especies era alto, con una hermosa mata de pelo y unos bonitos ojos de gato, pero parecía enfadado mientras la miraba.-"¿Qué creías que estabas haciendo?"
-"Soy una experta en las especies y estaba tratando de evitar que alguien muriese.".
Su mirada bajó a su camisa.- "¿Ella la rompió?"
-"Lo hice yo. Sabía que mis pechos llamarían su atención. Me doy cuenta de que suena poco profesional, pero tenía razón. Y no estoy aquí como su terapeuta. "alzó su barbilla mientras le miraba, le molestaba que se atreviera a cuestionar sus motivos.-"¿Quién le dio la droga de la cría? y ¿Por qué demonios se le dio? "
-"Podría haberte matado."
Ella decidió ser totalmente contundente. Ellos apreciaban eso.- "Es poco probable que un hombre lesione a una mujer, especialmente a una que no considera una amenaza. En su caso ella estaba más dispuesta a tener sexo conmigo que a matarme. Esa es la razón por la que me abrí la camisa. La visión de unos pechos hace maravillas en el estado de animo de un hombre y no es un secreto que las especies sois altamente sexuales ".
Parecía sorprendido por su franqueza, pero de repente sonrió.- "Es cierto. Vamos a empezar de nuevo. Gracias por venir tan rápido. Fue difícil localizarte, pero como puedes ver, tenemos un problema".
Relajó el firme agarre en su camisa.- "¿Qué está pasando, señor?"
-"Llámame Tiger." Él le tendió la mano. Ella la tomó, asegurándose de mantener su camisa junta y sintiendo que toda esta situación era un poco surrealista. -"Um, ¿qué pasó con Quinn?"
Dudó.- "¿Firmaste la renuncia?"
Tenía que pensar. "¿Te refieres a la cláusula de confidencialidad que me dieron mientras estaba siendo procesada en las puertas? Sí, lo hice. "
-"Bien. Atacaron a Quinn hace tres días y los médicos no han sido capaces de averiguar que le hicieron. "
Esperó, confundida. Él permaneció en silencio.- "¿Le atacaron? ¿Por qué me habéis llamado? Soy psicóloga. ¿Sufre una rotura mental causada por el trauma que sufrió? ¿Qué es exactamente lo que le ha pasado? "
-"Sí. Puede ser. Le dispararon con lo que creemos era un rifle de dardos mientras patrullaba una de nuestras paredes. No hemos sido capaces de identificar el medicamento, pero no es la droga de la cría. Estamos trabajando para averiguar qué era".
-"Está bien." Esperó por más detalles.
-"Se despertó salvaje. Ella no reconoce a sus amigos. Quiere matar a cualquiera que entra en contacto con ella. Nuestros médicos esperaban que la droga desapareciera. Cuando no lo hizo, pensamos que podría ser un problema psicológico. Tú fuiste su loquera cuando le liberaron de Mercile y necesitamos que lo valores ".
Su corazón se apretó mientras ignoraba el título despectivo que había usado para nombrar su profesión. Se había acostumbrado a eso cuando trató a las especies, ahora le preocupaba mucho más el estado del 466. Era doloroso lo que le había sucedido.
-"Suena más a una mala reacción a la droga que a un brote psicótico. Necesitas saber que le han dado ".
La irritación brilló en los ojos de Tiger. -"Somos conscientes de ese hecho, pero no conocemos este medicamento. Algunos empleados de Mercile nos atacaron ".
Eso la sorprendió.- "He oído que cerraron para siempre."
-"Lo hicieron, pero no hemos encontrado a todos los médicos o a los miembros asociados con Mercile. Un equipo especial los persigue, pero se necesita tiempo. Un aliado de Mercile envió recientemente a un equipo de mercenarios para recuperar a una de nuestras hembras. Creemos que también contrató a un medico que trabajaba en Mercile para crear la droga que dispararon a Quinn. Esta droga no identificada le ha vuelto homicida. "
-"Cualquier persona relacionada con Mercile será procesada por lo que os hicieron. Es irracional creer que eso va a cambiar si matan a sus víctimas. ¿Por eso crearon este medicamento?¿Para matar a las especies? "
Era su mejor conjetura. Tiger alzó una ceja.
-"La racionalidad no es su rasgo más fuerte, teniendo en cuenta lo que nos hicieron. Alguien creó una droga que no figura en la base de datos de la FDA. Mercile es el único enemigo que tenemos y sólo ellos son capaces de fabricar un medicamento que puede dañar a las especies. El atentado ocurrió en el mismo momento en el que los mercenarios pagados por un socio de Mercile intentó recuperar a la mujer ".
Se mordió el labio, pero lo soltó cuando se dio cuenta de que estaba mostrando su nerviosismo. -"Está bien, pero no veo por qué me has llamado. Ella necesita a un químico o a un científico. Ellos pueden averiguar que le dieron y revertir esta reacción. No estoy cualificada para decir lo que le pasa ya que no soy especialista en sustancias ".
Tiger frunció el ceño.- "Estabas cerca de Quinn y esperamos que la puedas alcanzar. Su estado mental se ha visto afectado e intentamos averiguar que le dieron, pero nos está llevando demasiado tiempo "
¿Qué quiso decir con el término "cerca"? ¿Alguien sospechaba que se había enamorado de su paciente? No había pasado nada entre ellas. Ella se había asegurado de mantener su ética legalmente intacta pero había fracasado a un nivel personal. Se había enamorado y quería desesperadamente estar con Quinn, pero había logrado resistirse a lo que ambas sabían que estaba prohibido.
-"No soy alguien con quien ella desearía pasar más tiempo si fuera capaz de hablar."
Eso hizo que Tiger levantara ambas cejas. -"Los loqueros nunca han sido nuestras personas favoritas, pero ella habló con cariño de ti."
El asombro la atravesó. -"¿En serio?"
-"Sí. Una vez me dijo que le hiciste hablar de sus emociones y que no le tenías miedo. Ella te respeta".
La culpa le carcomía. Ella no se merecía el elogio teniendo en cuenta que se había marchado después de conseguir que se abriera durante sus sesiones. El tiempo que habían compartido se había vuelto demasiado íntimo y su constante charla sobre lo que quería hacer con ella le obligaba a tomar continuas duchas de agua fría. Había huido cuando Quinn empezó a tocarla. Ella le deseaba demasiado y sabía que no podría resistirse por mucho más tiempo. Si se hubiera quedado, su trabajo y su futuro se habrían ido al infierno.
-"No sé lo que esperas que puedo hacer."
-"Habla con ella. Le vamos a llevar a un área especial y nos ocuparemos de sus necesidades durante todo el día. Pensábamos que las drogas terminarían abandonando su sistema, pero ahora somos conscientes de que vamos a tener que mantenerla prisionera hasta que se haya curado. Es demasiado peligrosa y destroza las restricciones. No queremos usar cadenas porque con su fuerza podría romperse las piernas cuando luche. Sería cruel ".
-"Puede que si lo encadenas y lo inmovilizás le recuerdes al tiempo en la celda de Mercile."
Tiger asintió con gravedad.- "No voy a negar que estamos preocupados por eso. No queremos que los recuerdos de su pasado le atormenten y que crea que ha sido enviado allí de nuevo. "
-"Eso sólo empeoraría su estado," ella estuvo de acuerdo. -"¿Qué medidas tienes en mente?"
-"Decidimos ponerlo en una celda, sin restricciones, sólo los barrotes lo contendrán. No podemos seguir pidiendo a nuestros hombres que luchen para mantenerla abajo y seguro que no podemos permitir que ande suelto por el Homeland. Tenemos algunos empleados humanos, ella incluso ve a los otros machos como una amenaza. No estoy dispuesto a correr el riesgo. También puede atacar a nuestras hembras. Esta es una decisión unánime de nuestro pueblo y tus médicos humanos que han venido hasta aquí para examinarla. Nuestros médicos de la ONE también están de acuerdo ".
Recordó que las nuevas especies siempre se diferenciaban entre ellos mismos y los seres humanos. -"Es una buena decisión, teniendo en cuenta lo que acabo de ver. Es peligrosa ".
Tiger levantó una mano y se la pasó por el pelo, su mirada se llenó de preocupación.
-"Sé que es mucho pedir, pero no tienes que entrar dentro de su celda. Pensamos que tal vez podrías hablar con ella desde fuera. No podrá alcanzarte, pero podrá verte y escucharte. Tenemos la esperanza de que puedes provocarle recuerdos y que seas una mujer también podría ayudar. La otra mujer cercana a Quinn no tiene permitido acercarse a ella ".
Los celos le inundaron, una emoción inútil considerando que no tenía derecho a sentirse así. Aun así, podía sentirlos dentro de su pecho.- "¿Por qué su novia no puede verlo?"
-"Ella no es suya" Dijo Tiger mientras añadía más restricciones al 466 para mantenerlo inmovilizado a la cama.-"Ella pertenece a otro especie, pero son amigoa. Su compañera matara a Quinn si daña a Brittany, aun sabiendo que no es responsable de sus actos. "Se dio la vuelta y bajó la mano a su costado.- "No quiero que muera."
-"¿Su compañera?" el alivio barrió a través de ella. -"¿Ella es una especie?"
-"Humana. Es información clasificada. "Su mirada se endureció.-"¿Entendido? La información no saldrá de aquí. "
-"Lo tengo. No repetiré nada. Firmé esa cláusula de confidencialidad antes de que me autorizaran a estar aquí. Además, nunca le dije a nadie que trabajé con las especies".
Él la miró fijamente. -"¿A nadie?"
-"A nadie. Ni mis amigos o mi familia y ni siquiera a mi terapeuta personal. "
Él pareció creerle y su cuerpo se relajo. -"Brittany es una de nuestros médicos y está acoplada a uno de nuestras especies. Es una buena cosa que nadie sepa que has trabajado con nosotros o habrías estado en peligro si alguien que no está de acuerdo con nuestra existencia se hubiera enterado. Ella estuvo en peligro por su asociación con la Oficina Nacional de Estadística. Quinn era parte de su equipo de seguridad. Se hicieron muy amigas. Brittany está enfadada con Santana porque no le permite hablar con Quinn, pero las especies somos muy protectores de nuestras compañeras. Una contusión o infiernos, con que tan sólo la haga llorar y Santana la despedazara"
-"Yo no trabajé oficialmente para la Organización de las nuevas especies. El gobierno me contrató. Trabajé en una de las zonas seguras en el desierto donde estuvisteis después de ser liberados y antes de que obtuvierais el Homeland. La ONS se formó después de que salierais de allí ".
-"Cierto. Lo siento. Estoy teniendo un mal día. He leído que fuiste compasiva con las especies después de ser liberadas, mientras que los demás estaban tratando de averiguar qué hacer con nosotros. "Tiger sonrió tristemente. -"Apuesto a que era una mierda de trabajo. Yo era un desastre".
-"Es horrible lo que os hicieron." Ella lo dejó así. -"Fue un honor para mí ayudaros en lo que pude."
Él la miró de cerca. -"Hiciste un gran trabajo. Estuviste en Site Four y nadie habla mal de ti. Eso me dice mucho. Deberías haber visto a la que me asignaron. Era molesta como el infierno y me enfurecía".
-"Lo siento. A veces nuestro trabajo consiste en empujar al paciente para ayudarle a liberar parte de sus frustraciones".
Su mirada bajo por su cuerpo y subió de nuevo. La había evaluado con frialdad, sin mostrar emociones.- "Podría haberme ayudado si ella se pareciera a ti. Habría sido más fácil cuando me ponía de los nervios. Ella no era agradable a los ojos ni a los oídos. "Se dio la vuelta para mirar a los demás hombres.- "¿La has asegurado bien? No quiero que se levante de la cama otra vez cuando se despierte. Hemos sacado fuera a la mayoría del personal médico, pero no quiero que hiera al poco personal que queda".
-"Lo hicimos. No me gusta verla así ", dijo uno de los machos de las especies.
Tiger agarró el brazo del hombre. -"Lo sé. A mí tampoco".
El segundo hombre gruñó.- "Podría haber sido cualquiera de nosotros, pero Quinn tuvo mala suerte. Me hubiera gustado capturar al idiota que le disparó "Miró a Rachel.-"Humana".
Tiger se interpuso entre ellos y gruñó. -"Ella no es el enemigo. Todos estamos enojados y angustiados en estos momentos. Centra esa rabia en quien le disparó. Ella trabajó con Quinn cuando nos liberaron de Mercile y la respetamos. Haz lo mismo".
-"Está bien." Suspiró el hombre.- "Me mordió." Levantó el brazo y lo retorció. La sangre manaba de la desagradable herida.
-"Vamos a examinarte." Tiger giró y se encontró con la mirada de Rachel.- "Estaremos en el pasillo hablando con el médico y tratando su lesión. Mantente alejada de Quinn. Voy a llamar a una de nuestras hembras para que te acompañe a la vivienda humana y puedas establecerte. Se te dijo que te quedarías por un tiempo, ¿verdad? "
No, pero asintió con la cabeza. No quería dejar a Quinn otra vez cuando ella la necesitaba.
-"Está bien. Me quedaré todo el tiempo que creas que puedo ser útil ".
Tendría que llamar a su trabajo en algún momento dentro de los próximos dos días y decirles que tenia una emergencia. Sus compañeros de trabajo tendrían que encargarse de sus pacientes, pero eso era lo bueno de trabajar en un hospital. Tenían personal adicional. Lo peor que podía pasar era que la despidieran, pero estaba dispuesta a correr el riesgo. Los tres hombres salieron de la habitación. Se quedó mirando al cuerpo restringido en la cama. No sólo la habían encadenado los brazos y las piernas, también habían envuelto una cuerda doble alrededor de su cuerpo, desde sus pechos hasta los muslos para impedir que se moviera. Quinn no podría liberarse de nuevo.
Ella se acercó lentamente a Quinn, se detuvo al lado de su cabeza y bajó la mirada al rostro que pensaba que nunca volvería a ver. Era hermosa, tenía el cabello bastante largo y había cogido más peso. Cuando la conoció estaba muy delgada, pero era normal ya que sus captores los mataban de hambre. Examinó cuidadosamente cada una de sus características. Parecía muy tranquila. Su mano tembló mientras sus dedos ligeramente rastreaban su mejilla. Ella miró hacia la puerta, podía ver el pasillo y esperó que las especies no pudieran escucharla. Sabía que tenían los sentidos agudos, pero no podrían escucharla si hablaba en susurros. Su piel caliente atrajo su atención mientras la acariciaba. Había elegido un nombre que le gustaba. Quinn . Lo repitió mentalmente una docena de veces.
-"Hola, Quinn. He soñado con volver a verte, pero no quería que fuera así o por esta razón. Voy a hacer todo lo posible para ayudarte. No te abandonare esta vez.. Me he arrepentido de haberme ido más de lo que te imaginas "Ella agarró un mechón sedoso de su pelo.- "Por favor, perdóname. Lo habría perdido todo y no podía arriesgarme porque eras muy vulnerable. Ellos no lo habrían permitido de todos modos. "
Ella soltó su pelo y se alejó, no quería ser atrapada tocándola de nuevo. Rachel se abrazó a sus pechos, sabía que estaba en una crisis emocional y que lo más inteligente que podía hacer era salir de allí. Arruinaría su carrera si se enteraban de que había desarrollado un fuerte vínculo emocional y sexual con su paciente, pero no le importaba.
Ella haría todo lo posible para ayudarle a recuperar la cordura y se iría cuando no la necesitara más. Su tiempo con ella en el Site Four estaba fresco en su memoria mientras miraba con nostalgia a Quinn. Durante el día había echado de menos el sonido de su voz ronca y había esperado con ansias las sesiones en su oficina. Se había abierto poco a poco sobre algunos de los abusos que había sufrido en Mercile. Le había hecho trizas escuchar cada horrible detalle pero era necesario que lo sacase fuera. Era parte del proceso de curación. Había logrado ocultar su rabia mientras escuchaba como la habían golpeado sólo para probar una droga milagrosa que aceleraba la curación. Esos hijos de puta le habían golpeado mientras la mantenían encadenada, a veces le rompieron los huesos y la piel, sólo para ver cuánto tiempo tardaba su cuerpo en sanar.
En silencio había deseado poder retroceder en el tiempo e impedir todo ese dolor. Ella estaba totalmente en contra de la violencia, pero habría deseado poder poner sus manos sobre los hombres y mujeres responsables de su tortura. Algunas veces se había levantado la camisa para mostrarle las cicatrices en su estómago o en la espalda y deseo besar cada una de ellas, sólo para aliviar un poco de su dolor emocional. Se sentía atraída por Quinn en todos los sentidos y no era capaz de mirar su piel sin tener pensamientos inmorales. Cada día, le resultaba más difícil resistir las ganas de tocarle y se sentía culpable por desear acariciar su tentador cuerpo.
Ella siempre había sacado el tema del sexo, tal vez era un gesto defensivo, una forma de distraerse de sus problemas reales. Por la razón que fuera, escucharle hablar de las cosas que quería hacerle le afectaba. La había deseado demasiado y le había resultado realmente difícil seguir recordándose sus límites profesionales.
La mitad de ella quería creerle cuando decía que el sexo podía ayudarle a sanar, su otra mitad sabía que no era la mejor solución. La línea entre lo mejor para ella y lo que su corazón quería se borraba un poco más con el paso de cada día. Meg tenía razón al decirle que debía dejar su trabajo, pero dejarlo había roto su corazón. Site Four tenía normas sobre el contacto entre las especies y los humanos. Si se hubiera quedado...habría destruido a ambas.
Unos minutos después oyó pasos en el pasillo. Una alta hembra de las especies cruzó la puerta. No era una ex-paciente y se alegró de eso, ya que no podría explicarle porque se fue. Rachel forzó una sonrisa.
-"¿Eres la loquera?" La especie le frunció el ceño cuando se detuvo a dos metros.
-"Sí. Lo soy ".
-"Ven conmigo. Te voy a escoltar a tu vivienda y luego veremos qué cosas necesitas. Parece que no has traído equipaje. Necesitarás más ropa y objetos personales." Su mirada se desvió a Quinn.-"Espero que puedas arreglar su cabeza."
-"Yo también," Rachel lo admitió honestamente.- "Soy consciente que esto será una larga estancia. Tengo un cambio de ropa en el coche, por si puedes conseguir que alguien la recupere ".
-"Podemos hacer eso y podemos ordenar cualquier cosa que necesites fuera del Homeland" La mujer le evalúo.- "Puede llevarnos un día o dos conseguir ropa que te quede bien. Te pido disculpas ".
-"Está bien." Rachel no estaba preocupada por su aspecto. Su mirada se detuvo en Quinn.
Ella era lo único que le importaba.
-"No saldrás de tu casa sin escolta," le informó Rusty con severidad. La mujer de las especies gruñó y le miró para mostrar su punto. -"Se te traerán todas las comidas."
Estudió a Rachel críticamente desde la cabeza a los pies. -"¿Cuándo es tu ciclo?"
Rachel cambió su peso, echó un vistazo alrededor de la casa que le habían asignado y deseó que Rusty terminara con su charla. Las especies parecían decididas a imponer más normas a sus huéspedes humanos que la propia INE (Instituto Nacional de Estadística)
-"Llevo un tiempo poniéndome inyecciones anticonceptivas."
-"Bien. Ahora te hablare de los reglamentos y los procedimientos ".
-"Creo que ya los conozco"
Eso provoco una mirada curiosa en Rusty. -"¿En serio? Revisé tu historial y nunca antes has visitado el Homeland o La Reserva ".
-"Ayudé a escribir el manual sobre los reglamentos y las normas. Estaba allí cuando liberaron a tu gente de Industrias Mercile. No hacía falta ser un genio para darse cuenta de que los hombres tenían un sentido del olfato hipersensible y soy consciente de su reacción a una mujer que está ovulando o con el periodo. También sé que las mujeres que dan el pecho a sus bebes tienen que mantenerse lejos de ellos. "Ella se encogió de hombros. -"Algunos hombres amaban la leche y acosaron a las trabajadoras que volvieron al trabajo después de su permiso por maternidad. Hablé con muchos de tus chicos sobre las curvas de una mujer. Yo me encargue de que sólo las mujeres embarazadas se ocuparan de los hombres y de que las madres que amamantaban a sus bebes fueran reasignadas a otras funciones ".
Rusty frunció el ceño.- "¿En serio?"
-"Sí. Un listo asignó a las mujeres embarazadas para proteger a los machos de las especies, pero no tuvo en cuenta lo que pasaría después del embarazo. Aunque no atacaban a las mujeres, el aroma de la ovulación les volvía locos. Lo mismo pasa con el olor de la menstruación. El calor del desierto sólo empeoraba las cosas. Ni siquiera había una pequeña brisa allí, por lo que los hombres podían recoger demasiado bien los olores. Fue un error. Conseguí que cambiaran el procedimiento inmediatamente después de algunos enfrentamientos y llamé a las demás ubicaciones para advertirles de la situación. "
Una leve sonrisa curvó la boca de Rusty.- "¿Cómo alejaste a los hombres de las mujeres?" Ella le dio una gran sonrisa - "¿Le ofrecías tu cuerpo a cambio de que se alejaran de la mujer que quería?"
-"¡No! Les hablé y entraron en razón "Rachel relajó su tensa postura. -"¿Por qué no puedo comer con los demás? Leí en un periódico que todos comen en la cafetería. ¿Eso es incorrecto "
-"Los loqueros son muy populares y todo el mundo es consciente de que estás aquí. No queremos que se produzcan problemas. Vamos a mantenerte separada de todos, excepto de los oficiales asignados a escoltarte o de Quinn. Algunos de los nuestros podrían ponerse irritables en tu presencia ".
-"Eso tiene sentido." miró alrededor de la sala de estar de nuevo, recordando la mirada del hombre de las especies mientras la llamaba "Humana". -"¿Cuando trasladaran a Quinn?"
-"Ya lo han hecho." La mujer sacó un teléfono móvil de su bolsillo, lo tocó y miró hacia abajo.- "Me enviaron un mensaje para hacerme saber que la habían trasladado de forma segura."
-"¿Se ha despertado?"
La mujer se encogió de hombros.- "No dijeron nada sobre eso".
-"Hemos esperado a que trajeran mi ropa de repuesto y me comí un sándwich. Estoy lista para ir a donde esté recluido ".
-"Me dijeron que empiezas por la mañana."
Eso no le sentó bien a Rachel. Estaba impaciente por ver de nuevo al 466. -"Ella necesita mi ayuda ahora y yo estoy lista para dársela."
-"Está bien."
Rusty abrió la marcha y Rachel la siguió. Los dos hombres que le habían asignado como escoltas también se movieron detrás de ellas, aunque no hablaron y se mantuvieron muy atrás. No permitió que eso le molestara. Las especies podían acercarse o no a ella, era su elección. Se dirigieron de vuelta al centro médico y eso confundió a Rachel.
-"Pensé que habías dicho que la habían trasladado."
-"Lo hicieron. A la seguridad de la planta baja. Está dividida en dos partes. "Rusty le indicó que la siguiera. -"Tenemos habitaciones de hospital abajo, pero también tenemos una gran sala de almacenamiento que nos ayudara a retenerla. Ahí es donde está. Tomaremos el ascensor de carga. "
Eso mantuvo a Rachel en silencio cuando entraron en el edificio, caminó por un pasillo y llegaron a un gran ascensor. Un oficial de las nuevas especies estaba sentado en una silla y llevaba un arma atada a la cadera. Levantó la vista mientras ellas se acercaban.
Un portátil descansaba sobre sus muslos.
-"Esta es la loquera" Rusty hizo una pausa -"¿Esta Quinn despierto?"
-"No." La especie evaluó a Rachel con una mirada y obviamente, no la encontró amenazante.
-"Continuad".
Los dos guardias se quedaron atrás cuando entraron en el ascensor. Rusty pulso el botón y las puertas se cerraron. El nerviosismo se apoderó de Rachel y se abrazó a su pecho.
-"¿Tienes frío?"
-"No. Me preocupa no ser capaz de ayudar a Quinn ".
-"Ella te necesita."
-"Haré mi mejor esfuerzo."
El ascensor se detuvo y las puertas se abrieron para revelar una habitación oscura. Rusty se adelantó y Rachel la siguió. El sótano era grande y había unas celdas al otro lado de la habitación. Las tres celdas estaban separadas entre si por gruesas barras de metal que llegaban desde el suelo hasta el techo. La celda central tenía la puerta cerrada y estaba vacía. La celda a un lado de la central parecía la habitación de un motel, pero con barrotes. Había una cama, una mesita de noche y una TV. La de Quinn contenía sólo una cama, un lavabo y un inodoro.
-"Es triste verlo de esta manera."Rusty hizo una pausa. -"Voy a traer una silla para que puedas sentarte y una manta para mantenerte caliente. Enseguida vuelvo. No te acerques a los barrotes".
-"¿No hay nadie aquí con ella?" Ella observo el oscuro sótano. -"Alguien debería vigilarle en todo momento."
-"Está durmiendo y el oficial que está arriba le escuchará si se despierta. Quinn es muy ruidosa desde el ataque. Ver a otros machos le pone en marcha. Es mejor que no vea o huela a ninguno ".
Sentía un extraño miedo en este sótano, pero Rachel no protestó cuando Rusty se fue. Sabía que era un miedo irracional. El único peligro era Quinn que está durmiendo tras las rejas. Vaciló antes de acercarse lentamente y se detuvo a unos cinco metros de su puerta.
Ellos habían lavado el pelo de Quinn y también le habían cambiado la ropa. Ahora llevaba unos pantalones negros y su pelo estaba extendido sobre la almohada para que se secara. Alguien se lo había cepillado con mimo. Ella se acercó un poco más. Ahora no tenía restricciones. El lento ascenso y descenso de sus pechos desnudo le aseguró que estaba viva.
-"Estoy aquí, Quinn."
Debió oírla porque sus ojos se abrieron de golpe. Se incorporó tan rápido que Rachel se sobresaltó y jadeó. Quinn se levantó de la cama con un movimiento fluido y su cuerpo se estrelló contra los barrotes. Sus largos y delgados dedos se apoderaron del grueso metal y gruñó. Su oscura mirada se estrechó mientras la miraba directamente y le mostró sus afilados colmillos.
-"Tranquila", canturreó y se negó a retroceder. No podía llegar a ella. Quinn aspiró con fuerza y gruñó de nuevo. -"Soy Rachel. ¿Te acuerdas de mí, Quinn? " Sus ojos se estrecharon aún más mientras olía de nuevo. -"Por favor, acuérdate de mí." Ella se quedó muy quieta.-"Soy tu amiga."
De pronto se apartó de los barrotes y se volvió para mirar alrededor de la celda. Se abalanzó contra la pared del fondo, la golpeó con los puños y gruñó cuando no se rompió. Se volvió y atacó la otra pared y Rachel temió que se lastimara.
-"¡Basta!"
Ella giró la cabeza en su dirección y se detuvo.
-"Tranquila", susurró. Se quitó los zapatos de tacón alto y se apartó de ellos. Ella se agacho lentamente para sentarse en el duro suelo, con la esperanza de que así la viera menos amenazante. -"Está bien, Quinn."
Sus manos sujetaron la falda para evitar mostrar sus bragas mientras cruzaba las piernas en una posición más cómoda.- "Estoy aquí contigo. No estás sola. "
Quinn se volvió hacia ella, caminó hacia la puerta y se agarró a los barrotes de la misma. Tiró de ellos lo suficientemente fuerte como para hacer que los músculos de sus brazos se tensaran, pero no cedieron. Olió de nuevo y se puso de rodillas.
-"Eso es. Mantén la calma. "Ella sonrió. -"No quieres destrozar tus manos. Necesitarías un martillo perforador para mellar el metal o el hormigón".
Ella mantuvo su agarre en las barras mientras apretaba su rostro contra ellas. Su intensa mirada estaba fija en ella y Rachel se dio cuenta de que la miraba un extraño. La personalidad de Quinn no estaba allí, ni había señal de que la reconocía. Al menos, no una que pudiera ver. Ella la miraba como si no recordara que un par de horas antes la había sujetado contra la pared.
-"Vas a estar bien. Encontrare una forma de ayudarte ".
Una de sus manos soltó el metal y estiró su brazo entre los barrotes hacia ella. Quería ir con ella, pero no era tan tonta como para creer que estaría a salvo. El hecho de que parecía más tranquilo no significaba que no mordiera la mano que le ofrecía o tratara de arrancarle el brazo.
-"Ojalá pudiera, pero primero necesito que hables conmigo"
Las puertas del ascensor se abrieron detrás de ellos y Quinn sacó su brazo de entre los barrotes, se puso de pie y gruñó. Rachel volvió la cabeza hacia Rusty que le traía una silla plegable y una manta doblada. Un aullido atravesó la habitación y ella miró boquiabierta a Quinn. Ella ataco los barrotes y estrello su hombro contra ellos, para tirarlos abajo. Rachel se levantó y se enfrentó a la mujer de las especies.
-"Estaba tranquilo."
-"Nunca lo está."
Rusty soltó la silla y dejó la manta sobre ella.- "Voy a tener que sedarla de nuevo antes de que se lastime a sí misma."
-"No, no lo hagas. Estaba bien hasta que llegaste ". Rachel miró a Quinn otra vez, vio como seguía intentando romper los barrotes y tomó una decisión.- "Déjanos a sola."
-"Se supone que debo quedarme aquí. Somos mujeres y no somos una amenaza para ella."
Quinn aulló de nuevo, el sonido se hizo eco a través del sótano. Rachel hizo una mueca.
-Estaba tranquila hasta que te vio. Por favor, Rusty. Vete. Se hará daño ".
La mujer vaciló.- "Te esperare dentro del ascensor, pero cerrare las puertas. Me quedaré en este piso. Grita si necesitas ayuda. "
Rusty giró y corrió lejos. Rachel se volvió y se sentó de nuevo en el suelo.
-"¿Quinn?" Su voz se suavizó. -"Tranquila".
Dejó de atacar los barrotes en cuanto las puertas del ascensor se cerraron, jadeaba por su ataque a la celda y la miró.
-"Solo estamos tú y yo. ¿Te acuerdas? Solíamos hablar mucho ".
Ella cayó de rodillas mientras se calmaba. Eso daba a Rachel la esperanza de que una parte de ella se acordaba de sus sesiones y de que podría recuperarse muy lentamente. No podía soportar verla tan cambiada. Realmente le molestaba haber hecho lo más difícil de toda su vida al alejarse de ella sólo para que terminara encerrado en una celda. El arrepentimiento le golpeó duro mientras se preguntaba si de alguna manera las cosas podrían haber sido diferentes si hubiera tirado su ética por la ventana, si hubiera roto todas las reglas y si hubiera luchado por seguir siendo una parte de su vida. No te hagas esto, se ordenó a sí misma. Sabía que no debía entrar en el "qué pasaría si".
La realidad estaba justo frente a ella. Alguien había hecho algo terrible a la mujer que amaba y lo único que podía hacer era tratar de ayudarle a recuperarse.
