/./ Mi-mi primer Le-lemon, estoy ta-tan nerviosa. (se desmaya)
Hoshino Katsura-sama fue la grandiosa mujer que creó D. Gray-man.
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Capítulo 2 - Soy tuyo
En su afán de seguir tocando las orejas el albino pega su cuerpo al del pelirrojo sin darse cuenta. El ojiesmeralda no soporta más y con un rápido movimiento lo acuesta boca arriba de la cama subiéndose sobre él con sus piernas a los costados del menor.
-La-lavi -sonrojado y muy nervioso.
-Shhh -se inclina lentamente para besarlo. El beso comenzó dulce pero poco a poco se tornó apasionado. Se separaron para respirar. Lavi delineó el contorno de los labios de SU ahora amante, ejerció un poco de presión en el centro, el otro abrió con timidez su boca pero en cuanto las lenguas se rozaron el calor de ambos aumentó y el beso se intensificó. El pelirrojo colocó los brazos del albino alrededor de su cuello y no perdió tiempo para recorrer el cuerpo bajo el.
Minutosdespués sus manos se colaron por debajo de la camisa.
-Aaa -suspiró el albino ante el contraste del calor de su cuerpo y la frialdad de esas manos, dejando caer su cabeza hacia atrás.
Aprovechando el movimiento Junior deslizó sus labios por el cuello, saboreando cada centímetro. Al llegar a la clavícula ejerció un poco más de presión.
-Mmm -jadeó el albino.
Sonrió para sí por su descubrimiento- ¿y si hago esto? -presionando con delicadeza los pezones.
-Aaah -gimió más alto.
Se separó un poco y siguió masajeando los rosados botones.
-Mmm -apretó sus ojitos y llevó una mano a su boca para intentar callar esos ruidos.
Lavi estaba maravillado con esa imagen: el albino respirando agitadamente, sonrojado, cerrando los ojos con fuerza y mordiendo su dedo índice intentando inútilmente detener esos dulces sonidos.
Una vez duros los pezones volvió a recorrer ese grandioso cuerpo, besándolo de nuevo. El menor al querer tener más contacto arqueó la espalda, las erecciones rosaron entre sí.
Jadearon a la vez, el frenesí se elevó pero el pelirrojo aplicó todo el autocontrol para poder hablar.
-Allen -respirando con trabajo- si continuamos ya no podré detenerme -acariciando su mejilla- no deseo obligarte a nada.
-Deseo continuar -tímido, en un susurro.
-¿Lo dices en verdad? -poniéndose serio- no te sientas presionado, podemos hacerlo más adelante, con calma.
-Soy tuyo -con firmeza y decisión en esos plateados orbes.
El pelirrojo enmudeció.
-Desde que te vi por primera vez me causaste gran curiosidad. Con el tiempo te convertiste en mi mejor amigo. Ahora ya no puedo sacarte de mis pensamientos y estar lejos de ti es una tortura -con un carmín adornando sus mejillas.
-¡Strike! -gritó.
-Mj, Baka -desviando la mirada.
-¿Sabes? -acercándose a su cuello -siempre que veo tu moño imagino que es como si fueras un gran regalo -separándose para verlo con una punta del mismo entre sus dientes.
-¿Pues qué esperas para abrir tu obsequio? -con deseo en la mirada.
Tira con más fuerza y el nudo se deshace.
-Me pregunto que sorpresas encontraré -relamiéndose los labio, retirando la cinta y dejándola a un costado.
El menor lo mira embelesado.
Desabrocha la camisa botón por botón mirando con lujuria la blanca piel que va descubriendo. Al terminar besa salvajemente al joven y susurra sensualmente al oído- prepárate para no dormir -lamiendo el lóbulo.
Suspira.
Baja por el cuello sin dejar de besarlo, continua su camino y toma un pezón, lo chupa y da leves mordidas. Al terminar le da atención al otro. Baja de nuevo y se entretiene un rato con su ombligo simulando penetraciones con su lengua, lento, rápido, después lento de nuevo.
El albino solo suspiraba y jadeaba pero conforme Lavi decencia los sonidos eran más sonoros así que cubrió su boca con sus manos.
-No hagas eso -quitándole las manos y besándolo- no me obligues a atártelas -hablando con lujuria- déjame escuchar esa hermosa melodía.
Su cara tan roja como el cabello de su koi solo hizo un suave movimiento de afirmación.
Volviendo a lo suyo comenzó a besar la erección del chico sobre la tela, provocando que el otro se removiera y apretara las sábanas.
Se levantó, el pequeño se quejó como protesta.
-No te desesperes -mostrando una sonrisa de medio lado. Besando de nueva cuenta el cuello y en el momento menos esperado introdujo su mano en los bóxer del albino sujetando con firmeza su miembro.
-Nnn... -atónito y extasiado por tal movimiento.
Comenzó a deslizar su mano hacia arriba y abajo con parsimonia por varios minutos. Aumentó la velocidad.
-La...vi, más... rápido.
Pero el pelirrojo hizo todo lo contrario.
-Lavi -reclamando molesto.
-Je je -besándolo y efectuando la misma operación una y otra vez, no permitiendo que alcanzara el clímax.
-Lavi, déjame -suplicante.
-¿Si Allen? -haciéndose el desentendido.
-Por favor -rogando bajo la atenta mirara esmeralda.
-¿Por favor qué? -divertido.
-... -desviando la mirada.
-Si no me lo dices no sabré lo que quieres -continuando la tortura.
-Por favor déjame correrme -mirándolo fijamente.
-Muy bien -aumentando la velocidad.
La cabeza le daba vueltas, se sentía tan bien, cuantas veces no se le puso dura al despertar después de tener un sueño indecente con ese pelirrojo y siempre se negó a darse tal atención, yéndose a duchar con agua helada para tranquilizarse, anhelando que el pelirrojo lo atendiera como ahora lo hacía.
Y el tan esperado orgasmo llegó. Gimió tan fuerte, ya no le importó que alguien pudiese escucharlo, se sentía tan bien que ya nada importaba. Bueno una cosa sí y demasiado, el joven junto a él.
Aún con la deliciosa sensación invadiendo su cuerpo sintió con mayor placer el besar de nuevo a su pareja quien con gran destreza desabrochaba su pantalón y lo bajaba junto con su ropa interior. Lo ayudó a levantarse sin dejar de besarlo, retiró la camisa y la arrojó. El albino no queriéndose quedar atrás comenzó a desvestirlo sintiéndose nervioso, dificultándosele la tarea.
-¿Te ayudo? -dirigiendo sus manos junto a las del albino.
-Yo puedo -concentrándose tanto como podía.
El mayor no pudo evitar sonreír. Se sentía tan feliz. No, era mucho más que eso, no tenía palabras para describir ese momento y siendo un Bookman eso era decir mucho.
Desnudos. Uno enfrente del otro. El albino no bajó la mirada, sentía sus mejillas arder. El ojiesmeralda retrocedió unos pasos dándose el lujo de observar a detalle ese cuerpo que tanto ha deseado, siendo mucho mejor de lo que había imaginado. Ese cuerpo trabajado pero no perdiendo elegancia, una piel tan nívea como la porcelana, incluso la cicatriz que atravesaba su pecho diagonalmente naciendo en el hombro derecho y terminando en la cintura estaba en perfecta armonía.
-La-lavi, deja de mirarme así -cohibido, intentando cubrir su desnudez.
-¿Así cómo? -juguetón.
-Pues... como si... -sin poder mantenerle la vista.
-¿Como si quisiera comerte? -avanzando hacia él.
Afirmando con la cabeza.
-Pues eso y mucho más quiero -con la voz ronca por el deseo, colocando una mano en la cintura del menor. Ese sutil toque fue suficiente para desatar una tormenta eléctrica que recorrió ambos cuerpos. Se fundieron en un beso desenfrenado, sus cuerpos se pegaron queriendo sentir más y ninguno perdió tiempo para explorar todo lo que pudieran: pecho, hombros, brazos...
De nuevo la falta de oxígeno. En lo que recuperaban el aliento el pelirrojo acostó con suma delicadeza al menor.
La temperatura había aumentado varios grados y el constante roce de sus erecciones los excitaba de sobremanera. Lavi jamás se había sentido así por una chica o chico, sólo pensaba en sexo y en satisfacerse pero ahora quería que el pequeño lo disfrutara y el correrse juntos se convirtió en una cursi pero imperante necesidad.
Para Allen era la primera vez que experimentaba algo así, ni sus sueños eran la décima parte de la tormenta de emociones que sentía desbordar desde lo más profundo de su ser.
Se apartó un poco. Con sensualidad introdujo su dedo índice y medio en su boca, los sacó y lamió cual si fueran un helado. Todo siendo observado a detalle por el menor.
-Ahora es tu turno -acercando sus dedos a los labios de su amante.
Sin demora los lamió y saboreó como si del mejor manjar se tratase. Avergonzado pero viendo en todo momento a Lavi con deseo.
-Una visión espectacular... si así lo hace con mis dedos como será cuando... -estuvo a punto de sangrar por tal imagen que se cruzó en su mente.
-Lavi -una dulce voz lo volvió a la realidad.
-Solo déjate llevar -susurrándole al oído, mientras introducía un dedo en la entrada del albino, quien dio un respingo por tal intromisión.
Momentos después un segundo dedo, siguiendo con los movimientos para delatar el pequeño espacio.
-La...vi... due-duele -entrecerrando los ojos.
-Pronto pasará, descuida -besando sus mejillas, frente y labios con mucho amor. Introdujo un tercero, ahora podía meterlos y sacarlos con un poco más de facilidad, continuaba con movimientos circulares, todo para facilitar la próxima intromisión.
El pequeño hacía pequeños ruidos de queja, el pelirrojo intentaba distraerlo con caricias.
-Ya está listó -retiró sus dedos y acomodó la punta de su miembro en la entrada. Al sentir aquello el albino se tensó.
-Tranquilo, debes relajarte -con voz aterciopelada.
-Yo… yo -sus ojos se cristalizaron- tengo miedo -con un hilo de voz. Las lágrimas aparecieron. El pelirrojo se sintió mal- no debí seguir -cerró sus ojos y respiró profundamente para tranquilizarse- no te preocupes -con voz serena y comprensiva- creo que estamos yendo muy rápido -intentando sonreír. Le da un casto beso y lo mira con ternura.
-Lavi... -sintiéndose inmensamente feliz por lo gentil y amable que estaba siendo- soy un baka ¿cómo puedo temer si actúas de esa manera?
Antes de que el ojiesmeralda pudiera separarse es tomado por el cuello y besado con intensidad, debido al shock no correspondió.
-Se amable ¿sí? -dándole la pauta para continuar.
-Allen... -con los ojos muy abiertos.
-Por favor Lavi -implorándole con una mirada tan suplicante que lo encendió de inmediato.
-Como desees -basándolo suavemente, introduciendo con lentitud se miembro.
Dolor. Dolor y más dolor era lo único que sentía, tanto que arañó los hombros del otro por la fuerza con la que apretaba sus manos.
-Allen... eso duele.
Lamió y besó su cuello mientras sus manos acariciaban su cuerpo para distraerlo. Una vez dentro lo besó con pasión, tomándolo de la nuca para profundizar el beso. Locura. Pasión. Amor. Un sin fin de emociones lo embargaban en ese momento. Jamás imaginó que tener corazón fuera tan increíble.
-Lavi... puedes... moverte -entre suspiros sintiendo como lamia de nuevo su cuello.
Lo hizo con lentitud para no provocarle mucho daño. El albino cerró sus ojos, era doloroso pero conforme las envestidas seguían el placer lo fue invadiendo.
-Nnn... -el albino lo estaba disfrutando.
El pelirrojo no paraba de recorrer su cuerpo y saborear ese delgado cuello se había vuelto adictivo.
Aumentó el ritmo al igual que la melodía proveniente de esos carnosos e hinchados labios que volvió a hacer suyos.
Walker rodeó su cuello, se sentía tan caliente.
-Más... más rápido -entre jadeos.
Lavi aumentó la velocidad.
-Mmm... Lavi... aaah -se arqueó de placer.
-Allen... eres tan estrecho... tan delicioso.
Tomó su miembro y comenzó a masajearlo.
-Lavi... más... -no siendo capaz de poder resistir tanto placer. Apretando las sábanas con fuerza.
-Nnn... me... me corro.
-El ojiesmeralda alentó el movimiento de su mano.
-Lavi -protestó.
Levantó una de sus piernas. Lo envistió con más fuerza, penetrándolo con mayor profundidad.
El albino gimió sin control.
-Lo siento. Me encantaría hacerlo con mayor lentitud, torturarte hasta que me supliques por más pero eres tan irresistible -cuando sintió que estaba por venirse masturbo al menor con mayor velocidad.
-Oh Lavi... -respirando audiblemente, lo tomó por el rostro- te amo -con el rostro aperlado por el sudor, varios mechones pegados en la frente y los costados, con un encantador carmín y una mirada que desbordaba amor. Una imagen lo suficientemente erótica para alcanzar el clímax. En cuanto se corrió en su interior el albino lo hizo entre sus vientres. Gritando al unísono el nombre de su pareja.
Una vez recuperado el aliento salió con suavidad, abrazó al pequeño posesivamente y los cubrió con la cobija. Apartó los mechones de su rostro y lo besó con dulzura- yo también te amo.
El pequeño sonrió. Estaba exhausto pero inmensamente feliz. Se acurrucó más entre los brazos de su koi y se dejó llevar por Morfeo.
El pelirrojo acarició el platinado cabello hasta caer en un profundo sueño. No sin antes agradecer al loco científico que por una vez en la vida una de sus pócimas fue de utilidad.
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u/u
Horrible? Insulso? Da pena? Pasable?
Ruego por reviews, necesito que me digan que tal lo hice. Estaré realmente agradecida por sus opiniones y sugerencias.
Gracias a quienes lean y critiquen este capítulo del cual estoy muy insegura /w/
Bye bye =°w°=
Por favor jitomatazos no, mejor pastelazos y si son de chocolate mejor je je je.
