Clasificado: Mayores de trece.

Tema: Romance/Melodrama/Humor/Ciencia-Ficción.

Advertencias: Notas de la autora entre paréntesis. Lemon.

Sinopsis: La parada en Cardiff se hace más larga de lo que esperaban. Miki y Rose tienen un momento a solas y eso se convierte en una excusa para Jack. Aprovechará el tiempo para estar con el Doctor. A parte de eso, los tres viajeros tendrán que afrontar su extraña relación.

TOMO 1

EL CAPITÁN JACK HARKNESS

JACK / NINE

CAPÍTULO 2

RAXACORICOFALLAPATORIUS

Aterrizaban en Cardiff, justo debajo de la falla. Miki se sorprendió al ver la vieja cabina azul. La había perseguido a través de sus viajes en Inglaterra, pero el período de tiempo entre aparición y aparición cada vez aumentaba más. Estaba dispuesto a seguir a Rose hasta los confines del Universo, pero ella seguía dispuesta a continuar huyendo. Lo que no esperaba el chico esta vez era que un mito erótico femenino saliera por la puerta, vestido con una camisa blanca y unos vaqueros ajustados.

-¿Quién eres tú?

-¿Cómo que quién soy yo? ¿Quién eres tú?

-Capitán Jack Harkness. Vendas lo que vendas, no lo queremos.

-Quita de en medio.-Lo ignoró y corrió a dentro.

-No me lo digas tú debes ser Miki.

-Llegan los problemas. ¿Cómo estás Rikki, muchacho?

-Es MIKI, no Rikki.-Abrazó a Rose.

-Oh... ¡qué tiernos! Mira a estos dos.-Dijo Jack al Doctor-¿Por qué tú a mí nunca me abrazas?

-Invítame a algo primero.

-Das mucho trabajo.-Suspiró.

-Pero vale la pena.-Sonrió de oreja a oreja.

Cuando salieron de la TARDIS tenían la intención de salir a comer y reírse un rato. Jack, sin embargo, tenía otros planes en mente.

-Espera, Doctor. Déjales un rato a solas.-Le retuvo.

-¿A solas? ¿Ellos? ¿Por qué?

-Doc, en serio, haz caso a un experto. Querrán estar solos.-Hizo una pausa al ver que no lo entendía-¿Cuánto tiempo llevan sin verse?

-¿Un par de meses? ¡No lo sé! Sus líneas temporales son un concepto relativo.

-¿Con veinte años y dos meses sin verse? Créeme. Quieren estar a solas.-Insistió.

El Doctor entró en la TARDIS resignado, dispuesto a hacer lo que fuera para no aburrirse. Se puso a quejarse como un niño pequeño al que sus padres han castigado sin salir.

-Jm.-Gruñó-Hormonas. Humanos. ¡Os rendís ante ellas tan fácilmente!-Resopló-No tenéis ni idea de lo que os perdéis. Yo os lo diré: un tiempo precioso, eso es.

-¿De veras? Pues tú si que no sabes lo que te pierdes, Spock.-Jack se acercó.

El Doctor permanecía hablando nervioso, eso no cambiaba. Jack empezó a dejar de escucharle y a oír solo: bla, bla, bla... Asentía con la cabeza y caminaba despacio hacia él, mientras jugueteaba con la consola de la TARDIS. Cuando el Señor del Tiempo se giró, no pudo prever lo que el otro hombre iba a hacer, no pudo impedírselo. Por culpa de un despiste, allí estaba ahora... De pie frente al capitán... besándose.

Técnicamente, él no compartió el beso, pero no hizo nada al respecto para que se detuviese. Y Jack tomó las manos del Doctor y las dirigió a su cintura cuidadosamente. Fue un beso en el que ninguno implicó mucho. Solo el ligero roce de sus labios. Eso lo hacía más peligroso. Jack se separó poco a poco, pero el Doctor lo hizo bruscamente y con una una expresión de shock.

-Em. No vuelvas a hacer eso, Jack.-Aunque no hizo falta ni que transcurriera un segundo para que el ojiazul se lanzase de nuevo-¡Jack!-Le apartó agarrándole por los hombros.

Quedaron en silencio, intercambiando miradas indescifrables solo un instante hasta que ambos se volcaron al unísono en un nuevo beso culminante.

(El secreto de Jack para hacer que el Doctor se rindiera fue tentar su paciencia y aprovecharse de su edad. Un hombre tan viejo y a la vez tan joven, sin olvidar que es medio humano, ¿cuánto tiempo podría soportar frenarse a sí mismo en el más lascivo sentido. Novecientos años son muchos años, y el período de tiempo entre polvo y polvo... muy largo.

Para decirlo claramente, y que se entienda).

El Doctor había perdido el control de su cuerpo, y su mente no luchaba por recuperarlo. ¡Maldita sea! No supo ni cómo llegó al cuarto del militar con semejante rapidez.

Allí estaban de todas formas, sobre la cama y desnudándose el uno al otro.

Jack se levantó para deshacerse de sus pantalones y sus zapatos al tiempo que, el Doctor permanecía sentado quitándose la chaqueta y su cinturón. El capitán volvió para colocarse sobre él. Aún llevaba ese jersey de tono verde oscuro con cuello triangular. Entre la práctica del ojiazul y el tiempo del ojigris, se las arreglaron para que ninguno se quedase atrás. Pronto no quedó ninguna prenda de ropa ligada a sus cuerpos.

-¿Tú no deberías ir algo más despacio?-Se burló arrogante el más joven.

-¿Y tú no deberías bajar un poco el listón y dejar de quejarte?-Contestó sagaz.

-Tuché.-Concluyó Jack, y volvió a abalanzarse sobre el Doctor sin reparo alguno.

Se dejaron caer sobre el colchón, tirando el uno del otro con el beso interminable. El Doctor seguía tumbado boca arriba mientras Jack continuaba el ritmo acelerado encima de él.

¡Ya no aguanto más! Pensó el Señor del Tiempo. Se incorporó llevando al capitán consigo entre sus brazos.

-¡Ah!...-Gimió Jack cerrando los ojos con fuerza.

Las embestidas del Doctor eran lentas, profundas y con fuerza. Lo s cuerpos de ambos se estremecían entre suspiros contenidos, rodeados de una tensión difícil de liberar. Fueron conducidos por el otro al punto cumbre juntos, y cayeron rendidos sobre la pobre cama que había tenido que soportar el peso de su descontrolado acto.

El más joven intentaba recuperar el aliento recostado en su hombro izquierdo.

-Al final no ha estado tan mal, ¿eh?

-No.-Rió para sí-Esta calma después de la tormenta...

Me gustaría quedarme así para siempre.

Tras apenas un segundo de silencio, el Doctor se levantó apresuradamente y comenzó a vestirse. Harkness no pudo evitar reírse de la cómica ironía.

-¿De qué te ríes?-Dijo buscando su jersey.

-¿Jack, estás aquí? ¿Sabes dónde...?-Rose entró sin llamar a la puerta (grave error) y encontró la escena más embarazosa que había presenciado.

-¡Rose!-Exclamó el Doctor.

-Lo siento, perdón. Esto...-Tartamudeó entre risas-Os espero abajo con Miki. Hemos pedido en una cafetería. Hay patatas fritas en el menú.-Se marchó tapándose la boca para impedir una carcajada.

-¡Rose, no...!-Pensó en detenerla, peró ni siquiera llegó a atravesar la puerta-Maldita sea.-Gruñó el Doctor.

-No te preocupes, guapo.-Le tranquilizó Jack-No hay que exagerar las cosas que aún no han ocurrido.

-Acaba de marcharse riéndose porque piensa que nos hemos acostado.

-Es que nos hemos acostado.-Resaltó lo obvio-Tú lo has dicho... Se ha marchado con una sonrisa. Eso no puede ser malo.

-Tú estas sonriendo ahora mismo y me pareces el segundo ser más malvado sobre la faz de la Tierra.

-Gracias.-Le guiñó un ojo.

Una vez con la ropa puesta, bajaron a toda prisa a la cafetería donde aclaró las cosas con Rose (dejando lo ocurrido tan solo como un desliz). Jack narró divertidas historias y aventuras con antiguos ligues.

Entonces, el Doctor pudo observar una cara familiar en la foto de un periódico. Lo cogió y se lo enseñó a sus amigos con un gesto de agotamiento.

-Estaba teniendo un día tan bueno.-Suspiró.

Se trataba de una de los alienígenas habitantes de Raxacoricofallapatorius que, casi un año atrás, habían estrellado su nave contra el Big Bang de Londres.

La aventura transcurrió entre persecuciones, acción, y segregación de adrenalina. Sencillamente fantástico. Miki, sin embargo, comprendió que había llegado la hora de decir adiós a Rose. Para ellos, se acabó estar a solas.

To Be Continued