Hola hermosas,

Bueno pues acá esta el segundo capitulo, espero que el primero haya sido de nuestro agrado y que sigan leyendo. Para mis lectoras que me leían en Blogger, si se que leer por acá es un poco raro y que la forma de comentar es diferente pero nada mas hablenme por Twitter y les explico como hacerlo, estoy segura que no necesitan cuenta para hacerlo.

Con eso dicho, espero que les guste lo que va de historia, compartan, comente y den fav, ah esta historia, la verdad es que todo eso da ánimos de seguir escribiendo y entre mas ganas tenga mas rápido publicare ;) Ojo! No es chantaje nada mas una sugestión.

También perdón por el capitulo tan corto pero es que me parece que lo que esta por venir debe de tener su propio capitulo.

XOXO -Gab95Lin

Disclaimer: Los personajes no son míos.


Emma Swan podía estar orgullosa de sí misma, había logrado sobrevivir su primer día de clases en un nuevo lugar, y es que no era sólo un nuevo instituto al que asistía pero también era un huevo pueblo en el que vivía. Su familia se había tenido que transferir a vivir a Storybrooke por que a su padre David le habían dado el trabajo de alguacil y era una oferta que no podía denegar. Su madre Mary Margareth no había tenido ningún problema con el cambio, ella era una profesora de primero a quintó grado así que encontrar un lugar donde dar clases no era nada fuera de su ámbito. Tan pronto como David tubo la oferta así de pronto fue como acepto y se movieron, dejando atrás aquella vida que la joven había empezado a construir en California.

Ese mismo día por la tarde mientras Emma hacia la tarea que le habían asignado para el día no pudo evitar recordar a aquella mujer que la había cautivado. La morena era dominante, astuta, sarcástica y hasta un poco frívola, pero eso era lo que la tenía idiotizada. Lo que Emma más deseaba saber era por que la morena siendo tan joven y bella podía estar tan amargada. Regina Mills debió de haber tenido una juventud difícil, esa era la única razón por la cual Emma podía pensar que Regina era como era. Sin darse cuenta había empezado a escribir Regina por toda la página de su tarea. Tan pronto como se dio cuenta, arranco la página, la izo puño y la tiro al cesto de basura *Controlate Emma, controlate* de decía así misma.

Era algo que Emma no estaba acostumbrada, tener batallas mentales consigo misma no le gustaba y por alguna razón desde que había visto a la morena no podía dejar de tenerlas. Emma estaba segura, más que segura que a ella le atraían los hombres, en especial por su ex. Acaba de salir de una relación en la que había dado todo, no era posible que se sintiera atraída hacia Regina. Además sólo había visto a la mujer una vez. No era como sí se estuviera enamorando o algo por el estilo. No! Lo que Emma sentía era sólo curiosidad. Sí! Sólo eso, del tipo de curiosidad que cualquiera puede tener por sus profesores.

No faltaba mucho para que fueran las seis de la tarde y Regina aún seguía atorada en su oficina. Y es que con la cantidad de papeletas y cuadernos que tenía que calificar para el final de esa semana, ella sabía muy bien que no se marcharía hacia su casa dentro de dos horas mínimo. Después de cuatro tazas de café se dio por vencida. Tomó sus anteojos y los sostuvo en su mano derecha, había algo que la había dejado inquieta durante todo el día. Algo le asechaba la mente y sí no le dedicaba un poco de su tiempo para pensarlo la volvería loca.

Eran aquellos ojos azules que le habían quitado la respiración ese día, la joven que se había apoderado de su atención por unos segundos, *Emma Swan* Regina se dijo a sí misma, su nueva estudiante había captado su atención de una forma que nadie lo había hecho antes, claro a un nivel profesional por que adiós salve a Regina de ver a sus estudiantes como algo, mucho menos se diga que Regina le gustara alguien a un nivel físico, eso no estaba en su futuro y mucho menos arruinar su carrera profesional, pero no podía negar que la joven rubia era atractiva con esa sonrisa tímida que le había brindado cuando la vio llegar. O sí, Regina no podía negar que no podía esperar a pasar más tiempo con la joven, aprender más de ella y poder estudiarla, medir que tan buena para el estudio es.

Por más raro que sea a Regina le gustaba estudiar a las personas a su alrededor, para ella la gente eran como ratas en un laboratorio, y ella era la científica que los estudiaba, los trataba de comprender hasta cierto nivel, descubriendo sus cualidades como sus defectos. Era así como ella categorizaba sus amistades y la demás gente que la rodeaba. En fin la gente que ella contaba como amigos eran muy pocos, y a su familia trataba de mantenerlos a distancia.

Después de pensar en la rubia Regina despidió que ya era demasiado por un día, que el resto de su trabajo lo terminaría en casa. Recogió todo lo que necesitaría, lo metió en su portafolio y se dirigió a casa no sin antes apagar la luz de su escritorio.

Mientras manejaba a casa vio como una joven iba caminando con los brazos cruzados con una paso más lento que el de una tortuga, lo que era peor el clima no planteaba una noche seca. La morena manejo cerca de la joven y para sí sorpresa era Emma Swan, su nueva estudiante. *Que diablos hace esta chica caminando sola con el clima así?* se dijo la morena así misma mientras se acercaba a la rubia, una vez que estaba cerca de ella bajó la ventana de su Mercedes
-Te llevo? -Le dijo mientras se inclinaba hacia el asiento del pasajero para tener una mejor vista de la chica.
La rubia pegó un pequeño salto a escuchar a la morena en la que había estado pensado esa misma tarde. Que curioso, justamente la misma mujer se acercaba a ofrecerle un aventon
-Bueno? -pregunto Regina, no había esperado ni cinco minutos y ya se había artado de esperar por una respuesta.
La rubia salió del trance en el que había entrado
-Sí no le molesta profesora Mills -Le dijo acercándose al automóvil
-Sube niña que eh sido yo quien te lo a ofrecido y no preguntare una vez más -Bueno quien diría que no sí se lo ofrecen con tanta amabilidad no? Emma pensó que tal vez después de todo la profesora era así todo el tiempo, además sí la llevaba a casa le daba el chance de aprender más de ella. Emma de subió al carro sin esperar a que se lo digieran una vez más.
-Muchas gracias -Le dijo clavando su mirada fijamente en la morena con una sonrisa tímida como la de la mañana.
-Hacia donde nos dirigimos? -Dijo la morena presionando el acelerador. Después de que Emma le digiera donde vivía nada más fue dicho, el viaje fue callado, y sin ningún problema. Como el clima lo había predispuesto, no más de cinco minutos después de haber partido empezó a llover. No muy fuerte pero sí hubiera sido suficiente para que la rubia quedara empapada sí hubiera caminado. En especial por que la rubia vivía casi al otro lado de donde andaba.

Una vez que llegaron se par quitaron afuera de la casa de la rubia, Regina sólo se giró a verla sin decir nada, la observaba como la gente observa a los pescados en los tanques de agua, y así mismo se sentía la rubia, era incómodo pero no podía decirle que parará
-Muchas gracias -dijo la rubia algún rompiendo el silencio que había caído entre ellas.
-La veo mañana señorita Swan -Le dijo volviendo a encender el carro, mirada fría y su tono de voz aún más, pero es que Regina era la profesora de Emma y no quería que la joven se hiciera la idea de que eran amigas sólo porque le había dado un aventon, Emma entendió y sin pensarlo dos veces abrió la puerta del carro para salirse,
-No se olvide que mañana empezamos su tutoría después de clase. -Emma cerró la puerta detrás de ella y con la cabeza acento. Estaba segura que ahora ya tenía con que soñar.

No mucho después de eso Regina llego a su casa, se preparó algo rápido para cenar y se dispuso a terminar el trabajo que tenía que hacer. Para cuándo al fin logro terminar de escribir era cerca de las dos de la madrugada y en tres horas se tendría que levantar. Maldita sea! Seguramente sería un zombie el día de mañana. Un café extra cargado tendrá que salvarla. Alfin logró coincidir el sueño. Así dio por terminado una jornada más de trabajo y de su vida aburrida.

Por otro lado Emma se encontraba teniendo el sueño de su vida. Estaba de regreso en California con todos sus amigos y su ex. Ahh sí su ex! Pero para su sorpresa su día de vi manchando de gris cuando una mujer que novia sus caderas de lado a lado cuando caminaba se acercaba a ella.
-Señorita Swan le tengo que recordar sus modales? -Le decía la mujer, aún no podía reconocer la cara,
-Disculpe? -la rubia pregunto, entre cerrado sus ojos, tratando de reconocer a la mujer que le hablaba
-No me vas a introducir? O me tengo que introducir yo misma? -sin darse cuenta la mujer la tenía sujetada por su cadera y le hablaba a todos los que estaban frente a ella
-Ya que mi novia a quedado estupefacta me introduzco yo misma, me llamo Regina Mills -La mujer decía extendiendo la mano y estrechando la mano de todos los amigo de Emma, incluyendo a su ex. ¿Su novia? Emma tornó sí cara hacia la cara que ahora podía ver fácilmente, sin duda alguna era la morena, más joven, y más feliz. Era su maestra pero con unos cuantos años de menos, Emma no pudo evitar sonreír. Le dio un beso en la mejilla y se quedaron hablando con todos los demás que estaban presente. Derrepente Emma pegó un brinco que la trajo de regreso a su realidad, era tiempo de levantarse. Apago su alarma y se quedo sentada en sí cama *Que diablos fue eso?* acaba de soñar con su profesora y lo que era peor, en su sueños la morena era su novia. *Emma a tu te gustan los hombres! Métetelo en la cabeza* se dijo antes de levantarse y dirigirse a su baño, necesitaba un poco de extra tiempo en arreglarse. Era el día de su primera sesión de tutoría con Regina y eso la hacia nerviosa y emocionada al mismo tiempo, por eso necesitaba verse más presentable que otros días o que el día anterior, no es como sí pudiera hacerlo con el detestable uniforme que se veía forzada a usar.