Capitulo 2; Staring at the sun
Disclaimer: Crepúsculo no nos pertenece y yo sólo traduzco.
Así que me bañé y me vestí rápidamente. Encontré un conjunto que Alice me había comprado hacía un par de semanas. En ese tiempo lo rechacé, argumentando que era completamente no práctico, pero estaba agradecida de tenerlo ahora. Me puse junto una falda gitana de algodón, color blanca. Era a la cadera, llegaba justo debajo de la rodilla, y se movía cuando caminaba. Me puse un top café con tirantes de espagueti, y mis nuevas sandalias con ello. Consideré ponerme el traje de baño abajo, pero decidí no hacerlo. Si había alguna posibilidad de que me bronceara hoy, no quería arruinarlo con las líneas de los tirantes. Así que lo metí en mi maleta junto con el bloqueador.
Para cuando estuve cambiada mi espeso cabello ya se había secado, así que lo dejé colgar suelto alrededor de mis hombros. No quería lidiar con el calor de la secadora de cabello en un día como este.
Bajé las escaleras corriendo, tomé mis llaves y me dirigí hacia mi troca. No me tropecé ninguna vez, y estaba un poco molesta porque no hubiera nadie alrededor que presenciara mi logro. Salí del camino de entrada con las ventanas abajo. Mi troca no tenía aire acondicionado, así que tenía que conformarme con la cálida brisa que entraba.
Así que aceleré hacia la casa de Edward. Bueno, en realidad no, porque eso era imposible, pero manejé tan rápido como mi troca podía. Aún así, llegar a la mansión me tomó más tiempo del que hubiera querido. Cuando me estacioné afuera el latido de mi corazón se aceleró en anticipación. Estaba a punto de salir cuando vislumbré un pedazo de mí en el espejo.
Gemí en disgusto. Apenas eran las diez en punto y ya era un desastre. Mi cara estaba brillosa y mi pecho cubierto en erupciones rojas. Y con respecto a mi cabello. Bueno, sólo digamos que Mónica de Friends no es nada comparada conmigo si hablamos de frizz. Ni siquiera recordaba haber tenido tales problemas en Phoenix. Pero no era tan húmedo allá. Y no tenía una familia de perfectos vampiros inhumanos con los cuales compararme. Traté de sacar esos pensamientos de mi mente mientras alisaba mi imposible cabello. Salí de la troca con cuidado, y caminé hacia la puerta.
Aunque me habían dicho que era familia y no tenía que tocar numerosas veces, seguía sintiéndome incómoda entrado así como así. Además, siempre me escuchaban venir de todos modos. Era inusual que Edward no saliera a recibirme. Pero, bueno, no solía venir cuando estaba tan soleado. Toqué la puerta de madera indecisamente. Aún no hubo respuesta, así que la empujé lentamente, y entré.
Ahí fue cuando comencé a ponerme nerviosa. Con excepción de Edward, nunca había visto a los Cullen en el sol. ¿Qué si los miraba mucho y me avergonzaba a mí misma? Pero no había nadie en la espaciosa sala. Esto era extraño. ¿Tal vez llegué demasiado temprano? Los llamé tentativamente.
"¿Edward?… ¿Alice?… ¿Alguien?"
Estaba empezando a sentirme estúpida. O no había nadie…o estaban ocupados. Esperaba que fuera la primera. Estaba a punto de subir a la habitación de Edward para esperarlos, sintiéndome un poco abatida cuando vi otra hoja de papel con mi nombre en ella. Dios. Sé que las cartas con más románticas y Edward es un chico anticuado, pero algunas veces una simple llamada o un mensaje de texto serían tan o más eficientes. Sin mencionar; menos confuso para mí. Aún así, estaba un tanto emocionada por abrirla. Decía:
Bella,
Perdón por dejarte adivinando. Los demás están cazando. Te espero en el patio trasero.
Con amor, Edward.
Casi me eché correr hacia la parte trasera de la casa. Buscando a Edward a través de las ventanas de cristal, esperando verlo brillar en su reflejo. No pude evitar el resoplar ante su uso de la palabra patio. La enorme expansión de tierra alrededor de la casa variaba de perfectamente bien mantenido césped, a flores silvestres. Era muchas cosas, pero no un patio. En mi mente, un patio era pasto desigual con varios artículos desechos en el.
Mientras abría la puerta de vidrio, vi a Edward al final del jardín. Pudo haber sido una estatua de mármol en el césped. Se veía simplemente perfecto, sentado debajo de un árbol. Estaba leyendo un grueso libro envuelto en cuero, y tenía una tierna mirada de concentración en su rostro. Me desilusioné momentáneamente porque estaba en la sombra. Su piel sólo brillaba ligeramente, y anticipaba verla como era en el sol.
Echó un vistazo en mi dirección, y una brillante sonrisa iluminó su rostro entero, haciendo sus rasgos aún más hermosos de lo que imaginaba posible. Verlo tan feliz hizo que mi corazón se elevara al verlo tan feliz, y me hizo sentir muy…amada. Normalmente era tan raro verlo actuar despreocupadamente, y esto era mejor que cualquier otra vista.
No se movió para encontrarse conmigo. En lugar de eso, me abrió los brazos ampliamente mientras corría los últimos pasos para cerrar la distancia entre nosotros. Prácticamente caí dentro de sus expectantes brazos y me acercó a él. Su fría piel era un alivio bien recibido ante el asfixiante calor.
"Hola amor, te eh extrañado," dijo, y sentí su frío aliento contra mi cuello. Aunque habían pasado sólo unas horas desde que nos habíamos visto, sabía exactamente a lo que se refería. El tiempo pasaba dolorosamente lento cuando estábamos separados. Estaba tan pérdida en sus brazos, que la única respuesta que pude formular fue:
"Mmm. Lo sé, hola."
Se rió ligeramente y besó mi ruborizada mejilla. Eso no me ayudó en mi intento de formular enunciados coherentes. No tenía mucha experiencia, pero a mí parecer, un pequeño beso como ese de parte de Edward, era mil veces más ardiente que liarse con cualquier otra persona. Tenía tal efecto en mí, ni siquiera podía comenzar a imaginarme como sería si de verdad estuviéramos juntos.
"Así que, Bella," trató de conversar conmigo de nuevo. "¿Qué te gustaría hacer hoy?"
Era una difícil. Obviamente las actividades usuales de los días soleados, como ir a la playa, no estaban abiertas para nosotros. Y, realmente no quería hacerlo sentir que estaba deteniéndome. Así que simplemente le dije:
"Sólo recostarme aquí contigo."
Era la verdad, de todos modos, e hizo que esa brillante sonrisa volviera a su glorioso rostro.
Algunas veces era agradable sólo recostarme con él, sin necesidad de palabras. Era cómodo y sabía que Edward lo apreciaba inmensamente. Era la única persona con la qué podía relajarme, sin ser bombardeada con un constante riachuelo de pensamientos.
"Suena maravilloso." Respondió.
Miré alrededor y noté, que obviamente había hecho preparaciones para nuestro día. Estábamos recostados sobre una suave sábana. Era larga, color azul, y no era una experta, pero parecía de cachemir. Me parecía un despilfarro el arrojarla al piso. Pero hacía lo mejor que podía para acostumbrarme a la casual actitud de los Cullen con el dinero. Había varios libros, una pequeña radio, y una canasta acomodada en el lugar más lejano de la sábana. Me pasó uno de los libros.
"Alice me dijo que te diera esto."
Examiné la portada. Era una novela, un bestseller de los últimos años, había leído su reseña. No había ido a una librería decente desde entonces, así que Alice debió haberla ordenado para mí.
"No es tu estilo usual," se burló. "Normalmente te inclinas por los clásicos."
"No hay nada malo con tratar algo moderno de vez en cuando." Respondí.
"Eso es absolutamente cierto," había un destello en su ojo mientras decía esto, y tenía la impresión de que ya no estábamos hablando de novelas.
No podía pensar en una respuesta ingeniosa. También estaba ansiosa por comenzar mi nuevo libro, así que me senté por un segundo, para estar más cómoda. Edward se vio herido por un segundo, hasta que volví a acostarme con la cabeza en su estómago, mi cuerpo estaba en la dirección opuesta a él. Parecía que quería quedarse en la sombra, pero yo quería aprovecharme del sol.
El sol estaba alto en el cielo sobre nosotros. Era extraño ver nubes azules, comparadas con las grises con las que había crecido. Tomamos nuestros libros y comenzamos a leer. Estaba achicando los ojos por el resplandor, hasta que Edward me pasó un largo par de lentes de sol con letras plateadas en un costado. Definitivamente eran de diseñador, y caros. Lo miré acusadoramente. Sabía que odiaba que gastara dinero en mí, especialmente en cosas que estaba propensa a romper, sentándome en ellas.
"Alice, de nuevo. Lo siento" dijo, aunque no parecía sentirlo ni un poco.
Me acomodé de nuevo, y seguí leyendo.
Ambos nos recostamos, absortos en nuestros libros. Era una historia de amor contra todos, y no pude evitar pensar en Edward y yo. Pero esta pareja era más…física que nosotros, y sentía como me apenaba mientras leía sobre ello. Algo ridículo, desde que estaba a punto de casarme, pero no podía evitarlo. Edward interrumpió mi fantasía.
"Bella. ¡Estás poniéndote roja!" Exclamó.
¡Oh, Dios! ¿Cómo podía ver lo que estaba leyendo?
Pero estaba apuntando mis brazos. Oh, se refería al sol. Pero estaba ruborizándome furiosamente, de todos modos. Cerré el libro con fuerza y recé porqué no lo notara.
"¿No te pusiste bloqueador?" Preguntó, mientras me jalaba de vuelta a la sombra.
Tuve que admitir que lo había olvidado y comencé a buscarlo en mi bolsa. Saqué la botella de plástico. Estaba tan nerviosa que lo tiré.
Las manos de Edward se dispararon a la velocidad de la luz, y lo atraparon antes de que golpeara el piso. Le alargué mi mano, pero no me lo pasó como esperaba. Miró la botella, y luego me miró a mí. Mi rostro ardía, a estas alturas. Una juguetona sonrisa jugaba en sus labios, y dijo seductivamente:
"Permíteme."
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N/T: Debería darme vergüenza, ¿cierto? :$ Siento no haberme conectado, o actualizado todo este tiempo. Salí de vacaciones y no tenía acceso a internet D: Aún no estoy en mi ciudad, así que tal vez no sepan mucho de mí hasta la próxima semana. Anyways, un beso y pásenlo bien :)
