Voy caminando por la calle con mi esperanza y quizá la de Equestria en mi mochila, en este mundo la ley del más fuerte es más tangible y dolorosa de aprender que la de la gravedad, un simple Bate de madera que guardaba para ahuyentar ladrones ahora me estaba dando la única oportunidad de redimir los actos de mi sociedad.
Mis manos me tiemblan, mi garganta se seca y mis nueces suben de mi entrepierna a la garganta, que gracioso.
Son las 6:30 de la tarde, la subasta es en hora y media, no sé qué hacer y un simple sonido en medio del silencio incomodo podría hacerme mojar los pantalones, vaya salvador resulté ser.
Regresé a aquel callejón, los tipos se fueron y al parecer no hay vigilancia por lo que decidí explorar un poco lo cual me ayudó bastante ya que descubrí que la puerta era la salida de emergencia de una taberna de mala muerte que frecuenta la peor escoria del barrio, vi un desastre, varias plumas y un poco de cabello rosa color pastel estaban junto a la basura del suelo…
Mis ganas de llorar eran grandes pero no tantas como las de alejarla lo más pronto posible de este asqueroso y podrido mundo real, así que me tragué el miedo latente dentro de mi cabeza y recogí las plumas y el mechón de pelo… suena a un fetiche enfermizo pero quería inspeccionar bien si ella no había resultado herida al perder parte de su plumaje y cabello.
Vi más a fondo, busqué en botes de basura y demás porquería tirada en ese callejón, al parecer creo que solo perdió ese cabello y plumas al forcejear, no hay rastro de sangre, o de mutilación, me alivia pero a la vez me da la impresión de que pronto le harían cosas peores, inhumanas y que quizá nunca un pony haya experimentado.
Al parecer apenas darán las 7:00, así que me tomo mi tiempo y me dirijo a la entrada del bar. Mi sorpresa no es entrar al bar más asqueroso y mal cuidado que haya visto, si no lo que le continúa…
Había bastante gente, no un conglomerado enorme pero lo suficiente para saber que el dueño del antro tendría una buena ganancia esta noche, muchos de ellos tenían el típico aspecto de tipo duro de tiempos actuales, rapados, con tatuajes, algunos con cortes típicos de un reggaetonero puertoriqueño, qué más da, yo no discrimino pero tener una melena un poco despeinada cubierta con el gorro de mi chamarra no era precisamente lo que me haría pasar desapercibido en ese lugar.
Me siento en una mesa que dejaron sola casi al rincón más cercano del baño, la salida de emergencia y una tarima, donde me imagino que llevarán a cabo esa dichosa subasta, pensaba en como proceder ante un caso desafortunado cuando sentí que una voz me interrumpía.
-Disculpe caballero, ¿tiene identificación?- Se acercó el mesero dejándome una carta con las bebidas, de las cuales solo destacaba la cerveza y el vodka preparado.
-Ah si, tome. –Le mostré mi credencial de elector después de sacarla de mi bolsillo.
-Bien, ¿qué va a ordenar muchacho?, recuerde que la mesa la reservamos para los clientes…
-Ah, quiero una bola, cerveza obscura por favor.
Se retiró con la carta para dejar paso a mi pensamiento, falta una hora para verificar que mis temores son realmente ciertos, el mesero como de rayo trajo mi cerveza y trajo consigo las típicas botanas que suelen ofrecer los bares, eran unos simples totopos con salsa, bebí un poco para calmar mis ansias y los totopos no estaban tan mal, la música de ambiente era realmente pésima, entre canciones de Lavoe y Bon Jovi, es decir quién combina a esos dos.
La hora se pasó volando, no daba crédito quizá por haber ingerido alcohol o porque mi estúpida cabeza seguía atormentándome con la idea de fracasar el día de hoy, los mismos tipos que me golpearon hace un rato entraron por la salida de emergencia y se subieron a la tarima, pero otra persona de traje y con una cara arrugada e imposible de ver por más de 20 segundos venía con ellos, ese sujeto me recordó al infame Sollozzo de la película de "El Padrino".
El hombre de traje toma el micrófono puesto en medio del stand y comienza a hablar…
-Buenas, caballeros, me honra tenerlos hoy esta noche para una subasta inusual, como ninguna otra, como se sabe nosotros somos tachados de ser la peor escoria de una ciudad como lo es esta, pero no lo somos, nos ganamos la vida y bueno, hoy vengo a ganarme la vida y de paso resolverles la suya con los artículos que les vengo ofreciendo señores…-
Los gorilas que me dijeron de la subasta entraron por la salida de emergencia cargando varias cajas, pero en ninguna estaba fluttershy, al menos eso me deja pensar la vista.
-Hoy les traigo una oferta de lo que acostumbramos rematar cada semana en el mesón del torero, les traigo una fina colección de armas y mierda cortesía de la casa del perro grande.-
La gente comenzó a abrir sus ojos como platos cuando los hombres en la tarima comenzaron a abrir las cajas, había pistolas, escopetas antidisturbios, rifles de asalto de manufactura nacional, subfusiles de fuego rápido y granadas de diferentes tipos y formas.
Mi rostro no daba crédito, si llego a estropear esto terminaré como coladera, así que esperaré a que las cosas lleguen al punto adecuado…
Fue una terrible hora la que pasó hasta que ofertaron un lanzacohetes de mano, presuntamente de uso exclusivo del ejército y con eso aquel sujeto terminaba "su subasta", la gente se retiró, no todos pero una gran mayoría, los meseros comenzaron a salir del lugar, incluso los bartenders…
Algo me huele mal…
Notas del autor:
Lamento no haber hecho este capitulo tan largo, fue un error de continuidad pero lo compenso en el capitulo 3, aun me falta bastante mejorar mi técnica y narrativa, asi que parte de lo que debio haber entrado aquí está en el capitulo 3.
