Capitulo 2: Conociendo el campo de guerra

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De pronto, lentamente, casi imperceptiblemente deslizaba sus pupilas hacia su izquierda, con cautela para no ser descubierto, encontrándose con ese perfil, esa piel suave, lisa, tersa, y de un color canela suave, hermoso y, sin encontrar precisamente la mejor de las razones entre todas las razones, una increíble furia le venía al rostro y apretaba un puchero, mientras que con dificultad impedía que su enyesada pierna no rebotara por el movimiento del taxi en el que él permanecía sentado con su pierna extendida a lo largo de todo el asiento trasero y el vagabundo extraño y 'peculiar' que se había encontrado, iba sentado al frente, mirando todo sorprendido, con una linda y boba sonrisa en su rostro.

Al verlo tan despreocupado una vez más esa molestia renacía y se volvía hacia otro lado, contrariado de las circunstancias… de su actitud. Estaba pasmado por lo que el vagabundo entrometido ese se había atrevido a hacerle, pero sobre todo… de su reacción, de tomarlo, voltear su juego y atreverse a besarlo él… a besar a alguien… a besar a otro hombre… pero claro, lo que más sorprendido y extraviado lo tenía, era, que sin duda alguna, ese beso forzado, robado y sorpresivo… lo había dejado impactado, divertido y bastante excitado.

Pero lo que no sabía era que para el vagabundo tampoco era fácil la situación, no supo cómo fue que una vez más sus impulsos desmedidos y su actitud extravagante, retadora y despreocupada, lo había metido en otra situación extraña… y extraordinaria. No tenía ni idea de en qué se había metido, pero para no hacer más peligroso y confuso el asunto, desde el momento en que el tipejo malhumorado le había indicado que trabajaría para él, optó por guardar silencio, porque no estaba dispuesto a meter las cuatro patas… otra vez; y también porque el huraño sujeto ese en verdad le intimidaba… sin embargo, aún estaba sorprendido de haberse atrevido a hacer lo que hizo y de la reacción que tuvo el pelicafe… también estaba algo contento y su sonrisa lo denotaba, se sentía como si se embarcara en una nueva aventura y al mismo tiempo se sentía algo afortunado de que alguien tan tremenda y peligrosamente apuesto le correspondiera un beso; sentía como si hubiera besado a un modelo o una estrella y eso le enorgullecía, porque algo le decía, que la aventura estaba apenas comenzando.

De igual manera, el coraje, la molestia y el rechazo del uno hacia el otro, no desaparecía, era palpable en el aire. Pero por más increíble que pareciera, a pesar de las molestias y los gestos extraños, ambos sentían algo de tranquilidad al encontrarse ahí, en ese momento, viajando juntos hacia un hogar desconocido para uno y detestable para el otro. Quizá era un presentimiento, pero, algo les decía que en definitiva: esa nueva aventura sería bastante peculiar.

El estómago de Shigeto dio un nervioso vuelco, cuando sintió el auto detenerse y la voz de nepper resonar en sus oídos.

–Es aquí –Dijo secamente el de ojos zafiros y el conductor del taxi frenó frente a un lujosísimo y hermoso edificio departamental, situado justo enfrente de un boscoso parque. El rubio como pudo contuvo su impresión y observó a través del cristal de la ventana, aún no dejaba de llover, aunque las gotas caían con menor intensidad. El conductor quitó su cinturón de seguridad y quiso abrir su puerta para salir y apoyar a Netshua a bajar, sin embargo este lo detuvo –No hace falta que baje… aquí mi enfermera, se encargará de todo. –Le dijo y sonrió con malicia. Heat se volvió hacia el pálido sujeto e hizo una sonrisa forzada que divirtió aún más al otro. El chofer los miró algo confuso y sonrió. El menor aspiró profundamente y bajó del taxi, se volvió hacia la puerta trasera derecha y la abrió observando como el de cabellos ondulados volvía a sonreír. – ¡Oh que problema! –dijo con falsedad Natsuhiko. – No puedo bajar por ahí, porque tendría que situarme en la calle y con mi discapacidad es seguro que me vuelve a suceder algo… ¿no le parece? Le preguntó a su contrario quien simplemente alargó la falsa sonrisa y caminó pesada y totalmente molesto hacia el otro lado del coche, abrió la puerta izquierda, quedando a espaldas de su "jefe".

– ¿Y como se supone que va usted a salir, señor? –Le preguntó Shigeto molesto y el ojiazul fingidamente se encogió de hombros con cara de mártir, quitándole relevancia a sus palabras

– No lo sé… es usted quien debe cuidarme ¿no? – inquirió burlesco Nepper y el pelilargo entonces imito el gesto del más alto para sonreír con malicia.

–Bien… es mi deber cuidarle así que le prevengo de posibles espasmos terroríficos de dolor y también de poder quedar lisiado de por vida por hacer movimientos bruscos como ¡Estos! –Exclamó Heat y sin darle tiempo de reaccionar, tomó a Natsuhiko por debajo de los hombros introduciendo sus brazos debajo de las axilas, enrollándolos en su pecho. Tomo aire fuertemente y comenzó a jalar el pesado, duro y musculoso cuerpo de 'su paciente' que ahora se sentía tan divertido como sorprendido por las acciones del vagabundo –Le recomiendo –Le dijo el menor entre extraños jadeos que impregnaron con su calidez el cuello del ojiazul quien de inmediato se tensó –Q-que levante s-su pierna p-porque si se lastima le d-dolerá mucho. –Dijo dificultosamente y Nepper despreocupado levantó la pierna enyesada logrando que una punzada de dolor le atacara, haciéndolo respingar. Shigeto tomó aire y volvió a jalar hasta que la espalda, la mitad de los glúteos y la cabeza del ojiazul quedaron fuera del Taxi. Después detuvo el cuerpo de éste con el suyo propio y con gran esfuerzo, inclinándose por el lado izquierdo del contrario, tocándolo con la calidez de su piel inconscientemente, tomó su dura pierna izquierda y la movió hacia el suelo, al tomar el grueso muslo del pelicafe un nerviosismo extraño pareció entrarle por las manos y se sonrojó, sorprendiendo al chofer que hasta ahora parecía muy divertido con ambos locos y dejándole sentir más a nepper ese calor corporal que despedía. –B-bien… ahora… debemos, tomarlo bien y saldremos de aquí –dijo agitado por el cansancio. A Nepper le sorprendió lo dedicado que el vagabundo era y guardó silencio, sobre todo al ver que las manos de dicho vagabundo se posaban en sus muslos y con gran esfuerzo lo giraban completamente hacia la calle. Después, sin detenerse ni un segundo, extendió su mano y tomó el brazo de Netshua, para ayudarlo a levantarse, jaló de él y quedaron uno frente al otro separados por pocos centímetros.

– Bueno… no es tan inútil como puede aparentar… –dijo el de piel blanca secamente y Shigeto simplemente apretó los labios; sacó su guitarra y su morral del interior del auto y tras recibir varios billetes de Nepper en silencio, pagó y el chofer se alejó. Entonces, disimuladamente molesto levantó el brazo izquierdo de su paciente y se posó debajo de este, el calor de ambos aumentó de inmediato y al notarlo, sintieron deseos de arrojarse lejos el uno del otro, al mismo tiempo observaron la pierna enyesada y denegaron con un gran suspiro.

–C-camine… con cuidado… –Le indico el de cabellos largos y así, paso a paso, lo llevó hacia dentro del edificio, donde de inmediato varias personas se ofrecieron a ayudar al señor Natsuhiko, solo que el desgraciado señor Natsuhiko ordenó que nadie le molestara y que dejaran trabajar a su "enfermera". Así, molestos, confusos, sorprendidos y algo avergonzados subieron al ascensor y no dijeron nada hasta que la puerta se abrió frente a otra puerta.

– Este es el Pent House… ¡tengo todo bajo inventario, circuito cerrado y alguien que cuide, así que piénselo bien, si de pronto le dan ganas de que "algo se pierda"! –Le dijo Nepper autoritario y Shigeto abrió los ojos sorprendido, afilando su mirada.

–Escúcheme bien, señor, yo puedo ser un tipejo cualquiera, sin mucha educación y dinero… ¡pero no un ladrón… de ricos! ¡Así que si se atreve a dar otra indirecta, lo siento muchísimo, pero eso sí no lo soportaré! –Le recalcó el de cabellos rubios y sin más nepper no pudo evitar sorprenderse.

–Pues entonces, demuéstreme lo contrario. –Le retó con una sonrisa de egolatría y Shigeto asintió casi como s se tratase de un reto, reto que era inexistente por que el jamás robaría.

– ¿Sabe qué? ¡Un día se arrepentirá de esto! –Le dijo y no volvió a hablar por un buen rato, le parecía indignante y molesta la actitud de ese ogro gruñón al que le había salvado la vida. Caminaron el pequeño pasillo y dificultosamente el de cabellos ondulados abrió la puerta y lo primero que Heat pudo percibir fueron varios ladridos. Sorprendido y algo nervioso se volvió hacia todos lados buscando al escandaloso emisor hasta que finalmente lo encontró, justo en medio de la sala sentado educada y elegantemente sobre un extenso y mullido cojín se encontraba un Husky Siberiano… que era como la representación del amo: bellísimo, impresionante y temible. El pelilargo solo atino a observar al ojiazul con un gesto que prácticamente gritaba "Así que hay otro monstruo más en casa" y clavó su vista en el perro que lo miraba como escudriñando en su interior.

–Pasemos… –Le dijo el castaño al contrario pero Atsuishi no se movió. Nepper logro comprender eso y sonrió divertido. –El perro no se moverá de ahí a menos que yo se lo ordene, de igual forma no le hará daño a menos que yo lo quiera… ¿comprende?

– ¿Son esas amenazas? –Le preguntó Shigeto desafiante, apretando levemente sus puños.

–Ehm….dejame pensarlo… Mmmh… sí… –Dijo el ojiazul y Heat se encogió, siguieron avanzando. Al entrar al Pent House su rostro quedó absorto de la belleza de éste. De los impresionantes decorados, los finísimos detalles, la luz media, la chimenea, las pinturas, la limpieza del lugar… mas sobre todo, de la frialdad y la soledad que en este había. Nepper apartó de pronto su brazo de Atsuishi y giró su vista hacia el perro. – ¡Gazelle, ven acá! –Ordenó y de inmediato el canino se incorporó del cojín donde permanecía y avanzó con elegancia hacia su dueño. – Gazelle, este es un nuevo juguete, que se puede portar muy mal… ¿qué harás si se porta mal? –Le dijo al perro y éste de inmediato peló los colmillos y clavó su fría y azul mirada sobre Heat para después gruñir incesantemente hasta que Nepper le dijo "basta".

–No hace falta que haga eso…no sea salvaje– musito Heat temeroso, causando al mismo tiempo la risa del de cabellos ondulados.

– ¿Le teme a los perros?

– Eh… ehm… ¡no! ¡no! Pero… creo que no hace falta que se ponga a actuar con una actitud tan infantil y psicótica, que solo demuestra lo perturbado y trastornado que usted está…

– ¡Ah! ¡Mira! Un vagabundo psicólogo… –Menciono Nepper burlesco, realmente divertido por las palabras del de cabellos largos, solo que jamás espero ser contestado por una sonrisa sarcástica del mismo.

–Le apuesto que usted, con toda su vida de lujos y banalidades… no ha vivido ni la mitad de lo que yo. –Contestó imitando la sonrisa ególatra de su nuevo jefe y ambos guardaron silencio; al parecer, la guerra sería extenuante.

– ¿Por qué quiso venir aquí? –Cuestiono Netshua, mirándolo fijamente a los ojos. El pelilargo suspiro, sobo suavemente su cien y le devolvió la mirada, observándolo con determinación.

–Le dije que haré lo que sea por mi disculpa…

– ¿Lo que sea? –Inquirió Nepper con un toque de malicia. Shigeto sonrió mordaz.

–Si quiere jugar al infierno, señor… jugaremos… –musitó el pelilargo y se alejó varios pasos del de cabellos ondulados para ponerse a curiosear.

– ¡Oye, no te he dado permiso de que hagas eso! –Gritoneo molesto al ver los atrevimientos que el vagabundo se tomaba…

–Aja pero tampoco me ha dado mi disculpa… así que no tiene nada de que quejarse ¿Cierto?–devolvió las palabras alzando los hombros y sonriendo de lado.

–Bien –Dijo Netshua finalmente. –Esta es la sala, a la derecha al final se encuentra el estudio, ahí está la ventana –dijo señalando al frente –Al final a la izquierda se encuentra mi recámara, a la derecha la cocina y a la izquierda a un lado de mi recámara está el baño. –Atsuishi asintió. –Lo primero que hará, es caminar hacia el fondo, girar a la izquierda… desnudarse… y darse un baño… ¡Ya!

– ¡¿eh?! –balbuceó el menor sorprendido.

– ¿qué cree que seguirá con su 'modus vivendi' como si estuviera en la calle? ¡No, desde luego que no! ¡Aquí hay reglas y una de ellas es no oler a perro cuando incluso el perro huele bien!

– ¿A-apesto… mucho? –Pregunto Shigeto sonrojado y agachando la vista. Nepper de pronto sonrió y compuso su gesto severo.

–Desde luego… pobre de Gazelle que es tan sensible con los aromas… –Menciono con burla, el pelilargo se sonrojó incluso más y asintió. –Pero antes que nada, lléveme a mi habitación, necesito hacer unas llamadas, ah, ahí en ese mueble a un lado del estudio se encuentran las bebidas, lléveme una botella de vino tinto y una copa. –Heat ante sus órdenes volvió a asentir con la cabeza. De nuevo caminó hacia el pelicafe, se colocó debajo de él y despacio avanzaron hacia la habitación –Gazelle, ven aquí –Ordenó y el canino avanzó tras ellos. El de ojos azules abrió la puerta finalmente y el perro entró, se aparto de Shigeto y evitando ver el interior de la habitación entró. – Traiga lo que le pedí y en verdad ¡Tome una ducha! –Indico y por tercera vez el contrario volvió a asentir, atravesó el lugar, extrajo la botella de vino, una copa finísima y se las entregó a Nepper quien después de eso cerró la puerta.

Al quedarse finalmente a solas en el lugar sintió un horrible pánico.

–¡Ay qué hice, qué hice! ¡¿me estaré equivocando?! –Se preguntó y recordando algo, caminó hacia la puerta y tomó su guitarra y su morral. Los colocó a un lado del sofá más grande y tomó asiento lanzando un largo suspiro, curioso y algo preocupado olfateó sus ropas y en efecto, olían algo desagradable. Preocupado extrajo prendas nuevas, un pantalón muy delgado y algo pequeño, que evitaba ponerse y una camisa de dormir, además de ropa interior. Tratando de controlarse y pensar qué haría, avanzó hacia el baño y no notó que la puerta de la habitación se abrió y dejó salir a Gazelle tan silencioso que era imperceptible. Netshua lanzó un leve silbido y el perro que era casi tan abusivo como el amo se soltó ladrando a espaldas de Shigeto de manera histérica, quien, de la misma forma que el canino lanzó un grito y se giró en el aire para encontrarse con Gazelle que ladraba sin parar; entonces escuchó las risotadas de Nepper y lo miró lleno de rabia. –¡Ogros! –Gritó y entró al baño enfadado. – ¡Me la va a pagar, me la va a pagar ese… ese maldito, ese, ese desgraciado me la va a pagar! –Masculló Heat enfurecido, y de la misma forma se desvistió, colocó sus ropas a un lado del cesto de la ropa sucia y entró en la ducha, el agua caliente lo tranquilizó y lo reconfortó y lo extraño de ese día le pareció divertido. –Al menos… al menos ya se ha reído… –Se dijo mientras terminaba de secar su cuerpo. –El es extraño… es… es muy triste, está lleno de dolor, pero… ¿por qué?– se pregunto a sí mismo, los ojos de su nuevo jefe le hacían pensar que algo muy malo sucedía con él.

La verdad no tenía respuesta a eso… tampoco al por qué exactamente estaba ahí, pero si había respuesta del por que le había gustado de pronto escuchar esas risas provenientes del gruñón. Finalmente salió de la ducha y se encontró con que el lugar lucía más lúgubre que antes; oscuro, vacío, solitario, triste… elegante pero al mismo tiempo, devastado. Un extraño sentimiento le oprimió el pecho y se imaginó qué sería el día diario del pobre gruñón herido y sin nadie ahí, para hacerlo reír a carcajadas… para acompañarlo.

Al acostumbrarse un poco a la luz se encontró con que al final del pasillo, frente a la puerta de la cocina se encontraba Gazelle observándolo. Heat sonrió –"tengo que socializar"– pensó y se acercó sigilosamente sin notar que de nuevo Nepper lo miraba por la puerta ligeramente entreabierta.

–Hola Gazelle –Saludo el rubio sonriendo lo más grande que podía. El can lo escudriñó con la mirada y se volvió hacia otro lado. – Ehm… bueno, yo soy Shigeto… ¡mucho gusto! Este… bueno, creo que, estaré un tiempo aquí… mientras el gruñón de tu amo me da las gracias y se disculpa conmigo… ¡o hasta que tú o él me maten, claro! P-pero… ehm… bueno… ¿sabes? Yo, senti como que tu amo está muy triste… –Musitó bajamente y tras la puerta Natsuhiko abrió los ojos con sorpresa. –Y… sinceramente ahora me alegro de estar aquí, para ayudarlo… él está lastimado y estar solo sería muy feo… ¡Yo no quiero robarme nada Gazelle, ni pedir nada a cambio! Al contrario… aquí me siento, como… como en un sueño, porque, yo jamás había estado dentro de un lugar tan elegante… y, bueno desde chic… ¡Ay dios, ya desvarío otra vez!... –susurro acompañado de una suave risa, se calmó y Nepper sonrió. –Eres un perro muy hermoso, Gazelle… –Resoplo el pelilargo extendiendo su mano para acariciarlo, Nepper no puso editar asustarse, Gazelle jamás dejaba que alguien que no fuera él lo tocara. – ¿Puedo tocarte? –Preguntó y lenta y tímidamente deslizó su mano hacia la frente del canino que retrocedió un poco, de nuevo Netshua se estremeció y abrió la puerta, imaginándose al peliblanco gritar de dolor por una mordida de su fiel can, pero esos pensamientos se esfumaron y quedó pasmado al ver que Gazelle de pronto cedía a las leves y tiernas caricias que el vagabundo le otorgaba. – ¡Wow! Eso es… así, que lindo… que lindo –indico Shigeto contento. –Bueno… vamos a compartir este lugar por un tiempo… llevémonos bien ¿Si? –Cuestiono y el perro se acercó al de piel morena acurrucándose en sus pies. El de ojos azules quedó sin habla, tambaleándose por el peso de la férula enyesada. "¿quién rayos es él?" pensó sorprendido y sin poder evitarlo de pronto sonrió. Shigeto por su parte comenzó a bostezar y observando la sala caminó hacia ella, Nepper lo siguió con dificultad pero sigiloso. Lo vio sentarse sobre el sofá y después bajar al suelo. Luego se sorprendió al ver que tomaba su morral, lo colocaba en forma de almohada y lentamente se recostaba sobre él, para quedar dormido algunos segundos después. Gazelle caminó por un lado del de cabellos largos y se recostó sobre su mullido cojín.

–En verdad él… no busca nada… –Musito sorprendido y se quedó ahí, en la soledad observando al vagabundo dormir en el suelo, sin pedir ni buscar ningún lujo, sin necesitar una comodidad… sin aprovecharse de nada. Entonces, lentamente el sueño también lo embriagó a él y al volver a su habitación, se recostó y se durmió con esa imagen del tal Atsuishi Shigeto de veinte años que estaba dispuesto a tantas locuras solo por una disculpa del, alguien que jamás se arrepentía de lo que hacía o dejaba de hacer.

Fin del capitulo 2

Continuara…

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Hola~ aquí les dejo el capitulo 2 de este raro fic espero los disfruten en especial mita san XD ámenlo aunque los personajes sean Random y dejen un comentario de los que piensan~ hasta luego nos vemos en 3 semanas~