Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, todos son de J.K. Rowling, y la historia pertenece a Cheryl Dyson. Yo únicamente soy la traductora.
Título del Fic: Privileges (Privilegios)
Fandom: AU de Harry Potter
Autora: Cheryl Dyson
Traductora: Reykou Higurashi
Rating: NC-17
Número de capítulos: Historia finalizada, 11 capítulos en total.
Beta: Sak, a quien agradezco enormemente.
Resumen: Harry es un falso caballero a quien le fue encomendado un príncipe real. Ninguno de ellos está contento con el acuerdo y solo el tiempo dirá si se descubre el engaño de Harry. Contenido adulto incluido, y obvio universo alterno.
N/A: Muchísimas gracias a los reviews que recibí: Violet Stwy, The darkness princess, SARAHI, Cannelle Vert y meyamoadriytu. ¡Son maravillosas! Me había resignado a no recibir nada y llorar en un rincón: P y ¡entonces me hicieron ver que alguien si la había leído! Espero que este capi las complazca y consiga atraer su atención nuevamente.
PRIVILEGIOS
Capítulo 2.
Harry miró al hombre dormido en su cama. Era demasiado bello como para ser mortal, con su cabello rubio extendido sobre la almohada y los rayos de luz de la luna danzando sobre su perfecto rostro. Sus pestañas eran largas y plateadas, igual que sus delicadas cejas. Los ojos de Harry siguieron la curva de sus labios; tenían una perfecta forma de arco, casi femenino, pero no lo suficiente. Los rasgos cincelados que enmarcaban su rostro eran completamente masculinos, aunque un tanto pálidos, casi como de elfo.
El Príncipe Draco era magnífico bajo todas las normas. Harry suspiró. Era casi una vergüenza despertarlo. La idea lo detuvo un momento antes de volcar un balde de agua helada sobre la cabeza del ángel durmiente.
El príncipe se incorporó jadeando, chorreando agua y tomando aire con fuerza.
–Soy un madrugador –Comentó Harry- Y espero que mi escudero se despierte antes que yo y tenga listo el fuego en el lugar. También debes atender a mi caballo antes de buscar tu desayuno.
Arrojó el cubo a un lado y vio que la mojada boca del rubio se movía sin hacer ruido por unos minutos. –Que… ¿Qué significa esto? –demandó finalmente
–Acabo de decirte. –dijo Harry- Te vestirás y verás a mi caballo. Normalmente debes ayudarme con mi rutina matutina, pero viendo que elegiste permanecer en cama esta mañana, encontraré otras tareas para ti.
Draco volteó hacia el haz de luz que se filtraba por la ventana. – Pero, ¡todavía está oscuro!
–Como he dicho, soy madrugador. Habrá amanecido en un par de horas. Para entonces, debo tener mi itinerario en orden y estar listo para atender mis deberes habituales. Tu ropa está en la cama. Tus otras cosas se te han retirado y te serán devueltas cuando nuestra relación laboral finalice. Puedes desayunar en la cocina. Espero verte en la planta baja en los próximos minutos. No me hagas volver por ti. –Se obligó a darle un tono de acero a su voz, que no era totalmente fingido. Sabía que tenía que mostrar mano dura o el príncipe se negaría a escuchar lo que dijera.
Sin esperar respuesta, Harry dio la vuelta y salió. Se sentó frente a la larga mesa del Gran salón, con una linterna y una pila de libros de contabilidad. El antiguo Castellano (dueño del castillo) había hecho un buen trabajo haciendo recuentos y revisando el inventario, pero Harry sentía la necesidad de volver a checar todo y lograr entender todo lo que estaba bajo su mando. Era bastante bueno fingiendo ser un caballero, pero nunca antes había tenido que llevar el control de una casa, o una heredad.
De vez en cuando sus ojos se desviaban a las escaleras de madera que conducían al segundo nivel. No estaba muy seguro de lo que haría si su nuevo escudero elegía desobedecerlo.
Draco miró la puerta cerrada que le impidió lanzar una serie de insultos. Estaba enojado lo suficiente como para arrojar las cosas, pero el gran numero de conmociones le habían impedido centrarse en uno de ellos el tiempo suficiente como para preparar un ataque apropiado. ¿Asistir a su caballo? ¿Desayunar en la cocina con los sirvientes? ¿Bajar?
Draco debería haber jalado las mantas por encima de su cabeza y volver a dormir, pero tanto él como la ropa de cama estaban empapados. ¿Qué clase de hijo de puta despertaba a alguien vertiendo agua fría sobre su cabeza? El cretino ni siquiera había prendido el fuego y el frio ya se filtraba por la piel de Draco. Se estremeció cuando puso los pies en el helado piso y cojeó rápidamente hasta la alfombra de piel de cordero en el centro de la habitación.
Al menos su nuevo amo había dejado una lámpara encendida para alumbrar su camino. Draco se burló cuando se dirigió a su baúl, solo para mirarlo boquiabierto cuando se detuvo. Le habían colocado una nueva y brillante cerradura. Su segundo baúl había recibido el mismo trato. La ira de Draco lo encendió lo suficiente como para querer bajar a exigir respuestas. ¿Qué derecho tenía Sir Tensbury para quitarle a Draco sus propias pertenencias?
Hizo caso omiso de la pequeña voz en su cabeza que le recordó su nueva condición como escudero y decidió que sir Tensbury era afortunado que el sentido de propiedad de Draco le impidiera bajar al acecho vestido únicamente con el camisón. Se froto los helados brazos y se arrancó la ropa mojada antes de prestar atención a los artículos sobre la cama.
Su nariz se frunció cuando levantó las horribles calzas café, los feos pantalones canela y la horrible túnica café que al parecer había sido dejada para él ¿Su condición de escudero le exigía vestir la ropa más horrible de toda Gran Bretaña? El estaba, sin embargo, congelándose y no había nada más disponible en la habitación. Lord Tensbury aparentemente desconfiaba de sus subordinados, porque su armario también se encontraba cerrado.
Draco se paso los ásperos pantalones de lino y luego tiró de las calzas de áspera lana hasta la parte superior. La túnica era casi tan horrible como los pantalones, y se hizo solo un poco más soportable cuando Draco descubrió la ropa interior tirada en el suelo.
Un par de pesados zapatos de cuero complementó su atuendo, junto a un ancho cinturón cuya hebilla era tan rígida que Draco necesitó de casi toda su fuerza para fijarla. Miró atentamente su imagen en el vidrio plateado y pasó un peine por el húmedo cabello. Parecía un maldito campesino.
Miró a la puerta, de pronto ansioso. ¿Se habría tomado tanto tiempo? Rápidamente abrió la puerta y bajó las escaleras al acecho.
Harry disfrazó su alivio cuando vio al enojado príncipe hacer su aparición. En realidad había pasado bastante tiempo y Harry había estado pensando que hacer cuando la puerta de arriba se abrió.
Su nuevo escudero lucia nada satisfecho. De hecho lucía francamente furioso.
– ¿Qué significa esto, Sir Blackfell? ¿Por qué ha guardado mis pertenencias? ¿No se me es permitido siquiera tener ropa decente? –Jaló el cuello de la túnica y se movió incomodo- ¡esto va a sacarme ronchas!
–Draco –dijo Harry suavemente. Vio como las pálidas cejas casi desaparecieron en el platino cabello. Al parecer, Su alteza nunca había sido abordado por un subalterno antes usando su nombre de pila.- Draco. Te dirigirás a mí como amo o si lo prefieres, solamente como Harry. Estás vestido como corresponde a un caballero de ésta casa. No quiero que se ponga tu status en tela de juicio, especialmente cuando estoy bajo órdenes del propio Rey Lucius. Debes comportarte debidamente y si tienes problemas con mis órdenes reclámale a tu padre.
–Por… ¿Harry? Pensé que su nombre era James
Harry se encogió de hombros y dejó caer la pluma en el tintero –Prefiero Harry. ¿Deseas desayunar o vas a ver a mi caballo?
Los ojos plateados brillaban, pero el irritado príncipe hizo un esfuerzo visible por controlarse- Voy a comer- dijo simplemente.
Harry asintió y se puso en pie. –Te mostraré todo y te enseñaré tus funciones. –Se abrió paso a la cocina, secretamente aliviado de que el Príncipe Draco pareciera dispuesto a aceptar su situación por el momento. El momento duró muy poco.
-¿Avena? –Preguntó Draco horrorizado- ¿Espera realmente que coma avena? –La cuchara de madera raspó los granos del potaje con un movimiento de desdén. La cocinera frunció el seño y Harry sacudió ligeramente la cabeza para calmar su ira- ¿luzco como un maldito plebeyo?
Harry le arrebató el cuenco a Draco de las manos y lo devolvió a la cocinera- Lo siento Molly, mi nuevo escudero no parece tener hambre. Estoy seguro de que Ron lo comerá cuando se levante. Vamos Draco. Te mostraré los establos.
Las pálidas mejillas de Draco enrojecieron, pero no pareció dispuesto a participar en otro enfrentamiento frente al sonriente sirviente. Antes de que cambiara de idea, Harry salió por la puerta y se dirigió a la estructura de madera que albergaba a la cuadrilla.
No se molestó en mirar atrás para ver si el nuevo escudero lo seguía.
Draco continuaba con su berrinche. Mentalmente redactó una carta a su padre que repelaba contra su nuevo amo. Harry ¿Qué clase de nombre es ese para un noble? Sonaba más como un apodo que un ignorante campesino usaría.
"Querido Padre; renuncio a mi decisión de ser un escudero para convertirme en caballero. Si he de obedecer al bárbaro grosero que se me ha sido elegido, prefiero entonces unirme al sacerdocio como madre insiste. Exijo le sea retirado su título de inmediato a éste horrible imbécil y lo lleven al calabozo. Tal vez puedan torturarlo." El estómago vacío de Draco gruñó y la avena de pronto le pareció bastante apetecible. Aunque hubiera preferido morir antes que solicitar una segunda oportunidad al demonio de pelo negro que seguía. "Si, definitivamente que sea torturado. Su hijo, cruelmente atormentado. Draco".
Se entretuvo con pensamientos de Sir Tensbury, o Sir Blackfell o Harry, encadenado a una pared del calabozo mientras Draco encendía hierros calientes en el fuego. Los brillantes ojos verdes tenían un brillo diferente entonces, ¿No era cierto? Oh, Si, ¡ellos estarían intensos con el miedo!
Draco salió de sus sueños vengativos cuando se dio cuenta que los ojos verdes de sus fantasías lo miraban, aunque con nada que sus terroristas sueños habían imaginado. En su lugar, parecía alerta.
–Éste es mi caballo, Dobby –Draco casi se encogió de horror ante la idea de limpiar el asqueroso estiércol de caballo y miró al equino. Era bastante feo, Draco nunca había visto uno así, tenía ojos demasiado grandes y orejas casi caídas. Parecía más como un asno que una montura de caballero. Su amo siguió parloteando.- Puedes ensillarlo ahora, voy a estar haciendo un recorrido por el pueblo esta mañana. He elegido una montura para ti. Por ahí, su nombre es Kreacher. Me acompañarás, así que asegúrate de ensillar a Kreacher también. Volveré en un momento.
Con eso, Harry giró en sus talones y salió de la cuadrilla, dejando a Draco boquiabierto después de él. Un ruido llamo su atención y se volvió para ver a un muchacho pelirrojo apoyado en una horquilla. – ¡Hey! ¿Eres el nuevo escudero?
Draco asintió con la cabeza, incapaz de hablar por terror a comenzar a gritar de rabia frustrada.
–Fred, ¡tenemos un nuevo escudero! ¿Qué dices si le echamos una manita*
Otro pelirrojo salió desde las sombras por la parte trasera del granero y le sonrió a Draco, que parpadeó.
–Excelente idea George –dijo el otro.
Mellizos. Adorable. ¿Qué era peor que un único campesino pelirrojo? Dos campesinos pelirrojos idénticos. Su día estaba empeorando cada momento.
Continuará…
Bien, como supongo se dieron cuenta, aún no es domingo. En mi ciudad son casi las 10 de la noche, sin embargo no creo tener tiempo de subir el capi mañana, por lo que lo hago hoy mismo.
Otra cosa, es muy difícil traducir frases que dicen los campesinos, ya que suelen comerse las palabras, como en el ejemplo con respecto a lo que dice George hacia Fred: Whaddya say we 'elp 'im out a bit, es por eso que intentaré dejar un lenguaje neutro al hablar con ellos, puesto que el español no se presta tanto para comerse letras sin que suene raro y algo incomprensible.
Y ahora sí, sin más, ¡nos vemos el próximo domingo!
