Pasada la deliciosa comida. Brandon y los chicos, escombran la habitación para la visita del raro británico.
Horas más tarde, suena el timbre de la entrada principal. Shane recibe al extraño muchacho. Los señores Flowers se encuentran sentados en el sofá, Terry observa el partido de béisbol y Jane borda un mantel.
—¡Buenas noches! su retoño Brandon me invitó a su primera pijamada —sonríe cerrando brevemente los ojos.
Los señores Flowers lo ven con impresión. No pronuncian ni una sola palabra, ni siquiera una onomatopeya. Shane lo conduce a la habitación de su hermano menor.
—¡Llegamos es aquí!
—¡Muchas gracias Shane! No te conozco lo suficiente pero pienso que eres un buen hermano —aprieta con suavidad su hombro derecho, Shane se siente halagado.
Minutos después. Chris toca la puerta en lo que Shane se retira de allí. Jake abre la puerta, lo deja entrar. El chico británico se pasma por el silencio que reina el lugar.
—¡Bienvenido seas! Me da gusto que hayas dado con la dirección, eso quiere decir que la anote correctamente —pronunció Brandon con jubilo, quebrantando el silencio. En ese segundo, Jay se levanta del puff, veloz se acerca con ellos.
—Nunca mejor dicho. Por nada del mundo me perdería esta cosa que ustedes llaman "pijamada" —dijo Chris y al instante se sienta en el puff de color púrpura que segundos antes ocupaba Jay.
—¿Gustas comer o tomar algo?
Jake le ofrece a Martin un refresco en lata y un bol casi lleno con nachos. El toma el refresco y un par de nachos, pero antes de engullirlos, formula una pregunta:
—¿Y exactamene que se hace en una pijamada? —muerde la punta de uno de los nachos.
—Pues, cotillear un buen rato al tiempo que nos maquillamos, también intercambiamos chismes y chistes —se mofa Gyllenhaal, Jay lo apoya con una carcajada. De pronto Brandon interrumpe:
—Dentro de poco arrancará el maratón de películas de ciencia ficción, de todas las décadas. Hoy, toca el turno, a las películas con temática de extraterrestres —concluye y busca el control de la tv.
—Y tú Chris, ¿crees en los seres venidos de otros planetas? —preguntó Jay mirandolo con curiosidad.
—¡Qué si creo, la pregunta ofende, hombre! —responde de manera tajante.
—¡Disculpa, eso fue un sí? —preguntó Jake, tocándose la cabeza.
—¡Ajá! ¿A qué hora comienza el súper maratón? —cuestiona Martin, levantándose del puff.
El refresco de lata lo dejo a un lado y el par de nachos los tiro atrás del puff. Ya que le urge inspeccionar el territorio. Da unos cuantos pasos. Camina y se frena, camina y se para. Observa con detenimiento cada minúsculo detalle. Jake y Jay lo siguen con mucha intriga. No muy lejos de allí, Brandon por fin da con el control remoto.
El raro británico se turba con toda la parafernalia que adorna el cuarto de Flowers. Cada objeto evoca el espacio sideral y a los incontables supuestos seres que habitan en él. Chris se acerca a un librero, algo llamó su atención, se trata de una figurilla de colección del marciano E.T. Al momento Chris la sostiene, ya en su mano, comienza a frotarla con los dedos la sensación es muy agradable. Sin dejar de frotarla, voltea y espanta a los dos muchachos con una pregunta efusiva:
—¡¿Ustedes son Ovnilogos o ufólogos, trabajan para el FBI y la CIA?!
Jake y Jay se miran al instante.
—Muchas gracias por el hermoso cumplido, pero no, no somos nada de eso aún. Aunque se vale soñar —respondió Brandon acercándose donde estaban.
—¡Hablas en serio, no lo son! —insiste Martin.
—¡Eh, no, de ninguna manera! —Flowers lo mira con extrañeza. Mientras Jay le cuchichea a Jake por el oído izquierdo.
—¡Que gran alivio! Entonces son unos losers frikis; ese tipo de humanos que están obsesionados con aquellos seres —confirma y gira los ojos Chris.
—¡Basta Jay! ¡Me mojaste la oreja! —chilló Gyllenhaal limpiándose la oreja.
—¡No somos perdedores porqué aún no perdemos nada! —sentencio Flowers y al momento enciende el televisor.
El maratón de películas ya va a comenzar. Sus amigos muy emocionados se sientan sobre el tapete, que se encuentra entre la tele y la cama.
—Relájate Chris, estamos en norteamerica. ¡Siéntate! —ordena Brandon, dejando caer su cuerpo sobre el tapete, adornado con un dragón verde. El muchacho raro lo imita.
El maratón inicia con la película, titulada "La cosa del otro mundo" Los cuatro chicos guardan silencio, quieren perderse con este viaje onírico provisto por el celuloide. Durante la película, a Chris le impresiona los gestos y muecas que manifiestan los tres amigos. Dos horas después. Termina la primera película. Ahora sigue la segunda, titulada "Los Usurpadores de cuerpos". La película transcurre normal, los tres amigos casi ni parpadean.
A la mitad de la película el chico extraño se impacienta.
—¡Tengo sueño! Esto es demasiado ofensivo, no, me equivoque, esa no era la palabra que buscaba: ¡Esto es demasiado aburrido! —dijo en tono alto, poniéndose de pie. Brandon le ignora, Jay le mira con inquietud y Jake le hace una sugerencia:
—Pues todavía faltan nueve películas más, dinos ¿qué te gustaría ver o hacer?
—Enserio ¿qué hora es? —pregunta Chris, observando el reloj de pulsera de Baruchel.
—¡Son las 10:40 PM! —respondió el dueño del reloj.
—Es temprano aún, todavía los antros están abiertos. ¿Por qué no vamos a uno?
Gyllenhaal y Baruchel miran a Flowers con intriga.
—Gracias Chris, pero el maratón termina hasta la mañana de sábado, y por nada del mundo pienso perdérmelo —sentencio sin siquiera voltear a verlo.
—¡Discúlpame Brandon! ¡Te quiero mucho, demasiado! Pero esta tradición ya me fastidio, cada viernes es lo mismo —comentó Jake. Poniendo al descubierto la mentira de Flowers.
—¡Tiene toda la razón, apoyo su moción! —dijo Jay, algo animado.
Brandon retira la vista de la tele y observa a sus amigos con desagrado. Ambos perciben su malestar.
—¡Basta de tanto güiri güiri! Pónganse sus chamarras y síganme los desmadrosos —clamó Martin.
Ambos muchachos se levantan para estirarse, luego ir en búsqueda de su chaqueta. Brandon menea la cabeza, manifiesta su descontento. Minutos después, observa como sus dizque amigos salen de su habitación.
Afuera en el pasillo, Chris les pregunta a cuál antro piensan ir. Entre ellos intercambian una mirada de duda.
—¡Al que se encuentre no muy lejos de por aquí! —respondió Jay, haciéndose el gracioso.
—Por fortuna instale el widget, la voz femenina de mi celular nos recomendara alguno bueno —Jake sacó su teléfono.
Chris se lo arrebata de forma grosera y comienza a describirlo.
—Tecnología en desuso, creado con materiales que dentro de dos décadas los aniquilara como especie, dado su inferior coeficiente.
—¡Caray, Chris, tu forma de ser me tiene anonadado! —expresó Jay preocupado, frotándose las manos.
—¡No seas mala onda, devuélvemelo! —Jake se mordió la lengua iba a decir unas palabrotas. Chris se lo avienta, él no logra atraparlo. El celular besó el suelo. Mientras sucedía esto. Brandon colocándose el suéter se aproxima hacia ellos.
—¡De acuerdo, ustedes ganan! Me duele mucho perderme este maratón, pero también muero de ganas por conocer un ant… —no concluye la palabra. Sorprendido hace una pregunta— ¿Qué paso aquí?
—¡El chico británico resulto ser un hooligan! —murmuró Jay cerca de Brandon.
Jake gruñe molesto recoge su móvil, Chris los observa pero le importa poco lo que pasó. Se apresura en alcanzar el tramo que conduce a las escaleras. Los tres chicos lo siguen sin remedio. Algunos minutos luego. Flowers avisa a sus padres que van a salir, los señores le recuerdan la hora y el peligro que eso conlleva. Brandon hace una mueca de disgusto. Creyendo que todo está perdido, Gyllenhaal intercede.
—Como en anteriores salidas nocturnas, dónde por suerte, no nos ha pasado nada malo. Vamos a ir al observatorio de costumbre, porque un meteorito se estrelló y chance se repita el mismo fenómeno otra vez.
Los señores se tranquilizan y los dejan partir.
—Envía saludos de nuestra parte para el profesor Stardust —le encargó el padre de Brandon.
Los cuatros muchachos se van a pie ninguno posee un carro todavía. Durante la caminata, Jake da con la dirección de un antro en su celular herido. No es un antro es una discoteca. Cercana, no tan alejada de la casa de los Flowers.
Varios pasos después, se asoma la entrada de la discoteca. Sin formarse los cuatro lograron entrar sin contratiempos.
El lugar se encuentra hasta el gorro de repleto. Las luces multicolor los bañan de pies a cabeza. El beat de la música se filtra por sus oídos, no obstante, ellos se resisten en bailar. Los tres chicos fijan su vista en los provocativos atuendos coloridos que portan las chicas. Aunque se les salen los ojos y se les cae la baba, siguen a Chris como bebes patos, él los conduce directo a la barra. El barman se desocupa y les pregunta ¿qué van a tomar?
—¡Sorpréndeme! La especialidad de la casa, lo que sea —expresó Chris en tono alto. Los tres chicos asintieron con la mirada.
El barman coloco cuatro copas vacías, luego de eso, llenó cada copa con distintas bebidas. Ellos no tardaron en decidir ¿quien tomaría cuál? Y como se tratara de clientes asiduos, con copa en mano, buscan una mesa para sentarse. De inmediato dan con una. Toman asiento. Brandon y Jake en el lado derecho, Chris y Jay en el lado izquierdo.
Han pasado quince minutos y las bebidas siguen intactas, no le han dado ni un sorbito. Jay mira hacia todos lados. Brandon se sonrojó porque una chica le guiño un ojo a lo lejos. Jake se tomó un selfie por accidente. Chris no puede creer los ñoños que son sus recién amigos.
—Gracias por traernos Chris y también por pagar las bebidas —inquirió Flowers, apartando la vista de la casquivana mujer.
—¡Pagar, pensé que ustedes iban a pagar! —responde de modo fresco Martin.
—¡No se peleen por eso, yo pago! —dice sacando su billetera.
—¡Jay, tus padres no te dan mucho domingo (mesada)! —aclaro Jake y sigue diciendo— ¡Ya qué! Entre todos pagaremos, menos el chico británico que se aferra en no perder sus libras.
Termina su frase observando a Chris de forma despectiva. Jay coloca su billetera sobre la mesa. Flowers hace una pregunta para cambiar de tema.
—Mi hermano me platicó la noticia, sobre el meteorito que chocó recientemente. Me muero de intriga por la extraña aseveración que hizo el astrónomo —juega con su copa coctelera— Mejor hubiéramos ido al observatorio como es habitual en nosotros.
—Sí. El profesor se llevara la exclusiva del alien —dijo sonriendo Baruchel.
—Deberíamos invitar a una chica a bailar —comenta Jake entre dientes, sus amigos logran escucharlo.
—Sería fantabuloso pero… ¿quien de nosotros se lanza al ruedo?
Jay busca con la mirada a la posible candidata.
—¡Tenemos un ganador! ¡Vamos vaquero, demuestranos lo que sabes! —Martin lo anima sacudiendo su hombro con vigor.
—¡Basta, detente, duele! —vibra su voz.
Su suplica es en vano. Brandon y Jake desaprueban la actitud de Martin pero no hacen nada al respecto. Y las bebidas continúan intactas, si fuera refresco: en este momento ya no tendría burbujas. Los tres lindos amigos son abstemios nunca han tomado en su vida; aceptaron los tragos para no violar el reglamento del local. Ese que estipula: Si no consumes no seras admitido. Pero ¿por qué el chico británico se negaba a beber y a comer? Ni uno de los tres se ha dado cuenta de esto.
Chris se cansó de jugar con el geco inocente, lo suelta. Se levanta de su asiento y anuncia casi en grito:
—¡En vista de que son una bola de perdedores, voy a traerles una mujer; en seguida vuelvo!
—¡Chris no es necesario, no te molestes, argh! —refunfuña Flowers.
—Tenías razón Brandon, éste tipo está demente. ¡Vámonos de aquí! —comenta Jay preocupado.
—Tranquilos chicos. Chris tan solo quiere ayudarnos, quiere que dejemos de ser tan nerds —dice Jake, no muy convencido.
El chico raro encontró una pareja de novios. De inmediato habla con ellos. La mujer se siente halagada con sus palabras, en cambio el hombre comenzó a enfurecerse. Luego de una prolongada charla. El chico raro termina de hablar, se despide con una sonrisa. Da varios pasos, rápido se reúne con el trió de amigos, sacados de onda.
—¿Chris, qué demonios les dijiste —reclama molesto.
—Nada malo, por favor Brandon, no me mires de ese modo —Martin se acomoda en su asiento.
—¡Anda Chris cuenta el chiste! —dijo Jay en susurro.
—Sí, Chris ¿qué les comentas… ¡Oh-oh!
Jake expresó sorprendido al darse cuenta de los cinco hombres que se aproximaron a su mesa. Al parecer el comentario de Chris Martin no le gustó para nada al novio celoso, él es alto y fornido. En frente de ellos, con voz firme y siendo cortés, pregunta: "¿Quien de ustedes es Jay Baruchel?" Al tiempo que sus amigos los van rodeando. Jay asustado por lo qué acontece, levanta tímidamente su mano.
—¡Soy yo, ese es mi nombre! —confirma con un nudo en el estomago.
El tipo fornido sonríe con malicia, Jay lo miraba con recelo, presiente algo malo. El tipo fornido confirma su sospecha. Le da un espantoso golpazo a su nariz, en menos de un segundo brota la sangre. Por el impulso del golpe Jay cae sobre Chris, manchando con su sangre parte de la chaqueta que envuelve a Chris. El tipo no conforme con haberle roto la nariz, se lo arrebata a Chris. Sujetandolo por el cuello, de modo hosco lo coloca encima de la mesa para seguir golpeandolo con comodidad. Todo lo que había sobre la mesa fue disparado. La mesa se refrescó con las cuatro bebidas intactas.
Chris con sus dedos limpia su chamarra, nadie le presta atención, sin escrúpulos prueba la sangre de Jay.
Jay no puede defenderse, solo gime por el horrible dolor que siente. Brandon, Jake y Chris no pueden ayudarlo, fueron sometidos por los otros tipos, igual de fornidos que el novio maniático. Tremendo zafarrancho que está sucediendo. Para consuelo y salvación de Jay, hay muchos testigos llamando a la policía y a una ambulancia. Sin duda esto sera viral en las redes.
Los dos vehículos no demoraron en arribar. El maniático y sus amigos fueron a parar a la comisaria, mientras que Jay fue trasladado a una clínica.
*El título de la historia salió de la canción de Englishman In New York de Sting.
¡Hola que tal, se bienvenido! Les presento mi nuevo cuento dividido en tres partes. No diré sobre que trata porque echaría a perder la sorpresa. Porfa leelo y así sabrás de que trata. Antes de irme, informo que tardaré bastante en publicar una nueva historia. Ya que tengo que buscar una idea que me conquiste, un tema que sea capaz de desarrollar. Tardo mucho porqué desecho posibles buenas ideas. :(
¡Hasta pronto!
(Bárbara E.G.)
