Nota de Kari: "Espero que les guste el one-shot que me salió todo triste. Pinche Oasis ;_; Ah, la canción es Little James de Oasis :'D Espero que les guste"
Nota SaRashi: Oh Kari porque ;-; llore por el final, es trágicamente hermoso asi que les invito a leer el fic :')
Disclaimer: meh…. Pokemon no nos pertenece ni a Kari ni a mí ;-; solo esperen a que gane dinero ewe okno xD
"Little James"
No podía ser que esto estuviera pasando. ¡Era imposible! ¡No puede! ¡Simplemente no puede! Es... Ilógico. No... Él no está preparado. Ella tampoco. ¡Y mucho menos ella! No podía ser que a la pequeña Aqua sólo le quedara 20 minutos de vida. Green, estaba en shock. Blue no se quedaba atrás, ¿y la niña? Sonriendo, sonriéndole a sus padres como si le acabaran de dar un dulce. ¿Por qué? ¿Por qué eso le imposibilitaba la vida a Aqua? ¡Ella era fuerte, cómo su padre! Ella...ella era igual a todos. Ella debía tener un derecho a vivir...debería. La máquina no demostraba lo mismo.
—Yo... Ya regreso. —Green dijo, saliendo de la habitación. Necesitaba hacer algo. Salió afuera y se sentó, agarrándose la cabeza. Su única hija... ¡Sería arrebatada de sus brazos! ¡Y él no podía hacer nada por detenerlo!
Impotente. Así se sentía Green. Debía hacer algo... Si de verdad se iba, debía darle un agradecimiento... ¿No?
Corrió hacia un auto del estacionamiento, encontró el suyo y abrió la puerta trasera, buscando un juguete de su pequeña. Una vez lo halló, sonrió. Era un cuaderno de dibujos y sus crayolas. Tomó un lápiz y empezó a escribirle una carta a su hija.
Pequeña Aqua, todos somos iguales...
Era un precioso día en Pallet Town. Una pequeña niña castaña jugaba en el árbol, con una libreta en su mano izquierda y en la derecha, una crayola, mientras veía animadamente a una pequeña Jigglypuff que jugaba por allí. La niña tenía tantas ganas de mostrárselo a su madre, quería mostrarle a su mamá que ella sabía dibujar uno de sus Pokémon favoritos, los de su madre, obvio. Pero primero aquella Jigglypuff debía quedarse quieta. Caminó lentamente para llegar al Pokémon, agarrándose de las ramas, así logrando equilibrarse. El Pokémon se alejó más, llevando a la pequeña Aqua a moverse un poco, ya estaba tan cerca... Pero la Jigglypuff voló un poco más arriba (con el mismo método que Blue usaba para volar), así que ella se paró de puntillas. Gran error. Estirándose un poco más logro rozar la pata de la dichosa Jigglypuff, pero al mismo tiempo logró perder el equilibrio. Gritó llamando a su padre, el cuál apareció lo más rápido que pudo, pero era tarde. La espalda de la niña sonó contra una rama y ésta chilló en dolor. Al menos no murió...pero si quedó paralítica.
Unas semanas después, se podía apreciar a la pequeña Aqua en un parque... En silla de ruedas. Ella preguntaba amablemente si alguien querría jugar con ella y añadía una sonrisa. Pero la respuesta de los niños era negativa, y salían corriendo... Claro... Les asustaba una niña con silla de ruedas. El padre se acercó.
—Papá... —susurró la niña algo apenada—. ¿Por qué los niños huyen? ¿No soy divertida?
Green no sabía qué responder. Sabía bien que aquellos niños no le dejaban jugar a Aqua por su estado.. La discriminaban. Green sonrió a medias y le arregló sus cabellos a la niña.
—¡Claro que no! ¡Tú eres divertidísima! Ellos solamente no saben divertirse con alguien tan divertida cómo tú, eso es todo. —Animó el padre a su pequeña. Aunque era una persona seria, no podía evitar hacer que su personalidad cambie al hablarle a aquella niña que la adoraba. Y definitivamente, no entendía por qué tanta discriminación, siendo que internamente todos somos iguales... La pequeña sonrió, tranquilizando a Green.
Ellos parecen siempre estar mirándonos, pero eso no significaba que ya éramos adultos.
—Blue...—se oyó la voz de Green enojado.
—Ya dije que lo siento.
Green estaba enojado con Blue, porque en aquella mañana su esposa le había dicho a su hija que saldrían a andar en bicis, y que ella le compraría una a su hija. La pequeña respondió que no podía andar en bicicleta, añadiendo una sonrisa tímida, que llevó al castaño a enojarse con Blue, pues hacían todo lo posible para no mencionar 'ese' tema. Y ahí estaban los dos, Green regañándole y Blue asintiendo, mientras la gente que pasaba les miraba extrañados, pues parecían dos pequeños infantiles y hasta Aqua parecía más madura.
—Papá —llamó la niña—, no te preocupes... Yo iré con mamá en su regazo. —Y les dio una dulce sonrisa, que hizo que Green y Blue se calmaran.
—¡Claro que sí! —Exclamó Blue emocionada.
Gracias por tu sonrisa, haces que todo sea mejor para nosotros.
La pequeña Aqua estaba en su habitación, jugando con unos juguetes de Squirtle que rechinaban al apretarlo, haciéndola reír mucho. El problema era que ya era de noche, y despertó a sus padres.
Blue se levantó y le seguía Green. ¿Él había despertado a sus padres? Oh no... La televisión le había mostrado muchas veces como los padres se enojan con sus hijos por despertarlos, así que debía disculparse.
—Lo lamento... —Dijo apenada. Al instante, les sonrió.
—No hay problema... ¿Qué juegas? —Preguntó Blue. —. Ah, esos juguetes hacen mucho ruido...
—Lo siento mami... —Contestó rápidamente ella, mientras sonreía.
Vive por tus juguetes... Aunque hagan ruido... ¿Alguna vez jugaste con la plastilina? ¿O incluso intentaste un trampolín?
La niña estaba armando algunas figuras con su plastilina. Agarró el naranja, un verde y también un poquito de rojo. Con esfuerzo, empezó a mezclar y a armar la figura que quería, un Charmander
Al mismo tiempo, la puerta se abrió, mientras se podía observar a Green desde el marco, viendo a su hija jugando sola, al mismo tiempo que los otros niños de la guardería jugaban animadamente sin hacerle caso a la niña. Las profesoras vinieron hacia él.
—¿Qué tal está ella? —Preguntó Green.
—Ellal está perfectamente bien. Su capacidad de razonar es increíble por más de tener 5 años… —Respondió una profesora.
—Debe ser porque lee mucho. —El pecho de Green se infló en orgullo de su hija. Y también, con todo lo que él le hacía leer, no le iba a extrañar
—¡Papá, papá! —Llamó contenta la chica. Green fue ante el llamado y ella le entregó la figura del Charmander—. Mira… ¡Es Charmander! No tuve tiempo de hacer una tuya, lo sien…
Green cortó su frase con un abrazo. Odiaba que su hija fuera rechazada por los demás. Odiaba todo. Odiaba no haber llegado a tiempo aquel día para salvarla. Odiaba que su hija fuera así de rechazada con todas las habilidades y la buena persona que era. La abrazó fuerte, mientras dejaba ir algunas lágrimas en la camiseta de Aqua, las cuáles nunca mostraba aunque sintiera las ganas de hacerlo. Se estaba desahogando por todo, mientras ella no entendía que le pasaba a su padre.
Se separó de ella y la alzó.
—Papá, ¿por qué lloras?
—No estoy llorando… Solamente me emocioné por la figura de Charmander, de seguro a Charizard le gustara. Y a mí me gustó mucho. —Comenzó a salir con su hija en brazos, mientras lo abrazaba —. Y ¿sabes? Compré un trampolín.—La niña le miró, como si no le creyera—. Va, tu madre me obligó a comprar un trampolín—confesó, mientras la pequeña reía—, dijo que nosotros 3 jugaremos.
Ella se dio cuenta que su padre no tenía las mismas intenciones de jugar en un trampolín, de seguro quería leer un libro. Al contrario de Green, que haría cualquier cosa para pasar más tiempo con ella, pues su puesto como Gym leader no le permitía mucho. Sin embargo, la pequeña respondió un enérgico:
—¡SÍ!
Ambos abandonaron la clase, dispuestos a irse a su casa a saltar en el dichoso trampolín. Cuando llegaron, Green mostró a Aqua dónde iban a jugar. Él lo cargó en sus brazos y empezaron a saltar. La alegría de ambos se notaba por todos lados. Pronto se les unió Blue, y terminaron los 3 saltando en el trampolín. Al fin, se bajaron los 3 y quedaron sentados en el suelo.
—Me encantaría poder intentar saltar sola…—Dijo Aqua, bajando su cabeza.
Green y Blue sintieron una punzada en su corazón. Y la punzada fue reemplazada por una cálida sonrisa de la chica, que nuevamente les traía paz a ambos.
Gracias por tu sonrisa, haces que todo sea mejor para nosotros.
Green se fijó en la hora. Quedaban aún 18 minutos de vida para la pequeña. Debía apresurarse antes de que fuera demasiado tarde, quería verla sonreír una última vez, lo necesitaba, lo deseaba. Y quería ser él quién le saque una última sonrisa. Se apresuró a continuar escribiendo su carta, esta vez teniendo en cuenta su tiempo.
Estoy escribiendo esta carta, para ti y tu mamá, que lo son todo. No tardará mucho antes que todo se haya ido…
Antes que todo se haya ido. ¿Por qué debía irse? Ella… Ella... Era tan importante para Green. Sus sonrisas, sus abrazos, sus regalos, todo… ¡No podía aceptarlo! ¿Cómo sacarle la vida a alguien que respiró, que lo sintió, que estuvo en sus brazos y que compartieron tantos momentos juntos? ¿Será arrebatado todo así cómo así? ¿Continuará su vida como si nunca pasó nada? ¡Es imposible! Es… es… él no estaba preparado para verle morir. No estaba. Y nunca lo estaría. Un padre siempre está preparado para morir, para partir… Pero nunca lo está para ver partir a un hijo. ¿Cómo se lo tomaría? ¿Lo superaría?
Sólo era cuestión de que pase. Las cosas pasan por algo. Arceus tendrá sus razones.
Zarpamos en el mar, tú mamá, tu y yo.
Green, Blue y su pequeña Aqua estaban en las playas de Vermilion, habían decidido pasar un fin de semana allí, nadando en el mar.. Y divirtiéndose. Aqua, por primera vez, salió de su silla de ruedas sin que la ocasión fuera para bañarse, dormir u otra cosa. Green la estaba cargando mientras Blue sacaba a Blasty, montándose en él, con Aqua en sus brazos, hasta que Blue entró en el medio, cargando así ella a la niña, sentándolo frente a ella y sosteniéndolo delicadamente por su estómago. Green le dijo a Blasty que paseara, mientras veía como Aqua reía emocionada junto con Blue.
Nadamos como niños en el océano
Blue guardó a Blasty en su Pokéball, quedando los 3 en el mar, Green y Blue sostenían a Aqua para hacerla flotar en el agua. Apenas bajaron, una manada de Tentacools empezaron a salir del mar, asustando a Aqua, tanto que la hicieron gritar, mientras Blue lo agarraba y Green empezaba a sacar a su Golduck para acabar con ellos. No quería hacerlo, lo último que quería era pelear mientras estaba disfrutando con su familia. Deseaba que estuviese Yellow con su Viridian Mind. Al parecer, no querían ceder, así que cansado, sacó a Exeggutor y nada que no solucionara un Gigadrenado.
La vida que nos rodea era tan salvaje
Aqua seguía llorando. Era un momento de shock para la pobre, estar feliz y que salgan Tentacools del mar no era algo que pasaba siempre… Se separó del pecho de su madre para pasar a los brazos de su padre, quién le daba palmadas a la niña para que se calme.
—Ya… Ya… No llores… Ya pasó, ¿lo ves? Si mamá y papá están contigo, no te pasará nada. ¡Nunca te dejaremos!—exclamó Blue, acariciando su cabello.
Aqua dejó de llorar y sonrió a sus padres. Ambos padres estaban totalmente agradecidos con Arceus por darle aquella sonrisa a la niña.
Gracias por tu sonrisa, hace que todo sea mejor para nosotros.
Green se volvió a fijar la hora. Ya faltaban 10 minutos. En lo que corría para llegar al hospital, debía apresurarse. Sacó la Pokéball de Charizard y salió volando, llegando a dentro del hospital y empezando a subir las escaleras.
¿Por qué debía estar pasando eso? ¡Él sabía que aquella operación para volver a caminar era riesgosa! ¡Pero igual aceptaron! Idiota, idiota, idiota, se repetía Green en su mente.
Ya quedaban 8 minutos. ¡Malditas escaleras, no deberían existir!
Empezó a correr más de lo que su cuerpo podía. Al fin, habitación 302. Abrió la puerta con brusquedad, y miró su reloj. 3 minutos. Blue estaba con los ojos vidriosos, y Aqua, estaba sonriendo.
Entró hasta dónde su hija estaba conectada a la máquina, con los pitidos contando su ritmo cardíaco y los minutos al lado.
—Lee la carta, por favor.
—De acuerdo, papá… —La niña tomó la carta.
Empezó a leerla, y empezó a sonreír. Green sintió una punzada en el corazón al verlo sonreír. La terminó de leer, y aún quedaban 1:30 de vida.
—Gracias, papá…—Su voz ya estaba débil, y Green, ya estaba lagrimeando.
—Aqua… ten… tus juguetes… ¿Los recuerdas? Los que hacen ruido, que tanto te gustan… —Green se arrodilló y le extendió los juguetes.
—Mamá dice que hacen mucho ruido… —Ya le costaba hablar, y sólo quedaba 1 minuto —. ¿Por qué lloran…?
—¡Era broma, Aqua! ¡Adoro tus juguetes! —Blue ya estalló en llanto, no podía aguantarse más.
—Mamá… Papá… Los quiero. —Sonrió. La máquina dejó de pitar. El pulso se detuvo.
Green y Blue quedaron con los ojos abiertos. Ellos no se esperaban eso. Sus ojos estaban como platos, mientras las lágrimas corrían desesperadamente. Ahí estaba ella. Sonriendo. Con los ojos cerrados.
—Aqua… Despierta… Anda, llegarás tarde al colegio en Pallet… —Decía Green moviendo despacio a su hija, aún llorando —. Anda… Y vendremos a jugar con el trampolín… Y con la plastilina… Y…
—…—Blue se arrodilló a su lado y lo abrazó, estallando en llanto.
—Ella... Ya nos dejo, ¿no Blue? —Preguntó, sosteniendo las manos de su esposa. Ella asintió—, es gracioso, aún puedo sentir que está aquí.
Blue sólo respondió eso con un grito mezclado con llanto.
La niña seguía sonriendo. Con la carta en una de sus manos. Al final de la carta, se podía leer un
"Gracias por tu sonrisa"
