Disclaimer: Los personajes no son míos, sino de la autora Rumiko Takahashi, yo solo los cojos prestados sin ánimo de lucro.
Advertencia: Fic con vocabulario y escenas no aptas para menores de 18 años. Contiene escenas de dos rombos. Si eres sensible a esos temas o menor de edad, no recomiendo que leas su contenido.
Últimas palabras
Cuando llegó el momento del nacimiento, Prometeo o según dicen otros, Hefesto
golpeó su cabeza con un hacha y saltó Atenea, armada
Desde el extremo de la cabeza hacia el río Tritón
Apolodoro, Biblioteca Mitológica.
Nacimiento de Atenea
Con su café recién comprado, Sesshomaru entró en la oficina y se dirigió a su mesa, ordenada impolutamente, para dejar todas las pruebas del caso de la Araña; pero antes de poder sentarse cómodamente, Miroku lo llamó a su teléfono para informarle que ya tenían las pruebas de los análisis del cadáver.
Sin esperar a su compañera, bajó a la sala de autopsias esperando recibir algo más de información sobre su asesino. Llego a una sala completamente reluciente, blanca con mesas metálicas. En una de estas se encontraba el cadáver de Sarah siendo examinado por un hombre delgado, alto, cabello oscuro con una pequeña coleta y unos pendientes en su oreja derecha. Los ojos azul marino parecían concentrados en lo que estaba mirando por lo que no había sentido acercarse al detective.
-Si no fuera porque te conozco desde que eras un enano, juraría que te estás divirtiendo macabramente – el intento de broma con la voz áspera y dura de Sesshomaru, chocó en Miroku que levantó la vista completamente asombrado - ¿Qué?
-Estamos de buen humor esta mañana – el joven de mirada azulada se puso a su lado mientras se sacaba los guantes – el informe esta sobre esa mesa – añadió señalándola.
-¿Hay algo nuevo? – Sesshomaru cogió las hojas y empezó a pasarlas una por una, la verdad es que no entendía demasiado bien que significaban todos aquellos resultados, ya que entendía más bien poco sobre los organismos y toxicologías que podían residir en el cuerpo de cualquier persona.
-Por mucho que te hagas el interesante es Inuyasha quien entiende mis resultados, no tú – Miroku cogió la carpeta con los documentos de las manos de Sesshomaru mientras este gruñía a la mención de su hermano pequeño – los análisis no muestran ningún tipo de tóxico químico que pueda relacionarse con alguna droga somnífera. Posiblemente utilice alguna planta o extracto en grandes dosis para provocar la pérdida de conciencia y poder raptarlas.
-Como las otras cinco – añadió el detective mirando a la joven
-Sí, pero hay ciertos aspectos que son extraños en esta víctima que no encontramos en ninguna otra – Sesshomaru levantó la cabeza mirando intensamente a su compañero – parece como si Sarah hubiera luchado por su vida y le arañó la cara. Nuestro asesino no se dio cuenta hasta que fue demasiado tarde. Habían quedado restos de ADN bajo las uñas e intentó arrancárselas – Miroku levantó la mano derecha donde le faltaban cuatro de las cinco uñas
-¿La torturó?
-No creo que fuera su intención, pero obviamente no quería dejar demasiadas pistas para nosotros – dijo el forense mientras se dirigía hacia la pequeña bandeja de utensilios
-Bien, puede que hubiera intentado defenderse, pero no queda nada de esas uñas ¿no? –preguntó frustrado el detective
-¿Recuerdas que la muchacha tenía la mano izquierda cerrada? –Sesshomaru asintió – pues la chica era mucho más lista de lo que parecía y se guardó un as en la palma – levantó una pequeña bolsa de plástico transparente cerrada herméticamente – una de las uñas que su agresor le quitó fue recogida junto a la muchacha y guardada en su palma junto a este mensaje– le pasó otra bolsa de plástico transparente donde se podía ver una un trozo de tela de su sudadera blanca donde habían escritos algunas frases.
-¿La Araña no se dio cuenta? – sorprendido, Sesshomaru cogió la bolsa con cautela, como si tuviera miedo de que pudiera desaparecer.
-Parece que las cosas no le salieron como esperaba – Miroku hizo una pausa hasta que su interlocutor lo miró – lo que le dio para drogarla no le debió de funcionar por mucho tiempo ya que en la nota ha descrito el lugar donde la encerró y características del asesino que no hubiéramos podido averiguar si no hubiera sido por ella. Además los moratones en las piernas indican lucha, con lo cual no pudo realizar el trabajo cómodamente como en otras ocasiones. Y por último, en la frase de la espalda faltan las últimas letras. Es como si no hubiera tenido tiempo de acabar su trabajo.
-¿Has podido averiguar de quien es el ADN? – Sesshomaru miraba la extraña pieza, examinándolo
-No está cotejada con nuestra base de datos, por lo tanto no está fichado – Sesshomaru maldijo – ¡Ei! No mates al mensajero – Miroku levantó las manos en señal de rendición – consigue el ADN del asesino y tendrás una prueba irrefutable
-Primero debo atraparlo - objetó el detective
-Ese, amigo mío, es tu trabajo – el forense tapó el cadáver e hizo algunos rezos, para que su alma descansara en paz – que tu alma encuentre la luz y el descanso Sarah, nosotros encontraremos por ti al asesino.
-No entiendo cómo puedes ser científico y creer en estas cosas – Sesshomaru se guardó la prueba en el bolsillo de su americana negra.
-Después de tantos años en este trabajo y viendo estos casos, deseas que ese mundo imaginario exista para que personas como ellas encuentren la paz, sino la vida no vale la pena vivirla – le lizo un símbolo en la frente y dijo una frase en una lengua desconocida para Sesshomaru – además, ella sabía que iba a morir. En la nota, gasta sus últimas fuerzas en despedirse de sus padres y en darnos pistas claves para encontrar al asesino. Era una joven fuerte y valiente.
Sesshomaru se limitó a mirar como su compañero acababa el "ritual" para enviar el alma hacia esa preciada luz y paz. Pensó en las palabras del forense y sin quererlo, su mente le dedicó unas palabras al alma de la víctima, como si realmente creyera que estaba ahí. Le juró a ella y a si mismo que encontrarían al culpable y que su muerte no habría sido en vano.
-Por cierto – habló el detective cuando vio que Miroku se daba la vuelta dando por concluida la acción – si baja Kagome dile…
-Tu compañera me levantó esta mañana a las cinco de la mañana y me obligó a examinar el cadáver a fondo. La verdad es que ella encontró las evidencias de los moratones, la mano cerrada y de las letras que faltan. Se marchó media hora antes de que tú llegaras.
-¿Por qué no me avisó a mí a esa hora? – preguntó entre desconcertado y enfadado
-Dijo algo de una corazonada y de que no quería fastidiarte el caso – Miroku vio como el semblante de Sesshomaru se serenaba, cosa que siempre ocurría cuando quería ocultar algún tipo de sentimiento humano non grato para él – no sé qué le dijiste, pero la chica estaba bastante disgustada
-Yo no tengo la culpa de que sea una niña aun – se defendió secamente el detective
-Y ella no tiene la culpa de que tú seas tan poco sensible, amigo. Ves con cuidado ella es diferente a todas las demás que has encontrado por ahí.
-Infórmame inmediatamente si encuentras algún indicio irregular – Sesshomaru se giró sin mediar más palabra con el forense dejándolo con una sonrisa arrogante.
Cuando volvió a su mesa, Sesshomaru encontró a su compañera vestida con unos tejanos y una camiseta negra. Estaba leyendo diferentes libros gruesos y tenía esparcidos de cualquier manera las fotos de todas las víctimas, incluida la de Sharron. Reprimió las ganas de arrebatarle dicha foto, viéndola algo arrugada y marcada de no haber sido guardada como se debía. Ella se dio cuenta de que las imágenes sobresalían de entre los papeles y decidió esconderlos mejor. Su compañero iba a preguntar a que se debía ese secretismo cuando vio que una mujer alta, de cabello azabache y de un extraño color cobrizo en su mirada sentarse a su lado dándole un café humeante.
-Espero que me cuides bien los libros – le dijo la mujer a su compañera – hice pocas asignaturas en la carrera sobre mitología, pero intentaba que me contaran para la carrera. Los mitos griegos son tan interesantes como escalofriantes, me encantan.
-Tranquila, te los devolveré intactos – aseguró la muchacha – gracias por el café.
-¿Qué haces aquí, Kagura? – las dos jóvenes se sobresaltaron al escuchar la voz profunda de Sesshomaru – sabes que aquí no hay nada para ti ni para nadie de tu calaña.
-Calma vaquero – la mujer de mirada arrogante le señaló el café y los libros al detective – no he venido por ninguna noticia jocosa, solo ayudo a una vieja amiga – Kagome seguía mirando uno de los libros como si no existiera nada más en el mundo – lo que no entiendo es porque me pides todos estos libros ¿Kikyou no era filóloga?
-Se llevó toda la biblioteca clásica cuando se mudó – Kagome seguía mirando y apuntando páginas - ¿me los puedes dejar unas semanas? No creo que pueda acabarlo tan pronto.
-Claro, yo no los utilizo. No estaréis muy ocupados si puedes dedicarte a escribir novelas ¿verdad?
-Eso no es de tu incumbencia – Sesshomaru se sentó en su silla viendo que alguien le había tocado los papeles. Antes de dar el grito en el cielo percibió que sus documentos sobre el asesino en serie estaban escondidos a la vista de los demás, por lo que guardó silencio.
-No te he hecho nada para que seas tan arisco, cariño – le contestó Kagura irónica.
-No podéis respetar la intimidad de los demás y os encanta hacer leña del árbol caído. ¿Cómo crees que se sentían los padres de la muchacha asesinada cuando vieron por primera vez a su hija muerta por televisión? ¿Hacían falta esas imágenes?
-Yo no soy una periodista sensacionalista, no lo olvides – Kagura se giró completamente hacia Sesshomaru, encarándolo – tengo mi código y mi respeto. No tengo porque hacer periodismo basura para ganarme la vida ya que mis artículos funciona de por sí. No nos metas a todos en el mismo saco porque uno haya cometido una atrocidad. ¿O es que todos los policías sois unos seres sin cerebro que se dedican a chulear e imponer su orden a los demás? ¿os gusta que os veamos así? Pues no generalices cariño.
-No me llames cariño – protestó Sesshomaru
-¿Es a lo único que me contestas? Pensaba que eras mucho más retórico – sentenció la mujer cruzándose de brazos – además si quiero saber algo sobre el asesino arácnido preguntaré a la capitana Kaede, es ella quien oficialmente dará tal tipo de información.
-Buena suerte – susurró arrogante el detective para empezar a reorganizar un poco su escritorio nuevamente.
-No es suerte, es sabiduría – contestó la periodista, dando por terminada la discusión con sus últimas frases.
-¿Esto es todo lo que tienes sobre Atenea? –Kagome, absorta de la conversación, eliminó el incómodo silencio que adornaba la mesa de su compañero
-La verdad es que creo que sí – Kagura volvió a girarse sobre ella algo más calmada - ¿Cómo es que estás tan interesada en hacer un libro de Atenea? – preguntó suspicaz
-Cuando era pequeña, mi hermana siempre me explicaba cientos de historias sobre la mitología y siempre me fascinó la figura de Atenea. Una mujer que vence a los hombres en la guerra y en inteligencia es un prodigio para aquella época.
-Hay algunos estudios que asemejan a Atenea como un hombre-mujer – Kagome y Sesshomaru se la miraron intrigados – la misoginia en Grecia estaba a la orden del día y hoy en día aún se sorprende de que una mujer fuera considerada igual a un hombre o incluso superior. Algunos filólogos creían que la figura de Atenea tenía aspectos andróginos porque tenían los mejores aspectos de un hombre dentro de un cuerpo de mujer, quien desde un principio era considerada hija de Pandora y por tanto, malvada.
-¿Y no podía ser que los griegos desearan una mujer como Atenea? – preguntó Sesshomaru interesado en la historia
-Mejor que la diosa no te escuchara decir eso – sonrió Kagura completamente relajada – Atenea era una diosa virgen y dejó muy claro después de nacer de la cabeza de su padre, Zeus, adulta, vestida y armada hasta los dientes, que ella nunca se doblegaría ante un hombre. Hefesto recibió un buen golpe por intentar propasarse con ella.
-Los griegos eran muy raros – sentenció Sesshomaru
-La verdad es que Atenea era una de las figuras que más triunfaban entre el abundante grupo de féminas de las clases de mitología. Artemisa también tenía adeptas, pero Atenea tenía hasta club de fans. Yo era el numero 8 – Kagome sonrió con la periodista – buenos tiempos. Bueno, si encuentro algo más de Atenea ya te lo traeré – Kagomé asintió – mírate el libro de arte clásico y renacentista, también hay obras de arte que hablan de la mitología – Kagura se levantó para darle un abrazo a la muchacha de ojos azules – me ha encantado vete. Y tú – la periodista señaló a Sesshomaru – cuídamela ¿estamos? – la joven se sonrojó y bajo la vista al libro mientras Sesshomaru cruzaba los brazos, retándola – no me obligues a que venga a buscarte si algo le pasa – se giró sin esperar respuesta y se fue.
-¿Se puede saber en que estabas pensando, insensata? – le espetó en cuanto vio que la periodista salía por la puerta – ¿no sabes que si se filtra algo de información a los medios estamos perdidos? ¿esta es tu maldita idea de no joder la investigación?
-Tranquilo – dijo en voz baja – no sabe nada y no ha preguntado tampoco. Kagura es legal a parte que fue una de mis mejores amigas de la infancia. Aunque fuera de la edad de mi hermana, forjamos una gran amistad.
-Es una periodista, vive de lo que nosotros intentamos resolver
-Ella no filtra información que no ha contrastado antes y por tanto no puede filtrar imágenes sin que los afectados al menos sospechen. Además necesitaba todos estos libros.
-Sí, para hacer una novela romántica sobre las orgías de los dioses ¿no?
-¿Estás más energúmeno de lo normal o es Kagura quien te pone así? – el repentino reproche le mostro a Sesshomaru algo de carácter que no sabía que tenía.
-Kagura no me pone de ningún modo, Kagome – aclaró fastidiado
-Pues no lo parece – reprochó nuevamente por lo bajo – le he pedido estos libros por el caso del asesino en serie. Sabemos que está relacionado con la mitología griega y con el mito de Aracne – abrió un libro y le mostró una página en la que había impreso un cuadro de apariencia renacentista – este es el cuadro de "Las Hilanderas" de Diego Velázquez, pintado en 1657. En él narra la historia de Aracne y Atenea, la disputa entre diosa y humana por ver quién era la mejor tejedora.
-¿Crees que tiene relevancia con el caso? ¿Por qué un hombre que viola a mujeres querría destacar este mito? – Sesshomaru se acercó a la mesa de Kagome invadiendo parte de su espació
-Em… bueno – Kagome volvió a perder toda seguridad en sí misma ante el acercamiento de Sesshomaru y empezó a balbucear. Respiró hondo, intentando controlar su respiración y organizó sus pensamientos – deberías ver la imagen de como pintan y describen a Atenea – le pasó un libro de color amarillo de dimensiones considerables. Parecía un diccionario sobre la mitología griega – Si te fijas aquí – señaló la frase – Pierre Grimal la describe como una mujer de cabellos azabaches y ojos de lechuza, es decir…
-Azules – Sesshomaru levantó la cabeza sorprendido. ¿El maníaco estaba intentando matar a Atenea?
-Parece como si estuviera obsesionado con ese mito sobre Aracne, como si creyera que el castigo de Atenea fuera injusto o algo por el estilo.
-Intenta vengarse por Aracne – a la vez que lo decía, mas fantasioso y desastroso parecía – repasemos pues – suspiró el detective – es un hombre, joven, alto y fuerte. Está obsesionado con la mitología, por tanto debe de ser un especialista en este campo. ¿Por qué no…? – la pregunta fue cortada por su compañera
-La descripción es demasiado pobre como para intentar buscarlo en la universidad de Filología Clásica. Yo creo que las víctimas no son escogidas al azar solo por su aspecto– se apenó al recordar a la adolescente Sarah, esa mañana había visitado el depósito y no había sido capaz de mirar a la joven en la mesa de autopsias.
-¿Por qué lo dices? – preguntó extrañado
-Excepto Sara, Alysson y Hellen, las otras tres víctimas están relacionadas con este mito. Sherry era tejedora de tapices con motivos clásicos, Diana trabajaba restaurando armas antiguas y Sarah estaba apuntada a Filología Clásica. Si te fijas, las tres últimas víctimas a la vez que sus muertes son más separadas entre sí que las tres primeras, trabajaban de diferentes aspectos relacionados con Atenea: El tejer, la guerra y la inteligencia. Es como si intentara reunir, con todas sus muertes, a la Diosa Atenea perfecta.
-Pero eso nos deja con la incógnita ¿Qué tenían que ver Sara, Alysson y Hellen? Alysson era profesora de gimnasia, Hellen físico y Sara – hubo un silencio por parte del detective. La imagen de la muchacha tirada en el bosque, aun le perseguía por las noches – Sara era fiscal.
-Puede que solo buscara la parte física de las mujeres para relacionarlas con la diosa de la guerra. – Miró a Sesshomaru, viendo que esté se perdía entre la foto de su difunta prometida – debe de ser muy duro aguantar tanto dolor.
-El dolor es para débiles. Con Sara murió mi parte humana, así que no te confundas, ya no tengo sentimientos – advirtió el joven.
-Sí que los tienes – dijo segura – nos encargaremos de sacarlos
-¿Nos? – preguntó entre indiferente e intrigado.
-¿Te ha dado Miroku las nuevas evidencias? – preguntó cambiando de tema
-Sí, y también me dijo que de no haber sido por ti, esas evidencias habrían quedado relegadas a un segundo plano. Has hecho un buen trabajo.
-El pensar en demasía todo lo que sucede a mi alrededor debe de servir de algo ¿no? – preguntó sonrojada pero con una gran sonrisa - ¿Qué es lo que te ha dado?
-Esto – sacó con sumo cuidado la bolsa de plástico de su bolsillo, desdoblándola y poniéndola sobre la mesa. Era un trozo de tela blanco, algo desgastado, donde habían escritas las últimas palabras de la joven Sarah. Kagome se estremeció al ver la sangre seca mostrar los dulces trazos, algo temblorosos por el esfuerzo y el miedo que debía de sentir. Las líneas eran apresuradas como si pensara que el Asesino pudiera volver en cualquier momento.
-¿Puedo? – Sesshomaru le cedió la bolsa y ella se la acercó, mirando cada detalle – "No sé cuánto tiempo me queda ni si él sabrá que estoy haciendo esto, aunque espero que no. Las heridas que tengo tanto en mi cuerpo como en mi corazón son irreparables y si él no me remata lo hará el paso del tiempo. Solo quiero despedirme de mis padres, aquellos que me apoyaron y me quisieron siempre. Les agradezco todo lo que hicieron por mi y todos los sacrificios. Siempre los tendré en mi corazón – Kagome dejó de leer para secarse unas lágrimas. Sesshomaru le dio la vuelta para que la muchacha siguiera – a los detectives, sé de primera mano que él es muy escurridizo y muy meticuloso. Es un hombre de cabello negro por la cintura y ojos como el fuego. Alto y fuerte está completamente desquiciado y obsesionado con una mujer parecida a mí, parecida a todas. Me ha retenido en una casa fuera de la ciudad, donde hay cerezos y un limonero con limones frescos. Tienes los dientes impolutos y viste de traje-chaqueta. Busca a ocho víctimas y dijo algo de las pata de la araña. Tiene un familiar vivo, una mujer joven que lo abandonó porque le teme. Por favor, encuéntrelo y aplástenlo. Gracias"
Sesshomaru anotó la breve descripción del criminal, siendo la ayuda de Sarah una pista fundamental. Vio cómo su compañera se secaba las lágrimas y le prometía en un susurro que intentarían aplastar al asesino; apartó la vista, no quería tener nada que ver con sus promesas, él tenía las suyas ya hechas.
Decidieron hablar con algunos compañeros de la muchacha, a ver si habían visto u oído algo sobre un hombre de las características de la Araña, con suerte, alguien habría visto algo.
(/…/) (/…/)(/…/)
-Deberíamos pedir ayuda, padre – la voz de una joven castaña de ojos chocolate hizo que el hombre de unos cuarenta años despertara de su ensoñación – no nos podemos enfrentar nosotros solos.
-Sango, no confió en ningún policía.
-¿Y tu amigo Inutaisho? ¿No tenía un hijo en la comisaría? – Satô pareció pensárselo – necesitamos saber más cosas sobre la organización y porqué han matado a los Kennan.
-Puede que Inutaisho se pueda encargar de Rin– afirmó Satô – habla con Miroku y que te informe sobre el caso del asesino Araña, puede que esté relacionado.
-¿Con Miroku? – la joven se asqueó – es un pervertido rarito que juega con muertos – replicó
-Y tú eres una devora-hombres que se dedica a perseguir y aniquilar sabandijas para que él luego las abra en canal y las estudie – Sango volvió a hacer una mueca – sois la pareja perfecta.
-Envía a Ayame – replicó Sango.
-Ayame está ocupada con el clan Wolf, así que te toca – se levantó de la silla de su despacho y literalmente echó a su hija – Suerte – le deseó al momento que cerraba la puerta.
-Mierda – maldijo – que suerte tiene Kohaku de ser pequeño y ser hombre… - se acercó a la puerta y gritó – el mear de pie te da puntos ¿no? – nadie contestó al otro lado y cuando se giró vio a todo un grupo de oficinistas mirándola - ¿Qué os pasa? – al acto, todos miraron a su mesa apenados. Cogió su móvil y marcó el teléfono del forense. Esperaba que al menos, esa noche valiera la pena.
Continuara...
Bien aquí está el primer capitulo propiamente dicho de este nuevo Fic. Espero que os guste aunque sea un pelín pesado ya que aun estoy presentando a ciertos personajes.
Agradecimientos:
BABY SONY: ¡Muchas gracias por tu comentario! La verdad es que a mi el carácter de Rin también me encanta, pero yo me la imagino siempre más joven y jovial, además de algo loca. La verdad es que en esta historia estoy experimentando con los personajes por lo que no sé como me saldrá. Espero que te guste este capítulo y nos sigamos viendo por aquí.
BTISA: Muchísimas gracias BTSIA por el comentario. Espero que este capítulo te resulte igual de interesante ^^
Maria: Buenas María. Muchísimas gracias por dejar tu huella en este fic. Gracias por las palabras y espero que este capítulo no te decepcione.
Broken Glitz: ¡Muchas gracias por el comentario! Si te digo la verdad he intentado que no se entienda mucho sí la protagonista femenina es Kagome o Kagura, ya que me gusta dejar algo de expectación, xD. Realmente espero que este capitulo te agrade como el anterior y nos sigamos viendo.
Ante todo, dar las gracias a estas cuatro intervenciones por perder un poco de su valioso tiempo en dejar un comentario que llena de alegría a una modesta escritora como yo. También agradecer a marcela arce por seguir el fic.
Y para acabar, dar las gracias a todas aquellas personas que se pasen por aquí, aunque solo sea por curiosidad, y lean mis escritos sin necesidad de dejar huella. Gracias lector anónimo, puesto que con solo que mis escritos se lean, son suficientes para que no mueran.
Nos vemos de aquí a una semana!
Y...
Nos vemos en los bares :p
