-NARUTO: LA OSCURIDAD SHINOBI-

Arco I: "Genin"

Capítulo 2: "Un Retoño en Konoha"

-Aldea Oculta de la Hoja (Konohagakure), País del Fuego-

-¿Así que esta es Konohagakure…? – Murmuró Himeko mirando la aldea a la que había llegado. Era totalmente diferente a Sunagakure, tanto que pareciera que había llegado a un mundo distinto. – Ha cambiado desde la última vez que vinimos aquí. – Dijo para sí misma comenzando a caminar por el lugar. - ¿Cómo podré encontrar a los Hyuga…? – Se preguntó a sí misma en voz alta.

En ese momento algo golpeó su frente haciéndola caer al suelo de sentón. Himeko gimió adolorida y sobó la parte afectada con su mano, mientras miraba el objeto que la había golpeado.

-¿Un corazón de manzana…? – Murmuró confundida.

-¿Por qué buscas a los Hyuga? – Preguntó una voz masculina.

-¿Eh? – Murmuró confundida girándose a ver al chico de cabello castaño largo y ojos grises que se encontraba recostado en la rama de un árbol cercano a ella. - ¿Tú me lanzaste eso? –

-Te hice una pregunta, ¿para qué buscas a los Hyuga? – Preguntó nuevamente sin cambiar su expresión.

-Me pareces conocido… -

-Responde a mi pregunta. – Repitió mirándola fijamente.

-¿Qué hay con esa expresión? Además, ¿por qué habría de darte explicaciones? – Preguntó molesta mientras se levantaba. Fue cuestión de segundos para que un kunai rozara su mejilla y se clavara en el suelo, dejando una pequeña herida que empezó a gotear sangre. – Duele… - Murmuró tocando la herida.

-Lo diré solamente una vez más. – Dijo el chico poniéndose de pie en la rama. - ¿Por qué buscas a los Hyuga? –

-Para saber quién soy. – Respondió Himeko mirándolo levemente nerviosa.

-¿Y ellos por qué lo sabrían? – Preguntó sin dejar de verla.

-Fui adoptada por una familia de Sunagakure, y no tengo recuerdos de mi familia antes de eso. – Respondió Himeko suspirando. – Lo único que sé es que soy hija de un Hyuga…así que he venido a buscar al Clan Hyuga para que respondan a mis dudas. –

El chico la miró fijamente por unos segundos y después bajó del árbol, quedando frente a frente con ella. Himeko se quedó perdida en los ojos blancos de aquél chico que tenían algo que le impedía quitar su vista de ellos.

-No pareces una Hyuga. – Respondió mirándola detalladamente.

-Soy hija de un Hyuga, aunque desconozco quién es mi madre real todavía. – Respondió tratando de no demostrar el miedo que le impartía la mirada fija del chico.

-Muy bien. – Respondió dándole la espalda. – Sígueme, te llevaré con el jefe del Clan Hyuga. –

-¿Eh? – Murmuró sorprendida. - ¡Gracias! –

-Andando. – Ordenó el chico comenzando a caminar.

Himeko asintió y le siguió en silencio mientras admiraba el paisaje de la Aldea, definitivamente ese lugar tenía una vista más bella que la que podía haber en Sunagakure. La rubia siguió al castaño hasta llegar al lugar donde el Clan Hyuga residía, siendo recibida por algunas miradas desconfiadas, haciéndola sentir incómoda.

-Espera aquí, iré a hablar con Hiashi-sama. – Ordenó el chico sin molestarse en mirarla y sin esperar su respuesta, pues cuando Himeko iba a hacerlo este simplemente entró en una de las casas dejándola totalmente sola.

-Ya qué… - Murmuró Himeko molesta.

Pasaron algunos minutos para que el chico regresa y le indicara que podía pasar. Himeko tragó saliva y entró con temor al lugar, un silencio la recibió. Lo primero que pudo ver fue a varias personas con los mismos ojos grises que aquél joven que la había llevado poseía, todos estaban perfectamente alineados dejando un pasillo vacío en medio de la habitación que terminaba en un hombre de bata blanca en específico.

-"Él debe ser el jefe del Clan Hyuga…" – Pensó Himeko sintiéndose intimidada por las miradas que yacían sobre ella.

-Neji me contó que dices ser hija de un Hyuga. – Dijo el jefe del clan mirándola fijamente. - ¿Eso es cierto? –

-¡S-Sí! – Asintió Himeko nerviosa. – Crecí en la Aldea de Sunagakure como la hija de los últimos miembros de sangre pura del clan Uehara, ellos no podían tener hijos, así que me adoptaron cuando tenía 2 años después de encontrarme en una casa cuando aparentemente habían asesinado a mis padres… - Explicó bajando la mirada. – No recuerdo nada de mi pasado…pero…mi padre dijo que mi verdadero padre era un miembro del Clan Hyuga, es por eso que vine a Konohagakure para descubrir quién soy. –

-¿Un miembro del Clan, dices? ¿Cómo podemos saber que eso es cierto? – Preguntó el hombre sin dejar de verla.

-Padre se sorprendió de saber que poseía cierto Kekkei Genkai…así que probablemente esa sea la prueba de la sangre que corre por mis venas. – Himeko cerró su ojo por unos segundos y después lo abrió, relevando el poder que poseía.

-¡¿Byakugan?! – Preguntó sorprendido Neji mirándola.

-¿Posee un Byakugan? –

-¿Realmente es perteneciente al Clan? –

-¿Cuál es tu nombre? – Preguntó el jefe imponiendo silencio una vez más.

-Uehara Himeko. – Respondió la rubia.

-¿De dónde proviene tu Byakugan? – Preguntó el jefe sin dejar de verla, esta vez su voz tenía un tono serio.

-Ya lo dije, de mi difunto padre. – Respondió Himeko tratando de mantenerse calmada.

-¿Puedes siquiera recordar el nombre de esa persona? – Preguntó el hombre viéndola.

-¿Recordar…? – Murmuró bajando su mirada mientras el Byakugan desaparecía de su ojo, dejando ver nuevamente el violeta intenso de su mirada. – Su nombre era… - Murmuró tratando de recordar, vagos flashbacks cruzaban por su mente, pero todo era borroso y sin sentido, la mayoría de lo que podía recordar no tenía forma alguna, o al menos ella eso veía. Su cabeza comenzó a doler y su corazón se agitó, gritos se escuchaban por todos lados a su alrededor e incluso el suelo se movía debajo de ella. Abrió los ojos con fuerza mientras jadeaba del terror que sentía, las miradas confundidas de todos los que estaban en esa habitación se centraron en ella. Quiso hablar pero no podía, su voz no salía de su boca. Cerró los ojos para relajarse y soltó un suspiro profundo. – Hyuga…Shizuke. –

-¿Eh? – Murmuró Hiashi mirándola confundido.

-El nombre de mi verdadero padre…era Hyuga Shizuke. – Respondió Himeko un poco relajada. – Ahora puedo recordarlo. –

-¿Hyuga Shizuke? –

-¿Ese no es el primo de…? –

-Sí, es aquella persona de la rama principal que dejó el Clan. –

-¡Silencio! – Exclamó Hiashi haciendo que todos guardaran silencio. Centró su mirada en Himeko, quien se sintió indefensa ante aquellos ojos que la miraban. – Tu Byakugan te une a este Clan, pero tu sangre sigue siendo un misterio. Has pronunciado un nombre, pero ¿cómo sabemos que no mientes? –

-Yo jamás miento. – Respondió Himeko.

-Aun así no podemos confiar en ti. – Respondió Hiashi. – Analizaremos tu sangre, y de acuerdo al resultado que muestren determinaremos si perteneces realmente al Clan o no. – Dijo mirándola fijamente. – Hasta entonces…no perteneces aquí. –

Himeko se sorprendió ante aquella respuesta, pero no objetó. "No quiero que vuelvas llorando cuando no recibas las respuestas que esperas" las palabras de su padre resonaron en su mente, apretó sus puños frustrada y asintió con lentitud intentando ser lo más cortés que se pudiera.

-Lo entiendo. – Respondió Himeko haciendo una leve reverencia.

-Hemos terminado aquí. – Dijo Hiashi cerrando sus ojos. – Neji, muéstrale la salida a nuestra "invitada". –

-Sí, Hiashi-sama. – Respondió Neji haciendo una reverencia antes de levantarse. – Andando. –

-Sí. – Asintió Himeko viendo a Neji mientras se levantaba. – Gracias por todo, me retiro. – Dijo haciendo una reverencia antes de salir del lugar detrás de Neji, quien la guiaba en silencio. – Ah…supongo que mi viaje a Konoha ha sido un fracaso después de todo… -

-Sí, tienes razón. – Respondió Neji con simpleza sin molestarse en verla.

-No eres muy amable, ¿verdad? – Dijo Himeko mirándolo con cierta molestia.

-La amabilidad no sirve de nada en la vida, solamente es una farsa. – Respondió Neji sin verla.

-Tu corazón está podrido, ¿uh? – Murmuró Himeko bajando la mirada. - ¿A ti también te lastimaron tanto que incluso cerraste tu corazón? –

Neji se detuvo al escuchar aquellas palabras, pasaron algunos segundos antes de que se girara a verla fijamente con unos ojos tan afilados que hicieron que Himeko retrocediera dos pasos asustada.

-Lo que haga con mi vida no tiene nada qué ver contigo. – Dijo Neji sin apartar su vista de ella. – Ni siquiera perteneces a esta Aldea, así que haznos un favor y vete. – Agregó pasando de largo por el lado de Himeko. – Esa es la salida, adiós. –

-Hmph, que molesto. – Murmuró Himeko disgustada saliendo del lugar y comenzando a caminar al frente sin rumbo alguno. - ¿Y ahora qué haré? No quiero volver a Sunagakure, y además ya pedí mi transferencia a la Academia de Konoha…pensaba alojarme con los Hyuga, pero acaban de echarme…ay… ¿Qué haré? – Dijo para sí misma frustrada mientras se rascaba la cabeza sin saber qué hacer. - ¡Ah, ya sé! ¡Voy a buscarlo! ¡Estoy segura de que él me ayudará sin problemas! – Exclamó comenzando a correr con dirección a la Aldea, buscando a una persona en específico que pudiera ayudarla.

Himeko corrió entre la multitud intentando identificar a la persona que buscaba, estaba tan centrada en su búsqueda que no notó a cierta chica que caminaba directo hacia ella, chocando con fuerza y cayendo encima de la joven.

-¡Ay! – Exclamó la chica que yacía debajo de Himeko con dolor.

-Dolió… - Murmuró Himeko levantándose adolorida. – Lo siento…no vi por dónde iba… -

-Ya me di cuenta. – Respondió la chica levantándose del suelo. – Nunca debes correr así entre la multitud sin buenos reflejos, o terminará pasando esto. –

-Lo sé, lo sé. – Respondió Himeko sacudiendo su ropa. – Es solo que busco a alguien y no sé en dónde encontrarlo. – Dijo mirando a la chica, quien sacudía su ropa también. - ¿Crees poder ayudarme? –

-Me gustaría hacerlo, pero no tengo mucho tiempo viviendo en esta Aldea, así que no conozco a casi nadie salvo la gente con la que convivo. – Respondió la chica con una risita nerviosa.

-Ya veo, es una pena. – Respondió Himeko suspirando. – Bueno, seguiré mi camino, perdón por caer encima de ti. -

-No te preocupes, estoy bien. – Dijo la chica mirándola. – Pero ten cuidado ¿bien? –

-¡Sí! – Asintió Himeko sonriéndole. – Soy Himeko, ¿y tú? –

-Hikari. – Respondió la chica mirándola. – Es un gusto, Himeko-san. –

-Lo mismo digo, Hikari-san. – Dijo Himeko mirándola. – Bueno, nos vemos, Hikari-san. – Se despidió comenzando a correr nuevamente.

-¡No tropieces con nadie más, Himeko-san! – Exclamó Hikari viéndola alejarse. – Qué chica tan rara… -

-¡Hikari-chan! – Exclamó una voz masculina energéticamente detrás de la castaña, haciéndola voltear. - ¡Vamos, date prisa! –

-¡Ya voy, Naruto-san! – Exclamó Hikari yendo hacia el chico que la esperaba impaciente.

-¿Quién era la chica con la que chocaste? – Preguntó Naruto caminando junto a Hikari hacia cierto local de ramen.

-No lo sé, dijo que se llamaba Himeko, pero no es de Konoha. – Respondió Hikari mirándolo.

-Ya veo. – Murmuró Naruto seriamente, pero aquella seriedad terminó una vez que llegaron al lugar. - ¡Yey, ramen! -

-Contrólate, Naruto-san. – Dijo mirándolo de reojo. – Eres un niño pequeño. – Dijo soltando una risita.

-¿Uh? – Murmuró una chica pelinegra de cabello corto y ojos negros aperlados que caminaba por la calle junto a otra joven al ver a Himeko corriendo con desesperación. - ¿Quién es? –

-¿Sucede algo, Kaori-san? – Preguntó tímidamente una chica de cabello azul oscuro corto, de ojos grises como Neji y de piel blanca pálida.

-No, nada. – Negó Kaori girándose a ver la chica. – Continuemos, Hinata-san. – Dijo girándose a ver a la chica de cabello azul.

-Sí. – Asintió Hinata mientras ambas continuaban su camino.

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-Ya veo…esa chica está en la Aldea otra vez. – Murmuró el Tercer Hokage mirando cierto expediente que yacía en su mano. – Y en esta ocasión tal parece que planea quedarse. –

-¿Qué hará con ella, Hokage-sama? – Preguntó un hombre joven mirando al anciano.

-Continuará sus clases con normalidad en la Academia. – Respondió el Hokage bajando los papeles mientras dirigía su vista hacia el hombre. – Y una vez que se haya graduado avísame, la asignaré a un equipo personalmente. –

-Sí, como ordene, Hokage-sama. – Dijo el joven saludando con su mano derecha en su frente mientras juntaba sus piernas.

-Puedes retirarte, Iruka. – Dijo el Hokage volviendo a ver los documentos.

-¡Sí! Con su permiso. – Dijo Iruka antes de salir de la oficina, dejando solo al Hokage.

-Nunca pensé que tendría la oportunidad de ver en acción el poder de este Clan. – Murmuró para sí mismo el Hokage con una sonrisa de diversión. – Será interesante tenerla en Konoha después de todo. –

[…]

Habían pasado 4 días desde que Himeko había llegado a Konoha, finalmente había encontrado un lugar para quedarse, y después de preparar todo lo necesario, al fin asistiría por primera vez a la Academia Ninja de Konoha.

-¿Estás nerviosa? – Preguntó un hombre joven que miraba a Himeko desde el umbral de la puerta de la habitación con los brazos cruzados.

-Un poco, siendo sincera. – Respondió Himeko terminando de peinar su cabello. – Pero no estoy preocupada, sé que me adaptaré enseguida. –

-Esa es la actitud. – Dijo el hombre con una sonrisa divertido. – No vayas a cometer una tontería. –

-Lo dices como si no me conocieras. – Respondió mirándolo.

-Precisamente porque te conozco es que lo digo. –

-No me molestes. – Respondió con un puchero, haciendo que el joven soltara una risa. – Me voy. – Dijo saliendo del cuarto, colocándose sus sandalias azules características de los ninja antes de salir de la casa. - ¡Nos vemos! –

-Ten un buen día. – La despidió el joven cerrando la puerta.

-"Finalmente llegó el día…" – Pensó corriendo con dirección a la Academia.

Himeko estaba llena de emoción y energía, pero una vez que pisó el piso de la Academia comenzó a ponerse nerviosa. La rubia respiró profundo para tranquilizarse y buscó el aula que le correspondía, los pasillos estaban vacíos, por lo que podía suponer que había llegado tarde. Continuó caminando a paso lento hasta llegar a su aula.

-Aquí es… - Murmuró tragando en seco preocupada de lo que le esperaba del otro lado. Toco tres veces y abrió la puerta, siendo recibida por las miradas de todos. – Bue-Buenos días… -

-Estás retrasada. – Dijo el profesor mirándola.

-Lo siento… - Se disculpó retrocediendo un paso intimidada. – Me perdí. –

-Eres la nueva en la Aldea, ¿verdad? – Preguntó el profesor.

-Sí. – Asintió Himeko mirándolo.

-Pasa por favor. – Pidió girándose a ver a los alumnos. - ¡Atención! Ella es su nueva compañera de clases. – Anunció regresando la mirada a Himeko, quien estaba a su lado. – Preséntate por favor. -

-Sí. – Asintió Himeko dirigiendo su vista a los chicos que la miraban fijamente. – Mi nombre es Uehara Himeko, tengo 12 años y vengo de la Aldea de Sunagakure, e-es un placer conocerlos. –

-¿Dijiste Sunagakure? – Preguntó uno de los alumnos.

-¿Qué hace aquí una kunoichi de la Aldea de la Arena? – Preguntó una chica mirándola.

-Uehara-san está aquí por transferencia, así que a partir de hoy será su compañera. – Respondió el profesor mirando a Himeko. – Mi nombre es Umino Iruka, seré tu profesor desde hoy. –

-Sí, es un placer conocerle, Iruka-sensei. – Respondió Himeko haciendo una reverencia.

-Bien, toma asiento por favor. – Dijo Iruka sonriéndole.

-¡Sí! – Asintió Himeko dirigiendo la vista hacia los alumnos buscando por un lugar vacío. Su mirada se fijó en cierta chica de cabello azul que mantenía su vista baja. – "Esos ojos…son idénticos a los de ese chico, Neji… ¿También es una Hyuga?" – Himeko desvió su mirada y terminó viendo a una chica de cabello marrón que rápidamente reconoció. – "¡Hikari-san!" – Pensó aliviada de reconocer al menos un rostro, Hikari le sonrió para tranquilizarla y le indicó que se sentara detrás de ella, justo al lado de un chico que tenía dos marcas rojas en sus mejillas muy extrañas. Himeko asintió en silencio y caminó hacia aquél lugar vacío, tomando asiento después de saludar con la mirada a su conocida.

-Bien, continuemos. – Dijo Iruka llamando la atención de todos. – Proseguiremos con el Jutsu de Clonación que estuvimos practicando la clase pasada. –

-Bienvenida, Himeko-chan. – Saludó Naruto sonriéndole, quien estaba sentado al lado de Hikari. – Mi nombre es Uzumaki Naruto, y seré el próximo Hokage. –

-Mucho gusto Uzumaki-kun. – Respondió Himeko en un susurro. – Llevémonos bien. –

-¡Sí! – Asintió Naruto.

-Bueno, ya que estás muy animado, ¿por qué no le muestras a Uehara-san cómo se realiza el Bushin no Jutsu, Naruto? –

-¡¿Qué?! ¡¿Eh?! – Exclamó Naruto girándose a verlo. - ¡¿Yo?! –

-Sí, tú. – Respondió Iruka cruzando los brazos. – Ven aquí y muéstranos cómo se hace. –

-Pe-Pero… - Tartamudeó Naruto nervioso. – Ya que… - Murmuró resignado poniéndose de pie.

-Creo que lo metí en problemas… - Murmuró Himeko mirando a Naruto.

-No te preocupes, siempre se mete en problemas solito. – Respondió Hikari con una risita.

-Ya que estás animada tú también, ven a ayudarlo, Terumi-san. – Dijo Iruka mirando a Hikari.

-¡¿Qué?! ¡¿Yo también?! – Exclamó Hikari levantándose.

-Creo que también la metí a ella… - Murmuró Himeko con una gota en la cabeza. – Lo siento Uzumaki-kun, Hikari-san… - Murmuró avergonzada mirando a ambos chicos.

-Bien, empiecen. – Ordenó Iruka mirando a ambos chicos.

-¡Bushin no Jutsu! – Exclamaron ambos al unísono, creando una cortina de humo blanco. Hikari creó un clon idéntico y con buen aspecto, mientras que Naruto había creado un clon incoloro que se encontraba tirado en el suelo con un aspecto deplorable.

-Bien hecho, Terumi-san. – Felicitó Iruka mirando a la chica, y después dirigió su mirada al rubio. – Naruto, si sigues así jamás te graduarás de la Academia. – Dijo molesto cruzando los brazos. – Regresen a sus asientos.

-¡Sí! – Asintió Hikari regresando a su lugar.

-Tch, no me importa. – Murmuró Naruto dirigiéndose a su lugar, intentando hacer caso omiso a las risas de sus compañeros.

-Uzumaki-kun… - Murmuró Himeko mirándolo con cierta pena.

-Bien, continuemos. – Dijo Iruka mirando a todos los chicos en el aula.

Las clases continuaron con normalidad mientras Himeko intentaba ponerse al corriente con los demás copiando los apuntes que Hikari le había prestado de su cuaderno, su concentración total estaba en aquello que no se percató de que Kaori la miraba fijamente desde su lugar al lado de Hinata.

-"Hay algo en esa chica que me inquieta…" – Pensó Kaori mirando a Himeko. – "¿Qué podrá ser?" –

Por otro lado, una chica de cabello azul corto hasta la espalda con mechones largos al frente y ojos de color azul claro miraba hacia donde se encontraban Himeko y Hikari, centrando su mirada en esas dos chicas en específico.

-"Es del Clan Uehara ¿uh?" – Pensó la chica de cabello azul mirando a Himeko. – "Las cosas se están volviendo interesantes en esta escuela." – Pensó sonriendo con diversión. – "Terumi Hikari, la hija de la Quinta Mizukage…Uehara Himeko, del casi extinto Clan Uehara…y…" – Su mirada se centró en Kaori, quien estaba tomando apuntes de lo que Iruka explicaba. – "Uchiha Kaori…" – Su sonrisa se agrandó mientras comenzaba a tomar apuntes, restándoles importancia a las tres chicas que acababa de observar.