Los personajes son de Stephanie Meyer, creadora de la saga crepúsculo. Yo solo juego con sus personajes.
No daré descripciones de cómo son los personajes, confío en que todas las que leemos aquí amamos tanto crepúsculo, que ya nos sabemos de memoria sus rasgos.
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*Lo prometido es deuda. Este capítulo va dedicado a: TRISHAHUDSONBLACK91.
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Capítulo I
Me removí en la cama y abrí los ojos de golpe al sentir un retorcijo en mi vientre. Salté de la cama y, como ya era costumbre, llegue a la taza del baño y devolví todo lo que, hasta hace poco, era cena de ayer.
No tardé mucho en sentir como una mano sostenía mi cabello por mí y otra me sobaba suavemente la espalda.
Termine de devolver todo, le baje al baño y me senté a un lado de la taza intentando moderar mi respiración. Odiaba vomitar.
- ¿Estás bien? – pregunto Jake desde alguna parte del baño.
- Me sentiré mejor cuando me haya lavado los dientes – me tendió sus manos y me puse de pie con su ayuda.
- ¿Ocurre todo el tiempo?
- Todas las mañanas – camine hacia el lavabo.
- ¿Quieres que busquemos una forma de evitar esto? – le mire a través del espejo.
- Llevo diez años estudiando medicina, sinceramente no creo que un libro de Como ser papá me ayude más de lo que sé con esta inevitable etapa del embarazo
- ¿Quieres algo de desayunar? – negué.
- Un poco de té y unas galletas saladas me vendrían bien – asintió y salió del baño.
Termine de lavarme los dientes y llegue de nuevo a mi cuarto. Había sido buena idea dejar la puerta del baño abierta desde que se convirtió en mi primera parada matutina.
Iba a salir de la habitación cuando Loving You comenzó a sonar en el celular de Jacob. Rodé los ojos sonriendo y contesté.
- ¿Si?
- Bella, dime que no hiciste dormir a mi Jacob en el sofá otra vez – tape mi boca reteniendo una carcajada que estaba por salir. Ese maldito…, aclare mi garganta.
- Lo siento, aun no me va dormir con un hombre casado – que me haya acostado con alguien comprometido, era muy diferente a con uno casado.
- ¿Qué entiendes tu por dormir?
- Lo mismo que tu, cielo – casi podía jurar que se estaba sonrojando.
- Le dolerá la espalda – inútil intento de reproche.
- Velo por el lado positivo, tendrás la dicha de darle un masaje por la noche
- ¿Por qué siempre terminamos hablando de esto?
- No tengo idea – miré el pasillo – te pasaré a tu Jake
- Gracias
- ¡Jake, tu esposa! – no pasaron cinco minutos y lo tuve frente a mí con una sonrisa en la cara.
- Gracias – sacudí mi mano restándole importancia y me metí de nuevo en mi habitación.
No debía estar más vestida así frente a Jake. Ya llevaba un año de casado, ya debería acostumbrarme a no estar en short y blusa de tirantes frente a él. Saque unos pantalones de mezclilla, una blusa y un par de tenis. Me los puse y me re uní con Jake en mi cocina.
- ¿Por qué está mi té en un termo cerrado? – pregunte con cautela.
- Saldremos a desayunar con Nessie
- Está bien – me encogí de hombros. El me miro incrédulo – ¿Qué?
- ¿No me darás pelea? – enarque una ceja.
- Si quieres que te de pelea, está bien, comienza a suplicar – rodo los ojos – ves, vámonos, no quiero hacerla esperar – lo mire sonreír.
- Te agrada mi chica – no era pregunta.
- No lo voy a admitir – sonreí y le quite mi té de la mano.
- ¿No se supone que las mujeres embarazadas deben estar sensibles y todo eso? – casi me atraganto con el té al ver salir a mis metiches vecinos de su apartamento. Genial, ahora dos personas más sabían de mi embarazo.
- No lo creo – los ignore y seguí caminando.
- Sabes… creo que una matrícula de mamá a bordo adornaría muy bien mi coche – dijo una vez salimos del edificio.
- Ni siquiera lo pienses – advertí.
- ¡Oh, vamos Bells! – rogo como niño pequeño – sería divertido
- ¡Claro que no! – reí.
- Entonces en tu auto – le mire casi con miedo, nadie del trabajo, hasta que fuera seguro, debía enterarse de mi embarazo.
- Preferiría que no – me encogí de hombros – sabes que no me gustan esas cosas – bufo.
- Si claro – sonreí y me metí en el asiento de copiloto.
Manejamos en silencio hasta nuestra cita con la esposa de Jacob. Me era imposible que, aun después de cuatro años, me seguía preguntando si la esposa de mi mejor amigo era una mujer normal. Cansada de preguntarme, llegue a mi única conclusión. No, sin duda no era una mujer normal. ¿Qué mujer, esposa, aceptaba que su esposo la llamara a las diez de la noche y le dijera 'me quedare a dormir con Bella'? Renesmee Black. Ella aceptaba que su esposo le dijera eso.
Cambie el rumbo de mis pensamientos y lleve una mano, consciente, a mi vientre. Era obvio que necesitaba un chequeo ginecológico para saber de cuanto estaba, pero también era obvio que no podía ir al hospital donde laboraba, no aun. No hasta que acabara ese estúpido proyecto de alumnos de intercambio. No hasta que el ya no esté en el hospital.
- Llegamos – salté al escuchar la voz de Jake. Mire a mi alrededor y estábamos en el estacionamiento de la cafetería.
Abrí la puerta y bajamos. Justo pisamos dentro de la cafetería, teníamos una feliz Renesmee abrazándonos a mí y a Jake. Sonreí y me solté de su abrazo. Viendo graciosamente como Jake y sus enormes brazos envolvían el pequeño cuerpo de Nessie.
- ¿Cómo durmieron? – me mando una mirada acusadora y Jake rompió a carcajadas.
- Dormiré mejor esta noche – le robo un beso. Y esta vez fue mi turno de reír al mirar a Renesmee completamente roja.
- Pasen, no quise pedir nada por ustedes – tomo de la mano a Jake y camino con él hacía una mesa ocupada por su pequeño bolso. Les seguí y sentí mis manos vacías.
- Olvide mi té en el coche
- Pide uno aquí – sonrió Nessie.
Pedimos un desayuno sencillo. Mientras ellos pidieron un par de hot cakes y jugo de naranja, yo pedí un poco de fruta y otro té. Hice una mueca al verlos comer tan a gusto la miel. ¿No les parecía demasiado dulce?
- Y bien – hablo Nessie – ¿hay alguna razón en especial por la que Jake haya decidido acompañarte ayer? – su voz no tenía nada de acusador, si no de curiosidad. Ella sospechaba, si no es que ya sabía la razón. Suspire, no ganaba nada con mentirle.
- Estoy embarazada – Jake me miro como si tuviera tres cabezas.
- ¡Yeei! – salté ante la reacción de la loca esposa de mi amigo. Se paró de su lugar y vino a abrazarme – ¡Lo sabía, lo sabía, lo sabía! – cantaba.
- Creo que lo sabías antes que yo – le devolví el abrazo.
- Es que… no se – se sentó de nuevo en su lugar y me miro sonriente – te veías… diferente
- ¿Qué de diferente?
- No lo sé… solo que tenías algo diferente – se encogió de hombros – en fin, cuando te enteraste
- Hace tres días, sé que estoy dentro del primer trimestre, pero no se con exactitud de cuanto estoy
- Vayamos al Doctor – ofreció feliz, borrándome la sonrisa de la cara – oh, vamos Bella, solo será un pequeño piquete – que gran excusa me había dado.
- Prefiero antes asimilarlo yo, - me miro confusa y después a Jake significativamente. Me aclare la garganta – pero en verdad me agradaría algo de compañía cuando fuera a hacerme los análisis – sonreí. En realidad prefería, mil veces, ir sola. Pero no quería quitarle la sonrisa de la cara, era tan… sincera.
- ¡Me encantaría! – chillo emocionada.
Seguimos comiendo. Al parecer la mirada significativa de Jake le dio a entender más de lo que me imagine. Lo cual agradecí, negarme a decirle algo a Jake era una cosa. Conocía a ese monstruo desde que estábamos en pañales, pero no sabría cómo lidiar con Nessie. Aparte de los tres años que fue novia de Jake y el último de casados, no lo consideraba tiempo suficiente como para conocerla realmente.
Terminamos de comer y Jake decidió que había sido una mañana movida para la embarazada. Quise golpearlo, pero lamentablemente no cargaba conmigo un guante de box. La idea de una muñeca rota no me era tentadora en estos momentos.
Me dejaron en mi apartamento y llegue a tirarme en mi cama. Una cosa era ocultarle la noticia a Charlie, que estaba a mas de tres días de Phoenix, pero una muy distinta era hacerlo con mi madre. ¿Por qué demonios había decidido venirme a trabajar a Phoenix? – una pista, Odias Forks – me recordé. Realmente tendría que armar una buena técnica de entibia miento cuando le dé a Renée Dwyer la noticia de mi embarazo.
Cerré los ojos y suspire. Solo faltaba una semana y el intercambio de médicos habría acabado. Solo una semana más.
Esa fue la última vez en el día que abrí los ojos.
…
Mi despertador sonó ruidosamente, haciéndome soltar un gruñido en mi cama. Me destape aventando las sabanas y pronto sentí un retorcijo en mi estómago.
Fui directo al baño nuevamente, expulsando todo lo que no cene ayer. Nota mental, no cenar no impide que vomites por las mañanas.
Suspire calmándome y recordándome que, a partir de hoy por la tarde, iba a ser libre de hacerme unos análisis.
Cepille mis dientes y me di una ducha de cinco minutos. Estaba feliz, ¿Quién no estaría feliz de saber que al fin podría saber de cuantas semanas de embarazo tenía? – sarcasmo.
Era demasiado irónico el sentimiento de felicidad. Ya que normalmente cuando me enteraba de algo bueno, lo festejaba saliendo a un club nocturno.
Me puse mi cómoda ropa pitufo y salí rumbo a mi coche. Mi desgastada camioneta Chevy Roja.En verdad amaba mi vieja camioneta, pero tenía el presentimiento de que tendría que cambiarla en cualquier momento.
Salude al oficial de seguridad y subí a mi coche.
Llegue en una media hora directamente a residencia.
- Buenos días Doctor Brandon – salude a mi jefe.
- Buenos días Doctora Swan – rodé los ojos y negué con la cabeza – ¿Cuándo será el día en el que te convenza de que trabajes de acuerdo a tu profesión?
En el hospital de Phoenix había dejado de ser un chisme que la gran enfermera Isabella Swan era, en realidad, una graduada Doctora Pediatra. Como también había dejado de serlo que el Doctor Brandon había apartado un lugar especial para mí en esa área.
- Lo pensare… - respondí vacilante. El Doctor Brandon me miro con adoración ante mi respuesta.
- Sabes que ese puesto te estará esperando – sonrió y camino hacía su consultorio.
El resto del día me la pase guardando expedientes de consultas pasadas. Era curioso como antes de enterarme que estaba embarazada, estaba dispuesta a trabajar día y noche, y ahora me daba demasiado sueño. ¿Será psicológico?
Me senté en la silla más cercana y cerré los ojos. Escuche la puerta abrirse.
- Ya se van todos los alumnos de intercambio – me relaje al escuchar su aterciopelada vos. Inconfundible – ¿no iras a despedirte de ellos? – sonreí y mire sus hermosos ojos por última vez.
- Tengo mucho que hacer
- ¿No te despedirás de mi? – fingió ofenderse y sonreí involuntariamente.
- No tuve tiempo de nada mas, llegue directamente a la bodega – mentí. La realidad era que, extrañamente, no quería verlo partir.
Recordé toda la semana en la que nos sonreíamos cómplice mente, en la que aprovechábamos cada momento a solas para robarnos besos uno al otro y las veces que habíamos ido al parque juntos después de salir del hospital.
- Esta bien, pero entonces te daré una despedida como se merece – se hinco frente a mí. Y valla que lo hizo. Atrapo mis labios entre los suyos en un dulce y suave beso. Llenando mi cuerpo de aquella extraña sensación placentera que había sentido desde que lo conocí. Embargando lugares que hacían despertar mi cuerpo y acelerar el corazón. No intente detenerle, si no, más bien lo disfrute, ¿Quién dice que esta no iba a ser la última vez que pruebe su delicioso sabor?
Sus manos acariciaban ansiosos mis costados mientras yo ponía mis manos en su pecho para alejarlo. Debíamos respirar en cualquier momento. Reacio a dejarme ir, fue separándonos dándome castos besos hasta que quedo frente a mí.
Mire sus labios rojos e hinchados por nuestro beso, mordí mi labio y me trague las ganas de llorar ¿Qué demonios me estaba pasando?
- Tienes que irte – susurre y él me abrazo.
- Te extrañare – cerré los ojos contra su pecho y disfrute el contacto. Pronto recordé la razón por la que no se podía quedar, por la que lo nuestro fue solo una aventura, una muy placentera y prohibida aventura. Me separe lentamente y sonreí casi forzadamente.
- Se que no te veré en mucho tiempo, así que… felicidades por tu boda – el borro su sonrisa de inmediato.
- Gracias – se dirigió a la puerta – adiós
- Adiós – le mire hasta que salió por aquella puerta. Sonreí con ganas mientras una solitaria lágrima escapaba de mis ojos. ¿Qué era este sentimiento de pérdida?
Cuando hable de haberme acostado con alguien comprometido, no era broma.
…
Bueno, solo obtuve dos reviews para el "prefacio" ni modo, así es la vida. Pero por suerte, ya llevo más de la mitad del fic y lo tengo que publicar XD
Gracias lectoras por sus dos reviews :D…
Creo que puse demasiado OBVIO quien es el padre del bebe. PERO DE MI BOCA NO SALDRA NADA. Ni tampoco en el fic ^^
A ver si con el segundo capítulo tiene más audiencia.
Mis lectores, una escritora se alimenta de sus críticas. Son bienvenidas(:
My. Out.
