[[Este fic ha sido creado para el "Amigo Invisible 2015" del foro "Las cuatro casas".]]
{ ="Juramento inquebrantable"= }
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling y a sus respectivos dueños. Yo sólo los tomo un rato para compartirles la historia que inventé, la cual (cabe agregar) es un regalo para VickyJacintaWeasley-Friki.
He aquí la siguiente historia Vicky, espero que esté a la altura :")
Lamento que hayan sido sólo un par Vicky *se pone a blasfemar acerca de las obligaciones del mundo muggle* pero te repito que lo hice con mucho cariño, espero que te hayan gustado.
Año 1985
Los gemelos Weasley corrían por la casa riendo y celebrando su nueva adquisición que habían tomado "prestada" de el cuarto de su hermano Charlie. Habiendo preguntado previamente si podían tomar durante unos momentos aquella varita que había a un lado de la mesita de dormir hace unos minutos en la habitación del segundo hijo de los Weasley. Claro que no se puede fiar mucho de las personas que están mas dormidas que despiertas, y que lo que desean es dormir, lo que suele provocar que a cualquier cosa que se les pregunte, respondan con un soñoliento "sí" con tal de poder seguir en los brazos de Morfeo. Pasaron corriendo a un lado de la ventana y alcanzaron a ver el cielo, que ya comenzaba a tornarse de un tono rojizo indicando el atardecer, y que su papá no tardaría demasiado en llegar.
-"Oye George, ¿no te gustaría tener doble postre hoy?"-. Pregunto Fred dándole un codazo a su hermano, para advertir de la nueva gran idea que esta acababa de tener. Dando golpes con la varita prestada en su (aún aniñada) mano, y mirando a lo lejos a la cocina, como si la respuesta se guardara ahí, en algún rincón guardado para que los niños no se la comieran antes de la cena.
-"Sí claro, pero ¿cómo piensas conseguirlo?"-. Preguntó George aún sin entender.
-"Pues mira. Tenemos una varita... Hay cosas que se hacen con la varita... Tenemos hermanos algo ingenuos que nos dejarían hacer algo con la varita..."-. Respondió Fred pausando cada idea para que su hermano las comprendiera perfectamente.
Fue entonces cuando George comprendió la idea de su hermano para lograr obtener el doble de la ración del postre ese mismo día, y ya si aprovechaban la ocasión, doble postre por todo el tiempo que quisieran.
Corriendo nuevamente por la casa, veían en los rincones en busca de su hermano menor Ron, planeando hacerlo participe de sus travesuras y principal factor en la obtención del postre. Finalmente, lo encontraron en el jardín, persiguiendo a algunos (poco simpáticos) gnomos.
-"Corre Fred, antes de que Ron piense que lo estamos metiendo en algo "demasiado" malvado"-. Ordenó George mientras se reía y competía por llegar antes que su hermano.
-"Eres tú el que va lento, hermanito querido ¿Que no me ves volando rápidamente con mis grandes alas de hermosa mariposa?"-. Le respondió Fred como si fuera lo mas obvio del mundo, fingiendo estirar los brazos y volar.
-"Uy sí claro, como no. Ahora tú eres una mariposa y yo soy un hipogrifo ¿cierto?"-. Preguntó George con arrogancia.
-"Mentira, y de las gigantescas hermano. Tú eres un tierno y adorable micropuff color violeta"-. Respondió Fred como si fuera lo mas obvio del mundo.
-"Micropuff el que tienes en el cerebro. Soy un gigantesco unicornio, muy masculindo"-. Replicó George. -"Ahora ¡vuela, vuela alegre mariposa color rosa!"-. Continuó animando a su hermano, y haciendo como si espantara insectos.
-"Sígueme, compañero unicornio, a vivir una aventura"-. Contestó Fred, haciendo como si montara un caballo.
-"¡Hakuna Matata, Una forma de ser..."- Comenzó a cantar George.
-"¿Qué hipogrifos es eso?"-. Preguntó extrañado Fred, a la vez que se detenía para arreglar el -muy importante- asunto en cuestión
-"No sé. Escuché a un muggle cantarlo"-. Respondió
Finalmente pudieron llegar a la par de su hermano menor se comportaron como los angelitos que fingían que eran justo antes de transformarse en los peores diablillos que La Madriguera había podido conocer.
-"Hola Ronnie, querido. ¿Cuánto tiempo sin verte?"-. Preguntó Fred sonriendo inocentemente.
-"No sé, quizás ¿dos horas? Hace dos horas que pasó la comida"-. Respondió con una inocencia verdadera Ron.
-"Sí, claro Ron. La comida... ¿Recuerdas el postre que hubo en la comida?"-. Preguntó George siguiendo el hilo del juego.
-"Lo recuerdo bien. Era muy rico"-. Continuó Ron recordando la rebanada de pastel de zanahoria que había comido un par de horas antes.
-"¿Quieres que hagamos un poco de magia?"-. Preguntó finalmente Fred mientras enseñaba a su hermano menor la varita que habían conseguido, la cual había permanecido detrás de su espalda para no revelar la sorpresa antes de tiempo.
-"¡Wow! ¡Tienen una varita!"-. Les contestó Ron olvidando la pregunta que le habían formulado antes, y extendiendo la mano para poder tomar la varita, cosa que Geroge impidió arrebatando la varita de la mano de su gemelo, y colocándola donde Ron no la pudiera alcanzar.
-"¿Esto? ¿Una varita? ¡No, como crees! Esto es sólo una ilusión de tus ojos. Es mi nuevo y mejorado cucharon para preparar sopa"-. Respondió George marcando el sarcasmo en sus palabras.
-"Así pues Ron. Tengo una varita... y sé como usarla"-. Agregó Fred volviendo a tomar la varita de las manos de su gemelo y sacudiéndola frente a los ojos de Ron para captar su atención.
-"¿Qué,te parece si jugamos al juego de que tu prometes darle tu postre a George, todos los días después de la cena? Espera, espera, ¡que aún hay más! El juramento lo hariamos con magia ¿sabías tú eso?"-. Agregó Fred al ver que su hermano evidentemente no se convecía de abandonar todos los días su postre por dárselo a su hermano, independientemente de que la mitad de esos días no se lo comiera porque argumentara que "no le gustaba". Al escuchar la palabra "lo haremos con magia" inmediatamente los ojos de Ron se iluminaron, anhelando pues poder participar en ello.
-"Sí claro ¿qué voy a hacer?"-. Preguntó Ron ahora lleno de curiosidad.
-"Sólo tienes que jurar darle a George. Nada más"-. Respondió Fred.
El pequeño Ron pareció pensárselo un momento, para luego asentir.
-"¡Hagámoslo!"-. Replico Ron.
Fue entonces cuando los tres hermanos se colocaron en sus correspondientes posiciones oara llevar a cabo el juramento. ¿Dónde habian aprendido ese par de niños pelirrojos a tratar un juramento inquebrantable? Sólo Merlín lo sabría, aunque quizás algo hubiera influido escuchar las conversaciones después de la cena de sus padres.
-"Ronald Weasley..."-. Comenzó a recitar Fred, mientras George y Ron se daban la mano derecha a la luz del crepúsculo que indicaba que en cualquier momento su padre llegaría; Ron hizo una logera mueca de disgusto al escuchar su nombre que sólo se usaba en burlas, pero recordó que estaba haciendo magia y se le pasó -"...Juras solemnemente darle tu postre a tu hermano George todos los días después de la cena"-. Preguntó Fred, muy convencido y seguro. George también reía, al igual que Ron, que se dejaba llevar por el hecho de que estaban haciendo algo "medianamente no tan atrevido para los gemelos".
Una ligera linea plateada había comenzado a cruzar las manos entrelazadas de ambos niños, enroscándose como una serpiente ante la inocencia de los pequeños que no medían sus consecuencias, al igual que los últimos rayos de sol llegaban a las paredes de La Madriguera... Al igual que el Señor Weasley, que se apareció con su (comprada hace algunas semanas) capa de viaje ondeando al aire, haciendo un ligero ¡pop! al aparecerse fuera del enrejado.
Con la mano izquierda que Ron tenía libre, saludó a su padre una vez que éste lo vió, simplemente sonriéndole alegre de que al fin llegara. Su padre le devolvió el saludo durante los primeros segundos, mientras se percataba de lo que ocurría al rededor de sus hijos.
-"¡Niños! ¿Qué están haciendo?"-. Preguntó gritando y acelerando el paso, ahora ligeramente preocupado.
-"Nada. Estoy prometiendo darle mi postre a George"-. Respondió simplemete Ron.
-"¡Suéltense inmediatamente!"-. Replicó Arthur mientras las piezas del rompecabezas comenzaban a encajar.
Y ya el resto de la historia se conoce perfectamente... Sólo recordaremos que la nalga izquierda nunca ha sido la misma desde entonces.
